Capítulo 28
Después de que Harry saliera corriendo de la habitación, Hermione volvió sus ojos hacia todos.
-Partimos a Gringotts en tres horas, - dijo calmadamente.
Remus no podía creer lo que escuchaba.
-Pero… - él protestó, señalando la mesa como refiriéndose todo lo que había escuchado, a Neville y a Luna, quienes estaban apoyados uno en el otro como si estuvieran demasiado cansados como para pararse por su cuenta, refiriéndose al manera en que su esposa apretaba sus manos alrededor de la mesa, sus nudillos blancos de la tensión.
Hermione arqueó una ceja burlándose silenciosamente. Había lágrimas en su rostro, brillantes rastros que secarían despacio si no las limpiaba, pero a parte de eso, no había rastro de emociones en ella.
-Esto no cambia nada. – Dijo. – Pueden acompañarnos o quedarse aquí, es su decisión. Siento que hayamos arruinado su desayuno, pero realmente hay cosas más importantes.
Y sólo así ella salió seguida por Neville y Luna, sin protestar su decisión, como si las cosas fueran normales para ellos también. Y Remus se acercó a Lily y la abrazó fuertemente, para luego ser abrazada por Severus, mientras Sirius consolaba a Draco y trataba de explicar qué había pasado, como si hubiera algo que pudiera explicarlo.
La necesidad de irse era casi avasalladora en ese momento. Necesitaba distancia, necesitaba perspectiva, necesitaba calma y silencio para entender lo que había visto y escuchado, lo que significaba para ellos y los otros cuatro.
Pero él podía sentir un pulso vibrar en su cuerpo, el desenfrenado ritmo de un tren ganando velocidad, llevándolos abajo, abajo, abajo, y él sabía que no había tiempo para apartarse y analizar.
Navidad había sido como una cesura, una meseta extendiéndose hacia adelante y atrás en el tiempo, dándoles espacio para respirar, para reconsiderar. Pero había sido una ilusión, un regalo que ninguno de ellos había apreciado lo suficiente, y luego estaban igual que siempre, yendo hacia Gringotts, hacia un horrocrux, hacia el regreso de los viajeros hacia su propia dimensión.
Hacia un final que ni siquiera Hermione parecía lista de nombrar.
Remus necesitaba la oportunidad de pensar. Él veía mejor desde lejos, pero dado que no tendría ninguna de las dos cosas, calmó la parte frentica y paniqueada de sí mismo y se concentró en su respiración. Él observaría y se mantendría quieto, habría tiempo en algún lugar en medio de todo, tiempo suficiente para hacer sentido de todo y de decirles a todos.
Porque él finalmente entendía.
Justo ahí, en medio del comedor, mientras Hermione gritaba y Harry lloraba, y Luna apretaba la mano de Neville tan fuertemente como podía, Remus había entendido.
Harry iba a morir.
No: Harry podría morir. No: Hay muchas posibilidades de que él muera. No: Todos estamos tomando terribles riesgos.
Harry iba a morir.
Voluntariamente. Inevitablemente. Y los cuatro lo sabían.
Remus los observó, estos viajeros de un mundo diferente, en silencio mientras esta terrible realización se esparcía a través de su mente y entumía su cuerpo.
Los cuatro estaban en el recibidor antes que todos los demás, una vez más vestidos en sus ropas harapientas reforzadas de magia. Neville tenía la mano en la parte posterior del cuello de Harry y lo había acercado a él. Harry se apoyaba en su ancho pecho como si fuera el único espacio existente en el mundo. Luna había tomado algunas decoraciones del árbol de Navidad de los Malfoy y los había enredado en su cabello, como mementos de la corta felicidad que ya se estaba desvaneciendo.
Hermione estaba aparte, erecta y calmada, pero sus ojos eran viejos, tan viejos y cansados mientras descansaban en sus amigos, y los dedos que tenía entrelazados en frente de su estómago temblaban un poco.
Remus no hubiera visto esto una semana atrás, habría creído que estaban igual que siempre.
Y tal vez lo estaban ¿quién sabe cuán seguido este tipo de confrontaciones pasaron en el pasado? Ya podía ver a Harry volviendo a su zona de confort, sus hombros relajados, su rostro recuperando la mezcla de serenidad y trastornado peligro tan peculiar de él.
¿Qué había estado usando Luna en su cabello cuando los habían rescatado del calabozo de Voldemort? Remus no podía recordarlo.
¿Las manos de Neville siempre se habían apretado y aflojado así, tensas con el conocimiento de que nada de su fuerza podría mantener a sus amigos a salvo? Remus no se había dado cuenta antes.
Harry iba a morir.
De una forma u otra, se llevaría con él a los otros tres.
