La guerra ha terminado y un nuevo gobierno ha sido instaurado en el Universo de One Piece, por ello, los sobrevivientes de la Antigua Era que combatió un favor de la libertad y la justicia a través de su oposición a la tiranía del pasado tienen una nueva oportunidad, los Juicios del Nuevo Mundo. Algunos se entregan de manera pacífica, pueden integrarse normalmente a la nueva sociedad.

Es así como cuentan sus historias y son juzgados bajo la franca bandera de la justicia y la verdad, entre ellos Ler, qué guarda tras de si más que una historia, y está decidida a contarla ...

Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?


Acto II: Adolescencia (Infierno)

Escena 26: Como un hermano y Capitán.

- Nunca me dijiste que hablaste con Kuzan- Ler se recostó en el hombro de Shanks mientras tomaba alegremente de su jugo de fruta.

Pese al asunto, los años y la vida en general, el insistía en tratarla como una niña y rehabilitarle de su tendencia a beber como si quisiese destruirse los riñones.

- ¿Me lo preguntas ahora?- el alzó las cejas, inclinando levemente su cabeza para verla. Ella sonreía. Imitó el gesto antes de respirar hondo y regresar su mirada a la orilla de la playa, atento- quería hablar de él. Y de ti.

- ¿Te advirtió?... - preguntó ella serena, evitando buscar aquello que llamaba la atención del pelirrojo. Benn se acercó discretamente , encendió un cigarrillo y se sentó junto a ellos- hey, vice.

- Ler- la saludo el con una sonrisa- ¿Este alcohólico te sigue molestando?

Shanks fingió estar indignado, ella se rió de el con suavidad y respondió: - Hace mucho que no bebe.

- Alguien tiene que ser el responsable- se excusó el mirándola de forma sugerente. La incomodidad en el cuerpo femenino le dió a entender que aquel era el límite. Cada día cedía un poco más , pero quizá, por ahora, era suficiente. A veces se le iba un poco la mano y las palabras y Ler terminaba encerrandose en sí misma por días enteros. Aún era muy joven , increíblemente hormonal y depresiva.- contigo aquí los muchachos buscan hacer fiesta cada día. Incluso tu, Benn.

- Eres tú quien encuentra cada día una razón para celebrar, Capitán idiota- respondió el hombre canoso mientras expulsaba el humo y hacia un gesto hacia Ler- tú deberías intentar de contenerlo.

- Me temo que es su deber, vice- respondió ella visiblemente relajada, encogiendose de hombros- además, no puedo negarselo. Creo que es su forma de anticiparse a una despedida.

- De hecho es un intento de convencerte de que no suceda- informó el pelirrojo con seguridad.

- No es muy buena que digamos, Shanks- aseguró el pelinegro sonriendo, viendo a los demás tripulantes celebrar alegremente a la orilla de la playa, tranquilos por qué el asunto estaba bajo control. Miró a Ler, ella lo ignoraba completamente.

- Sabes que ya lo decidí. Iré con Luffy, se lo prometí. Pero eso no significa que no vaya a volver - explicó la ex- marine rindiendose al tomar disimuladamente una botella de sake que obligó a que los mayores entrecerraran los ojos en su dirección.- he vivido la mitad de mi vida fuera, no va a pasarme nada y tal vez...Tal vez estar con él me ayude a saber cómo lidiar con el asunto.

- Admite que solo quieres ver a Luffy...Y alejarte de todo lo que te recuerda a el...- dijo mientras apuntaba hacia el frente, aburrido, con una mueca y tono que indicaban a Ler su capacidad para leerla completamente y describir la verdad tras sus mentiras.

- Shanks...- advirtió Benn.

- Tienes razón. Menos mal soy lo suficientemente descarada para negarlo. Ya te lo dijo Kuzan.

El pelirrojo sonrió con satisfacción. Segundos después frunció el ceño y se volteó con rapidez hacia ella, Benn reprimió una risa.

- ¿Porque demonios me preguntas si estabas escuchando? - ella se encongio de hombros- Leriana...


- Quédate aquí- Shanks se trasladó con rapidez hacia afuera, dejando la puerta abierta tras de sí y a una Ler demasiado impactada para contradecirlo.

Ella movió la cabeza hacia un lado, pensativa. Ya no se reía por la revelación del hombre porque ya sabía la verdad.

Shanks no le mentiría. Y ella..

Tenía conocimiento total de aquello aunque hubiese decido reaccionar de aquella manera ante el hombre, que lucía demasiado atormentado al momento de decírselo.

No jugaría o bromearia con ella cuando el cuerpo de Ace ni siquiera había sido velado.

Apretó los puños y se contuvo de seguir llorando. Se sentía seca, vacía. Se sentía atrapada en un sueño del cual no podía despertar pese a intentarlo mil veces.

