Capítulo 43
La supervivencia también mata
La noche ha sido larga, Michonne y yo no pegamos ojo, Mika y mi padre por otra parte ni siquiera se han movido, aunque en realidad se podría decir que mi padre ha estado en coma, desde que llegamos a la urbanización se desplomó y ya no fuimos capaces de hacer que reaccionará.
Así que buscamos una casa, Mich se aseguró de que estuviese despejada y acostamos a mi padre en un sofá.
Le doy una mirada sin apenas parpadear, ahora que estamos a salvo estoy casi tan enfadado con él como conmigo mismo.
-Eh,- Mich me pasa unos cereales rancios, -¿estás bien?-
-Estupendamente,- digo sin poder evitar pagar mi frustración en parte con ella, -¿es qué no se me nota?-
-Oh por supuesto,- dice burlándose de mí, lo que me saca una sonrisa aunque no me apetezca en realidad. –Venga, suéltalo.-
-Es solo que…. Tú tenías razón en seguir buscándole, si mi padre no se hubiese empeñado en que te quedases en la prisión, o sí le hubiésemos matado cuando nos atacó la primera vez… Nada de esto habría pasado.-
-Carl, eres un chico listo, y los chicos listos no se mienten así mismos.- La miro sin entender. –Sabes que lo que ha pasado es solo culpa del Gobernador, tú padre, yo, todos los demás, hicimos lo que pudimos.-
-Nos confiamos.- Me quejo ya sin intentar mantener un tono de voz bajo, quiero que él me escuche. –No debimos hacer eso.-
-Nadie podría haber previsto lo que iba a pasar, no había manera de protegerse de algo así.- Intenta hacerme razonar.
Pero yo no quiero usar la cabeza, no cuando Gin no está aquí para poner los ojos en blanco y llamarme memo por empeñarme en llevarle la contraria a Michonne.
Noto como mi corazón se acelera, quiero gritar, o salir corriendo, o todo a la vez.
-Necesitamos comida, iré a dar una vuelta por las casas a ver si hay algo que pueda servirnos.- Digo poniéndome de pie muy rápido, como si así pudiese evitar la sensación de estar a punto de estallar.
Michonne suspira, -iré contigo.-
-No.- Ante mi seca negativa ella baja la mano con la que iba a agarrarme de la muñeca y asiente despacio, -quiero ir solo.-
-Es normal querer estar solo cuando has perdido tanto y lo entiendo,- me dice despacio, -pero no puedo dejarte, es peligroso, no sabemos dónde anda el Gobernador.-
-Mika puede venir conmigo, ¿así te quedarías más tranquila?- Digo desviando la vista hacia ella.
-De acuerdo, pero déjala dormir un poco más, le hace falta, y tú deberías intentarlo.- A regañadientes me siento de nuevo en el suelo a su lado.
-¿Por qué mataste a los caminantes?- Pregunto para intentar distraer mi mente.
-Eran muchos, si nos buscan ver a tantos atados frente a una casa habría resultado sospechoso.- Me apoyo contra ella sin darme cuenta y comienza a acariciarme el brazo, eso consigue relajarme más de lo que pensaba.
-¿Y sí no los volvemos a ver?- Digo al fin lo que me asusta en voz alta.
-Dolerá, pero siempre los llevarás en tu corazón, sea como sea no te abandonarán jamás.- Me promete Mich besando mi cabeza maternalmente, y sin darme cuenta gracias a su calor al fin me quedo dormido.
…
Carl es un chico duro, demasiado duro de hecho, si no tiene cuidado puede llegar a hacerse daño así mismo.
Le abrazo más fuerte contra mí intentando protegerle a pesar de saber que quizá yo no sea suficiente.
Solo espero por el bien de Carl que Rick despierte, le necesita a pesar de lo enfadado que dice estar con él y… Yo también le necesito, más de lo que creía.
Cuándo vi al Gobernador sobre él golpeándolo una y otra vez mientras Rick yacía indefenso en el suelo aturdido por la paliza, llegué a pensar que no llegaría a tiempo para detenerlo.
Pero entonces algo explotó, el Gobernador se distrajo, Rick aprovechó el momento disparando en su dirección haciéndole retroceder aunque no acertase el blanco.
Para cuando estuve a su lado solo pude centrarme en tratar de mantenernos con vida y llevarnos hasta el muro de coches mientras los muertos entraban en tropel.
Fue un maldito infierno, y de eso sé un poco, he vivido ya unos cuantos. Sin contar los que aún me quedan, porque pase lo que pase seguiré luchando, todavía no ha llegado el día de rendirme.
Y sé que tampoco ha llegado el momento de que Rick lo haga, él todavía tiene mucho por lo que pelear, desvío mi mirada a Carl, rectifico, Rick tiene todo por lo que luchar, solo tiene que abrir los ojos para verlo.
Así que Rick, por favor, despierta.
…
Cuando abro los ojos Mika está desayunando, mira por la ventana a través de las maderas que alguien clavó para intentar que la casa fuese más segura, parece cansada pero tranquila.
Yo sin embargo continúo con la misma sensación.
-¿Sigue sin despertar?- Michonne aparece en el salón justo en ese momento.
-Sí, tiene pinta de ir para largo, ¿aún quieres ir a por provisiones?- Me pregunta tanteándome.
-Sí.- Digo yendo hacia Mika, -¿vienes conmigo?-
Ella me mira algo asombrada pero asiente, -claro, dame un segundo,- coge el atizador de la chimenea y se pone a mi lado.
