La historia es una adaptación del libro de Tijan y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.
Treita y nueve
Mi primera advertencia debió de haber sido Lauren.
Ella estaba de pie en la acera enfrente de la casa de Maria Witt cuando llegamos. Charlotte estaba a su lado y Peter justo detrás de ella, pero por alguna razón, su fiesta de bienvenida no encendió ninguna alarma en mi cabeza.
Quizás había sido la sensación de que estaba disfrutando el momento, decirle a Jasper que lo amaba y sentirlo genuinamente, sin sentir la otra carga dentro que seguía bajándome para no decirlo. Se sintió como un peso fuera de mis hombros.
O quizás era porque tenía un fuerte presentimiento que no podría mantener mi promesa de no tener sexo con Jasper una vez más. Aunque, no sería sexo. Sería hacer el amor.
De pronto quería saber qué se sentiría, y lo quería tanto que casi valía la pena el riesgo de hacer enojar a mi mamá.
O quizás era que Jasper no había soltado mi mano. La única vez fue cuando nos separamos para subir a su camioneta, y todavía me la tomaba mientras llegábamos y se estacionaba.
De todas las personas que nos dieron la bienvenida, no debieron de haber sido esos tres.
¿Charlotte? Quizás. ¿Peter? Quizás. ¿Ambos juntos? Terrible idea, pero aceptable. ¿Pero Lauren? Quizás existía una tregua temporal o una paz tentadora entre nosotros, lo que fuera que tuviéramos, pero no éramos amigas. Así que sí, ellos tres debieron de haber encendido mis alarmas a lo más alto.
Salimos. Jasper pasó frente a ellos y no dijeron nada.
Peter tenía una sonrisa relajada. Mientras Jasper se acercaba a mi lado, se alejó de Charlotte e inclinó su cabeza.
—Jasper. Isabella.
Charlotte compartió su incomodidad, mordiendo su labio y pareciendo que quería tomar su mano. No lo hizo. Lo colocó bajo su otro brazo, casi deteniendo a sí misma, y su cabeza inclinándose un poco.
Me golpeó. Esos dos eran apoyo, y mi mirada se encontró con la chica que había sido mi primera enemiga en Portside: La ex novia/amiga de Jasper para follar.
Entonces las alarmas sonaron, apretando mi estómago.
—Lauren.
Ella ni siquiera miró a Jasper. Sus ojos eran solo para mí y vi el dolor. Brilló, pero fue fuerte. Era evidente. Sus ojos nublados, sus cejas juntas y el ceño fruncido, colocando un mechón de cabello detrás de su oreja.
—No tenía idea —dijo.
—¿De qué?
Jasper se movió al frente un poco, como si quisiera protegerme.
—¿De qué estás hablando, Lauren?
Aun así ella no lo miró, pero su hermana lo hizo. Charlotte fue al otro lado de Lauren, de pie frente a su hermano. Ella movió la mano, diciendo suavemente.
—Jasper…
Él la ignoró, gritando.
—¡Lauren!
La puerta se abrió detrás de ellos. Música, luz, y personas salieron.
—¡Jasper!
—¡Isabella!
Emmett, Alice, Edward, y Garrett se lanzaron al jardín.
Alice estaba demasiado pálida, y su rostro tenía lágrimas. Una vez que sus ojos miraron los míos, se detuvo y noté cómo trataba de calmarse. Emmett se detuvo también, mirándola. Frunció el ceño y buscó su mano, pero como Lauren, ella solo tenía ojos para mí.
Ella y Lauren ambas estaban aterradas, por mí.
Los chicos me estaban enviando miradas nerviosas, pero eran más cautelosos con Jasper.
Porque…
¿Por qué motivo?
¿Por qué estaban preocupados por él cuando las chicas sentían miedo por mí?
Yo.
Porque…
Porque Jasper me protegía, pero Lauren y Alice… la manera en que me estaban mirando, como si sintieran lastima de mí y estuvieran aterradas al mismo tiempo.
Soy yo.
