La historia es una adaptación del libro de Tijan y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Cuarenta

Cinco meses más tarde

Doscientas cincuenta y tres piezas más tarde

Con su boca fusionada con la mía, Jasper me empujó contra la pared de la ducha. Nuestras manos se unieron, y me inmovilizó con ellas por encima de mi cabeza antes de inclinarse a mi hombro y morderme.

Jadeé mientras se sumergía en mí.

Tomó mi peso, y su mano izquierda soltó la mía para caer a mi muslo. Se aferró de ahí mientras entraba más profundamente.

Dios.

Este chico.

El placer se fue formando y formando en mi estómago bajo, y usé mi mano libre para aferrarme a él, clavando mis dedos en su cabello.

El agua nos mojaba, pero Jasper me cubría, tomando la mayor parte del agua. Una pequeña brisa cubrió mi rostro, y mientras jadeaba por oxígeno, bebí algo de agua también.

Habíamos estado juntos por casi un año. En cuarenta y tres días, sería el aniversario de la muerte de Irina, el mismo día en que me metí por primera vez en la cama de Jasper. Había pasado un infierno este último año, pero él había estado conmigo todo este tiempo.

Deslicé mis dedos por su espalda, sintiendo sus músculos moviéndose mientras entraba y salía, manteniendo un ritmo.

Se inclinó hacia adelante, bajando sus labios a mi pezón y succionando.

Cerré mis ojos, sintiendo deseo y el momento formándose. Lo quería a él. Lo quería fuerte, más profundo, y en todo el año, eso no había cambiado. Al contrario, lo deseaba más y más. Como esta noche, iríamos al baile de graduación más tarde, pero había entrado a la ducha, sabiendo que tenía que sentirlo antes de que fuéramos conducidos a una noche de roces y los susurros de estar juntos.

Todas las miradas estarían en nosotros.

Todas las miradas estarían en él. Él sería elegido el rey del baile, lo que no le sorprendía a nadie. Había una reina del baile, y existían rumores que sería yo, pero lo dudaba. Apenas y me había mudado hace un año. No parecía correcto, a pesar de ser la novia de Jasper. No era la chica más querida en mi grado. Pero sabiendo que todos estarían mirando a Jasper casi me volvió desesperada de sentirlo primero. Quería recordarme a mí, que él era mío, solo mío. Quería sentirlo moverse dentro de mí, y quería verlo viéndome de la manera que lo hizo cuando me tomó esta noche.

Levanté la mirada para encontrarlo mirándome una vez más.

Sus ojos estaban oscuros, pesados, salvajes.

Ajustando nuestros cuerpos, me levantó más contra la pared de la ducha y fue más duro. Me estaba reclamando.

Alejando mi mano libre de la suya, lo abracé por su cuello, inclinándome al frente para besar su garganta.

Gruñó, el sonido retumbando profundamente, mientras su otra mano encontraba mi cadera. Me golpeó contra el mosaico, siendo más fuerte y duro.

Moví la cabeza hacia atrás, jadeando mientras intentaba seguir su ritmo, pero esto era por él. Me mantenía captiva mientras entraba. Una embestida de placer se apoderó de mí y me hundí en él. Mierda, me sentía medio ebria por esto. Todo lo que pude hacer fue aferrarme a él hasta que sentí mi clímax llegar.

—Jasper —jadeé. Mis dedos clavándose en su espalda, mis uñas rasgando su piel—. Voy a llegar.

Se movió más lento, gruñendo.

—Todavía no. No. —Entró—. Todavía. —Entró—. No. —Entró, y luego se tensó, sus manos tomándome más fuerte para casi provocarme marcas—. Ahora. —Y él explotó.

Me dejé llevar, el clímax golpeándome, haciendo que mi cuerpo temblara y se moviera.

Él me sostuvo todo el tiempo, esperando hasta que nuestros cuerpos se calmaran antes de sacarme de la ducha. Mis piernas permanecerían alrededor de su cadera, y me aferré mientras mi cabeza descansaba en su hombro.

Deslizó su mano por toda mi espalda húmeda y me llevó a la habitación.

—Mierda. —Suspiré mientras me recostaba y me apartaba.

Se rio, hundiendo una mano a mi costado antes de seguir el movimiento con sus labios.