Yo paseo mi mirada de ella a Mich en busca de una explicación. –No está acostumbrada a usar pistola, me pareció una buena solución, así no va desarmada.- Me explica, callándose que en realidad lo que no quiere es que Mika se asuste por oír un ruido y termine metiéndome una bala en la cabeza por accidente.
-Está bien- con tal de salir y estirar las piernas aceptaría cualquier cosa.
-Tened cuidado,- nos pide seria. –Y procurad no tardar mucho.-
-No te preocupes.- Digo para tranquilizarla, salimos por la puerta de la cocina a paso lento.
Ninguno hablamos, Mika de vez en cuando hace círculos ascendentes con el atizador, como tratando de acostumbrarse a su forma y a su peso.
En cuanto estamos a un par de casas de distancia comienzo a correr, ella sorprendida me imita pero yo soy más veloz y no consigue alcanzarme, si fuera Gin ya me habría superado para sacarme la lengua divertida.
Acelero aún más al imaginar eso, corro y corro hasta que me tropiezo con la raíz de un árbol lo que hace que caiga derrapando en un jardín.
La dejé, aprieto los puños enfadado conmigo mismo, yo la dejé irse sola, Gin nunca me habría hecho eso a mí.
Gruño apoyando mis manos en suelo para levantarme, pero cuando casi estoy incorporado algo tira de mí de nuevo hacia abajo, al mirar veo el torso de un caminante con la mano aferrada a la pernera de mi pantalón.
-Quítate,- le chillo pateando, intentando alcanzar mi pistola, pero ha caído más lejos que yo. –Que te quites.- Digo revolviéndome, al fin deja de tirar, miró hacia atrás, el caminante tiene profundamente enterrado en la cabeza un atizador que Mika sujeta con fuerza.
-¿Estás bien?- Me pregunta asustada.
-Sí,- me pongo de pie y recojo mi pistola, -gracias.-
-No pasa nada, pero no deberías salir corriendo así.- Dice sin mirarme limpiando el atizador en la camiseta del muerto.
-Ya…-
-¿Cómo te sentirías si Gin hiciese algo así de tonto sin ti para cubrirle la espalda?-
-…- No digo nada, no soy capaz.
-¿Carl?-
-Yo la dejé,- aprieto fuerte mis puños.
-Ella quiso ayudar a Maggie, tú encontrar a tu padre, hicisteis lo que teníais que hacer.- Me dice Mika calmada. -¿Resisamos esta casa? Aún no hemos mirado en ninguna.- Asiento sin ganas y la sigo.
A fin de cuentas ¿qué otra opción me queda?
…..
Poco después de que los niños hayan salido Rick se despierta abriendo los ojos con pesadez.
-Bienvenido al mundo de los muertos que caminan.- Le saludo con una sonrisa aliviada, que haya despertado es lo mejor del día.
Él mira a su alrededor aturdido, -¿dónde estamos?-
-En la urbanización del este,- me siento a los pies del sofá, -¿te acuerdas de lo que pasó?- Niega confuso, luego asiente.
-Nos atacaron.- Dice despacio.
-El Gobernador,- él aprieta los puños y baja la mirada.
-¿El autobús pudo escapar?-
-Hasta donde yo sé, sí, Ale vio venir que intentaría jugárnosla antes de que terminaseis de hablar y dio la orden de que saliese.-
-Bien, al menos sirvió para algo.- Respira hondo sin intención de incorporarse. -¿Y Carl?- Pregunta preocupado al no verle.
-Está bien, él y Mika fueron a por provisiones… Carl realmente no está llevando demasiado bien lo que ha pasado, necesita espacio.-
-¿Me echa la culpa?- Pregunta aceptándolo antes de que se lo confirme.
-Ha perdido su hogar una vez más, con quien de verdad está enfadado es con el mundo.- Digo, -lo superará.-
-Lo sé, es más fuerte que yo… Al morir Lori le cargué con la responsabilidad de cuidar a su hermana cuando tendría que haber sido quien yo quien se ocupase de ellos, no fue justo, y ahora vuelve a pasar, me necesita pero yo apenas puedo pensar sin marearme.-
-El Gobernador te pegó con saña.- Le disculpo.
-Con todo lo que le odiaba, él me superó.- Dice cansado. -¿De verdad Cassidy está muerta?- Pregunta mirando al techo pero sin verlo, mi corazón se aprieta dolorido al darme cuenta de algo que al parecer no había visto hasta ahora.
-¿Tú…? ¿Sentías algo por ella?- Rick no contesta a mi pregunta, en realidad no hace falta que lo haga. Me guardo el reclamarle que pensé que entre nosotros había una chispa, aunque sí solo la vi yo no es culpa suya. –Pero Daryl y ella...-
-Lo sé, créeme, lo sé, nunca habría intentado nada.- Gruñe frustrado, claramente de haber sabido como acabaría todo se lo hubiese replanteado. –Lo que no entiendo es como pudo permitir Daryl que Cassidy se pusiera en peligro.-
-Rainbow tomaba sus propias decisiones,- le recuerdo, -además, ¿cómo iba a saber Daryl que era peligroso que fuera a la torre?-
-Es que… No parece real que ya no esté, solo eso.- Dice en apenas un susurro.
-Quizá la diese tiempo a saltar de la torre, tal vez Daryl pudo sacarla de allí antes de que todo empeorase.- Digo intentando darle esperanza.
