¡Hola lectores!

Se me hizo tarde, pero prefiero subir hoy a esta hora y no dejarlos esperando hasta mañana. El capítulo anterior tuvo 6 reviews asi que estoy muy muy contenta, gracias por sus comentarios a Naty U, C. BENNINGTON, Aida Koizumi, Paty, Candy01234, y Darkness1617, creanme que las/los leo y me identifico con sus emociones capitulo a capitulo djnf :3

¡Y además hemos llegado a los 102 comentarios totales!, es un gran día para hacer actualización... Muchas gracias a todos por su apoyo, independiente de si escriben o son lectores fantasmas, ver subir los gráficos con sus visitas me alegra los días, sobretodo los que son densos por cumplir obligaciones.


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Capítulo 31 .- La tentación viste de rojo.

(Perspectiva de Kagome)

Oye gat… Kagome, ¿Piensa lo de mañana?, la verdad me haría muy feliz si pudieras asistir.

Él me había mirado con una sonrisa en los labios e inevitablemente me había cautivado el como ese gesto también había llegado a sus ojos, entrecerrándolos y ocultando el dorado por unos segundos. Ni siquiera había sido capaz de contestarle y había optado por cerrar la puerta después de una mueca nerviosa. Mi corazón no había bajado su ritmo incluso ahora, cuando ya estaba tirada en la cama de mi habitación; al menos no le había dado la oportunidad de escucharlo.

No tenía ninguna intención de asistir a su cumpleaños, pero si de comprarle un regalo. Medité por varios minutos que podría regalarle al hombre que lo tenía todo y nada se me vino a la mente.

Tomé la llave de la habitación y me dispuse a salir al centro comercial, algo debía encontrar en ese lugar.

Recorrí una por una las tiendas y nada me había llamado la atención como un regalo digno de Inuyasha. Los relojes habían brillado ante mí en vitrina, pero durante el tiempo que había salido con él había distinguido al menos 5, lo descarté de inmediato.

De pronto pasé frente a una tienda de regalos y entré con cero esperanza de encontrar algo. Un peluche de shiba inu casi brilló frente a mí, era de unos 30 centímetros e idéntico a Aki. Lo tomé entre mis manos y no medité demasiado si era una buena compra o no, a mí me había encantado.

Cuando estaba por abandonar el centro comercial encontré una tienda donde vendían ovillos de lana y cosas para tejer, una idea se pasó por mi mente mientras sonreía. Compré algunos ovillos en rojo y me devolví a la habitación de hotel.

Dejé las bolsas de compras sobre la cama y pedí ramen a la habitación, el tiempo pasaba y no dejaba de ser mi comida favorita. Mientras comía el tono de mi celular me sacó del éxtasis.

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Sango

Llamada entrante

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Contesté y puse la llamada en altavoz para mantener mis manos en la comida.

– ¡Hola! – La voz de mi mejor amiga sonaba feliz. Por supuesto que sonaría así, acababa de casarse.

– ¡Hola! ¿Qué tal tu primera noche como mujer casada? – pregunté mientras intentaba agarrar los escurridizos fideos de mi plato con los palillos.

– Perfecta, tenemos infinitas cosas de las que hablar.

– Que bueno, porque sigo en Tokio. – Esperé por una respuesta del otro lado, pero sólo sentí un chillido unos segundos después.

– ¡TE HAS QUEDADO!

– Sólo por unos días Sango, no te emociones demasiado.

– Me basta con tenerte por el fin de semana, ¿eso significa que irás al cumpleaños de Inuyasha?

– Nop.

– ¿Por qué no?

– ¿Es necesario que te diga el por qué?, me he juntado con él por la mañana y me he demostrado a mí misma en pocas horas que no puedo controlarme a su alrededor.

– ¡¿TE JUNTASTE CON ÉL, AY POR QUÉ ME HACES ESTO?! Mándame tu dirección ahora por mensaje, creo que ambas necesitamos contarnos muchas cosas así que abandonaré a mi esposo por un par de horas. – Me reí ante su comentario.

– Te la mando en unos minutos. – exclamé y corté.

Tomé mi teléfono y escribí rápidamente el nombre del hotel y el número de mi habitación, treinta minutos más tarde recepción llamó para avisarme de una señorita llamada Sango. Dí la orden para que la dejaran pasar y cuando sentí los golpes en mi puerta casi tuve miedo de abrir la puerta. Cuando giré la manilla Sango empujó sin delicadeza.

