Día 28: Paquete de cuidados.
- No puede ser que nos hayan dejado en el campamento.
- Dímelo a mi, si hubiéramos escuchado a la miss Bustier y no tu "genial" idea de ser el descubridor de América por un día, los hubiéramos alcanzado.
- *Y yo fui una tonta por acompañarlo* - pensó Marinette, sentándose en una roca.
Marinette estaba tratando de recordar el porque rayos tenía una mala suerte mientras caminaba por el bosque, con miedo a que se haga de noche sin saber a donde quedarse, ah si, ya lo recordaba.
Porque estaba enamorada del chico por mas de 3 años, ya tenía 18 años y no se atrevió nunca a decirle la verdad.
Aunque hubo un día...
-.-
- T-tengo algo que preguntarte...
- Aja.
- ¿A-alguna vez te enamoraste de alguien?
- ¿Y esa pregunta?
- Es que yo... ¡BAÑO! ¡DEBO IR AHORA, ADIÓS!
-.-
Bueno, eso fue desastroso, pero iba a hacerlo.
- Marinette, no te quedes sentada. Nos perderemos si nos separamos.
- *Vaya, que inteligente* - pensó Mari.
- Tendremos que caminar todo el rato, para salir de este bosque.
- Brocelianda, Adrien. Eres un gran Indiana Jones.
- No perdamos tiempo, quien sabe y encontramos una aventura.
- Lo que encontré solamente son un montón de árboles, mínimo quisiera tropezarme con algo o no lo se.
- Descuida, estudié el mapa de este lugar antes de venir para no perdernos y si sucede, te salvaré como gran aventurero que soy, un valiente explorador... Marinette, ¿por qué no escucho tus pasos?
- Au.
Si, lo que faltaba. Tropezarse como siempre.
- ¡Marinette!
- Adrien, estoy bien.
- Déjame ayudarte, tengo una pomada. ¿Puedo curar tu herida?
- S-si.
Marinette dejó expuesta la herida para que Adrien la curara, impresionante fue para ella ver que en su mochila llevaba un botiquín por si acaso. Ella con las justas tenía un poco de fruta y nada mas.
- Adrien, en la mochila... ¿Ya tenías todo previsto?
- Cuando comienzas a explorar el mundo, necesita un paquete de cuidados, tengo frutos secos, barras nutritivas, medicinas y algunos dulces ¿debes tener todo listo no?
- Rayos, ¿porque no lo pensé antes? Adrien intentemos llamar por teléfono, pero no se si exista señal en tremendo bosque.
- Buena idea, Marinette. Podemos buscar señal para avisar que nos perdimos. Voy a tratar de subirme a un árbol para poder coger la señal. Terminaré con tu herida y hacemos la llamada.
- Esta bien. ¿Tienes uno en tu paquete de cuidados?
- Creo que si, pero por si acaso, ¿tienes el tuyo?
- No lo cargué tan bien. Se acabó la batería hace 20 minutos.
- ¡Si!- dijo Adrien al encontrar su teléfono. - Creo que ahora si podemos llamar a alguien.
- Que felicidad. - dijo Mari siendo irónica.
- Deberías ser precavida, pueden pasar muchísimas cosas en un bosque.
- Es que nunca he pasado estas situaciones.
La verdad, siendo Ladybug pasaba situaciones extrañas junto con Chat Noir. Además no podría transformarse en frente de Adrien o sino descubriría su identidad. Todo sería mas fácil y rápido ya que era muy conocida en toda Francia.
Debía regresar pronto, quien sabe qué podría hacer Hawk Moth si no estaba ella en París.
- *Pobre Chat, ahí voy, gatito.* - pensaba Mari, mientras Adrien ponía una curita para proteger su herida.
Sip, un mal día para usar shorts.
- Bien, subiré a un árbol para poder ver. Descuida, Mari, quédate aquí.
- Está bien, pero ten cuidado.
Adrien trepó uno de los robles cercanos y subió.
Marinette lo miraba aterrorizada. Tenía miedo de que cayera, ese roble se veía enorme a su vista y otro herido además de ella, no iba a ayudar para nada.
Adrien mientras subía no encontraba la señal hasta que...
Una raya.
¡Si!
Pero hubo un detalle que olvidó...
¿A quién iba a llamar? Se supone que no iban a pasar estas cosas.
Pensó en alguien quien podría ayudarle.
- Ah rayos, necesito ser Chat Noir para llamar a Ladybug. - dijo Adrien.
Lo bueno es que Marinette no podía escucharlo desde donde estaba.
- ¿Adrien, está todo bieeeeeeeeeen? ¡Llama a Ninoooooo!- gritó Mari.
Marinette lo miró y luego sintió una punzada.
Tenía que estar cerca al árbol.
- ¡Esta bieeeeeeeeeeeeen!
Pero cuando tomó el celular, con una mano intentó marcar y...
- ¡Bingo!
Adrien llamó.
- ¿Hola? - sonó una voz femenina. - ¿Quién habla?