-Viste estallar esa torre igual que yo, se sincera, ¿de verdad crees eso?-
Abro la boca sin saber que responderle por un segundo. –Es lo que quiero creer que pasó, de todas maneras,- respiro hondo, -de ser verdad, las cosas no cambiarían entre vosotros, Rainbow le ama a él.-
-Seguramente… Como sea, ya nunca lo sabremos,- parece agotado.
-No te duermas aún, come un poco antes.- Le pido ya que necesita recuperar fuerzas.
-¿He estado mucho tiempo inconsciente?-
-Más de medio día, ahora lo importante es que descanses, debes recuperarte antes de que nos pongamos en marcha para encontrarnos con la gente del autobús en el Tanatorio.-
-Gracias,- dice bebiendo un batido de vainilla sin apenas fuerzas. En cuanto se lo toma vuelve a caer en un profundo sueño, pero al menos esta vez estoy segura de que despertará.
Me pongo de pie y me apoyo en la puerta de la cocina deseando que los niños regresen pronto.
Por otra parte me pregunto si Rainbow sabía lo que Rick sentía por ella, si era así nunca me dio muestras de ello, frunzo el ceño al recordar como quería juntarnos, ¿era por ayudarnos o por querer evitar un posible conflicto a futuro entre Rick y Daryl?
Como sea que fuera estoy segura de que solo quería que todos fuésemos felices, pero ahora ella ya no está.
Mi pequeña hermanita.
¿Sabías cuantos corazones te llorarían al irte? Debí haberla cuidado mejor, ¿cómo dejé que se apartase corriendo a punto de empezar el combate?
Parecía tan decidida de lo que tenía que hacer que no pensé en discutir, pero de haberlo hecho, de haberla retenido, el futuro se presentaría más esperanzador. Eso seguro.
….
En la tercera casa a la que entramos encontramos helado derretido y seguramente pasado, pero igualmente nos lo comemos.
-Echo de menos a Lizzie,- dice Mika de pronto. –Sé que a ti y a Gin no os caía demasiado bien, pero es que ella estaba con mamá cuando murió, supongo que necesitaba creer que cuando los muertos reviven una parte de las personas que solían ser vuelve con ellos, aunque no fuese verdad. No debí dejarle creer eso, lo sé, pero pensaba que la ayudaba a no sentirse tan triste, siempre estaba a su lado… Sin embargo nunca parecía dejar de sentirse sola, como si nadie la entendiera, supongo que en realidad era así.-
-No estaba lista para este mundo.- Digo metiéndome una espesa cucharada de chocolate derretido en la boca.
-Sí, tienes razón.- Me mira a los ojos con la boca manchada igual que la mía, -pero Gin sí que esta lista, más que eso, ella realmente está hecha para esto, como tú.-
-No sé trata de eso. Sé que puede cuidarse sola.- Me defiendo.
-¿Entonces cuál es el problema?-
-Que siempre la arrastro a mis problemas.- Mika niega ante mi respuesta.
-Ella no se deja arrastrar por nadie, lo sé a pesar de que la conozco poco, bajó de ese autobús conociendo el riesgo, porque es tu amiga, si tú le quitas importancia a eso,- se encoge de hombros, -bueno, entonces ahí sí que estarías siendo un egoista.-
-Supongo que tienes razón.- Mika me sonríe animada y vuelve a concentrarse en el helado, me cae bien, pero no puedo dejar de compararla con Gin. –Es solo que cuanto más tiempo tarde mi padre en despertarse más difícil puede que sea el hecho de volver a ver a los demás.-
-Difícil no es lo mismo que imposible, hay que tener esperanza.- El sol sube por encima del tejado de una de las casas. –Deberíamos volver, estamos tardando mucho, Michonne estará preocupada.-
-Está bien, vamos,- recogemos lo que hemos encontrado y emprendemos el camino a nuestro refugio.
-Por cierto, mientras no pretendas que actúe como Gin no me importa que te decepcione que no sea ella quien esté aquí.- Dice antes de entrar en la casa dejándome sorprendido.
Ni siquiera me estoy esforzando por darle una oportunidad a pesar de que me prometí que lo intentaría.
Debo dejar de pensar en cómo me gustaría que fueran las cosas y empezar a aceptar la realidad tal como es.
Además tengo que dejar de ser un memo, al fin y al cabo no tiene sentido serlo si no está ella para llamármelo.
…
Apoyo mi espalda en el coche mientras fijo mi mirada en la pequeña hoguera que hemos encendido para cocinar un conejo y así comer algo medianamente decente.
Por más que repaso en mi cabeza los acontecimientos no tiene sentido que todo fuese tan precipitado, los vigías debieron avisarnos. ¿Por qué no lo hicieron?
-¿Estás preocupado?-
-Sí,- apoyo mi fusil sobre mis piernas, Carol se sienta frente a mí, dejando que el fuego se interponga entre los dos. Siempre se ha sentido más cómoda conmigo manteniendo las distancias, no sé bien porque. Como sea esta será la segunda noche que pasemos a la intemperie. –Ya deberíamos habernos encontrado con alguien, no podemos ser los únicos que escapasen a pie.-
-Bueno, dimos un gran rodeo por el bosque en la dirección contraria antes de regresar a la carretera. No creo que los demás se quedasen a esperar, nosotros no lo hicimos.-
Recibo la pulla con calma, -mira Carol, puedes irte si tan poco te gusta como hago las cosas, por si no te has dado cuenta no te retengo con una correa, eres adulta para tomar tus propias decisiones.-
Me mira por un largo rato sin decir nada, yo le mantengo la mirada sin amedrentarme por su dureza, no tengo nada que ocultarla.
