El pelirrojo se encontraba nervioso, ni siquiera se esforzaba por ocultar aquello. No podía creer que ya había llegado a ese punto de su vida que había sentido bastante alejado, lo había sentido como una meta lejana que nunca llegaría del todo, pero ahí estaba, tan solo a un par de días de encontrarse en esa situación, estaba nervioso.
Dazai sabia todo eso, sin embargo, prefería no comentar nada al respecto, sabia que en esa ocasión sus palabras no calmarían a Chuya.
Y es que se encontraban ante algo nuevo para ambos.
Chuya publicaría su libro en un par de días. Y eso no era todo, Dazai no tenia un conocimiento certero si podría ir al lanzamiento, las clases comenzarían, y su horario podía no permitirlo, aunque el castaño había considerado seriamente el fingir alguna enfermedad y ausentarse al trabajo, en realidad pensaba hacer eso, sin embargo, Chuya no había aceptado demasiado la idea, restándole importancia al evento y asegurando que podría recompensarlo en la cena de esa noche.
Pero Dazai no creía que eso fuese suficiente. Además de eso, realmente él deseaba presenciar ese evento. Así que lo tenia decidido, con la aprobación de Chuya o sin ella.
pero por el momento, se encargaría de que Chuya no sufriese una crisis antes de ello.
El castaño observo a Chuya en el supermercado, miraba con demasiada atención dos botellas diferentes de vino, aunque tenían bastantes botellas en casa, Chuya parecía relajarse al evaluarlos en ese lugar, se distraía, por ende, Dazai simplemente lo dejaba hasta que se aburriese, iría por su cuenta a otros lugares a buscar algunas cosas que desease llevar al departamento.
Chuya podía observar un par de botellas de vino por largos minutos, sin embargo, su mente oscilaría de forma constante entre las botellas y el evento, dudando sobre su capacidad de llevarlo a cabo. Y es que nunca había participado en cosas como aquellas, el anciano había hecho solamente un evento como ese, al menos cuando Chuya se encontraba siendo su asistente, por ende, su experiencia era nula.
"vamos, lo normal es no tener experiencia, eres un escritor primerizo, ninguno comienza sabiendo como hacerlo" se decía Chuya.
Tomó aire profundamente y luego lo soltó, dejó las dos botellas de vino en la repisa del supermercado y comenzó a caminar para buscar a Dazai.
Cuando Chuya lo encuentra en uno de los pasillos, Dazai le devuelve la mirada y sonríe un poco.
- ¿has terminado de pensar? – Chuya solo le devuelve la sonrisa, Dazai conoce sus actitudes y manías a la perfección
- Creo que lo he hecho por hoy
- Excelente, necesito que comiences de nuevo a pensar ¿Qué podríamos cenar hoy? – pregunta el castaño
- Cualquier cosa estará bien – comentó de vuelta Chuya – todo menos cangrejo de nuevo – Dazai frunció el ceño – comemos bastante de eso
- No puedo negar eso – reconoció Dazai
- ¿voy por algo de whiskey? – ofreció Chuya – sé que se acabo lo que te quedaba
- Oh, eso estaría bien
Chuya se inclino al igual de Dazai, ambos regalándose un pequeño beso breve antes de que el pelirrojo se marchase, a veces lo hacían, incluso cuando se encontraban a la mitad de una discusión o cuando se burlaban el uno del otro, entre comentario sarcásticos. Faltaría que uno terminase por inclinarse hacia el otro para que el otro lo imitase y terminasen por besarse.
El pelirrojo entonces caminó de vuelta hacia el pasillo donde se encontraba el alcohol.
.
El cielo se encontraba agradablemente despejado, después de todo, era plena primavera, las temperaturas eran cálidas, los arboles y flores se encontraban floreciendo, las personas resplandecían ante un humor especial, una de las magias de la primavera era comenzar a ver a muchas personas salir felices, grupos de amigos y familia, paseando, jugando y visitando diferentes lugares.
Eso era lo que Chuya observaba en ese día de primavera, se encontraba asomado por la ventana del departamento, la vista se encontraba precisamente en dirección a un parque cercano. Una vista optimista, podía ver a todas las personas y escuchar el ruido provenir de allí.
