CAP XXV

Shiho abrió la cerradura de la entrada principal, encendió la luz de la entrada y dejó a Akane de vuelta al suelo para poder entrar con la compra.

La pequeña no tardó en empezar a correr por toda la casa y ella se dirigió a la cocina para guardar todo lo que había comprado.

Bib bib bib bib

Su móvil empezó a sonar antes de que tuviese tiempo a acabar de guardar las cosas y relajarse. Dejó la bolsa que le quedaba a un lado y se dirigió a su bolso a paso ligero para atender la llamada.

"¿Si?"

"¿Miyano?" Preguntaron por la otra línea. Se escuchaban bastantes personas hablando de fondo. "¿Estás en tu casa?"

"¿Kudo?" Preguntó ella sin acabarle de reconocer a causa del ruido.

"Si, si, soy yo. ¿Estás en casa?" Volvió a preguntar.

"Si, ¿Por qué?"

"¿Puedes venir a la oficina por favor?" Preguntó demasiado amable.

La científica se extrañó ante su comportamiento. Lo conocía demasiado bien cómo para saber que detrás de esas palabras amables había algún interés propio.

Ella resopló y entrecerró los ojos. "Es tarde Kudo, iba a empezar a hacer la cena. Creo que paso."

"Lo sé, lo sé. Es importante, no te lo pediría si no lo fuera." Insistió.

"¿Es papá?" Dijo Akane, invadiendo el espacio de su madre y abalanzándose a ella para que la cogiese en brazos y así poder hablar con su padre.

Shiho puso una mano en el teléfono y se agachó para ponerse a su altura. "Si cariño, pero tienes que dejar a la mama hablar por teléfono." Le dijo dulcemente acariciándole la mejilla. "¿Por qué no vas a buscar algo con lo que podamos jugar las dos cuando acabe?"

Akane asintió y salió corriendo al salón, en busca de todos sus juguetes para poder decidirse. Shiho volvió a levantarse y continuó con la llamada.

"Perdona." Se excusó. "Estoy con Akane, no creo que sea apropiado." Continuó ella indecisa.

"La inspectora Sato va de camino a buscaros."

"¿Qué?¿Por qué?" Preguntó asombrada y molesta.

"Es importante." Repitió. "Es sobre la organización."

"¿Qué estás diciendo?" Preguntó incrédula. "Eso es imposible, se quemó todo hace años." Dijo negando con la cabeza.

"Lo sé. Cuando llegues te lo explicaré todo." Le informó antes de colgar.

Kudo colgó muy rápido, dejando a Shiho con la palabra en la boca, que resopló y tiró el teléfono encima del sofá mientras protestaba. Recogió cuatro cosas que pudiese necesitar por si se quedaba más rato del esperado y buscó su paraguas antes de salir.

Parecía que la temporada de lluvias aún no había finalizado.

Sato picó al timbre justo antes de que abriese la puerta.

"Buenas tardes chicas." Dijo la inspectora saludándoles con una sonrisa.

"¡Sato!" Chilló Akane, que ahora que empezaba a hablar, era difícil hacerla callar. "¿No ta papá cotigo?" Preguntó cómo pudo apartándose de su madre para buscar a su alrededor.

"Cariño, no te separes que está lloviendo." Dijo Shiho haciendo que la niña retrocediese, a la vez que le devolvía la sonrisa a la inspectora.

Subieron al coche patrulla y condujeron hasta la estación de policía en silencio, acompañadas de las musiquitas infantiles que balbuceaba Akane en el asiento trasero.

Shiho tenía el cuerpo intranquilo des de el momento en que Kudo le había explotado esa noticia. Había pasado mucho tiempo des de habían acabado con la sede. Todo ese miedo que ya no sentía hacia ellos, había vuelto repentinamente. Y ese valor y coraje que había ganado con los años, se esfumaba por momentos.

Salió del coche en cuanto Sato aparcó y se movió con ligereza por los pasillos conocidos con Akane en brazos. Caminaron por los pasillos hasta que una voz les llamó la atención.

"¡Inspectora Sato! Estamos aquí." Les comunicó Takagi asomándose por una puerta entre abierta que acababan de pasar.

Akane casi saltó de los brazos de su madre para volver al suelo y adelantarse a ellas para entrar. Cuando ellas cruzaron la puerta se encontraron a Takagi, James, Camel, Jodie, Akai y Kudo sentados en una mesa circular.

Shiho entrecerró las cejas profundamente. Debía ser un asunto bastante serio si estaban todos aquí reunidos. No dudó en sentarse junto a ellos y reclamar explicaciones a qué sucedía.

"Buenas noches. Parece que ya estamos todos." Dijo ella empezando la conversación.