Sí quiere disparar su mierda contra mí puede hacerlo, no voy a moverme.
-He estado pensando desde que vimos ese letrero en las vías, tal vez deberíamos ir.- Dice al fin rompiendo el tenso silencio.
-Para beber los vientos por Daryl pareces bastante dispuesta a dejarle atrás solo por un cartel en el que te hablan de un lugar seguro.- Comento valorando la ironía de su propuesta.
-No se trata de dejarles tirados, quiero ir para echarle un vistazo, comprobar que sea real, luego buscaríamos a los demás.- Expone su plan para intentar persuadirme de seguirla.
-Y en ese tiempo los que nos esperan en el tanatorio pueden darnos por muertos y largarse, ese sitio no es seguro para un grupo grande de gente, lo sabes, no podrán quedarse demasiado tiempo.-
-Haces ver como si no me importaran.- Me echa en cara molesta.
-Te importaban, al menos algunos, pero has perdido la esperanza, de lo contrario no me dirías eso.-
-¿Y tú como puedes mantenerla después de lo que te he dicho? Connors está muerta, Daryl fue a ayudarla y no lo volví a ver, seguramente corrió la misma suerte o…- Se calla apretando sus rodillas con sus manos. –Se volvió loco de pena y nos dejó.- El fuego está muriendo lentamente, no deberíamos avivarlo, es peligroso, podría atraer a los caminantes, o peor, a alguien vivo. -Di algo joder.- Me chilla cabreada.
-Yo voy al Tanatorio.- Respondo sin alterarme.
-¿Para qué? Nos vencieron, el grupo está roto.- Dice derrotada.
-Aunque tengas razón, aunque Daryl haya perdido la cabeza, y Merle y…- No puedo decir su nombre, -aunque hayan muerto, aunque todo haya fallado tú y yo seguimos aquí, puede que ya nada sea lo mismo. Pero eso no significa que tengamos que rendirnos.- Para mí a pesar de todo lo que duele es obvio.
-¿Rendirnos? Ale despierta,- hace un gesto amplio con los brazos abarcando el bosque, -estamos en medio de la nada, hemos perdido.-
-No soy idiota Carol, pese a lo que pienses de mí.- Ella agacha la mirada. –Tengo ojos en la cara, pero aun así tengo que resistir, porque mi peque y Karen estaban en el autobús que salió de la prisión, ellas consiguieron ponerse a salvo, así que tengo que encontrarlas, necesito hacerlo… Ellas son todo lo que me queda, ¿puedes entender eso?- Le pregunto serio sintiendo como si mi esternón se hundiese aplastando mi corazón reabriendo un profundo agujero que creí cerrado para siempre, pero claro, yo pienso en presente, no a futuro, porque es así como siento.
-Lo entiendo, pero aunque suene frío deberías ponerte en lo peor, la esperanza te destrozará si le das la oportunidad de nublarte la mente.- Por la expresión de su rostro está pensando en Sofía.
El fuego muere al fin sumiéndonos en la oscuridad, la siento moverse a tientas hasta colocarse a mi lado. No porque le apasione mi compañía sino por estar cerca de un refuerzo en caso de que alguien nos ataque durante la noche.
-Puede que tengas razón sobre la esperanza, pero según mi experiencia si estás solo la supervivencia también mata, solo que más despacio.- Digo recordando cuando mi familia me dio la espalda por mi adicción, no es como si las culpase, nunca lo he hecho, pero dolió como una quemadura, pese a mis errores mi madre y mis hermanas lo eran todo para mí, todo.
Así que cuando me echaron me quedé sin nada. Y un día de pronto apareció por Nueva York una chica con una guitarra que me cambió la vida porque sencillamente su locura se entendía con la mía… Nos convertimos en familia cosiéndonos las heridas con risas en las barras de los bares y cauterizamos el pasado conduciendo por la ruta 66.
Pero la cuestión es que la vida cambia constantemente, por mucho que yo desee que se detenga en los momentos más felices, nunca lo hace, continua hacia adelante siempre sin esperar a nadie. Y sé que llegará un momento en que no podré seguirle el ritmo, pero aún no, aún puedo resistir un poco más.
…..
Cuando le conocí era como ahora, tranquilo, serio, alerta, observador, paciente, solo se habría con Daryl, Kate y los niños.
Sin embargo cuando Merle y Connors llegaron cambió tan radicalmente que incluso olvidé como era antes, se relajó, era más abierto, se metía con todos por todo, era un incordio con una sonrisa permanente que te animaba aunque no quisieras.
Ahora vuelve a ser el hombre que conocí, un superviviente en constante búsqueda de algo que no recuperará. No de nuevo al menos, nadie tiene tanta suerte, menos en estos días.
-Siempre ha habido algo que he querido preguntarte.- Digo para distraer mi mente de la sensación acogedora de su cuerpo a mi lado.
-Dispara.-
-Es sobre Merle.- Tal vez no sea el mejor momento para revelarle lo que me dijo Ethan.
-¿Qué pasa con él?- Pregunta con la voz ronca por el dolor.
-No hay forma sutil de decirlo así que… ¿De verdad nunca notaste la tensión sexual que había entre vosotros? Al menos por su parte.- Le noto respirar despacio a mi lado sin alterarse lo más mínimo, tarda tanto en contestar que empiezo a pensar que se ha quedado dormido.
