.

.

.

.

.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Miyasaka

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

.

.

.

No fue hasta ese momento que supe por lo que estaba pasando el superior Kazemaru, era una noticia reciente para él, y nosotros estábamos allí para animarlo.

- ... se que es confuso y sorprendente enterarse de eso, Kazemaru. Pero debes estar tranquilo.- Hayami hablaba esta vez calmado, siempre era muy animado, siempre con sus bromas y comentarios graciosos, parecía ser el chico que era incapaz de tomar las cosas en serio, era muy alegre. Pero ahora estaba siendo muy maduro, tranquilo y comprensivo, suponía que la situación lo ameritaba y que yo debía hacer lo mismo.

- Siento molestarlos por esto.

- No tiene porque disculparse, Kazemaru-san.- le hable con confianza, mostrándome cómodo ante la situación. Además estaba feliz de que confiara en nosotros.

- No sabía a quién más recurrir, los demás tienen sus propios problemas…- se detuvo un momento.- Me siento un egoísta.- pareció encogerse en su lugar.

- ¿eh? No te estreses tanto.- aclaro Hayami.- Nosotros no pensamos eso.- Hayami me dedico una mirada y yo obviamente asentía. Luego él continuó.- Escucha, ellos no te lo han ocultado para hacerte daño, eso tenlo claro. Seguro te lo dirían en algún momento. Además siempre han sido muy buenos contigo ¿no? Están orgullosos de lo que has logrado.- habían sido las claras y directas palabras de Hayami.

- ¿esta mal que me sienta… así… entonce-?

- ¡Claro que no!- Hayami golpeó la pequeña mesa de centro al decir aquello, eso me sorprendió un poco, Hayami era tan demostrativo.- Es muy normal, dudar y tener miedo, estás confundido. Pero esta nueva información no cambia el hecho de que tú seas tú, así que arriba esos ánimos.- y levantó el pulgar, finalmente Kazemaru sonrió con suavidad.

- Tienes razón, gracias.

- Kazemaru-san.- hablé por fin.- Siempre estaré allí para apoyarlo. Si necesita hablar conmigo…

- Con nosotros.- me corrigió Hayami, pero no le hice caso.

- Puede confiar en que lo escucharé.

- Oye ten más respeto e incluyeme a mí también.

- No quiero

- ¡Soy mayor que tu!

- No me importa.

Siempre peleaba con Hayami un poco, pero luego hacíamos las paces, Kazemaru era quien siempre detenía nuestras locuras. Si, eramos solo unos críos.

.

.

.

.

Estuvimos allí, cuando Kazemaru y su equipo ganó contra Corea, no podía estar más orgulloso de mi superior. La inseguridad que tenía aquel día, parecía haberse esfumado y había enfrentado con todo el partido, me gustaba pensar que fuímos un apoyo para él, aunque él mismo nos confirmó después, que gracias a que lo escuchamos y lo animamos, pudo darlo todo en el partido.

Nos reunimos nuevamente, con Hayami incluido, claro.

El último día que lo ví.

Estábamos los tres en la pista de atletismo de Raimon aquella noche, no es que fuéramos a correr, solo estábamos allí, cada uno en un carril, charlando, recordando, y observando como el futuro sería tan brillante, como las estrellas que iluminaban el techo nocturno de esa noche. Mañana Kazemaru se iría a la isla Liocott, así que era nuestro último tiempo juntos antes del viaje.

- Me gustaría que guardaran el secreto.- retomando la charla que había tenido aquel día, Kazemaru nos pidió ese favor.- Cuando regrese, yo hablare con ellos.

- No te preocupes, no le diremos a nadie.- contestó Hayami.- ni a nuestra sombra-

- Así es, Kazemaru-san.- No iba a permitir que la confianza que depositaba en mí, fuera desperdiciaba.

Después de eso, él se fue y solo supimos de Kazemaru por los partidos, hasta el día de su partido final y victoria. Queríamos recibirlo pronto, para felicitarlo, para ir a celebrar por su triunfo en el extranjero.

Tratando de recordar ese día, todo fue tan confuso, el día comenzó normal para mí, pero no recuerdo en detalle, porque supongo que la noticia me impactó tanto, incluso para reaccionar.

No lo creía.

No lo podía creer.

Tenía que ser una pesadilla.

Lo siento, Miyasaka.

Debe ser una mentira.

De verdad lo lamento.

