[Este capitulo está inspirado en la canción Burn/First Burn de Hamilton The Musical.]
82. Siluetas que bailan en la oscuridad.
Kakashi aceptó la comida que Guy le ofrecía, luego de todo el día sin probar bocado al fin tuvo algo en el estómago. Su amigo jaló un banco frente a él, Kakashi estaba en silencio como siempre, pero sus ojos parecían ajenos a toda esa situación. Guy supo que no iría a casa por más que le rogara, Kakashi quería asegurarse que sus queridos alumnos seguirían ahí para el día de mañana.
— ¿Qué tal está Lee? —preguntó Kakashi, luego de terminar los alimentos.
—Desecho. —suspiró Guy. —Neji y Ten Ten se han quedado con él, ya le he advertido que no intente escaparse. Mañana tenemos una audiencia con Tsunade-sama.
—Pensé que los mandó a llamar después del juicio.
—Shizune nos dijo que Jiraya-sama fue arrastrado por ella. No es para menos. —dijo él, cruzándose de brazos. —Así que fuimos citados mañana a primera hora.
— ¿Qué crees que le pase a Lee?
—Seguro que nos envían a una misión fuera. —respondió Guy. —Al menos hasta que todo se calme. Me siento mal por él, pero es la única opción para que esté a salvo.
—Significa que no estará aquí cuando…
Might Guy cerró los ojos, negando con la cabeza.
— ¿No te preocupa lo que pueda llegar a hacer?
—Por supuesto. —comentó Guy, inclinándose adelante. —Lo que han hecho esos chiquillos idiotas no es para menos. Así que deben tener el extraño pensamiento que ahora ya no tienen nada que perder.
—Supongo que es así. —Kakashi bajó la mirada, preocupado. —Sasuke y Naruto también estarán desechos por dentro. Ni que decir de Sakura.
—A pesar de eso, Sakura se notaba muy tranquila durante y después del juicio.
—Ella vio la muerte como única salida. —comentó Kakashi, jugando con el vaso ahora vacío. —Igual que muchas personas que he conocido.
—Y creo que es nuestra misión regresarla a sus cabales, ¿no? —preguntó Guy, dándole una sonrisa a Kakashi. Él lo miró en una mezcla de extrañeza y sorpresa. —Después de todo, yo le debo el favor de traerme a Lee de regreso y Tsunade-sama y tú, son sus senseis.
—Todavía hay salvación para ellos, eh.
—Si dejáramos morir a un par de niños, entonces aún no podemos considerarnos verdaderos adultos. —comentó Guy, colocando una mano en el hombro de Kakashi. —Para que ellos se conviertan en esos grandes héroes del futuro, hay que llevarlos un poco más de tiempo de la mano.
—.—.—.—.—
Sakura despertó con dolor en el cuello y la espalda, buscó tallar sus ojos por inercia, sin embargo, sus manos encarceladas no se lo permitieron. Sintió la manta que la abrigaba y a pesar de que no podía acomodarla mejor, recogió sus rodillas para juntarlas a su pecho y darse más calor; inevitablemente volteó a donde Sasuke se encontraba, al parecer seguía dormido. Su pecho subía y bajaba con tranquilidad, los mechones negros de su cabello apenas eran visibles en la oscuridad de la habitación. Sakura hizo un mohín cuando no pudo contemplar por completo su rostro dormido.
Un recuerdo llegó a su mente, aquella vez donde durmió con él, aunque Sasuke no lo sabía, Sakura se dedicó a contemplarlo una parte de la noche. Disfrutaba hacerlo. Le gustaba verlo dormir, porque se veía tan tranquilo, sin preocupaciones, y cuando Sakura se imaginaba que eso podía ser pasado al día, le bombeaba el corazón; un Sasuke sin cargas del pasado, sin resentimientos, quería ver eso. Quería ver esos ojos que la transportaban al mismo universo.
Sakura se removió en el suelo, mirando las manos de Sasuke, las cuales caían agraciadamente en el borde de la cama, los grilletes hicieron que se le marcaran circunferencias rojas en las muñecas. Desgraciadamente así tendrían que estar por tres meses.
Sasuke removió la boca, atrayendo la atención de Sakura, parecía estar despertando.
— ¿Despertaste? —Sakura se inclinó a él, murmurando. Sasuke no respondió. — ¿Sasuke?
El hizo una mueca con la boca, como si le molestara el ruido. Sakura suspiró, al parecer todavía seguía dormido. Podía contemplarlo un poco más. Lastimosamente no podía tocarle el cabello como ella quisiera, ni su rostro. Quería romper las esposas que aprisionaban sus manos. Romper las que marcaban las muñecas y tobillos de Sasuke.
—Príncipe idiota. —los ojos de Sakura se iluminaron al pronunciar el apodo dado de niños, sentía cosquillas en su estomago de recordar todas las sensaciones del pasado. —Este no es el lugar al que perteneces. ¿Qué haces aquí? —el murmullo de Sakura apenas lograba escapar de sus labios, y tan pronto como todas esas sensaciones llegaban, quedaban opacadas por las nuevas, por el pecado de ser la responsable de que estuviera ahí.
Sintió que sus ojos se aguaban de nuevo y sorbió todas las lágrimas en el interior de su alma ya inundada. No tenía permitido llorar. Debía ser fuerte un poco más. Sasuke y Naruto tenían muchas más cosas de las que sentirse triste, al igual que Itachi, al igual que Lee… al igual que Masamune.
Sakura se separó de golpe de Sasuke, tiritando. Buscó por toda la habitación una rendija, por más pequeña que fuera, algo que le permitiera ver las estrellas más distantes que el propio sol, aunque fuera de día, aunque ya se hubiera dado cuenta que la celda no tenía algo como eso.