– Cuéntame todo ahora – exclamó mientras entraba a paso rápido a la habitación y se sacaba su bufanda y su abrigo.

– ¿No es más importante que me cuentes que tal tu noche con Miroku?

– No, eso después, Tu, Inuyasha, Ahora. – Suspiré y me senté en la cama invitándola a sentarse a mi lado.

– Hemos ido por un café, eso es todo. – musité.

– ¿Cómo lo han planeado? ¿Ahora se hablan?

– Hablamos varias veces durante la noche, creo que quizás sólo no pudiste notarlo.

– Dios… eso explica por qué Mika andaba tan insoportable.

– Mika es insoportable por si misma. – Ya la odiaba un día después de conocerla.

– ¿Él te ha invitado a tomar un café?

– Algo así, sólo dijo que necesitábamos hablar y pensé que tenía razón, sólo que una fiesta de matrimonio no era el lugar más adecuado para ello.

– Cómo ha sido la mañana por favor dime.

– Incómoda, me ha dicho todas las verdades que no había podido confesarme en estos tres años.

– ¿Te ha dicho que te ama, que vuelvan? ¡DIME ALGO!

– Me ha dicho que me ama… – Sango chilló con una expresión de felicidad en el rostro – ...Pero que nuestra relación nunca podría volver a funcionar, me ha dejado sutilmente en la friendzone – La felicidad de la chica frente a mi cambió por rabia.

– ¡Ese idiota! – Agarró su cabeza entre sus manos – Nunca deja de sorprenderme con lo estúpido que puede llegar a ser. – Me reí, las emociones de Sango pasaban de cero a cien en una montaña rusa.

– Sango, tú y yo sabemos que Inuyasha tiene razón, nuestra relación a estas alturas ya no existe. – exclamé mientras tomaba mi cabello para acomodarlo y dejar mi cuello al descubierto en su lado izquierdo. – Ya ni siquiera se nota mucho mi marca, ¿ves?

Sango se acercó y entrecerró sus ojos buscando una marca violácea en mi nívea piel, tuve que indicársela para que la notara.

– Pero sigue ahí. – musitó con un deje de esperanza.

– Si, pero no creo que por mucho tiempo más.

– Kag, ha permanecido ahí por tres años y tu no tuviste en ese tiempo ningún contacto con Inu, ¿no es señal suficiente de que su lazo era extremadamente fuerte?

– ¿Cómo es que quieres convencerme de que vuelva con Inuyasha? Él me ha dicho durante la mañana que siente que lo odias.

– Lo odio, pero podría odiarlo menos si volviera a tu lado – Me sonrió mientras me rogaba con la mirada – Ustedes han nacido para estar juntos, por favor Kag, ha pasado tanto tiempo… ¿Los errores aún te carcomen el corazón?.

– Si, pero quizás ya no tanto como antes. – exclamé mientras me ponía de pie para agarrar uno de los ovillos y comenzar a tejer lo que tenía en mente. Sango ignoró mis acciones por completo.

– Kag… Sé que ha sido un idiota, te hizo mucho daño y créeme, lo he odiado por ello bastante tiempo, pero mi sexto sentido me dice que sólo está fingiendo que quiere ser tu amigo, ese imbécil todavía te ama y no amistosamente, nunca dejará de hacerlo.

– No me lo ha negado, sólo me ha dicho que a pesar de ello no podemos estar juntos.

– ¿Pero si hay amor por qué no?

– Para que una relación funcione hace falta más que amor amiga, sé que tú lo sabes. – exclamé y pude verla suspirar derrotada.

Estuve a punto de contarle lo del casi beso en el parque, pero lo medité por unos segundos. La situación había sido tan intima entre los dos que quería guardarlo sólo para mí, como un buen recuerdo.

– Es tu turno, cuéntame que tal tu noche. – exclamé intentando cambiar el tema mientras ponía toda mi atención visual en el tejido.

– La mejor de mis noches – Musitó mientras cerraba sus ojos con una expresión de añoranza – Mira esto.

Bajó uno de los hombros de su blusa y apareció frente a mis ojos una marca violácea en su cuello aunque más cercana a la zona de la yugular, la mía era más cercana a la clavícula, sonreí… Después de tanto tiempo Sango por fín había sido marcada por Miroku.

– Estoy muy feliz por ti – me lancé a abrazarla con cariño. – Después de todo Miroku se ha tomado su tiempo, pero ha decidido entregarse por completo.

