Crocous.

Ryuji Hoshi

Villano buscado y temido entre la sociedad de héroes, ha participado en incontables combates, su manera de funcionar no es demasiado complicada y aun así es difícil prever sus ataques, siempre está en busca de un "héroe fuerte", causando estragos para que estos aparezcan y poder pelearlos cara a cara. De 45 años de edad el veterano peleador ha eludido a las autoridades por la mayor parte de su vida, comenzando en barrios bajos con peleas callejeras hasta llegar a chocar puños con grandes héroes de físico imponente como el mismo White Thunder, siendo su proclamado "Rival eterno".

Su quirk es uno monstruoso pero simple, el refuerzo de sus escamas para crear una armadura difícil de penetrar sin la fuerza necesaria, en esto se apoya para combatir, es una fuerza arrolladora con un físico sobrehumano, sin mencionar las garras y los dientes que le ayudan a ser aún más peligroso.

A primera vista parece invencible pero tiene dos grandes debilidades:

En primer lugar su quirk no le regenera, el dolor está y las heridas solo son tapadas por su armadura hasta que desaparezcan, evitando así cualquier infección.

En segundo lugar, esa misma armadura tiene un error fatal en su composición…

Y ella lo ha descubierto.

En el claro bajo la noche le esperan, el mismo que está adornado con los cráteres y los arboles caídos por su batalla, siendo asediado por un fuego que se acerca minuto a minuto tan incesante e inevitable como las mismas nubes que tapan la luna. Ya no hay más palabras entre los jóvenes héroes, cada uno tiene muy en claro lo que deben hacer y cómo es que van a sobrevivir, también saben que la derrota no es una opción, Crocous va a matarles si no le neutralizan ahora, es una pelea a muerte y lo ha sido desde que decidieron incordiarlo interfiriendo.

Sana está cargada al máximo gracias al quirk de Kaminari, este ha quedado compeltamente freído por la tensión del momento y tuvo que ser arrastrado lejos por Monoma, el estudiante dela clase 1-A, el grupo ha quedado de acuerdo con él que, si llegan a fallar, debe volver inmediatamente al campamento y avisar de que Crocous sigue suelto.

Monoma no tiene tiempo para rehusarse y ha aceptado de mala gana, aguarda entre los arbustos para ver el desenlace del combate.

Sato y Kirishima están en buenas condiciones, considerando la paliza que recibieron, el segundo ha podido protegerse con su quirk y se mantiene a la espera, aunque el cansancio comienza a afectarle, mientras tanto el muchacho con el quirk de azúcar ha consumido todo lo que le quedaba en su cinturón y su fuerza no es mayor que una persona promedio de su complexión, aun así se ha ofrecido para pararse entre ella y Crocous.

Junto a Sana, como última línea de defensa y en quien se apoya la estrategia, Mna Ashido, de cara seria y sin palabras, sus manos tiemblan pero no lo hace su coraje.

Todos han dicho que están de acuerdo con la estrategia.

Si, el quirk de Crocous tiene una falla importante que Sana ha notado en su combate individual contra él, puede cubrir las heridas y amortiguar los golpes pero esto solo afecta a la parte delantera de su cuerpo. Su espalda ha estado expuesta todo este tiempo, aunque la textura escamosa sigue allí la composición de esta misma es mucho más parecida a una segunda piel fina, por eso han podido atacarle por la espalda y ha tambaleado, por eso ha podido cortar su tendón con tal facilidad.

Necesitan un solo golpe contundente, más fuerte de los que han dado, similar al que rompió su pecho pero que llegue a su espalda.

Un solo golpe.

Si comienza a cargar ese golpe ahora será demasiado obvio y él no vendrá.

Si lo hace demasiado tarde lo tendrá encima.

Un solo plan viable.

Pasos estremecen el suelo y la silueta enorme aparece, de color roja adornada por sus propias heridas, tambaleando, humo rodeando partes de su piel tras haber tenido que abrirse paso por un incendio color marino. Su único ojo inspecciona la situación al salir al claro, los adolescentes le esperan tal como ella dijo, listos para dar todo de sí.

