Disclaimer: Star Wars no me pertenece.
N.A.: Ya lo dije en el anterior capi: agarraos que vienen curvas (*se esconde debajo de la cama poniéndose un casco y con los ojos cerrados a esperar acontecimientos*)
En fin, ahí va el capi, extra corto pero más intenso que ningún otro de los que llevamos hasta ahora. Y no, no me he equivocado con el título. Es la segunda parte del anterior.
44
El muchacho y la serpiente
Red Star Corp., 9.30 AM
Casi se le hunde el pecho a Kylo de la impresión que le supuso explorar de nuevo esos recuerdos traídos de la mano de Robert. Mantuvo la compostura, apretando las mandíbulas, fijando la vista en el vacío, intentando serenarse. Porque había más.
Algo más que le estaba descubriendo su ave de luz radiante, más brillante que nunca, que aleteaba dentro de su alma y le ayudaba a romper las barreras de la mente de Robert, accediendo a flashes de recuerdos suyos…
… Por primera vez en años.
Por fin.
Por fin.
¡Por fin!
…
Armie, con las manos detrás de la espalda, muy serio y cuadrado ante la mesa de despacho de Robert, suspiró antes de responder con gesto inocente.
- Señor, me preocupa mucho Kylo. Lo noto… distante estos días.
Robert esbozó una sonrisa astuta.
"Magnífico. Hasta un pobre perro rabioso como él se ha dado cuenta. Será útil."
Kylo oía los pensamientos de Robert desde dentro de sí mismo, viendo las cosas desde el punto de vista de Robert, como siempre ocurría cuando uno accedía a recuerdos pasados de la persona en cuestión. Había sentido los músculos de su rostro distenderse, el dolor de la piel y los tendones al moverse. Por eso odiaba sonreír.
-Bueno – comenzó el anciano con voz calmada - no creo que todas estas cosas que me acabas de decir sean solamente fruto de tu preocupación amistosa, Armitage.
El pelirrojo frunció el ceño, intentando mantener la dignidad y controlando su repentino rubor.
- Señor, me importa la Academia, y con su actitud, Kylo no la honra.
- Tienes razón, chico. Por eso voy a necesitar un favor de ti. No te preocupes, te cubriré las espaldas siempre que pueda. Sé que sospechas que el chico no es de este mundo, como decís los jóvenes ahora. Admito que yo tampoco lo tengo claro, pero le conozco y sé hasta dónde puede llegar. Haz lo que puedas y ve informándome. Habrá recompensas para ti. No me decepciones, ¿está claro?
- No, señor.
…
Otro borrón de recuerdos, que pasaban como coches a toda velocidad por una autopista… Se solidificaron hasta crear la imagen de otro despacho, esta vez el de la oficina de dirección en la Academia. De nuevo, los ocupantes eran Robert y Armie.
- Así que está chantajeando a sus propios compañeros para que vayan al taller de esa pobre chica… Qué retorcido. ¿A qué crees que se debe?
"Como si yo no sospechara ya. Pero necesito que él vomite datos."
- Ni idea, señor… Puede que tenga ¿remordimientos?
Hasta Armitage tuvo que hacer una mueca, incapaz de asimilar la palabra "remordimiento". Como si no pudiera vocalizarla bien o le diera grima la sola idea.
- ¿Kylo? Nunca osaría pensar eso de él.
- Lo sé, yo tampoco, pero… Está más raro que de costumbre.
- Ya veremos en qué desemboca todo esto. Por lo pronto, dame todos los datos que tengas de esa chica.
…
Otro borrón, y ahora estaban en un exterior, de noche. La calle de su propia casa.
Observaba desde su escondite una pelea entre él mismo y aquel idiota de Cosmin junto a la furgoneta. Como en los anteriores recuerdos, oyó los pensamientos de Robert en esos instantes.
Ya se lo había dicho yo a Maul, que no me daba buena impresión el hombre… Pero misteriosamente, Maul creía en este pobre diablo para llevar a cabo la vigilancia.
Vio al Kylo de los recuerdos rodear la furgoneta en busca del tal Cosmin para rematarlo.
Y todo ha salido mal. Lo sabía, Kylo atacaría tarde o temprano.
