Dos días después.

Mario, estaba en su habitación, limpiándolo.

Tras escapar del lugar y vencer a Rojas. La ambulancia y la policía llegaron al lugar, arrestaron a Rojas y Maria fue llevado al hospital. A Rojas fue sentenciado 80 años de cárcel, algo que Maria, estaba alegre. A la periodista, le cosieron las cortadas y sacaron la bala en el hombro. Afortunadamente Mario, solamente tenía heridas muy menores.

Ricky, tomo mucho tiempo para tranquilizar, especialmente con lo que acababa de saber. Seres de otro mundo y la Cruz Negra, era mucho para él. Sino tuvieran pruebas y si no hubiera visto a Rojas, no se lo creía. Ahora mismo, en su casa, trabajando en un artículo de chismes, tratando de calmarse por completo.

Una hora después que llegaron al hospital, su madre vino. Ella se alegró que sus dos hijos estuvieran a salvo. Pero después, se puso furiosa que los dos se expusieran en peligro, especialmente a Mario, ya que había ido, sin importar que lo prohibió hacerlo. Sus castigo era hacer, toda la limpieza en casa, sin jugar ningún videojuego y usar la computadora, a no ser que fuera para hacer la tarea.

Otra cosa muy importante, es que los dos hermanos, ocultaron la verdad del incidente, con excepción de su madre y Ricky, por obvias razones. La razón de ocultarlo, era para que nadie supiera que hubiera otro mundo y otro seres inteligentes como los humanos.

Era difícil saber que pasaría si todo el mundo se enterada sobre eso, pero la verdad, era poco probable que lo crean. Tenía pruebas de ellos, por fotos y videos, pero ninguna prueba física, claramente.

Así que los dos dijeron a la policía que Rojas tenía una almacén secreto de suministro de Cruz Negra, que él secuestró a Mario y que su hermana fue a investigar. También contaron que él fue el causante de las heridas y que algún modo, ellos dos habían activados los explosivos de ahí y escaparon antes de que explotara.

Afortunadamente, les creyeron la historia, ya que estaba bien fundamentada y que todo eso encajaba muy bien. Maria, no le gustó, por su principio de contar la verdad, sin importar que tan cruda sea, pero esto era la excepción.

Hoy, Maria iba a llegar a casa, tras que recibiera de alta. Su madre iba a recogerla y traerla aquí, para que descansara y que sanara por completo, mientras que Mario, limpiaba la casa, por razón ya dichas.

En cualquier momento, llegarían su hermana y su madre. Solo deseaba que su trabajo satisface a su mamá.

Luego escucho que un auto que se estacionaba. Mario, miró por la ventana y miró que el coche de mamá se estacionaba en la cochera. Mario, dejó la escoba y bajó por las escaleras. Se dirigió hacia la puerta y la abrió, justo en el preciso momento que estaban delante de la puerta.

Maria, llevaba vendas en la espalda y en el hombro.

"¡Mamá! ¡Hermana!" Dijo Mario. "¿En qué les ayudo?"

"Ayudala sentarla en la mesa." Dijo la madre.

"Mama, estoy bien." Dijo ella. "No necesito ayuda."

"Estas en mi casa y yo mando aquí."

Con eso, Maria no discuto más y se dejo ayudar con su hermano, ya que siendo la casa de su madre o no, de todas maneras iba ayudar a hermana, le guste o no. Cuando llegaron a la mesa que se encontraba en la cocina, puso Maria se sentó en la cabecera y su hermano se sentó a su lado derecho.

"Voy a preparar café. ¿Quieren?" Preguntó Marisol.

"Sí, por favor." Dijo Maria.

"A mi solo un vaso de agua." Dijo Mario.

Su madre se fue preparar el café. Dejando a los dos hermanos en la mesa. Maria, respiro hondo, mientras que cerro sus ojos y se recargó su espalda en la mesa. Le dolía, poco, pero lo soportaba. Admitía que era muy bueno volver a casa. Su viejo hogar y estar con ella hasta que sane y regrese a su departamento. Pero iba disfrutar ese tiempo.

"¿Cómo te sientes?" Preguntó Mario.

