Los personajes principales le pertenecen a Stephanie Meyer la historia es mía queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de la historia sin mi autorización.


Capítulo beteado por Clara Mompean


Capitulo 23

POV Bella

— ¿Cuál es tu color favorito?

La pregunta casi me hizo girar los ojos. Jasper me miró a través de sus gafas y sus ojos azules brillaron de una manera extraña. Parecía que quería saber qué estaba sintiendo pero el problema conmigo es que realmente no sentía nada. Era como estar muerta en vida. Sabía que tenía mi corazón pero este estaba frío, latiendo solamente porque tenía que hacerlo.

—No lo sé —dije con honestidad.

La verdad era que nunca había podido pensar en algo tan sencillo como mi color favorito. Siempre era Jacob quien prefería elegir mi ropa y en prisión todas teníamos el mismo color en nuestros uniformes. Quizás podría parecer todo menos una chica porque no sabía diferenciar colores. Veía programas de televisión una vez a la semana en prisión pero no era a colores.

— Ok. ¿Por qué no descubrimos eso?

— ¿Por qué querrías hacerlo?

Esta era la segunda sesión con él. Me dieron el alta médica de su hospital hace tres días y la verdad lo único que veía era una pérdida total de tiempo. Llevaba cinco días aquí, en la primera sesión me había enfocado en ignorarlo tanto que él había accedido y me había enviado a dormir. Esta vez no iba a ser así, lo supe por la mirada en su rostro y su respuesta.

— Bella. Es importante que sepas que es lo que te gusta. Desde tu color favorito, hasta el sabor de tu café.

—No bebo café —le dije simplificándole su trabajo.

Jasper sonrió.

— Supongo que el café de la cárcel no era el más bueno. Aún así fumas, ¿sabías que un cigarrillo puede ser como cafeína en polvo?

Desvié la mirada sintiendo un poco de culpabilidad. Había regañado mil veces a mi hermano por verlo fumar cuando era un niño pequeño y de pronto era yo quien lo hacía. Era yo la chimenea. Pero había algo en sentir el humo calando mis pulmones que traía paz a mi sistema. Era como una droga para mí.

— Lo siento, yo…

Jasper me interrumpió levantando su mano y luego susurró:

— No te disculpes. Deja de disculparte por todo, Bella. Fumar es un hábito que no apoyo pero entiendo. Todos tenemos formas diferentes de hacer las cosas, tienes estrés postraumático y fumar es una manera extraña de soltar todas las crisis que puedas tener, pienso yo. Aunque está última crisis fue peor.

— ¿Estrés postraumático? Estuve en la cárcel por once años y nunca quise suicidarme o tuve una "crisis".

— Déjame explicarte algo. El estrés postraumático suele mostrarse cuando sufrimos una alteración a nuestra rutina. Sufriste un trauma tras otro y eso se hizo parte de tu vida, pero si lo ves desde otro punto de vista, estabas aceptando que posiblemente ibas a morir en la cárcel. Eso hizo que el estrés postraumático se volviera a esa rutina de auto-condena, porque te condenaste a vivir una vida sin tú libertad cuando fuiste violentada. Sin embargo ahora eres libre y eso fue un cambio total de rutina.

— Maté a un hombre.

— Isabella, el hecho de que hayas jalado del gatillo no significa que volverás a hacerlo. Estabas bajo estrés y depresión postparto, emociones que te llevaron a hacer las cosas que hiciste, te convertiste en lo que más temías porque el tiró y tiró hasta que estuviste en tu punto de explosión. Los seres humanos somos complejos, ya que aceptamos que nos maltraten y nos hagan daño pero no aceptamos que podemos perder la cabeza en un momento dado y corto y que podemos causar el mismo daño que nos causaron. Es efecto de causa y consecuencias. Él te hizo daño, tú solo te defendías.

— No lo sabes —las palabras se filtraron de mí sin saber cómo. Era mi cerebro hablando por mi cosas que quería mantener para mí misma. Jasper pareció sorprendido, aún así controlo su mirada rápidamente y habló.