Maldición, el chico va a darse cuenta en cuanto se gire…
Pero la pelea había sido brutal, él estaba medio atontado y podría propinarle un golpe de gracia. Así que Robert empuñó bien su paraguas, se escabulló detrás de la furgoneta y, cuando llegó el momento preciso, sabedor de que Kylo estaba desorientado por la lucha, asestó el golpe con seguridad y rapidez, descargado con la furia que daba la frustración.
…
- Sigo pensando que esta reunión me parecía un tanto teatrera, señor Maul.
El hombre alzó las cejas, encogiéndose de hombros, lo cual acentuó aún más las manchas de vitíligo en su rostro.
- No se me ocurre mejor forma de hacerle creer que él controla el juego. Todo fue según lo esperado. Confíe, señor Snoke.
- ¿Igual que confié en ustedes para la vigilancia? El chico estuvo a punto de matar a Cosmin aquella noche. Si yo no llego a aparecer, el muchacho lo habría matado.
- Ensayo-error, señor – replicó Maul con aplomo – Ve usted que pronto desistimos de ese plan suyo.
- Porque hicisteis ese estúpido trato con el muchacho – Robert masticó las palabras – Y porque esa niña también va camino de descubriros. Si no os andáis con cuidado a partir de ahora, todo se irá al garete.
…
Otro destello luminoso, otra nueva sensación de vértigo al pasear por la montaña rusa de recuerdos que pudo explorar…
Y tuvo ante sí al señor Hux, temblando, gritando y con los ojos fuera de las órbitas. Alrededor de él, todo el mobiliario de su lujoso salón de estar flotaba fantasmalmente en el aire a dos palmos del suelo. Las puertas se abrían y cerraban, las cortinas oscilaban violentamente sin que hubiera ventanas abiertas que dejaran pasar corrientes de aire, los libros se abrían solos y revoloteaban alrededor de su cabeza…
Había sido muy divertido ir a verle con el pretexto de una reunión estúpida, dejar la sala un rato con la excusa de utilizar el aseo y montar aquel numerito de poltergeist barato. Se había visto obligado a ello cuando le llegó el mensaje de Armitage, diciéndole que se iba de cervezas con Kylo y él había intentado convencerle en vano de que no se emborrachara bajo ningún pretexto.
Por supuesto, el adolescente, comportándose como uno de verdad por una vez en su vida, no le había hecho caso y Robert se temía lo peor… Y ahí estaba, oculto tras la rendija de la puerta que daba al pasillo, espiando la situación, haciendo que todo flotara ante el pobre Brendol, que se dejaba caer al suelo, gritando como un poseso y llevándose la mano al pecho mientras se congestionaba, se ahogaba por instantes…
Haciendo gala de toda su sangre fría, aguardó hasta que Brendol estuvo inconsciente para sacar su móvil y llamar a la ambulancia.
…
Rey. Rey de Jakku.
Susurraba para sí el nombre de la joven, mientras sus largos dedos se paseaban por las fotos que habían sacado los rumanos de ella durante el espionaje.
Una chica peculiar.
Recordó lo que le había visto hacer desde las ventanas de su despacho, que daban a la calle, cuando ella se pensaba que no miraba nadie: alargar la mano y hacer que el móvil, que se le había caído al suelo, flotase hacia sus dedos extendidos.
Una chica muy interesante.
…
El torbellino de recuerdos lo llevó en un tumulto final hasta el presente otra vez. De nuevo era Kylo, poseedor de su cuerpo, su mente y sus pensamientos. Abrió los ojos y se vio frente a frente con el anciano.
Un desconocido.
Alguien del que no había sabido nada realmente.
- Vamos, chico, no vayas a ponerte en ese plan ahora – dijo Robert, componiendo una educada sonrisa - Claro que me conoces. Soy la persona en quien más confías.
Alzó paternalmente sus brazos hacia él.
- ¿Por qué?
Seguía ahogado. Pero ahora, casi agradecía aquel ahogo, aquella incapacidad de hablar. Porque estaba seguro de que si abría la boca, se volvería loco.
- ¿Por qué he estado callado estos años? – inquirió el anciano - ¿Por qué no he compartido lo que sé contigo? ¿Por qué no te he enseñado personalmente mis habilidades? Porque una vez aprendí que es mucho mejor pasar por alguien normal. La vida es más sencilla así. Mucho más con alguien como tú a mi lado.
