81. Alma rota.
Shizune miró a Tsunade, aún sentada en el banco, frente al gran salón. Todos comenzaban a retirarse después de la sentencia, los primeros en salir, los prisioneros que apenas pudieron entablar conversación con alguien. Naruto, estaba aún de pie, incapaz de seguir a Kakashi que escoltaba a Sasuke y Sakura.
—Naruto. —llamó Shimakaru, colocándole una mano en el hombro. —Vayamos a hablar a otro lado.
Shikamaru notó que el cuerpo de su amigo era lo único que lo seguía, pues sus pensamientos parecían estar por otro lado.
Al final, los únicos que quedaron en esa habitación fueron Tsunade y los consejeros de Konoha, los cuales estaban dispuestos hablar un poco más del asunto. La Hokage estaba cansada, harta de tener que sentenciar a su propia alumna, a la niña que había visto como casi una hija, le entregó su propia muerte. Pero dejar a los consejeros, a Danzo hablar como le placiera, tampoco era una opción. Se vería como un fallo de liderazgo irse a descansar.
—La sentencia ha tomado poco tiempo. —comentó Mikotado. —Se ha juzgado más a Sakura Haruno que a cualquiera de los otros tres.
—Es porque ella ha manipulado el juzgado a su antojo. —replicó Koharu. Los otros tres permanecieron callados. —Y es bueno que lo haya hecho, sentenciar al Uchiha a muerte no es lo más sabio que podíamos hacer, menos cuando no ha dejado descendencia. Perder un clan tan poderoso como el Uchiha nos traería más conflictos que beneficios, es similar a perder a los Hyuga.
Tsunade escuchó con resentimiento sus palabras.
— ¿Qué se hará con el Uchiha cuando acabe la sentencia que le has puesto, Tsunade? —preguntó Mikotado. — ¿Se enviará a La Raíz tal y como lo teníamos previsto?
—No. —respondió ella, seria. Una sensación de amenaza inundó toda la habitación, pero ninguno de los tres pareció inmutarse. —Me haré cargo del Uchiha personalmente.
— ¿Qué tan conveniente es eso? —preguntó Danzo. —Hay un límite de lo misericordiosa que puedes ser, Tsunade. Ya le has perdonado la vida a un traidor-
—Y he dado una sentencia de muerte a otro. —remarcó Tsunade, interviniéndolo. —Sasuke Uchiha no irá a La Raíz. Se quedará en el equipo siete, con Naruto y Kakashi.
—Oh, Tsunade. —suspiró Koharu, mirándola como si se tratara de una niña inocente. — ¿Crees que el equipo de Sakura Haruno se quedará de brazos cruzados mientras esperan tres meses a que se ejecute a su compañera? —Tsunade frunció el gesto, irritada. —Has visto como ha reaccionado el kyubi. El Uchiha se ha declarado culpable cuando no lo es, y te aseguro que fue para confirmar que Sakura seguiría viva hasta el día de la ejecución. Ni qué decir del Ninja Copia.
—Cada uno de ellos son leales a Konoha.
Danzo sonrió. — ¿Así como Itachi Uchiha? —preguntó, poniéndose serio. —El ataque al clan Haruno hace tres años, fue orquestado por él. ¿No lo recuerdas? Cada uno de los niños del clan Haruno fue devorado.
— ¿Pretendes decir que Itachi vendrá a salvarla?
—Los rumores corren rápido. —dijo Mikotado. —Y hay que estar preparados, tanto por un ataque de Akatsuki como por un nuevo ataque de Itachi.
—Lo mejor que podemos hacer ahora es no fomentar más conspiraciones. —suspiró Koharu. —Haz que el kyubi parta a una nueva misión; cual sea, una que le tome al menos medio año completar. Lo mismo con el Ninja Copia.
— ¿De qué están hablando? —protestó Tsunade. —No los haré irse a ninguna parte.
—Podrían provocar un golpe de estado, o peor aún, el niño kyubi puede perder el control del nueve colas. —se metió Danzo. — ¿Serás la responsable de la muerte de cada aldeano inocente cuando eso pase, Tsunade?
—Naruto no perderá el control.
—No puedes saberlo. Ver morir a una persona tan importante como lo es Sakura Haruno, ¿Cuántas probabilidades hay de que no lo haga? —comentó Danzo. —Lo mejor que puedes hacer ahora para evitarle más sufrimiento al pobre chico, es no dejarlo ver como matan a la persona que ama.