– Si – exclamó mientras sonreía.

– No preguntaré por el sexo porque esa parte ya la conocías bastante bien antes de tu noche de bodas.

– Así es – me miró de forma insinuante – Aunque, la marca ha amplificado todo el placer y ha sido… inolvidable.

– Sé a lo que te refieres. – Mi mente se llenó de recuerdos.

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*Flash back*

Esto que sientes… – musitó contra mi piel mientras bajaba a mi cuello para dejar pequeños besos tibios – Cada sensación nueva… – Su lengua siguió el camino de mi yugular, yo jadeé – Es una muestra de lo loco que me vuelves con tus caricias.

Besó la zona violeta de mi marca youkai y segundos después sentí sus colmillos perforar mi piel en el mismo lugar.

La ola de sensaciones que me embargó se hace difícil de describir, pero basta con resumir que todo el placer que había sentido antes de ese momento era una décima, milésima parte de ella. Curvé mi espalda y mi garganta dejó escapar un gemido largo que incluso me avergonzó.

*Fin de flash back*

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Sentí mis mejillas enrojecer y sacudí mi cabeza intentando sacar esos recuerdos, eran lo que menos necesitaba ahora.

– ¿Naoki no está aquí contigo? – Sango se recostó en la cama mientras tomaba uno de los adornos del velador.

– No, se ha ido a Osaka temprano. – exclamé mientras seguía tejiendo.

– Ya veo… ¿Te lo has cogido?

– Por supuesto que no.

– Pero Kag, esta habitación era perfecta para la ocasión.

– Lo sé y anoche estuvimos a punto, pero me he retractado. En estos momentos no estoy segura de mis sentimientos y habría sido jugar con los suyos. Es mejor que esté en Osaka, ocupado de sus cosas y alejado de mi por unos días. Tener sexo con él era enviarlo de vuelta con una ilusión.

– Y una muy grande, ¿Qué tal es en los juegos previos del uno al diez? – Dios, mis estándares de juegos sexuales después de Inuyasha habían sido altísimos, había estado difícil para Naoki.

– ¿Un 6? Quizás un 5. – La cara de Sango fue de pánico y decepción – No me malentiendas, lo disfruté, sólo que mis últimas experiencias con cierto youkai idiota habían sido… sublimes, Inuyasha es un 20 si hablamos en la misma escala y sólo en juegos previos… si hablamos de sexo consumado, la nota crece aún más.

– Oh…mierda, será difícil encontrar a alguien que supere eso. – Yo lo tenía más que asumido.

El resto de la tarde pasó rápido entre risas y conversaciones profundas con Sango. Cerca de las siete la convencí de que volviera con su esposo, que a estas alturas debía sentirse abandonado.

Terminé mi tejido unos minutos después de que ella salió por la puerta de la habitación. Cerré los puntos y observé con atención mi obra. La larga bufanda en rojo se movió ante mi mientras analizaba cada detalle de ella. La enrollé en el cuello del peluche shiba inu y lo metí en la bolsa de regalo gigante que había comprado, el perro ocupaba bastante espacio.

Inuyasha lo tenía todo y si no lo tenía, el dinero en su billetera podía comprarlo. Decidí regalarle aquello que no pudiera conseguir en ningún otro lugar: Una bufanda tejida y llena de amor, amor que él no tenía idea que aún existía de mi parte.


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(Perspectiva de Inuyasha)

– ¿Y bien? – Miroku tomó la botella de whisky para servirme otro vaso.

– Y entonces Mika llamó y Kagome se alejó. – exclamé.

– Agh, que mal momento. – una mueca apareció en su rostro.

– Pésimo, estuve demasiado cerca de lograrlo.

Chocamos nuestros vasos cuando volvieron a estar llenos.

– ¿Qué se ha sentido compartir con Kag a solas?

– Se ha sentido como si hubiera recuperado la única pieza faltante en mi vida. Y a pesar de ello, nuestra relación no va a volver a funcionar, yo lo tengo más que claro y ella también, pensar otra cosa es tapar el sol con un dedo.

– ¿Pero por qué no? ¿Ya no la amas?

– Nunca dejé de hacerlo, pero ambos hemos pasado por muchas cosas, mucha agua ha pasado bajo el puente, nuestra mañana juntos ha estado llena de recuerdos, pero parecía que acabábamos de conocernos, ya no queda nada de la confianza y la sincronía que alguna vez hubo entre los dos. Creo que mi cariño es mas de amistad que romántico.