Todos los corazones deben romperse, pensó distraídamente, sus pensamientos yendo a la primera historia que Luna le contó. Todas las respuestas habían estado justo ahí, justo entonces, pero él había sido muy ciego para verlas.
¿Qué podemos hacer? Pensó desesperadamente. ¿En serio no hay algo que podamos hacer?
Él se mantuvo cerca de Lily cuando llegaron a Gringotts. Ella había estado callada después de los eventos de la mañana, y él no tenía el corazón para hablar sobre ello con ella todavía, para preguntarle si ella también había visto el elefante en el cuarto y entendía las implicaciones. Así que hizo lo único que podía: mantenerse cerca de ella y vigilarla por señas de estrés que pudiera disipar.
(Pero no, ella no podría haberlo descubierto. Lily nunca aceptaría algo como eso, ella despotricaría y bramaría hasta el último aliento y no dejaría que una tragedia como esa pasara, ¿cierto?)
Cuando subieron a los carros transportadores y Luna se sentó en frente de él, sus manos tomaron las de ella y las sostuvo en silencio.
Así que Harry sobrevive el Torneo de los Tres Magos, Remus recontaba los hechos que sabía a sí mismo mientras comenzaban su descenso en las cuevas debajo de Gringotts. Él es amigo de Hermione y Ron, que ese gustan mutuamente.
Mientras la curva hacia abajo se empinaba más y la velocidad aumentaba, Hermione comenzó a aferrarse a su lado del carro, murmurando enojada.
Harry descubre la profecía, luego mucha gente muere incluyendo Ron mientras están huyendo, cazando los horrocruxes. Y luego, en algún punto, se enteran que Harry es un horrocrux también y para derrotar a Voldemort, él deberá morir, pero ¿cómo lo descubren?
El piso cedió debajo de ellos, y Harry lanzó un whoooo de felicidad, Sirus haciendo eco con un más fuerte whooo. Remus sólo se aferró fuertemente, rezando que no hiciera algo vergonzoso, pero mantuvo su agarre en la mano de Luna.
"Los recuerdos de Snape fueron muy claros," Harry había dicho. Hermione les dijo que Severus había muerto en sus brazos, después de protegerlos lo más que pudo, pero entonces…
¿Su Severus sabía? Pero, si ellos no se enteraron por su cuenta… ¡Entonces Albus también sabía! Pero no podía ser, ¡él no podía saber!
La presión de la mano de Luna lo trajo nuevamente al presente.
-Deje de pensar profesor, - Luna susurró. – Pensar no ayuda, tenga fe mejor. Es un mejor sentimiento, cálido y vibrante. Como una manta, en serio. ¿Cree que vendan mantas de esperanza en algún lugar profesor?
Él tragó saliva y luego se aclaró la garganta. Los carros iban frenando.
-No sé, Luna, - dijo. -Pero por favor, ya no me llames "profesor". Apuesto que he aprendido más yo de ti que tú de mí.
Luna rio un poco.
-El título no es sobre enseñar, tontito, - ella dijo. -Es sobre honorar, cuando todos sobrevivamos esto, creo que tejeré una manta de esperanza. ¿Qué tan difícil puede ser?
-… ¿Todos sobrevivan? – Remus repitió, y no era curioso que las palabras de esta fantasiosa chica podían hacerlo sentir mejor. – Pero yo pensaba…
Como respuesta, Luna se acercó para susurrar en su oído.
-Hermione es muy inteligente, pero a veces trata demasiado de ver lo que es real que se olvida de lo que es verdad. Esto es una historia, como todas las cosas son. Y nosotros podemos decidir qué tipo de historia será.
-Pero Harry parece tan seguro de que tendrá que…
Luna le dio una misteriosa, hermosa sonrisa.
-Eso es por que el necesita estar seguro. Es parte de la historia. Pero ¿por qué no podríamos encontrar un cordero antes de que sea muy tarde?*
Remus abrió su boca para preguntar más, pero un grito de Harry lo interrumpió.
-¡Luna, vamos! ¡Casi estamos ahí!
-¡Voy detrás de ustedes! ¡Manténganse alerta por las libélulas! -Luna gritó como respuesta y saltó del carro. Ella dejó su mano ir con facilidad y Remus se dio cuenta de que ella había mantenido su agarre para consolarlo, no porque ella lo necesitara.
Ella le dio la espalda y sonrió otra vez.
-La noche es siempre más oscura antes de que alguien recuerda usar un Lumos. ¡Vamos Remus! ¡Iremos a cazar tesoros!
Una vez los duendes y Hermione cancelaron la mayoría de los hechizos defensivos de la bóveda, tomando nota cuidadosamente sobre la naturaleza y la posición en la que estaba para volverlos a aplicar, lo lograron en buen tiempo.
