Capítulo 31: Distanciamiento
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Alguien dijo una vez, "Amor es darle a alguien la capacidad de destruirte… confiando en que no lo haga."
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Ubicación: Konoha
Había pasado una semana des de que regresaron a Konoha, y Naruto sentía como sus compañeros se distanciaban cada vez más. Sasuke estuvo ingresado en el hospital de la aldea cinco noches, y aunque Sakura siempre preguntaba por el… rara vez se pasó a verlo. Por su parte, el Uchiha evitaba cualquier conversación relacionada con la pelirrosa y el fénix, y agradecía estar confinado lejos de ella. Era lo mejor para ambos. Des de que Sakura lo besó para succionarle el chakra, el pelinegro había estado hecho un lío. Lo había besado solo por eso? Que significaba para ella? Por que no podía parar de pensar en sus labios aun sabiendo que lo había utilizado? Y más importante aun… Por que le importaba tanto todo eso si se había propuesto olvidarse ella?
Para Sakura, el solo pensar en enfrentarse al Uchiha le daba pavor. Se avergonzaba de sus actos, pero esa había sido su única opción para salvar a Naruto y a los demás. Aun así, no podía evitar recordar la oleada de sentimientos que la invadió al besar a Sasuke, y eso le provocaba aun más remordimientos. Como un efecto domino, Sakura también empezó a distanciarse de su amigo jinchuriki. Los había besado a los dos… por motivos diferentes, pero eso no dejaba de ser ruin. No ruin por besar a dos hombres…. Sakura se consideraba una mujer liberal y soltera que no tenía que rendirle cuentas a nadie, pero era ruin porque con ambos lo había disfrutado. Tanto Naruto como Sasuke sacudían cada átomo de su cuerpo. Sus tan diferentes cualidades y opuesto caracteres la complementaban a la perfección, y la hacían sentir completa.
Aquella mañana a Sasuke le dieron el alta y Naruto lo acompañó en el camino hacia la mansión. El ambiente estaba tenso, y los dos se mantuvieron en silencio. El Uchiha no quería volver a casa y ver a Sakura, y eso era evidente. Por otro lado, en vez de alegrarse de que el moreno le dejara vía libre con la chica, Naruto solo deseaba que las cosas fueran como antes. No soportaba sentir como sus amigos se rehuían…
- Que vas a decirle a Sakura-chan cuando lleguemos? – le preguntó el kitsune intentando iniciar una conversación. Sasuke se encogió de hombros y siguió con la mirada al frente. Estaba claro que no quería hablar de ella… - He pensado en lo que dijiste… en que no eres bueno para nadie y destrozas todo lo que tocas. No es cierto. – continuó Naruto. El moreno rodó los ojos. – Sabes como lo se? Porque a mi me has fortalecido. – Entonces, el Uchiha paró en seco y miró al rubio interrogante. Naruto sonrió… había captado su atención. – Siempre dices que yo te saque de la oscuridad, pero nunca reconoces lo que hiciste tu por mi.
- Intentar matarte? – le preguntó sarcástico.
- Me diste una razón por la que luchar… no me destrozaste, me hiciste más fuerte. – confesó. – y también hiciste más fuerte a Sakura-chan…
- Dobe, no empieces… - le cortó Sasuke renaudando el paso. Naruto frunció el ceño y se apresuró para alcanzarle.
- Deja de alejarnos teme… te vas a quedar solo otra vez.
- Y que sugieres que haga?! Que te aconseje en como conquistarla?! Que sea su hombro sobre el que llorar cuando tengáis una pelea?! Que me quede observando como os abrazáis y besáis delante de mi todo el tiempo?! – preguntó el chico exasperado. Naruto desvió la mirada molesto.
- No hables como si ella me hubiese elegido…
- Lo hará. Es lo que debe hacer. – declaró Sasuke.
- Y que pasa con lo que quiere hacer?! – le recriminó. Sasuke soltó un bufido…. Malditos tiempos modernos, maldita libertad individual – pensó para si.