"Bien. Aunque quería estar fumando."

"No, hermana. Tú prometiste no fumar ya." Dijo él, haciéndola recordar la promesa que hizo en hospital.

Tras casi morir en varias ocasiones, ella reflecto sobre el uso de cigarrillos y decidió no tentar mucho su vida, lo dejara por completo. Algo que se alegro mucho a su familia.

Ahora mismo se estaba arrepintiéndose, ya que le costaba trabajo superando su adición. "Lo sé." Dijo Maria. "Creo que debo mantener mi mente ocupada, así que, ¿cómo te ha ido el castigo?"

"Muy mal, pero lo merezco." Dijo Mario. "Oh, por cierto. Ya lo tengo."

Maria, miró a su hermano, emocionada. "¿Lo tienes?"

"Sí, espera un minuto."

Mario, se levantó del asiento y se fue de la cocina. Veinte segundos después, él regreso, con una cuadro con una fotografía. Se la entregó a su hermana. La fotografía era de ella, su hermano y sus amigos Pokémon, posando en la fotografía.

Ella recordaba ese momento. Era un momento poco antes de llegar a la habitación con toda la información, estaban en otra habitación. Ellos descansaban un poco. En ese momento, Maria le tomaba una foto a Sneasel, cuando limpiaba una de sus garras. El flash de la cámara atrajo la atención de todos y pusieron confusos.

Maria le explicó a la función de la cámara fotográfica a los demás, con excepción de Buneary, que le había tomado ya una a Buneary y le había explicado. Ahí Buneary, se le ocurrió la idea de que todos se tomaran una foto en grupo, incluyendo a la ladrona.

A Vulpix, pensó que era una pérdida de tiempo, pero su amigo no dudó de insistirle que posara hasta que ella dijo qué sí.

Tras que todos se posaran, Maria puso el timer, se unió con los demás y listo. La fotografía estaba hecha. Mario y los Pokémon estaban de pie, mientras que Maria estaba agachada. Todos sonreían, menos Vulpix y Cubone.

Maria, sonría. Tenía un buen recuerdo de ellos.

Entonces devolvió la fotografía a Mario. "¿Nadie preguntó sobre el 'realismo' de la foto?"

"Sí, pero había dicho que mi amigo hace photoshop, unos muy buenos."

"¿Y también los motivos?"

"Sí, y… tuve que inventar algo… no tan bueno…"

"Mientras no nos traiga problema."

De repente, expresión de Mario cambió, ya que se había acordado de algo muy importante. "¡Chanfle! ¡Se me olvido! ¡Ahorita regreso!" Dijo él y corrió hacia su habitación.

Maria, se quedo confunda, mientras que veía correr a toda velocidad. No podía imaginar a lo que su hermano menor había dicho que se le olvido algo. Luego vio a su hermano, de vuelta en la cocina. Entonces dejo un objeto, delante de su hermana mayor.

Ella agarro el objeto y vio que era una medalla que tenía un botón rojo, blanco la cubierta del botón y un engranaje. No entendía porque le entrega esto y su importancia.

"¿Qué es esto?" Preguntó Maria.

"Es una medalla al parecer. Había encontrado este y otro igual en mi habitación."

La periodista, miro a su hermano, aun más intrigado. "¿En tu habitación? ¿Cómo si fuera arte de magia?"

"Exactamente. Y no solo eso. También encontré esta nota." Dijo Mario y entregó la mencionada nota.

Maria, tomo la nota y la leyó.

Estamos bien. Muchas gracias a ustedes. Espero volvernos a vernos. Con amor: El equipo de rescate y Sneasel.

Tras leerlo, Maria se quedo sorprendida. ¿Cómo consiguieron darles esta nota. Era imposible, los portales estaban destruidos. Miro a su hermano y también estaba tan sorprendido y confundido como ella.

"¿En serio lo encontraste de repente?" Preguntó Maria.

"Sí, aunque parecía muy loco, pero creo que esta nota es definitivamente por parte de ellos." Dijo Mario. "A este punto, creo que todo es posible y realmente creo que esto tiene que ver con nuestros amigos."