Un minuto necesitará para cargar.

Crocous logra sonreír con dolor al verles.

Solo tienen una oportunidad


Capítulo 31 – El ultimo disparo


El hombre cocodrilo se detiene al observar a todos allí, Sana parada en medio de ellos mientras se mueven lentamente para cubrirla más de cerca, sus rostros demuestran miedo pero también coraje, eso le provoca la sonrisa, eso le provoca decir algo que no había dicho nunca en su vida.

- Estaba equivocado, voy a admitirlo – Dice levantando su barbilla, el cielo viciado con humo y nubes ya ha dejado de ser un hermoso paisaje estrellado, señal de la destrucción que ha causado el enfrentamiento en todos ellos – Ustedes me impresionan, serán un montón de mierdecillas pero… son unas mierdecillas bien testarudas. Nunca en mi vida un grupo de héroes jóvenes me había puesto en semejante apuro… incluso los héroes viejos tenían problemas para hacerlo, por eso admito que me he equivocado con ustedes –

Esto, claro, toma por sorpresa a todos, Mina intercambia una mirada silenciosa con Sana, Kirishima y Sato quienes estaban en guardia hasta un momento parecen bajarla incluso con sus palabras, teniendo la esperanza que la pelea haya cesado, aunque la mirada asesina de Crocous no deja de estar allí.

- Por eso les doy una oportunidad, vayan, vuelvan a su campamento y déjenme a Arashi, no se sacrifiquen por ella en vano – Pone su único ojo en la morena, ella le devuelve la cortesía, no es necesario que aclare por qué es que hace eso – Solo esta vez les dejaré ir –

No esperaba que estén de acuerdo, verles volver a sus posiciones alerta tras haber dicho eso es exactamente lo que quería, Kirishima es el primero en ladrarle mientras pone su cuerpo entero en un estado de dureza.

- ¡No haremos eso! ¡Este es el final para ti! ¡Te terminaremos todos juntos! –

- Ya hemos hablado bastante – Sana interviene, no grita pero su voz es lo suficientemente alta para comandar silencio, no mira a nadie más que Crocous, levanta su rostro herido hasta observarlo desde arriba, con la cabeza ladeada – Terminaremos esto aquí –

- Eso esperaba –

Se alza sobre todo el grupo un solo brazo, un brazo metálico de garras ensangrentadas, su brillo es opacado por la falta de luz en ese bosque y la cantidad de mugre que lo ha recubierto. - Te terminaré con un solo golpe, con un solo brazo – El apéndice falso chisporrotea – Este brazo –

Un solo brazo, eso es lo que alza en el aire, como su símbolo personal, desde aquel "accidente" eso ha sido ella, portadora de un solo brazo. Le han apuntado por ello, de buenas y malas maneras, le han apartado para tratarle distinto, le han tratado por sus cicatrices, le han molestado por querer ser una más de las chicas. Esa es su maldición, el siempre ser diferente, incluso con un brazo nuevo seguiría siempre pareciendo un fenómeno, siempre sobresaldría en las grandes multitudes sin importar cuanto intente esconderse.

Ahora ha encontrado su lugar, donde no le señalan más que para hacer bromas estúpidas, un lugar donde tiene amigos y puede ser tanto parte como del grupo de chicas como del de chicos.

Mina Ashido, Eijiro Kirishima, Rikido Sato, ellos se paran con ella ahora mismo frente a la muerte pero está segura que cualquiera de los otros estudiantes lo harian.

Sin importar qué, ella es Sana Arashi, con o sin brazo.

Ese brazo metálico también es ella, su arma, su herramienta de apoyo, su regalo.

Lo mantiene en alto mientras comienza a chispear más, líneas le atraviesan de izquierda a derecha, arriba, abajo y en todas las direcciones posibles, rayos cubren el brazo entero y los que no viajan de su cuerpo hacia arriba, se concentran en un solo punto, en su dedo índice. Su cuerpo entero experimenta ya un calor familiar, sus ojos arden y su sangre comienza a calentarse, puede sentir líquido vital brotando de su rostro una vez más, de sus dedos, aprieta sus dientes cuando siente ese sabor desagradable mientras mantiene su vista puesta en Crocous.

