—Fue increíble.
Sergei acariciaba los hombros desnudos de Kimiko. Ella se acurrucaba en el regazo del paramédico y cubría su cuerpo con las cobijas.
Tenía frío.
—Nunca creí que... tú y yo... bueno... ¿Qué significa ésto?
Él no tenía idea alguna del verdadero motivo de lo que ocurrió debajo de las sábanas.
—Significan muchas cosas. No te vas a morir, Sergei... haré lo que esté a mi alcance para evitar que seas el rostro de un cuarto juicio.
Kimiko había sentido algo especial por su amigo.
—¿Estás segura que habrá un cuarto Juicio? Yo... creía que después de ésto encontraríamos paz...
—Llevamos pensando eso desde Callum y María... sabes que los asesinatos continuarán y eventualmente quedaremos pocos para descubrir al maldito que nos hizo ésto.
—Yo... no sé qué decirte... pero déjame decirte algo.
Sergei cambió de ánimos, alzó la vista con determinación y fijó sus ojos en Kimiko.
—Te voy a proteger... aún si me llevo la vida en ello.
—Oh, Sergei...
—Quisiera que tú y yo...
Antes de que él pudiera decir algo más, los MonoDroids vibraron. Había un mensaje de Monoduck citando a todos a saludar a su amigo Jerzain, quien estaba impaciente esperando en el elevador.
Escribió que de no presentarse, ejecutaría como castigo al infractor.
—Será mejor que vayamos...
No tardaron mucho en vestirse, debido a la prisa Sergei sólo salió con unos bóxers negros y Kimiko se puso un camisón, unos mallones y su bata.
Cuando llegaron al gimnasio vieron que el elevador se encontraba ahí, pero con las puertas cerradas.
A los pocos minutos aparecieron los alumnos restantes, habiendo mucha tensión en el ambiente.
—Tienes tu cabello despeinado, Kimiko... y Sergei...
Nelly rió por lo que deducía.
—Veo que se lo pasaron muy bien.
Darko prosiguió.
—Espero que Señor Músculos no haya sido un brusco... porque si lo fue, voy a...
La voz de Monoduck detuvo la amenaza de Kalinić.
—Alumnos, su compañero Jerzain ha regresado. Hubo complicaciones, estuvo clínicamente muerto pero con mis esfuerzos lo traje a la vida. ¡Jerzain! Dale la bienvenida a tus amigos.
Las puertas se abrieron.
Juana no entendía qué estaba viendo.
—¡Maldito!
Darko maldijo al director.
—¡Mil veces maldito! ¡Jerzain no te hizo nada!
Darko negaba con su cabeza. Su rostro se llenó de odio por lo que le hicieron al Criminal Definitivo.
—¿Por qué Jerzain no tiene un brazo?
Kelly tuvo una sensación extraña en su estómago.
—¿Por qué Jerzain no tiene un brazo?
Nelly repitió. Tapó su boca atónita, habían mutilado a su colega.
—Este es el castigo por interferir en una ejecución. Jerzain recordará toda su vida lo que ser un "héroe" acarrea.
Monoduck volaba muy feliz.
—¿No se ve mejor? ¡He mejorado a su compañero! Él era zurdo, por lo que tuve que cortarle el brazo izquierdo para más placer.
—¡HIJO DE PERRA!
Darko no se echaba para atrás cuando decía malas palabras, tampoco le tenía miedo al pato.
Él corrió para tomar a Jerzain y llevarlo con él. Estaba claro que no lo dejaría sólo a la merced de un asesino.
—Hoy te vienes conmigo... mira cómo te torturó... ¡Éstas marcas no las tenía, Monoduck!
—¡Cuack, cuack, cuack! ¡No sé de qué hablar, Darko!
El patito abandonó el gimnasio como solía hacer de costumbre.
—Jerzain...
Kalinić sólo sentía lástima.
—Se lo merece.
Xian Liang dijo algo que enfureció a todos.
—Si no hubiera sido tan idiota él...
