- Aquí tienes –

- N-no debería haberse molestado… yo solo decía –

Escucharlas hablando cerca de manera silenciosa fuerza a que él tenga que bajar el libro y vea lo que está pasando, la enfermera no le ha pedido que salga de la habitación por tanto no es nada secreto lo que están haciendo pero aun así puede escuchar en Sana un ligero tono de vergüenza. La morena se retuerce en la cama buscando la manera de acomodarse apoyada en su nueva y mullida almohada de manera que quede lo más sentada posible, se le escapan algunos quejidos mientras lo hace y pelea con la bata de hospital y la abertura por detrás no sabiendo bien como acomodarla mientras se sienta. La enfermera a cargo de ella desde que recuperó la conciencia es una nueva, de aspecto novato y con el fuego de la juventud todavía presente en su alegre voz, es bastante bonita, por ponerlo de alguna manera Kazuhiko diría que el traje de enfermera le sienta bien en algunas partes y eso podría ser la causa de la molestia de Sana, más que su bata, el que se acerque para ayudarle a acomodarse.

El tener esa atención es una buena distracción para ella, aunque no sea voluntario, la joven enfermera tiene algo en su voz que provoca lastima desobedecerle, probablemente haya sido una coincidencia pero es perfecta para Sana durante su estadía, es pésima estando en reposo. Kazuhiko ya ha tenido que lidiar con ella antes, se rehúsa a quedarse acostada, intenta mirar por la ventana, quiere recorrer los pasillos, quiere comer cosas poco sanas, todo lo posible para ser una molestia, ahora, en cambio, ha estado bastante quieta.

- ¿Podría prender el televisor un rato? En algún canal de deportes estaría bien – El aparato no funciona desde la habitación y pocas veces se lo prende pero ahora mismo son horarios de visita, no molestará.

- Claro que sí, linda – Sonríe la muchacha.

- Gracias –

"Ver televisión" "Gracias" ¿Por qué no es así cuando él tiene que cuidarla? Kazuhiko pone un dedo al cerrarlo para no perder su página y les mira de nuevo, definitivamente se está sonrojando.

- Podría traer un sedante también, así deja de molestar tanto –

La muchacha se gira hacia Kazuhiko y sonríe, juntando ambas manos frente a ella - Por supuesto – Exclama con la mayor normalidad posible.

Mientras tanto en la cama Sana consigue sentarse, de repente pierde esa cara de vergüenza y parece casi espantada.

- ¡Oye! ¡Nadie te habló! – Le grita a él.

A la enfermera se le escapa una risita – Parece que sí ha recuperado sus fuerzas al menos –

Enseguida vuelve a su posición anterior, apoyada en el almohadón, esta vez cruzando los brazos haciendo lo posible para ignorar a su tío, mientras tanto la enfermera se despide dejando dicho que estará disponible si es que le necesitan. La habitación recae en el silencio de nuevo, Kazuhiko vuelve a su libro mientras ella le presta atención al televisor que no tarda en prenderse, aparece en él un partido de Fútbol entre dos ligas Japonesas de nombres confundibles, aunque sea por ver algo de actividad Sana se queda mirando plácidamente intercalando entre el partido y lo que puede observar de la ventana hacia afuera, el cielo de la tarde brilla en su cara iluminándole.

En unos pocos minutos ya está hablando de vuelta, buscando la manera de romper ese silencio.

- ¿Desde cuando lees novelas? –

Kazuhiko baja el libro para encontrarla mirándole directamente – A diferencia de ti, cabeza dura, yo leo libros –

- ¿Románticos? –

La tapa del libro siendo la silueta de una pareja sobre un caballo por debajo del título en grandes letras ostentosas es bastante delatante.

- No es mío, me lo recomendaron –

- ¿Quién? –

- No es importante –

El libro aparece frente a él de nuevo y continúa su lectura… por dos oraciones.