– Eso se entrena. Han estado lejos por tres años, obviamente las cosas no serían iguales, el tiempo no pasa en vano y la gente cambia de acuerdo a las vivencias.

– Justo por eso, cada uno ha vivido su vida a su manera, yo acostándome con Mika, Kagome con Naoki.

– Ah cierto, el chico de Osaka. ¿Se ha cogido a Kagome? Pensé que eran amigos.

– No estoy seguro, pero al parecer su amistad es muy similar a la que tengo con Mika, así que no tengo derecho a reclamo. De todas formas, lo ha enviado de vuelta a Osaka y ella se quedará por unos días.

– ¡Pero eso te viene perfecto!, tienes literalmente frente a ti la oportunidad del siglo para recuperarla y ha llegado sin que la buscaras.

– Idiota – musité – Ella tiene su vida allá, no se quedará aquí para siempre.

Miroku suspiró y decidió cambiar de tema.

– ¿Tienes tu disfraz para mañana?

– Sip, ¿y tú?

– Con sango tenemos disfraces de pareja… ¿Invitarás a Mika?

– Estaré con ella durante el día, no pretendo que se quede para la noche.

– Eso significa que podrías invitar a Kag.

– Ya lo he hecho durante nuestra salida, me ha rechazado.

– Bueh, no esperabas que se convirtieran en mejores amigos de la noche a la mañana ¿no?

– Por supuesto que no, pero de verdad quería verla para mi cumpleaños, su sola presencia habría sido un bonito regalo.

– Dios, la chica ha vuelto a tu vida hace menos de 24 horas y ya estás hablando todo cursi otra vez, te das cuenta de que la amas aún ¿no? Y no me refiero a un amor simbólico, me refiero a un amor real. Date cuenta de ello antes de que sea demasiado tarde.

– Cállate. – exclamé mientras bebía de un sorbo el resto de mi vaso.

– ¿Sigue teniendo tu marca?

– Supongo que sí, aunque tan sutil como la mía.

– Deberías recuperarla antes de que termine de borrarse por completo. – exclamó seguro.

Seguí mirando mi vaso, ¿Quería realmente recuperar a Kagome? ¿O seguía enamorado del recuerdo de ella?

– ¿Y tú no deberías ir de vuelta con tu esposa?

– Ha estado con Kagome toda la tarde, así que habría estado abandonado todo este tiempo. Sin embargo, creo que ahora es hora prudente de que me vaya.

Levantó los vasos usados y los dejó en el lavaplatos.

– Nos vemos Mañana – extendió su mano para apretar la mía y terminar el gesto con un abrazo. – Duerme bien.

– Igual tú.

– Con sanguito al lado por supuesto que si – exclamó orgulloso antes de ponerse su abrigo y salir por la puerta.

– Un día casado y ya perdiste tu masculinidad. – exclamé riéndome.

– Busca la tuya primero, no olvides el "su sola presencia habría sido un bonito regalo" – Mi risa burlona cesó de inmediato - ¡Adiós!

Cerró la puerta tras salir y sonreí solo en mi apartamento, extrañé tener unos brazos donde dormir acurrucado.


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Como todo día domingo, la mañana fue tranquila y mi primera acción como cumpleañero fue ducharme, quise darme el tiempo de relajarme bajo el agua caliente. Estaba decidiendo que ropa ponerme con la toalla en la cintura cuando el timbre sonó y mi mente añoró que fuera Kagome. Abrí la puerta y Mika se abalanzó a mis brazos.

– ¡FELIZ CUMPLEAÑOS INU! – se mantuvo pegada a mi abrazándome por el cuello y Aki le ladró enojado pensando que me estaba atacando. – Cállate Aki, Inu es mío.

Luego de eso me besó con desesperación y el gesto me descolocó.

– Muchas gracias – exclamé tirándome un poco hacia atrás. De pronto las muestras afectivas excesivas me desagradaban un poco.

– Te he extrañado mucho. – exclamó.

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*Flashback*

Abrió la puerta de golpe y me sonrió del otro lado

¡Te he extrañado tanto tanto! – exclamó mientras se lanzaba a mis brazos y yo la sujetaba con fuerza a mi cuerpo, inhalando disimuladamente para embriagarme con el aroma a vainilla y fresas.