Shinichi estaba sentado un par de sillas a su izquierda, después de Akai, que ahora sostenía a Akane en sus piernas. El moreno se veía muy tenso y su cabeza parecía estar pensando en algo profundamente.

"Buenas noches Shiho, me alegra verte." Le saludó James con una sonrisa antes de empezar. "No queríamos molestarte a estas horas pero si encontramos algo que te involucre y pueda repercutir queremos comunicártelo."

"¿Qué está pasando?" Preguntó directamente.

Akai miró a Jodie antes de dejar a la niña de vuelta al suelo. "¿Por qué lo le das a Akane en juguete que le hemos traído?" Preguntó para que se llevase a la pequeña a otro lado.

"Claro." Asintió Jodie levantándose, pero Camel le frenó adelantándose a ella.

"Ya me la llevo yo, no os preocupéis." Dijo llevándosela de la habitación y cerrando la puerta detrás suyo.

Akai fijó su mirada en la científica en cuanto escuchó el ruido de la puerta al cerrarse. "Hace unos días asesinaron a Kir. La antigua agente encubierto de la CIA en la organización." Le confesó sin más.

"¿Qué?" Preguntó ella sin esperárselo para nada. "¿Qué le sucedió?" Preguntó intrigada.

"Aún no lo sabemos con certeza." Intervino Jodie. "Nos lo comunicaron hace cuarto días. Al parecer encontraron su cuerpo sin vida en su propia casa, pero por el momento no hay pista alguna de que puede haber sucedido."

Ella entrecerró los ojos estudiando todo lo que decía. "¿Y que tiene que ver eso conmigo?" Preguntó intentando buscarle un sentido. "Lo de la organización pasó hace ya varios años."

"Lo sabemos." Volvió a hablar Akai. "El problema es que acabamos de recibir la noticia de que Bourbon está en quirófano, luchando por su vida a causa de un asalto en su propia casa. Igual que Kir."

A Shiho no le costó atar cabos.

"¿Quieren eliminar a los que quedamos, no?" Preguntó medio confirmándolo.

"Eso creemos. Por eso te henos hecho venir, porque tu bienestar y el de tu familia es importante y tenemos que prevenir cualquier ataque infortunado." Le dijo James intentando transmitirle toda la seguridad posible.

"Pero tampoco puedo estar vigilada 24/7 horas."

"Somos conscientes de ello, pero queremos ponerte vigilancia y asegurarnos de que puedas quedarte en un sitio en el que estés acompañada y no estés solo tú y tu hija. Por mayor seguridad." Continuó diciendo el jefe de la operación.

"¿Quereís que me mude con el profesor Agasa?" Preguntó ella intentando entender que quería decir.

"Temporalmente." Dijo Jodie.

"Creo que deberías llamar a Kaito." Intervino Kudo en la conversación por primera vez, con un tono bastante serio.

Todos los presentes se callaron y ella abrió los ojos sorprendida mientras fijaba su mirada en la suya.

"¿Qué?"

"Creo que lo correcto sería llamarle e informarle también de la situación." Dijo serio pero tranquilo.

"No creo que Kaito quiera venir a un sitio cómo este." Dijo ella poniéndose un poco nerviosa ante el tema que se avecinaba.

"Se que no es un admirador de este lugar, pero no vamos a intentar atraparle ni nada por el estilo en estos momentos. Sólo queremos garantizar vuestra seguridad al máximo." Continuó explicando Kudo. "Es tu pareja actual y la situación es un poco tensa."

Ella miró a sus acompañantes antes de levantarse.

"Creo que sería mejor que hablásemos en privado antes de continuar con la conversación." Dijo invitándole a salir al pasillo pero los demás agentes decidieron dejarle la sala e ir a la continua, dónde Camel se encontraba con su hija.

Shiho volvió a sentarse y el se desplazó un asiento para ponerse a su lado.

"No hay porque tener una conversación en privado del tema, no voy a entrometerme en vuestra relación." Dijo sin acabar de mirarle a la cara.

Ella entrelazó sus manos encima de la mesa y apoyó los codos antes de suspirar lentamente.

"Me ha propuesto matrimonio, Kudo." Le soltó ella liberándose interiormente al decírselo.

Él se quedó en silencio, asimilando la corta frase que acababa de percibir sus oídos. Las palabras parecían haberse quedado resonando en el interior de su cráneo los siguientes segundos. Se levantó pacíficamente y caminó por la sala con las manos en los bolsillos hacia la ventana para mirar a través.

Ella se levantó al ver que él no contestaba ni reaccionaba y se acercó a él hasta ponerse frente suyo. Kudo se acercó más a ella y apoyó su frente con la suya.

"Espero que te haga sentir feliz."

Shiho cerró los ojos, disfrutando de la calma que le transmitía su cercanía. Podían catar el aroma del otro y sentir su piel acariciar su mejilla con cariño.