Cuando finalizó la reunión, Tsunade permaneció sentada todavía en el banco, escuchando la puerta cerrarse a sus espaldas. No sabía que pensar, por un lado tenía claro que nadie se quedaría quieto ante el anunció dado, desde Ino Yamakana hasta Naruto Uzumaki, todos vendrían a reprocharle cada día, a cada hora de ser necesario. Sin escuchar razones, buscarían salvarla como diera lugar.
Y Tsunade también buscaría hacerlo.
—Esa mirada que tienes no es digna de un Hokage. —comentó una voz a sus espaldas, Tsunade estuvo tan inmersa en sus pensamientos que apenas notó su presencia y tuvo que girarse, sobresaltada. Era Jiraya. — ¿Qué me he perdido para que estés aquí sola dudando y no pensando en emborracharte?
Una sonrisa se formó en la rubia.
—Que buena idea me has dado. —dijo Tsunade, con un aire de melancolía. —Embriagarme hasta que mi mente deje de trabajar.
— ¿Qué se supone que significa eso? —preguntó Jiraya, tomando un banco, sin embargo, antes de que pudiera tomar asiento delante de ella, Tsunade lo tomó del brazo. — ¿Qué…?
—Eres la compañía perfecta para eso.
Jiraya se dejó arrastrar al ver los ojos llorosos de su excompañera de equipo.
—.—.—.—.—
Shikamaru hizo que Naruto lo siguiera hasta los jardines de afuera, ambos en silencio, pensando en que decir. Tuvieron que sentarse en una banca, siendo Naruto el primero en llevarse las manos a la cabeza.
—Debí haber intervenido, debí dejar que Sakura siguiera con Itachi. —murmuró Naruto, irritado. —No… no debí irme por tanto tiempo. Es más, ni siquiera debí considerar irme. Sakura se sintió tan sola en todo ese tiempo que su única opción fue irse con Itachi.
—No creo que esos hayan sido sus motivos. —comentó Shikamaru, prendiendo un cigarrillo. Aún faltaba darle la noticia a Ino. Naruto se giró a verlo, esperando a que procediera. —Incluso aunque Sasuke y tú se hubieran quedado, estoy seguro que la opción de Sakura habría resultado de la misma manera; ella misma lo dijo, tenía un pacto con Itachi.
—Pude haber hecho algo…
—No, Naruto. —cortó Shikamaru, poniéndose serio y volteando a su amigo. —Deja de culparte de algo por lo cual no tienes la culpa.
La respiración de Naruto se entrecortó.
—Fue Sakura quién tomó la decisión, fue Sasuke quien decidió seguirla abandonando Konoha. —remarcó Shikamaru. —Cada uno de ellos, pensaron en sus propios sentimientos, antes que en los tuyos.
—Sakura lo hizo…
—Deja de justificarla. —Shikamaru dio una inhalada profunda a su cigarro, ladeando el rostro para soltarlo. —Sé lo que Sakura quería hacer. Ino me lo ha dicho. Pero… también sabía que sus actos traerían consecuencias. Naruto, Sakura es consiente de cada cosa que está haciendo, es consciente de lo que estás sintiendo, lo que Lee está sintiendo y aun así ha tomado cada una de esas decisiones, porque en su mente es lo correcto.
—Sólo hubiera querido que fuéramos la misma familia de siempre. —respingó Naruto, decaído. —Los recuerdos de aquellos días no dejan de inundar mi mente, uno tras otro. Quizás si Sakura no nos hubiera conocido, nada de esto estaría pasándole.
—Pero entonces seguiría siendo la marioneta de su clan. —sonrió Shikamaru. —Y tarde o temprano hubieras acabado en duelo con ella por el puesto de Hokage.
—No me arrepiento de conocer a Sakura, pero…. —Naruto hizo una pausa, Shikamaru le dio un vistazo rápido. —mi corazón ya no quiere confiar en ella.
— ¿A qué te refieres?
—Me ha ocultado tantas cosas, ha hecho tantas cosas… que… —Naruto aguardó un respingo, ocultando las manos en su cara. —me siento… —Naruto agarró aire, llenándose los pulmones de un aire apenas respirable para él. —… tan defraudado.
Shikamaru le dio una mirada comprensiva.
—Quiero creer en Sakura, es decir, sería un idiota si no entendiera lo que ella ha sufrido por nosotros hasta ahora. —prosiguió Naruto. —Pero el hecho, de que se haya decidido sacrificar sin considerar los sentimientos que Sasuke y yo teníamos por ella, el que pensaríamos… el hecho de que no queríamos que se sacrificara por nosotros. ¡Queríamos que estuviera a nuestro lado, espalda a espalda!
