Antes de Empezar:
Es un placer volver a verlos con la publicación de este nuevo capítulo. La verdad, es que sentía miedo de publicar este capítulo. Siento que el capítulo anterior dejó muy en alto la historia, y sabía perfectamente que este sería un capítulo de transición antes del siguiente, que sería el final del arco del matador. Así es, El matador III será el título del siguiente capítulo.
No obstante, logre armarme de valor y diseñar adecuadamente la trama de este capítulo para que fuera un trabajo del que me siento orgulloso. Espero lo disfruten enormemente leerlo como yo disfrute escribirlo. Aun asi, realmente les recomendaria muchisimo que vuelvan a leer los ultimos dos capitulos (26 y 27) para disfrutar en su totalidad los sucesos de este capitulo; puede que muchos detalles se les escape si no han leido recienmente los capitulo, y ya son dos años desde la ultima actualizacion. Lamento las molestias, disfruten.
27- El Matador II
(Mestizaje)
(Sábado 04 de Marzo)
"Me dicen el matador, me están buscando…"
El lobo alzó una ceja y se asomó por la ventana, observando alrededor mientras maldecía para sus adentros. Su hombros le dolía terriblemente y estaba cansado, pero sabía que solo era cuestión de tiempo, así que corría de un lugar a otro, completando su envió de información mientras podía antes de salir corriendo. Porque carecía de medios suficientes para completar todo lo que quería decir al mundo. Pero todo debía ser publicado al mismo tiempo, aun cuando los diferentes servidores ya hubieran sido actualizados con la información más reciente. Si se permitía mostrar a la federación de que ya había comenzado a difundir sus mensajes y pruebas, eso solamente los alertaría y les daría tiempo suficiente para eliminar todo, puesto que él seguía escapando de ellos y cubriendo sus huellas. Debía esperar hasta el último momento antes de hacer su gran jugada.
"En una fría pensión los estoy esperando"
Agazapado en lo más oscuro de su habitación, fusil en mano. Esperaba su final.
Antes de que eso sucediera, seguía escribiendo rápidamente en su laptop, exponiendo las verdades a su pueblo. Y moriría enviando ese mensaje; protegería su posición hasta asegurarse de que había logrado su cometido y salvado a Zootopia de caer en la maldita ignorancia. De volver a cometer los mismos errores… sus mismos errores.
¿Qué habría sido de todos sus colaboradores? Si Santillán estaba muerto ¿Debía suponer que los demás ya lo estaban o lo estarían? Pero nada de aquello tenía sentido. Alejandro estaba en contra de la Federación y su atropello de derechos, su maldito desapego moral y su excesivo poder incondicionalmente otorgado por las propias especies que conformaban el Tratado de Versalles. Teóricamente, la Federación estaba sobre el poder de todas las ciudades, incluida Edén…
(Hace 10 años)
Tragó saliva cuando la puerta se abrió. Se puso de pie rápidamente, tratando de mostrarse sereno y confiado; no había secretaria, asistente o personaje secundario alguno que hiciera las presentaciones. En su lugar, un enorme León cruzó el umbral; de melena abundante y perfectamente cepillada, sonrisa afable y, cosa rara en los leones por más que no se dejara llevar por los estereotipos, una mirada intelectual. Ambos sonrieron, uno notablemente con más serenidad que el otro. El mismísimo León Santillán se acercó a estrechar su mano.
-Alejandro Aullidore- declaró el León con tono afable.
-Señor Santillán, es un gusto conocerlo en persona- respondió al saludo con una sonrisa nerviosa.
-León está bien, dejemos las cosas un poco más casuales.
-Oh, me temo que no podría aunque quisiera…- admitió Alejandro-. Es un usted todo un personaje.
-¿Yo? Soy un humilde león, solo un servidor público- Santillán se hizo a un lado e invito a pasar a Alejandro a su oficina.
El reportero hizo una breve pausa mientras ingresaban al despacho del famoso León. Las paredes estaban tapizadas de fotografías, fotografías de eventos importantes; Santillán se veía retratado, de forma casual y casi nunca volteando a la cámara, mientras era acompañado por distintas figuras públicas. Vio al panda, líder de una importante organización "verde" cuyo nombre no recordaba; otra foto en la que reconoció a su propia amiga, Bellwether.
-Y aun así, lo nombran "León"- declaró Alejandro tomando asiento.
-Mi nombre es Leonardo.
-Pero todos piensas que usted es el más relevante y sobresaliente León. Usted no es un león, es "el León".
-Si- Santillán soltó una carcajada y se encogió de hombros, tomando asiento-. Supongo que soy una imagen fácil de reconocer.
-Creo que representa usted mucho para lo sociedad…
-¿Podemos decir que la entrevista ya ha iniciado?- inquirió Santillán con tranquilidad.
-Desde el momento en que estrecho mi mano- Alejandro alzó su mano y mostró una grabadora de bolsillo. Santillán sonrió ampliamente.
-Yo soy solo un ciudadano, luchando por una idea que ha germinado en nuestra sociedad- respondió el León retomando el tema-. Zootopia fue fundada con un ideal en mente, uno que hasta la fecha no ha logrado cumplirse del todo.
-Su política de Mestizaje- declaró Alejandro acomodándose en su silla.
La sonrisa de Santillán disminuyo y sus ojos brillaron con intensidad; Alejandro trago saliva, nervioso ante la reacción del enorme depredador.
-Ese nombre es una burla de mis opositores- replicó Santillán con tranquilidad-. Estudie biología básica tanto como cualquier ciudadano de Zootopia, y sentido común no me falta; el mestizaje es imposible.
-Gorila, hiena, panda, armadillo, ave, roedor, elefante, oveja, león, lobo, koalas…- listó Santillán sin siquiera parpadear o detenerse a pensar- ¿Sabes que los diferencia?
-Listarlo sería ridículo- respondió Alejandro con una carcajada.
-¿Y sabe en que se parecen?
La pregunta lo tomó desprevenido y guardó silencio unos segundos, tratando de encontrar un hilo conductor. No obstante, no estaba ahí para resolver acertijos, así que procedió a negar con resignación después de haberse tomado medio minuto para pensarlo.
-Todos son ciudadanos. Habitantes del mismo continente en un mismo corazón- dijo con una amplia sonrisa-. Mi política de inclusión interespecie es lo que me ha traído hasta este punto de mi carrera, y por la cual seguiré luchando hasta el último de mis días.