- ¿La abuela? –

- En su casa, te dije que la llamé ¿No? – Dice él sin dejar de ojear la página – Está tranquila sabiendo que andas despierta –

- ¿Me has traído el móvil? –

- No, lo olvidé –

- Estás hecho un viejo olvidadizo, así te llamaré de ahora en adelante, "Viejo cascarrabias" –

Antes de que pueda responder la puerta suena, no ha pasado demasiado tiempo desde que la enfermera se fue por tanto Kazuhiko asume que no puede ser ella viendo si necesitan algo de nuevo. Sana queda en el fondo preocupándose por su propio partido mientras él camina a la puerta escuchando otro par de toques sobre la madera, abre sin siquiera prestar atención y al asomar su rostro hacia afuera se encuentra casi metiéndolo dentro de un ramo de flores.

- ¡Ta da…! – Una alegre voz de adolescente le recibe, en solo dos segundos baja el ramo de flores y deja salir un mudo "Oh".

Frente a Kazuhiko se para un chiquillo de mediana altura, lo suficientemente mediano para que él pueda mirarla desde arriba y aumentar los efectos de esa mirada asesina, el muchacho en cuestión tiene el cabello de un llamativo color amarillo adornado por un rayo negro y se encoje de hombros al sentir el peso de la mirada sobre él.

- Flores – Dice él en voz baja –Para mi sobrina –

Los ojos del chico se abren tan grandes como platos - ¡No!... digo ¡Sí! Son para ella pero… no es que la quiera… ¡Digo! ¡La quiero pero no así…! ¡Las flores son… para que se recupere…! –

- Son de All Might, nuestro profesor –

Una segunda voz se hace presente llegando al lado del rubio y salvándole de empeorar las cosas, esta vez sí reconoce a Mina Ashido quien ha estado en su casa durante alguna que otra tarde. El pasillo está lleno de visitantes, todos mirando en su dirección mientras él tapa la puerta entera, puede reconocer algunas caras tanto de chicos como de chicas, la famosa clase 1-A hace presencia en el hospital llamando la atención de todo el mundo.

- Usted debe ser el Señor Arashi – Consulta el muchacho rubio.

- Kazuhiko – Responde él de manera cortante, pasa la vista por todos los visitantes – Kazuhiko a secas, no "Señor" ni Arashi o haré que los saquen a todos a patadas. – Hay reglas estrictas en esta habitación y no dejaré que un montón de retoños de héroe que apestan a hormonas hagan lo que se les dé la gana – Se inclina hacia adelante y les dirige una filosa mirada de indiferencia, su voz calma y sus palabras fuertes hacen que todos se queden tiesos.

Enseguida el grupo se convierte en una bola de murmullos, miradas discretas y comentarios silenciosos. Si va a aburrirse en el hospital al menos sacará unas risas pareciendo estricto frente a los amigos de Sana, justo cuando estaba por seguir con ello, sin embargo, una voz lo llama desde adentro.

- ¡Oye viejo tonto! ¡Deja de bromear y has que pasen antes de que me levante! –

Kazuhiko suspira dejando de apoyarse en los marcos de la puerta.

- No deja que me divierta –


32 – Héroe roto


El grupo que la visita está incompleto, eso es lo primero que puede notar lo cual es lo más obvio, tan pronto como Kazuhiko despejó la habitación para ellos los catorce alumnos entraron, los ausentes siendo aquellos que salieron lastimados durante el ataque en el campamento e incluso después de un día no se han recuperado. Antes de que cualquier palabra sea dicha Sana consultó sobre los ausentes e Iida fue el primero en responder, durante su propia batalla Sato sufrió heridas poco más que leves y hace reposo ya en su casa (Según Kaminari su madre le prohibió salir por toda la semana), tanto Monoma como Kirishima pudieron protegerse por sus Quirks peleando contra Crocous, el segundo de ellos estando allí en la habitación, Jiro y Hagakure siguen inconscientes habiendo sido afectadas por un gas extraño pero están estables, Midoriya y Yaoyorozu están hospitalizados en el mismo hospital que ella aunque ninguno todavía puede aceptar visitas dada su condición.

Eso solo resta a un desaparecido.

- Entonces todavía no hay noticias de Bakugo – Sana inquiere, mira por la ventana momentáneamente frunciendo el ceño, tenía la esperanza que apareciera ya tras un día entero del ataque.