- Entonces vas a ser tu el vele por nuestra relación? – le preguntó mordaz. – Dime, dobe, vas a aconsejarme tu de como ganarme a la molestia? Vas a ser siempre el amigo fiel que reprime sus sentimientos porque quiere proteger a su mejor amigo? Vas a renunciar a tu felicidad para garantizar la mía? – Naruto bajó la mirada entristecido. Podría hacerlo por Sasuke… – Tu y "Santa" Sakura sois iguales y me ponéis enfermo. Siempre pensando en los demás… - escupió ácido al adivinar su respuesta.
- Claro porque tu ahora estás siendo egoísta! – le rebatió el kitsune. – Te rindes porque piensas en nuestra felicidad anteponiéndola a la tuya!
- Por que estoy harto de que siempre os sacrifiquéis por mi! – exclamó cabreado. – Os debo no una… sino dos vidas! Tu me salvaste y Sakura me resucitó… y, por primera vez, quiero… - salvaros yo – pensó mas no finalizó la frase. No quería exponerse tanto a Naruto. El rubio sonrió irónico.
- No nos debes nada, teme. Nunca lo has entendido pero eso es la amistad. – le explicó el rubio. – No tengo ni idea de como vamos a salir de esta, o de si las cosas podrán volver a ser como antes… ni siquiera puede mirarme a los ojos después de besarte! – se quejó el chico. Sasuke lo miró a modo de disculpa. – y se que a ti te costó mirarme cuando ella me besó.
- Entonces que? Que sentido tiene todo esto, dobe? – interrogó. El rubio lo miró con una sonrisa nostálgica.
- Lo único que se es que Sakura no se merece que la abandones… de nuevo. – contestó. El Uchiha sintió como el corazón se le oprimía recordando la vez que dejó a la pelirrosa tirada en una banca. Esta vez, estaba siendo más sutil pero venía a ser lo mismo. Pero sino era eso... que harían ahora? Vivir los tres juntos reprimiendo sus impulsos y sentimientos? Esperar como si de un virus se tratara y los síntomas del enamoramiento fueran a desaparecer?
- Dobe, vives en el mundo de yupi. – criticó. El rubio soltó una carcajada.
- También podríamos dejar que Kiba la conquistara – le picó en contestación. El pelinegro soltó un gruñido. Eso si que no… el chico perro no era una opción. Naruto recapacitó unos segundos, y coincidió con su amigo. – Urrg me da asco solo de pensarlo… además Akamaru es un guarro.
- Pues que? Vivimos una relación de a tres? – preguntó con sarcasmo. - tu la tienes entre semana y yo los festivos, y la Navidad la pasamos en familia? Por favor...
- Puede que si estamos los tres… tu y yo nos acabemos enamorando, y entonces no habría problema, no? – se burló. No obstante la broma duró poco cuando el pelinegro lo fulminó con el sharingan activado. – Tienes razón… lo nuestro no funcionaría. Eres un amargado, teme! – continuó riéndose mientras se adentraba al portal de la mansión y evitaba que Sasuke se le echara encima. Cuando ambos llegaron a la puerta, Naruto se volvió serio y miró a su amigo suplicante. – Solo prométeme que no serás un completo imbécil con ella. – le pidió. El Uchiha arqueó una ceja y entró en la casa.
- Tadaima! – gritó Naruto siguiendo al moreno.
Ambos shinobi llegaron a la cocina para encontrarse con Suigetsu, Karin, Itachi y Shisui que conversaban mientras preparaban la comida.
- Veo que por fin te han liberado, otuoto – dijo Itachi para darle la bienvenida. Sasuke solo emitió un monosílabo a modo de contestación.
- Tan comunicativo como siempre… - se burló Shisui mientras le daba un sorbo a su taza de café.
- Donde está Sakura-chan? – preguntó el rubio buscándola con la mirada.
- No ha bajado aun – informó Karin. Sasuke la miró incrédulo. Sakura jamás dormía hasta mediodía, no des de que padecía insomnio. El pelinegro se dio la vuelta, y se dispuso a subir a su habitación ante la atenta mirada de su hermano.
- Y estás cocinando tu? – se burló el kitsune mirando a Suigetsu con aparente horror. El chico pez soltó una carcajada, y la pelirroja lo golpeó.