-¿Es consciente que "interespecie" es el término utilizado para…?
-Para referirse a parejas formadas por especies distintas- respondió sin dejarlo terminar-. Y también es, incorrectamente usado, a manera de insulto. Se asume que estas parejas se forman por degenerados sexuales…
-¿Y usted qué opina de eso?
-He estado con lobas, y con gorilas, en una ocasión con…
-¡Me refería al término!- interrumpió Alejandro alarmado.
Santillán guardó silencio, para segundos después soltar una carcajada y menear su melena. Alejandro desvió la mirada, incomodo ante la declaración del león y los pensamientos que inmediatamente invadieron su mente.
-Opino que no nos importa- respondió Santillán tajante- ¿Con que integridad nos atrevemos a juzgar a dos ciudadanos con orientación sexual distinta para automáticamente marginarlos como delincuentes?
-El punto de tener una pareja es la reproducción- replicó Alejandro-. Lo que nos define como una sociedad civilizada es el progreso. Sin descendencia, no hay progreso- pronuncio las palabras sin convicción, una mera formalidad impuesta por su editor; pero debía admitir que era un tema delicado que debía desentrañar, que debía exponer. Aunque Alejandro tenía su propia opinión del asunto, la entrevista era para el León Santillán y debía asegurarse de satisfacer al público. Debía conocer a Santillán a fondo.
-El amor debe ser más libre- replicó Santillán con tranquilidad-. No podemos ponerle metas al amor, requisitos o valores.
-Muchos lo ven como meramente un acto inmoral.
-Creo que es más civilizado no juzgar los sentimientos de otros animales, no ponerles objetivos- replicó Santillán con una sonrisa condescendiente-. O caemos en la misma cadena de no limitar a nuestros congéneres. Zootopia debe ser libre. Y el amor es un sentimiento, no un ideal; y es algo que cada pareja debe definir, no la sociedad.
Alejandro sopeso las palabras de Santillán y sonrió con satisfacción.
-Las leyes pueden cambiar, pero el asuntó sigue siendo Tabú en la sociedad. La aprobación de la ley no hará que haya más parejas Interespecies.
-Me malinterpretas, Alejandro- se burló el más grande negando con la cabeza-. No estoy aquí para luchar por el bien de una minoría, o para causar la extinción de las especies en el mundo. Yo busco en el bien mayor, y el progreso solamente está en la aceptación. Desde las madrigueras hasta Tundratown, desde el polo norte hasta Madagascar. Este puto mundo no es de nadie y es de todos. Cuatro grandes razas en un mismo corazón. Una transformación multirracial, multicultural.
-¿Cuándo la libertad se vuelve libertinaje?- inquirió el lobo con agudeza.
Santillán miró a Alejandro con intensidad, y su mirada brillo con pasión, con interés, con respeto. Parecía que era la primera vez que se tomaba en serio la presencia del lobo; él se sintió un poco incómodo, después de todo el tamaño del león era considerable, pero no lo demostró en forma alguna.
-Cuando nos dejemos de hacer esa pregunta- respondió Santillán afable-. Y para entonces, será muy tarde para preocuparnos…
(Domingo 05 de Marzo)
Se vio obligado y al mismo tiempo ayudado por los eventos recientes. Todo el alboroto que se había armado, todas las desgracias que estaba dejando atrás temporalmente al menos servirían para fortalecer el poder difundir su mensaje y dar a conocer toda la verdad; pero ahora, por Jefe, por Max, y por aquellos pobres otros desgraciados que se habían visto involucrados en su maldita lucha contra el sistema, no podía quedarse callado. Ahora tenía más que contar, y eso le costaría más tiempo… eso lo haría más difícil.
Corrió por las calles, alejándose del tiroteo sin rumbo fijo. Ya todo se había ido a la mierda y tendría que improvisar, aunque no es que fuera muy bueno haciendo eso ¿Acaso no le había tomado tantos años llegar hasta donde estaba? Si tan solo pudiera contactar con Mike o con… un sujeto en una gabardina lo intercepto y lo arrastró adentro de un callejón. Alejandro reaccionó un poco tarde, sorprendido por el movimiento mientras aun esperaba tener algo de tiempo para efectuar su escape, pero el extraño lo arrojó a unos metros y se mantuvo apacible. Sus miradas se cruzaron, y la del recién llegado distaba de ser hostil. Era un lobo… Un mestizo, en realidad. Un perro lobo, y bastante joven pues apenas podía tener alrededor de veinte años.
-Señor Aullidore- dijo el recién llegado con serenidad-. Me alegra encontrarlo aun… vivo.
-¿Quién eres?- preguntó Alejandro adoptando una posición de pelea.
El recién llegado alzó una pata de forma conciliadora y se quitó la gabardina con un movimiento tan lento y sereno que casi fue hipnótico. Alejandro no pensó que pudiera sacar un arma hasta que ya era demasiado tarde para eso. Y así fue. El recién llegado desenfundo una pistola y señalo el final del callejón, ante lo cual, Alejandro no pudo oponer resistencia… de momento.
-Mi nombre es Balto- declaró cuando llegaron al final del callejón, donde para sorpresa del mayor, el recién llegado le entrego un fusil-. Y he venido a protegerlo.
-¿Protegerme? ¿Te manda Mike?
-No, señor. Me temo que no…- declaró el canino sonriendo con amargura y entregando un sobre cerrado a Alejandro-. Me envía el León Santillán…
Enmudecido ante dicha declaración, Alejandro arrebató la carta y reconoció la caligrafía pulcra y ostentosa del León que se convirtiera en cómplice y amigo durante tantos años. El único animal en el que podía confiar ciegamente, aun por sobre Mike. Así que podía confiar en ese tal Balto… dependiendo que dijera la carta. La abrió apresuradamente mientras Balto revisaba el sitio y se limpiaba el sudor de la frente.
-Fue un infierno localizarlo, señor. Aunque Santillán ya me lo había advertido: es usted un maestro evadiendo a la justicia. No es bueno limpiando su rastro, pero se mueve demasiado rápido para ser alcanzado- declaró Balto con respeto en su voz mirando al mayor-. Pero me temo que lo han alcanzado, señor.
-Nunca había escuchado de ti, Balto- exclamó Alejandro mientras comenzaba a leer la carta.
-Como podrá haber notado, señor, soy un mestizo- declaró el joven con franqueza y pesar-. No me gusta atraer la atención. He servido al señor Santillán por años, como contacto entre… la federación y los furiosos…
Alejandro termino de leer la carta y alzó la mirada hacia Balto, pensativo.