Quería verlo. Escuchar sus alas batirse una vez más en el viento.
Se raspó las rodillas al caer al suelo y miró la poca sangre fluir en una delgada línea que se extinguió hasta llegar a los grilletes. Se recordó bañada en la sangre de su querido amigo, con las plumas cayendo como granadas al compás de la intensa lluvia. Se sintió vacía una vez más.
Sakura apretó los labios en un vago intentó de retener un gimoteo.
— ¿Sakura? ¿Estás despierta? —preguntó Kakashi, entrando.
La chica miró a su sensei, tenía la cara pálida y los ojos ojerosos. Imposible que haya podido dormir después del día pasado. Guy venía detrás de él, con una bandeja de comida para ambos prisioneros. Sakura aún con el nudo en la garganta, tragó su dolor una vez más y asintió con la cabeza.
— ¿Qué hay de Sasuke?
—Estoy despierto. —contestó él, simplón.
Sakura se ruborizó. ¿Desde que momento estuvo despierto? ¿La habría escuchado llamarlo príncipe idiota?
—Por cierto, Sakura, Tsunade-sama ha pedido que te escolté después de que termines de desayunar. —dijo Guy, sentándose al lado de ella, dándole de comer. Kakashi hizo lo mismo con Sasuke. —Tendrás una audiencia con ella todos los días hasta que se termine tu sentencia.
—Ya veo. —ella quiso rechazar la comida, pero Guy no la dejó. — ¿Qué hay de… —se sintió nerviosa, pero al ver a Guy, le dio la seguridad de seguir preguntando. —…Lee?
—Él está siendo cuidado por Ten Ten y Neji en estos momentos. —respondió Guy, apretando la cuchara en sus labios para que abriera la boca. Sakura cedió al ver que podría tenerlo así todo el día de ser necesario, ya que no se rendiría. —Estará bien, Sakura.
Ella masticó y comió en silencio después de eso.
Una vez que terminaron de comer, tal y como lo dijo Guy, fue llevada a través de múltiples pasillos a una habitación con el mismo tipo de puerta que el de su celda. Seguían estando en la prisión de Konoha, sin embargo, la habitación a la que entró estaba limpia y amueblada para una estancia cómoda. Ahí se encontraban Tsunade y Shizune, esta última fue la primera en ir corriendo a ella, abrazándola con fuerza.
Por respeto, Guy salió de la habitación, quedándose detrás de la puerta para cuando fuera necesitado.
—Sakura, estaba tan preocupada. —susurró Shizune, conteniendo las lágrimas. — ¿Has comido algo? ¿Has pasado frío en la noche?
Sakura inclinó un poco su cabeza cuando la mano de Shizune tocó su rostro, cerrando los ojos, se sintió contenta de recibir su afecto después de todo. Shizune volvió a abrazarla con fuerza antes de quitarle los grilletes de las manos, sobándolas con delicadeza al ver las marcas que estás le habían dejado.
— ¿Está bien que me liberen? —preguntó Sakura, confundida.
—Solo estamos nosotras en esta habitación, además, sabemos que no escaparás. —sonrió Shizune, dándole el paso. Los grilletes en los pies de Sakura todavía resonaban a cada paso que daba.
Tsunade se encontraba de espaldas a ella, cruzada de brazos. Sakura miró con cariño su espalda, las dos coletas rubias seguían cayendo con gracia sobre ella. Tsunade giró su cabeza, lo suficiente para poder verla, y una mirada de decepción no pasó desapercibida por Sakura.
—Maestra. —saludó Sakura, agachando la cabeza.
—Alza la cara, Sakura. —ordenó ella. El timbre de su voz sonaba recio, como todas las veces que la entrenó. —No te enseñe a bajar la cabeza.
Temerosa, Sakura obedeció. Y, a pesar que sus manos ya no estaban aprisionadas por las esposas, Sakura juntó sus manos una vez más, agarrándose la muñeca izquierda con la mano derecha. No miraba a los ojos a Tsunade, pero al menos su cabeza ya no estaba al suelo.
—No voy a juzgarte, deja de mirarme así. —reprochó su maestra, volteándose ahora por completo. —Ni tampoco voy a pretender que hiciste algo bueno, Sakura.
—Yo solo quería proteger a Naruto y Sasuke.
—No los uses para justificar tus acciones. —rechazó Tsunade, caminando hizo resonar sus tacones con cada paso, poniendo más nerviosa a la kunoichi. —Hiciste lo que hiciste por ti. Querías la libertad que fingía darte Itachi Uchiha, y está bien, comprendo eso. Sé que buscaste proteger a Naruto en el intento, detener la venganza de Sasuke pero eso pudiste hacerlo desde aquí. Luchando al lado de ambos.
—Tsunade-sama…
Ella alzó una mano, exigiendo su silencio.
—Alto, Sakura. —pidió, ofreciéndole el asiento. La mirada de su maestra quitó todo rastro del cariño característico que solía mostrarle y en cambio, puso la mirada analítica que se le daba a los negociadores.
Sakura se sentó y Shizune sirvió dos tazas de té.
—Hay un trato. —dijo Tsunade. —Sobre la información de Akatsuki.
—Lo sé. —la voz de Sakura salió con un hilo apenas audible. —Solo fui al escondite dos veces, pero creo que soy capaz de guiar a quien sea.
—Eso es bueno. —una tercera voz sorprendió a Sakura, ni siquiera se percató de que estaba ahí presente. Jiraya.