Yo también a ti gatita. – besé su frente con cariño y luego me acerqué a sus labios sin poder pensar en nada más que saborearla por fin después de algunas horas separados, la había extrañado tanto que dolía.

*Fin de flashback*

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– ¿Me has escuchado?

– ¿Hmm? – Mika roló sus ojos.

– Te estaba preguntando que se siente cumplir 30.

– No se siente distinto. – Por supuesto que no, llevaba 807 años viviendo en este mundo con la misma apariencia, ni siquiera podía quejarme de envejecer porque no había sucedido.

De pronto recordé que estaba en toalla y necesitaba ir a vestirme ahora. Cuando me giré para ir a la habitación Mika me siguió de cerca. Estando dentro me abrazó por la espalda.

– No te vistas aún – musitó y depositó un pequeño beso cerca de mi hombro. – He planeado una sorpresa para ti.

– ¿Qué clase de sorpresa?

– De la clase de sorpresas que te gustan.

Se separó de mí y abrió con deliberada lentitud su abrigo. Un conjunto de lencería en negro apareció bajo éste y yo me quedé ahí completamente shockeado.

– Feliz cumpleaños – exclamó con una sonrisa y se acercó a mi agarrando mi toalla para sacarla. Entré en pánico.

– ¡Espera! – Me alejé y mantuve mis manos afirmando la tela a mi cadera.

– ¿No te gusta?

– La verdad no estoy de muchos ánimos para eso hoy, lo siento. – exclamé con una mueca. Mika me miró sin comprender

– Pero es tu cumpleaños.

– Y tú compañía significa más para mí que el sexo, podemos cocinar juntos, ver una película, salir a algún lugar, que se yo. – El Inuyasha del pasado me recriminaba por dentro, quien diría que llegaría el día en que rechazaría a una chica en lencería… por un día monótono.

– Si eso es lo que deseas. – me sonrió y fue por su bolso, asumí que el resto de su ropa estaba allí.

Me encerré en el baño con la ropa que usaría durante el día, vestirme en la pieza no era una opción con Mika rondando por ahí.

Mientras cocinábamos trajo a la conversación un tema que inconscientemente esperaba.

– ¿Qué tal tu día con Kagome ayer? – ni siquiera me miró, intentando restarle importancia.

– Entretenido, necesitábamos juntarnos para hablar de ciertas cosas que teníamos pendientes.

– ¿Qué clase de cosas?

– Cosas del pasado.

– Ahm… ¿y ha pasado algo entre ustedes?

– No… intentaremos ser amigos.

– ¿A qué te refieres con eso? - Dios, de pronto me vi sentado frente a un detective respondiendo preguntas por ser un sospechoso de asesinato.

– ¿Necesito contestar tantas preguntas? – Mika me miró sorprendida y me sonrió.

– No realmente… lo siento, me ha ganado la curiosidad.

El resto de la tarde se hizo aún más incómoda después de eso. Sólo había rogado por paz en mi cumpleaños y por ahora había obtenido todo lo contrario.

– ¿Cuáles son tus planes para más tarde? – preguntó mientras estábamos recostados los dos en el sofá luego de comer.

– Miroku y Sango me han preparado una fiesta de disfraces aquí a pesar de que las odio, pero han aplazado su luna de miel sólo por mi así que estoy obligado.

– Ya veo… ¿Puedo venir? – Medité su pregunta por unos segundos.

– Si tienes disfraz por supuesto. – Kagome me había dicho que no vendría, ya no tenía caso evitar la presencia de Mika.

Genial.


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Cuando se fue cerca de las seis de la tarde recibí una videollamada de mis padres.

– ¡FELIZ CUMPLEAÑOS INUYASHA! – gritaron al unísono.

– Muchas gracias – Sonreí frente a la cámara. Estuvimos hablando por al menos media hora cuando mi madre se excusó.

– Cariño, desearíamos estar contigo hoy, pero supusimos que tendrías tus propios planes.

– Así es…De todas formas puedo ir a verlos la semana entrante, para que prepares tu delicioso pastel de naranja, madre.

– Cuenta con ello. Te amamos mucho, procura venir pronto, si traes a Kag mucho mejor. – Puse los ojos en blanco – ¡Un abrazo a distancia!


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Horas después comencé a preparar mi disfraz. Odiaba esta clase de eventos, sobre todo si significaba tener a mucha gente cantándome feliz cumpleaños, me ponía incómodo. Sin embargo disfrazarse siempre era entretenido.