Me sacudí, escuchando la voz de Irina como si estuviera frente a mí.
Me balanceé, cerrando mis ojos.
No…
Sí, Irina suspiró. Ellos van a usarme para llegar a ti.
Volví a mirar, ignorando a todos delante de mí, y la vi.
Ella era apenas visible, como un reflejo del viento, andando alrededor, pero la vi.
Irina me estaba mirando fijamente, usando el mismo vestido que llevaba en el sueño. Rosado, brillante vestido, no había corona en su cabeza. Esta vez, su cabello estaba en una trenza alrededor de su cabeza, pareciendo una corona.
Pero se veía viva, tan viva que me escuché exhalar una respiración entrecortada.
Parpadeé un par de veces, pero ella seguía ahí.
No había más palabras. No se acercaba. No señaló al frente, pero sabía que ella estaba guiando el camino.
Quería que entrara, y sintiendo su coraje unirse a mí, me calmé. Me sentí lista, y caminé al frente.
Todos giraron, y luego escuché a Alice jadear.
—Santa mier… —exclamó Emmett.
Ellos la vieron.
Ellos por Dios la vieron.
Casi dudé, mis rodillas doblándose, y luego se desvaneció. Solo la sentí junto a mí. Su mano tocó la mía. Más fuerza transfiriéndose a mí, pero también había paz. Alegría. Ella me estaba dejando sentir todo con ella.
La puerta se abrió. Alguien me vio venir y estaba listo. La música terminó, y todos los que habían estado alrededor giraron para mirar. Algunos sonreían. Otras estaban riendo. Algunos estaban tristes. Y la lástima… era la que predominaba más.
No quería la lástima de nadie, pero me la estaban dando. Apreté los dientes. Lo que fuera que estuviera delante de mí, les demostraría que no la necesitaban.
Ellas estaban en la sala.
La multitud no se dispersó cuando me acerqué a la cocina y sala. Pero lo hacían hacia la sala, donde las personas estaban sentadas en los sillones. Otros estaban alrededor, sentados en el suelo.
Estaban viendo una película en una larga pantalla. No era ni siquiera la televisión. Había sido proyectada a la pared para un efecto mayor, y parada justo a un lado estaba Maria Witts, pero no estaba sola.
Kim.
Heidi.
¿Y junto a ellas? Mike y la ex mejor amiga de Irina, Kate. Él tenía su brazo alrededor de ella. Les di la espalda. No merecían ni mi atención, pero Mike dejó caer su brazo tan pronto me vio. Sus ojos se abrieron, y dio un salto al frente.
—Isabella…
Él ya estaba arrastrándose. Lo escuché en su voz, y le di una mirada severa.
—Ni lo intentes.
No necesitaba preguntar cómo habían llegado aquí. Miré directamente a Maria.
—¿Qué hiciste? ¿Entrar a mis redes sociales? ¿Escribir en Google el nombre de mi hermana?
Sus cejas se elevaron, y sus labios formaron una sonrisa burlona.
—Me dijiste que hiciera lo peor que pudiera hacer. —Señaló a mis examigas, y a los ex amigos de Irina—. Aquí lo tienes. Ellos me han estado diciendo todo sobre tu hermana…
Finalmente miré a la pantalla, y resultó ser ella. Ella estaba diciendo cosas, sin duda algunas cosas hirientes, pero no importaba en ese momento.
Irina había tenido razón. Era ella. Ellos estaban viendo una recopilación de videos de ganando el campeonato con ese dragón de un metro ochenta de papel meché. Ella sonreía, sosteniendo el dragón con una mano y listón morado con la otra. Su trofeo junto a ella, y estaba tan orgullosa. Estaba brillando. Luego el video saltó a ella y Mike tocándose la nariz. Luego la vi y a sus amigas, todas en sus uniformes de animadoras. Luego, viejas fotografías de Irina, sus fotos de la escuela cuando estaba en tercer grado, quinto, sexto, séptimo, octavo, y adelante hasta la que hubiera sido la de este año.
Ellos mostraron su fotografía de último año.