—Ero-sennin…
—Incluso en esta situación me llamas así. —se quejó Jiraya, decaído. Tsunade aclaró su garganta, ordenándole que se concentrara en lo importante.
— ¿Tu irás con el equipo de Konoha? —preguntó Sakura, preocupada. —Amegakure es una ciudad que no trata bien a los invitados inesperados, mucho peor será con los ninjas.
—No afinemos los detalles todavía. —interrumpió Jiraya, sentándose al lado de Sakura. — ¿Has visto ya a Naruto?
— ¿Naru…?
—Dejen de parlotear. —Tsunade golpeó la mesa, encogiendo a Shizune en sus hombros y rebotando el agua del té, provocando que callera en la mesa. —Tenemos el tiempo contado.
Sakura asintió con la cabeza, exaltada por la autoridad de su maestra. Jiraya frunció el ceño, pero la dejó continuar.
—Necesitamos que nos des cada información que tengas, Sakura. De todo. —pidió Shizune. —La posición, los ataques que hayas visto y cualquier cosa que nos pueda servir. Así que será mejor que nos cuentes tu viaje a partir de que te fuiste con Itachi.
—No. Incluso desde antes. —cortó Tsunade. — ¿Cómo es que lograbas comunicarte con Itachi?
—Masamune era un lazo entre los dos. —respondió Sakura, tensando todo su cuerpo pero manteniéndose firme. —Nos comunicábamos a través de sueños, aunque eso lo recordé después de que me rescatara de La Raíz.
Jiraya la miró confundido. — ¿Fuiste llevada por La Raíz?
Tsunade suspiró. —Danzo está pensando en tomar control de Konoha. —dijo Tsunade. —Incluso por eso ha mandado a Sai con Orochimaru.
— ¿Y si te hace lo más cómodo mantenerlo a tu lado?
—Sí. —respondió Tsunade. —Porque desde ahí puedo ver lo que hace. Aun no tengo suficientes pruebas para acabar con él, incluso si ha capturado a Sakura, ahora que se ha convertido en una criminal que se unió a Akatsuki su palabra no vale casi nada. El único que sabe la verdad es Itachi y, por supuesto, Sai.
—Sai preferiría matarse antes que traicionar a Danzo.
—Eso no es necesariamente cierto. —Tsunade negó con su dedo. —Tenemos que aprovechar la más mínima oportunidad que tengamos. Algo me dice que solo falta encender algo en Sai, hacerle ver que sirve a Konoha, no a Danzo.
—Ya traicionó a Naruto y a Sasuke. —se metió Jiraya. — ¿Qué te hace pensar que no puede darte información errónea?
—Nada. Pero así tenga la más mínima oportunidad, la usaré. —concluyó con el tema, dejando la taza de té vacía sobre la mesa. Sakura compartió una mirada con Jiraya. —Así que Sakura, comienza a hablar.
Ella suspiró y aunque seguía dudosa de eso, relató su primer encuentro con Itachi.
Cuando terminó de relatar un par de historias más, Tsunade dio la indicación de que era suficiente. No quería levantar demasiadas sospechas ausentándose de la oficina del Hokage. Además, el rostro de Sakura parecía querer aguantar todas las ganas de llorar. Tsunade frunció las cejas, quería darle un abrazo y decirle que estaría bien.
Pero solo la dejó ir, con la cabeza en alto, siguiéndola con la mirada hasta que Guy se la llevó de nuevo de ahí.
— ¿No fuiste muy dura con ella? —preguntó Jiraya, preocupado.
—Si me muestro débil ante ella, Sakura sospechará que quiero interceder. No es tonta. —comentó Tsunade, llevándose una mano a la cabeza. —Es lo mejor que puedo hacer ahora. Mostrarme dura, hacer que ella también se endurezca.
Jiraya puso una mano en la cabeza de su excompañera de equipo, acariciándole el cabello con cariño.
—No seas tan dura contigo misma, Tsunade. —pidió dándole una sonrisa queda. —Menos cuando se ve que estás a punto de llorar.
—Cierra la boca, viejo. Nadie lo está. —bufó apartándole la mano de un manotazo.
Tsunade se giró dispuesta a seguir con sus deberes, sin embargo, Jiraya la tomó del brazo con fuerza, atrayéndola a él con un fuerte abrazo.
—.—.—.—.—
Mientras Sakura hablaba con Tsunade, Naruto ingresó a la celda de Sasuke. Había un nuevo jounin aguardando afuera, aunque no supo con precisión de quién se trataba ya que estaba con el rostro cubierto. Pese a eso lo dejó pasar al reconocerlo; la puerta hizo un ruido chillante mientras se abría, y se cerró con fuerza, dejándolo en las penumbras.
—Sasuke. —llamó, medio viendo que alguien se encontraba sentado en la oscuridad.
— ¿Naruto?
Él se acercó, bajando la mirada al ver que sus ojos se encontraban vendados. Mirando a la puerta, como si no quisiera ser descubierto se acercó a él, lo suficiente para que Sasuke notara que ahora estaba delante, pues su chaqueta lograba rozar su nariz. Sintió como Naruto se deshacía de la venda, y por unos momentos pensó que la seguía teniendo pues lo único que pudo ver era oscuridad, hasta que sus ojos se comenzaron a acostumbrar a la mínima luz que lograba colarse.
Lo primero que notó fueron los ojos de Naruto, azules como el mismo cielo, justo delante de los suyos.
—Quítate antes de que te destruya la nariz de un cabezazo, tarado. —reprochó el Uchiha, apartando el rostro.
—Sólo quería saber si estabas bien, idiota. —reclamó Naruto, echándose para atrás. Sasuke regresó su vista a él, irritándose por el insulto.