—¡ÉL ES HUMANO, ESTÚPIDA!
Darko fue quien defendió a su colega.
—Jerzain quería morir... él quería compartir el mismo destino que Jean Paul porque...
Hizo una pausa.
Lo pensó mejor.
—No te daré explicaciones... no lo entenderías. Nos largamos.
Sin decir nada a nadie llevó al agotado sujeto a su habitación.
—Otro más de esos comentarios y te mueres.
Sergei amenazó a la Técnico Nuclear.
—Insensible... Vámonos, Kimiko... ya hemos soportado bastante mierda para aguantar a ésta loca.
La forense y el gigante se alejaron del gimnasio. Los otros cuatro alumnos restantes veían con desagrado a Liang.
—Al menos no está sangrando... es un trabajo muy bien hecho, diría que con experiencia.
Darko veía intrigado el muñón de Jerzain. Se sentía culpable por no haberlo detenido, pues lo tuvo a centímetros.
—No te merecías esto, hombre... de verdad que no...
Darko se lamentaba. Pasó saliva con trabajo y se hincó, poniendo su cara sobre el borde de la cama.
—Darko...
Levi susurró. Tenía los ojos cerrados y su voz era débil.
—Jean Paul... Jean Paul se despidió de mí...
Mientras lo decía había una sonrisa bastante peculiar.
—Sí... Jean Paul te besó antes de irse...
—¿Besarme? No... su voz... rondaba por mi cabeza... dijo que me esperaría aquí y...
—Con calma, amigo...
Kalinić suspiró agotado.
—Llévame a su habitación, por favor... quiero darle las gracias por estar conmigo...
—Jerzain...
El serbio no sabía si le dolía más verlo mutilado o que surpimiera el recuerdo del deceso del Historiador.
—Jean Paul nunca se separó de mí... lo ví en la ambulancia... en la sala blanca... y su voz... su voz diciéndome que lo esperara... que lo esperara aquí...
—Jerzain... debes estar bajo los efectos del anestésico... por eso estás...
—Sé que Jean Paul murió...
El Sicario trataba de tranquilizarse. No sabía a quién tenía reposando sobre su cama.
—Me tentó a cruzar la luz... me dijo que lo siguiera... pero yo no quería, Darko... no quería irme con él...
—Eran las drogas, Jerzain... es...
—Créeme, Darko... por favor te lo ruego... debemos creer para luchar contra ésto...
—¡Pero me es imposible! No después de lo que he vivido... yo... a mí Dios me abandonó hace mucho... me abandonó cuando me violaron siendo apenas un niño, cuando me moría de hambre y cuando tenía que beber del agua sucia de los charcos de las banquetas...
—¿No crees que también a mí me abandonó? ¿Crees que llegué a donde estoy porque así lo quise?
—Pero no soy tú...
—Precisamente... porque ésto nos han hecho personas diferentes e increíblemente iguales... ¿Crees que no sé que disfrutas de un buen trago de vino? Sé que te gusta disfrutar de las pequeñas cosas... y que debajo de esa piel dura de cuero negro está el hombre al que le arrebataron su vida para darle otra...
—Jerzain... nunca nadie me quiso... la gente que amaba terminaba muerta por mi culpa... mis padres me abandonaron, tuve que vivir en la calle... ser apoyado por los sistemas educativos obligatorios del gobierno... vivir en casas temporales con padres sustitutos que no me querían...
—Darko...
—Y entonces veía los crucifijos con esa estúpida figura de Cristo... muchas veces me puse de rodillas y le pedía que me diera las cosas que todos los demás niños tenían... pero sólo me dió depresión, falta de confianza... rencor... ¡Joder! Pedía disculpas por todo...
Jerzain permanecía callado.
—Y entonces dije "¡A la mierda!", recluí mis sentimientos, dejé de sentir cuando mataba a alguien porque... ¡La gente debería sentir lo que yo! Deberían pudrirse...
Sin querer había hecho que Kalinić se revelara.