Respiró hondo antes de abrir los ojos y clavó su mirada con la de él. "Le respondí que no."

Kudo se sorprendió un poco y separó su frente de la suya. No entendía bien el motivo de su respuesta pero no quería presionarle y preguntarle.

A Shiho aún le ponía nerviosa hablar sobre ese tema. Apenas había pasado una semana y des de ese momento había dejado de tener noticias de él. Recordaba muy bien cómo había ido esa conversación, que sin ser conscientes, se acabó en su última.

Flashback

"¿Me harías el honor de casarte conmigo, Shiho?"

Shiho se petrificó en cuanto escuchó su pregunta. No se la esperaba para nada y el corazón empezó a bombearle con fuerza ante la situación.

"¿Qué?" Apenas pudo pronunciar.

Sus latidos cada vez eran más fuertes y la sangre le corría con fuerza por las venas. ¿Quería casarse con Kaito? ¿Era la mujer de su vida?

La científica sonrió mientras le cogía de la mano para apretársela con cariño. "Te quiero Kaito."

"Y yo." Confirmó él.

"Sé que lo haces." Dijo ella apretando su agarre. "¿Pero soy la mujer de tu vida?¿Tienes clara esa pregunta y respuesta?" Preguntó ella con total honestidad.

Kaito quiso protestar pero se paró a pensar en todo lo que ella le decía.

"Aunque sienta celos decirlo, he notado cómo miras a Aoko." Dijo agachando un poco la cabeza. "Y cómo te mira ella a ti."

Kaito se quedó sin palabras, sabía que no podía negar lo que decía la científica.

"Básicamente, es la misma manera en la que Kudo y yo nos mirábamos." Dijo nostálgica.

El mago agachó la cabeza ante sus palabras. Sabía el efecto que tenía Aoko sobe él, ya había estado enamorado de ella en un pasado y ahora había vuelto para hacerle ver que parecía que seguía estándolo.

"Debes casarte con la mujer de tu vida." Le confesó Shiho mandándole una media sonrisa. "No se que ha podido pasar entre vosotros dos pero estos días que os he visto he podido notar algo."

Kaito guardó lentamente la cajita de nuevo a su bolsillo y la miró fijamente a los ojos. "¿Entonces, esto significa que ha terminado?" Dijo triste.

Ella le acarició la mejilla. "Esto significa que debes ir a por ella, porque mereces que te amen de la misma manera y con las mismas condiciones."

"¿Y tú?" Preguntó curioso. ¿Qué pasa contigo?"

"Yo voy a estar centrada en otro tema completamente diferente." Contestó ella acariciando su abultada barriga. "Ya no me queda mucho" Dijo mordiéndose el labio un poco nerviosa.

"Eres una persona espectacular, Shiho." Le confesó él con plena sinceridad.

"Tú también." Dijo ella sonriéndole con cariño. "Espero que seas muy feliz, Kaito."

El mago le sonrió agradecido y le agarró una mano para besarle la mano con cariño para despedirse antes de salir de ahí.

Fin Flashback

Le entristecía haber cerrado ese vínculo que tenía con él, pero sabía que no iban a estar plenamente enamorados y no quería prometerle algo que no sabía si podía llegar a ofrecerle en un futuro.

Lo correcto era dejarle ir y que fuese feliz con esa chica que tanto parecía que le amaba. Dejar que fuese plenamente correspondido.

"Nos complementábamos muy bien, pero su corazón ya le pertenecía a otra mujer desde hacía mucho tiempo." Le confesó al detective.

"Oh. Lo siento." Dijo Kudo apenas susurrando. No sabía que decirle al respecto y no quería cagarla con sus palabras.

Ella negó con la cabeza. "Las emociones no se pueden forzar."

Kudo asintió y le acarició el brazo acercándose un poco a ella. Retenía las ganas de dejar fluir sus sentimientos, pero no podía evitar querer estar cerca suyo.

Shiho, sin embargo, se alejó de él y volvió de nuevo a su asiento, dónde tenía el bolso colgado en la silla. Sacó el móvil y empezó a buscar por los números de su agenda.

"Llamaré al profesor y nos quedaremos unos días con ellos unos días." Dijo sin dejar de mirar la pantalla.

"Solucionaremos esto, Shiho." Le dijo el detective mandándole toda la seguridad posible.

Ella dejó la mirada del móvil para levantarla y mirarle fijamente con los ojos abiertos y sorprendidos.

"¿He dicho algo qu-"

"No." Dijo ella rápidamente, suavizando la mirada y articulando una agradable sonrisa. "Hacía mucho tiempo que no me llamabas por mi nombre de pila."

Él le sonrió de vuelta. " Es un nombre muy bonito cómo para no pronunciarlo."