- No – Responde de manera cortante Tokoyami quien se ha apoyado en la puerta con los brazos cruzados – Aunque All Might nos ha dicho que está trabajando en eso –

- All Might… -

Su vista se desvía hacia las flores descansando sobre una pequeña mesa en la habitación, el héroe número uno que no había podido hacer tiempo para visitarle, probablemente está trabajando sin dormir para recuperar a Bakugo tomándoselo como algo personal… al menos así estaría ella en su lugar. La tarjetita blanca brilla entre las flores color amarillo con una firma "Toshinori Yagi", impropia de All Might, en otro momento hubiese dibujado algo y escrito un mensaje alentador…

- Bakugo será rescatado – Kirishima habla repentinamente rompiendo el silencio del grupo – Y no se va a dejar intimidar por ningún villano –

- ¡Por supuesto! Mientras los héroes profesionales trabajen en ello siempre habrá esperanza –

Iida alienta a todos dejándole saber que Bakugo será traído a casa por los mismos héroes que lo perdieron en primer lugar, no con esas palabras claro, Sana no le presta atención e intercambia una mirada personal con Kirishima. El pelirrojo no tiene una pizca de desesperación en su rostro, no hay ira o arrepentimiento, todavía tiene alguna que otra marca adornando su cara tras el ataque de Crocous pero nada que se asemeje una mueca de enojo.

- Realmente te llevas bien con ese cabeza hueca – Le dice – Espero que lo traigan a casa –

Rompen su mirada cuando él asiente, Todoroki mismo parece darse la vuelta a propósito para evitar la mirada de Sana, algo se traen ellos dos pero también deben evitar decirlo con el resto del grupo presente por alguna razón.

- Más allá de eso, Arashi ¿Qué te han dicho los médicos? –

Uraraka le dispara una pregunta que era inevitable, Sana da un suspiro dejando que pasen unos segundos y el tema de Bakugo se escapa tan rápido como fue traído, la morena usa su única mano para apoyarse en la cama y logra sentarse, esto le causa algo de dolor en el torso y en el mismo brazo al sostenerla con fuerza. Gira su cuerpo entero hasta dejar caer sus piernas a un lado de la cama y poder sentarse, Uraraka y Tsuyu hacen el intento de ayudarle pero ella solo levanta la mano para detenerlas, vuelve a suspirar al sentir el frio del suelo bajo la piel de sus pies.

Sus piernas están vendadas al igual que la mayor parte de su torso y su brazo, tiene varias gazas en su rostro tapando las diversas heridas, eso sin mencionar el dolor muscular que siente al moverse solamente, definitivamente está en mal estado.

- Los médicos me han dicho que sería prudente cambiar de carrera – Al decir eso el grupo entero se pone en tensión si es que habían dejado de estarlo tras hablar del desaparecido en combate.

- Es como dijiste, ese poder terminaría por… destrozarte – Kaminari comenta.

- Mi cuerpo entero ha perdido el balance después de usar eso por tanto tiempo, he roto mi limite y no en una buena manera, como un motor corriendo a la máxima velocidad sin poder hacer un cambio – Ella mantiene la mirada fija en sus pies – Mi quirk es inestable ahora, puedo seguir peleando como antes pero podría llegar a comportarse de manera extraña, podría terminar sangrando de nuevo o perdiendo el control y teniendo dolores. Dijeron que si volvía a usarlo a tal grado como contra Crocous por tanto tiempo entonces mi cuerpo cedería ante la presión y… moriría –

Al hacer una pequeña pausa nadie comenta nada, siente sus ojos de pena sobre ella, aprieta su puño aferrándose a la cama de hospital, el único puño de una persona cada vez más rota.

- Pero aun así no les haré caso – Dice asintiendo – Si no usara mi quirk al máximo y me tomara un año de tranquilidad todo volvería a la normalidad pero… no lo haré, no ahora. No pueden obligarme a abandonar y si tengo que lidiar con una desventaja mas no me importa, incluso si es "lo más prudente" –

- Por supuesto que no harías caso –

Una voz resuena en la habitación rompiendo el ambiente serio, Iida desliza sus anteojos con un solo dedo de vuelta a su lugar mientras le dirige a Sana la mirada más seria que le es disponible.

- Como persona me parece algo estúpido que vayas en contra de la recomendación de los doctores –

- Iida… - Ochako intenta intervenir.