—Tal vez... tal vez estaba destinado a ser una escoria humana... generar ciertos gustos... tal vez hundir al mundo en el mismo infierno en el que me he sumido... nadie lloraría cuando muriera.
—Nunca dije que debías creer en Dios, Darko.
Jerzain ahora tomaba la palabra.
—Decía que debías creer... en el aspecto de que estás aquí por una razón. ¿De eso no se trata la vida?
—¿Perdona?
Darko no sabía qué contestarle.
—¿Qué hubiera pasado si tu vida fuera de color rosa? No hubieras vivido en carne propia el significado del dolor... no hubieras hecho esas preguntas sagradas y eventualmente... no hubieras sido de utilidad para Hope's Peak Academy.
Jerzain quería encontrar el por qué a todo.
—¿Crees que nacer para sufrir es mi propósito? Es enfermizo... ¿Por qué debería ser yo quien tenga esa carga? No le hice nada malo a nadie...
—¿No hubiera sido mejor tener a alguien ahí para tí que resolviera tus dudas? Si tan sólo un adulto estuviera ahí para ayudarte... aconsejarte...
—Todo hubiera sido diferente... quiero contarte algo... yo... sonará estúpido, pero hay algo en mí que me ha hecho cuestionar el por qué estoy aquí, el por qué debo vivir ésto... yo... Jerzain...
—Estás aquí, y es lo que importa. Estoy seguro que en el futuro podrás guiar a la gente para que no viva lo mismo que tú...
—Me gustaría creerte... pero yo soy un hombre muy malo...
—Un hombre malo en un mundo malo no suena tan mal. ¡Vamos, Darko! Somos alumnos Definitivos, Ultimates como diría Eliza...
—Ya veo... sí... déjame pensarlo, Jerzain. No todos los días hablo con alguien que estuvo clínicamente muerto ¿Sabes?
—Hablé con Dalilah... me dijo que ella supo que eras un hombre bueno esa noche que estabas bailando con Kimiko y ella.
Darko se asustó.
Abrió la boca atónito.
—Eso fue casi al principio... y tú no estabas...
—Sí... dice que te perdona porque pensaste que sus cortinas eran desagradables... y que esa noche que bailaron, tus ojos mostraron total devoción a Kimiko.
Sergei estaba sorprendido.
—¿Kimiko no te dijo eso? Estoy seguro que hay una explicación lógica... debe ser algún error o... nunca se lo dije a nadie...
—Como sea... estoy muy cansado... estoy tan cansado que no puedo llorarle a Jean Paul...
—Puedes dormir conmigo... no es que me gustes ni nada, lo mío son las mujeres, pero... creo que deberías tener a alguien en quien confiar...
—Gracias... es una pena... tienes una cara de galán, un cuerpo de ensueño y un pequeño y redondo... pero mi corazón y mis deseos serán siempre para Jean Paul.
Levi hizo que Darko se sonrojara.
—Muy bien, Muñón Levi, mañana tendremos todo el tiempo para hablar... ahora descansa.
—¡Qué nervios! Dos hombres muy peligrosos compartiendo cama... ¿No sientes el peligro? Puedo pensar en muchas formas de matarte con una sola mano.
—¿Crees que te voy a dar la oportunidad?
—¿Me estás retando?
—Tómalo como quieras amiguito.
Darko cerró con seguro la puerta y se dirigió a su cama. Se metió entre las cobijas, hasta debajo de la sábana, y durmió sin darle la espalda.
—Haces algo raro y me encargo que tengas dos muñones ¿Entendiste?
—No estoy de humor para... además que mi novio se acaba de morir... ¿Esperabas que yo fuera tan desagradable? Eso me hiere...
—¡Perdón! No había visto el contexto de todo ésto...
Jerzain se acomodó en el pecho de Darko, siendo esto un comportamiento peculiar para el sicario.
—Veo que nuestras porquerías de metal no confirmaron un "Aumento de afinidad".
