Finalmente, el prometido día de actualización semanal ha llegado, ¿qué sería apropiado para ambientar la ocasión? ¿Algo de Tiziano Ferro, AVICCI, o quizás Maroon 5? No lo sé, ustedes coloquen su canción favorita y bailen como si nadie los estuviera viendo, y eso incluye a sus familias; total, igual les miran raro cuando los oyen reírse mientras leen.

Y hablando de reír como maniaco sin ninguna razón aparente, no saben cómo adoro ver esos picos de estado de lecturas en los días de actualización hahaha en serio, es como si mi trafico tuviera sus propios Himalaya elevándose hasta en serio. En serio chicos, gracias por brindarme su apoyo leyendo y comentando mi trabajo, son mi combustible (100% ecológico, por supuesto) y me impulsan con todo a seguir escribiendo.

Lo cual me recuerda que ya nos estamos acercando al final de esta historia (buhhh buuuh) Pero no se preocupen, prometo que van a disfrutar cada capítulo restante; lo cual nos lleva al nuevo capítulo de esta semana:

Ay mis amores que puedo decir, nos acercamos a un clímax emocional para cada uno de nuestros amados personajes, así que les recomiendo leer con calma para que no se confundan. Lo digo porque podrían enredarse respecto a en quien está enfocándose la narración. Por lo demas tendremos matices de todo tipo, y un final muy divertido, nos leemos en los reviews…

Capítulo 30:

"Baja el Tempo"

Tensos.

Esa era la única forma de describir los tres días que transcurrieron luego de aquella tarde. Una tensión que parecía restringirles, era como encontrarse en el fondo del océano recibiendo la presión de toneladas métricas de agua. Y sin importar cuanto les presionaran con la mirada sus amigos, o que tan ahogados pudieran sentirse desde lo más profundo de sus almas la verdad era que ninguno tenía el coraje para hablar con alguien más que no fuera su consciencia o la almohada.

-Leo, ¿ocurre algo malo?-

-¡Eh! No, nada… Solo… es… es difícil de decirlo-

Aquellas palabras retumbaban en su cabeza cada vez que el silencio a su alrededor amenazaba con ser demasiado pacifico. No era como si estuviera molesto, ni asqueado. Simplemente era incomodo pensar que había otro chico enamorado de él. Otro hombre.

No era ningún tema nuevo, o desconocido, por supuesto. Él había bromeado muchas veces de esa forma con Percy y sus amigos; incluso tenía un par de conocidos con esa orientación. Y su hermana, Thalía, siempre estaba comentando como algunos de sus compañeros se le quedaban viendo cuando se quitaba la camisa en el gimnasio. Y claro, luego había descubierto que su mejor amigo también era homosexual, con un pasado algo turbio siendo francos. Pero, aun así, nunca sintió algo medianamente parecido al rechazo para con sus amigos.

Pero, ¿y Leo?

Realmente, no eran amigos. Apenas buenos conocidos. El chico le agradaba, sin duda. Era gracioso y bueno como baterista. Era un buen chico.

-Me gustas mucho, Jason-

No que sus sentimientos lo hicieran mala persona. Solo era incómodo.

Él nunca sido particularmente vanidoso. Sabía que no era feo, pero no ponía especial atención a su aspecto más allá de un corte de pelo y su ropa limpia. Solo cubría el mínimo nivel de un aspecto presentable. Y, honestamente, nunca se había sentido realmente interesado en el tema del amor.

Su vida ya era lo bastante complicada por su relación con su padre y sus peleas; también por sus propios cuestionamientos acerca de sus decisiones "¿Estará bien esto? ¿O solo cometí otro error?" eran las preguntas habituales que solían atacarle en sus momentos de debilidad. Apenas sabía que hacer consigo mismo, ¿agregar problemas amorosos a la ecuación? No gracias. No es que estuviera muerto por dentro. Él también tenía sus momentos de intimidad con su mano derecha. Y tampoco era la primera vez que alguien confesaba tener sentimientos de índole romántica hacia él.