- Pero como representante de la clase puedo hablar por todos al decir que me alegra que seas tan cabeza dura – Dice todavía serio – Te necesitaremos –

- De todos no esperaba que seas tú quien me aplauda, cuatro ojos – Sana le sonríe de manera desafiante - ¿Realmente necesitan a alguien que se ha roto tanto como yo? –

Al decir eso levanta su brazo, más bien levanta el pedazo de metal que está donde su brazo solía estar, el nudo de la bata de hospital se agita de arriba abajo. Es solo un chiste para ella pero se sorprende al ver a sus compañeros, le miran directo sin apartar sus rostros, no tiene vergüenza ni asco, no apartan la mirada para evitarla, en vez de eso algunos incluso sonríen.

- Si te faltan partes entonces nosotros seremos eso que te falta – Todoroki dice en voz baja, el silencio de la habitación hace que su comentario sobresalga mucho más.

Sana se reclina un poco en su cama sin perder la sonrisa, era una respuesta cursi pero…

Era justo lo que quería escuchar.

- Si, ya me ha quedado claro –


Habiendo sido echado de la habitación por su sobrina Kauzhiko caminó hacia afuera del hospital, bajó los escalones tras salir de la recepción y cruzó la calle dirigiéndose hacia un banco que se encuentra debajo de un árbol todavía dentro de las inmediaciones. El lugar en si está lleno de actividad siendo la hora de las visitas, autos llegan y se estacionan o se van en caso de ser un taxi, no parece haber ninguna ambulancia corriendo, ninguna catástrofe en marcha. En su celular vio una buena cantidad de llamadas perdidas, todas del mismo número, Fuyumi Todoroki, todavía debe seguir en su trabajo pero los mensajes de Kauzhiko indicando o los muy informales audios grabados susurrando dentro de lo hospital en algún momento dejaron de hacer efecto.

Mientras busca el primer cigarrillo en día y medio para ponerlo entre sus labios escucha a la maestra desahogarse sobre lo muy preocupada que estaba por todos los chicos, la locura de la situación y de su propio padre al enterarse de lo ocurrido. Afortunadamente para ella nada ocurrió con su hermano y, aunque el susto todavía dura, comienza a calmarse.

- ¿Cómo está ella? – Pregunta finalmente tomando a Kazuhiko por sorpresa mientras prende dicho cigarro, saliendo de él un ininteligible murmullo.

- Ién – Cuando logra prenderlo lo retira de su boca y responde – Bien, inquieta, un solo día y ya le parece que saldrá a correr cuando le den el alta –

- Eso al menos es buena señal ¿No? –

- El Doctor ha dicho que es una recuperación rápida, especialmente considerando como llegó ayer… no saben exactamente si es por su quirk o qué –

- Su quirk… - Fuyumi hace un poco de silencio dejando que se note más el sonido de la escuela detrás que, evidentemente, está en receso – Como ha reaccionado a las noticias con su quirk –

- No ha tomado ni un minuto para decidir que no hará reposo, no abandonará –

Otra vez silencio, la mujer evalúa bien lo que preguntará.

- ¿Cómo te sientes con eso? – Suena como una autentica profesora al hablar así, eso causa que Kazuhiko saque una seca risa sarcástica mientras exhala el humo de su boca.

- No va a parar. Desearía dejar de verla así… lastimada, rota… Ojalá pudiera pedirle que pare -

- Sí, entiendo –

El dolor de ver a un ser querido destrozado por una profesión que eligió y todavía seguir arriesgándolo todo, ese es un dolor que ambos comparten, incluso si no puede verla ahora sabe bien que Fuyumi debe estar mirando al suelo con tristeza, sus mechones plateados haciendo lo mejor para esconder esa expresión de ojos temblorosos por las lágrimas, ya acostumbrada a ello.

Kazuhiko es un hombre practico, se siente mal por lo que pasó pero sabe que no puede evitarlo, tal vez es que ha experimentado esa vida él mismo, hoy no les ha tocado llorar una tragedia y no hay razón por la que derramar lágrimas.

- Hey –

- ¿Hm? –

- Comencé a leer el libro –

Logra cortar el silencio y el mal sabor de boca con unas pocas palabras, escucha a Fuyumi acomodarse en su silla frenéticamente, el teléfono golpeando su anteojo sin querer mientras lo hace.