—Recuerda que eso era un motivo, los supuestos puntos de afinidad y esa mierda de la amistad... me pregunto cuál será el próximo motivo de Monoduck.
—No pienses en eso, Levi. Mejor duerme. Ya cállate y déjame dormir.
Darko cerró los ojos y gruñó.
Su actitud le sacaba sonrisas al moreno quien encontró paz en ese instante.
Pero estaba dolido.
Sentía ese vacío. Le costaba comprender que Jean Paul no estaba en su habitación, "físicamente" como él creía.
"Ojalá hubiera pasado más tiempo con él".
Pensó.
Pero entendía que era demasiado tarde.
Cumpliría su promesa del juicio. Viviría por él, sería feliz por él y por su sacrificio.
—Nos veremos en la otra vida, amor mío.
Lágrimas descendieron de los ojos de Jerzain. No había tenido tiempo para llorar ya que Monoduck le dijo que lo mataría si lo hacía.
Lloraba en silencio, no quería molestar a Kalinić con sus gimoteos.
Estaba tan decepcionado, habían tantas preguntas y pocas respuestas. Se sentía inútil, escoria humana.
Las descripciones de Sergei le quedaban a Jerzain perfectamente.
Cerró los ojos, esperando por ese mañana.
Porque siempre hay mañana.
Juana se había despertado temprano. Ella llevaba una tableta electrónica para hacer sus dibujos. Estaba poniéndole color a una creación que involucraba a sus compañeros, pero todavía no acababa.
Le daba mucha pereza agarrar una silla para tomar los tarros de café de las alacenas, azúcar y una cuchara de metal del fregadero.
Su estatura tan pequeña le dificultaba muchas cosas. Estaba sorprendida de que hubiera llegado tan lejos.
Creía que sería blanco fácil porque no sabía defenderse, tampoco tenía muchos amigos.
En realidad ninguno, pues era bastante reservada y, quizá estaba ahí, bebiendo café porque siempre se alejaba de otros para llamar la atención.
Preparó su café con agua fría y bebió.
—Buenos días, Juana.
La chica de Argentina casi se le sale el café por la nariz ya que se asustó. Ésto le dió mucha gracia a Jerzain que estaba parado a su lado.
—¡No te aparezcas así!
Ella reclamó. Manchó su blusa con estampado de unicornio.
—Culpa mía.
Él seguía sonriendo, al hacer eso siempre cerraba los ojos.
—Buenos días...
Juana apartaba la vista. No quería mirar mucho su brazo faltante.
—Buenos días. ¿Cómo amaneciste?
Preguntó cortés el caballero.
—Bien, bien... algo agotada por el juicio de ayer...
Trataba de evadir contacto visual.
—No tengas miedo. Puedes preguntarme.
En realidad Juana tenía muchas preguntas.
—¿Cómo se siente? El que... no tengas un... brazo.
Temblaba de tan sólo imaginarlo.
—Es extraño. Sé que algo había ahí, pero ahora ya no está. Paso mi mano derecha por donde se encontraba mi brazo izquierdo y... sólo toca el aire...
—Ya veo... es...
Jugaba con sus manos pues todo era incómodo.
—Regresaste de los muertos por lo que oí... ¿No?
—Totalmente.
—Debe ser una experiencia que debes tener bien grabada en tu psique...
—Claro. No puedo contarte qué ví, pero puedo decirte que no es malo. Hey, ví que estás dibujando algo, ¿Qué es?
Levi notó que en la tableta había un hombre muy parecido a Bonhomme.
—Un pequeño trabajo que estoy haciendo... me gusta experimentar con los colores.
Ella apartó la tableta.
—Interesante. Me agradas, niña. A pesar de que eres muy retraída no eres mala.
—¿De verdad crees eso?
Juana tapó su rostro.
Estaba roja de pura emoción.
—Seguro. Voy a prepararme un café... con permiso.
Él tomó una taza de porcelana amarilla y preparó un café que, a diferencia de Juana, era caliente.
Los dos pasaron un buen momento juntos.