Chuya deseaba sinceramente ir a dar un paseo, no a ese parque, uno mas tranquilo, sin embargo, deseaba salir por un momento. Desde que habida terminado con su libro, se pasaba gran parte del día en el departamento, continuaba escribiendo o simplemente viendo alguna película.
"casi podría extrañar ir a la universidad" pensaba el pelirrojo. Aunque no lo extrañaba realmente.
En un ultimo momento, antes de que fuese interrumpido, pensó seriamente en tan solo tomar alguna de sus cosas y marcharse en su motocicleta, aunque el sonido de la puerta interrumpió la idea. Miró hacia la entrada, escuchó la voz de Dazai anunciando su llegada.
- Es temprano – comentó Chuya
- Si, bueno, ya que no podre ir contigo al evento especial mañana, pensé que al menos podría llegar temprano hoy – dijo el castaño mientras se quitaba su abrigo y lo dejaba en el perchero cercano
- Bien pensado – lo felicitó el pelirrojo – estas siendo mejor novio de lo que pensé que serias – comentó
- Es por eso que merezco una recompensa – dijo acercándose Dazai, envolviendo con sus brazos el cuerpo pequeño de Chuya – y ya tengo bastantes ideas de como puedes hacerlo
Chuya enarcó una ceja, observando a Dazai, le gustaba la sonrisa coqueta que le dedicaba, le gustaba que actuase de esa forma juguetona. El pelirrojo termino por besarlo de forma breve, soltando un suspiro en el proceso.
- Es solo que últimamente has llegado bastante tarde, pensé que hoy no seria la excepción, comenzaba a resignarme a salir a pasear un rato
- Dar un paseo nocturno suena bien – acepto Dazai, captando y aceptando las indirectas de Chuya
- Puedes quedarte en casa y yo saldré, te ves algo cansado
- Descansaré durante la noche – Dazai tomo la mano de Chuya y beso esta, el pelirrojo acercó esta hasta acariciar la mejilla del castaño – vamos por ese paseo y luego a cenar
- Dazai – llamó el mas pequeño – no es divertido si tan solo accedes
- Concuerdo, siempre es mejor cuando me dejo convencer un poco
Ambos rieron. Si deseaban algo del otro, les gustaba poner algo de resistencia, solamente para negociar y recurrir a la seducción del otro, un juego que ambos disfrutaban jugar, aunque el resultado estuviese decidido desde un comiendo, siempre terminarían por ceder ante las peticiones del otro. Siempre era de esa forma.
Chuya sostuvo la mano de Dazai en cuanto salieron del departamento, para esas alturas ya se encontraba anocheciendo, la temperatura comenzaba a disminuir, sin embargo, continuaba siendo lo suficientemente agradable como para no recurrir a prendas demasiado pesadas.
Caminaron sin un rumbo fijo al principio, solamente en silencio, las calles aun se encontraban transitadas, sin embargo, los ánimos del mediodía habían comenzado a apagarse.
No hizo falta demasiado tiempo para que Dazai terminase por guiar a Chuya hacia un lugar en especifico, hacia la costa, primero recorriendo un parque de camino, era realmente hermoso ver las luces de la ciudad junto a las numerosas flores que se encontraban en su máximo esplendor debido a la época del año.
Se limitaban a comentar sobre lo hermoso que era el paisaje, aunque Dazai sintiese que deseaba decir mas que eso, la mano de Chuya tomaba la suya con mas fuerza de la necesaria, eso era una señal de lo que realmente pasaba en el interior de este.
Entonces Chuya pudo intuir hacia donde se dirigían, sonrió un poco, Dazai lo llevaba hacia su escondite secreto, su zona, el lugar personal que Chuya le había enseñado en una ocasión.
Cuando llegaron al puerto lo confirmó aun mas. Sin embargo, se desviaron, Chuya supuso que en realidad no era del todo el lugar que él pensaba, siguió a Dazai en silencio, cuestionándose a si mismo que lugar tenia en mente el otro.
El muelle. Ese era el verdadero lugar donde se dirigían. Aunque eso no cambiaba el hecho de que tendrían que pasar por algunas medidas de seguridad antes de poder llegar del todo, por Chuya estaba bien, se preocupaba de mantenerse siempre en forma, saltar algunas vallas no era demasiado problema, no como Dazai.