- Tenéis algún problema con eso, imbéciles? – les preguntó con voz ultratumba.
- No te ofendas prima, pero creo que pediré ramen para llevar. No quiero morir tan joven…- continuó bromeando Naruto. Suigetsu se volvió a reír por lo bajo, pero decidió ayudar a su compañera.
- Ne…Naruto, por que no avisas a Bakasuke y a Sakura-chan de que la comida está casi lista? – sugirió con una sonrisa juguetona. Naruto se encogió de hombros y fue en busca de sus compañeros.
- Pero Sakura no se estaba bañando? – preguntó la pelirroja confundida. La sonrisa tiburonesca del peliceleste solo se ensanchó aun más. Shisui lo miró divertido.
- Eso ha sido un golpe bajo, Suigetsu
- Espero que sepas correr o lo próximo que comeremos será sushi… - añadió Itachi. A su hermano no le iba a hacer ninguna gracia la bromita del chico.
- Oh vamos! No me digáis que vosotros no sentís curiosidad! – les retó. Los tres reflexionaron unos segundos y, luego, se miraron cómplices.
- Pensándolo bien… solo has adelantado lo inevitable – dijo Shisui mientras activaba el sharingan para escuchar lo que sucedía en el piso de arriba. Suigetsu sonrió satisfecho… se moría de ganas de saber como seguía el culebrón del equipo siete.
Mientras tanto, Sakura se encontraba finalizando su baño. La noche anterior había sido incapaz de dormir por los nervios, y había necesitado ese momento de relajación antes de enfrentarse a sus compañeros. La pelirrosa soltó un suspiro, y salió del agua para envolver su menudo cuerpo con una toalla. Se miró al espejo. Otra vez, esas ojeras… si continuaba así tendría que empezar a usar maquillaje, o la gente pensaría que era un zombie. "Tu poder de regeneración no sirve para esto? – bromeó la chica a la diosa en su interior, pero se sorprendió al ver como, acto seguido, los círculos azulados se difuminaban en su piel. Vaya! – pensó con una sonrisa. La Haruno se soltó el moño, y dejó que su larga cabellera se pegara a su espalda húmeda, y abrió la puerta para encaminarse a su habitación.
Sin embargo, nada más salir esta chocó con algo duro y cayó al suelo. Sakura se quejó por el golpe pero su boca se secó al levantar la vista y encontrarse con la mirada penetrante del Uchiha. Tierra trágame! – maldijo la chica al verse semidesnuda delante de la persona que tanto había intentado evitar. Por su parte, Sasuke no decía nada. Su cerebro estaba demasiado ocupado procesando la imagen de la pelirrosa en toalla como para pensar en algún comentario ingenioso y lleno de sarcasmo, y su cuerpo parecía estar clavado en el suelo. La situación empeoró cuando Naruto apreció por el pasillo gritando su nombre.
- Eh teme! La comida está list….- el rubio no pudo continuar al ver lo que se escondía detrás de Sasuke, y se sonrojó violentamente al ver a su compañera en ese estado. Oh kami! Por que a mi?! – gritó la pelirrosa en su fuero interno. Sakura se levantó apresurada e intentó afianzar la toalla a su alrededor para que tapara su cuerpo lo máximo posible.
- Co-como te encuentras? – le preguntó la chica a Sasuke evitando los zafiros oscurecidos del rubio.
- Hmp, mejor – contestó este seco. Sakura miró al suelo nerviosa.
- Será mejor que me vista – comentó mientras se disponía a llegar a su habitación.
Para cruzar el pasillo entero, la chica tenía que pasar entre los dos hombres que estaba postrados, uno a cada lado, observándola. Lentamente y con cautela, Sakura se escurrió entre ellos como una presa que intenta huir disimuladamente de su depredador, y cuando los pasó echó a correr hacia su recámara. La pelirrosa sintió la electricidad recorrer todo su cuerpo al estar entre ambos chicos, y tanto Naruto como Sasuke aspiraron el perfume que Sakura dejó al pasar contuviendo sus ansias de arremeter contra ella. Esa mujer despertaba al instinto animal que llevaban dentro.