Maria, volvió a mirar la nota y la medalla. A pesar que no tenía una explicación lógica que haga comprobar que alguna razón, ellos mandaron esto desde otro mundo. Pero estaba de acuerdo con su hermano y creía en él.

"Tienes razón." Dijo ella con una sonrisa y puso la medalla en su chaqueta.

Entonces su madre terminó de preparar los dos cafés y se unió a sus hijos. Sin antes de entregar la bebidas a sus hijos.

Después de darles gracias por la bebidas, ella habló a su hijo menor. "Por cierto hijo. Aún me cuesta trabajo creer que te convertiste en un extraño nutria."

"La verdad a este punto, me siento extraño al recordar esa experiencia." Dijo Mario, mientras que su madre tomaba café.

"Y todo por un extraño humo que contenía en una botella." Dijo Maria.

"Esta misma." Agregó Mario, mientras que le mostraba la mencionada botella.

Maria se sorprendió al ver el objeto que tenía Mario. "¿¡Creí que ya te habías desechos todas la botellas!?"

"Sí, con excepción de esta para mostrar a mamá."

Marisol, vio la botella y continuó tomando café. "Bueno, ya lo hiciste." Dijo Maria. "Ahora desasté de ella, antes que nos transformes a todos en Pokémon."

"De acuerdo, de acuerdo. Iré tirarlo en el limpia lavados y-."

De repente, el temor de Maria se cumplió y Mario accidentalmente lo tiro en Maria. Un humo apareció alrededor de ella y se él quedó de pie, culpable de lo sucedido. Cuando el humo se despejó. Maria ya no era humana, sino un Pokémon. Un Charmeleon para ser exactos.

Ella miró sus transformadas, impactado. Ella tomó su celular para ver su reflejo, cuando lo vio, no pudo evitar gritar de la sorpresa. Tenía garras, un cuerno y una cola que en la punta, estaba prendida en fuego, pero no le dolía en lo más minino.

Entonces tras calmarse, miró a su hermano. Muy furiosa y él no pudo evitar, pero sentirse mucho miedo.

"¡Te dije que tuvieras cuidado! ¡Mira lo que hiciste! ¡Me transformaste en una lagartija gigante!" Gritó Maria.

"¡Lo siento!" Dijo Mario, preocupado. "¡Fue un accidente!"

"¿¡Así!? ¡Pues esto es a propósito!" Dijo ella y se levantó para atacar a su hermano.

Mario, reconoció el rostro de su hermana y sabía que ella iba a atacarla. Así que se levantó y se fue corriendo.

Luego escucho que algo se cayó al suelo. Mario paró y miró que su hermana estaba en el suelo. Debió ser que como se había transformado muy diferente al ser humano, especialmente sus pies que era diferente. Así que explicaría mucho del porque se cayó. Además le pasó lo mismo a Mario en cuando se transformó.

Él camino hacia su hermana, para ver si estaba bien. "¿Maria? ¿Te encuentras bien?" Preguntó Mario.

De repente, ella agarró la pierna de su hermano por sorpresa. Él trató de retirarse, pero se cayó al suelo. Luego Maria, se subió sobre él y empezó agitarlo, mientras que le gritaba en él.

Mario, intentaba pedir ayuda, pero era en vano.

Marisol, viendo todo eso, no se movió. Había visto esto miles de veces y sabía que su hijo iba a estar bien. Ella nunca le haría un daño físico a su hermano, y si lo hiciera, sería algo menor. Aunque estaba impresionada que la cosa esa de la botella funcionara, pero estaba tranquila, ya que este efecto solo duraría unos días y de por sí, Maria no iba a ninguna parte.

Entonces se dio cuenta que acabo su café. "Voy por más." Dijo ella y se fue a servirse más, dejando a sus dos hijos solos.

"¡Pídeme unas disculpas!" Gritó Maria.

"¡Sí ya te los pide!" Dijo Mario. "¡ALGUIEN QUE ME AYUDE!"


Snivy, estaba dormido. Desde que se escaparon. No hizo nada más que dormir. Además como había esforzado mucho, hace que a la hora de dormir, sus siestas fueran muy largas de lo habitual y difícil de despertar.