Pero si era la primera vez que el que lo hacía era otro hombre:

-No te asustes, no es como que valla a sacar un álbum lleno de recortes con fotos recortadas-Había dicho Leo con humor ante su silencio-Tampoco espero que esto se convierta en una historia de cuentos de hadas…-Su tono era tan relajado como el de siempre, con sus manos entrelazadas detrás de la cabeza. Pero esta vez había una diferencia importante-Sé que no tengo ninguna oportunidad con alguien como tú. Solo quería que lo supieras.

Era el brillo en sus ojos.

Esa pequeña chispa que siempre te hacia dudar de la aparente inocencia de la goma de mascar que te ofrecía. Ese brillo que era alimentado por todas las locas ideas que corrían por su cabeza al mismo tiempo, ideas que iban desde una broma, a un acorde, hasta a alguna forma de tocar cien baterías al mismo tiempo o de hacer que un sintetizador emulara la voz de Minerva y darle un susto de muerte a todos al escuchar el "Ey ustedes, vagos" detrás de ellos. Un brillo que no desaparecía ni siquiera cuando era golpeado por un bravucón.

En ese momento los ojos de Leo lucían opacos y sin vida. Sin su energía usual, era como si todo él fuera un cadáver. No. Más bien, como una máquina que se ve obligada a funcionar a la fuerza aun sin baterías. Al remover un solo foco, lo que antes fue un brillante anuncio de las vegas anunciando un bufet ahora no era más que… basura.

-Bueno, eso era todo. Nos vemos luego, Jason-Leo ni siquiera le dio la oportunidad de intentar decir nada, aunque hubiera querido. Solo se dio media vuelta y salió del salón.

Jason se sintió horrible.

Cada vez que se cruzaba con Leo, o cuando sus miradas se encontraban por casualidad en el salón o el comedor, era como si un interruptor se accionara y allí estaban de nuevo. Esa mirada velada. Posiblemente fuera el único que notara el cambio, y eso solo le hacía sentir peor. Leo era un buen chico, no quería ser él quien causara su dolor. Era una responsabilidad con la que no quería cargar.

¿Pero que podía hacer? No podía mentirle. Él era ciento por ciento heterosexual, no había forma de que pudiera corresponder a los sentimientos de Leo. Y soltarle un discurso sobre la amistad sonaba incluso más cruel que su situación actual; seria hurgar en la herida.

Por su parte, a pesar de su gran experiencia en el arte de fingir demencia, Leo no podía evitar sentir que algo de su miseria lograba filtrarse al exterior. O al menos eso daba a entender Nico, cuando a veces le miraba y le dedicaba una tenue sonrisa.

-"Cielos, pensar que él llega al extremo de sonreír"-Solía pensar-"Soy patético".

También era consciente de lo tristemente cliché que era intentar ignorar el dolor en su pecho con trabajo. Pero ¡ey! ¡había terminado los arreglos en todo el repertorio que tenían planeado presentar en menos de dos días! Y habían calculado una semana en un principio. Y Minerva lo había elogiado por haber terminado su tarea con más de lo que ella había mandado en un principio.

-Siento que si encendemos una cerrilla cerca vas a explotar-

-¿Estás diciendo que estoy lleno de gas inflamable?-

-Dea, eres insufrible-

De todas formas, si Leo estaba haciendo sus chistes podía quedarse tranquilo por lo que regreso su atención al cuaderno de notas frente al que se encontraba sentado. Ciertamente su compañero no era el único que había estado intentando mantenerse ocupado, en su caso con sus composiciones. Aunque no era como si estuviera abrumado o molesto, mucho menos despechado como el moreno; siendo honesto en la intimidad de su mente, se encontraba más bien confundido.

Ya había dejado en claro que no podía culpar a Percy por descubrir lo de su enfermedad. La curiosidad era parte de la naturaleza humana, era lo que los orillaba a querer descubrir y crear. La música misma era producto de esa naturaleza; uno de los mejores, en su opinión personal. Además, cuando le pregunto acerca de ello sus ojos destilaban genuina preocupación hacia él.