Sakura cerró la puerta de su habitación con el corazón desbocado. Que había sido eso? Por que el destino era tan sádico con ellos? A su vez, los shinobi intercambiaron un duelo de miradas después de que Sakura escapara a su habitación, y Naruto sonrió al ver a su amigo en su mismo estado de trance.
- Definitivamente… Kiba no es una opción. – dijo con una sonrisa cómplice. Esa mujer era demasiado para el Inuzuka. Sasuke no respondió pero una media sonrisa se dibujo en su rostro al la vez que se adentraba en el baño. Claro que no lo era…Ni hablar!
Ubicación: Centro de Vigilancia 403
El Centro de Vigilancia 403 era una de las pocas prisiones a las afueras de Konoha para reclusos de rango S que no habían desaparecido después de la guerra. Si bien en esos tres años había reinado la paz, el hokage había decido mantener a ciertos individuos bajo supervisión continua ya que continuaban presentando una amenaza para el nuevo orden. Para la sorpresa de todos, Orchomirau fue nombrado director de las instalaciones una vez cumplida su condena como parte de su misión comunitaria. El antiguo Sannin se rehusó a volver a la villa, y Tsunade le permitió residir a su aire siempre y cuando cumpliera con su deber, y llevara la prisión sin revuelos, experimentos, o intentos de golpe de estado.
La exgoidame y Jiraya llegaron al centro a mediodía después de tres días de viaje, y su antiguo compañero los recibió acompañado de los anbus que supervisaban su trabajo.
- Jiraya, Tsunade, me alegro de veros… no recibimos muchas visitas por aquí. – les saludó el hombre serpiente.
- Veo que te has adaptado bien – le bromeó Jiraya al ver como todo el mundo lo trataba como si fuera el amo del lugar. Orochimaru había sido capaz de convertir esa prisión en su palacio de súbditos. Tirano una vez, tirano siempre – pensó el peliblanco mientras una gotita recorría su frente.
Orochimaru sonrió a su amigo con superioridad, y luego dirigió la mirada a la mujer rubia quien asintió con la cabeza en forma de saludo. La Senju seguía sin fiarse de el… y, por mucho que ella y Jiraya lo hubiesen hablado, Orochimaru siempre sería un extraño para ella. No quería verle, ni tampoco lidiar con el. Sin embargo, la urgencia de las circunstancias los había llevado a llamar desesperadamente a su puerta. Puede que el hombre serpiente fuese su única opción…
- Tenemos que hablar – le dijo esta de forma directa. Orochimaru ensanchó su sonrisa. Sabía porque estaban ahí… a pesar de estar recluido, seguía teniendo una serie de fieles seguidores que lo informaban de todo lo que ocurría en la aldea.
- Supongo que estáis aquí por tu alumna, no? – preguntó. Tsunade entrecerró los ojos. Lo sabía, este sabe algo! – pensó. – Acompañarme.
Caminaron de entre los pasillos de la prisión hasta llegar al despacho de Orochimaru. Jiraya rodó los ojos al ver como su ex colega había remodelado el lugar. Evidentemente, las paredes habían sido pintadas de un violeta oscuro que marchitaba cualquier rayo de luz que se atreviera a cruzar el ventanal, y había cambiado la silla del director por un trono hecho de piedra.
- Que acogedor – masculló con ironía. Por que su amigo tenía que ser tan tétrico?
- Espero que no os molesta mi re-decoración – dijo este para continuar la broma.
- Orochimaru, al grano – lo interrumpió la rubia. Este sonrió asintiendo.
- Dime… que ha hecho mi aprendiz descarriado esta vez? – preguntó con sonra.
- Que sabes de Kabuto? – lo interrogó. Orochimaru se encogió de hombros.
- Le perdí la pista después de encontrar su último escondite… que, por cierto, aun no me lo has agradecido – contestó. – gracias a mi información, encontrasteis a Sakura, no? – Tsunade apretó los puños.
- Que quieres? – escupió con rabia.
- Se que no me dejáis experimentar con humanos vivos… - empezó. – pero me gustaría poder usar a los prisioneros que mueran en beneficio de la ciencia. – pidió. Jiraya frunció el ceño indignado.