Deslicé una mano a través de su cabello y luego por su hombro y brazos mientras se movía hacia arriba, levantándose sobre mí. Sus ojos se encontraron con los míos, todavía oscuros.

—¿Estás bien?

Asentí.

—Sí. —Mi mano tomando un lado de su rostro—. Estoy bien. ¿Tú?

Asintió, bajando para volverme a besar antes de acomodarse en la cama junto a mí.

—Mierda.

—Síp.

—No quiero ir esta noche.

Me reí, moviéndome a mi costado y besando su hombro.

—Ese barco ya salió, rey del baile.

Volvió a gruñir, tomando mi mano y jalándome hasta que me coloqué sobre él.

—¿Sí?

—Sí.

Nuestras sonrisas hacían juego, ambos todavía en la ola de lo que acabábamos de crear en la ducha. Estaba desnuda, y sus ojos se deslizaron por mi cuerpo, moví la cabeza hacia atrás. Mi cabello había crecido en el último año. No tenía el corazón para cortarlo. Irina siempre había tenido el suyo largo, y lo quería como el suyo esta noche, aunque el mío fuera más oscuro. Sentí las puntas rozando mi espalda, y se sintió agradable, pero más que eso, disfrutaba el sentir sus ojos sobre mí.

Lo sabía, incluso antes de mirar, que estarían llenos de deseo, oscuro, y salvaje. Como si hubiera sido en orden, lo sentí saltar debajo de mí. Estaba endureciéndose, y sin ser capaz de contenerme, me movía hacia abajo por él.

—Mierda, Bella. —Un gemido escapó de él, y se tensó bajo mi mano. Sus manos se dirigieron a mis caderas, pero no me movió. Lo tenía en la palma de mi mano.

Comencé a frotarlo, haciéndolo más duro.

—Entonces, si eres nombrado el rey del baile, ambos sabemos que otra chica probablemente será la reina.

Comenzó a respirar pesadamente mientras acariciaba su polla.

—¿Podemos hablar de esto en otro momento?

—No. —Sonreí, disfrutando el poder que tenía sobre él. Toqué su punta, deteniéndome ahí—. Tendrás que bailar con esta otra chica.

—Mierda, Bella. —Su pecho subió y bajó. Sus ojos comenzando a ponerse salvajes—. Me las pagarás. Sabes eso.

Lo estaba esperando.

Seguí deslizando mi mano sobre él

—Y cuando bailes con esta otra chica, no va a gustarte. —Lo sostuve, apretando solo un poco— ¿Verdad?

Estaba casi temblando, y negó.

—No. Claro que no. —Sus dedos hundiéndose en mí—Sigue de una jodida vez.

Y lo hice, pero esta vez, me moví hacia atrás y me incliné para tomarlo con mi boca. Su cuerpo se detuvo, sus manos en mi cabello. Pude continuar, pero no quería torturarlo. Al menos no todavía. Esperaría hasta después del baile, después de la fiesta de Emmett cuando estuviéramos solos una vez más. Entonces, lo torturaría toda la noche.

No esperó mucho. Una vez que mi boca se colocó sobre él y me comencé a mover de arriba hacia abajo, sus manos se hicieron puño hasta que me apartó. Me giró, y tomando mi pierna, la levantó hasta su brazo y luego se deslizó dentro, entrando profundamente.

Contuve la respiración, dejando el aire salir a través de mis dientes a las sensaciones. Mierda. Se sentía tan bien.

—¿Ahora, qué estabas diciendo? —Me sonrió, empujando más antes de salir, solo para volver a entrar.

Suspiré, dejando que las olas de tormento entraran, y media hora más tarde, y después de que se pusiera un condón, me tendía gimiendo y mordiendo mi labio para no gritar. Luego mi cuerpo entero se soltó.

Después de eso, se acurrucó contra mi cuerpo y besó mi cuello.

—No existe nadie más con quien quiera bailar —susurró, su mano tomando mi seno—Eres solo tú. —Volvió a besarme, su pulgar moviéndose en mi pezón— Solo tú, Bella.

Ya lo sabía. Lo sabía desde el inicio del año, pero se sentía bien escucharlo porque sentía lo mismo. No había nadie más.

Cerrando los ojos, murmuré:

—Bien, porque te amo.

Sus brazos se apretaron alrededor de mí.

—También te amo.

Trece piezas encajaron, todas al mismo tiempo.