Cuando el superior Kazemaru no regresó de ese viaje, cuando no lo ví bajar de ese avión, cuando vi las caras afligidas de todos en el hospital, puede confirmar la terrible realidad.

- Lo siento Miyasaka, Kazemaru… no llego con nosotros.- fueron las palabras de Natsumi Raimond al verme allí de pie, observando y buscándolo. Su mirada estaba rojiza, había llorado, era obvio. La mayoría estaban heridos, casi todos fueron atendidos en la isla liocott, pero otros regresaron y tan pronto pisaron tierra nipona, una ambulancia los había traído.

La verdad es que ni siquiera recuerdo, como es que termine en el hospital, con Hayami a mí lado. Los dos tan conmocionados, deseaba que fuera un sueño, una ilusión, que Kazemaru aparecería para pedir disculpas por ese susto, pero nunca ocurrió. Nunca apareció.

No lo volvimos a ver.

Las noticias acerca de lo ocurrido en la isla Liocott no tardaron en viralizarse por todas partes, título como: "La tragedia de los campeones", "Accidente en el torneo internacional juvenil", "Heridos y un muerto deja accidente en la Isla Liocott". Muchos títulos que leer, pero el peor de todos era ese:

"Búsqueda infructuosa de Kazemaru Ichirouta".

Así es, los días pasaban y no encontraban a Kazemaru. Ni siquiera nos podríamos despedir de él como corresponde, nada.

No había nada. En ese momento pensé que todo era injusto ¿Por qué tuvo que ser él? ¿Por qué no otro? Se que esos pensamientos eran crueles y caprichosos, pero no podía evitar pensarlo, o incluso desearlo.

Los padres de Kazemaru decidieron hacer un velorio, algo significativo meses después, cuando todos los chicos se recuperaron físicamente. Quería asistir, pero al mismo tiempo, no quería entrar en aquella casa, donde ya Kazemaru no estaba.

Me vestí de negro, y fui directamente a su casa, pero a mitad de camino simplemente no pude avanzar, busque refugio en un parque cercano y me quedé allí, sentado en un columpio, sintiéndome miserable.

- Sabes que la mamá de Kazemaru, está preguntando por tí ¿verdad?- allí estaba Hayami, observándome ceñudo, inclinándose levemente sobre mí.

Recuerdo muy bien que no le respondí, solo me quedé en silencio, él se sentó en el columpio de al lado y también se quedó en silencio por un buen rato.

- Lo que nos pidió Kazemaru, aquel último día, pienso cumplirlo.- dijo repentinamente.- Eso fue lo último que nos pidió, y lo respetare, así que guardare silencio sobre eso ¿Qué harás tú?

- ¿Sólo estás preocupado por eso?

- Claro que no, de muchas cosas, pero este era un tema importante para Kazemaru. Lo sabes tan bien como yo, somos los únicos que sabemos lo que él sabía.- recuerdo su regaño como si hubiese sido ayer. Hayami era fuerte, y yo sentía que me faltaba mucha de esa fuera.- Miyasaka-

- Hayami-san…- recuerdo que simplemente no pude seguir hablando, las palabras se me atoraron en la garganta y solo lloré, creo que nunca había llorado tanto en mi vida, como en ese momento. Hayami solo se acercó y dejo que me apoyara en su pecho, nos quedamos silencio solo roto por mis llantos. Lo extrañaba mucho, demasiado.

No podía creerlo, no podía creer que no volvería jamás.

Aparecí en la pequeña ceremonia simbólica, ya más calmado con Hayami a mi lado, dándome animo, solo debía mostrar mis respetos y darle el pésame a la familia de Kazemaru. Aunque eso último, no quería hacerlo, porque significaba que el había muerto, no quería aceptarlo, aunque la evidencia era clara.

Aún tenía los ojos rojos, pero apenas crucé una mirada con la mamá de Kazemaru, ella me sonrió y se acercó.

- Gracias por venir Ryou, y gracias a tí Mahha, por traerlo.- fueron las palabras de Yumiko-san. Estaba tan tranquila, pero sabía que seguramente había llorado mucho más que yo y de solo pensar en ello, en la tristeza de ella, provocaba que me doliera el pecho y me picaran los ojos, pero me mantuve fuerte, no quería llorar, sabiendo que podría verme. Simplemente me alejé de ella, tratando de ser amable y me acerqué a ver la fotografía de Kazemaru, rodeada de muchas flores.