- Ni hablar – se negaron ambos. Así es como empezó la última vez… sabían que si le daban mucha libertad al pelinegro, este acabaría dejándose influenciar por su ambición, y cruzaría los límites de lo ético y moral… otra vez.
- Pues entonces no creo que pueda ayudaros – contestó Orochimaru perdiendo el interés.
- No negociaremos con personas, Orochimaru – intentó razonar Jiraya.
- Personas muertas – le corrigió. Luego, el pelinegro desvió su mirada a la mujer que se mantenía asunte durante la conversación. – Dime, Tsunade, ha empezado a mutar ya Sakura? – le preguntó deseando provocarla. Esta lo miró sorprendida. Como se había enterado?
- Sabes algo del fénix?! – le preguntó ansiosa.
- Pues claro! En mi interminable búsqueda de la inmortalidad estudié todo lo habido y por haber sobre la encarnación del fuego… pero mi falta de datos me impidió perseguir esa vía así que recurrí a otros métodos.
- Los contenedores…- masculló Jiraya entre dientes. Este le sonrió pícaro y asintió.
- Que más sabes?! – pidió Tsunade desesperada.
- No mucho aunque creo saber como Kabuto ha aislado el gen de la regeneración…es raro que me sienta orgulloso de como mi alumno ha superado mis métodos? – preguntó irónico.
- Puedes revertirlo?
- Podría… pero vosotros tendrías que darme algo a cambio – se codeó el sannin. Tsunade golpeó la mesa en uno de sus ataques de genio.
- Maldita sea Orochimaru! No voy a dejar que nos chantajees! – le gritó. El aludido sonrió con arrogancia.
- Entonces… dejarás que Sakura muera? – le preguntó. Jiraya soltó un bufido. Ese era el método de Orochimaru, siempre se salía con la suya…
- A-a que te refieres?
- Tsunade…. Por que crees que se llama la reencarnación del fuego? – dijo helándole la sangre a la rubia. – Si Sakura continua absorbiendo el poder, es cuestión de tiempo que el fuego desee salir, y cuando lo haga… digamos que el cuerpo humano no suele soportar la combustión espontánea. – la mujer ahogó un grito. Sabía que su alumna estaba en peligro, pero eso? Si la pelirrosa usaba al fénix acabaría inmolándose…
- Que vamos a hacer? – le preguntó esta con un hilo de voz al hombre rana.
- Quédate con los muertos y haz lo que quieras – contestó Jiraya mirando a su ex compañero. – pero dinos como revertir la mutación creada por Kabuto, y como sacarle esa cosa a Sakura.
Orochimaru sonrió satisfecho y asintió con la cabeza. Por fin… algo interesante después de tantos años.
- Para hacer eso tengo que verla – les avisó. – Así que… volvemos a casa?
Ubicación: Residencia Uchiha
Suigetsu volvió a sonreír al recorrer la mirada entre sus compañeros. Des de que se habían sentado en la mesa a comer, ninguno había hablado. Podría cortar la tensión entre ellos con su espada si quisiera…Sakura continuaba teniendo un sonrojo latente en sus mejillas que demostraba que aun no se había recuperado de su encuentro post-ducha con los shinobi. Sasuke y Naruto se habían sentado a cada lado de la pelirrosa, pero evitaban cualquier tipo de contacto visual con ella. De hecho, Sasuke llevaba comiéndose toda su comida sin sal con tal de no tener que estirar su brazo para recoger el salero, que estaba en frente del rubio, pasando por el espacio vital de la chica. Era digno de una comedia romántica, y el chico pez se lo estaba pasando en grande…. Miró a Shisui que se encontraba analizándolos igual que el, y su sonrisa se ensanchó. Siempre podía contar con el para meterse con la gente. El moreno parecía ser el único de esa familia de amargados que sabía divertirse. Ambos cruzaron miradas y sonrieron cómplices.
- Ne Sakura-chan – la llamó el peliceleste – Que tal el baño? – le preguntó disimulando su sonrisa. La Haruno se atragantó con el trozo carne que acababa de meterse en la boca, y miró al chico con pánico. A caso sabía lo su accidente?
- Q-que? – preguntó confundida.