-¿Los furiosos?
-Me temo que el Exorsimio es inevitable, señor- respondió Balto nervioso-. Santillán murió para que nadie lo supiera; usted debe hacer consciente a la población antes de que sea demasiado tarde…
-¿A quién planean exterminar?- preguntó Alejandro con temor.
-A toda Zootopia, señor…
(15 años atrás)
Las puertas del salón se abrieron de golpe, permitiendo que un golpe de aire y tierra invadiera la pulcra estancia. En su interior, una tortuga arrugó el ceño y soltó un estornudo, antes de voltear a ver al intruso. Un Panda rojo estaba en el umbral de la puerta, tratando de tomar suficiente aire para hablar; la tortuga se acercó con aire interrogante y gran interés.
-Shifu, querido amigo, te ves agitado.
-Maestro Oogway, terribles noticias…- exclamó el panda acercándose a la tortuga.
-Shifu, ya te lo he dicho, las noticias no son buenas ni malas. Solo son noticias.
-La villa de los pandas fue arrasada…
-Eso son malas noticias- declaró Oogway horrorizado por esas palabras; rápidamente tomó a Shifu del brazo y lo interrogó- ¿Fue la federación?
-No- dijo una voz detrás de Shifu.
Ambos se voltearon para ver entrar por la puerta a un Orangután, que desvió la mirada con vergüenza. A su lado, un misterioso encapuchado de altura considerable parecía ser quien había hablado. El extraño se quitó la capucha y miró con intensidad a Oogway.
-Fue un "Exorsimio"- declaró con tono lúgubre.
-¿Qué es un Exorsimio?- inquirió Shifu confundido.
-Es un protocolo de exterminación- respondió el orangután con mirada sombría.
-Protocolo de…- repitió Oogway confundido.
-¡¿Quiénes son ellos, maestro?!- preguntó Shifu poniéndose en guardia.
Al lado del orangután, el león que acababa de mostrar su rostro, adopto una posición conciliadora, mientras que el propio orangután no se movió un centímetro.
-El mayor es un viejo conocido, Shifu- declaró Oogway-. Pero no un practicante marcial, sino un joven político; es Leonardo Santillán. Mientras que su acompañante, no hemos tenido el gusto de ser presentados…
-Mi nombre es Andross Oikonny- se presentó el orangután con tono amable-. Científico en genética…
-El señor Santillán es quien ha estado monitoreando los movimientos de la federación.
-No obstante, no fueron los federales los que tomaron cartas en el asunto- replicó Santillán con pesar. Su mirada se notaba cansada, y sus hombros estaban rendidos; Shifu aposto que si recibiera un buen golpe, tardaría más de dos minutos en ponerse de pie. La voluntad parecía abandonar a este sujeto.
-No tenemos tiempo para esto, los pandas…- Oogway fue interrumpido por una mirada dolida y avergonzada de su compañero-. Los pandas…?
-Ya es tarde, Oogway- negó Santillán con tristeza-. Nadie sobrevivió…
-No…
-¿Por qué le harían eso a los pandas?- preguntó Shifu indignado.
-Creo que todos los presentes conocemos la respuesta a esa pregunta- respondió Andross mirando a Shifu de reojo-. El síndrome de la luna llena no es cosa de juego…
Shifu volteó a ver a Oogway, antes de dar un paso al frente y mostrar receloso.
-¿Qué sabes de la maldición de la luna llena?
-Ustedes lo llaman maldición, nosotros síndrome- respondió Andross con cansancio-. A final de cuentas, ambos coincidimos en lo peligroso que puede resultar.
-Los pandas…
-Catorce Pandas de esa aldea, doce infantes y dos adultos, todos sin parentesco directo, nacieron en dicha aldea- continuó Andross-. Desaparecer esa cantidad de ciudadanos sin que los demás protestaran o vieran la conexión, es bastante difícil… El magistrado de Edén determino que mantener a una cantidad tan grande de animales con dicho síndrome, así como las implicaciones genéticas de predisposición que parecían mostrar en esa aldea… era peligroso.
-¿Peligroso?- repitió Shifu indignado- ¿Tú fuiste parte de…?
-No- negó Andross sin miedo pero apresuradamente-. Yo, al igual que ustedes, estudiaba la aldea para determinar los patrones genéticos y… aprender más del síndrome de la luna llena. Su destrucción me ha tomado por sorpresa… e indignado de igual manera.
-La federación ha tomado medidas drásticas con anterioridad- declaró Santillán mirando a todos por turnos-. Pero exterminar toda una especie por temor… fue demasiado.
-¿Tenemos pruebas de ello?- pregunto Shifu agachando las orejas.
-Si las tuviera ¿Crees que tendríamos esta conversación?- inquirió Santillán con pesar-. Me temo que hemos encontrado algo más peligroso que la federación… o más bien recién nos damos cuenta de ello.
Santillán desvió la mirada pensativo, dejando sus palabras cimentarse en los presentes.
-Los Primates siempre han controlado nuestra tecnología y el acceso a la misma, y han determinado nuestros caminos a su voluntad- declaró cruzando sus brazos-. Es imposible saber con qué tecnología cuentan, pero realizar un acto tan infame… supera con creces los peores temores a la federación.
-Todo eso es horrible, pero la aldea está destruida y los pandas… muertos…- declaró Shifu con pesar-. El asunto ha terminado para nosotros.
-Ustedes no pueden solo…
-¡Nosotros no podemos solo pretender enfrentar a los primates!- replicó Shifu con pesar y enojo-. No sé qué es lo que vinieron esperando encontrar, pero nosotros no vamos a liderar un levantamiento armado. Protegemos a los inocentes, y fallamos; somos guardianes, no vengadores. Una guerra haría más mal que bien, y sería una guerra que difícilmente podríamos ganar.
-Una que difícilmente podrían ganar… ahora- añadió Santillán con tono sereno.
-¿Ahora?- repitió Oogway alzando la cabeza.
-Soy un político, mi zona de guerra son los senados y mis armas las palabras- declaró Santillán con sencillez-. Solo les pido que protejan aquellos que puedan ser afectados en el proceso… que se preparen para lo peor.
Oogway asintió pensativo.
-Supongo que es tiempo…- susurró la tortuga mirando a su compañero.
-¿Tiempo de que?- inquirió Shifu.