—Sakura no está aquí. —comentó.
—Ya lo sé. —declaró Naruto, sentándose al lado de Sasuke. —No tenía el valor de entrar si ella estaba aquí, así que esperé hasta que Guy-sensei se la llevara.
— ¿Humm? —Sasuke alzó una ceja, extrañado por el comentario. El cabello de Naruto resaltaba incluso en la oscuridad, lo mismo que su ropa siempre chillona, pero lo único que Sasuke quería que resaltara de él, ahora estaba más apagado que nunca.
— ¿Qué es lo que piensas de nosotros? —soltó al aire, reposando la cabeza en la pared. —En lo que nos hemos convertido, ¿qué piensas de eso?
— ¿Hay algo más que pensar? —contratacó Sasuke con otra pregunta, que sonaba más a mofa. —Simplemente cada uno de nosotros tiene su propio camino que recorrer, no es como si no lo hubiéramos sabido desde antes.
—Sasuke.
—Creíamos que teníamos un camino juntos, nos aferramos a él tanto como pudimos, tú, yo, Kakashi y Sakura, buscamos caminar juntos a un mañana que no existía. Y el destino solo nos cerró la puerta en la cara. —suspiró, mirando a su querido amigo. —No importa que sueños hayamos tenido en el pasado… justo ahora, no siento que podamos cumplirlos ni hoy, ni nunca, Naruto.
Naruto apretó los dientes, frunciendo la nariz al escuchar esas palabras.
—Sakura, ¿qué hay de tus sentimientos hacía ella?
—Fue lo que mantuvo unido a este equipo desde el principio. —comentó Sasuke. —Incluso aquella vez en la azotea, lo mantuvo unido. Pero ahora, ella misma lo ha soltado. Y fue la única persona que nunca pensamos que lo haría. Mis sentimientos… —Sasuke negó con la cabeza. —son un lío en este momento. Y en lo último que quiero pensar, es si la sigo amando como antes.
—Ya veo.
—Lo mejor siempre ha sido alejarnos de ella. —dijo Sasuke, atrayendo la atención de Naruto de nuevo. — ¿No?
Naruto cerró sus puños sobre su pantalón, apretándolo con fuerza y crispando una ceja. Como si la simple idea le desgarrara el alma.
—Sí. —respondió a secas.
Sasuke lo observó de reojo, sorprendido por su respuesta, había pensado que se negaría nuevamente. Que le reclamaría y buscaría que todos estuvieran juntos de nuevo. Y toda esperanza que se albergó en su pecho, desapareció con una simple palabra, apenas audible.
Ahí estaba, la luz inconsistente que amenazaba con apagarse en cualquier momento. Lo que un día tanto temieron Sakura y él.
"Si ellos lo logran capturar, será el fin de todos nosotros, lo sabes, ¿verdad?..."
Aquella luz que tanto quería proteger….
"…Naruto es nuestra luz, y sin esa luz, ni tú ni yo sabremos como brillar de nuevo."
Ojalá Sakura pudiera ver eso. Que la luz de Naruto no la había extinguido toda la aldea que lo maltrató, ni Akatsuki, ni la huida espontanea de Sasuke.
"Confía en mí."
Había sido Sakura.
—.—.—.—.—
Hinata movió el sorbete en su vaso, decaída. Kiba delante de ella la observó preocupado, llevaba la cabeza vendada todavía y un brazo lo tenía enyesado, por lo que no podía hacer muchas misiones complicadas, además Akamaru seguía guardando reposo.
— ¿Qué pasa, Hinata? —Kiba se inclinó a ella, poniendo la cara en la mesa para quedar frente a la Hyuga, que dio un brinco atrás al verse sorprendida. —Cielos, pensé que el Byakugan no tenía muchos puntos ciegos.
—No los tiene. —declaró ella de inmediato, agitando las manos. —Kiba, no le digas esto a mi hermano Neji, seguro que lo termina decepcionando.
—Sí, como si eso fuera posible. —declaró Kiba, frunciendo la boca. —Seguro Neji antes me amenaza a mí.
Hinata río. Causando una sonrisa cálida en Kiba, desde que llegaron de aquella misión trayendo a Sakura de vuelta, la sonrisa de Hinata se iba difuminando cada que tenía oportunidad.
Odiaba verla triste.
—Tú también dile algo, Shino. —comentó Kiba, luego de toser frenéticamente por tales pensamientos.
—Hinata, ¿ya has arreglado el asunto con Naruto? —preguntó Shino.
— ¡Otra cosa que no tenga que ver con el equipo siete! —reprochó Kiba.
—Pero es eso lo que le aflige. —dijo Shino, neutro como siempre, confundido de lo que Kiba quería que hiciera.
Hinata suspiró y negó con la cabeza. —No he visto a Naruto, sólo veo a Kakashi-sensei de vez en cuando por las mañanas cuando salgo a entrenar con Neji. Parece que solo hay tres jounins cuidando a Sakura y Sasuke.
—Tsunade-sama querrá tener todo controlado para que no se cuele alguien innecesario. —declaró Kiba, mordiendo un panecillo. —Después del juicio, las cosas están tensas entre los consejeros de Konoha y el Hokage.
—Oigan. —murmuró Hinata, no sabiendo si podía contarles eso. Kiba y Shino la miraron esperando a que continuara. Hinata sonrió internamente al ver una mancha de mermelada al lado de la boca de Kiba. —…S-Shikamaru vino a verme.
— ¿Shikamaru? —Kiba intercambió miradas con Shino, él se encogió de hombros. — ¿Necesita algo de ti?