Era demasiado increíble la idea de perderlo , tanto, que aún se aferraba al pensamiento que al atracar en la siguiente isla, el la estaría esperando en el puerto.

Como cuando aún vivía.

El espejo de la enfermería se hizo mil pedazos cuando ella lo golpeó con sus puños cerrados, furiosa, triste, devastada.

Quiso gritar y maldecir, quiso pulverizarse como los pedazos rotos de aquel objeto.

Quiso ir tras de Ace.

Pero no podía. Estaba viva.

Maldita y llena de problemas.

Sintió algo parecido a la felicidad al enterarse, luego la invadió el miedo, el asco y la culpa. Ace la convencería de que podía hacerlo, que valía la pena y era algo bueno.

Ahora era una maldición más que tendría que cargar consigo. Incluso si llegaba a dejar ir el recuerdo del pecoso, con aquel asunto jamás podría desprenderse de el.

Sería un recordamiento constante de que lo había perdido. Y ni siquiera estaba segura de que fuese el.

No podía soportar la idea de hacerlo, y sola, de ver reflejado en los ojos de alguien más su vida, de cuidar de alguien más como nunca pudo cuidar de sí misma.

No podía concebir en su pensamiento la posibilidad de ser la guía y el ejemplo de alguien más, de ser capaz de hacerlo bien cuando ella lo hacía todo mal.

No quería ver a nadie sufrir lo que Ace sufrió. No quería ver que alguien perdiese todo como ella lo perdió. No quería que alguien se sintiese solo como Luffy, que viviese atrapado y huyendo como Sabo.

No.

Ella no era la mejor opción y lo sabía bien. No quería seguir regando su sangre maldita.

Pero, ¿Era capaz de hacerlo?

¿Podía volver a hacerlo una vez más sin perder su humanidad totalmente?

Volvió a mirarse en los trozos rotos del espejo como cuando era una niña y aún vivía en el cielo. La primera vez que se deshizo de aquella maldición era mucho más joven y estúpida, confundiendo aquella estupidez con valentía, casi muriendo desangrada en el baño de un pequeño cuartel en Dressrosa.

La primera vez que se había deshecho de lo que consideraba un problema, antes de marchar de la Isla, Doflamingo le hizo saber que no era mejor que el. Que aquella vida perdida la pagaría con la suya.

Desearía que hubiese sido literal y no solo limitarse a que fuese una mierda mientras aún vagaba por allí.


- Quería escucharlo de ti. Después de todo dijiste que no te importaba quién era, ni mi historia o quién iría tras de mí. Prometiste que ibas a cuidarme porque...

- Es lo que debí haber hecho siempre...- completo el Younko mirandola acusadoramente- no deberías escuchar conversaciones ajenas, jovencita.

- Estabas en medio de la cubierta del barco- le recordó el pelinegro, encendiendo otro cigarrillo y escondiendo otra sonrisa burlona.

-Por tu culpa ella ya no me tiene respeto- se quejó el pelirrojo. La menor del trío alzó las manos inocentemente- debes dejar de ponerte de su parte.

- Cuando era una niña eras tú quien se ponía de la mía, no quién discutía conmigo, Capitán- replicó Ler de forma burlona, bebiendo otro trago. Era curioso todo lo que había contenido, como si el tiempo a penas hubiese pasado y ella estuviese al cuidado de ellos otra vez.

De cerrar los ojos y privar a sus mentes de los recuerdos pasados, podían llegar a un punto donde nada malo había ocurrido, Ler no había crecido, la tripulación del Younko no se había marchado.

- Son unos...- Shanks se vio interrumpido por un revuelo que atrajo su atención, por lo que se levantó rápidamente y se precipitó hacia sus tripulantes con preocupación para encargarse del asunto.

La sonrisa de Ler se borró inmediatamente. Se quedó plantada en su lugar, con los puños y la mandíbula apretada. Benn notó esto y se acercó a ella, pasándole un brazo por los hombros para atraer su atención.

- No lo entiendo...- susurró sabiendo que el hombre la escuchaba- ¿Porqué lo hace? No debería...

- No. Definitivamente no debería- afirmó el, atrayendo la mirada fija de la joven- pero quiere hacerlo. Supongo que en un inicio fue su forma de redimirse por no haberte protegido lo suficiente, ni al Ancla...Pero ahora va más allá de eso. Sabe que no puede regresar el tiempo pero puede hacer que el tiempo sea mejor para ti y para él de ahora en adelante...Ah- concentrado en su cigarrillo, Benn mostró una expresión que pocas veces había visto en su rostro serio y maduro. Algo parecido a la melancolía- debí haberle dicho que no cuando propuso que te llevaramos con nosotros. Le dije que iba a terminar mal, muy, muy mal. Tú provocabas cosas que no eran normales para tu edad y el lo sabía. Pensamos que al dejarte todo iba a acabar pero...No fue así. Cada día el miraba tu fotografía preguntándose qué había sido de ti y cuando finalmente tuvo noticias con tu nombre se negó a creerlas. Prefirió recordar a la niña que conocía y no de la que hablaban. Y cuando volviste, supe que eras su fin. Aunque tú amaras a Ace, Shanks sabía que nunca dejaría de quererte.