-De entrenar…
(Domingo 05 de Marzo)
-Pero eso es imposible, yo pensaba que la federación…
-¿Había acabado con el León Santillán?- completó Balto la idea mientras avanzaban sigilosamente por los almacenes-. Es lo que ellos querían que creyeran, pero Santillán era consciente de que el mayor peligro que corría era de parte de Edén y no la federación.
-Esto que dices… la carta…- Alejandro se detuvo un momento pensativo- ¿Sirve de algo entonces hacer lo que estoy haciendo?
-Sirve de mucho, señor- declaró Balto con convicción-. La federación ha sido los peones de los primates desde su concepción misma. Y es algo que a Santillán le costó su propia vida descubrir.
-Pero te lo dijo a ti, y no a mí- replicó Alejandro furioso.
-No tengo idea de porque, señor.
-En realidad…- Alejandro soltó un suspiro y se puso de nuevo en marcha-. Suena muy propio de él. Nunca le gustó arriesgar a su gente; yo ya tenía una vida destrozada por la federación cuando comencé a perseguirlos. Así que el viejo León se puso en marcha sin decirle a nadie… maldito egocéntrico.
Los dos lobos iban avanzando por los viejos almacenes abandonados. Alejandro miró su reloj y calculó que tendrían que apurar el paso para llegar en el momento oportuno o todo se iría a la mierda.
-¿Cuántos puntos faltan, señor?
-Un punto y la estación de noticias.
-¿Cuál de ellas?
-La que sea- declaro Alejandro con firmeza-. Es de donde pienso activar las demás cuentas y subir todo a la red.
-¿Desacreditar a la federación nos será de ayuda en esta situación?
-No es sobre desacreditar a la federación, nunca lo fue- respondió Alejandro con una mirada intensa que ardía de pasión, aun cuando su cuerpo ya castigado no mostraba tanto ímpetu-. Es sobre despertar consciencia y dejar de permitir que otros tomen las "decisiones" que ellos no se atreven a tomar. Es sobre restregar en la cara la responsabilidad de los monstruos que han creado y las injusticias que provocaron. Es sobre enfrentar el horror de un mundo que se ciegan a ver.
Alejandro saco un cigarrillo y lo encendió, dando una lenta bocanada.
-No fronteras, no banderas, no a la autoridad- los ojos de Alejandro se iluminaron y por primera vez desde su encuentro con Balto, sonrió-. No riqueza, no pobreza, no desigualdad.
Balto lo observaba sorprendido. Era cierto que trabajó con el León Santillán durante años, y compartían con este sus ideales de justicia y plenitud; pero los ideales de Alejandro eran más transgresores, y apenas comenzaba a entenderlos. León Santillán abogaba por la política, pero Alejandro Aullidore era un radical; aun así, ambos trabajaban en conjunto, pues Santillán no era más que la cara pública y descarada del mestizaje. Balto era un mestizo, uno de esos raros de mestizaje factible; su padre, un lobo, su madre, una canida… Había sufrido de discriminación durante toda su vida, marginado por lobos, rechazado por perros. Así que el mensaje de Alejandro le calaba hondo, porque puede que la única forma de hacer despertar la consciencia colectiva era demostrarles lo vulnerables que estaban. No era solo sobre la verdad del Savage y su transmisión incontrolable, era sobre romper el domo de cristal que creían tener bajo la protección de la federación. Era sobre destruir sus creencias erróneas.
-Rompamos la utopía, dejemos de soñar- arrojó su cigarrillo y asintió-. Arriba el mestizaje, convivir en colectividad.
(2 años atrás)
Un enorme panda entró en la estancia, con temor y una gran curiosidad.
-El último panda sobreviviente- declaró un pequeño panda rojo observando al recién llegado-. Y aun así, un maldecido.
El panda agachó la cabeza, avergonzado e intimidado ante las palabras del maestro. No era necesario que entrara en detalles, pues Po conocía bien el síndrome con el que había tenido que lidiar toda su vida.
-¿Me conoce?
-Escuche hablar de ti, por eso estas aquí- respondió el más pequeño.
-Mis padres le llaman síndrome…
-Lo sé. Muchos lo hacen- declaró Shifu- ¿Acaso han podido controlarlo?
Po guardó silencio.
-Sí, lo suponía. Nosotros conocemos la maldición mejor que nadie. La controlamos, la hacemos nuestra- declaró Shifu apretando su puño con fuerza-. Porque la maldición te otorga una habilidad superior de la que es capaz de alcanzar la mayoría de animales. Te hace poderoso… y peligroso. Así que debes aprender a controlarla. Es lo que nosotros les enseñamos en estos recintos sagrados.
-Sí, eso espero- declaró Po avergonzado, pues su último ataque había resultado… bastante salvaje.
-No es casualidad que los nombren los cinco furiosos, sabes?- declaró Shifu limpiando sus bigotes con serenidad.
-¿A qué se refiere?- inquirió Po con interés.
-Ellos… son como tú- respondió Shifu mirando de reojo.
-¿Pandas?
-¡¿Qué?! ¡No!- respondió Shifu parando en seco y volteando a verlo.
-¿Gordos?- inquirió el panda inseguro.
-¡No! ¡No me refiero a eso, panda idiota!- replicó el más pequeño entornando los ojos- ¡Todos ellos tienen la maldición de la luna llena! Y de acuerdo a nuestras costumbres, todos los que nacen con dicha maldición tienen gran potencial para el kung fu… como tú, Po.
-Bueno, yo no lo llamaría una maldición- declaró Po nervioso-. Yo más bien lo llamaría un pequeño malestar. Seguro que con dos pastillas se me quita, como un resfriado.
-En primer lugar- Shifu piso el pie del panda, el cual soltó un grito de dolor-. El resfriado común no tiene cura, solo alivio a los síntomas. En segundo lugar, no seas cobarde.
-Maestro Shifu, temo que no tenga las capacidades que usted espera de mí…
-No seas tonto, Po- una sonrisa se dibujó en el rostro del panda ante el tono jovial del más pequeño-. Por supuesto que no tienes las capacidades…
La sonrisa en el rostro de Po se borró.
-Pero por eso estas aquí- declaró Shifu sonriendo-. Te ayudaremos a controlar tu maldición, y a canalizar toda esa energía "salvaje" en el kung fu…
-Gracias, maestro- declaró Po haciendo una reverencia.