— Tienes razón en eso. El punto de todo esto es ¿cuál es tu color preferido? Dejemos para otro día está conversación. Así que aquí tengo paletas y paletas de colores, puedes elegir los que te gustan. El punto es que elijas lo que más quieras, eres libre y quiero que entiendas eso, ¿está bien? Si todos son tus preferidos eso no importa, sólo quiero saber lo primero que se te viene a la mente cuando ves cada color.

Me las puso en las piernas sin tocarme y me miró mientras las ojeaba. Había muchos, demasiados colores, ninguno de ellos llamó la atención como el verde turquesa. Recordé a Edward y parpadee intentando alejar la esperanza que a veces nacía cuando veía sus ojos. A pesar de eso, toqué el color con suavidad y mis ojos se llenaron estúpidamente de lágrimas. No lo había visto después del juicio y ya lo extrañaba, pero tenía miedo de buscarlo. Porque, ¿cómo querría él siquiera tener que ver con una loca como yo? Seguí mirando y un celeste aguamarina me hizo detenerme de nuevo. Esta vez expresé lo que pensaba.

— Le tejí un mameluco de este color a mi hijo —toqué el color de nuevo –. Pasé tres semanas haciéndolo. Había días en que tejía hasta que se me acalambraban los dedos. Pero había comprado la lana con un poco de dinero que había podido guardar. Era lo único que podía regalarle a mi hijo.

Sonreí suavemente acariciando el color y al levantar la mirada Jasper parecía relajado, él había logrado su cometido.

—¿Qué hay del turquesa?— dijo Jasper y continuó — Asocias colores con recuerdos de cariño, ¿a qué te recuerda el turquesa?

Me negué a responder y seguí mirando los colores, ninguno más me interesó mucho. Pero volví al turquesa de nuevo y el sonido de la risa de Edward vino a mi mente, sonreí sin poder evitarlo y susurré:

— Me recuerda a un amigo. Bueno ,la verdad no sé si puedo llamarlo así. Lo extraño, pero es complicado.

Complicado. La palabra que más se aproxima al hecho de que llevo cinco días libre y él ni si quiera ha intentado buscarme.

Complicado.

Palabra que realmente enmascaraba mi decepción.

—¿Puedo preguntar quién es?

—No —dije soltando la paleta de colores —. No es prudente que usted lo sepa.

Jasper suspiró:

— Los psicólogos no podemos revelar los secretos de nuestros pacientes Isabella, hacemos una promesa ante un tribunal. Hablar quizás pueda ayudarte a encontrar o resolver cualquier duda que tengas. Soy como tú Pepito Grillo, sin ser verde, claro está e incluyendo el hecho de que no puedo revelar absolutamente nada de lo que se diga aquí.

Sonreí sin poder evitarlo por su comparación.

— Pareces más un vaquero que un tonto Pepito Grillo que ni siquiera sé quién mierda es.

Eso lo hizo reír

— Tienes buen humor Isabella. Eso es bueno. Te prestaré el libro de cuentos para que lo conozcas si eso te hace sentir mejor. Solo tengo que encontrarlo.

— ¿Podré encontrarme a mí misma?

La pregunta nos sorprendió a ambos aunque había sido yo quien la había hecho de pronto pero ¿tenía un motivo? La verdad, nunca había estudiado o hecho algo. Seth era alguien en la vida y yo… yo solo era su hermana la exconvicta. Eso no me daba un lugar en la sociedad. Estaba a meses de cumplir 34 años y no sabía que quería hacer conmigo misma.

— ¿Por qué quieres encontrarte?