Chuya observo con atención, vigilaba a su alrededor para no encontrarse con guardias, para esas alturas ya había oscurecido completamente, eso los favorecía. Dazai salto la rejilla alta frente a él, con cuidado y soltando algunas maldiciones, no era demasiado atleta, pero Chuya pensaba que podría ser peor.
Una vez estuvo del otro lado, fue el turno de Chuya, con movimientos agiles, similares a los de un felino, termino rápidamente por saltar la reja y quedarse de pie a un lado de Dazai, el cual, retomaba un poco el respiro.
Entonces escucharon pasos, Chuya observó a Dazai y lo jalo de su ropa rápidamente, escondiéndose ambos detrás de un gran contenedor de carga, después de todo, se encontraban en el muelle donde principalmente se recibían embarcaciones con diferentes materiales.
Esperaron a que las pisadas se alejasen, entonces, caminaron hacia el final del muelle, a una zona apartada, el hecho de que el lugar se encontrase lleno de grandes contenedores les facilitaba el ocultarse en caso de escuchar a alguien acercarse.
Luego de unas cuantas rondas de guardias, el lugar se volvió pacifico, lo suficiente para que ambos terminasen por sentarse a las orillas del muelle, el sonido del agua era la única señal que entregaba el mar, después de todo, estaba lo suficientemente oscuro para no ver este.
Dazai se sentó, sus piernas colgaban por la orilla del muelle y entre estas, se encontraba Chuya, su espalda reposaba sobre el pecho del otro, ambos compartiendo el abrigo de Dazai, después de todo, junto al mar la temperatura era aun menor.
- Todo saldrá bien – aseguró Dazai, su mentón reposado sobre la coronilla de Chuya
- Lo sé – contestó Chuya – solo son los nervios de una primera vez – sincero – estaré bien, aunque no estés conmigo
El castaño rodeó a Chuya con mas fuerza. Por un momento, Chuya pensó que Dazai se disculparía nuevamente, lo había hecho bastante el ultimo tiempo, y debido al mismo tema, el pelirrojo ya se encontraba harto de asegurarle que estaba bien y que no había nada por lo cual pedir disculpas, aunque el otro insistiese. Pero nada de eso llego. Y Chuya se alegro de eso, no deseaba mas disculpas.
- Hablemos de otra cosa – comenzó el pelirrojo - ¿Qué tal la terapia? –
- Aburrida, como siempre – sincero Dazai
Chuya rio ante sus palabras, hace algunos meses el pelirrojo había logrado convencer a Dazai de iniciar la terapia que tanto le había recomendado realizar el medico, aunque Chuya se había ofrecido como acompañante del castaño, este no había aceptado, tenia reuniones con su terapia una vez a la semana.
Dazai era una persona difícil de tratar, por eso la terapia avanzaba a un paso bastante lento, pero lo hacia, y eso bastaba para que ambos comenzasen a mantener un estado de animo algo mas estable.
No había mas intentos de suicidio, al menos no intentos serios, Chuya había dejado de sentir ansiedad constantemente, también había abandonado sus estudios médicos. Conocía lo esencial en un caso de emergencia y tenia la nueva certeza de que no se vería en la obligación de llevar a la practica dicho conocimiento debido a un intento de suicidio de Dazai.
Y eso bastaba para que ese gran peso desapareciese de sus hombros.
Dazai intentaba cooperar bastante en sus terapias, Chuya sabia que era algo bastante complejo y mostraba constantemente su apoyo al castaño, lo ayudaba en lo que fuese, incluso, el pelirrojo casi podía afirmar que se había vuelto un experto en la interpretación de lenguaje no verbal de Dazai, bueno, también había aprendido a leer la mayoría de sus indirectas y diálogos implícitos.
- Pero creo que he avanzado un poco – sinceró Dazai – cada día es un nuevo record de tiempo sin intentos de suicidio – Chuya rio
- Gracias, Dazai
- ¿Por qué?
- Por acceder a hacerlo
- Era una terapia para mi, no debes agradecerme
- Todo lo que tiene que ver contigo, también me concierne – aseguró Chuya, un poco de brisa llego a ellos, helada, ambos se estremecieron un poco y terminaron por acurrucarse mas
Chuya volvió a sentir besos en su coronilla, inclino su cabeza hacia atrás, para observar a Dazai, este no perdió la oportunidad para besar su rostro, besos pequeños, en diferentes lugares de su rostro.