Recuerdo que ese momento, se quedó como congelado en mi memoria, todo se veía tan irreal, como si yo no perteneciera allí. La bonita fotografía de Kazemaru sonriendo, las hermosas flores alrededor, algunas velas. No me parecía correcto, pero allí estaba.

Por favor, regresa… Kazemaru-san

No recuerdo que ocurrió después de eso, Hayami dijo que iría al baño, yo me quede en el patio trasero esperándolo. No quería hablar con nadie, no quería ver a sus padres, me sentía muy nervioso y muy sensible.

- Kazemaru fue un buen amigo tuyo ¿verdad?- escuche una voz detrás de mí, voltee a verlo, para ver a un chico castaño, sus ropas eran oscuras, tal como las mías, pero tenía una desagradable bandana naranja sobre su cabeza. No le respondí, le ignoré y seguí con lo mió que era básicamente hacer nada, solo mirar el vació y esperar a que Hayami me sacara de allí.- Los chicos y yo iremos al rairaiken ¿Quieres venir? contaremos anécdotas.- seguía hablando y yo solo quería que se largara.- Somos compañeros nosotros también, amigos.

- ¡¿Disculpa?! ¡¿Amigos?!- en ese momento explote, voltee para encararlo y ver que su semblante feliz paso a sorpresa.

- Bu-bueno.

- Debe ser bueno estar aquí ¿no? y ser tu.- le lancé con sarcasmo. Si, aún hoy no me enorgullezco de aquello, simplemente estaba enojado, triste, frustrado.- El que debería estar perdido, debería ser tu, no Kazemaru.- fueron las palabras de odio que le regale. Su rostro por fin mostraba un semblante de arrepentimiento.- ¿Qué? ¿No vas a decir nada?- estaba enojado, triste y bueno, en ese estado, simplemente no sabía tomar buenas decisiones. Solo supe, que al segundo siguiente, tenía a Endou agarrado del cuello de su camisa con fuerza.- ¿Por qué no hablas ahora? Siempre tiene algo que decir ¿no?

- Miyasaka, basta.

- ¡Claro que fue un buen amigo mió!- le grite y no lo solté, incluso puse más fuerza en el agarre y seguí gritando.- Claro, no lo recuerdas porque seguramente me odias ya que intente que Kazemaru abandonara el equipo, y porque yo estaba en otro club, pero que crees, Kazemaru nunca me olvido.

- Miyasaka, por favor.

- ¿Qué? ¿Acaso estas celoso de nuestra amistad? ¡¿AH?!- seguí presionándolo, seguí diciéndole cosas malas. Hasta que recibí un puñetazo de él, de la nada ¿me lo merecía? Bueno, en ese momento pensaba que no, pero ahora que lo pienso, de alguna forma me lo merecía.

- ¡Tranquilízate, Miyasaka!

- ¡Es tu maldita culpa, Endou Mamoru!- fue el grito que comenzó con todo, Endou solo me miro sorprendido.

- Miyasaka, por favor…

- ¿Por favor? ¡¿Por favor QUÉ?!- estaba histérico, dolido y triste.- Es tu culpa, si no hubieses aparecido, si no existieras, Kazemaru seguiría conmigo en el club de atletismo ¡VIVO!- le grité finalmente, recuerdo que después de eso las palabras no bastaban, ni los gritos, ni los insultos. En respuesta al primer golpe, yo le di una patada en la cara, no me enorgullezco mucho de eso, pero la verdad es que quería golpearlo desde que apareció con su estúpido club. Después de eso, comenzamos a pelearnos, lo recuerdo muy bien, Endou tenía un buen derechazo, por algo era portero, pero yo no me quedaba atrás tampoco, ser pequeño te enseña algunas habilidades.

Recuerdo que fueron los adultos quienes nos separaron, mientras los amigos de Endou le ayudaban y Hayami llegaba a regañarme. Si ya antes Endou no me agradaba, ahora sabía que nunca lo haría, ni tampoco ninguno de sus amigos que jugaban fútbol.

Les desee lo peor. Les desee una vida lleno de males. Quería que desaparecieran.

Con el tiempo, las heridas fueron curándose, pero nunca mi odio hacia ellos, mi único escape era el atletismo. Corría y corría, quería ser como tan rápido como él. Durante varios años seguí con lo mismo, gane una beca, obtuve un cupo para competir internacionalmente, estaba orgulloso de mi mismo. Entonces me enteré que los padres de Kazemaru tendrían un hijo.