—Sí.
—Esa fue una respuesta rápida. —cortó Kiba, inclinándose a ella. — ¿Qué fue lo que te pidió?
—Ya han pasado dos semanas desde que Sakura fue llevada a prisión. Me dijo que la misma noche que pasó, Naruto y él se toparon.
—Creo que entiendo por donde va el asunto. —comentó Shino. — ¿Qué te pidió hacer?
— ¿De qué hablan? —Kiba arrugó sus cejas al ser el único que no entendía.
—Seguro que están buscando un plan para salvar a Sakura. —soltó el Aburame, no sin antes mirar a los lados para ver que nadie los estuviera escuchando. — ¿Creías que los iban a dejar ahí solamente?
—Claro que no. —protestó Kiba. —Es de esperarse conociendo a todos los amigos de Sakura... —estaba a punto de agregar "y Sasuke", pero Kiba realmente no sabía si Sasuke los consideraba sus amigos, siempre los estuvo ignorando como si fueran los extras.
—Shikamaru está ideando un plan, por querer ayudar a Naruto más que nada. —Hinata jugó con sus manos arriba de la mesa, nerviosa por la propuesta.
— ¿Qué te pidió hacer? —preguntó Shino.
—Espero que no sea nada que te ponga en peligro. —secundó Kiba. Shino guardó la sonrisa bajo el cuello de la campera.
Hinata dudo un poco, preocupando a Shino también.
—Quiere que comience a tomar el mandato del clan Hyuga. —susurró Hinata, apartando la mirada.
Shino no tuvo tiempo de contemplar las reacciones de Kiba para burlarse de él en secreto por su cariño genuino, pues a él también le tomó de sorpresa esa declaración.
— ¿Qué? —fueron lo que atinaron a preguntar los dos.
—Necesita que mi clan presione a Danzo para contenerse con los Uchiha o algo así. Me dijo que me explicará los detalles poco a poco. —continuó Hinata, con la cabeza agachada. —Yo… quiero ayudar a Naruto… pero… —movió la cabeza con duda, sintiéndose nerviosa. —no sé si estoy preparada para ser la líder de mi clan.
—Hinata…
—Sé que mi padre estaría orgulloso, al igual que Hanabi. —murmuró ella. —Incluso mi hermano Neji. Pero…
—Una vez que lo hagas, no habrá marcha atrás, Hinata. —comentó Shino, buscando el tacto en sus palabras. No quería ponerla en peor situación. —Tendrás que casarte con un Hyuga y dejar tu propia descendencia. Sabes que el clan Hyuga es ahora el más ancestral de nuestra aldea. No podrás vivir esa vida que tanto quieres.
—Lo sé. —Hinata respondió con la cabeza agachada.
— ¿Y aún así quieres hacerlo? —siguió Shino.
—Ella aún no ha dicho que…—Kiba se detuvo al ver la mirada firme de Hinata plantarle cara a ambos.
—Claro que lo ha hecho. —declaró Shino.
— ¿Por qué…? —Kiba no podía articular todas sus palabras, estaba siendo ofuscado por toda esa información.
—Porque amo a Naruto. —la boca de Hinata tembló al pronunciar esas palabras, tomando un tono rojizo en su cara, siguió manteniendo la firmeza en sus ojos.
Oh, joder, claro.
¿Cómo había sido tan tonto para olvidarse de ello?
Shino tomó la mano de su compañera por encima de la mesa, a trayendo la atención de Hinata para que no se desviara a la cara que tenía Kiba. Solo conseguiría preocuparla. Hinata lo contempló y Shino se puso nervioso, nunca había dado consejo a alguien que no fuera aporte para una misión ninja.
—N-No importa cuanto ames a alguien, Hinata. —se aclaró la voz, carraspeando. —Hay cosas que no puedes hacer por amor.
— ¿Qué?
—Tirar tu vida por la borda es una de ellas. —decretó asintiendo con la cabeza. —Naruto también es nuestro amigo. ¿No, Kiba?
Él se sorprendió de ser llamado, pero afirmó de inmediato. Kiba recargó la barbilla en su mano, frunciendo el gesto. —Todos queremos ayudar a esos idiotas, sin embargo, lo que tú quieres hacer no puede dar marcha atrás. La vida que has soñado, no podrás cumplirla.
Hinata curveó su boca hacía abajo, en una mueca triste.
—No hay nada más que pueda hacer por él. —susurró, sintiendo que las lágrimas se le acumulaban en sus ojos. —Quiero a mi clan, lo amo. No obstante, siempre pensé que no tenía madera de líder. No sé como guiarlo… no sé si podré guiarlo. Quiero ayudar a Naruto, pero también quiero cuidar de mi clan.
Kiba suspiró.
—Tu decisión la tomaste al instante que Shikamaru te dio la idea, ¿no? —cuestionó él, mirando a la ventana. Hinata tragó saliva, asintiendo despacio con la cabeza. —Entonces ya no hay nada que hacer.
—Kiba…
—Ve y haz que tu padre cumpla su rol de una buena vez. —reprochó, volviendo en instantes la mirada a ella. —Deja de estar en las sombras. Ya sea por Naruto, por ti misma o incluso si aún no conoces la respuesta, inténtalo.
Hinata se encogió sobre sí, aún confundida.
—Deja de dudar tanto. —recriminó Kiba, estirándole una mejilla. —Incluso si el idiota de Naruto nunca se da cuenta de tus sentimientos por ti…
—Oye, Kiba—Shino intentó meterse pero Kiba alzó una mano para callarlo.