- Ya sabes… como estabas estresada. Me preguntaba si el baño te había relajado? – continuó pinchando este ante las miradas asesinas de Naruto y Sasuke.
- Ah! Sisi.. – contestó patosamente y bajando la mirada.
- Menos mal que Naruto y Sasuke han llegado a la hora de comer, sino te habrían interrumpido de pleno – dijo este a modo casual. Sakura soltó los palillos y se agarró los muslos aun más abochornada. Lo estaba haciendo a propósito…
- No creo Sui…Sasuke no es tan descarado – se unió Shisui a la burla.
- Quien sabe? Oye Itachi, has tenido la charla sobre mujeres con tu hermano? – preguntó el chico pez al moreno mayor.
PLAFF! En un abrir y cerrar de ojos, Sasuke se había abalanzado contra Suigetsu tirándolo al suelo, y moliéndolo a puñetazos. Tanto Itachi como Karin soltaron un bufido de cansancio. Por que Suigetsu se empeñaba en cabrear a Sasuke? Algún día acabaría muerto…
- Sasuke – lo llamó su hermano, pero este lo ignoró y continuó dándole una paliza al chico. Itachi volvió la vista aburrido a la mesa, y siguió comiendo. No venía al caso intentar pararle…
- Que genio – murmuró Shisui divertido. Luego, miró a Naruto, y le sonrió.
- Sasuke no es tan descarada, pero me pregunto que habrías hecho tu… al fin y al cabo, todos tus senseis han sido fanáticos del Icha Icha – bromeó el moreno haciendo que Naruto saltara hacia el.
Lo que empezó como una comida tranquila de fin de semana, acabó siendo una batalla campal. Sakura frunció el ceño ante aquella escena. Por que no podían dejar de pelear ni aunque fuera un momento.
- Basta! – gritó malhumorada haciendo que los cuatro se quedaran estáticos. El carácter de esa mujer daba miedo. – Si! Me han visto salir de la ducha y que?! Hacer el favor de madurar – exclamó dirigiéndose tanto a Suigetsu como a Shisui. – Y no! ni Sasuke es tan descarado, ni Naruto un pervertido, contentos?!
- Bueno Sakura-chan… la verdad es que la escena si ha sido digna de uno de los libros de ero senin… ya sabes con la toalla, y el pelo mojado– bromeó el rubio, pero entonces el Uchiha le pegó un puñetazo. – Auch! Que mierda te pasa?!
- Deja de dar detalles, imbécil.
- Ahora te molesta?!
- Hmp no, pero para querer mantenerte al margen pareces tener muy bien grabada la imagen – le recriminó Sasuke.
- Yo? Por favor! Si casi tenías el sharingan activado para guardártela en tu memoria fotográfica – le rebatió el rubio. Sasuke se molestó aun más por el comentario.
- Al menos yo no babeaba – contestó ácido.
- Basta ya los dos! – ordenó Sakura poniéndose entre medio de ambos hombres.
- Eres tu el que se ha propuesto olvidarse de ella! – le gritó el kistune por encima de Sakura. La pelirrosa lo empujó para que no se acercara tanto a Sasuke. Eso iba a acabar en pelea.
- No ibas a hacerte a un lado por tu amigo?!
- De acuerdo! Pues entonces ni tu ni yo! – concluyó Naruto cruzándose de brazos.
- Si claro pues que se la quede Kiba – soltó el Uchiha sin pensar.
- Que…?! – preguntó atónita Sakura mientras se giraba al ver al pelinegro. – Que has dicho?
Silencio. Un incómodo silencio inundó el comedor haciendo que Suigestu se arrepintiese de haber empezado esa broma. Itachi y Shisui miraban al Uchiha menor con un deje de sorpresa y decepción, y Naruto tenía los ojos que se salían de sus órbitas. No lo había dicho….Por el amor de dios! Eso era una broma entre ellos, no algo que decirle a la chica. Sin entender muy bien lo ocurrido, Sasuke posó su mirada en Sakura que lo miraba dolida. La pelirrosa se acercó y lo abofeteó con toda la frustración acumulada. Aun con la mejilla roja, el moreno volvió a mirarla con el ceño fruncido. A que venía eso?