Kylo fue a pensar en algo, pero hizo lo indecible por hacer que su cerebro tirara por otros sitios. Pidió ayuda a su ave de luz, a que lo ayudase a guardar su mente… Y el ave obedeció, enviando hormigueos cálidos por su pecho, sus brazos y su cabeza, ardiendo dentro de él. El sigilo se hizo más seguro, como una verdadera coraza que resguardaba su mente, prácticamente enmascarando aquella luz, cubriéndola con una manta su usual oscuridad, guardando el secreto de aquella luminosa faceta suya. Y persistió en su silencio obstinado, sin apartar la mirada de Robert, luchando por estabilizar su respiración.
- Como te he dicho, todo lo he hecho por ti – prosiguió Robert - Quiero que vayas a Rumanía, que aprendas con Maul, que te hagas más fuerte… Siempre lo he querido. Verte más fuerte. Porque puedes llegar a ser más grande que tu abuelo.
- ¿Y ella?
No, no podía articular una sola palabra en ese instante. Estaba como ahogado, algo constreñía su garganta. Su ave de luz revoloteó ansiosa dentro de él e intentó serenarla, notando cómo sus quijadas se tensaban hasta el límite. Taladrando a Robert con la mirada, inmóvil.
Expectante.
- ¿Cómo que "y ella"? – siseó Robert - ¿No te es suficiente con lo que sabes ya?
Kylo frunció el ceño, mientras trataba de normalizar su pulso y veía cómo Robert avanzaba hacia él.
- Desde el minuto uno, desde que supe de su existencia y de sus enormes poderes, supe que ella te alejaría de mí. No me fue necesaria gran cosa para verlo. Ella te ha infectado, ha hecho temblar tus cimientos – su voz estaba cargada de desprecio, de dignidad ofendida, de frustración. Incluso había algo de pena en su inflexión – Te está alejando de mí, arrastrándote a un lugar que no te pertenece. ¿Cómo crees que me sentí cuando supe que hablabas con ella, que te reunías con ella, que dejabas de lado tus otras obligaciones para ir a visitarla o a hablar sólo los infiernos saben de qué…? Afortunadamente para ti, tu "sigilo" funciona bien. Lo has perfeccionado con los años, logrando ocultarme más cosas de las que querría. No estoy orgulloso de esto, muchacho, pero lo que más me puede es la pena. Verte y sentir pena.
Robert negó, lentamente con la cabeza arrugando la nariz y enseñándole literalmente los dientes, hablando con un desprecio que jamás le había mostrado en tal grado.
- Pobre muchacho. Has quedado hecho una piltrafa humana, perdiendo la grandeza que tenías cuando eras Ren y dejándote calentar por sentimientos vanos y corruptos. ¿Cuándo has empezado a criar corazón, jovencito? ¿En qué momento decidiste que perder el tiempo con esta chica era más importante que tu futuro? Piénsatelo y hallarás el momento en que caíste para siempre.
- Yo no he caído.
Robert frunció el ceño, resoplando brevemente.
- No me vengas con estupideces. Claro que has caído, más profundo de lo que jamás soñé verte caer. Una vergüenza. ¿No te has dado cuenta de que ella te está haciendo perder tu toque? Tu mundo se desmorona en sus manos, te sientes como un colegial frente a ella. Te ha robado la independencia, la seguridad, te ha convertido en un monigote que ella ha estado manejando a su antojo. ¿No te lo ha dicho, Kylo? Éste es el gran secreto de Rey de Jakku: desde el principio no ha querido acercarse a ti, más que para convertirte. Me río de tus poderes, si no has sido capaz de leer entre líneas cuando estabas con ella. ¿Amistad? ¿Buenos sentimientos? ¡Aprende, niño! Sabe que eres poderoso y no le interesaba tenerte como enemigo cerca de ella. Te necesitaba dócil, en el lado de la luz. ¿Sabes qué? Le prometió a Skywalker traerte de vuelta. ¿No te lo ha dicho? ¿No has tenido suficiente cabeza como para averiguarlo? ¡Traerte de vuelta a ti, Kylo Ren!
