EPILOGO
A su lado Podrick vio a la pequeña Cathelyn empezándose a mover incomoda en los brazos de Sansa para que la bajara, y fue tan sólo un 'no' y un apretón suave, una mirada sostenida de madre a hija, Sansa frunciéndole el ceño para la niña hacer ojitos de circunstancias, agachar la mirada y enterrarle la cara en el cuello, como si la hubiera regañado.
Esto era nuevo, y Podrick y Sansa no pudieron evitar compartir una mirada y una sonrisa ante las manipulaciones de su hija que esperaba que ahora alguno de los dos la contemplara, pero aquello no sucedió, la postura de Sansa irguiéndose otro tanto mientras el último de los Lords que había venido a la primera reunión cuatrimestral se acercaba a despedirse.
La jugarreta de casarse al escondido en Invernalia fue un golpe impredecible que los lords y ladies presentes en el castillo sufrieron pues se habían esperado algo tradicional; ella primero anunciando que aceptaría el cortejo de Podrick y después de un par de semanas o meses la ceremonia dándose. Semanas o meses donde esos mismos lords y ladies tendrían tiempo de dar sus opiniones, hacer comentarios detrás de sus espaldas de estar al tanto que lo de ellos venía de tiempo atrás, de lo impropio de toda esta situación.
Así que Podrick y Sansa habían decidido saltarse aquello.
Y ciertamente fue más fácil.
También fue más fácil dar el golpe en cuanto la nieve se empezó a descongelar y el clima mejorar al finalizarse ese invierno. Cuervos volando en todas direcciones con mensajes anunciando que el Norte contaba ahora con una princesa que nació en medio de aquel invierno, producto de la unión entre la Reina Sansa Stark con Ser Podrick Payne, ahora Consorte.
Para evitarse especulaciones –aunque era de asumir que las habrían– se anexó el nombre de la princesa con su fecha de nacimiento, para que quedara estipulado de antemano que había nacido un año y tres meses después de aquella unión.
No era esto solamente lo que se trataba en los mensajes, pues también se citaba a una reunión en Invernalia para hacer la cuantía de los depósitos de cada castillo y así saber que les esperaría más adelante.
En ese mismo momento Lord Manderly deteniéndose ante ellos e inclinándoles la cabeza. Su respuesta habiendo sido una de las primeras que llegó a Invernalia, declarando su apoyo incondicional a la Casa Stark, y sus felicitaciones. E incluso una vez presente recordándole a Ser Podrick, ante todos, que él había tenido su granito de arena jugado en aquella unión. De eso último se había jactado en toda su estadía, y aquello había ayudado a los nervios de Podrick, quien aún se sentía inseguro ante la percepción de los lords y ladies, y le molestaba que así lo recibieran con brazos abiertos se diera lugar a hipocresías en uno que otro comentario bajo que había llegado a sus oídos.
"Sabía que no iba ser tomado bien por todos…pero aun así…" le había dicho la primera noche en cuanto los lords estuvieron bajo el techo del castillo. Cathelyn de año y medio dormida entre ellos.
"Tiene en su bolsillo a la mayoría, no se preocupe." Era lo mismo que le ocurría a ella, en todo caso. Tenía el apoyo de casi todo el Norte, pero su reinado todavía le causaba disgusto a algunos.
Y habían dejado que su consejo y los lords y ladies quienes habían pasado el invierno junto con ellos contaran toda la situación de lo sucedido. Sansa ni él, aludiendo a nada, a no ser que fueran preguntados y fuera igualmente prudente responder.
Al Podrick ser más social que Sansa, más fácil de aproximar, por supuesto que los lords le quisieron sacar información sonsacada entre celebración y celebración. Y fue una noche en que, entre trago y trago, con Lord Manderly a su lado, ayudando con la historia, y aceptándole y agradeciéndole de frente su ayuda fue que contó de su larga y peligrosa travesía hasta Invernalia.
"Así que mis señores verán porque es que gracias a mí tenemos princesa." exclamó lord Manderly, haciendo reír a todos a su alrededor. Dándole una palmada al joven viéndolo sonrojado.
"Es bastante suertudo, Ser Podrick…de que la niña sea igualita a la madre." Dijo otro lord, continuando en broma.
Y la algarabía continuó, Podrick sentándose al lado de Lord Cromwell, exhalando en su nerviosismo. Para minutos después ser preguntado sobre Essos, y él pudiendo contarles el acabar de recibir noticias tranquilizantes por parte del Rey.
En ese momento Sansa le pasó a Cathelyn a Podrick, mientras los cuatro daban una corta caminata.