Problema que tenían los demás del equipo de rescate en ese momento. Buneary, Vulpix, Cubone y Deino, estaban en la casa y buscaban la manera de despertarlo.

"¿Cómo cuánto tiempo se ha quedado dormido?" Preguntó Cubone.

"Desde que regresamos, Snivy se ha dormido por todo un día." Respondió Buneary.

"Vaya, batió su propio récord."

"Creó que es un logró que no va a disfrutar mucho." Dijo Deino, ya que Snivy, no le gustaba flojear de esa manera.

"Eso es cierto." Dijo Cubone, y miró a Buneary. "Tu eres al que lo despierta. ¿Qué debemos hacer?"

"Obviamente necesitamos dos cosas. La primera que la idea sea original y que la idea que no fue usada. ¿Sugerencias?"

"Pincharle la cola con una espina." Dijo Cubone.

"Ya lo hice."

"Gritarle que se despierte." Dijo Deino.

"También lo hice, pero en esta ocasión se necesitara más que gritos para despertarlo."

"Que Vulpix congele su cola." Dijo Cubone

"Ya lo hice, genio" Dijo Vulpix.

"¿Te obligó?"

"No. Me contó la idea y dije que sí sin pensarlo."

Eso era una sorpresa. Normalmente Vulpix, no hacia las ideas de Vulpix, a no ser que ella le insistiera. Pero Vulpix, no tenía una buena relación y si le hacia una travesura a él, lo disfrutaría, pero no era su estilo.

"¿Entonces?"

"¿Le muerdo?" Preguntó Deino.

"Sale vale." Dijo Buneary. "Pero asegúrate que no sea fuerte."

Deino, se fue hacía Snivy y mordió la cola. Snivy, abrió sus ojos y gritó. Deino, inmediatamente dejo de morderlo. Snivy, agarro su cola por la sorpresa y el dolor. Cuando se calmó, miro a su alrededor y vio a todos sus amigos.

No tardo mucho tiempo en concluir que otra vez fue víctima de Buneary. "¿Por qué siempre me haces esto?"

"Es como una tradición." Respondió Buneary.

Snivy, se levantó del nido y se fue hacia su mesa para ponerse su nueva bandana roja en el cuello. "Supongo que ustedes no me despertaron solo porque sí."

"Eso es muy obvio." Dijo Vulpix. "Es sobre Sneasel, ya decidieron lo que va a pasar sobre ella."

"¿Y?" Preguntó Snivy.


"¡No puedes hacerlo!" Dijo Buneary a Ursaring.

"Ya lo discutimos."

EL equipo de rescate, habían llegado al gremio del pueblo para discutir un asunto muy importante. Sneasel, libertad. Tras regresar del pueblo, Ursaring, le dijo a Sneasel que se fuera conmigo y que mañana tenía que discutir el castigo por los seis años de crímenes que había cometido como ladrona. Buneary, no dudo de discutir en Ursaring que absuelta a la ladrona, por el hecho que les había ayudado. Pero Sneasel, había dicho a Buneary que estaba bien. Que ella estaba dispuesta aceptar el castigo.

Dos días después, Buneary escuchó que Ursaring había escogido el castigo para ella. Así para buscar una forma de que Ursaring libere a Sneasel del castigo, ella reunió a todos sus compañeros, en especial a Snivy. Ya que era el mas respetados en el todo el pueblo y que Ursaring tenía un gran mencionado respecto hacía él. Así que era él más indicado para entrar en razón al jefe del gremio.

"Admito que hizo cosas malas, pero al final nos ayudó, merece ser perdonado."

"Sé lo que hizo. Pero eso no perdonara todo esos años."

Entonces Buneary miró a su amigo, Snivy. "Snivy, tienes que convencerlo."

"Buneary, desearía hacerlo, pero… Sneasel, tiene una cuenta pendiente por pagar y no es cosa mía. Es de Ursaring."

Buneary, acababa de recordar que Snivy, tenía unos principios que hacia que no podía meterse en ciertos asuntos. Y este era uno de ellos. Pero nose daría por vencida. "Pero tenemos que hacer algo."

"Sí dice que no puede, no puede." Dijo Cubone a Buneary.