Después de tantos años, me presenté finalmente en la casa de Kazemaru, tenía mucho miedo de su rechazo, la última vez que nos vimos fue en esa pelea que tuve con Endou, así que estaba avergonzado. Pero sus padres sorprendidos me vieron y se alegraron de verme sano. Recién ahora me daba cuenta, que ellos esperaban que yo regresara y los visitara, que no perdiera el contacto.

Conversamos acerca de Ichirouta, porque para ese entonces ya lo llamaba por su nombre y su madre me confirmó que estaba embarazada. Yo estaba feliz por ellos, supe entonces en ese momento que debía proteger a ese pequeño del futuro, no debía encontrarse con Endo ni con esos otros tipos.

- ¡Le enseñare a correr cuando tenga la edad!- estaba entusiasmado por ese hecho. Quien iba a decir que después de que naciera y creciera, y que durante mi popular estadía en la universidad, casi ya terminando, yo sufriría un accidente que me dejaría sin poder correr. Pero más que deprimirme eso me hizo más fuerte, porque aún seguía con vida, porque aún tenía cosas que hacer, porque debía proteger al hermanito de Ichirouta con todo mí ser.

Nuevamente el deporte que tanto me desagradaba volvía aparecer como el sector quinto, y ahora hasta el pequeño Nirai parecía interesado en jugarlo. Pero yo me negué ante eso, yo quería que corriera, lo bueno es que su madre me apoyaba de alguna forma. Eso me dejaba tranquilo. Sea como fuera aún es muy joven, y yo quiero seguir protegiéndolo.

Para ese entonces me volví asistente en una revista de moda, estaba muy cerca del editor, había estudiado para ser redactor después de todo, así que ahí aprendí muy rápido. Incluso a veces tomaba decisiones importantes. Si, fui escalando, estaba orgulloso de mí mismo y esperaba que Ichirouta, donde fuera que estuviera, pudiera verme en ese momento. Aunque mis tiempos libres, debido a mi empleo, eran escasos, pero trataba de ver al pequeño Nirai cuando podía, a veces simplemente llegaba de sorpresa a la casa, con regalos obviamente, ser parte de la vida del pequeño, me relajaba y de alguna forma me sentía más cerca de Ichirouta en ese momento.

Hasta que apareció él. Aquel chiquillo apareció de la nada, removiendo recuerdos míos, removiendo recuerdos en los padres de Ichirouta, cambiando la vida de Nirai ¿Quién se creía? Sólo porque su nombre era el mismo era ridículo y de alguna forma, tenía miedo que Nirai se fuera hacia el lado de fútbol. Me molestaba demasiado ese hecho y la verdad, lo quería lejos.

Como quería empleo, le dí un empleo, con tal de mantenerlo ocupado y lejos de la familia Ichirouta. Pero por alguna razón, su existencia y su sola presencia, se me hacia incomoda, molesta, pero al mismo tiempo, tranquilizadora. Era un caos lo que provocaba ese chiquillo en mi mente. De todos modos, ser su amigo o alguien confiable para él, no era parte de mi objetivo, nunca lo fue, pero termino siendo así, termine protegiéndolo ¿Por qué?

¿Por qué lo hice?

Era extraño.

Fue inevitable que me terminara agradando.

Los días pasaron, las semanas también, y cuando me dí cuenta, estaba muy ocupado con mi trabajo, había cosas que requerían de mi atención inmediata, no podía pasar tiempo con Nirai, como quisiera. Y fue allí, en uno de mis cortos descansos, que me entere

Había aparecido.

Aquel importante amigo que creí muerto, aquel que había dado por perdido, estaba vivo. La misma Yumiko-san me había dejado un mensaje, hace días. La verdad es que al principio no lo creí porque bueno, estaba muerto, habían pasado 10 años. Gracias a mis contactos, pude conseguir la historia casi completa, al menos los detalles importantes, aún así, tenía que corroborarlo con mis propios ojos.

No iba a negarlo, estaba emocionado, quería decirle muchas cosas, todo lo que tenía guardado en mi corazón, se lo diría cuando tuviera la oportunidad.

Quería aparecer en casa de Kazemaru pronto, darle una sorpresa, tanto así que no avise de mi llegada, ni siquiera le avise a sus padres, de verdad quería sorprenderlo. Me vestí de una manera bastante informal, no quería ponerle incomodo con mi ropa elegante y cara, así que use ropa cómoda y deportiva, como si hubiera salido a correr, pero siempre ordenado. Aparque mi auto lejos de su casa y fui hasta ella a pie, estaba feliz, lo iba a ver ¿Me reconocería? Seguro que sí.