Había escogido un disfraz de vampiro, porque era sencillo y mis colmillos ya estaban listos. Me puse una camisa blanca con un par de botones abiertos, acompañada de un pantalón formal negro y peiné mi cabello hacia atrás con gel. El último detalle era la capa larga de terciopelo negro.

Cerca de las ocho el timbre sonó y aparecieron Miroku y Sango bajo el marco de mi puerta principal.

– ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! – gritaron a coro mientras me abrazaban al mismo tiempo, sonreí genuinamente, que agradable era tener buenos amigos.

Ellos traían disfraces a juego. Sango era un ciervo y Miroku su cazador, tan cliché como la vida de casados les permitía.

– Tu disfraz no está completo, te delinearé un poco para que te veas un poco más oscuro – Sango tomó su bolso y buscó un delineador de ojos negro. Se acercó a mí con el lápiz en la mano.

– Espera, ¿esto dolerá?

– Por supuesto que no, mantén tu ojo abierto, no pestañees por nada del mundo, sólo delinearé la línea de tu parpado inferior. - El lápiz cerca de mi ojo me hizo entrar en pánico y cuando tocó mi párpado me hizo cosquillas – Contrólate.

Después de unos cuantos reflejos involuntarios de pestañear Sango logró su objetivo. Me miré en el espejo y noté que el trazo era mínimo, pero hacía destacar aún más mis ojos dorados y realmente me hacía ver mas misterioso y oscuro.

– Wow, quizás use maquillaje más seguido, me da un aspecto de vampiro adolescente. – Ambos se rieron y asintieron.

– En toda mi heterosexualidad de mejor amigo te diré que te ves guapo.

Sango y yo nos miramos y explotamos en carcajadas. Me acerqué a Miroku y lo abracé.

– ¿Sí? Podría morderte si lo deseas. – Acerqué mis colmillos reales a su cuello y él se alejó de golpe.

– Ahora soy de Sanguito, lo siento.

– Tú te lo pierdes – exclamé con una risa burlona. – Bien, ¿a cuantas personas has invitado? – pregunté mirando a Sango.

– Sólo 40. – exclamó restándole importancia yo ahogué un grito.

– No caben 40 personas aquí.

– Por supuesto que sí, este departamento tiene suficientes metros cuadrados para ello. La fiesta comienza en una hora, así que basta de conversar y acomodemos todo.

Sango se acercó al rincón en donde había dejado gran cantidad de bolsas. Sacó un montón de botellas de alcohol, pude distinguir ron, whisky, tequila, cervezas y vodka, esta imagen de botellas acumuladas en la mesa de la cocina era un constante déjà vu.

– He traído esto, pero he dicho a los invitados que traigan también sus propias reservas, así que andaremos bien.

Los vi correr de un lado para otro poniendo luces ultravioletas por cada rincón y algunas de colores. Sacaron algunos de los muebles de la sala de estar, incluyendo la alfombra y lo guardaron todo en la pieza de Miroku, para que no fueran destruidas por los invitados.

Cerca de cuarenta minutos después me sorprendió el aspecto de mi apartamento, ahora lucía más como un bar, con una oscuridad azulina por las luces y pequeños destellos de colores.

– Has hecho un buen trabajo con tu planificación. – exclamé mirando a mi alrededor, Sango sonrió orgullosa.

– Soy una buena amiga admítelo. Ahora solo falta que lleguen los invitados. Debes dejar a Aki en tu pieza… Será zona para dejar regalos y mantener al cachorro a salvo y durmiendo.

– Super.

Una hora después la sala de estar estaba llena de gente, algunos conocidos y otros que no había visto en mi vida. Había grupos conversando y bebiendo, otros tantos bailando. Cada vez que pasaba por alguno me gritaban que era el mejor anfitrión. Sin darme cuenta había extrañado este ritmo de fiestas con la música a todo volumen.

El timbre sonó y fui a abrir la puerta. Mika apareció con un traje corto y escotado de ángel sexy en blanco, las pequeñas alas en su espalda y el cintillo con la aureola le daban un aspecto bastante atractivo.

– Feliz cumpleaños Inu – exclamó y depositó un beso cerca de mi comisura.

– Gracias. – le sonreí y me corrí a un lado para dejarle pasar. – Este lugar está lleno de gente desconocida y alcohol, puedes tomar lo que quieras, las botellas están cerca de la cocina.

– Genial. – la vi desaparecer entre la gente y agradecí que no se pegara a mi como goma de mascar.