Había un trato con Dorne y Ariadne Martell, del cual nadie más que Lord Royce y Lord Manderly sabían, y Podrick. En éste se había estipulado que si la cuantía de agua sacada de sus ríos, o del Valle de Arryn, era mayor a la previamente establecida esta sería cobrada, pero no en efectivo sino en forma de trueque de alimentos, y de ciertos favores. "Acabo de recibir noticias, mi señor, por parte de Lord Royce, me ha informado que ya los barcos de Arianne Martell han sido avistados siguiendo el camino hasta Puerto Blanco."
Esas eran excelentes noticias, "¿Confiamos en ellos o pesamos el cargamento?"
"Pesémoslo." Sansa le comentó, al lord, ambos sonriendo, porque la llegada de esos alimentos era algo con lo que habían estado contando y les quitaba un problema de encima en los consiguientes tres meses, para los cuales ya el Norte estaría produciendo su propia fuente de alimento. Los barcos subirían llenos de alimentos, y bajarían llenos de agua hielo. "Mi señor puede quedarse con la mitad de este primer cargamento para su pueblo. La otra mitad será enviada por usted hasta Último Hogar. Allí las provisiones serán repartidas hacia las poblaciones más necesitadas, Castillo Negro y la Gente Libre."
Lord Manderly inclinó la cabeza, agradecido con la generosidad.
"No le contaré nada de esto a mi consejo hasta que la llegada de aquel cargamento se concrete. Estaré comunicándome con usted, Lord Royce y Arianne Martell, por supuesto." Sansa contaría, para lo más Sur del Norte, con las provisiones que su hermano le mandara. El Centro estaba bien de alimentos por ahora.
"Y Lord Royce, ¿ya sacó su tajada?" se atrevió a preguntar a lo cual la Reina le asintió.
Poco después lord y Reina se despidieron.
A Lord Royce Sansa misma le había escrito una carta prolija donde le explicaba lo sucedido entre ella y Podrick en ese invierno, pues la opinión que el lord tenía de ella sí le era de importancia. La respuesta del lord fue sorpresa ante los acontecimientos, añadiendo estar contento por ella y el futuro del Norte, y que sabía entonces estaba en buenas manos pues si algo había probado Ser Podrick era el preocuparse y tomar en sus propias manos su seguridad. También prometía visitar pronto.
Podrick y Sansa exhalaron al mismo tiempo al ver marcharse a Lord Mandery.
Fue a bajar a Cathelyn para que correteara unos momentos –aunque sabía Sansa se quejaría de ello por el estado en que dejaría su lindo vestido–, cuando vio a Nieve apareciendo y más bien decidió seguir cargando a la niña. Confiaba en el direwolf hasta un punto, pero no confiaba del todo en sus instintos. Sansa tampoco. "Al menos todo salió bien hasta el último momento." Podrick comentó mirando a los ojos de la pequeña, el mismo color cristalino del de la madre.
Sansa vio a Cathelyn haciéndole caras a Pod y ambos sonriéndose, jugando de aquella manera, "…Tampoco es como si pudieran oponerse a este matrimonio a estas alturas."
"…Sí, pero usted también lo estaba temiendo, admítalo." Ella le había querido dar seguridad a él, escondiéndole sus propias dudas, y él lo había notado más no había querido decirle nada.
No lo iba a admitir, Sansa lo tomó del bíceps y se lo apretó,"¿Vamos a cabalgar?" preguntó, pues desde que el suelo empezó a descongelarse y la temperatura bajar habían tomado como rutina diaria sacar a Cathelyn del castillo de esta manera. Sí, se dormiría a medio camino, a veces solo cruzando las puertas del castillo, pero lo que ellos buscaban era disfrutar del aire libre como no lo habían hecho en los últimos tres años. La libertad, ver a Cathelyn correteando y jugando con la nieve, persiguiendo mariposas y hasta pájaros. Ellos observándola desde la distancia, y compartiendo unos momentos también de pareja.
Desde que los lords y ladies habían llegado no habían vuelto a cabalgar, "No tiene que preguntarlo dos veces." Pod se dijo, sonriendo tras inclinarse y dejarle un corto beso en los labios, la mano de ella recorriéndole firmemente la longitud del brazo.
Esta vez Cathelyn quiso cabalgar con su madre, y dándole un beso en la cabeza Sansa se la cubrió mejor con el pequeño abrigo, su rostro mayormente también. Y lado a lado, junto con Nieve, guiaron los caballos hasta las puertas del castillo. El verde de los prados cada vez haciéndose más visible.