- Que soy para ti?! Un objeto que puedes pasar a tus amigos?! Que significa que Kiba se quede conmigo?! A caso te importa una mierda como me siento?! – le gritó mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos.
- Te importa a ti?! Me besaste solo para quitarme mi chakra! Ni siquiera se si me amas de verdad! – le gritó el Uchiha de igual manera. Sakura abrió los ojos perpleja y bajó la mirada arrepentida. Ahí estaba… el rencor de los Uchiha. La pelirrosa se sintió morir al saber que ella era la causante de su furia. Ella nunca había deseado hacerle daño.
- Tienes razón… lo que hizo estuvo mal. – reconoció la chica. – pero no podía dejar que le pasara nada a Naruto, y habría hecho lo mismo si se hubiera tratado de ti. – dijo con una sonrisa triste. – No se por que insisto… te mereces a alguien en quien puedas confiar, y claramente esa persona no soy yo.
Dicho esto la chica abandonó el salón, y entró en su habitación para guardar algo de ropa en su mochila. Bajó las escaleras a toda prisa pero se encontró con Naruto que la miraba suplicante.
- A donde vas? – le preguntó el rubio.
- Dormiré en casa de Ino, no quiero molestar – murmuró esta mientras pasaba por su lado.
- Lo siento, Sakura-chan – se disculpó. – No se lo tengas en cuenta… sabes que siempre habla sin pensar. Por favor, no te vayas.
Sakura miró a Sasuke que seguía parado en el salón mirándola fijamente. El no iba moverse. Esperaría como siempre a que ella fuera a el… pero esa vez no sería así. Sakura volvió a mirar a Naruto y le regaló una sonrisa triste.
- Solo serán unos días Naruto… yo necesito tiempo. Sabes lo que siento por ti… por ambos, pero no puede ser, y por mucho que intentemos hacer que las cosas sean como antes… es imposible. De un modo u otro… nos haremos daño.
Dicho esto la kunoichi abandonó la residencia dejando al Uzumaki con la palabra en la boca. Naruto se giró para ver al pelinegro y frunció el ceño muy cabreado.
- Imbécil! – le gritó mientras subía a su habitación, y la cerraba de un portazo. Solo le había pedido una cosa a Sasuke… y había sido incapaz de hacerla.
Por su parte, el Sasuke fulminó con la mirada a Shisui que lo miraba reprobatoriamente. A esto, se le añadió Itachi.
- Que estás haciendo, Sasuke? – le preguntó el hermano.
- Es lo mejor – masculló este. Shisui arqueó una ceja.
- Para quien? – inquirió escéptico.
- Para todos – soltó frío y seco. Itachi negó con a cabeza exasperado.
- Ya… repítetelo hasta que te lo creas. – contestó, y, cabreado, Sasuke también se largo para encerrarse en su recámara.
Ubicación: Residencia Yamanaka
La joven rubia descansaba sobre el torso desnudo de su novio. Adoraba ver Sai después de sus misiones. Aunque fuera por poco días, la distancia los hacía extrañarse mucho, por lo que los reencuentros eran cada vez más fogosos. El pelinegro acarició la suave y lisa cabellera de la chica mientras se dejaba llevar por las caricias que esta le brindaba.
- Cuando voy a conocer a tu padre? – le preguntó de repente. Ino lo miró extrañada.
- Ya lo conoces
- Me refiero a conocerlo formalmente… como tu novio. – se auto-corrigió el chico. – He leído que cuando dos personas se quieren se las introduce a sus respectivas familias. En mi caso, yo no tengo a nadie, pero tu tienes a tus padres…
- Ah eso… - entendió la rubia sonrojándose. Lo había pensado un par de veces, pero su padre era muy sobre-protector con su pequeña. Además había otra razón…– Por que quieres conocerlos?
- Porque quiero que sepas que voy enserio contigo…- le confesó el ANBU e Ino sonrió con ternura.
- La verdad es que nunca quise hacer nuestra relación formal porque no creí que la mereciera. – le admitió la chica. Sai la miró confundido. – De pequeñas, Sakura y yo siempre competíamos en todo, incluso en quien conseguiría novio antes. Cuando… cuando ella lo sacrificó todo para que pudiéramos vivir, yo sentí que no me merecía conseguir lo que creí que ella jamás podría tener… - explicó. Sai la miró con comprensión.