"Pero-."

"¿Qué esta pasando aquí?"

Todos miraron y vieron a Sneasel parado ahí. Los miembros del equipo de rescate, se quedaron confusos al verla ahí, ya que ella llevaba una bandana verde en su cuello y la medalla del gremio. Un detalle que dejo boca abierto a Buneary.

"¿Sneasel, por qué llevas la medalla, puesta?" Preguntó Cubone.

"¿No es obvio? Soy su nuevo integrante del equipo." Dijo Sneasel.

"¿¡Qué!?" Exclamó Deino.

La revelación dejo sorprendidos a los integrantes del equipo de rescate. Un Pokémon que anteriormente una ladrona, ahora era un miembro del equipo de rescate, como su padre.

Entonces Buneary, miro a Ursaring. "¿Qué pasó con su castigo?"

"Ese es su castigo. Trabajar en un equipo de rescate por todo un año. Pero seamos sinceros, castigo o no, Sneasel quería unirse al equipo de rescate." Explicó Ursaring.

"Entonces no es realmente un castigo." Dijo Vulpix.

"Cierto. Pero un castigo es un castigo."

Buneary, estaba feliz al escuchar eso. Creía el castigo iba ser severo, pero hacer que se uniera al equipo de rescate y que fuera el plan original de la ex ladrona. Ursaring, hizo lo correcto

"¿Pero por qué no nos contantes antes?" Preguntó Snivy a Ursaring

"Sneasel, quería contarles la noticia personalmente." Respondió él.

"¿Entonces por qué tu quieres unir al equipo de rescate?" Preguntó Cubone a Sneasel.

Sneasel, se dirigió a todos sus amigos. "Como ya les había dicho, estoy totalmente arrepentida de todo lo que había hecho y quiero tener un nuevo comienzo. Y unirme al equipo de rescate era lo ideal. Ademas mi padre se unió al equipo de rescate para ayudar a los demás, para honrarlo y todo lo bien que había, voy a unirme a ustedes. Claro que si me aceptan."

Buneary, le parecía una buena razón para que ella quisiera unirse al equipo. Especialmente que lo haga por su padre. Ella recordó que su padre, Loppuny, le contaba sobre sus aventuras de su equipo y la gente que ayudaba. Ahí Buneary, supo cual era su sueño ideal.

"¿Aceptarte?" Preguntó Buneary.

"Verán." Dijo Ursaring. "Ustedes tienen que decidir si Sneasel se unen al equipo o que se vaya a otro equipo."

"¿Qué clase de pregunta es esa? ¡Claro que vamos aceptarla!" Dijo ella, animada. "¿Verdad, amigos?

"¡Sí!" Dijo Deino.

Snivy, solamente asintió con la cabeza y con una sonrisa. Una sonrisa que daba confianza. Vulpix y Cubone, dijeron que sí, pero no con la misma emoción que Buneary.

"Muchas gracias, no los fallare." Dijo ella, determinada. "Eso es una promesa."

Buneary y Sneasel, se dieron las manos. Como signo de amistad y ahora compañeros de equipo. Pero luego, Buneary termino abrazando a Sneasel. La ex ladrona, dudo por unos segundos hasta que ella termino abrazándola.

"No me molesta interrumpir este momento." Dijo Ursaring. "Pero es hora de trabajar. Les tengo una tarea"

"¿¡Trabajar!?" Preguntó Cubone, sorprendido. "Creo que nos darías más tiempo de descanso."

"El descanso acabo y estoy seguro que ya se recuperaron. Pero antes que nada, quiero preguntarles una cosa. ¿Ya han decidido un nombre para el equipo?"

Los miembros de rescate, se miraron entre si y Ursaring, supo que en ese momento, no tenían un nombre para el equipo.

"Eh, ¿Nombre?" Dijo Buneary.

"Sí, ¿y supongo que no lo tienen, verdad?"

"¡Jaja!, '¿qué no tenemos nombre?'" Dijo Deino, riendo. "¡Jaja-! No."

Ursaring, no preguntó del porque y fue directo al grano. "De acuerdo. Pues ahorita mismo es el momento. Pero háganlo rápido, porque no tenemos todo el día."