- Gracias, Chuya – dijo el castaño
- ¿Por qué? – pregunto el pelirrojo, continuaba inclinado hacia atrás, su espalda pegada al pecho de Dazai el cual, se movía debido a su respiración lenta
- Por quedarte
.
Chuya estaba nervioso, vestía de forma casual, pero con un toque un tanto elegante, Dazai lo había ayudado a elegir su ropa para esa ocasión, y siendo sincero consigo mismo, le agradaba su aspecto, incluso había aceptado que peinasen su cabello, el cual había crecido hasta una medida un poco mas baja que sus hombros.
Su libro había sido lanzado hace un par de días, las ventas habían ido bien, Matt había terminado por organizar un evento que considerase mas que solamente una pequeña entrevista. Chuya había aceptado.
Iba a firmar autógrafos. Y había llegado el día del gran evento. Soltó un suspiro, la noche anterior había estado en el muelle junto a Dazai, habían pasado un buen momento allí, hasta altas horas de la noche, no importaba, el pelirrojo sabia que en su cama no habría podido conciliar el sueño hasta altas horas de la noche de igual forma, el resultado seria el mismo.
Y cuando comenzó la entrevista, Chuya sintió que no era algo tan tenso como había imaginado, el anciano se negaba a participar en cosas como esas, por ende, Chuya no conocía el terreno del todo, solo sabia que debía tener cierto cuidado con sus palabras, muchas cosas podrían terminar por ser malinterpretadas, por ende, debía ser cuidadoso con ello, hablar claramente. Y evitar estar tenso.
La entrevista había iniciado y terminado en un parpadeo para el pelirrojo, lo había entrevistado una chica simpática y alegre, el pelirrojo podía creer fácilmente que esta compartía su edad, y eso lo calmaba aun mas.
Todo había concluido en una hora y media. Pero luego de dicha entrevista, Chuya tendría unas cuantas horas libres antes de dirigirse hacia su próxima gran prueba. Firmaría unos cuantos libros.
Matt sonreía a un lado de Chuya, había decidido invitarlo a almorzar, eso mientras le aseguraba lo bien que había resultado su primera parada. Chuya había aceptado mientras veía un mensaje de Dazai en su teléfono, palabras de cariño, suerte y algunas bromas subidas de tono, eso había bastado para que Chuya sonriese.
- Te ves mas calmado – observó Matt
- Si, bueno, no creo que muchas personas asistan a una firma de autógrafos de un escritor reciente
- Si eso te hace calmarte – cedió Matt
El día se encontraba agradable, suficientemente caluroso como para agregar un estado de malhumor a Chuya, después de todo, la primavera comenzaba a parecerse bastante al verano. La camisa color vino que llevaba el pelirrojo no lo ayudaba.
El restaurant era agradable, el aire acondicionado ayudaba, provocando que la temperatura del lugar se encontrase en un agradable punto medio. Chuya y Matt se sentaron en una de las mesas centrales, aunque el pelirrojo demostrase un poco su disgusto ante esto, no acostumbraba elegir posicionarse en el centro de los lugares, siempre era de esa forma, sin embargo, acepto aquello.
- Comeré algo liviano – fue lo que comentó Chuya
- ¿temes vomitar?
- Algo parecido
- Todo saldrá bien – aseguró nuevamente Matt – Dazai – comenzó a decir
- Tendrá trabajo hasta tarde, no vendrá – Matt soltó un suspiro – esta bien – aseguró Chuya – no se ausentará porque lo desee, será en otra ocasión – el otro observaba a Chuya, analizando la forma en que este ocultaba la poca decepción que realmente sentía
- Para la próxima – repitió Matt con una sonrisa – palabras confiadas para un primerizo
- Tengo al mejor editor de mi lado, claro que tendré una próxima vez
- Si, gracias por eso – agradeció Matt – solo hago mi trabajo
Ambos rieron, Chuya bebió un poco de agua, admitía que sentía su interior removerse un poco en reacción a sus pensamientos sobre el evento de esa tarde, sin embargo, intentaba por todos los medios posponer aquello en su mente y calmarse.
Continuaron con su comida, Matt realmente se esforzaba en distraer a Chuya, hablaban sobre numerosos temas, incluso llegaron a recordar con cariño al anciano, el principal motivo por el que ellos se habían conocido.