-Sí, ¿y qué?- Me está vacilando.
-¿Bromeas? Pero si siempre te le estabas tirando encima, ¿no te preocupaba que quisiera metértela?- Ese hombre era un salvaje que podría haberle hecho cualquier cosa sin lamentarse después.
-Es mi jodido mejor amigo, y yo soy un plasta, tocar a las personas a las que quiero para mí es como respirar, algo natural que haces sin pensar.-
-Ya, pero ¿desde cuándo lo sabías?- Le tanteo asimilando aún su respuesta, y pensar que Ethan se creía tan listo. Siempre ha subestimado a Ale.
-Empecé a sospecharlo cuando llegó la gente de Woodbury.-
-¿Solo lo sospechabas?- Se tiene que estar quedando conmigo.
-Es Merle, bastante increíble me parecía que aguantase mis tonterías sin darme una paliza, además le conozco…- Carraspea incómodo, -le conocía desde hace mucho tiempo, era el terror de las mujeres en los bares, ¿cómo iba a pensar que era gay o bi? Tenía más sentido que me hubiese imaginado yo lo de que algunos momentos fuesen raros a que realmente estuviese sintiendo algo por mí.-
En realidad he sacado el tema solo por molestarle, para hacerle reaccionar, una manera de deprimirle y conseguir que me acompañe a Terminus, no esperaba nada de esto.
Ahora estoy enganchada a su forma de pensar.
-¿Cuándo te diste cuenta de que él…? Bueno, ya sabes lo que quiero decir.-
-Ahora que lo has dicho.- Dice como si fuera lo más normal del mundo.
-¿Qué?- Grito sorprendida.
-Si a ti te daba esa sensación entonces no podía tratarse de algo que estuviese en mi cabeza.-
-Mi madre- niego incrédula. –Con lo perspicaz que eres me cuesta creerlo.-
-Normalmente no vemos aquello que más obvio resulta a los demás sobre nosotros.- Dice sin darle importancia.
-¿Tratas de decirme que es como lo de Daryl y Connors?- Pregunto con retintín en la voz.
-Lo has dicho tú.- Noto como se encoge de hombros a mi lado, su calma es irritante.
-Quizá sea verdad, sé que se quieren,- hago una pausa para rectificar, -perdón, que se querían, como sea no puedo dejar de creer con cada fibra de mi ser que él debería estar conmigo, que yo sabría hacerle feliz.-
-Si piensas eso entonces deja de intentar arrastrarme a Terminus, vayamos juntos al Tanatorio, con ella muerta ahora tienes otra oportunidad para hacer tus sueños realidad.- Le miro extrañada a pesar de no poder verle la cara.
-No crees realmente eso.-
-No, no lo creo, a pesar de todo él no renunciará a ella, es parte de quien es, no porque ella le complemente, sino porque Rain…- La voz se le quiebra, -ella le potenciaba, le hacía ser mejor, le centraba, la sola idea de ella lo consigue aunque no estén juntos.-
-¿Entonces por qué quieres engañarme si piensas que no tengo posibilidades?- Suspira y siento como su cuerpo se expande y se relaja a mi lado, es tan grande.
-No quiero perder a nadie más, no si puedo evitarlo. Pero tampoco voy a obligarte a que me sigas, la decisión es tuya.-
-¿No crees que pueda sobrevivir sin ti?- Pregunto algo molesta porque sea eso lo que esté insinuando.
-Sé que puedes, pero no estoy convencido de que volviésemos a vernos, esa clase de milagros no se repiten dos veces en la misma vida.- Al decir eso su soledad es tan intensa que sin darme cuenta apoyo mi mano sobre la suya y la aprieto para reconfortarle, él entrelaza nuestros dedos en la oscuridad devolviéndome el gesto.
Nunca me había sentido tan conectada a nadie aparte de a Daryl como con él ahora mismo, supongo que es porque los dos hemos perdido demasiado, más de lo que ninguno va a admitir nunca.
-Aclárame una cosa, ¿tú sentías algo por él?- Pregunto intentando darle a mi voz un tono burlón.
-¿En plan romántico?-
-Evidentemente, siempre le saltabas a la espalda y le llamabas cariñosito.-
-Lo hacía porque lo era, es grande y peludo,- se ríe, no se ha dado cuenta de que ha vuelto a usar el verbo presente, creo que no quiere aceptar lo que ha pasado aunque sea innegable.
-Ya, pero sospechando que a lo mejor era posible que él quisiera hacerle ciertas cosas a tu trasero, ¿no te hacía sentir incomodo?-
-¿Por qué eso debería haberme hecho sentir incomodo?-
-Pues por lo que representaba para tu masculinidad.- Digo obvia.
-Estoy lo suficientemente seguro de mi masculinidad como tú la llamas para no dudar de ella solo por ser cariñoso con otro hombre.-
-¿Aunque ese hombre quisiera follarte?-
-Por Dios.- Le estoy exasperando
-Pero es que seguro que se masturbó más de una vez pensando en ti.- Insisto.
-¿Y qué? No me lo contó, cosa que por cierto le agradezco infinitamente porque tengo demasiada imaginación y habría sido perturbador.-
-Pero si siguiese vivo...-
-Carol en serio, ojalá fuese cierto, en cualquier caso, presente o pasado, para mí no cambia nada, por mí que haga lo que le salga de la punta de la polla nunca mejor dicho con mi imagen mental. Lo que él quisiera hacerme, no afecta a como yo le veía, porque sintiera lo que sintiese Merle siempre me respetó, era mi jodido mejor amigo.- Y eso a Ale era todo lo que le importaba, que podía confiar en él.