- O-oh… y ¿Qué tal…? – Probablemente no esperaba que lo leyera.

- Estaba quedándome dormido hasta que llegué a la parte donde follan –

Se asegura de decir eso claramente solo para escucharla acomodar el teléfono intentando que se oiga menos en lo que probablemente es la sala de profesores. El libro en si no es nada del otro mundo, un romance europeo situado en Francia, uno del montón, entre un trabajador y una muchacha de noble cuna, él siendo empujado a una doble vida de crimen cuando la granja en la que trabaja comienza a timarle con su paga. Kazuhiko no le hace asco a ninguna literatura y la autora escribe de maravilla pero está más intrigado en el hecho de que este libro pertenece a Fuyumi.

- No recordaba eso – Miente en un tono muy obvio.

- Claro, entonces déjame que te cuente –

Él ríe mientras el humo del cigarro escapa de su boca, por un ratito podía reírse, incluso es a la sombra de un lugar que le trae tantos malos recuerdos.


La conversación dejó el tono triste gracias al esfuerzo de algunos de los presentes como Ashido y Kaminari, ya pasados los veinte minutos de la visita todos han encontrado su lugar en la pequeña habitación ya sea descansando en una de las sillas o en el suelo, incluso hicieron un rejunte de fondos de diversos bolsillos para comprar unas latas de refresco de una máquina expendedora cercana en el área de descanso. Héroes o no el verano sigue en su mente y comenzaron a volar preguntas sobre lo que harían con los días restantes ahora que han regresado del campamento, algunos de ellos planean un viaje a la playa con su familia mientras otros esperan descansar lo más posible antes que Aizawa comienze a explotarlos de nuevo, tal vez criar gusanos descansando toda la semana en la cama sin levantarse. Para Sana no hay muchas opciones durante esas semanas de verano, debe recuperarse lo más rápido posible y resumir su régimen de entrenamiento, debe volver a usar su quirk para saber a qué daños tendrá que acostumbrarse, será un verano entretenido al menos.

En algún momento le han preguntado si alguien ha venido a visitarla antes que ellos, Sana responde que tanto Shina como Masuo vinieron anteriormente pero fuera del horario de visitas aunque la enfermera los dejó hablar unos minutos a escondidas en el cuarto, aparte de eso tuvo que responder y dar explicaciones a su abuela y a su tía en el exterior. Este último dato captó el interés del grupo, nunca habían preguntado por esa familia que Sana tiene lejos, aunque al hacerlo quedaron atrapados en el nombre.

- Chinshu… - Uraraka levanta el mentón intentando imitar el nombre sin conseguirlo.

- Xinyue – Sana le corrige, su pronunciación impecable simplemente por haber sido corregida tantas veces – No es tan difícil –

- Shi… Shin… -

- Estás escupiendo, Ochako – Tsuyu le comenta de manera cortante.

- ¿Les has visitado? Nunca he viajado fuera del país – Ojiro habla sobre una avergonzada Ochako intentando justificarse.

- No, aunque no porque ella tenga un problema con ello, me ha estado insistiendo desde hace dos años poco después de comenzar a hablar – Responde la morena, recordando esas primeras veces donde tuvo que declinar la invitación de manera respetuosa – No me he tomado las vacaciones nunca para viajar –

- ¿Es como tú… pero mayor? – Mineta es el siguiente en hacer una pregunta, su rostro está transformado en uno peligrosamente babeante y de color rojo – Deberias implementar en tu vestimenta esos vestidos con los cortes… ¡AUGH! –

Una lengua le toma de la pierna tan pronto como dejó su asiento para trabarle y hacer que colapse en el suelo, la nariz es lo primero en impactar contra el frio hospital debajo.

Sana supone que el interés en el tema no es por su nacionalidad sino por el hecho de que el curso 1-B tiene dos estudiantes de intercambio, el pequeño grupo en la habitación busca una manera de tener su versión de eso, ella levanta sus manos y aclara seriamente.

- Sigo siendo japonesa, no empiecen a llamarme cosas raras – Prefiere ser Arashi y no Huang, no tiene el mismo tono.