Alcance a ver su figura, conversaba con alguien, quizás un hombre perdido o algo así, porque no pasó ni un segundo cuando siguió su camino, y el de gabardina larga hacia lo mismo hacia el lado contrario. Ahí lo pude ver con más claridad: su largo cabello suelto, apenas si amarrado, su inconfundible fleco ocultando uno de sus ojos. Lo único que había cambiado, era su estatura. Ichirouta, siempre fue más alto que yo, cuando éramos niños, pero ahora parecía que yo era más alto, por unos pocos milímetros.

Camino hacia a mí, a paso suave, casi parecía un ser etéreo, mientras sus largos cabellos se movían a sus pasos. Espere allí, a que me reconociera, me dijera algo. Pero eso estaba lejos de la realidad.

Las ilusiones que tenía se demolieron, tal como aquella lesión que acabó con mi carrera de atleta. Él solo había pasado a mi lado, me había dedicado una corta mirada, mas no hubo reacción en él.

- ah, eh disculpa.- de la nada hablé, no sé como, pero saque la voz. Allí se detuvo y volteo a verme finalmente, una sonrisa amable se dibujó en su rostro. Si era él, era su mirada, más madura que antes, la misma expresión tranquila de siempre.

Debí haberme quedado un buen rato en silencio, admirando cada detalle de su rostro, porque después volvió a hablar.

- … ¿si? ¿Te ocurre algo?- su voz había cambiado, ahora a un tono preocupado.

- Es que estoy algo perdido…- declaré rápidamente, esperaba que me reconociera, de verdad esperaba que lo hiciera por su cuenta. Sé que había reconocido a sus otros amigos, no debería ser distinto conmigo ¿verdad? Enseguida le nombre alguna calle al azar.

Yo solo, quería que él me reconociera por sí mismo.

- ah, es que yo no recuerdo muy bien… digamos que recién llegue a esta ciudad.- contestó tranquilamente.- Lo siento mucho, pero mis padres deben saber.

- No te preocupes, no quiero molestarte.- conteste simplemente, poco a poco me iba decepcionando, pero había esperanza.- Preguntaré a otra persona de por aquí.

- ¿Estás seguro? Está bien.- no pude contestarle a eso, no me lo permitió.- Lo siento, quiero seguir conociendo el lugar y mi madre se enojara si llego tarde al almuerzo. Me disculpas.

- Si, perdón por molestarte.

- No, no te preocupes, lamento no haber respondido tu duda. Adiós.- esas fueron sus palabras, si todas eran amables y tranquilas, aún si estaba con prisa, pero no parecía que yo fuera alguien importante. Quizás no me recordaba como yo a él, pero recordaba a los idiotas de sus amigos.

¿Qué hay de mi Ichirouta? ¿Qué hay de mí? ¿De verdad no me recuerdas?

Después solo lo ví marcharse, ni siquiera volteo a verme, pensé que se daría cuenta, que voltearía y diría: "¡Si, tu eres Miyasaka ¿verdad?!". Pero eso no ocurrió, nunca volteo, su figura se perdió en otra calle. Seguí allí de pie, esperando en vano porque apareciera de nuevo, pero eso tampoco ocurrió, no volvió.

Después de eso, me mantuve en el trabajo. Las llamadas de la madre de Ichirouta me alertaron, pero le dije a mi asistente que contestara por mí y que le dijera que estaba de viaje de negocios y que no volvería hasta el mes entrante. Al parecer quería darle una sorpresa a Ichirouta, llevándome a casa, pero yo ya sé cual sería su reacción.

Pocos días después, me enteré gracias a mis contactos, que Ichirouta se juntaría con sus amigos a comer ramen, en el lugar de siempre. Debía ir yo también, debía aparecerme y dejar en claro quién era yo para él. Ese era mi plan, y estaba seguro de lograrlo.

Claro que me aparecí, esta vez vestía formal, con mi mejor y más caro traje aparecí allí. Camine por la calle y me acerque al local de comida, la puerta no estaba abierta, sin embargo, sólo debía deslizarla y me verían. Note una nota pegada, decía: fiesta privada.

Claro que si, esos desgraciados.

- ¿entonces ya has visto a casi todos?

- Supongo que sí.