(Domingo 05 de Marzo)
-Último punto cargado- declaró Alejandro sonriendo-. Solo falta el noticiero. La ZNN sería la mejor opción, aunque este algo retirada y…
Una de las ventanas fue quebrada y un tubo comenzó a soltar un denso humo. Ya estaba preparado para dicha eventualidad, así que se puso apresuradamente su máscara y se puso de pie, afianzando su arma.
Una sombra se deslizó por la habitación, pequeña y rechoncha, y lo suficiente llamativa para que Alejandro la siguiera con la mirada; corrió alrededor de la habitación, al parecer esperando tomarlo por la espalda y pillarlo por sorpresa. Pero el humo no era lo suficiente denso para dicha estrategia.
Tomó una posición defensiva, y esperó el ataque, solo para ver otra sombra acercarse de reojo; apenas fue capaz de reaccionar para esquivar… una aleta. La sombra cruzo el aire hasta el otro extremo de la habitación, pero una sombra más salió del humo y lo atacó de frente; un pingüino, con una sonrisa de diversión y satisfacción, comenzó a atacarlo con una serie de golpes ininterrumpidos. No fue capaz de bloquear la mayoría, dirigidos a su rostro, lo cual lo desoriento, pero bastó un solo golpe para alejar a su atacante… antes que otro tomara su lugar.
Tres pingüinos se alternaban para atacarlo, con una efectividad no solo sorprendente sino insanamente perfecta. Cada que lograba arremeter contra uno de sus atacantes, otro tomaba su lugar con presteza, evitándole ganar terreno o siquiera tomarse un respiro… y estaba perdiendo, además. Los golpes de ellos podrían no ser demasiado fuertes, pero eran más rápidos y comenzaban a tener efectos en su resistencia. Poco a poco se volvía más torpe.
En algún momento retrocedió, y falseando perdió el equilibrio. Suficiente para caer presa de una serie de golpes que lo dejaron en el suelo.
-¡Ahora, Cabo!
Antes que pudiera reponerse, una enorme red cayó sobre él y sus atacantes sonrieron con satisfacción. La red era pesada, y enorme, pero no peligrosa. Se dio cuenta que no se trataban de agentes de la policía, tampoco de la federación… entonces fue cuando realmente se preocupó de en manos de quien había caído.
-Lo tenemos…- declaró con satisfacción volteando a ver a sus compañeros-. Kowalski, opciones!
-Me temo que todas las rutas están bloqueadas, Skipper
-Kowalski, si quisiera que me informaran de lo que es obvio, le preguntaría a Cabo…
-Bueno…- el aludido se permitió unos segundos para reflexionar-. Supongo que podríamos disfrazar al paquete de Santa Claus, lo cual ocultaría las mordazas y ataduras, y tomar el expreso polar. Eso nos dejaría a una distancia razonable del jefe y saltaríamos los puestos de control intermedios.
-La rutina del Jo-Jo "yo rio al último". Un clásico- asintió Skipper cruzando sus aletas.
-Disculpen, amigos gorditos y bonitos- Alejandro se sentó en el suelo y observó a sus atacantes, que en ese momento ya no le parecían tan peligrosos- ¿Quién diablos son ustedes?
-Somos un escuadrón de elite conocido como…- dijo Skipper.
-Unidad de victimas especiales- interrumpió Kowalski. Skipper dio una sonora y fuerte bofetada a su compañero-. Lo siento, Skipper, no pude resistir el impulso de estupidez.
-Ah, como sea!- suspiró el aparente líder del grupo-. Nuestro jefe te está buscando, al parecer al mismo tiempo que la federación; y aunque es probable que te quiera muerto, hizo mucho hincapié en la importancia de llevarte vivo hasta su presencia, así que esa es nuestra intención. Amigo, no nos hagas esto más difícil y te sugiero que cooperes.
-¿Y quién es este "jefe"?
Alejandro seguía haciendo tiempo con la esperanza de que Balto hubiera escuchado el escándalo y se acercara lentamente; debía darle tiempo de crear un plan de emergencia y enfrentarse a este grupo de asalto. Puede que fueran un grupo reducido, y que los pingüinos no fueran especialmente aptos para las peleas, pero lo habían derrotado con una coordinación y habilidad abrumadora, que le hacía creer que Balto necesitaría toda la ayuda posible. Su entrada había sido demasiado llamativa, y ellos mismos no parecían silenciosos, así que le parecía difícil creer que hubieran encontrado a Balto. Debía seguir fingiendo que estaba solo.
-No te preocupes, cachorrito, pronto te llevaremos con el- declaró el líder con una gran sonrisa.
-Nunca le hemos fallado al jefe y no será la primera vez. Es una lástima que nos hayamos topado contigo… De forma personal, me agradas- dijo el más alto de los enemigos.
-Kowalski, no fraternices con el enemigo- ordenó Skipper con dureza-. No importa las cosas buenas o malas que haya hecho; cometió un error y fue meterse con nuestro jefe.
-¿Y quién es el misterioso sujeto?- preguntó Alejandro tratando de mantener la atención de los cuatro pingüinos.
-¿Misterioso? No, amigo, no tiene intención alguna es esconder su identidad- se burló Skipper seguido de sus compañeros-. Te metiste con el mafioso equivocado…
-¿Mafioso?
-Míster Big espera por ti…- declaró una voz a la derecha de Alejandro.
Cuando Alejandro volteó a ver, ya sabía quién le esperaba ahí. Aun así, la rabia lo invadió y maldijo. Solo entonces realmente forcejeo para escapar, pero no para huir del lugar sino para arrancarle la garganta al maldito traidor. Balto, lo observaba con serenidad, sosteniendo su propia pistola y el fusil de Alejandro.
-Nada personal, Alejandro. Santillán ya no está con nosotros- dijo Balto encogiéndose de hombros-. Y muerto el perro, se acabó la rabia.
-Tu… maldito infeliz…
-Llévenselo, muchachos- dijo Balto dándose la vuelta-. Al jefe no le gustan las esperas largas…
(2 años atrás)
-Eres patético, panda. Debes entrenar más duro- declaro Shifu dando media vuelta y alejándose.
Po solamente giro su cabeza, totalmente adolorido; logró sentarse en el suelo y soltó un suspiro.
-Él no era así, sabes?- la voz lo tomó por sorpresa, haciéndolo soltar un grito. Después, avergonzado, se giró para encontrarse con uno de sus compañeros. Una de los cinco furiosos: Tigresa. La chica lo miraba con los brazos cruzados, recargada en un árbol cercano.
-¿Hasta que recibió una flecha en la rodilla?- bromeó Po.