—Incluso si eres expulsada de tu clan o de la mismísima aldea, nosotros siempre vamos a estar para ti. —la señaló, con la boca torcida en señal de reproche. —Hemos compartido tantos años juntos, que somos una familia.
—Kiba. —Shino y Hinata murmuraron su nombre, contentos de las palabras pronunciadas.
—Ve y conviértete en la princesa Hyuga. —ordenó, poniéndose de pie.
— ¿A dónde vas?
—A ver a Akamaru. —comentó él, sin girarse a mirarlos, despidiéndose con la mano agitándola en el aire. —Ah. —Kiba se detuvo, hundiendo las manos en los bolsillos de su pantalón se giró a ellos con una sonrisa. —Pero si te conviertes en la líder de tu clan, tu invitarás la comida de celebración.
Hinata lo observó marcharse hasta que se perdió por completo. Se sentía mucho más reconfortada por sus palabras, por las palabras de ambos.
—Gracias, Shino. —dijo ella, al ver que él también ya se levantaba para marcharse.
—No tienes que agradecer, Hinata. Kiba tiene razón. Cuando te sientas afligida o alguno de nosotros se sienta así, lo normal es comentarlo con las personas que amas. —comentó Shino, colocándose la mochila. —Nos sentiríamos ofendidos si fuera lo contrario.
Hinata se quedó un momento más después de despedir a Shino con la mano. A través de la puerta del establecimiento, logró ver la inconfundible chaqueta de Naruto. A veces Hinata se preguntaba si tenía una clase de superpoder para detectarlo. Siempre lograba verlo a la distancia.
Aunque esta vez lo dejó marchar, pese a que sus ojos lo siguieron hasta el último momento. Naruto le había dado tanta valentía antes, que quería devolvérselo de alguna forma. Y si eso significaba que no podía estar nunca con él, estaba bien.
Lo único que quería era volver a verlo sonreír con esa sonrisa que tanto le llenaba el alma.
Kiba deambuló un rato por la aldea. No mintió cuando dijo que tenía que ver a Akamaru, sin embargo, su amigo se encontraba en una siesta y seguro que se enojaba si llegaba a despertarlo con dramas juveniles. Así que decidió caminar un rato para despejar sus pensamientos.
Aún no entendía del todo sus sentimientos, pero comenzaba a hacerlo y de cierta forma le aterraba no poder volver atrás, cuando solo veía una niña tímida esconderse cada vez que veía pasar a la persona que le gustaba.
Ni siquiera supo en qué momento de su vida comenzó a preocuparse tanto por Hinata.
—Ah, Kiba. —llamó Naruto, saludando.
Kiba desvió la mirada a él, ¿por qué justo en ese momento…? Aunque bueno, esos pensamientos no le duraron mucho cuando vio la pobre cara del chico. Estaba ojeroso y su cara se notaba pálida.
— ¿Qué estás haciendo? —preguntó el castaño, acercándose.
—Iba a comer ramen. —respondió. Pero Kiba notó unas bolsas de compras. —En mi casa.
—Ya.
Naruto se quedó un momento en silencio, antes de alzar la mano para despedirse, Kiba le arrebató las bolsas de la mano, mirando dentro de ellas.
— ¡Oye!
—Me quedaré con esto. —sacudió las bolsas con una sonrisa burlona.
— ¿¡Eh…!? ¡No creas que…!
—A cambio vamos a Ichiraku. —cortó antes de que Naruto se molestara. Él paró sus reproches y se le quedó viendo con extrañeza. — ¿Qué?
—No es necesario que me tengas lastima. —respondió Naruto, agarrándose el brazo.
— ¿Quién rayos te está teniendo lastima, tonto? —Kiba le pegó en la cabeza con la bolsa, molestándose por el comentario.
— ¿Eh?
¿De verdad valía tanto Naruto para sacrificarse de esa manera por él?
—Vamos a comer ramen, tonto. —sonrió Kiba, pasando el brazo por el hombro de Naruto pese a las protestas del mismo. — ¡Yo invito!
Sí, por supuesto que sí.
—.—.—.—.—
Hinata deambuló por los pasillos de su casa como si se tratara de un fantasma, de hecho, más de uno de su clan se asustó al verla. No obstante, cuando llegó a los aposentos de su padre, dio una bocada enorme de aire y el primer paso lo dio temerosa, el segundo se puso recta y en el tercero sintió que podía romper la madera bajo sus pies.
Escuchó un murmullo provenir dentro de la habitación. Tomó aire, lo exhaló y entonces, habló.
—Padre. —llamó Hinata desde el otro lado de la puerta. Hiashi pareció callar su conversación, Hinata escuchó su aprobación para entrar y sonrió al ver a su primo Neji ahí. Ambos parecían animados. — ¿Puedo tener una charla contigo?
—Claro, Hinata. —Hiashi le sonrió. Últimamente sus sonrisas eran de puro orgullo al ver a la heredera del clan. Aunque Hinata sentía que apenas había hecho nada para ganárselo.
—Entonces me retiraré. —anunció Neji.
—No es necesario, hermano Neji. —Hinata con las manos pidió que volviera a sentarse. Hiashi parecía comprender que se trataba de un tema serio pues el rostro de Hinata estaba pálido, aun cuando estaba siendo alumbrado por el fuego de la habitación. Neji también pareció notar algo distinto en su querida prima.
— ¿Ocurre algo malo? —preguntó Hiashi.
—Sí. —declaró Hinata, sentándose justo al lado de Neji, frente a su padre. —Necesito tu ayuda, padre.
—Sin rodeos, Hinata.