Esa era la voz de Kidou y de Kazemaru. Podía escuchar algo, era poco, pero entendía ciertas cosas.

- Aunque aún faltan algunos amigos que están fuera.- otra vez Kidou.

- oh, y faltan los miembros del club de atletismo.- la voz de Midorikawa me sorprendió, el sí recordaba a pesar de que no había asistido a nuestra secundaria, seguro Ichirouta le había dicho algo. Pero lo que me sorprendió fue el largo silencio que quedo después de esas palabras.

- ¿Club de atletismo?- Esas palabras me bastaron para entender que Kazemaru ni siquiera recordaba al club.

- ah, perdón… quizás no recuerdas todo. No es necesario que te esfuerces.

Después de eso escuche como Kazemaru pedía más información, y los chicos trataron de decirle a algunos detalles, pero como ninguno estuvo en el club, tampoco sabían mucho.

Yo me aleje, ya no quería escuchar más, no quería hacerlo. Había estacionado mi vehículo bastante lejos, así que me aleje a paso rápido, para largarme del lugar. Me sentía frustrado, pero al mismo tiempo mi mente estaba clara, no sabía porque, pero sentía que había una respuesta al final de todo, una clara respuesta.

Enseguida tomé mi teléfono y llame a uno de mis contactos, sin detener mis rápidos pasos.

- Hideki-san.- hable cuando me contestaron del otro lado de la línea.

No creo que haya tomado esta decisión porque él no me recordaba, no, no lo hacía por despecho, porque al final dentro de mí lo sabía. Siempre lo supe, pero necesitaba más pruebas.

La existencia de ese chiquillo me molestaba, pero lo más gracioso de todo esto, es que no pude evitar que él me agradará tanto como Nirai o Ichirouta en el pasado. A veces pensaba en él como una mala broma, alguien que quería robar el puesto del real Ichirouta, pero me había dado cuenta que ese puesto había sido suyo desde hace tiempo, él sólo había venido a reclamarlo. Si, lo comprendí todo.

Kazemaru Ichirouta no había muerto.

Si, sonaba ridículo.

Las palabras de Hideki Kazemiya-san aquel día vinieron a mi cabeza.

- Se que te agrada, entonces quería proponerte algo.

Me declaro loco, pero cuando Hideki me dijo eso, pensé que era él. Ese chico que apareció de repente, su forma de ser, de actuar, el querer ayudar al ex equipo de Inazuma japan, el esforzarse, el dudar, llorar, ganarse el cariño de los padres de Nirai y del propio Nirai. Todo eso me hizo pensar que ese niño era Kazemaru Ichirouta y el que apareció era un chiste, una mentira.

Apenas llegue a esa conclusión, aunque loca, lo decidí: Debía protegerlo con todo mi ser, aún si eso significaba alejarlo de todo este mundo, y de mi mismo. Era por su bien, porque estaba vivo aún, aunque negará su conexión, yo sé que él es el real, nada me podrá hacer dudar de eso y tampoco pienso compartir esta información con el molesto de Endou y compañía, no dejaré que ellos le pongan un dedo encima, ninguno de ellos lo hará. Por mí, pueden quedarse con ese Kazemaru que llegó de la nada.

Nada me hará dudar de esta resolución.

- Hideki-san.- volví a repetir con seguridad.- Si aún está en pie su proposición, me gustaría aceptarla.

.

.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Continuará.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

.

.

.

Otro capitulo tranquilo, antes de que explote todo!

Hey qué tal? Esperaban actualización de este fic? Pues yo la verdad es que no XD Pero gran parte de este capitulo ya lo tenía escrito, así que solo debí agregarle las partes faltantes, y cambiar unos sucesos un poco uwu. Pero en sí, es la misma idea que quería plasmar.

Gracias a Superpaulina10, que pareció feliz por el capitulo pasado xD y a RedOmega, por sus comentarios. A ambos, gracias!

Hoy no dejo muchas notas finales, ya que este capitulo la verdad es corto, y es como resumen de Miyasaka y de capítulos pasados, en sí, un resumen a la conclusión que ha llegado el rubio y ya veremos como se desarrolla en los próximos capítulos.

Así que como relleno a estas notas finales, solo diré que el próximo capitulo comienza con Kaze adulto, haciendo cosas 0w0, y que habrá más encuentros en el hospital! Pueden adivinar quien con quien?

Como siempre no olviden comentar!
Y ya esta :D