- Hola, disculpe, ¿es el celular de Nino? ¿Quién es?
Escuchó una risa curiosa en el auricular.
- Piérdete, Agreste. Cuidaré de tus amigos aquí, esto te pasa por rechazarme. Ojala regreses a casa sano y salvo. - dijo una voz femenina que reconoció muy bien.
- Lila, eres una...
Al final, ella colgó la llamada.
- Adrieeeeeeen, ¿lograste llamar?
- Si, ya voy a bajar.
Adrien comenzó a bajar y se sentía confiado, al menos nada podía salir mal...
Sonó una de las ramas romperse.
Oh no.
- ¿Adrien?
Cayeron algunas ramas, se desesperó...
¡Al carajo la identidad!
- ¡Tikki, motas!
En un movimiento, se ató a uno de las ramas, trepó, estaba cayendo, lo atrapó y lo cargó.
No se despertó. Estaba inconsciente.
- ¿Adrien? ¿Estás bien?
- Mmmmmh...
- ¿Adrien?
Ladybug revisó si tenía un rasguño en su cabeza y su cuerpo.
Su corazón todavía latía.
Estaba bien, solo era un susto.
Buscó en el paquete de cuidados de su mochila y limpió su rostro con pañitos húmedos de bebé, vaya que si estaba equipado como si el fin del mundo fuera a la vuelta de la esquina y su arma fuera esa mochila.
-.-
Estaba oscureciendo y Adrien despertó. No vio a Marinette por ningún lado.
Estaba desesperado buscándola hasta que vio que estaba trayendo algunas maderas, probablemente caídas de los robles.
- Oh, despertaste.
- ¿Qué sucedió?
- Te caíste y te atrapé.
- ¿Enserio?
- Si, pesas Adrien.
- Jajajaja lo siento, pero te lo agradezco.
- Y ahora, ¿nos quedaremos en este parque?
- Es probable, por lo menos tenemos el paquete de cuidados, solo observa.
Adrien buscó en su mochila un aparato que parecía un cubito, presionó el botón principal y se armó una pequeña tienda de campaña, dejando a Marinette muy sorprendida por el resultado.
- No... puede... ser...
- Si, ahora tenemos donde dormir. ¿De casualidad no tendrás algo de comer?
- Si, tengo algunas frutas, no es mucho pero mis padres me mandaron esto porque sabían que ayudaría en algún momento.
- Oh, Marinette. Lo siento por decir que no estabas lista, al menos llevaste comida sana en tu mochila.
- Pero tu estuviste mas listo que yo, tenías comida natural.
- No tuve comida en mi mochila y mucho menos tu valor para salvarme, te lo agradeceré cuando volvamos a casa.
- ¡No! No es necesario, Adrien. Quería ayudar a un buen amigo.
- No, insisto. D-dejame invitarte a salir.
- ¿Q-qué?
- No tiene nada de malo, Marinette. Además, somos amigos. Una tarde juntos, jugando videojuegos. Tu determinas si ganas o no. - dijo Adrien acercándose a Marinette.
- E-esta bien, pero yo te destruiré, Agreste. Y luego si quieres vamos por helados por si pierdes la partida.- dijo Marinette riéndose de lo que dijo su amigo.
- Está bien, Mari. Como guste la doña supervivencia.
- Ese es tu apodo.
- Pero a ti te queda mas bonito.
Marinette encendió el fuego de la fogata y los dos chicos miraron como se incendiaban esas maderas mientras comían fruta.
- Espero que salgamos de esta, por lo que recuerdo la Miss Bustier el día anterior nos dijo que aquí había castillos y un poco de magia, porque se encontraba la tumba de Merlín pero teníamos que buscarlo.
- Si la escuché pero no creo que alguien la haya encontrado.
- Debe haber algo mágico. ¿No crees en eso? Mi madre me contó mucho de las cosas mágicas que existe en el mundo, quien sabe si el mago Merlín existió.
- Créeme, si creo cuando hay cosas mágicas en el mundo, pero Merlín ya que no hay pruebas, no lo sabría.
- Bueno incrédulos, tendrán que pensar dos veces al dudar de mi...
- ¡Aaaaaaaaaaaah! - gritaron Marinette y Adrien abrazándose del miedo, lentamente voltearon y se sorprendieron al ver un alma volando en frente de ellos.
-.-
Palabras: 1333.
-.-
¡Día 28 terminado!
Oh si, comenzamos lo bueno, estos últimos capítulos querían que fueran impresionantes, así que si tienen muchas palabras es porque será una continuación interesante.
Consistirá el día 28, 29 y 30 (o sea los 3 últimos días del reto)
Sé que no se mucho de Francia, así que si me equivoco, perdónenme, pero traté de que este cap fuera lo mas realista posible para que la historia tenga sentido, entre ellos, el mito de que en ese parque estaba la tumba de Merlín.
Así que disfruten lo que viene.
¡Nos leemos mañana!
Cuídense muchísimo.
- Ann.
Siguiente capítulo:
Día 29: Memorias.