Mientras todos sabían que los Lestrange trabajaban para el Señor Oscuro, nadie había sido capaz de probarlo aún. Así que mientras la Orden no fuera llamada tan pronto como alguien los viera en acción, no tenían una razón legal para incautar sus pertenencias. Esta expedición era el resultado de esfuerzos diplomáticos más que otra cosa. Los duendes no tenían interés en proteger Mortífagos (que traían pocas ganancias y mucho papeleo), pero sólo cooperarían mientras la orden no causara ningún problema y actuaran discretamente.
Remus suspiró, viendo a Harry merodear por las pilas de oro y plata sin preocuparse con qué se tropezaba. Ambas, discreción y mantenerse fuera de problemas sería un desafío apra los viajeros, y aunque Hermione estaba justo atrás de Harry, moviendo su varita y reparando todo el caos que él hacía, Remus la conocía demasiado bien como para esperar otra cosa.
Una vez que encontraran el primer artefacto que pudiera haber causado el portal dimensional, Hermione estaría en su pequeño mundo, dejándolos lidiar con Harry ellos solos.
Dicho agente de entropía andado levantó su mano hacia su frente y la presionó contra su cicatriz.
-Ouch, - dijo. – Está definitivamente aquí, por esa esquina, creo…
Remus no sabía que Harry funcionaba como un detector de horrocrux, pero él no se iba a quejar cuando hacía más fácil su vida. Mientras Severus y Harry silenciosamente desenterraban y aseguraban la hermosa, dorada copa, él se unió a Hermione, Sirius, Luna y Lily en su búsqueda por el desconocido objeto que había catapultado a otra dimensión.
Había muchos artefactos con propiedades metamórficas ahí. A través de los siglos, la familia Lestrange había reunido una gran colección de objetos ambos, oscuros y mágicos. Muchos de ellos eran desconocidos para Remus y muchos más, peligrosos. Él captó la anhelante mirada de Hermione hacia los libreros, pero a su crédito, se contuvo y concentró en los parámetros de su "caza de tesoros".
A pesar de su organizado enfoque en la búsqueda y los rápidos hechizos de diagnóstico que Hermione había desarrollado, les tomó casi media hora para encontrar tres posibles candidatos para la causa.
Esto no era ayudado por el hecho de que Harry, en vez de ayudarlos en su búsqueda como lo había hecho Severus, insistió en explotar los otros objetos malditos en la bóveda, felizmente diciendo que "Arqueología no es mi división, no, gracias, no tengo interés en metas-tralalala, continúen por allá, yo estaré picando esta cosita aquí".
Era como si esa mañana no hubiera pasado, o como si todos hubieran regresado a sus hábitos con la esperanza de olvidar su confrontación. Harry estaba haciendo su rutina de loco, Hermione tenía los ojos claros mientras les ordenaba a todos qué hacer, Luna estaba saltando felizmente en búsqueda de los artefactos y hablando con todo lo que veía hasta que Hermione señaló que abajo estas circunstancias ella tenría que invocar la cláusula "Luna tiene prohibido hablar con monstruos" de su amistad. Luna hizo un puchero después de eso.
¿Y Neville? Neville se mantuvo a sí mismo lejos, montando guardia sobre ellos, cerca de la entrada de la válvula. Se mantuvo callado mientras discutían sus enfoques y resultados, o tonterías en el caso de Luna y Harry.
Tan callado, de hecho, que Remus se había olvidado completamente de que él estaba ahí. Justo hasta que Neville bloqueó el Reducto dirigido a la espalda desprotegida de Sirius.
Nota de autor original:
"Pero ¿por qué no podríamos encontrar un cordero antes de que sea muy tarde?" Cuando Dios demanda a Abraham sacrificar su hijo, Abraham cede y tiene el cuchillo en el aire para matar a su hijo Isaac, cuando un ángel interrumpe para decirle que era una prueba de su devoción. Al estar Abraham de acuerdo en sacrificar a su hijo, él hizo que el sacrificio fuera innecesario (por ponerlo resumido, teólogos probablemente me matarían por este resumen). En vez de sacrificar a su hijo, Abraham ve un cordero en la proximidad y sacrifica al animal en vez de a su hijo.
¡Hola!
Aquí está el capítulo de esta semana :) Espero les haya gustado, muchas gracias a Ana Luisa, Ryogana, Black-ko y dinas´moon´E53 por comentar el capítulo anterior y también a las personas que agregaron a favoritos la historia.
¡Ya estamos en la ronda final! Si todo sale bien para inicios de septiembre podremos decirle adiós a esta historia :') Pero para más información sobre actualizaciones y demás, les recuerdo que tengo la página de Facebook de Little Storm 97, ¡espero verlos ahí también!
¡Nos leemos en el próximo capítulo!