La conversación siguió adelante entre ellos volviendo al tema del verano y como podrían reunirse los pocos que queden para pasar algo de tiempo de calidad en grupo una vez el resto estén fuera de sus respectivos descansos, esto de nuevo cayó en el tema de que Bakugo sigue desaparecido y pronto el ánimo estuvo por los suelos otra vez.

Ya pasada la hora el grupo decidió retirarse de allí por hoy, todavía queda tiempo para visitas pero Sana ha sido ordenada por la enfermera que al menos debería estar descansando un poco en su cama y no sentada al borde. De a uno los miembros del curso fueron despidiéndose y se dirigieron hacia la salida de la habitación, el silencio se apoderó del lugar lentamente y todavía no hay señales del paradero de Kazuhiko. Con el sol de la tarde comenzando a esconderse de a poco pero todavía volviendo el cielo azul a su alrededor Sana se encuentra acompañada de alguien una vez todos se han ido, una muchacha de ropa casual en tonos violáceos que estuvo sorprendentemente callada durante toda la visita y ahora aprovechaba para hablar.

Le indicó al último en salir, Iida, que se adelanten sin ella ya que tenía algo que tratar con la herida, este no tuvo problemas y la puerta se cerró dejándoles a solas.

Mina volteó al cerrar la puerta y la empujó con su posterior, dejando salir una risita malvada.

- He he he –

- Si vas a estrujarme y abrazarme probablemente atrases mi recuperación un mes – Sana se ataja enseguida.

- Vaya, yo pensaba saltar encima como un gato – Eso se escuchó raro… Ashido siendo la primera que lo nota, acomoda uno de los rulos que enmarcan su cara y se aferra a su bolso con la otra mano – E-ehm… digo, quería… darte algo para que te recuperes –

- Mina… no es necesario –

- ¡Pero lo es! –

La energética muchacha rosa aprieta un puño y mira a Sana como ofendida, ella se rescinde a tener que recibir lo que sea que trajo de regalo. Busca en su bolso rápidamente y de este saca un paquete de plástico transparente que avienta sobre la cama, Sana logra atraparlo antes de eso y lo mira de cerca.

- ¡Tus favoritas! Por si te da hambre con la horrible comida de hospital y eso… -

Son galletas con formas de animalitos, un paquete como para tener un par de días en un entorno familiar, duda mucho que pueda comerse todas incluso en ese periodo de tiempo, además…

Estas son tus favoritas, Mina.

Sana sonríe, sin embargo, y asiente.

- Gracias, espero que no me causen problemas –

- Claro que no, no son animales de verdad, cabezota –

La morena rueda los ojos y se reclina un poco en su cama asiento, observa como un segundo regalo sale del bolso y se pregunta cómo es que puede llevar tantas cosas allí.

- Aquí tienes –

Este segundo es un libro de no demasiadas páginas, Sana lo recibe en su única mano y lo voltea una y otra vez para examinarlo, la tapa es dura y las páginas en su interior están completamente dibujadas de principio a fin haciendo de este un libro de historietas o manga, conociendo a Mina seria lo segundo. La parte delantera tiene de adorno el nombre del dibujante y autor pero eso es un detalle al lado del dibujo en sí, una mujer vestida de color negro sentada en un escritorio, su cabello atado en un rodete y sus ojos dos afiladas dagas de color marrón que enseguida la hacen sentir amenazada, alrededor de ella hay bolsas y cofres con diversos contenidos, sobre la mesa papeles y una pluma, caracteres chinos en los papeles que no puede leer por el ángulo del dibujo.

- Madame Ching – Lee el título en voz alta devolviéndole la mirada a Mina, esta responde sin escuchar una sola pregunta.

- Lo compré para ti, es la historia de una pirata china, la más rica y peligrosa en todo el mundo, es un manga independiente y no tan colorido o… infantil como lo que vimos ese día – Mientras explica juega con la tela de su blusa violeta, sus ojos dorados puestos en el libro al igual que los de su compañera.

Sintiendo con su única mano el material duro que tiene el encuadernado del libro Sana, en su literaria ignorancia, no puede imaginar cuanto tendrá que haberle salido algo así.