-Hasta que perdimos a Tai Lung…
-Tai Lung…- exclamó Po pensativo-. Él es…
-Es a quien estas reemplazando- declaró Tigresa con tristeza-. No lo culpes por exigirte demasiado.
-¿Quién era Tai Lung?
Tigresa dio un paso al frente; ejecutó dos volteretas y llego a donde Po, tomando asiento a su lado. Estiro sus piernas en el suelo y miró al frente, hacia una pequeña laguna que se encontraba ahí. El panda la observaba con expectación.
-¿Alguna vez te han dicho que tienes una mirada demasiado intensa?- preguntó Tigresa incomoda.
-Solo la gente que admiro…
Ella alzó una ceja y soltó una carcajada. Po se sonrojó y desvió la mirada. Tigresa tomó una piedra del suelo y la arrojo al lago. No para que rebotara, sino para que se hundiera; la pequeña salpicadura le hizo recordar algo.
-Tai Lung era el líder de los cinco furiosos. Y debes saber porque nos llamamos así…
-Si. Todos tienen el síndrome…
-La maldición de la luna llena- corrigió Tigresa, ligeramente malhumorada. Po se sintió avergonzado de haber olvidado que llamarlo "síndrome" en esos recintos era ofensivo-. La maldición de la luna llena nos conecta con nuestro lado más salvaje, algo total y absolutamente mal visto para las grandes ciudades como Zootopia o para los pequeños pueblos como Bunnyburrow. Somos marginados de la sociedad.
-Lo somos…- asintió Po recordando los problemas que había tenido toda la vida.
-Shifu nos ha entrenado para saber controlar y canalizar toda esa ira interna, todo ese poder salvaje y peligroso- dijo Tigresa cerrando su puño-. Y poder usarlo para el bien, aun para proteger a aquellos que nos odian. Para demostrar que la maldición no nos controla, y somos capaces de forjar nuestro propio camino…
Tigresa abrió su puño y se observó las garras, antes de volver a cerrarlo con fuerza.
-Y de todos nosotros, el primero y el más fuerte fue Tai Lung- dijo Tigresa con serenidad-. Pero no era solo un estudiante. Shifu lo encontró de cachorro, cuando fue abandonado por su familia después de que la maldición despertara en el…
Tigresa volvió a mirar a la laguna mientras Po esperaba paciente.
-Nunca sabremos qué fue lo que le hizo Tai Lung a su familia, pero a Shifu no le importó. Shifu creía en él, y lo crió y educó como si fuera su hijo; y su entrenamiento para controlar la maldición fue el que dio mayores frutos. Shifu decidió incluirlo en los cinco furiosos, el equipo más fuerte de los maldecidos… claro, en ese momento no éramos los mismos cinco de ahora, sino que Tai Lung fue el más joven del equipo- Tigresa sonrió con amargura-. Tai Lung, de cualquier forma, se volvió el líder de nosotros; no solo era inteligente y hábil, sino increíblemente bueno para improvisar. Pero probablemente parte de su fortaleza radicaba en su maldición, que cada vez se hacía más fuerte y peligrosa…
Se hizo un silencio incómodo. Tigresa no se atrevía a seguir hablando del asunto, mientras que Po no se atrevía a insistir.
-Aunque fueron unos justicieros que eran capaces de defender a los más débiles, en una ocasión hace cinco años… Tai Lung ataco a uno de los cinco furiosos: Fenghuang. Fue entonces cuando la maldición de Tai Lung se volvió incontrolable. Tanta fue su desesperación, pero Shifu recurrió a algo que nunca hubiera hecho- Tigresa volteó a ver a Po-. Pidió ayuda a los mejores científicos de Zootopia. Tai Lung entro a un programa de rehabilitación, no puso objeción: estaba deprimido por haber dañado a Fenghuang. Fueron dos los participantes de las pruebas, un tal Lenard y el… pero las pruebas solo lo empeoraron…
Tigresa agachó la mirada y volvió a cerrar su puño.
-Una noche él… tomo una vida…- declaró Tigresa con un hilo de voz-. Desde entonces, permanece encerrado en lo bajo del templo. Tres años han pasado desde eso. Y el responsable aún no ha pagado.
-¿El responsable?
-Ese maldito alcalde. Leonoro. Se cree por encima de las leyes…- dijo Tigresa con pesar-. Pero aun guardamos la esperanza… de que el maldito lo consiga. Y podamos curar a Tai Lung…
La chica guardo silencio. Ya no tenía más que decir. Pero la garra del panda se puso sobre la suya, haciéndola que alzara la mirada. Po le sonrió con dulzura, y ella dejó de apretar su puño.
-Si tanto significa para ustedes, no puedo volverme mejor que Tai Lung- dijo Po con serenidad-. Pero prometo que no seré una carga…
-Gracias, panda…- susurró ella sonriéndole con dulzura.
Ambos guardaron silencio y volvieron a mirar hacia la laguna.
-Ahí es donde entrenaba Tai Lung.
-¿Crees que tenga poderes místicos y me ayude a mejorar?- inquirió el panda.
-Seguro que si…- respondió Tigresa con diversión ante la actitud infantil del panda.
Pero ninguno se levantó. Tampoco dejaron de tomarse de la mano.
(Domingo 05 de Marzo)
-Bienvenido, Matador- declaró un oso Polar con tono burlón.
-Bien, muchachos, entregaremos la mercancía- dijo Skipper dándole unas suaves palmadas en el rostro al lobo-. Un lobezno joven, sin daños relevantes; saludable, para que el jefe pueda jugar tanto como quiera con él.
-¿Y el lobo?
-Soy un perro- replicó Balto-. E iré por mi recompensa.
-Déjenlos pasar- ordenó el oso Polar y las puertas de la enorme mansión de Míster Big se abrieron.
Pero no fue necesario pasar, sino que el mas enorme de los osos polares salió a su encuentro, cargando como era costumbre a Míster Big en su mano; Alejandro aún estaba confundido sobre de que iba todo ese maldito asunto. Los matones de Míster Big difícilmente tendrían información importante que le fuera de utilidad, pero el mafioso no podía solamente matarlo sin darle una explicación… o sí?
-Sus armas- ordenó Míster Big.
Los osos desarmaron a Balto, quien alzó las patas con serenidad.
-Solo quiero mi paga- declaró el muchacho encogiéndose de hombros.
-Maldito traidor- escupió Alejandro al joven, pero estaba tan exhausto que la saliva solo colgó de su boca y se escurrió por su barbilla. Balto sonrió.