"Bueno… ¿quién tiene una idea?" Preguntó Cubone.

Antes que cualquiera de los seis miembros del equipo, pudiera decir algo, Buneary, fue la primera en hablar. "¡Yo tengo uno!"

"¿Cuál es?" Preguntó Snivy, curioso.

"Fenix. Equipo Fenix." Dijo Buneary, con orgullo.

El nombre había dejado con confusión y curiosidad a todos, incluyendo a Ursaring. "¿Equipo Fenix?" Preguntó Sneasel.

Snivy, extrañamente, le sonaba la palabra familiar, como si ya lo hubiera escuchado antes. Su vaga memoria, hizo recordar un momento que estaban atrapados una gran sala en el castillo de la Residencia del Mal. Maria, había mencionado la palabra Fenix, mientras que hablaba de su mundo.

"¿La palabra que había dicho Maria, anteriormente?" Preguntó Snivy.

"¡Exactamente!" Dijo Buneary.

"¿Por qué?" Preguntó Vulpix. "Ni siquiera sabes el significado."

"Cierto. Pero Maria, lo había dicho como si fuera algo bueno. Ademas ellos hizo mucho por nosotros y que en su honor, pongamos el nombre Fenix al equipo, como una razón que ellos son nuestros amigos y que nunca los olvidaremos. Ah, y que el nombre original."

Las razones de Buneary para usar aquel nombre para el equipo, era bastantes buena y dulce. Cubone, pensó que les sera difícil olvidar eso dos, ya que juntos pasaron por el día más difícil de sus vidas.

Entonces, Buneary, recordó un detalle muy importante. "¡Oh, cierto! ¿¡Mew ya les entrego la nota y las medalla!?"

Antes de llegar al pueblo, Mew había dicho que conocía unos Pokémon místicos y legendarios, que podían transpórtalo al mundo humano para llevar una nota u otro regalito para ellos. Buneary, preguntó al Pokémon místico con sorpresa y el afirmo y había dicho que había ido al mundo humano para ver el mundial 2014 a gracias por uno de ellos.

Ayer Ursaring, mando a un equipo de exploración a la Sociedad de Expedición para que puedan liberarlo y descubrir la manera de usar los cristales Z y el libro de Gothielle. Antes de que se fueran, Buneary, le entrego dos medallas de gremio Chespirito y una nota. Desde ese día, el equipo de rescate no han sabido de él desde entonces.

"No lo sé. No mando un mensaje de que lo hizo, pero creo que va ser fiel a su palabra. No te preocupes." Dijo Ursaring. "Pero regresando con el asunto. ¿Quieren que se llamen equipo Fenix?"

Todos los miembros se miraron entre si, viendo si estaban cómodos con el nombre. Buneary, obviamente que sí, ya que era el Pokémon que lo propuso. Snivy, Deino, Sneasel y Vulpix, estaban de acuerdo con el nombre.

Cubone, se conformaría con cualquier nombre. "Mientras que sea original."

Con esa respuesta, era lo suficiente para Ursaring. "De acuerdo. El nombre de este equipo de rescate, sera equipo Fenix." Dijo Ursaring. "Ahora la tarea: tendrán que escoltar a Decidueye al pueblo Chaparro."

"¿Aún no ha regresado al pueblo?" Preguntó Buneary.

"Míralo por ustedes mismos."

Ursaring apuntó a la izquierda y ellos miraron a Decidueye, todo lastimado al cuarto y cojeando. Eventualmente Vulpix y Hudreigon, lograron alcanzar a al Pokémon y le dieron tremenda paliza como ningún otro. Tanto que sus heridas tardaran en sanar en días y las bayas no sera suficientes.

"¡Chanfle!" Exclamó Deino.

"¿¡Aun no ha sanado!?" Dijo Buneary, sorprendida.

"¿Pues qué esperabas? Era un milagro que aun este con vida." Dijo Cubone.

"Pues se lo merece." Dijo Vulpix, sin ningún remordimiento. "A ver si no comete otro error como ese."

Snivy, ignoro el comentario de Vulpix, ya que estaba atento a los detalles de la tarea. "¿Algo más?"