-"Es, muy amable de su parte…"-Pensó mientras dibujaba el bemol en uno de los compases.

Aun así, no quería que todos a su alrededor comenzaran a tratarle como a una figura de porcelana. Esa había sido parte de su intención al querer venirse a estudiar hasta América. Por eso le había dejado muy en claro a Percy no volver a hablar del tema. Aunque no podía evitar sentirse algo culpable, después todo fue algo brusco al hacerlo.

-"Fue lo mejor"-Pensó objetivamente. Con eso se aseguraba de que el mensaje quedara bastante claro.

Aunque desde ese día no podía evitar notar que una extraña sensación se apoderaba de su cuerpo cada vez que se cruzaba con Percy Jackson. Podía soportar la incomodidad, después de todo estaba acostumbrado a lidiar con sus tías y sus preguntas indiscretas, o como su padre solía llamaras "ese montón de arpías confabuladoras". También podía lidiar con la tensión, después de todo cada vez que se encontraban podía ver en los ojos verdes de Percy sus enormes esfuerzos por no tocar el tema. En más de una ocasión le había descubierto con los labios entreabiertos como si fuera a decir algo, pero al final cedía en no hacerlo. Todo eso entraba dentro del rango de lo normal, era justo lo que cabía esperar. Ya lo había considerado y estaba preparado para lidiar con ello.

Entonces, en el nombre de todo lo que es sagrado ¿Qué demonios era ese vacío en su estómago cada vez que se cruzaba con Percy Jackson?

¡¿Y POR QUÉ DIANTRES SUS MANOS SE PONIAN SUDOROSAS SOLO POR PENSAR EN ÉL?!

-O-

-¿A dónde vas cuando desapareces?-

-Por ahí, me gusta pensar solo-

-¿Jooh?-

No era la primera vez que tenían aquella breve discusión, pero en cada oportunidad Jason esperaba recibir una respuesta diferente. Después de todo el comportamiento de su mejor amigo los últimos días había sido, a lo menos, muy sospechoso. Cada día a la menor oportunidad Percy desaparecía; después de cada clase, durante los descansos, que incluso a veces se saltaba el desayuno o la cena, incluso ambos. Pero incluso si eso no era lo suficientemente sospechoso de por sí, había algo que realmente disparo todas las alarmas en todos.

Había ocurrido dos días atrás, luego de su charla con Leo.

Se suponía que finalmente iban a decidir el repertorio para el día de los Juegos. Después de todo Apolo había anunciado que cada presentación tendría la oportunidad de interpretar hasta dos piezas, aunque aún se negaba a soltar prenda respecto a quienes serían el jurado. Pero, en lugar de un intenso debate sobre que balada era mejor lo obtuvieron fue un:

-Eh chicos, lo lamento, pero voy a salir del grupo-

No hace falta decirlo, tuvieron que pedirle que lo repitiera un par de veces más. Y luego un montón de preguntas. Percy definitivamente no era el tipo de hombre que dejaría tirados a sus compañeros, mucho menos de los que rompían sus promesas. Era lógico que tanto Annabeth como Jason comprendían que debía haber una fuerte razón para que Percy abandonara el grupo tan intempestivamente.

-Lo ciento, yo no puedo-

Pero esa fue la mejor explicación que pudieron obtener del ojiverde.

Claro que sus amigos estaban enojados. Pero egoístamente no le importaba.

Escuchar las palabras de Nico había sido como recibir una gigantesca bofetada. Pero no en un mal sentido, como un golpe o un insulto; sino más bien como una buena inyección de adrenalina. Desde que había regresado al instituto algo había ocurrido con él, de alguna forma sus dedos se sentían pesados y su oído se había taponado. Era como hubiera perdido gran parte de su habilidad para percibir la música que tanto amaba. Ahora que lo pensaba fue como todo el año escolar hubiera estado medio dormido.

