Hola de nuevo, esta es la segunda parte de la batalla, por lo que veo es probable que tenga una parte más que será la siguiente.
Para esta parte tengo bastantes cosas planeadas y que quiero escribir, así que vamos de una.
Apenas se tramitar mi credencial de la escuela, obviamente no conozco como podría comprar Bleach, así que no me pertenece.
La batalla de los campos olvidados 2
¡Todo o nada shinigamis!
Alas que silban
En unos campos antes verdes y calmados ahora se enfrentan dos ejércitos que nunca antes se han visto ni oído. El pasto verde se cubre con rojo o con cuerpos envueltos en negro o acero, aunque el negro es el que más se hace notar.
A pesar de que en estos momentos los shinigamis superan en números a los Maledictis, también están muy cansados y sus armas no son capaces de atravesar las ensuciadas armaduras de sus contrarios.
El combate entre Rhayla y Byakuya es encarnizado, afortunadamente Toshiro se ha podido retirar de ese combate pues él sabe que en su estado actual de nada podría ayudar al líder del clan Kuchiki.
Desafortunadamente el espíritu de pelo negro no está en una buena posición contra la líder de los maledicti, la bala clavada en su costado le está ocasionando mucha molestia, además de perder mucha sangre lo cual tiñe su uniforme blanco de carmesí.
Yamamoto, el comandante de los shinigamis sabe muy bien la situación y decide hacer un último empuje. En este llama a Soi fon y sus hombres a atacar.
Y así lo hacen.
De los alrededores salen un montón de figuras humanas vestidas de negro azabache rodearon y atacaron a los maledicti, el ataque los tomo tan de sorpresa que básicamente perdieron todo orden.
Los asesinos clavaron sus armas en aquellos lugares donde la armadura no cubría su cuerpo, el cuello, axila, oídos e incluso en los ojos.
Por si fuera poco también en ese momento entro el comandante, el cual se había quitado las prendas de la parte superior mostrando todas sus cicatrices y músculos, varios maledicti se lanzaron contra él y tras un intercambio increíble de tajos y estocadas quedo en claro quien tenía más experiencia.
Renji, se reunió junto Rukia y la ayudo a proteger a su capitán de todos los que intentaron acercarse a él, desde luego incluso sin su bankai el pelirrojo era alguien a tener en cuenta
Además en medio del combate de Rhayla y Byakuya interrumpió la asesina de pelo cobalto, con su cuchilla ella dio un tajo hacia el cuello de la no muerta, pero esta gracias a la sombra que Soi fon proyectaba logro deslizarse a la derecha. Si bien no tenía el cuello cortado sí que su oreja se cubrió del líquido carmesí de su cuerpo.
Rhayla desenfundo su pistola y comenzó a disparar hacia donde estaba Soi fon, y la pequeña capitana empezó a esquivarlos, al mismo tiempo esta le grito a Byakuya que se retirara.
En estos momentos parece que la batalla fue de los Shinigamis, el enemigo estaba en desorden, la líder cansada y luchaba contra alguien totalmente freso, aquellos que se lanzaron contra el comandante morían partidos a la mitad.
Alguien de los maledicti grito – ¡NIE MA SZANS! – Y ese mismo empezó a correr.
…Varios le siguieron.
Los shinigamis sonrieron, la mujer de pelo negro y canas tenía una mueca de disgusto, Yamamoto suspiraba aliviado. ¡PUM!
PUM PUM PUM PUM
PUM PUM PUM
PUM PUM PUM
Explosiones acompañadas de ardiente fuego empezaron a despedazar a los shinigamis, uno sonido ensordecedor tras otro y se oían gritos de dolor, los maledicti que corrían voltearon a ver qué pasaba, los shinigamis que también comenzaban a correr fijaron sus vista hacia el cielo y después a la parte más alta del campo.
Los que veían no eran más que decenas de cañones brillantes, en cuanto una disparaba era inmediatamente recargado, así prácticamente no había momento en que dejaran de disparar.
También notaron que algunos cañones estaban apuntando a otro lugar y esa posición era la del 5° escuadrón.
A si, esa parte no la he contado.
Al mismo tiempo que los shinigamis hicieron su ultimo empuje, varios escuadrones se enviaron contra las posiciones del escuadrón quinto, más que intentar asesinar a esa división se buscaba distraerla para que no pudiera responder contra la artillería Maledicti.
Desde luego no hay que quitarles merito a los espíritus del oeste, sobre todo teniendo en cuenta que batallaron contra los mejores usuarios de Kido de la sociedad de almas.
Primero estos al acercarse relativamente cerca dispararon sus armas, fusiles y pistolas, el ruido conmociono a la quinta división y luego las maledicti cargaron.
Debido a la nula armadura de los shinigamis estos sufrieron de lleno el ser apuñalado por espadas y lanzas. Sin embargo después de recuperarse de la conmoción estos con sus canticos paralizaron a los espíritus del oeste con cadenas que tenían un resplandor fantasmal, otro con lo que parecían tablas de luz dorada.