—Aún pueden hacerlo. —decretó el chico Nara, tirando las cenizas de su cigarro.
—No voy a dejar morir a Sakura, eso es cierto. —dijo Naruto. —Pero no creo que podamos volver a ser el antiguo equipo siete. Ella, Sasuke y yo hemos cambiado, quizás demasiado para volver a ser esa familia.
— ¿De qué hablas, torpe? —Shikamaru puso los nudillos en la cabeza de Naruto, removiéndolos. —Incluso si Sakura y Sasuke han cambiado, no significa que ya no puedan ser una familia. ¿Me has mirado con Ino y Choji? No tenemos absolutamente nada en común, pero ellos son mis camaradas más cercanos, mi familia.
—Pero…
—Todos cometemos errores, Naruto. —dijo Shikamaru, mirando el cielo. —Está bien si no quieres perdonar a Sakura.
— ¡Yo no dije eso! —reprochó Naruto.
—Entonces si quieres hacerlo. —suspiró Shikamaru. Naruto se ruborizó al verse expuesto. —Tú mente no sirve para trabajar, así que no la pongas a pensar de más, Naruto. Tú eres demasiado buena persona como para comenzar a odiar a alguien y es bueno que lo seas, es por eso que un montón de nosotros tiene fe en ti.
—Shikamaru.
—Así que no hagas ninguna estupidez, Naruto. —pidió Shikamaru. Naruto apartó la mirada de él. —Hablo enserio.
— ¿Estás escuchando lo que me pides? —reprochó Naruto, parándose de inmediato. Shikamaru chasqueó la lengua, solo consiguió provocarlo más. — ¡Si fueran Choji o Ino, seguro que tú no te quedarías sentado mirando como los matan!
— ¡Si fueran Choji o Ino pensaría un plan para rescatarlos! —recalcó Shikamaru. Naruto lo observó sorprendido. — ¡No puedes ganar esta batalla a puños, Naruto!
— ¿Qué…?
—Sakura ha hecho un movimiento significativo, arriesgó su vida para que perdonaran a Rock Lee. Y buscó por todos los medios que Danzo no obtuviera a Sasuke. —Shikamaru se rascó la frente, aunque se sintió aliviado cuando Naruto volvió a tomar asiento, había logrado atraer su atención y que no se montara una escenita por la calle. —Sakura entendía que Sasuke era demasiado valioso para Danzo, lo suficiente para que buscara quedarse con él durante el juicio. Así que si lograba convencer a Tsunade de dejarlo libre, significaba que Sasuke podría volver de nuevo al equipo siete.
—Pero Sasuke…
—Que lo hayan dejado con Sakura, significa que aún no saben que hacer con él. Significa que Tsunade-sama valorará otras opciones. —prosiguió Shikamaru. —Lo mismo procede con Sakura. ¿Crees que su maestra la dejara morir sin más? ¿Crees que Tsunade-sama no entiende lo que estás sintiendo? Le dictó una sentencia a tres meses a futuro, cuando pudo haber dicho que mañana mismo se le ejecutaría, ¿por qué crees que lo hizo?
—La vieja… ¿está pensando en un plan para salvarla?
—Y yo también. —dijo Shikamaru. Naruto se quedó mudo.—Aun no logro pulirlo, sin embargo, Naruto. Prometo que lo tendré antes de esos tres meses.
—Shikamaru…—Naruto lo miró con admiración, sintiendo que la esperanza comenzaba a llenarse en su pecho.
—Sasuke y Sakura no me podrían dar más igual. —suspiró él, terminando el cigarrillo. —Aunque son ninjas de Konoha, y todo eso, la única razón por la que estoy poniendo mi cerebro en esto es por ti y por Ino. ¿Te queda claro?
Una sonrisa apareció en el rostro de Naruto, aunque seguía viéndose apagada, una parte quería volver a brillar.
—Gracias, Shikamaru.
—Así que ve a descansar. Duerme y espero que estés mejor para mañana. —Shikamaru se puso de pie al igual que Naruto. —No te angusties por Sakura, ni por Sasuke, hoy Kakashi-sensei cuidará de ellos. Mañana quizás te toque a ti. Así que asegúrate de llenarlos de reproches, no te quedes con nada encima. Haz que esos dos entiendan de una buena vez, que no son Sakura Haruno ni Sasuke Uchiha, sino Sakura y Sasuke del equipo siete.