Todo su poder concentrado en un punto, justo como aprendió, un solo punto que será dirigido al enemigo.

Un último disparo.


En esa dirección es la que los alumnos se fueron, no puede ser de otra manera, hacia esa dirección hay un torrente de fuego azul que avanza peligrosamente por el bosque mientras pierde intensidad, un efecto secundario del quirk del villano con las marcas de quemaduras. Había escuchado de Vlad King cuando llevó a Kota que no habían regresado, comenzó a pensar que tanto Arashi como el grupo de rescate lograron evitar a Crocous y tomar distancia y, ahora, estaban perdidos en el bosque.

Pero no, estaba equivocado, no hay prueba más fehaciente de que allí están que la imagen frente a sus ojos.

Aizawa siente un escalofrío con solo mirarlo.

Allí sobre el fuego, sobre el infinito bosque de las bestias, un conjunto de nubes se forma, el cielo está ligeramente despejado pero las nubes hacen una comuna en aquella dirección. Nubes negras que solo anuncian violencia, iluminadas por una cadena de truenos y rayos cada vez más frecuentes.

Sus niños están peleando todavía.

Y una sola podría hacer semejante berrinche.


Su brazo entero es difícil de mirar, una cantidad inhumana de energía está puesta en ese solo punto y el mismo cielo parece revolverse a su alrededor formando un espiral de nubes que gruñen con sus truenos. Crocous sabe exactamente que planean, si van a darle con semejante golpe será fatal, por delante su herida sufriría un daño terrible y por detrás lograrían algo similar o peor, no tiene opción, no puede aguantar esto como ha hecho anteriormente. Se prepara y emprende su camino hacia adelante, no tendrá más que un solo minuto para detenerla a este pasó, recibir el ataque no es una opción.

Y así quedan cincuenta segundos.

Corre hacia ella pero no logra acortar más que unos pocos metros antes de chocar con una figura que ya le resulta molestamente familiar, el muchacho de cabello corto castaño que le detiene tomándolo por la cadera para taclearle. Crocous aterriza y pierde la velocidad que tenía mientras frena la fuerza de Sato, sus pies se apoyan en el suelo y su tendón sufre por ello, siente como su herida explotase al hacer fuerza para contrarrestarle.

Solo le quedan cuarenta segundos, el brillo de los rayos hace difícil ver hacia donde va.

No hace falta más que clavar sus codos sobre la espalda de Sato para que este caiga al suelo, se aferra a su pierna con todas sus fuerzas pero Crocous logra salirse y continúa su camino a toda velocidad. El espiral del cielo se ve cada vez más amenazante, como si fuera a bajar y tragarlos a todos, las hojas de los arboles tiemblan por el excesivo viento, siente en las palmas de su mano una inconfundible electricidad estática.

A los treinta segundos aparece el segundo muchacho y salta contra él para golpearle, Crocous pone su antebrazo en el medio y lo ataja con eso, de nuevo se frena en seco y se ve obligado a contraatacar.

Kirishima ruge y él ruge de vuelta, su mano endurecida golpea directo en la herida de su pecho causándole un gran dolor pero dejando al adolescente abierto para recibir un golpe descendente en su cabeza y enviarlo al suelo donde puede pisarlo. El pelirrojo levanta sus brazos pero aun así la fuerza es abrumadora y termina por enterrarlo unos centímetros en el suelo, se queda allí sin poder hacer más.

Sana deja salir un alarido de dolor, apoya una mano sobre el metal caliente del brazo artificial, pone la palma de su mano frente a su propio rostro y esta es imposible de distinguir, detrás Crocous ha terminado con Kirishima y se dirige hacia ellas a toda velocidad.

- ¡MINA! – Es lo único que puede gritar en su inmenso dolor, una silueta rosa aparece enseguida para interponerse entre ella y el enorme reptil.

- ¡Lo tengo! –

Veinte segundos y ahora todo depende de ella, la última defensa, debe ganar todo el tiempo posible.