Y antes de que se dieran cuenta, habían pasado mas de una hora en ese restaurant, tan solo hablando. Chuya incluso había terminado por ordenar un postre, si, como un niño pequeño.
Luego de terminar aquello, comenzaron a emprender rumbo hacia la próxima parada del día, Matt observó la hora en su reloj de muñeca, llegarían a tiempo.
Y mediante el automóvil conducía por las calles, Chuya sentía que su pierna comenzaba a hacer movimientos rápidos e involuntarios, sabía que era debido a su ansiedad, decidió ignorar aquello y dejar a su cuerpo hacerlo. Matt puso algo de música en un volumen bajo.
Matt rió un poco.
- No es gracioso
Dijo Chuya, aunque él también sonreía.
.
Chuya observaba el ejemplar de su propio libro frente a él, un rotulador negro y uno blanco en la mesa, sostenía entre sus dedos el negro, levantó por un momento la mirada, encontrándose con la mirada de una persona desconocida, sonriente, intercambiaron unas cuantas sonrisas y palabras de cortesía.
El pelirrojo no acostumbraba que lo alabaran por sus poemas, mas bien, no dejaba que nadie los leyese, sin embargo, para esas alturas, ya debía comenzar a hacerse la idea sobre ello. Pero eso no evitaba que se sonrojase ante las palabras de la chica frente a él.
Chuya realizo su firma sobre la primera hoja del libro, escribió un agradecimiento y el nombre de la chica. Agradeció en voz alta y entonces la chica se marcho, dando paso a otra persona, y el proceso se repetía.
El pelirrojo comenzaba a pensar que se había sentido ansioso y nervioso debido a una exageración de su parte. Las cosas se encontraban funcionando mejor de lo esperaba, incluso, ni siquiera podía creerse que llevase mas de media hora haciendo lo mismo.
Se llevo una sorpresa cuando de repente, la persona que continuaba en la fila era Tachihara junto a Daisy y Gin, miró a los tres algo extrañado, luego sonrió de forma sincera.
- Felicidades, eres el primer graduado en lanzar su propio libro – dijo Daisy
- Tuve mucha ayuda – dijo Chuya
- Sigue siendo un logro tuyo – puntualizo Tachihara – felicidades
- Felicidades – dijo Gin a un lado de Tachihara, Chuya los observó a ambos con atención, enarco una ceja para el chico, este le regaló una expresión de suplica, para que Chuya no comentase nada en ese momento, aunque el pelirrojo no pensaba realmente hacerlo
- Bien, muchas gracias a ustedes por venir – dijo Chuya, comenzando a firmar los libros
Entonces los tres se marcharon, dando paso al resto de la fila. Chuya había mantenido contacto con ellos luego de la graduación, no de forma excesiva, sin embargo, se comunicaban con regularidad e incluso terminaban por reunirse de vez en cuando. Aunque insistían bastante en que llevase a Dazai a algunas de sus reuniones, Chuya se avergonzaba de aquello, en parte ya que sabia que seria el blanco de las bromas y las miradas extrañas de ellos, aunque supiesen desde hace bastante tiempo la verdadera naturaleza de su relación.
Chuya soltó un suspiro. Decidiendo que terminaría por ceder a dicha reunión, soportaría las palabras de Dazai y sus provocaciones, las miradas de sus amigos y la forma en que de seguro harían una alianza con el castaño para irritar al pelirrojo, y a pesar de eso en su mente, Chuya se encontraba sonriendo. Le gustaba la forma en que se encontraba imaginándolo en ese momento.
La fila cada vez se hacia mas corta.
Chuya solo podía pensar que, si Dazai se encontrase allí, seria un momento realmente perfecto.
"realmente espero que me lo pague con creces esta noche" pensó el pelirrojo.
- Chuya, el próximo es la ultima persona – Chuya se encontraba observando sus rotuladores, había estado jugando con ellos y había terminado por escribir unas cuantas cosas en hojas sueltas en la mesa, ordeno un poco estas
- Bien – acepto, sin levantar la mirada, escuchó pasos acercarse – hola – saludó Chuya, entonces levanto la mirada - ¿eh? – soltó al ver a la persona frente a él
- Te prometí que estaría aquí de pie cuando tu te encontrases allí firmando autógrafos – dijo Dazai
GRACIAS POR LEER.