El tono de Robert cambió a uno más exasperado, que acompañó paseando hacia él, rodeándole lentamente, acercándose mucho para clavarle bien los ojos azul hielo.
Kylo permanecía incólume, apretando los dientes, siguiéndole con la mirada.
- ¿Puedes creerlo? ¡Pobre chica! ¡Qué simple y qué ingenua! ¡Y te estabas dejando amilanar por ella! ¡Y tú sin verlas venir! Qué ciego… En el momento menos pensado, tenía ideado dar el golpe final para atraerte. ¿A que te sonreía más de la cuenta? ¿A que te confiaba sus secretos? ¿Tal vez te tocó la mano? ¿Te hizo una caída de ojos? Son armas que no sabía que tenía antes de conocerte. Hace tiempo descubrió que tenía poder sobre ti y lo ha estado usando. ¿No te has dado cuenta? Has estado protegiendo a una actriz consumada. En cuanto menos te lo esperases, te habría atado de pies y manos y te habría llevado como a una cabra para sacrificar frente a los pies de Skywalker. Manso, moldeable, infatuado y sin personalidad ninguna.
Kylo, haciendo un esfuerzo supremo, había logrado calmar su respiración y asistir a la perorata de Robert sin inmutarse. Años de práctica daban su fruto.
Cambio de tema.
Como un latigazo. Rápido y cruel.
- Me has espiado durante meses. Has callado.
El anciano accionista se cruzó de brazos, algo más sereno.
- Por supuesto chico. ¿Cómo iba yo a decirte a la cara que estoy enterado de lo que has hablado con esa niña? Habría implicado largas y tediosas explicaciones. Era más fácil tenerte en la duda, hacer que los rumanos trabajasen por mí, hacerte creer que todo venía de ellos. Sabía que tarde o temprano acabarías por enterarte de mi secreto, pero para entonces ya daría igual. De todos modos, creo que hay algo de esperanza. No le has dicho nada a ella, ¿verdad? Sí, he podido leerte bien estos últimos días. Callándote las razones por las que los rumanos dejaron de espiarla, dejándola en la oscuridad. Podrías habérselo confiado, meterla de lleno, dejarla opinar. Ése era un riesgo que decidí correr, aunque luego me tranquilizó leerte y saber que no habías dicho nada. Aunque, como te confieso, es difícil pillarte el ritmo en estos últimos tiempos. Eres cada vez más fuerte.
Kylo alzó una ceja levemente y ésa fue su única señal de expresividad por el momento.
Robert cambió su tono de voz, pasando a uno más calmado y seguro. Dejó de rodear a Kylo y se acercó a las pantallas de vigilancia con las manos en los bolsillos, siguiendo la figurita femenina que correteaba por el perímetro del lugar.
- Al menos yo he sido sincero. Porque todo lo he hecho por ti, por mantenerte a salvo. Ionescu estaba dispuesto a contar contigo siguiendo otros métodos menos ortodoxos, hasta que le revelé a Maul que yo también tengo algunas habilidades especiales y les pude parar los pies. Oh, lo que tenían planeado hacerte… Menos mal que les puse los puntos sobre las íes – se giró a contemplar al joven - Y conocer la existencia de esa muchacha francamente me supuso una liberación. Una magnífica distracción de lo que buscaban… A ti… en su poder. ¿Lo ves? Te he estado protegiendo, velando por los intereses de la empresa. Me aseguré de que iban a respetarte, a tratarte bien cuando viajes a Bucarest. Si no, obviamente no habría permitido que pusieras un pie en ese avión. Pero estoy dispuesto a verte partir, dispuesto a ver cómo te conviertes en alguien mucho más poderoso que incluso tu abuelo Vader. Sí, más que él. Porque tienes el potencial, aunque has dejado que se estropee por esa chica. Si te marchas ahora, todo volverá a ser lo que fue, volveré a confiar en ti, volverás a hacerte fuerte, a ser grande. Ella no volverá a influir en ti.
De nuevo, caminó hacia él con andares pausados.