Sentí lágrimas deslizándose por mi rostro, pero no me importó.
Tantas piezas, una tras la otra, conectadas, y eran fuertes. Veinticinco. Maldita sea veinticinco, y las sentí en mí. Estaban pulsando. Estaban zumbando. Eran firmes, cemento, y más se acercaban.
—Ustedes se tomaron las fotografías antes de mudarse —murmuró Mike, acercándose—. Ella me las envió. Las recibí una semana después…
Las envió antes de que se suicidara.
No le respondí. No estaba segura si quería hacerlo. El video continuó.
Fotografías de Irina y yo: ella sonreía, yo estaba poniendo los ojos en blanco.
Fotografías de ella en su uniforme de carreras y yo en el de fútbol.
Fotografías donde nos abrazábamos.
Fotografías que tomaron de nosotras en el almuerzo un día. Yo tenía una bolsa de Cheetos, y ella comía una zanahoria. Una jodida zanahoria.
Fotos de nosotras antes de la escuela: Irina con un vestido. Yo con jeans.
Irina usando una falda, y yo tenía hoyos en mi camisa. El cabello de Irina estaba siempre perfectamente arreglado, y el mío estaba en una coleta suelta.
Entendí el mensaje que Maria quería enviar, y la miré a ella, secando algunas de mis lágrimas.
—¿Qué? ¿Vas a continuar con esta presentación con tu decisión que ella no debió de haberse suicidado, y debí de haberlo hecho yo? ¿Que ella era la gemela que brillaba, y yo no lo hacía? ¿Que yo soy monótona, aburrida y sombría? ¿Y que ella era excelente en casi todo?
Había cruzado la sala para que mi sombra tapara el proyector. Imágenes de mi hermana continuaron reproduciéndose en mi rostro, pero seguí mirando fijamente a Maria.
—¿Acaso no crees que eso es lo que pienso todos los días desde que la encontré? —susurré— ¿Acaso piensas que no me siento acosada por ella? ¿Por la idea que si yo hubiera… quizás ella no lo hubiera hecho?
Mi voz se rompió al final.
Alguien sollozó detrás de mí.
Escuché otro susurro.
Y sentí una presencia en mi espalda. Pensé que era Irina, hasta que una mano, una mano real, tocó la mía. Era Jasper. Él no me apartó. Él solo estaba para mí.
Me aferré a él, entrelazando nuestros dedos y se acercó un paso más para que pudiera sentir su calor contra mi espalda. Su otra mano en mi cadera.
Su malicia había comenzado a bajar, y su frente se arrugaba mientras comenzaba a fruncir el ceño.
—Quiero decir, vamos. —Miró alrededor por apoyo.
No había ninguno.
No miré, pero pude sentir lo sombrío entrando a la habitación. Quien pensara que esto sería divertido, ya no parecía creerlo, y no era por mí, quizás tenía que ver con Jasper, y todo el grupo que estaba detrás de nosotros.
—Es obvio que tu hermana era popular, y tú eres… —Intentó burlarse de mí. Y como todo lo demás, había fallado.
—¿Soy qué? —Levanté la barbilla—. ¿Llorar una pérdida tan profunda que espero nunca sientas? ¿Sanar? ¿Tratar de seguir adelante? ¿Obligarme a seguir adelante porque mi familia me necesita? ¿Porque he encontrado personas aquí que me aman y apoyan, y necesito seguir adelante por ellos? ¿Eso es lo que soy? —Levanté la voz— ¿Eso me hace menos que tú? ¿Menos que cualquiera en esta habitación? O quizás, solo quizás, ¿eso me hace más fuerte que tú? Eso me hace una maldita sobreviviente, cuando créeme, la idea de reunirme con mi hermana a veces es más fácil que respirar.
Estaba permitiendo que todos vieran mi interior.
Todos esos meses sin hablar, y estaba saliendo.
Pude sentir su sorpresa. Era en la manera en que Jasper me había apretado la mano antes de que se relajara. La manera en que la multitud parecía dudar y la manera en que los ojos de Maria se abrieron, y la sangre se había drenado finalmente de su rostro.