- Dijiste que encontrarías algo para mí, pero… -

- Pensé que, como no podría ir a visitarte en lo que queda del verano, al menos tendrías algo que leer cuando no estés recuperándote –

Apartando la mirada del libro Sana se fija en su compañera allí parada, todavía jugando con su blusa con demasiada fuerza para que pase desapercibido incluso si lo hace con ambas manos detrás de la espalda, sus ojos dorados están puestos en algún lado de la ventana para evitar verla directamente. Lleva puesta una blusa de color violeta oscuro que está colgada de uno de sus hombros mientras el otro queda expuesto, atravesado por una tira negra de lo que puede ser una camiseta debajo, unos jeans cortos que dejan sus piernas expuestas, su cuello está adornado con una frágil cadena que refleja el brillo del sol directamente sobre las paredes. Su rostro pareciera brillar bajo esta misma luz, sus ojos dorados y negros que casi tiemblan intentando no devolverle esa mirada tan intensa, enmarcada por su alborotado pelo lleno de rulos se encuentra una expresión sonriente de vergüenza que tiñe sus suaves mejillas de un color ligeramente más rojo que su piel.

¿Por qué se estaba fijando tan intensamente? No puede ser su ropa, ese conjunto no es nada raro. Podría ser que por fin tiene un momento a solas con ella después de una semana de convivencia en grupo, tiene un momento para realmente apreciarla.

Se fija en ella, recuerda esas palabras de Tokage en el campamento, se fija en ella lo suficiente para que Mina voltee y tenga que dejar de hacerlo apuntando sus ojos hacia abajo.

Ella es un desastre en comparación, con solo ver su cuerpo lo nota, un solo brazo apoyado en la cama sosteniendo el libro, ambas piernas juntas adornadas por vendajes o gazas al igual que todo su cuerpo, el cabello sucio después de ser obligada a quedarse quieta y a desatárselo, puede sentir todavía el asqueroso pegote de la sangre sobre la piel de su cara cayendo como cascadas desde sus ojos.

¿Quién podría fijarse en ella estando así? Es un asco, si antes era un ocho según Tokage entonces ahora estaría en los números negativos.

- Oye, Mina –

- ¿Hm? –

- Que… si tuvieras que… ponerme un numero ¿Cuál sería? –

Eso se oía mejor en su cabeza, no tiene que siquiera levantar la mirada para escuchar la confusión en la voz de su compañera.

- No entiendo – La chica rosa se queda pensativa mirando al techo.

- ¡Ah! ¡No importa! Fue estúpido preguntar – Sana enseguida aprovecha esto para corregirse, toma el libro y lo pone sobre la silla en la que Kazuhiko estaba sentado, despeja la cama para poder acostarse – Es Tokage y sus locuras, no me hagas caso –

- ¿Tokage? – Ella tiene vagos recuerdos de la muchacha del otro curso, alta y de sonrisa puntiaguda, palabras igual de afiladas también - ¿Te… puso un numero…? – Comienza a sospechar de que estaba hablando y a que podría hacer referencia este número.

- No importa, babas –

Sana logra acostarse, con algo de esfuerzo de su parte para mover esas piernas que tanto le duelen, al estar recostada por fin mira hacia Mina para despedirla pero esta le da la espalda y ya está de camino a la puerta.

- Te llamaré pronto para gritarte si no estás descansando – Le dice sin siquiera darle una mirada.

- O-oh… Okay – Sana responde torciendo la cabeza al verla partir tan rápidamente.

Y así queda a solas en la habitación, a solas con sus propios pensamientos. Hay tanto de lo que tiene que pensar y tan poco tiempo para hacerlo, se siente como un peso, uno que hace especial peso en sus parpados. Con Bakugo, su recuperación y tantas otras cosas vagando por su mente se desliza hacia el sueño lentamente, el sol todavía brillando en su rostro por un rato más y luchándola para calentarla bajo el asalto de la fría atmosfera del hospital, al despertar le gustaría estar mejor para poder ir a casa, por una vez extraña su cama y su habitación.


Así termina una vez mas el combate, con Crocous fuera del camino Sana puede relajarse.

Hacia rato que llevaba con ganas de volver a escribir a Kazuhiko en la historia, y con este capitulo hemos vuelto a un entorno mas regular, nos acercamos al final del volumen y todavia hay sorpresas antes de que se cierre el telón.

Nos leeremos pronto.