-Eres raro.-
Suspira cansado. -No tienes ni idea de la cantidad de veces que me han dicho eso a lo largo de mi vida. Pero la verdad es que yo aquí no le veo lo raro, solo éramos personas con distintos sentimientos que sin embargo se entendían y se llevaban bien.- Se calla por unos segundos, parece estar recordando algo, -habría hecho lo que fuera por él,- suelta una risilla divertida sorprendiéndome, -menos ponerle mi culo en bandeja claro, tengo mis limites.-
-Además está Karen, una cosa es que tolerase vuestra relación rarita y otra cosa es que hubiese pasado por alto eso.-
-Cierto.- Su risa muere y enseguida la echo de menos, el ambiente se había vuelto mucho más cálido. –Espero que esté bien.-
-Tú de verdad la amas ¿no es así?- La respuesta es obvia, y no es algo unilateral, Karen le adora, con Kate por mucho que él se esforzara porque le valorara era sobretodo sexo, pero ella realmente le comprende, tienen una complicidad fácil de ver.
-Con toda la fuerza de mi corazón desastre.- Me asegura, y yo apoyo mi cabeza en su hombro. -¿Estás cansada?- Podría decir la verdad, que no, que simplemente es que me siento cómoda con él en la oscuridad gracias a su sinceridad a pecho descubierto, pero de alguna manera sé que entonces el ambiente se volvería raro.
-Sí,- finjo un bostezo y cierro los ojos aunque no me pueda ver.
-Descansa entonces, yo haré la primera guardia.-
-Tendré a mano mi cuchillo por cualquier cosa, descuida.- Le aseguro relajándome contra él, por un segundo imagino que es Daryl pero entonces la certeza de que no me está buscando me asalta y me hace daño.
Por lo que vuelvo a centrarme en la realidad, en Ale, en su calor, en nuestras manos unidas y en su calmada respiración, no es de extrañar que tanto Karen, como Merle o Connors le adoren, es capaz de dar una maravillosa sensación de paz solo con su presencia... Y lo cierto es que eso es un regalo difícil de rechazar.
….
Es el tercer día desde que tuvimos que abandonar la prisión y ante nosotras se presenta un nuevo amanecer, una nueva ocasión para seguir luchando, miro con cansancio el cementerio que se extiende ante nosotras, apenas hemos podido dormir esta noche.
-Todo está tan tranquilo aquí,- dice Karen a mi lado meciendo a Judith, -así es como la muerte debería ser.- Hay nostalgia en sus ojos, yo ya no sé qué debe haber en los míos, ahora mismo me siento como una barra de acero al rojo vivo a la que están a punto de golpear para darle la forma de una cuchilla, la cuestión es ¿realmente soy lo bastante fuerte como para resistirlo sin quebrarme?
Antes habría creído que sí con fe ciega, pero ahora, después de haber visto el autobús calcinado con todos esos caminantes fundidos a sus asientos a causa del calor sin poder moverse…
Se suponía que el autobús era el plan de emergencia, que la lucha contra el Gobernador les permitiría huir, sin embargo resultó ser una trampa mortal, desvío mi mirada a Gin.
Si ella, Carl y Mika no hubiesen bajado, Karen no les habría seguido llevando consigo a Judith, de manera que todos habrían muerto.
Sabiendo eso, que están vivas por una casualidad, ¿cómo puedo seguir confiando en que mi criterio puede mantenerlas a salvo?
-Es un sitio bonito.- Dice Gin adelantándose para leer el nombre de la tumba que nos pilla más cerca. –Aquí hay una familia, ¿se podía enterrar a la gente junta?- Pregunta con curiosidad, como si todo esto no fuese más que una excursión.
-Sí, aunque además de tumbas había otras cosas llamadas mausoleos, eran una especie de casitas para que cupieran los ataúdes de distintas generaciones, en una tumba solo cabrían más de dos personas si estuvieran incineradas.-
-Que curioso.- Dice repasando los nombres con su dedo índice, como si tratase de aprendérselos.
-Será mejor que sigamos, necesitamos descansar en condiciones y pensar.- Digo casi más para mí misma que para ellas.
-¿Estás bien?- Me pregunta Karen disimuladamente mientras Gin encabeza la marcha mirando el lugar con atención.
-Sí,- me mira escéptica, -no lo sé,- suspiro, -está claro que en el Tanatorio no nos esperan, como es lógico después de lo que hemos visto, pero que nadie nos haya alcanzado me parece raro.-
-Bueno, nos dispersamos mucho, a lo mejor algunos decidieron ir por las vías del tren, eso les haría dar una vuelta más larga hasta aquí.-
-¿Pero por qué harían eso sabiendo que es aquí a donde deben llegar?- Ante eso no responde. –Estoy preocupada.-
-Bueno,- Karen me sonríe y me pasa un brazo por los hombros impulsándome hacia delante. –Tú misma lo has dicho, necesitamos descansar y pensar.- Se humedece los labios, -el retraso de los demás puede deberse a mil razones, los nervios, que estén heridos y les cueste llegar, un desvío por culpa de los caminantes.-
-No es muy tranquilizador, pero tiene sentido supongo.-Digo dejándome guiar por ella.