La pregunta de Jasper me hizo prestarle atención. Él suspiró y se levantó caminando a través de la oficina hasta llegar a su escritorio para tomar una fotografía y mirarla por largo tiempo antes de decirme:

— Mi padre fue un seal, mi abuelo fue un seal y de allí mis dos hermanos también lo fueron. Un día dije voy a ser un seal y fui a la guerra y vi el miedo y a la muerte de frente y la oscuridad que tuviste en tus ojos también la tuve yo. Mis hermanos, mi padre y quizás mis abuelos murieron haciendo lo que amaban. Yo estaba vivo, haciendo algo que realmente odiaba, pero no dejé de ser un Seal. Me dieron de baja con honor cuando casi perdí la audición por un atentado contra mi escuadrón y entonces me quedé sin nada más que mis oscuros recuerdos. Isabella, es el destino o tu camino el que te encuentra ,no eres tú la que lo hace. Pasé viviendo en la base militar dos años antes de poder ir por mi pie y buscar mi camino. Tengo treinta y siete años y soy feliz de tener mi vocación. Amo ser ese que escucha a las personas de una manera sana y, de hecho, tengo una fundación de psiquiatrías que se encargan de ayudar a las personas con estrés postraumático. Por eso he pensado que debes esperar a que tu camino te encuentre, no correr y buscarlo tú. Vive Isabella, eres malditamente libre de hacerlo. Haz todo lo que no pudiste y quisiste hacer desde siempre.

Asiento sin saber que decir con miles de emociones latiéndome en el pecho y luego Jasper me sonríe antes de volver a hablar.

— La sesión de hoy ha acabado. Es tu quinto día aquí y estoy pensando en enviarte a casa con la condición de que vengas a verme a diario hasta que sepa que estás lista —dijo como quien no quiere la cosa para luego tomar sus llaves.

— ¿Has dado una vuelta por el edificio?

Niego con la cabeza. He estado encerrada en una habitación por cinco días solo saliendo para hablar con él.

Jasper suspira.

— Ven.

Camino con él y me doy cuenta que no soy la única que está terminado una sesión. Una chica adolescente está saliendo de la puerta de al lado y junto a ella está Garrett, el mejor amigo de Jasper. Lo sé porque Jasper hablo de él ayer o anteayer, pero la chica llama más mi atención que el mejor amigo de mi psiquiatra. Sus ojos son de un verde que me recuerda a Edward y tiene un tatuaje en su cuello con letras chinas, hay un piercing en su ceja. La chica me lanza una mirada y de repente un hombre la llama.

— Renesmeé.

Ambas miramos al hombre de traje que se acerca a ella con cautela y miedo diciendo:

— El auto está afuera. Hija, estaba pensando...

— Vaya ahora resulta que piensas ¿no, Ryan? —dice la chica con el sarcasmo rezumando en su voz, caminando hacia él, quien suspira con frustración y termina su oración.

— …que podíamos cenar esa comida chatarra que tanto te gusta. Si te apetece, claro.

Jasper caminó y yo sobrepasé la escena hasta que él dijo:

— Todos tenemos esos momentos de rebeldía ¿no, Isabella?

Suspiré y Jasper se detuvo en el gimnasio donde un hombre más grande que un tonel se paró frente a nosotros sudado y luciendo asqueroso antes de hablar.

— ¿Qué buscas aquí Hale?

— Ella es Isabella Swan y solo estoy mostrándole el lugar —contestó Jasper en respuesta.

El hombre respiró hondo como si estuviera oliendo algo y me miró antes de decir:

— Soy Nahuel Huapi —extendió su mano derecha y yo parpadeé sin saber qué hacer. No tenía contacto físico con nadie jamás pero temblando tomé su mano intentándolo y él tiró de mi dentro del gimnasio obligándome a seguirlo. Puse mis pies firmes y me impulse hasta hacerle detenerse.

— Mas te vale que sueltes mi mano —le dije entre dientes.

Él sonrió, sus ojos color gris oscuro brillaron y apretó mi mano un poco

— Bien. —dijo antes de soltarme

Solo entonces me di cuenta que no estábamos solos, había mujeres con vestimenta para entrenar mirándome con atención, sonriéndome sin juzgarme y eso me sorprendió.

— Ellas son mis chicas.

Oí a muchas suspirar abiertamente antes de rodar mis ojos y de encogerme de hombros para girarme, pues quería irme.

— Soy entrenador de defensa personal.

Eso me hizo detenerme y girarme para mirarle con atención. Él continuó.