"Sí, sus padres aun están preocupados que les suceda algo parecido. Así que uno de ellos los acompañaran por un tiempo."

Otra cosa, al llegar al pueblo, cada miembro fue a su casa y sus padres lo recibieron con abrazos y alegría. Tras saber de lo que pasó, se les puso la duda si deberían seguir en el equipo o no, por miedo que les pase lo mismo o peor. Finalmente les dejaron quedar en el equipo.

Así que no era sorpresa que uno de los padres vaya acompañarlos en esta tarea y en las futuras misiones.

"¿Entonces quién es?" Preguntó Snivy.

En ese preciso momento, entró Hydreigon, así respondiendo la pregunta del líder del equipo. "¡Hola!"

"¡Mamá!" Dijo Deino, feliz.

Decidueye, al verla de nuevo, empezó darse la vuelta e irse lo más rápido posible. Aunque que por su heridas, ni siquiera alcanza un metro. Hydreigon, se dirigió hacia él y lo agarró. Para su fortuna, ella no le iba ser daño, ya que encontraba de buen humor y ya no tenía ningún rencor hacia él. Pero no significa que le quite el miedo hacia ella.

"Antes que se vayan, dos de ustedes se quedarán aquí. Solo cuatro miembros están permitido en las misiones." Dijo Ursaring. "¿Quién será?

Snivy, iba a decir que se unirá a la misión, pero Buneary, fue primero. "Yo voy."

El Pokémon de tipo planta, intento hablar, pero de nuevo le fue arrebatado la palabra. "Yo también." Dije Deino.

"Y yo." Dijo Vulpix, sorprendiendo a los demás.

"Vaya, al parecer si vas en serio que vas a hacer tu mejor esfuerzo." Dijo Sneasel.

"Claro, lo había prometido." Dijo ella. "Y lo hare hasta que me pueda irme del equipo."

"¿Irte?" Preguntó Deino. "¿No habías dicho que-?"

"Dije que haría mi mejor esfuerzo en este equipo, no que me quedaría por siempre."

Buneary, no le importaba mucho. Iba a disfrutar ese tiempo hasta que ella salga el equipo y busque que hacer con su vida. Y sabía que cuando llegue el momento la apoyara.

"¿Alguien más?" Preguntó Ursaring.

"Creo yo también voy." Dijo Cubone, quitando la palabra una vez más al tipo planta.

Todos miraron a Cubone, no por sorpresa, sino por cuestión por sospechas. "¿En serio?" Preguntó Vulpix.

"Sí, ¿Y es un problema?"

Nadie, respondió a la pregunta. Snivy, estaba perplejo al ver que sus amigos le hayan quitado la oportunidad de unir al equipo para esta tarea. Snivy, se puso feliz. En el primer día, tanto como Cubone y Vulpix, no querían participar en ninguna tarea en el equipo de rescate. Ahora es todo lo contrario y eso daba mucha alegría a Snivy.

"¿Esperan una invitación? Vayan de una vez." Dijo Ursaring.

Ellos se despidieron de Snivy, Sneasel y Ursaring y se fueron al pueblo Chaparro. Snivy, mantenía su sonrisa por unos momentos hasta que un pensamiento le llego a la cabeza.

Sneasel, noto eso y le habló a Snivy. "¿Qué pasa? ¿Te preocupan de ellos?"

"No es eso. Sé que pueden cuidarse y dudo que les pase nada mala, especialmente que la madre de Deino este con ellos." Dijo Snivy.

"¿Entonces?"

"Es Cubone. Desde el incidente es el que menos a cambiado y aun así se ofreció para estar en el equipo para esta misión."

"Una vez que lo dices, tienes razón." Dijo ella, pensando. "¿Para qué quería irse?"

Ambos pensaron, pero ese pensamiento fue interrumpido. "¡Me lleva el chanfle!" Gritó Ursaring y los dos Pokémon miraron al jefe del gremio, todo enojado. "¡Ese mocoso aun no paga la leche!"

Snivy, acaba de recordar que Cubone, había tomado leche y no lo pago, pero le dijeron que lo anotaran en la cuenta del gremio. Ahora tenía sentido que el tipo tierra, quisiera estar lo más alejado de él.