- Como ves, he sido sincero contigo y te he confesado que todo lo he hecho por ti. ¿Y tú, Kylo, has sido sincero? No, has sido un niño malo, me has dado un disgusto detrás de otro, callando tus mentiras, tus escapadas con esa chica. ¿Qué te pensabas, que tu gran secreto iba a estar a salvo entre vosotros dos? No, jovencito. Robert Snoke siempre llega más allá, siempre está por delante de todo el mundo, siempre irá a un paso delante de ti. A menos que, por supuesto, decidas volver a donde perteneces, donde te estaré esperando con los brazos abiertos y ganas de empezar desde cero.
El corazón de Kylo parecía haberse calmado del todo, pues el joven había empezado una de sus series de respiraciones relajantes.
- No me importa haberme desenmascarado contigo – prosiguió Robert - Porque es probable que aquí tu amiguita descubra lo que soy en cuanto ponga los pies sobre el lugar. Debe de ser muy poderosa para que te hayas fijado en ella.
- ¿Por qué es una distracción? ¿Por qué te importa ella? ¿Tienes planes? Maul la usó contra mí. Me chantajeó.
- Muy mal lo de interrumpirme, chico. Pensaba que te había educado mejor.
- Contesta.
- Ni hablar. Pronto te enterarás. Pero no antes. Eso estropearía la diversión. Ya verás cuando venga, qué interesante va a ser todo. Estoy deseando ver cómo…
La puerta se abrió en ese instante, dando paso a un guardaespaldas de Ionescu, que venía seguido de un guardia de seguridad de la empresa.
- Señor, tenemos una intrusa… La chica de las cámaras ha entrado en el recinto, zona B.
- Gracias, márchense – espetó Robert. Cuando se cerró la puerta de nuevo, dijo: - Antes de que ella llegue, ¿quieres decir algo? No me he tirado aquí unos minutos desnudando mi alma por nada. No me interesa tu silencio.
Entrecerró los ojos, mirándole con severidad.
- Es más, no me fío de él.
- Necesito tiempo para digerir todo esto – vomitó Kylo rápidamente, alzando el mentón – Te debo una disculpa bien grande. En cuanto ella llegue nos encargaremos entre los dos de este asunto desagradable. Y tranquilo, ya no necesitas protegerme.
Se giró bruscamente y fue a abrir la puerta, pero Robert le cogió del brazo. Sus dedos eran tentáculos fríos y Kylo supo que lo estaba leyendo, pero su sigilo volvía a ser poderosísimo.
- ¿A dónde vas? Te tengo vigilado. No quiero estupideces.
Kylo inspiró hondo y se volvió a él.
- Tranquilo – y sonrió cruelmente – Sé lo que tengo que hacer. Ya hablé con ella y hoy le daré el golpe de gracia. Iba a ir a recibirla. Como buen telépata experimentado, deberías haberlo visto ya. Y también deberías haber visto que no me va a temblar la mano.
Salió rápidamente de allí, dando un sonoro portazo, sintiendo la bola de oscuridad hacerse grande, muy grande.
Tan grande como aquel día en que huyó entre las tinieblas.
Pero ya no era un niño.
…
Red Star Corp., 10:00 am.
- ¿Hablar de negocios? – repitió Rey – No sé a qué se refiere. Ni siquiera he venido a hablar con usted.
- Tienes agallas, niña, para responderme con esos modos – replicó Snoke, entrecerrando sus ojos. Las palabras de Rey parecían haberlo divertido, aunque no sonreía - Se nota que no has tenido una familia que te haya educado en condiciones con un buen sopapo cuando lo necesitabas.
Las vibraciones de Rey, que frunció el ceño y resoplando con furia, zumbaron violentamente, enviando temblores hasta la misma puerta de la sala, sobresaltando hasta a los guardaespaldas.
- ¡Usted no tiene derecho a hablarme así! ¡No me conoce! (Ben, ¿qué está pasando? Respóndeme YA) – pensó Rey, mirando de reojo a Ren.
Kylo siguió mirando al frente.
- ¿Por qué no le respondes, muchacho? – dijo de repente el hombre, girándose a Kylo.
El chico frunció el ceño.
- ¿A qué te refieres?
Snoke, que estaba acodado sobre su brazo derecho en su asiento, cambió ahora al brazo izquierdo, acariciándose el mentón con sus largos y callosos dedos mientras le contemplaba con un desprecio que Ren pocas veces le había visto.