-Déjalo, Percy. No hay nada que hacer-

Esas palabras, crudas y embargadas de resignación habían sido la bofetada que había estado necesitando todo ese tiempo. Aun no lograba conformarse respecto a la naturaleza de sus sentimientos, continuaba pensando que no estaba bien. Nico merecía algo cien veces mejor que él. Y mucho menos tenía idea de cuál era el verdadero estado de Nico ni cuál era su enfermedad.

Claro, al principio aquella simple idea se sintió igual que un horrible desgarrón atravesando su pecho, sentía que nunca podría aceptarlo; pero luego de una larga charla con cierta persona, tomo la decisión de que no había forma de que pudiera aceptarlo tan fácilmente. Aún existía la leve posibilidad de que aquellas palabras no fueran literales. Nico Di Angelo, ese chico era como una sombra deslizándose entre la oscuridad; pero con una mínima esperanza él estaba decidido alcanzarlo.

Si era honesto, no tenía idea de lo que haría luego de alcanzarle. Tampoco de la reacción que pudiera tener Nico en ese momento; de echo esa última parte le preocupaba un poco. Tenía la leve impresión de que a pesar de ser tan delgado el azabache podía golpear muy duro.

Pero lo que si sabía era como lo haría:

-Sol, re… ¿Do? Nah…-Ahora mismo se encontraba sentado a la sombra de la casilla de entrada de la azotea. Tenía un cuaderno de apuntes sobre su estuche de guitarra en las piernas a modo de apoyo. También tenía cerca de quince minutos atorado con ese último compás. Borro la última nota y se froto la sien con el lápiz. Sentía que habían pasado siglos desde la última vez que pudo componer algo-A ver, si la letra va "no provoques idioteces…"-Solfeo tenuemente mientras revisaba sus anotaciones-No, es muy alto para mi ¡Ya se! Si muevo estos acordes, y con un par de sostenidos por acá… ¿O mejor una triada?

Dioses, como amaba la música. Era tan fácil hablar a través de ella, y mucho más efectivo que solo dar un simple discurso.

Aclaro, aun se sentía algo culpable por haber dejado tirados a sus amigos con los juegos tan cerca. Pero sabía que ellos iban a estar bien. Aun competiría para los juegos, que era demasiado cabeza dura como para considerar dejarse vencer sin luchar; solo que ahora estaba apuntando a por un laurel mucho más alto. Una pequeña sonrisa sarcástica se dibujó en sus labios mientras leía el título que encabezaba su trabajo. No había mejor forma para expresarlo que esa, aunque reconocía que nunca había sido especialmente bueno a la hora de nombrar sus canciones, esta vez se sentía sumamente orgulloso del que había elegido.

-¿Mmm?-Justo iba a continuar trabajando cuando una pequeña alarma sonó en su teléfono. Lo cual ponía su trabajo en segundo lugar, por el momento. Si Nico no quería hablar del tema estaba bien, podía hacerlo; pero nunca acordaron que no podía ir a hacerle compañía a su pequeña habitación privada.

Y si, sabía que su pequeño tecnicismo legal seria acreedor de muchos gritos por parte de Nico, era astuto no idiota. Pero podía lidiar con ello, después de todo muy pronto su vida se iba a tornar en un gran frenesí.

Continuara…

Jajajaja a Percy lo van a agarrar de piñata, ¿pero a poco no es dulce lo que quiere hacer?

Además ¡finalmente su pequeña frustración y bloqueo se ha acabado! ¿Qué clase de pieza compondrá? ¿acaso será para dedicársela a Nico? ¿O tendrá algo más en mente? ¿Podrá Leo superar sus sentimientos no correspondidos? ¿O habrá una pequeña sorpresa esperando por todos en los capítulos por venir?

En fin, ¡me muero por ver sus reviews y todos sus buenos deseos mis amores! Llevando la cuenta este capítulo era el que le correspondía al mes de mayo, eso nos deja cuatro capítulos más para ponernos al día XD

¡No lo olviden, preciosos pimpollos, los reviews son parte importante de la alimentación de un autor!