Tú me cubrirás de cerca, el resto fallarán pero ganarán tiempo, de ti depende la victoria, Mina.

Mi vida está en tus manos.

Sus palabras suenan tan definitivas y tan tristes que sus ojos no han dejado de estar manchados con lágrimas desde el momento que las musitó. Sana volvió echa un desastre pero dispuesta a ganar contra Crocous, solo tienen una oportunidad para salvar su vida, para salvar las vidas de todos, esa oportunidad descansa en ella. Mina Ashido, quien siempre ha caminado detrás de sus grandes compañeros, detrás de los poderosos, ahora mismo le toca estár adelante y defender.

Defenderá sus vidas, la defenderá a ella.

Crocous está allí todavía, corre en su dirección como si estuviera en cámara lenta, sus enormes dientes chorrean sangre y saliva, su único ojo está inyectado por un instinto animal por destripar, sus garras podrían despedazar a alguien tan frágil como Mina en un abrir y cerrar de ojos.

Una voz le dice que se haga a un lado, es suficiente tiempo…

Todavía quedan unos diez segundos.

Sus manos segregan acido, el más pegajoso que puede lograr destilar en tan poco tiempo, incluso si le dispara con eso no podrá detenerlo a esa velocidad, tiene que asustarle, Crocous tiene que temer por su seguridad para frenarse aunque sea por unos tres segundos. Pone las manos cerca del suelo y las levanta con todas sus fuerzas mientras deja salir un grito intentando ahogar los de su compañera detrás, una cantidad anormal de ácido saliendo de sus manos, de sus brazos enteros, una ola que tapa al mismo Crocous en altura aparece frente a ella.

Una ola de ácido, no es más larga que el cuerpo de Crocous, podría hacerse a un lado pero eso costaría demasiado tiempo y la sorpresa lo lleva a detenerse.

Él levanta los brazos para atajarse, cubre su rostro para no quedar ciego o peor.

Nada pasa.

El ácido se ha congelado en el aire, esa ola ha quedado completamente inmóvil.

Una pared de ácido se para entre él y Arashi.

Ya no hay tiempo, sabe bien que traman darle a través de la pared.

- ¡Crees que tu acido podrá detenerme! – Es lo que anuncia con todas sus fuerzas mientras manda su puño hacia adelante y a través de la pared de ácido endurecido - ¡NIÑA IDIOTA! –

Mina retrocede un paso al verlo emerger, el cuerpo enorme de color rojo, sus cuernos sucios y su boca ensangrentada son una visión digna de un infierno, a pesar de esto no patina hacia atrás, no corre en otra dirección, no cae al suelo, está firme preparada para recibirle. Su único ojo se pone sobre Ashido, su cuerpo entero echa humo reaccionando a los pedazos de ácido que se le adhieren, salta hacia adelante para poder llegar con Arashi y frenarla…

Pero no está.

Ella ve el horror en su rostro, la mueca sonriente que cambia sin haber siquiera tocado el piso.

Por supuesto que no está, Sana Arashi ha saltado a gran velocidad al momento que la pared fue formada, Mina puede verla ahora mismo, detrás de Crocous, detrás de la pared que se derrumba hay un brillo blanco, un ojo abierto y otro cerrado, una expresión dolorida que apunta directo a la espalda del enemigo.

Su cuerpo está suspendido en el aire completamente de lado, a segundos del impacto, solo puede apuntar directo a su espalda y dejar toda la energía ir.

- Quiébrate, Crocous –

Un haz de luz atraviesa la distancia entre ellos, él no puede voltear, es demasiado tarde para eso, solo puede asomar por encima de su hombro y observar mientras el mundo entero parece iluminarse en su dirección, el cuerpo entero le arde aunque todavía no le ha tocado, sus oídos pierden la sensibilidad al escucharle lanzar el ataque.

Quiere cerrar su ojo pero evita hacerlo, esa sonrisa en Arashi mientras todo se desvanece es suficiente para que entienda.

Perdí contra Arashi.

De nuevo.