- Pues me refiero a la preguntita que te está haciendo ella en este momento – replicó Snoke con una deliberada parsimonia – La muchacha tiene derecho a saber lo que está pasando. ¿O le respondo yo?
- No me digas que nos puede leer… ¿Qué clase de circo es éste, Ben?
- De circo nada, niña – replicó Snoke.
Rey le contempló estupefacta, abriendo los ojos como platos y notando un escalofrío de horror surcarle de arriba abajo la espina dorsal.
Snoke les respondió con un gesto de educada ignorancia.
- Oh, es verdad, creo que no te lo había mencionado… A ti, Rey, no te he comentado que tengo poderes… Sí, como los vuestros. Ya sabes, leer mentes, mover cosas sin tocarlas… Lo típico. Es algo que ya me he entretenido en explicarle a mi ahijado. No me voy a molestar en ponerte a ti al corriente de esto, ya que imagino que sabrás atar cabos tú sola. ¿No sientes mi energía?
Rey resopló. Claro que la notaba, desde antes de haber puesto el pie en la sala. Pero era una energía mucho más confusa, como si estuviera envuelta por una capa de niebla. Dificilísima de leer.
Kylo también estaba hoy de un opaco que agobiaba. No había logrado leerle nada y se sentía a ciegas, desnuda entre aquellas dos entidades que parecían tener tanta historia entre ellas.
Snoke prosiguió.
- Pero lo que sí voy a comentaros es algo que no le he dicho a él, porque esperaba poder decíroslo a ambos. Veréis, es un tema del que me encantaría que me aclaraseis ciertas cosas... Tengo muchísima curiosidad. Y es que estoy al corriente de lo que sucede entre vosotros dos.
Snoke había ido cambiando progresivamente su tono, pasando de un fingido desconcierto a un sutil sarcasmo en voz afectada y almibarada.
- Es inevitable que se me pongan los vellos de punta cada vez que Kylo tiene un momento de ésos contigo, lo percibo perfectamente y la verdad, ha habido veces en que se me ha atragantado la cena con lo repentino de vuestras conexiones, muchachos. No puedo leer casi nada de lo que os habláis, por eso me pica tantísimo la curiosidad. ¿Cómo lo llamáis? Oh, es un nombre tan cómico… Skype astrales, o algo así, ¿no?
…
N.A.: Aclaración 1: toda esta conversación Snoke - Kylo se ha producido ANTES de que Rey entre a la Red Star Corp. (He ido poniendo las horas en cada momento, pero lo aclaro por si se os ha pasado) De modo que en la conversación del ascensor de Kylo y Rey del capi anterior, él acababa de enterarse de TODA ESTA MOVIDA. Y tener esto en la cabeza mientras manejas a Rey a menos de medio metro de ti pidiéndote explicaciones debe de haber sido tremendo. Pero de verdad, yo en este punto ya no me fío de él. Sinceramente, nos puede salir por cualquier lado el chico...
Aclaración 2: Soy consciente en el momento de subirlo, de que este capi va a suscitar preguntas y comentarios. Sentíos libres de formularlos, aunque espero haber dejado claras muchas cosas. Me costó horrores escribirlo, porque sabía que este capítulo es crucial para entender muchas cosas que ha estado haciendo Snoke durante todo el fic. Y porque, aunque la idea la tenía clarísima desde hace casi dos años, ha sido difícil enhebrar todos los datos que aporta Snoke en un discurso mínimamente coherente y que pudierais entender aquellos que leéis esto por primera vez. Ha sido un camino duro entrelazar los datos, los detalles, durante la historia, hasta traernos a este punto. He hecho lo que he podido. Entenderé que haya gente con preguntas, gente a la que le sigan sin encajar las cosas. Responderé como pueda a lo que haga falta. Ahora, respecto a lo que viene… miedo me da seguir. Sé lo que tengo que hacer, pero no sé si tengo fuerzas para hacerlo. Pero lo haré. Porque, como dice el buen maestro Yoda, hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes.
...
Avances para el próximo capítulo: es la hora de saber quién es el verdadero enemigo y de quién hay que separarse… por un bien mayor. Es la hora de sacar lo más profundo de uno mismo, de ser sincero con lo que eres. No importa cuánto te quieran ayudar o hacer cambiar: lo que eres de verdad se refleja en tus actos, no en tus palabras.