Ella cerró los ojos por un momento y pensó en la sonrisa de Naruto. "Te protegeré a ti y a todo lo que amas." Aquella promesa resonó una vez más en su memoria, dándole toda la fuerza que necesitaba.
Así que ante la sorpresa de su padre y de Neji, hizo una dogeza, pegando su frente a las manos postradas en el suelo.
—Por favor, padre, guíeme para ser la nueva líder del clan Hyuga.
—.—.—.—.—
Hubo muchas ocasiones donde Sasuke se imaginó a Sakura portando el símbolo del clan Uchiha en su espalda. Dado a que ya no tenía apellido, el suyo combinaba bien con el nombre de ella, ¿no? Sakura Uchiha sonaba mucho mejor que Sakura Uzumaki. Cada que pensaba en eso, una sonrisa se formaba en su rostro, extrañando aquellos días donde los tres pertenecían a una familia. Donde Naruto y él jugaban fingiendo una competencia por el cariño de Sakura. Aunque ambos sabían que lo tenían, aunque ambos no querían ganarle al otro.
Esos días comenzaron a volverse oro a medida que pasaba el tiempo.
Pero un día, sin avisar, los recuerdos se volvieron tormentos.
Sakura miró a Sasuke, él estaba quieto, sentado en la esquina de la cama, con los brazos cruzados sobre su pecho. Aunque no podía ver su rostro, estaba pensativo, reconocía esa pose de siempre. Aunque preferiría que no lo hiciera, desde que Kakashi la había vuelto a traer, después de su novena sesión con Tsunade, Sasuke estaba en un silencio casi desgarrador. Sakura que era la única que podía contemplar ahí, notó como dibujo una mueca inconforme en sus labios y, entonces, entre el silencio del exterior y los gritos en el interior de ambos, comenzó.
—Estaba esperando que al regresar pudiéramos ser felices los tres. —dijo Sasuke, su voz era profunda, sin llegar a ser tosca. —Lo primero que vi de ti, fue como corrías a Naruto con los brazos extendidos, me sentí realmente feliz de poder estar de nuevo con la familia en la que me había empeñado en creer. —su voz tomó un tono mucho más dulce al pronunciar el pasado, como si lo estuviera anhelando. —Y, aunque la venganza seguía en mi mente como una constante espina, comencé a ignorarla. Porque ustedes estaban a mi lado, porque comencé a creer que todo podía empezar de nuevo.
Sakura se quedó en silencio, agachando la mirada aunque él no pudo verla.
— Desde que nos tocó en el mismo equipo tuve la sensación que debería protegerte. —confesó Sasuke, abrió y cerró por un momento la mano que solían tomarse y después dejó de apretar el puño, como si hubiera soltado algo. —Y cada que te miraba, eras tú quien me protegía a mí. Así que pensé que debía hacerme más fuerte que ninguno, para que el día de mañana, cuando peleara a tu lado… los dos pudiéramos protegernos las espaldas, como compañeros de equipo, como amantes.
Un nudo se volvió a formar en la garganta de la chica, sin embargo, cuando intentó disiparlo, notó que este al contrario de los otros, no sucumbió.
—Soñé con eso tantas veces cuando entrenaba con Kakashi que se me hizo un hábito. Porque ese sueño nunca sonó lejano a mis oídos. —hizo una pausa, calmado, tenían todo el tiempo del mundo antes de terminar esa plática. —Revoloteaste demasiado en tu jaula, Sakura. —masculló Sasuke. —Tanto… tanto… que terminaste lastimando tus alas.
No encontró las fuerzas para contestar.
—No puedo saber quién eres ahora, Sakura. —dijo en un respingo, sus cadenas resonaron cuando Sasuke puso las manos sobre sus piernas. —No sé quién eres.
—Soy la Sakura que conoces. —masculló ella, con un hilo de voz. Si no fuera porque no había otro sonido más que el que ella propició, Sasuke no hubiera alcanzado a escucharla.
—No. —Sasuke negó con la cabeza. —La Sakura que conozco ya no existe.
— ¿Qué dices…?
—Porque ya no puedo confiar en ti. —declaró a secas, dejando a la contraria completamente muda.
Hubo una pausa floja antes de que Sasuke continuara, parecía estarle dando tiempo a sus palabras para perpetrar en cada poro de Sakura. Para que nunca se olvidara de ellas.
—No eres la Sakura que amé. —barbulló, las palabras le quemaban en la garganta. Sakura se echó a temblar. —Ni la que un día admiré.
La primera lágrima resbaló del ojo izquierdo de Sakura, escurriendo por su mejilla hasta perderse por su mentón y caer con delicadeza sobre su ropa maltrecha.
—Yo… intenté hacer lo mejor para ustedes. —Sakura se limpió con fuerza el rastro de la lágrima, apretó con fuerza los dientes y pretendió que su voz no temblaba. — ¡No quería que mataras a tu hermano, Sasuke! ¡No quería que Naruto fuera atrapado por Akatsuki! ¡No quería…!
— ¡No! —jadeó él, sintiendo que debía opacar cuanto antes esos gritos inconsistentes, casi paranoicos. — ¡No te dejaré hacerte la victima esta vez!
Sakura cerró la boca, indefensa ante los reclamos proferidos.
— ¿Sabes…. Sabes si quiera lo que sentí cuando me dijeron que estabas muerta? —preguntó Sasuke. Sus palabras resonaban como ecos agonizantes en la oscuridad. — ¿Pensaste por un instante… por un minuto… que eso podría destruirme más que otra cosa?
—S-Sasuke…—la voz por primera vez se le quebró e inevitablemente comenzó a gimotear al tiempo en que las lágrimas caían sin poderse detener.
