La historia es una adaptación del libro de Tijan y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.
Cuarenta y uno
—Tu cabello es mucho más oscuro ahora —dijo Alice, colocando su delineador en el mostrador.
Nos estábamos preparando en mi casa. Jasper se había ido, para vestirse en su casa, y envió un mensaje al poco tiempo diciendo que los chicos ya estaban bebiendo ahí.
—Sí. —Aparté algunos de los mechones sueltos, regresándolos a su lugar. No era mucho más oscuro, pero había puesto más color castaño en este. Todavía había algo de rubio, pero no quería verme exactamente como Irina esta noche. Quería ser yo, y mientras miraba al espejo, era yo. Era Irina, pero también era yo.
—Y Jasper se cortó el cabello. No puedo creer que lo hiciera. Él siempre lo había tenido donde pudiera tenerlo desordenado.
No sonreí; escuché la envidia en su voz.
Alice era feliz con Emmett, pero ella le había estado insistiendo que se cortara el cabello también. Una vez que vio a Jasper y lo ridículamente atractivo que se veía con su nuevo corte, ella comenzó. Charlotte había saltado al tren también, pidiéndole a Peter que se cortara el cabello. Ambos chicos se habían rehusado, dejándose crecer el cabello aún más. Emmett se lo había dejado crecer debajo de sus orejas, y Peter estaba cerca de parecer un perro lanudo.
Jasper se lo había cortado para el verano. Él comenzaría un nuevo campamento de baloncesto, y no quería lidiar con demasiado cabello y el calor. También me hubiera gustado su cabello desordenado. Siempre se vio adorable en él, pero no podía negar la chispa que sentí cuando regresó de cortarse el cabello. Hacía que se viera mucho mayor, más como un hombre.
—Lauren y Maria Witts están deseando ser reinas del baile. —Alice levantó su mano, inspeccionando sus uñas.
Ella no notó la pequeña mueca que no pude contener.
No era la cosa de ser reina del baile. No la quería, pero se había vuelto algo doloroso desde el mes pasado. Lauren, Alice, Charlotte, y todas sus demás amigas habían hecho campaña para que ganara. Les dije que no, pero sabía que lo seguían haciendo. Así que comencé a decirles a las personas que votaran por Alice. Ella era quien realmente lo quería, y después de su transformación de este año, de ser una de las chicas más tímidas de nuestro grado a una de las más agradables, se lo merecía.
No yo. Eso era seguro.
Observé su vestido color lila, la sombra de ojos a juego, y el más mínimo brillo en su cuello.
—Ten un discurso listo —le dije.
Sus ojos se abrieron, encontrándose con los míos en el espejo. Ella rápidamente apartó la mirada, concentrándose en el mostrador del baño.
—Tú sabes que eso no va a suceder. —Pero pude ver sus mejillas sonrojadas.
—Cierto —respondí.
La puerta sonó, y fuertes pasos me indicaron que Seth estaba corriendo a la puerta.
Miramos hacia la puerta de mi habitación, como si los chicos fueran a aparecer instantáneamente, y un segundo más tarde, escuchamos sus voces. Sonreímos, mirándonos la una a la otra.
Nuestros hombres habían llegado.
—¡Bella! —gritó Seth desde abajo—. ¡Jasper y Doofus están aquí!
Escuchamos a Emmett gruñir.
—Es Emmett, Pequeño Dickwad.
Eso había sido otro cambio en un año. Emmett y Seth habían desarrollado esta extraña amistad. Emmett molestaba a mi hermanito, y Seth le decía nombres. Jasper explicó una noche que Seth le recordaba a Emmett a Felix, y eso silenció cualquier preocupación que se pudiera agregar a la situación.
—¡Jasper y Major Doofus están aquí! —agregó Seth.
—¡Ya vamos! —respondí—. ¿Estás lista? —le pregunté a Alice.
Ella respiró, mirando al espejo.
Su cabello había sido rizado y estaba suelto sobre sus hombros. Su maquillaje era perfecto. Todo estaba arreglado, completado con una mani y pedi que nos hicimos ayer. Había tenido que arreglar mis uñas después de esta tarde, pero estaban bien.
—Sí. Lista.
—Te ves hermosa —le aseguré.
—Gracias. —Ella giró, mirándome, y una suave, sorprendida expresión se apoderó de ella. Sabía que había estado prestando atención más a ella misma, lo que se entendía. Ella tenía los nervios, mientras yo no.
Eso no era verdad.
Estaba nerviosa, solo que no por las mismas razones que Alice.
No estaba deseando secretamente ganar reina del baile. Y sabía que estaba nerviosa por la fiesta después del baile de Emmett, pero no me lo había confesado.
—Te ves…
Tenía que preguntar, y tomé su mano.
—¿Estás pensando en tener sexo con Emmett esta noche?
Noté una sombra en el pasillo al mismo tiempo que decía eso, e hice una mueca. Pero Alice me estaba mirando solo a mí, así que no vio a Jasper detenerse y luego lentamente retroceder.
—Yo… —Ella había regresado a tocar el mostrador—. No lo sé. Hablamos de ello.