Una vez que comenzó Naruto a marcharse, Shikamaru se dio media vuelta, sorprendiéndose de ver quien se acercaba.
—Ino. ¿Qué pasa? —preguntó Shikamaru, preocupado. ¿Se habría enterado tan rápido de la sentencia de Sakura? Pero se notaba demasiado tranquila.
—Ha venido un Anbu conmigo. —dijo ella. Su voz estaba seca y rasposa. Shikamaru pasó saliva, ella ya lo sabía. —El líder de La Raíz nos ha citado cerca de las fronteras del Norte. —explicó. Mientras más la observaba Shikamaru, más se daba cuenta de lo triste que se veía. —Se trata de uno de los acusados de hoy.
— ¿Saku—?
—No. Sai. —cortó Ino, incapaz de escuchar el nombre de su mejor amiga.
—.—.—.—.—
Sai avanzó por los pisos hechos de cemento, en silencio, siguiendo a Danzo que al final de cuentas logró hacerse con él. Su sentencia estaba dada, no había marcha atrás y tampoco logró poder sentir nada; se quedó callado aun cuando Sakura no se lo pidió, no por respeto a ella, sino porque no tenía nada que decir. No quería pelear por una vida que de igual forma iba a ser tomada.
— ¿Cómo es que han asesinado a Orochimaru? ¿Y cuáles son los planes de Kabuto? —preguntó Danzo. Ambos llegaron a una pequeña habitación donde yacían dos tazas preparadas de té; Sai tomó asiento delante de su líder y tomó de un trago todo el té en la taza, se estaba muriendo de sed.
—Kabuto lo ha asesinado para tomar sus células. —explicó Sai, luego de servirse más y proceder a hacer lo mismo que antes. Danzo lo dejo satisfacer su sed antes de pedirle proceder. —Se las ha inyectado y ha comenzado a experimentar diferentes cosas. Aunque desconozco sus planes, no pude quedarme el suficiente tiempo con él para averiguarlos, pero no descarte un ataque a Konoha en el futuro.
—Ya veo. —Danzo movió el agua de su taza, observando a Sai que ya había vuelto a su expresión anormal. — ¿Qué piensas de Sakura Haruno?
—Es poderosa. —dijo Sai. Danzo lo miró sin comprender. —No en fuerza. O al menos no lo suficiente todavía, ha perdido un arma poderosa, Masamune.
—El cuervo maldito, ¿está muerto? —preguntó.
—Sí.
— ¿Qué hay de Itachi y Sasori?
—Se han marchado. —expresó Sai. —Sakura no mintió cuando dijo que después de la batalla de Kabuto, se fueron.
— ¿Por qué dices que es poderosa?
—Usted lo ha visto, Danzo-sama, lo que sus palabras pueden hacer. —siguió Sai. —No solo ha conseguido que dejen a Rock Lee libre, incluso consiguió manipular a la Hokage para que Sasuke Uchiha fuera condenado con una sentencia menor, eso sin mencionar que no le ha permitido tenerlo.
Danzo se sintió irritado por el último comentario.
—Sakura sabe con qué personas relacionarse y no es algo que controle a voluntad, me atrevo a decir. —Sai estaba sumergido en su análisis, así que Danzo no se atrevió a interrumpirlo. —Pudo haberse aliado con el líder de Akatsuki, sin embargo, los únicos que la siguen son Itachi Uchiha y Sasori de la aldea de la arena. El primero es un ser poderoso, capaz de asesinar a todo un clan. Mientras que el segundo es considerado un genio. Y, quitando a los Akatsukis, Sakura se ha relacionado con cada ninja poderoso de Konoha.
— ¿Qué significa eso?
—Sasuke Uchiha, el último miembro del clan. Naruto Uzumaki, portador del kyubi de nueve colas. Kakashi Hatake, hijo del colmillo blanco y uno de los mejores ninjas de Konoha. Incluso tiene a la Hokage en su bolsillo.
—Eso solo son su equipo, solo fue suerte para que le tocara con ellos. Y sobre Tsunade, si perdona a una traidora o la deja escapar, será considerada inadecuada para el puesto de Hokage. —cortó Danzo. —Lo cual ciertamente estoy esperando que haga.
— ¿De qué habla?