Giré hacia mis dos ex-amigas y les di la misma mirada de odio que tenía para Maria.
—Cómo se atreven a venir aquí. Cómo se atreven a traer un video a una fiesta. Cómo se atreven a volverse amigas de alguien que saben que no estaba buscándome con el interés más puro en su corazón.
Kim y Heidi palidecieron, pero sus bocas se abrieron. No las dejé hablar. Continué:
—¿Cómo se atreven a darme la espalda? ¿Cómo se atreven… solo, cómo se atreven?
No me importaba por qué Mike y Kate estaban aquí, pero giré a ellos de todos modos.
—Irina los hubiera odiado por esto, y lo saben.
Kate agachó la cabeza, pero Mike volvió a dar un paso.
—No es así. Quiero decir… —Señaló a Maria—. Ella dijo que era tu amiga.
Kim y Heidi dieron un paso al frente, justo detrás de él.
Kim intentó sonreírme.
—Nos sentimos mal después de que te fuiste, Bells.
—Y lo que Mike dijo es verdad. Ella nos buscó, dijo que era tu amiga. —Heidi miró a Maria—. No has estado en las redes sociales. He estado enviándote mensajes casi desde que te fuiste, pero no los recibes.
Porque estaba usando la cuenta de Irina.
—No sabíamos quiénes eran tus amigos. En realidad, no teníamos idea. No estamos aquí para lastimarte. —Kim comenzó a llorar—. Realmente no lo estamos.
Negué.
Jasper habló por encima de mi cabeza.
—¿Pensaron que mostrar un vídeo de su hermana en una fiesta de secundaria era algo bueno? —Su tono era duro—. ¿Cómo demonios hacen que eso sea bueno en su cabeza?
—No lo hicimos… —comenzó Mike.
—¡La risa debió de haber sido la primera pista! —lo interrumpió Jasper, moviéndose delante de mí— Su rostro debió de ser la segunda. —Levantó el dedo hacia Maria—Ella se veía jodidamente malvada cuando llegamos. Si lo demás no encajaba, ¡ustedes debieron de haberse dirigido a apagar la jodida máquina!
—Nosotros...
Kim interrumpió a Heidi, sus hombros hundiéndose.
—No estábamos pensado. Tienes razón. No estábamos pensando.
—Estaba esperando que todo estuviera bien —dijo Mike—. Eso era lo que estaba esperando. Pero lo juro Isabella, no venimos a lastimarte. Venimos a disculparnos. —Miró a las otras antes de colocar su mano sobre su pecho—. O yo vengo a disculparme. Intentaste hablar conmigo después del servicio, y yo te dejé. —Señaló a la ex mejor amiga de Irina—. Kate y yo lo hicimos.
—Es que es difícil…
Asentí, hablando antes de que Kate pudiera decir más.
—¿Verla cuando me ves a mí? ¿Escucharla cuando hablas conmigo? Créeme. Lo entiendo.
—Tú no esperabas que se quedara, ¿verdad? —Lauren salió de entre la multitud y cruzó los brazos. Mirando directamente a Maria, que había intentado mezclarse con sus amigas— ¿Pensaste que vendría, vería el vídeo, escuchado las risas, y luego salir corriendo, llorando? Era lo que pensaste que sucedería, ¿no es así?
Las amigas de Maria desaparecieron, dejándola sola. Ella las miró antes de enfrentarse a Lauren y luego a mí.
—Para ser honesta, iba a decir todo lo que Isabella adivinó. Que la hermana incorrecta había muerto, que Irina parecía ser la mejor de las dos. Es obvio por las fotos. Así que sí. —Levantó más alto la cabeza—Usaría el arma barata que me dio, y destruirla con eso.
Ella giró a mí.
—Imagina mi sorpresa cuando descubrí que no habías estado hablando con tus amigas de casa, y que el novio de Irina y mejor amiga estaban saliendo. Quiero decir, tú lo estabas pidiendo. —Sus ojos se dirigieron a Jasper, deteniéndose un momento antes de apartar la mirada.