-Tu paga es autorizada- dijo Míster Big.
Toda la guardia del mafioso comenzó a congregarse en la entrada del mafioso.
-La policía te busca, la federación lleva años buscándote, y aquellos poderosos a los que has derrumbado también te han buscado- dijo Míster Big-. Tu trabajo me da igual, y tus ideales, aunque hermosos, no me quitan el sueño… Mírame, Matador…
Alejandro alzó la mirada y lo observo fijamente.
-Soy débil, o eso siempre me han dicho. Construí mi imperio donde otros como yo han sido pisados por accidente. Yo triunfe donde otros apenas han logrado soñar- dijo Míster Big con severidad-. Tu mensaje, era hermoso. Pero tus métodos son horribles.
-Yo nunca me metí con usted- declaró Alejandro con serenidad.
Uno de los osos soltó un firme puñetazo al hocico de Aullidore; ese único golpe lo desoriento y lo hizo escupir sangre. Al alzar la mirada, vio la torre de la ZNN a espaldas de la mansión del mafioso; no podía ser un viaje mayor de cinco minutos y aun así…
-Te metiste con mi familia, y nadie se mete con mi familia- declaró Míster Big.
-¿Su familia?
-Mataste a May Bellwether, la amante de Emmet Nutriales…
-May…- susurró Alejandro con pesar, porque si la conocía; pero inmediatamente alzó la mirada-. Yo no mate a May Bellwether.
-May Bellwether murió, y eso dejo un vacío tan enorme en Emmet que termino quitándose la vida- declaró Míster Big-. Y eso es imperdonable, Alejandro.
-Pero yo no…
-Todo por esconder tu identidad de la policía, todo por…
-¡Yo no la mate!- gritó Alejandro furioso.
Fue tanto su enojo que incluso se puso de pie y escapo de las aletas de los pingüinos. Todos los miembros de la mafia reaccionaron dando un paso al frente, pero Alejandro no intento nada estúpido; Míster Big tomó asiento en la mano de su guardaespaldas.
-¿Por qué habría de creerte, lobezno?- inquirió Míster Big, quien a pesar de no confiar en el lobo, se mostraba lleno de curiosidad. Lo que veía en Alejandro no era el temor del mentiroso, sino la rabia del difamado.
-May era prima de Dawn Bellwether- declaró Alejandro con serenidad-. Y no sería capaz de matarla porque yo…
-Arriba las manos.
La orden llegó clara y fuerte. Los mafiosos rompieron el círculo, justo detrás de Aullidore, para dejar a Míster Big dejar ver a los recién llegados; solamente dos agentes, dos zorros, que vestían sus clásicas gabardinas y alzaban sus pistolas de forma amenazante. No obstante, ninguno de los presentes se mostró siquiera un poco intimidado.
-Alejandro no morirá aquí…- dijo Nick con firmeza.
-¿Qué clase de broma es esta, Nicky?- preguntó Míster Big sonriendo-. Ustedes lo quieren muerto. Les arrebate su presa ¿Ahora pretendes quitarme el placer de la venganza?
Krystal, a espaldas de Nick, observaba a todos los presentes; pero Nick bajo su pistola de forma conciliadora.
-Señor Big…- el zorro titubeo-. Le mentí… El matador no fue el causante de la muerte de May Bellwether. Ella fue asesinada por Falco Lombardi, y ese sujeto trabaja para Fred Buddy…
-Tú…- Míster Big se puso de pie- ¡Tú te atreviste a usarme!
-Ustedes son de la federación- replicó Alejandro viéndolos. Reconoció a los dos zorros al instante- ¿Qué pretenden?
-Un muy elaborado plan para mantenerte con vida…- declaró Nick sonriendo.
Pero el lugar se invadido por detonaciones. Se escucharon disparos, y alrededor comenzaron a caer tubos de gas; el gas se esparció rápidamente, mientras todos los presentes retrocedían hacia la casa. Confundidos, los pingüinos arrastraron al matador inseguros de si seguía siendo un objetivo o no. El oso mayor cubrió con sus manos al jefe de la mafia.
-¡Míster Big inhalo demasiado humo, se está asfixiando!- declaró el oso comenzando a correr.
-Retrocedan ustedes, pongan al jefe a salvo- ordenó Skipper-. Mi equipo y los muchachos vamos a proteger el perímetro.
Cuando dijo "muchachos", todo el mundo entendió que se refería a todos aquellos que no fueran los osos escolta personal de Míster Big; había hienas, leones, leopardos, comadrejas… toda clase de animales que asintieron, tosiendo y limpiándose el rostro.
-Skipper, que hacemos con él?- preguntó Cabo.
-Maldición… no lo sé…
-Yo lo cuidare- declaró Balto y lo tomo del cuello.
No hubo objeción.
-¡Esta es la federación! ¡Esto es un asalto! Entraremos a la fuerza y esperamos encontrar a todos en el suelo desarmados- declaró una voz al exterior-. Todo aquel que se resista…
Alejandro fue arrastrado hacia la parte trasera de la mansión antes de poder terminar de escuchar. Krystal y Nick los siguieron; aunque se suponía que también eran de la federación, Alejandro pudo escuchar al macho maldecir.
-¡Cobarde! ¿Ahora me cuidas para escapar de la batalla?- inquirió Alejandro furioso.
No recibió respuesta, pues al avanzar, una ventana explotó. Ambos retrocedieron, y por la ventana entraron dos figuras. Una pantera y un lobo. La pantera vestía todo de morado e incluso su pelaje era un negro azulado que parecía morado por momentos; tenía una cicatriz del lado derecho de su rostro. El lobo era enorme, mucho más grande que la pantera; vestía todo de morado también, y su pelaje era gris con blanco. También tenía una cicatriz, pero está en su ojo que parecía haberlo cegado por completo hace muchos años.
-Wolf…- susurró Krystal sorprendida.
-Krystal…- el lobo titubeo unos segundos-. Que desagradable habernos encontrado en estas circunstancias…
-¡Wolf, no puedes…!
-Caroso, encárgate de los zorros- ordenó el lobo.
No hubo más intercambio de palabras. El lobo sacó sus garras y apunto al cuello de Alejandro, pero este fue empujado a un lado, mientras Balto se lanzaba al ataque. En el suelo, pudo escuchar el desastre de la batalla a sus espaldas. Pudo ver a los zorros peleando contra la pantera, que esquivaba sus disparos pero no era capaz de acercarse lo suficiente; frente a él, Balto se vio obligado a soltar sus armas y pelear a puño limpio… lo cual demostró no ser favorable para el pequeño lobo.