—Si Tsunade libera a esa chiquilla molesta de su sentencia, se notará un favoritismo, es más, podrían considerar a Sakura intocable. —expresó Danzo. —Una traidora que incluso se unió a Akatsuki, la organización que ha tomado la vida de un montón de ninjas y civiles en todo el mundo. ¿Crees que las demás aldeas no juzgarán a Konoha si eso llegara a pasar? Pedirán la destitución de Tsunade por su falla como Hokage y la cabeza de la chica Haruno.
—Comprendo.
—Una vez que eso pase, tendré a Sasuke Uchiha en mis manos. —Danzo sonrió. —Con el cual estoy seguro que atraeré a su hermano. Y, después de obtener el poder de los últimos dos Uchihas, no faltara mucho para asegurar mi puesto de Hokage en la aldea de la hoja.
Sai se quedó en silencio, contemplando su burda sonrisa.
—Así que no voy a salvarte, Sai.
—No estaba esperando que lo hiciera. —respondió él, con absoluta obviedad. —Yo estoy a sus servicios, Danzo-sama, y si tengo que morir por usted, lo haré.
—Bien dicho. —expresó Danzo. —Aun así, no dejaré que tus últimos días sean lamentables.
— ¿A qué se refiere, Danzo-sama?
—Intercedí un poco en tu sentencia. —dijo Danzo. —Ya que me has servido tan lealmente, al menos te dejaré morir después de experimentar algo de libertad, a diferencia de Sakura Haruno que pasará hasta sus últimos días encerrada en una sucia celda.
Sai se puso de pie, siguiéndolo en silencio una vez que Danzo le dio la indicación. No se sentía especialmente halagado por eso, solo era un peón más en el juego de Danzo y Sai parecía estar conforme con ello. Salieron del lugar donde se encontraban, a un sitio que parecía un campo de entrenamiento, aunque cuando Sai se fijó bien, se dio cuenta que era más bien un lugar de cultivo. Le pareció algo extraño, pero siguió caminando. Al seguir avanzando por el sendero, notó a las luciérnagas comenzar a iluminar su camino, cada vez hubo más, algunas volaban para escapar de ellos, otras incluso pasaban cerca de Sai, sin el menor temor.
Llegaron a una zona cubierta de luciérnagas, donde dos personas ya los esperaban. Sai no se inmutó, aunque mentiría si dijera que no se extrañó de verla ahí.
—Nos ha pedido venir aquí. —dijo Shikamaru, junto a él estaba Ino. — ¿Es por él?
—Así es. —afirmó Danzo, haciéndole una seña a Sai para que se adelantara. —No se preocupen por él, no escapará. ¿No es así, Sai?
—Como ordene, Danzo-sama. —respondió él, hincándose ante Danzo.
—Aceptó su muerte sin ninguna objeción, así que, hasta el día de su ejecución, cuídenlo correctamente.
Shikamaru se rascó la nuca, insatisfecho por la petición, pero entendía las razones de Tsunade para aceptar semejante propuesta de Danzo. Ino frunció la boca, devolviéndole la mirada a Shikamaru.
¿Cómo demonios iban a hacerle confesar contra Danzo en tan poco tiempo?
—.—.—.—.—
Kakashi los acompañó en silencio, Sasuke igual de serio que siempre solo contemplaba al frente. Lo único que resonaba en esas grandes cuevas, era el eco de sus pasos, de su respiración y de las cadenas arrastrándose por el suelo. Sakura notó con tristeza que Naruto no estaba cuando llegaron, había esperado verlo ahí. De igual forma pareció haber decepción en la cara de Sasuke; pues lo único que encontraron ahí, fueron la celda que les pertenecía, completamente vacía.
—Dormirán aquí. —Kakashi abrió la puerta blindada de hierro y acero, dándoles el paso.
—Gracias, Kakashi-sensei.
—No me des las gracias, Sakura. —ordenó él, pasando junto a ellos. En la celda había algunos instrumentos para apresarlos. Sakura frunció la boca al observar la venda que seguro sería para Sasuke. —Entiendan que no les iban a dar comodidades.
—Pero…
—Fue la decisión que tomaste, no tienes derecho de reclamar. —la voz de Kakashi era agria, como la de un padre enojado.
Sasuke se hincó en el suelo, dejando que le pusiera la venda en los ojos. Sus manos, detrás de su espalda, fueron apresadas con esposas de madera lo suficientemente gruesas para no ser fáciles de romper. Igualmente en sus talones pusieron unos, cerrándolos con un candado de acero. Sakura por supuesto recibió el mismo trato, solo que a ella, al igual que en el juicio, Kakashi le colocó un artefacto que juntaba ambas manos y las cubría por completo, hecho de acero reforzado con madera. Y no vendó sus ojos.