La explosión conectó cielo y tierra con una estela de luz blanca.

Luego todo fue silencio.


El bosque está en completo silencio, las hojas han dejado de moverse ya tanto y el fuego está comenzando a desaparecer en el horizonte, el humo se aleja dela tierra y sube a unirse con las nubes que amenazan con no dejar ver las estrellas nunca jamás. Este sonido de silencio se repite en su propio cuerpo, no escucha su corazón, no escucha su propia respiración, no escucha sus latir ni las gotas de sangre caer sobre el césped, no escucha el zumbido de su electricidad ni las extremidades metálicas rozando una contra la otra.

¿Cómo es que está allí? Si fuera por todos esos síntomas entonces creería que está muerta o apagada, intenta mover sus brazos pero no puede, apenas y consigue bajar su mirada buscando algún indicio de que todavía sigue en esta vida.

Solo hay bosque, no hay señales de ninguna pelea.

Si esto fuera el más allá entonces no le dolería tanto, si sufre dolor una vez muerta entonces debe encontrar a la administración para quejarse. Si fuera un sueño por haberse desmayado entonces no se sentiría tan real, al mismo tiempo no sabe cómo ha terminado de rodillas. Las otras veces que ha peleado con villanos ha terminado en el suelo, en una de ellas perdió el conocimiento incluso, no tiene una buena racha cuando se trata de mantenerse despierta.

¿Cómo está de rodillas? ¿Hace cuánto que está así? Recuerda caer al suelo pero no levantarse, como si su cuerpo lo hubiese hecho solo, con el único objetivo de romper esa condenada racha de caídas.

Ahí hay movimiento, uno de sus brazos se mueve, lo hace con terrible dolor hasta notar que, en realidad, es que le están moviendo. Una mano la toma del antebrazo y la agita, su cuerpo entero es inestable y casi colapsa hacia la izquierda por eso, la vista frente a ella le mantiene allí, sin embargo.

Mina Ashido casi hace que se caiga, su rostro está transformado, llora y moquea mientras se aferra a ella con todas sus fuerzas causándole un dolor terrible. La tiene agarrada de los hombros y le grita, Sana no puede oírla, no es que el bosque esté silencioso sino que está sorda.

La voz chillona de Mina es un zumbido en su oído aunque, probablemente, si pudiera oírla no le entendería por lo difícil que es hacerlo cuando está llorando. La abraza, logra juntar la poca fuerza que le queda y la rodea con sus brazos dejando caer su torso sobre la muchacha ligeramente más pequeña, apoya su mentón en el hombro de su compañera y se deja caer. No siente los brazos de Ashido a su alrededor, solo escucha sus gritos y sus llantos, ha entrado en pánico pensando que se ha desmayado.

Sana abre su boca y logra sacar unas pocas palabras tras un suspiro – Ya basta – el cuerpo entero de Mina se queda tieso al escucharle – Llorona –

- Es que… me has… - Asustado es lo que iba a decir pero otro llanto la interrumpió, a pesar de su momentánea sordera pudo oírle teniéndola a gritos junto a su oído.

Comienzan a aparecer otras caras conocidas, Kirishima, Sato, Kaminari atontado y hasta Monoma.

- Ganamos – Le susurra uno de los chicos, no sabe bien cuál ha sido – Lo hicimos -

Aferra sus manos a la espalda de su compañera mientras siente líquido correr por sus mejillas, ya no sabe si es sangre o son lágrimas. Apenas y puede mover sus brazos y cuando los muchachos apartaron a Mina para levantarla de ellos y ayudarle a caminar todo dolió mucho más.

En el camino se encontraron con Vlad King, acompañado de Iida mientras suena en su cabeza la voz de Mandalay dejándoles saber que ya todo está bien.

Todo había terminado tan pronto como empezó.

Han vencido.

Por una vez, han vencido.


Y así es como le damos cierre al combate mas importante del Volumen, un día después de lo previsto pero todavía con problemas en la maquina.

6 Capítulos para terminar, así que todavía hay mucho que leer.

Gracias, como siempre y cuídense.