— Está incluido en tu programa. Puedes venir y aprender algunos movimientos cuando quieras.

Asentí no muy segura y luego caminé hacia afuera cuando Jasper continuó.

— Tenemos programas de todo tipo y mientras no tengas una idea de lo que quieres hacer, puedes venir y ser parte de esto. Hay programas de lectura, grupos de ayuda y soporte para madres solteras. Podrías ser voluntaria si quieres y tal vez encuentres aquí tu camino.

Caminó hasta abrir otra puerta en donde había un salón para niños llenos de ellos corriendo y siendo cuidados por muchas chicas.

Me giré sin saber que decir y Jasper continuó hablando.

— Puedes irte a casa si lo deseas o puedo darte una habitación. Seth estará aquí en veinte minutos.

— Quiero ir a casa de Ángela. Si es que ella aún me recibe…

Jasper rodó los ojos y dijo:

— Hablé con ellos Isabella. Ellos saben lo que te pasó. No te juzgarán.

Caminé hasta poder buscar una salida, Jasper me acompañó en silencio hasta que el coche de Seth se puso frente a nosotros. Seth me miró un momento corto antes de hacerme una señal para que subiera a su auto, lo hice y esta vez sí iba con chófer.

— Vas a quedarte conmigo esta noche. Ángela y Tyler están fuera de la ciudad el fin de semana —dijo antes de que el auto girara.

Abrí la boca varias veces pero Seth parecía demasiado ocupado con su teléfono hasta que un edificio muy lujoso estuvo frente a nosotros.

— No intenté suicidarme —susurré levantando la mirada para encontrarlo mirándome con atención.

El auto se detuvo y él bajó sin decir una palabra molestándome. No quería escucharme y eso me cabreaba. No había dicho ni una maldita palabra desde que me había recogido en el centro en el que él mismo me internó.

— Seth… —lo llamé entre dientes y él se giró con sus ojos brillando con lágrimas antes de decir entre dientes:

— Este no es el momento ni el lugar Isabella.

Salté hacia atrás y eso lo hizo fruncirme el ceño antes de que parpadeara y se girara caminando de nuevo. Lo seguí y solo entonces fui consciente de que había periodistas alrededor esperando ver un escándalo. Ajuste mi camiseta y caminé siguiéndolo mientras lo veía ponerse lentes de sol y sonreír fingidamente.

— Seth Swan ilumínenos ¿Ella es su nueva conquista?

Seth sonrió como si nada hubiera pasado y me abrazó girándose a los periodistas diciendo:

— No señores, no se equivoquen, yo no tengo conquistas. Ella es mi hermana mayor. No responderé más preguntas.

Las voces se alzaron tras nosotros y yo seguí con Seth abrazando mis hombros. Un apartamento lujoso fue el que mi hermano abrió antes de soltarme y dejar que sus hombres entraran primero. Uno de sus hombres salió y asintió, eso hizo que Seth entrara en la habitación y yo solo pude quedarme sin aire. El lujo que rodeaba la habitación era increíble y yo parecía incapaz de dejar de ver lo que había alrededor.

Seth me encaró y dijo:

— Bien. Explícate. Porque sé lo que vi Isabella y para mí sí estabas intentando suicidarte.


Parece ser que Bella tiene una conversación difícil por delante. La situación que está pasando no es sencilla, pero poco a poco tiene que ir saliendo, tiene que superarlo. Edward ya aparecerá cuando sea necesario, al fin y al cabo es la historia de Bella, por lo que no seáis impacientes, jejejejej

elizabeth1998, Desiblack, Eli mMasen, ClaryFinn98, KRISS95 bienvenidos/as a la historia

alimago no la tacharán de loca, pero si tiene mucho que superar antes de estar bien.

Que sepáis que Ann ha creado un outlake de Jane, pero... no os lo pondré hasta el final de la historia, jijijijiji

Agrademos a todas las personas que leen y siguen la historia, ya sean lectores fantasmas o dejan un comentario. Para estas últimas os nombramos en agradecimiento:

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Nos leemos la semana que viene!

Jpv