-Un mestizo, que divertido…- declaró Wolf sonriendo.
Y desde el suelo, pudo ver de nuevo la torre de la ZNN… No entendía lo que sucedía ahí, no entendía como se había visto arrastrado a todo eso, pero si era capaz de llegar al lugar… si era capaz de morir enviando el mensaje. Aun no era tarde. Tomo el rifle que Balto había dejado caer, se puso de pie y corrió, corrió con todas sus fuerzas, esperando que la batalla caótica a sus espaldas durara lo suficiente para dejarlo escapar…
Corenote:
Empecemos por las aclaraciones.
¿Incluir el Kung fu? Puede escucharse como una idea un poco loca, pero recordemos que en realidad las armas letales están prohibidas incluso a las fuerzas de policías locales. Si no tomamos en cuenta las diferencia de poder y tamaño entre animales (un elefante podría matar a un ratón si lo pisa), creo que los animales capaces de dominar algún arte marcial se encuentran en una clara ventaja por sobre los animales normales. Por supuesto, debemos recordar que todo esto se ajusta al universo de zootopia, de tal forma que cosas como la llave dactilar no serán vistas aquí.
También puede que ver aparecer tantos personajes nuevos sea… abrumador. Pero es necesario para la trama y les pido que tengan un poco de fe en mí. Estos son llamados "personajes de transición" y no es mi intención perder de vista a nuestros protagonistas, que de nueva cuenta, casi no aparecen en este capítulo. Les pido un poco de paciencia, pues para entender mejor los eventos del Matador, es mejor vivirlos desde el punto de vista del propio Matador.
Espero que el capítulo les haya gustado lo suficiente, si bien tal vez no para compensar la espera, al menos lo suficiente para dejarme un comentario y por supuesto seguir de cerca la historia pues nos acercamos al cierre de la misma y ya no pienso dejarla en Hiatus.
También, por favor significaría mucho para mi que leyeran y comentaran mis demás historias. "Adios, Judy" es particularmente un proyecto del que me siento orgulloso, que ya esta terminado, y que no recibió muy buena respuesta. Me encantaría que pasaran y leyeran, dejando un comentario aunque sea un proyecto terminado.
Por supuesto, debo agregar algo. La publicación de esta continuación es un regalo de cumpleaños. Feliz cumpleaños, Nime de Oro. Espero te guste la actualización! ¡Te quiero muchísimo!
Extra 1
(Domingo 05 de Marzo)
-¿Miedo, Matador?- inquirió Wolf alzando su pistola.
-Ni un poco- dijo el Lobo.
Alzó las manos y dejó caer su arma.
-Me dicen el matador de los cien barrios porteños- declaró Alejandro poniéndose de pie, con la determinación brillando en sus ojos-. No tengo porque tener miedo, mis palabras son balas.
-¿Balas?- se burló el lobo con serenidad.
Alejandro calculó mentalmente el tiempo para que terminara el envió de los archivos, y aun debía asegurarse de distraerlo. Así que dio un paso al frente y miró desafiante a su oponente, el cual borro la sonrisa de su rostro, ligeramente confundido.
-Balas de paz, balas de justicia- replicó Alejandro con desprecio-. Soy la voz de los que hicieron callar sin razón, por el solo hecho de pensar distinto… Ay, Dios- Alejandro cerró los ojos con pesar y coraje en medidas iguales.
-Esto acaba aquí, Matador- Wolf encajo el cañón de su pistola en la frente de Alejandro.
-Tal vez si lo haría… Si todo estuviera mejor- suspiró el lobo.
Un pitido a su espalda interrumpió la escena, y Wolf se puso tieso. Los ojos de Alejandro brillaron con satisfacción, y Wolf retomo la serenidad que había perdido.
-Jake Mate, imbécil- declaró Alejandro con satisfacción-. La información se ha filtrado. No podrán callarnos más.
Wolf observo la pantalla en silencio.
-Que ardan las banderas por la fraternidad. Que caiga el patriotismo y la hostilidad racial- dijo Alejandro con una mirada cansada pero satisfecha-. Cultura popular…
-Mi objetivo solo eras tú- dijo Wolf con una gran sonrisa-. Zootopia y el mundo libre me importa una mierda…
Disparó.
Extra 2
(Domingo 05 de Marzo)
Temprano
-Bien, es nuestra última oportunidad para evitar que todo se vaya a la mierda- declaró Judy con una convicción y certeza que contagio a todos los presentes.
-¿Crees que sea posible?- preguntó Colmillar titubeante.
-Es por eso que los reuní aquí, aun cuando estamos contrarreloj- declaró Nick con firmeza.
-Nuestros movimientos tendrán que ser milimétricos y precisos. Un solo error y esto se convertirá en un baño de sangre- declaró Judy mirando a sus compañeros.
Randall tragó saliva, pero su hermana le sonrió. Se puso de rodillas frente al pequeño.
-Has sido de gran ayuda, Randall- declaró Judy con orgullo. Randall sonrió nervioso.
-¡¿El chico?!- declaró una voz indignada a sus espaldas.
Angus Scattergood dio un paso al frente y alzó sus manos de forma dramática.
-¡¿Se dan cuenta de que yo soy el que más está arriesgado en todo este asunto?!- preguntó Angus mirando a los presentes-. Deberían ponerme una estatua si salimos vivos de esto.
-Vamos, viejo, confiamos en ti- declaró Ash dándole un puñetazo en el hombro-. Si Randall no lo hubiera mencionado, no podrían haberte contratado. Dale algo de crédito.
Angus le dio una mirada de reojo y acomodó sus gafas.
-No es lo que teníamos planeado, pero debemos ajustarnos a las nuevas circunstancias- declaró Angus soltando un suspiro-. Tenemos dos opciones, y están escogiendo la más arriesgada.
-La relación riesgo y recompensa es demasiado grande para dejarla pasar- declaró Judy balanceando sus manos-. Lo apostamos todo…
-Y lo ganaremos todo- completó una voz detrás de Judy.
Ella volteó a verlo y sonrió. Dos figuras aguardaban en las sombras; una de ellas dio un paso al frente. Llevaba un sombrero de paja, que acomodo para dejar ver su rostro.
-Porque somos rete bárbaros- declaró Po con seguridad.