Se levantó de su asiento y fue corriendo hacia ellos, para hacer que lo pague. "¡CUBONE!"

Los dos miraron como se iba, como si fuera otro día. "Algunas cosas nunca cambia." Dijo Snivy.

"Cierto." Dijo Sneasel. "¿Pero cuánto crees que tarde en atrapar a Cubone?"

"Cubone, seguramente ya esta fuera del pueblo al momento que escucho los gritos de Ursaring. Pero estoy seguro que Cubone, terminara pagándolo en menos de una semana."

Los dos estaban completamente solos. Sneasel, no tenía nada que hacer hoy, algo que le pondrá muy aburrida.

Entonces para habló, Snivy, para hacer charla. "¿Qué haces en tu tiempo libre?"

"Eh, creo que entrenar." Dijo Snivy.

"¿Solamente eso?"

"O dar un vuelta al pueblo. No tengo muchas cosas que hacer."

"Mmm… Suena mucho que tu vida es-."

"¿Aburrida?" Interrumpió Snivy.

"Eh, inusual." Dijo Sneasel, incomoda por la respuesta. "Ademas, ¿Para qué sigues entrenando a ti mismo?"

"Para seguirme superando." Dijo él. "Ademas para estar preparado en cuanto nos volvamos a cruzar con los Ingobernables." Al escuchar eso, Sneasel, le presto mucha atención. "Mienshao, había dicho que cuando nos volvamos a ver, no va a terminar con el mismo resultado. Eso es seguro."

Sneasel, entendía eso. Los Ingobernables no los perdonarían por lo que hizo. Un grupo de jóvenes inexpertos y dos humanos que no sabían pelear, pudieran escapar de los mejores miembros del ya mencionado organización, era un golpe bajo para ellos.

Además que conocían muchos secretos sobre ellos y que habían tomado el diario de Gothielle. Otra buena razón para considerarlos blancos prioritarios. Snivy, sabía que al momento de salir de allí, no se habían librados de ellos, totalmente.

"Así que tengo otro objetivo, tenemos un objetivo: parar a los Ingobernables. Cueste lo que cueste."

Ella comprendía el objetivo de Snivy. Los Ingobernables, no tienen fama de olvidar a sus enemigos, no mientras que Mienshao, esté al mando.

El objetivo de Snivy, parecía imposible. Pero después del incidente, todo parecía posible. Además, no solo lo haría por ellos, sino todos los Pokémon de la región. Tienen que detener y acabar con la organización. Por el bien de todos.

Y Sneasel, iba a apoyarlo. Además de que tiene un duelo asegurado contra Mienshao.

"Entonces te voy ayudar y me volveré más fuerte." Dijo Sneasel, determinada.

"Gracias." Dijo Snivy, con una sonrisa.

"¿Y si vamos a entrenar, qué te parece la revancha para empezar?" Preguntó Sneasel.

"Siempre estoy abierto para una batalla." Dijo Snivy, y los dos se dirigieron al patio. "A ver si puedes vencerme en esta ocasión."

"¿Sabes que te deje ganar, verdad?"

"Sigue repitiendo a ti misma." Dijo Snivy, y los dos estaban en el patio.

En el centro del patio, es ahí donde miembros del gremio luchan para entrenamiento o para competir. Ambos ya lucharon entre si, lucharon juntos, conocían muy bien sus movimientos y estilos de combate. Ahora lucharan por saber de quien de los dos eran el más fuerte y no por supervivencia. Algo que ponía feliz a Snivy.

Al estar en el centro, los dos se distanciaron y se prepararon. "El que pierde, paga la comida." Dijo Sneasel.

"Mientras que seas fiel a tu palabra y aceptes la derrota."

"Eso es lo mismo que iba a decir."

Sneasel, muestra una moneda a Snivy y lo lanza al aire. Al momento que caiga, empezara la batalla. Ambos estaban sonriendo y confiados. Esta batalla marcaría una amistad de los dos y una rivalidad que los harán más fuertes que nunca.

La moneda cayo y los dos se atacaron.

"¡Pelea!"