Me dediqué el resto de la noche a pasarlo increíblemente bien para mi sorpresa, bailando en distintos grupos. Perdí la cuenta de las botellas de whisky que había bebido mientras me subía a la única mesa que había y giraba sobre ella bebiendo de una nueva botella mientras todos me cantaban feliz cumpleaños.

Sango apareció bailando con una torta gigante en sus manos y una infinidad de velas encima, aunque a simple vista sabía que era imposible que hubieran 807.

– Bien, ¡pide tus tres deseos y apaga las velas!

Okey, lo primero que se me venga a la mente: Kagome. Bien, lo primero no, quizás lo segundo: Aki. Genial, mi primer deseo era que Aki creciera fuerte y sano a mi lado y permaneciera junto a mí por muchos años. El segundo me di la libertad de usarlo en mis mejores amigos, para que vivieran una eternidad llena de amor juntos y que nunca se alejaran de mí. Mi tercer deseo… Mi tercer deseo era ver a Kagome una vez más.

Soplé las velas resignado a mis sentimientos y todos aplaudieron felices gritando mi nombre.

– ¡HORA DE SEGUIR BEBIENDO POR MI! - grité mientras todos me gritaban en respuesta. El timbre sonó y me bajé de la mesa para abrir.


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(Perspectiva de Kagome)

Me miré en el espejo por unos momentos mientras terminaba de delinear mis ojos. Había dado mas volumen a mis ondas para darme un aspecto mas tentador. Amarré la capa de terciopelo a mi cuello como último detalle.

– Perfecto – me sonreí a mi misma.

Después de todo había decidido ir a la fiesta de Inuyasha al menos por un rato, intentando demostrar que no era infantil y podía dejar las cosas en el pasado. Una parte de mi deseaba volver a verlo todas las veces que fuera posible durante mi estadía en Tokio.

Me mentalicé en intentar ser amable cuando volviera a estar frente a él, mientras tomaba la bolsa de regalo y salía de la habitación de hotel para ir al departamento que recordaba con cariño.

Caminé las cuadras desde mi hotel a su edificio, el conserje me sonrió y miró mi vestimenta.

– Asumo que viene a la fiesta de disfraces.

– Asume bien – le sonreí.

– Pase, usted sabe el piso y el departamento.

Asentí y me subí al ascensor. Cuando llegó al piso 20 y caminé por inercia hacia la derecha la puerta se me hizo gigante en mi pánico por tocar el timbre. Increíblemente la música se escuchaba desde afuera, pero como un eco bajo.

Me dí ánimos para apretar el botón y esperé ahí por segundos que se me hicieron eternos.


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(Perspectiva de Inuyasha)

Sango me gritó mientras yo caminaba hacia la puerta.

– Si son los señores policías diles que intentaremos no meter tanto ruido.

– Quizás son las strippers. – exclamó Miroku y su esposa se atoró con la cerveza.

– Ya cállense. – Les grité con una sonrisa mientras abría la puerta sin mirar.

El olor a vainilla y fresas me golpeó como un tren a toda velocidad y mi rostro cambió a uno de sorpresa mientras giraba mi rostro hacia la persona que había tocado el timbre.

– Hola. – musitó Kagome desde afuera.

– Kagome. – La voz me salió apenas en un susurro. Ella estaba aquí, realmente estaba frente a mi sonriéndome con sus colmillos de youkai destacando, mientras sus ojos me miraban fijamente, enmarcados por sus larguísimas pestañas. Su disfraz era de lucifer en versión femenina y sólo pude pensar en lo irónica que era la vida, con Mika vestida de ángel y Kagome encarnando al demonio. Un body rojo de cuero escotado se pegaba a su cuerpo delineando cada una de sus curvas y el cintillo con cuernos le daban un aspecto completamente deseable, acompañado por su pelo suelto y ondulado en un aspecto salvaje, y una capa de terciopelo en rojo. Sin pensarlo mucho estaba completamente dispuesto a vender mi alma al diablo en estos momentos.

– Feliz cumpleaños, Inuyasha. – exclamó mientras extendía sus manos entre los dos, sujetando una bolsa de regalo.

– Gr- gracias – Genial, el tartamudeo venía perfecto para este momento – Te ves genial Kag.

– Gracias. – me sonrió y giró para mostrarme su traje, yo sentí que me sangraría la nariz por lo sensual que se veía – ¿Has notado el detalle de la cola? – preguntó indicándola, yo sólo pude fijarme en su trasero mientras ella corría la capa para darme visión.