Ler miró al pelirrojo en la playa, con todo el asunto controlado, sonriendo y jugando, divirtiéndose. Siendo el. Ella le sonrió débilmente cuando la saludó en la lejanía.

- El ama todo de ti...Incluso aquello que tú no soportas, que odias...- concluyó el saludando también al pelirrojo que ahora se reía, seguramente por un chiste acerca de sus canas y todo lo que calmara el asunto- sabes cómo es de obstinado, respetará tu espacio pero seguirá intentando que lo aceptes porque no quiere que te arrepientas un día de no hacerlo, o que sea demasiado tarde.

La joven sabía que no se refería a él como pareja, si no a algo mucho más profundo.

- Vice- lo llamó- ¿Recuerdas aquella noche en la que me sacaste del armario?- el asintió lentamente- dijiste que estaría bien, pero tu rostro preocupado me hacía pensar que nunca iba a recuperarme, nunca iba a escapar de lo que fuese que estaba tras de mí...Pero de alguna manera tuviste razón- le sonrió con los ojos cristalizados, tontamente. A Benn aquello le recordó cuando a penas era una niña y se sentaban por largas horas a leer- siempre tenías la razón. Gracias por no decirle no al Capitán.


- Ya veo.

Ver a Lufffy pensativo era algo extraño. Un suceso que no se veía muchas veces, pero que últimamente había incrementado de frecuencia, incluso cuando ocurría a su modo: Asentía con la cabeza y golpeaba un puño cerrado contra su palma abierta.

Ler, por otro lado, estrujaba sus manos nerviosamente, avergonzado, temerosa hasta los límites. Ni su enemigo más fuerte, ni su batalla más peligrosa la había hecho sentir así. Nunca había bajado la cabeza ante nadie y allí estaba evitando la mirada de su hermano. Se hundió en si misma hasta que sus manos frías fueron tomadas por las manos cálidas de el, obligándole a verle.

- ¿A que le temes, Ler?...Ace...El ya no está aquí- la madurez con la que aceptaba aquel hecho le había demostrado a Ler que él ya no era un niño y debía dejar de considerarlo como tal, pero aún era difícil y a veces, como en aquel momento, doloroso- tu y yo sí, y yo no tengo problema con que seas feliz, con que sigas adelante, es lo que quiero, lo que él también habría querido y lo que mereces.

- ¿Cuando creciste tanto, Lu?- preguntó ella, liberándose de su agarre para saltar a rodearlo completamente con sus brazos, como cuando eran niños y tenían miedo. Ella tenía miedo ahora y el la estaba consolando.

- No lo sé, cuando tú dejaste de hacerlo.- respondió el con simpleza, envolviendola también en un abrazo, descansando su barbilla en la cabeza de ella quién se echó a reír por su franqueza y simplicidad- Ler, tú no necesitas mi permiso como Capitán para estar con otro pirata, eres libre de hacer lo que quieras mientras no dejes la tripulación.

El pecho de Ler volvió a inflarse en una risa. Se sentía más segura, menos cohibida. Definitivamente el muchacho había cambiado, pero lo que causaba en ella no.

A su manera, el era tan especial como un día lo fueron ellos.

- No buscaba tu permiso como Capitán, idiota. Solo...No estoy segura de si está bien.

- ¿Me preguntas si está bien seguir tu corazón? ¿Quién de los dos es el idiota?- ella juntó las cejas. Ni una vida entera le alcanzaría para entender la forma de trabajar de la mente de Luffy, pero debía admitir que tenía sus respetos- así que escúchame:Qué tu quieras a alguien más no significa que no hayas querido a Ace. El también te quería a ti y odiaría pensar que es la razón por la que no puedes avanzar. Incluso cuando éramos niños y queríamos ser piratas sabíamos que no podríamos estar juntos siempre y eso no significaría que dejaríamos de ser hermanos, solo era necesario para seguir nuestros caminos. Incluso tu, que te pasaste años babeando por Shanks hasta que conociste a Ace, sabías que no por eso dejarías de querer al Capitán, pero debías seguir tu camino. Ahora es el momento de que sigas uno nuevo...O retomes el viejo, tú entiendes...Yo no soy muy inteligente, Ler- rascándose la cabeza, miró hacia un lado- pero tengo corazón, tú también tienes uno y se que es lo suficientemente grande para querer a muchas personas sin tener que dejar de querer a otras.

- Gracias, Lu, gracias- murmuró ella, sonriendo, llorando, sin saber exactamente que debía hacer o cómo se sentía. Solo quería llenar a su hermano de besos, de quedarse junto a él como en ese instante.