-Supones bien, de momento lo que está claro es que no podemos darnos por vencidas de que alguien más aparezca, tendremos que esperar unos días antes de ponernos en lo peor.- La miro negando con la cabeza.
-Ale te ha pegado su optimismo.-
-Bueno, sí,- se ríe, -dice que él no piensa a futuro porque siente en presente, y aparte de que me parezca bonito la verdad es que encaja con su forma de ser, por lo menos de lo que he visto de él hasta ahora.-
-Glen también es un hombre positivo, siempre cree que las personas tienen un lado bueno,- arrugo la nariz divertida, -puede que no lo piense en el caso de Merle pero lo suyo es complicado.-
-Sí,- ella se queda pensativa cuando nombro al mayor de los Dixon, olvidaba que ella le conocía de Woodbury.
Alcanzamos a Gin y fuerzo la puerta para entrar, en principio todo está como debería, pero nunca es bueno confiarse demasiado.
Una vez entramos todas cerramos por precaución para que no se cuele nada tras nosotras, recorremos el lugar habitación por habitación hasta convencernos de que es seguro.
A pesar de que seguridad ya no sea la palabra que solía ser.
-Hey, nos llama Gin desde la cocina, está subida en una silla para llegar a los armarios de arriba. –Mirad,- empieza a sacar latas de conserva, -comida,- nos da una a cada una, busca algo con lo que abrir y empieza a comer lo que parece ser albaricoque.
Pobrecita, que hambre tenía, devora como una lobata.
Paso una mano por su pelo en un gesto cariñoso y ella inclina la cabeza sin dejar de comer dándome a entender que continúe con los mismos. Es una buena niña, de vez en cuando la he notado pensativa, pero ni una sola vez a puesto mala cara a algo que le haya dicho que tenía que hacer, incluido dejar atrás el autobús en el que podría haber muerto.
-Oh, gracias a Dios por los pequeños favores, papilla, Judith vas a tener algo que comer,- me la pasa y empieza a preparar lo necesario, la pequeña ha estado forzosamente a base de biberones a pesar de que hace ya tiempo que toma más que eso.
En cuanto la bebé se da cuenta de que va a comer empieza a llorar como si exigiese rapidez, pero Karen no deja que eso la altere, hace todo con cuidado para la pequeña de la que ahora es responsable.
-Creo que hay algo de lo que deberíamos hablar ahora.- Gin me mira con atención y Karen se limita a asentir mientras le da de comer a Judith. –Podemos quedarnos un tiempo para esperar a los demás, pero debemos tener en cuenta que este sitio tiene una cristalera, si un rebaño entrase por ahí…-
-Sí, no es un sitio fácilmente defendible.- Dice Gin reclinándose en el respaldo de la silla, -por el momento podemos cerrar la puerta que da a esa parte y clavar tablas en ella como medida de refuerzo.-
Pestañeo valorando su aportación con un asentimiento, esto en el mundo de antes habría sido insólito, hoy por hoy no puedo más que estar orgullosa de la superviviente en que se está convirtiendo.
-Aun así lo que quiero de lo que seamos conscientes es de que este no es un lugar para asentarse, tanto si los demás llegan aquí como sí no, tenemos que tratar de pasar lo más inadvertidas posibles.-
-Y hacernos con un coche para escapar no estaría demás, estuve aquí con Ale una vez, hay un cobertizo en la parte trasera, podríamos esconderlo ahí.- Sugiere Karen, las dos me quitan un peso de encima al darme cuenta de que a pesar de que me están siguiendo no dependen por entero de mí.
Harán lo que yo les diga, pero si tomo una mala decisión se harán cargo y tomarán el control.
Eso es un alivio, enseguida noto que respiro mejor.
-Con esto que os he dicho no quiero daros a entender que no vayan a venir.- Les aclaro enseguida.
-Lo sabemos, solo quieres que estemos preparadas para todo.- Dice Gin lamiendo con cuidado la lata para no cortarse la lengua. –Pero incluso aunque no volvamos a ver a todos no quiere decir necesariamente que hayan muerto, solo que no han podido venir.- Dice poniendo un pequeño mohín con la boca que la hace ver tan niña como en realidad es.
-Cierto,- las sonrío, -mantengamos la esperanza pero preparémonos para todo.- Lo pienso por unos segundos pero al final me decido, -si pasadas dos semanas no sabemos nada de los demás nos marcharemos yendo primero a la prisión para echarle un vistazo, podríamos recuperar algo o encontrar alguna pista sobre donde están los otros.- Me levanto más animada. –Pero eso será algo de lo que se ocuparán nuestras yos del futuro, ahora probemos esos ataúdes acolchados, tienen pinta de ser muy cómodos.-
Da igual que aún no sea ni mediodía, necesitamos dormir y es lo que haremos.
-Yo prefiero los bancos por si Judith llora y necesita que la atienda.- Dice Karen rechazando mi oferta por el momento.
-¿Tú que dices?- Le pregunto a Gin.
-Que el que hay en la sala del piano es bonito, ¿podemos dormir ahí?- No quiere estar sola.
-Claro, dormiremos fenomenal, después de esa carretera infernal nos lo merecemos.-
-Bien,- chilla Gin y sale corriendo directa hacia la sala donde se velaba a los fallecidos.
-A veces olvido que es una niña, claro que luego hace cosas como esa.- Me rio apoyando mis manos en la mesa.
-¿No vas a comer?- Me pregunta Karen preocupada.