- Sakura nunca quiso que te privaras de ser feliz… es más nos alentó a ello. – le recordó el pelinegro. La rubia sonrió y asintió con la cabeza.
- Lo se… y la próxima semana te presentaré a mis padres en una cena formal – le informó entusiasmada.
- Voy a tener que mentir sobre lo mal que cocina tu madre? – le preguntó este recordando las veces que había probado recetas de la progenitora Yamanaka. Ino lo miró juguetona.
- Si quieres caerles bien… si.
Ambos rieron y se abrazaron disfrutando de la compañía del otro mas el momento se rompió cuando llamaron a la puerta. Ino se levantó de la cama y envolvió su cuerpo desnudo con una fina bata antes de abrir la puerta.
- Frente? – preguntó sorprendida al encontrarse con su amiga en el umbral. Llevaba una bolsa colgando del brazo y sus mejillas estaban enrojecidas. Ha estado llorando – adivinó la chica. – Que ha pasado?!
- Puedo pasar? – preguntó esta con un hilo de voz. La rubia se hizo a un lado y la cobijo en un abrazo nada más entrar. – Estoy bien, solo… no tengo donde quedarme.
- Sakura? – preguntó Sai confundido al llegar al salón. La pelirrosa ató cabos al ver a su amiga en bata y al ANBU sin camiseta.
- Siento haberos interrumpido… - se disculpó volviendo a encaminarse a la puerta.
- Que? No! Si Sai ya se iba! – se inventó la Yamanaka para reconfortar a su amiga. El pelinegro la miró sin entender lo que pasaba.
- Pero si acabo de lleg…- empezó a decir sin poder terminar la frase. Su novia ya lo había empujado fuera del apartamento, y le había cerrado la puerta en la cara. – Al menos podría haberme dejado ponerme la camiseta… - suspiró el chico mientras salía de ahí obediente. Si algo había aprendido en esos tres años de noviazgo con Ino era que nada ni nadie debía interponerse en una tarde chicas.
- No tenías por que hacerlo… - le dijo Sakura a su amigo. Ino sonrió y negó con la cabeza.
- Que dices?! Eres mi mejor amiga. Además veo a Sai todos los días, y me apetece una noche para nosotras solas. Llamaré a Tenten para que se nos una más tarde, pero, ahora, quieres contarme lo que ocurre? – insistió la rubia al ver a su amiga tan desesperada. Sakura soltó un suspiro, y se dejó caer en la cama preparada para su sesión de psicología con la Dra. Yamanaka.
- Necesitaba alejarme de esa casa…- contestó mirando al techo.
- De la casa o de los que la habitan? – cuestionó la rubia entrecerrando los ojos. Sakura hizo un mohín. – Frente, tiene esto que ver con la escena pornográfica que tu y Naruto protagonizabais sobre la encimera de la cocina? – preguntó directa. Sakura se incorporó de golpe y miró a su amiga atónita.
- Estuviste viéndonos?! – le preguntó avergonzada – Serás cerda!
- Entiéndeme! No sabía como interrumpiros y daros la noticia. – se defendió la rubia riéndose ante la reacción de su amiga. – Y bien? Todo esto es porque besaste Naruto? O por que Sasuke te dijo que te ama? – Sakura iba a decir algo pero esta la cortó – Sai me lo ha contado… espero que no te importe.
- Ino… también besé a Sasuke – confesó Sakura. La rubia abrió los ojos atónita. – Para robarle su chakra…
- Vaya! – exclamó sorprendida. Nunca se hubiera imaginado a Sakura en esa posición. No obstante, Ino se auto-recordó que la chica se había perdido gran parte de esa etapa de la juventud en la que uno experimenta con sus emociones por culpa de un psicópata que la torturó durante años, y pensó que era normal. Después de unos segundos, la rubia sonrió picarona – Y como te sientes? – le preguntó. Sakura volvió a suspirar y se mordió el labio.
- Pues estoy hecha un lío…
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Continuará….