– Si… es perfecta.

– Tú te ves genial, el look vampírico te queda como anillo al dedo. – Yo sonreí embobado y me hice a un lado para dejarle pasar. – ¿Dónde dejo tu regalo?

– En mi pieza, ahí están acumulados.

Kagome caminó directo a mi habitación y yo la seguí sin pensarlo demasiado. Me crucé con Miroku quien me guiñó un ojo y me hizo gestos con las manos para incitarme a seguir, yo me reí.

Mika había desaparecido por ahora y a mí no me molestaba en absoluto. Kagome entró en la pieza y yo entré con ella, cerré la puerta tras de mí y el ruido de afuera sólo permaneció como un eco lejano. Un ladrido chillón llamó la atención de Kag.

– ¡Aki! – el cachorro se paró en dos patas para pedirle que lo levantara, ella lo acercó a su rostro y él dio pequeños besos en su nariz.

– Te ha extrañado bastante al parecer desde ayer. – Kagome me sonrió y lo dejó en el suelo.

– He traído de regreso tu sudadera – exclamó y se acercó para pasármela en los brazos. Yo asentí y al tomarla pude sentir que estaba impregnada con su aroma, no lo lavaría nunca más. – ¿Abrirás tu regalo ahora? – preguntó y yo miré la bolsa negra con un listón rojo sobre la cama.

– Si, parece un buen plan.

Me senté en la cama, tomé la bolsa y la abrí con cuidado para no romperla. Una cabeza suave y gigante se asomó sin previo aviso. El peluche de un Shiba Inu tenía una bufanda roja enrollada en su cuello.

– Oh dios, es igual a Aki. – me reí mientras lo sacaba de la bolsa.

– ¿Cierto? Lo he visto y lo he amado, tenía que comprártelo. – Exclamó Kag.

– Es perfecto, con bufanda y todo.

– Error, la bufanda es para ti, espero que tu color favorito siga siendo el rojo…

Analicé las palabras por unos momentos, ella recordaba mi color favorito y el que al mismo tiempo estuviera destacando sobre su cuerpo ahora mismo lograba que no pudiera apartar los ojos de sus curvas.

– Si, siempre es el rojo. – sonreí y desenrollé la bufanda del peluche. – Es muy bonita, ¿la has comprado?

– Me he dado el tiempo de tejerla, así podía escoger el color.

Se acercó a mí extendiendo sus manos para que le pasara la prenda de color rojizo. Yo la miré con atención mientras seguía cada uno de sus movimientos. Pasó la bufanda por detrás de mi cuello y la amarró en un nudo elegante a la altura de mi pecho.

– Bien, te queda perfecta. – musitó mientras me sonreía. Miré hacia abajo y tomé la lana entre mis dedos.

– Es preciosa Kag, muchas gracias. – La miré hacia arriba. Ella seguía frente a mí.

Su aroma me embriagó y me levanté para estar a su altura, pude notar que sus tacones dejaban su boca a la altura de mi mentón. Le sonreí mientras en un impulso me acerqué con rapidez para abrazarla.

– Muchas gracias, de verdad, significa mucho para mí. – Me separé un poco, aun sujetándola con uno de mis brazos por la cintura. Ella me miró con atención mientras yo tomaba uno de sus bucles entre mis dedos y lo peinaba con cuidado. – Pero… el mejor regalo de todos es que tú estés aquí. – musité. Vi sus ojos chocolate pasar por mis labios unos segundos y sentí un escalofrío placentero recorrerme el cuerpo.

Bajé mi rostro unos centímetros hasta el suyo y pude sentir su aliento dulce chocar contra mi boca. La ví entrecerrar los ojos y fue señal suficiente para mí. Cerré el espacio entre los dos y mis labios rozaron los suyos, el mundo podría haber acabado en ese mismo instante y no me habría importado... yo deseaba ir al infierno voluntariamente con ella.


AAAAAAAAAAAA QUE RABIA CORTAR EL CAPÍTULO AHI, pero era necesario sdjfnfds, ven que Inu si tiene sus buenas salidas impulsivas de vez en cuando... A pesar de que intenta reprimir sus sentimientos siempre le explotan en la cara sjdnfds

Actualizaré el jueves sin falta, ¡un abrazo virtual y espero sus comentarios y reacciones!

Frani