—Intentaré cuidarlos de aquí a que todo esto pase. —dijo Kakashi. —Igualmente vendrán ninjas de confianza de la Hokage. No deben preocuparse de eso, ¿de acuerdo?
—Entendido, Kakashi-sensei. —respondió Sakura.
Kakashi salió de la celda, dándoles una mirada rápida, quería decirles un montón de cosas a ambos, pero mejor se reservó sus palabras y salió de ahí. Se quedaría afuera, según Guy, vendría a remplazarlo a media noche, luego de asegurarse de que Lee no haría nada estúpido.
Y ciertamente le caía de anillo al dedo, pues lo que más necesitaba en esos momentos era un amigo.
Cuando Kakashi salió, Sakura se sentó en el suelo, Sasuke estaba sentado en una de las camas que habían preparado para ellos. Incluso si Kakashi decía que no tenían trato especial, Sakura no pensaba que fuera tanto así, es decir, no le darían una cama a un prisionero, ni seguramente comida o los tratarían tan bien.
— ¿Por qué te echaste la culpa, Sasuke? —preguntó Sakura, mirándolo de frente. —Debiste dejarme hablar hasta el final.
—Y entonces estarías aquí tu sola, añorando tu muerte. —protestó el Uchiha, sin expresión alguna. — ¿Cuántas veces vas a enjaularte a ti misma?
—He estado encadenada toda mi vida, por cadenas más sólidas que estas. —ella sacudió sus grilletes, mofándose de ellos. —Un par más a la lista no harán diferencia en mí.
Sasuke exhaló aire, sin querer protestar más, estaba exhausto. Lo mejor sería dormir un poco, lo máximo que pudiera para después comenzar a trazar un plan contra Danzo. Aún así, luego de terminarse de acostar, ante la mirada atenta de Sakura, preguntó.
— ¿Por qué salvaste a Lee? —el tono de Sasuke no era de reproche, aquella envidia que un día Sasuke sintió por Lee, por seguir a Sakura mientras Sasuke solo era dejado de lado, se había transformado en comprensión y admiración hacía el chico, también en gratitud. —Mejor dicho… ¿por qué Lee dejó que lo salvaras?
—Porque él no lo sabía, no sabía que diría durante el juicio. Lee estaba preparado para morir a mí lado, pero cuando le quite esa posibilidad, no pudo decir nada. —explicó Sakura, arrastrando el enorme grillete por la celda, las manos presas en la cerradura de acero le pesaban lo suficiente para que todo el cuerpo se desbalanceara al quererla alzar. —Lee dijo que me protegería y así lo hizo. Dijo también que se quedaría a mi lado y por más dolorosa que fuera la situación, lo cumplió. Pero…
— ¿Pero?
—Cuando me estaba enfrentando con Kabuto y los Akatsuki con Naruto, antes de que se marchara contigo e Itachi, él dijo: "Si vuelves, te daré mi vida una vez más." —citó Sakura, recordándolo. Ella negó con la cabeza, a pesar de que Sasuke no podía verla. —Se que él daría la vida por mí cuantas veces yo se lo pidiera… incluso sin pedírselo, pero yo ya no podía aceptarla, no podía seguir mancillando su vida como si se tratara de la mía.
Sasuke no contestó por lo que Sakura dio terminada la conversación.
Cuando notó la respiración tranquila de Sasuke se dio cuenta que quedó dormido, por lo que se estiró un poco más en su dirección, quedando bajo la cama; el suelo era frío, pero no le importó mucho, apoyó la cabeza en el borde de esta, sintiendo como la respiración de Sasuke golpeaba suavemente su cabello, era una ligera brisa, casi imperceptible, pero en esas cuatro paredes, sin rendijas, podía sentirlo todo.
A pesar de estar condenada a muerte, Sakura obtuvo un alivio grato después de tanto tiempo. Es decir, había un montón de cosas de que preocuparse todavía. Sin embargo, era la primera vez en varios meses que sabía que podría dormir tranquila. Sin Akatsukis de que angustiarse, sin querer salvar a dos hermanos de una venganza maldita, sin preocuparse de que Naruto estuviera buscándola y eso provocaría que lo atraparan.
En tres meses esa sensación grata sería para siempre. Una sonrisa inevitablemente se plantó en su rostro. La libertad que tanto deseaba casi podía palparla.
Aunque esta significara la muerte.
¡Muchas gracias por sus preciosos comentarios! ¡Me ponen muy contenta!