—El pájaro quería salir de su jaula y encontró a gatos feroces fuera de ella. No podía aletear, así que se convirtió en la marioneta de un cuervo. —Sasuke tragó saliva, apretando los dientes casi con rabia. —No pude creer que te fueras con Itachi. —sonrió, casi como si fuera una broma. —Es decir… entre tantas personas en el mundo, tenías que escogerlo a él sobre todo. —y antes de que Sakura pudiera interrumpirlo, agregó: —y, claro, sé que intentabas salvarnos. ¿Y… funcionó? Supongo que lo hizo porque ahora los dos estamos vivos, eso es lo que querías lograr, ¿no?
—Yo…
— ¿¡Qué pensaste!? —tronó Sasuke. — ¡¿Qué pensaste!?
—Sa…
— ¡Pensaste que todo estaría bien cuando yo supiera la verdad! ¡Pues no lo estoy, Sakura! —recriminó Sasuke. — ¡Supiste la verdad todo este tiempo y no se te ocurrió decírmela cuando nos volvimos a ver! ¡No se te ocurrió que necesitaría a Naruto y a ti a mi lado!
Ella buscó agarrarse el pecho, pero solo sintió el frío metal de lo que tenía apresadas sus manos mientras que el aire comenzaba a volverse escaso en esa pequeña habitación.
—Querías tu libertad, Sakura. Y ahora estamos resguardados en cuatro paredes. —Sasuke pronunció esas palabras entrecortadamente, agitado por el reciente grito. —Cuando vuelvas a ver la luz del sol, será el día que corten tu cabeza. ¿Es a eso lo que llamas libertad? ¿La muerte?
—No podrías entenderlo…
Fue como si la mecha de la bomba al fin llegara a su final. Sasuke sintió un escalofrío recorrerlo y se levantó de la cama, haciendo resonar el metal contra el suelo.
— ¡Mierda que sí sé lo que sientes, Sakura! —espetó en un rugido. — ¡Sentiste que estabas atrapada en un montón de ecos gritando, ¡y lo único que se te ocurrió fue gritar más fuerte!
— ¡No podía hacer nada más! —gritó Sakura, poniéndose de pie también, aún con la voz rota logró opacar la voz de Sasuke. — ¡Seguía y seguía intentando ser más fuerte pero siempre aparecía alguien más fuerte que yo! ¡Quería proteger con mi vida a la única familia que conocí! ¡Yo no soy como tú o Naruto! ¡Yo no vengo de un clan prestigioso o tengo un kyubi dentro de mí! ¡Apenas tengo habilidades ninja! ¡Apenas puedo sacar la mano del agua cuando todo mi cuerpo se está ahogando! ¡Los tres somos totalmente diferentes, no me puedo poner a su nivel! —estalló a base de gritos y lágrimas. — ¡Estoy cansada! ¡Estoy jodidamente cansada de estar viva, Sasuke!
— ¡Entonces debiste confiar en nosotros para poder resolverlo juntos! —bramó él, exasperado. — ¡Somos el equipo siete y siempre hemos estado para el otro! ¡Y quitando el equipo siete, éramos Sasuke y Sakura!
Sasuke y Sakura…
¿Desde hace cuanto tiempo que no pronunciaba sus nombres juntos?
—Cuando fue lo de los exámenes chunnin, cuando Orochimaru me atacó, cuando los ninjas del sonido vinieron por mí. Creí que estaba solo, que aún podía mover el mundo por mí mismo. —la voz de Sasuke se volvió áspera, y tras la venda que cubría sus ojos, Sakura podía sentir como la mirada de Sasuke le penetraba hasta el alma. —Repetiste hasta el cansancio, que Naruto, tú y yo ya no estábamos solos. Y no lo creí hasta que vi tu cuerpo maltrecho, hecho jirones para protegernos a ambos. Sentí que ahí estaba alguien con quien podía compartir mi vida.
Sakura soltó un bufido, aún cuando las lágrimas seguían sin querer dejar de fluir.
—A quién podía confiarle mi espalda.
Las cejas de Sakura se fruncieron, sus dientes apretaron su labio inferior que temblaba con fuerza y odió no poder abrazarse así misma.
—Y cada uno de esos sentimientos que un día tuve… fueron extinguidos por ti.
El primer gimoteó de Sakura taladró los oídos de Sasuke e involuntariamente su cuerpo se movió al frente, pero fue su misma mente ya nublada por todas las palabras, recuerdos y sentimientos la que detuvo sus pasos, dejando el eco de las cadenas moviéndose resonando en el interior de las cuatro paredes. El llanto de Sakura rebotaba hasta sus oídos con fuerza, pero entre más estrepitosos se volvía, Sasuke se dejaba abrazar más por esa oscuridad.
—No estaré aquí para ti. —cortó Sasuke, fríamente. Sakura entreabrió los ojos, mirando borroso, un par de lágrimas volvieron a resbalar por sus mejillas. —Naruto y Kakashi son las únicas personas por las que buscaré vivir ahora. Así que aquí tienes la razón del porque vine contigo, Sakura. Son por los recuerdos. Por los momentos que pasamos. Y una vez que mueras…
—Sasuke…
—Tu recuerdo arderá con ellos.
Y aguanten, que todavía falta Naruto :'v
Este capítulo fue particularmente difícil dado que me di cuenta que estaba sobrevictimizando a Sakura. Borré muchísimos borradores por lo mismo. Sasuke y Naruto tienen todo el derecho de estar enojados con ella, no importa los motivos de Sakura.
Por cierto, ¿tienen algún capitulo o escena favorita dentro del fic?