-No,- digo cansada –tengo más necesidad de dormir la verdad.- Estoy a punto de salir pero me detengo. –Oye. ¿Cuándo hablamos de Merle te note pensativa? Creía que os llevabais bien.-
-Lo hacíamos, al menos por mi parte, creo que al final también por la suya.- Se encoge de hombros, -el caso es que dijiste que Glen dudaba de que él tuviese algo de bueno.-
-Así es.- La miro con curiosidad.
-Yo no, Merle consiguió que Gin volviera a hablar después de lo que le pasó a su tía, y además Ale confía en él, ¿cuántas veces se ha equivocado ese español loco en juzgar a una persona desde que le conoces?-
-Quitando su animadversión por el sobrino de Kate nunca en realidad.- Digo recordando sus acusaciones contra Ethan, cierto que era un chico raro y hasta cierto punto de alguna manera era incómodo estar con él, pero no era nada más que alguien extraño, nunca hizo nada, aun así Ale no se fiaba.
-Puede que Merle sea un tipo difícil de llevar en ocasiones, pero en el fondo no es un mal hombre.- Dice convencida.
-Tal vez no lo era,- la recuerdo que el mayor de los Dixon es pasado, después de que matasen a mi hermana y a mi padre él debió ser el siguiente.
-Cierto…- Ambas nos quedamos calladas recordando ese día, parece que ha pasado una vida desde la última vez que estuvimos con todos, alegres, sin imaginar lo que nos deparaba el futuro. –Siento lo de tu familia.- Me da el pésame abrazándome mientras Judith juega feliz con la cuchara con la que ha tomado su papilla.
No digo nada, solo la abrazo de vuelta hasta que por fin me rompo, intento ahogar mi grito en su hombro, -mi hermanita,- lloro dejando salir mi rabia. –Ella era inocente,- digo entre hipidos, -sé que en un mundo como este nadie está seguro, pero ella no se merecía una muerte así… Y mi padre… Los he perdido para siempre.-
-Llora todo lo que necesites.- Me dice sin dejar de apretar sus brazos a mi alrededor para sostenerme.
-Pero tengo que ser fuerte.- Digo sin poder contener las lágrimas.
-Y lo has sido, ahora deja salir el dolor o te ahogará, hazme caso.-
-¿Quién te dijo eso?- Digo intentando resistirme.
-Ale, una vez de tantas en las que me consoló después de lo que el Gobernador le hizo a mis amigos, ¿y sabes?- Me pregunta, yo niego aún escondida en su cuello. –Tenía razón,- me estremezco sin poder evitarlo. –Llora, deja que salga.-
-Desearía que al menos Glen estuviese aquí, sé que sobrevivió, tiene un don para escabullirse, es solo…-
-Que le necesitas ahora,- me abraza fuerte –os encontrareis, no pierdas la fe en eso pase lo que pase.-
-No lo haré.- Digo sintiendo mis piernas débiles, Karen me ayuda a sentarme, no sé cuanto rato estamos así hasta que me calmo lo suficiente como para dejar de llorar, pero me siento terriblemente cansada cuando paro.
-Vamos,- me lleva de la mano como una niña hasta el féretro en el que duerme Gin, me tumbo a su lado y ella enseguida me abraza. –Cuando despiertes seguirá doliendo pero estarás mejor.-
-Gracias,- digo con los ojos ya cerrados.
-Por nada,- me asegura antes de volver a la cocina.
No sé aún como lo haremos, pero si los demás no llegan hasta aquí por el motivo que sea, nosotras les encontraremos, les ayudaremos y volveremos a construir un hogar en cualquier otra parte.
Porque la prisión no era especial por sus muros, sino por todo lo que conseguimos juntos en ella, y si fuimos capaces de hacer tanto allí, entonces sin duda podremos volver a conseguirlo en alguna otra parte.
Porque me sienta como me sienta ahora, sé que no me detendré, por Beth, por mi padre, seguiré adelante, luchando siempre pase lo que pase, a fin de cuentas una batalla perdida no es el final de la guerra ni mucho menos.
*/*/* 20
Hola almas corsarias.
A Michonne le ha pillado por sorpresa la sutil demostración de los sentimientos de Rick por Cassidy, aun así no la guarda rencor por ello, no solo porque piense que esté muerta, sino porque la conoce lo suficiente para saber que ella no ha estado jugando con los sentimientos de nadie.
Por otro lado tenemos a Ale y a Carol, él cree que ha perdido a dos de las personas más importantes en su vida de nuevo y simplemente trata de sobrellevar el dolor. Por su parte Carol parece haber perdido la esperanza en que Daryl la anteponga ella sobre Cassidy, además es la primera vez que se permite ver más allá de su obsesión por el menor de los Dixon, ¿será que está sintiendo cosas por Ale o solo ha sido por estar perdidos en el bosque?
Finalmente Maggie, es una mujer fuerte que duda de poder tomar las mejores decisiones para su pequeño grupo, pero han sabido hacerle ver que no tiene que hacerlo sola, están juntas en su reto por sobrevivir. Eso la ha permitido dejar salir el dolor que ha estado reteniendo.
Bueno en el próximo episodio veremos como les ha ido al resto de supervivientes.
Gracias en por el comentario anónimo "Ha sido el tremendo capítulo" muchas gracias por tu apoyo.
En Wattpad gracias a Debie_Daryl y a are221099 por votar y comentar en el capítulo anterior, sois lo mejor, siempre me hace mucha ilusión leeros aunque os parezca una tonteria.
Como siempre espero que el capítulo os haya gustado, besototes for all.