No pude detener mi ceño fruncido.
—Aunque, ¿en esta fiesta?
—Lo sé. —Se encogió de hombros, mirando a un costado y mordiendo su labio— Él estará tomando. Él ya está tomando, pero no lo sé. Quiero hacerlo. Quiero decir, él también, pero creo que estoy lista para dejar de preocuparme al respecto. Si se siente correcto, quiero hacerlo.
—¿Lo amas?
Todas sus dudas desaparecieron a mi pregunta. Levantó la cabeza. Sus hombros se enderezaron.
—Sí. Lo amo.
Era la respuesta más segura que me había dado.
—Algunas personas esperan hasta el matrimonio —se me escapó, no tenía idea de por qué—. Puedes esperar, si eres de esa clase de personas.
—¿Tú eres?
—No. Jasper y yo... ya lo hicimos…
—Es lo que pensé. —Levantó su hombro—. Sé por qué estás diciendo esto, pero yo pienso así, pero lo amo. Y no lo sé. No quiero casarme hasta los treinta, y no quiero esperar tanto.
—Solo…
Mierda. ¿Cuál era mi problema? Entendía qué estaba diciendo. Pero sentía que tenía que decirle esto a ella, como si tuviera que decirle lo que Irina me hubiera dicho a mí. Alice no había dicho ni una palabra sobre sexo, pero Jasper había dicho que Emmett había juntado condones. No fue un gran salto para mí a partir de ahí.
—¿Te arrepientes? ¿Haber tenido sexo con Jasper?
Alcé la mirada, pero no vi su sombra en el pasillo. Él podría estar en un costado, o pudo haber bajado, pero no mentí cuando dije.
—No. Me arrepiento de no haber tenido a mi hermana aquí, pero eso es todo.
Dio un salto.
—Me olvidé de tu hermana.
Mi garganta ardió.
—No la conociste.
—Pero, aun así. —Su mirada se quedó en mi vestido y luego se movió hacia arriba. Una mirada melancólica suavizó su rostro—. Realmente te ves hermosa, Isabella. No puedo imaginarme a tu hermana siendo más hermosa que tú.
Estaba sorprendida, y no pude hablar por un segundo.
—Y si gano reina del baile, no voy a bailar con Jasper. Bailaré con Emmett, para que no tengas que preocuparte de ello. —Se lanzó hacia mí, abrazándome y besando mi mejilla—. Estaré abajo. —Y luego se había ido.
Sentí la presencia de Jasper sin mirarlo. Sabía que estaba en la puerta.
—¿Escuchaste todo eso?
—Sí. Ahora no tendrás que preocuparte por el baile del rey y la reina.
Sonreí.
Me miró. Mi cabello, mi vestido, y permaneció en mis labios.
—Ella no mintió. Te ves realmente hermosa, Bella.
Ese apodo.
Había estado entre sus brazos hace dos horas, pero una nueva ola de deseo se apoderó de mí. Anhelaba estar de nuevo en sus brazos, ser sostenida por él, que me besara. Y existían otros cientos de emociones ahí. Pensé en la pregunta de Alice, y no. No existía manera en que pudiera considerar arrepentirme estar con Jasper.
Fuimos rápidos, pero tenía el presentimiento que fuimos justo en la manera en que debíamos de hacerlo. De cualquier forma, él me estaba mirando como si fuera la criatura más hermosa que hubiera visto, y todo mi cuerpo se llenó de cosquillas. Mis rodillas se estaban derritiendo también, y mi estómago dio un vuelco, pero de buena manera. Tenía mariposas.
—Gracias.
Llevaba un vestido rosado brillante, y este combinaba casi a la perfección al que le había visto a Irina. Cuando lo vi en la tienda, los vellos en mi nuca se erizaron. Quizás ella me guió ahí. Había estado comprando con nuestra mamá, y lloré cuando lo vi. Lo compramos de inmediato y, como la última noche que la vi, me coloqué el cabello en una corona de flores.
El color que Alice había elegido había sido el lila. Sabía que Charlotte usaría amarillo, y Lauren se suponía usaría plateado. No yo.
El mío era rosado. Era el color más femenino que existía, y ni siquiera era mi color favorito, pero era el de Irina.
Amaba este sentimiento, ver cómo le afectaba a Jasper, pero no me había vestido para él. No me había vestido para mí tampoco.
Me vestí por Irina.
Y con todo sintiéndose correcto, Jasper dio un paso al frente, su mano tomando mi cuello mientras se inclinaba para besarme. Sus labios eran suaves contra los míos, y cerré mis ojos, permitiéndome dejar llevar en su abrazo.
Y luego fuimos al baile.
Más piezas encajaron dentro de mí, pero dejé de contar. No lo necesitaba más.
No puedo creer que este sea el ultimo capitulo, solo me falta subir el epilogo. Espero que hayan disfrutado de esta historia, tanto como la disfruto yo al leerla.
No saben lo mucho que dude en subirla, hace un año que vengo dándole vueltas hasta que me decidí subirla. Principalmente temia que no les gustara porque es un tema bastante tabu.