—¿Por él? —Solté su mano, moviéndome alrededor de él.
—¡Sí! —Su cabeza volvió a estallar— ¡Es nuestro! ¡Él debería de estar saliendo con una de nosotras, no contigo! No con alguien que… ¡está loca! Te he escuchado hablando contigo misma en el baño. Entras en pánico en los salones como si estuvieras loca o algo. —Sus manos van a los costados de su cabeza—Tú no lo mereces. Tú…
Mi cabeza se inclina.
—¿Yo qué?
—Tú… —Tragó y luego se encogió de hombros—. No eres lo suficientemente buena para él.
Sus palabras debieron de haberme llegado a lo más profundo.
No lo hicieron. No esta vez.
—Llegas muy tarde para hacer que eso me golpee. Hace una semana, hubiera estado de acuerdo contigo. —Una risa vacía salió de mí— No lo hubiera dejado porque soy lo suficientemente egoísta para necesitarlo, pero ahora creo que estás equivocada. —Alcé la mirada, viendo la sombra sobre la proyección de mí. Irina estaba riendo, y cuando me aparté, moviendo mi sombra para permitir que toda la imagen golpeara la pared, ahí estaba, riendo igual de fuerte que ella.
—Tú eres la fuerte Bells —dijo la voz de Seth.
—Tú eras la superestrella en todo —dijo Irina—. Es solo que no lo sabías.
—Tú eras lo que necesitábamos. Tú eras nuestra ancla.
—Estás equivocada. —La miré directamente— Yo soy suficiente; soy mejor de lo que tú serías.
Y volviendo a tomar la mano de Jasper, salí de la habitación. Él me siguió. Al igual que Lauren. Alice. Peter. Emmett. Garrett. Edward.
Me dijeron que casi todos nos siguieron.
Maria Witt nunca volvió a tener la misma influencia después de esa fiesta.
Ella todavía tenía amigos, pero ya no era popular.
Lauren se volvió más que una amiga para mí, y de algún modo casi tomó el lugar de Maria en la escuela, excepto por el acoso. Estaba segura que no podía hacerlo, y ella estaba de acuerdo.
Aunque, aun así, logró gobernar con intimidación.
Alice y Emmett se volvieron exclusivos después de esa fiesta.
Edward y Garrett coquetearon con Kim y Heidi antes de seguir con otras chicas. No hubo más peleas esa noche.
Y Peter y Charlotte se besaron, sonrojaron, y se tomaron de las manos siempre que pudieron.
Al día siguiente, me encontré con Kim y Heidi para desayunar antes de que regresaran a casa. Todavía dolía que no hubieran estado para mí al inicio, pero ellas habían sido una gran parte de mi vida, y ellas amaban a Irina también. Además, estaba intentando ser alguien de quien Irina se sintiera orgullosa. Y sí, ella me había dicho tantas veces que estaba orgullosa de mí, pero no le creía por completo.
Todavía estaba intentando. Y eso significaba encontrarme con Mike y Kate también.
Fue más difícil hablar con ellos que con Kim y Heidi. Ellos conocieron a Irina en formas en las que yo no: como su amiga, como cómplice de animación y confidente, como amante. Y ver cómo no fueron capaz de contener las lágrimas hicieron que llorara también.
Fue una sensación incómoda sentarme en esa cabina, primero con Kim y Heidi, y luego con Mike y Kate mientras todos lloramos. Pero todos estábamos lamentando la pérdida de Irina, y por eso estaba agradecida.
Estaba rodeada de personas que la amaron también. Así debieron de haber sido las cosas al inicio.
Después de eso todos regresaron a Arizona, pero hablaba más seguido con Kim y Heidi.
Y en cuanto a mí y Jasper, bueno…
Solo nos quedan dos capítulos + el epilogo y terminamos esta historia. Juro que no quiero que termine pero por otro lado, ya comencé a adaptar una nueva historia y encontré otra que pedía a gritos ser adaptada.