Después castigaron a los asaltantes con hechizos destructivos de todo tipo, electricidad, fuego, hielo o simplemente explosiones que mataron a decenas de maledicti.
Aun así su sacrificio permitió que la artillería se posicionara sin problemas, causando los desastres ya mencionados en ambos lados del campo de batalla.
El capitán Shinji fui herido por varias de estas esquirlas de acero, de no ser por Momo, que alrededor de ellos convoco un escudo de energía amarillenta, seguramente se hubiera desangrado hasta la muerte.
Sin embargo, en el principal campo de batallo lo peor para los shinigamis y, mejor para los maledictis estaba pasando.
Los cañones dejaron de disparar, el humo y polvo se disipaban del campo y aquellos que sobrevivieron al bombardeo vieron algo increíble.
Bajando desde las colinas, cientos de caballos de colores blancos, marrones, negros y grises tenían en sus lomos jinetes vestidos de rojo y blanco, además de una armadura ligera que resplandecía como la plata.
Pero lo más impresionante era que tenían alas atadas a sus espaldas, alas con plumas de blanco puro, que a tan altas velocidades generaban un silbido que se oía por todo el campo.
Al acercarse también se logró apreciar que sus lanzas eran enormes, de unos 8 metros de largo, eran de un color carmesí y en su punta colgaba una pequeña bandera, la cual tenía en su centro un corazón envuelto en llamas anaranjadas.
Al ver eso los shinigamis corrieron rápidamente, algunos lograrían evitar la carga de esta caballería, otros… No correrían con esa suerte.
Al momento del choque, varios shinigamis salieron volando varios metros de distancia, además de que estos tenían la punta de lanza clavada en ellos. Pues el diseño de esta lanza, combinada a la gran velocidad hacia que su punta se rompiera al enterrarse en el cuerpo de alguien después de esa carga.
Y no mejoro después de esa carga, pues estos Húsares alados desenfundaron de sus cinturones de piel de guepardo unas pistolas de final del siglo y dispararon contra los shinigamis, causando aún más muertes antes de entrar en combate cuerpo a cuerpo.
Los húsares desenfundaron sus brillantes espadas y comenzaron a tajar a todos los shinigamis que se encontraron, pues el caos que generaron era tal que los shinigamis aún no podían responder adecuadamente.
Por si fuera poco, un grupo de estos Húsares fueron a intervenir el combate de Rhayla con Soi fon, lo cierto es que Soi fon tenía la posibilidad de matar a Rhayla.
La Maledicti ya estaba agotada por sus combates anteriores, también tenía heridas por esto, Soi fon no.
Intervinieron a tiempo. La capitana de la 2° división había logrado tumbar en el suelo al no muerto, la punta de Zusumebachi estaba a centímetros de su cuello, Rhayla con sus fuerzas restantes agarro el filo e intentaba alejar a la mujer de ojos grises.
Soi fon escucho el ruido del galope de varios caballos, al ver que estos se acercaban hacia ella decidió retirarse y con eso dio un pisotón en el abdomen de la otra mujer y se fue. Lo mejor que podían hacer en estos momentos es retirarse, de nada serviría matar a su líder si ellos también terminaban muertos.
Primero Soi fon busco a Byakuya por su reiatsu, afortunadamente estaba en una parte donde la caballería no había llegado con mucha fuerza, junto a él estaban su hermana, Toshiro y Jushiro.
Mientras tanto.
Los húsares han subido a la mujer canosa a uno de sus caballos.
– ¿Por qué… tardaron tanto? – La mujer pregunta entre jadeos.
El hombre que controlaba el caballo en el que estaba respondió – Decidimos escoltar a la artillería y a nuestros compañeros, en cuento se nos informó del rodeo que sufrieron nos formamos lo más rápido que pudimos –
–… No es una buena excusa, aun así estamos logrando acabar con shinigamis –
No era una mentira, los cuerpos de los shinigamis alfombraron el campo y además muchos intentaban correr del campo de batalla, pero la caballería los interceptaba en su huida.
Mientras tanto.
– ¿Dónde está el comandante? – Soi fon pregunto preocupada.
Ella se había reunido con los demás capitanes, estos estaban cansados y tenían muchas heridas, solo un poco mejor estaban sus tenientes, Rukia y Renji.
Renji apunto hacia el norte, y allí vieron como el espíritu anciano junto a varios de sus hombres eran sumamente rodeados, además el comandante había recibido 2 disparos en su hombro.
Al ver eso, todos ellos fueron a intentar ayudarlo, pero al acercarse un poco fueron interceptados por varios caballos. Las espadas empezaron a danzar entre sí, Soi fon que no estaba muy cansada, sin problemas derribo al jinete de su caballo y en el suelo le enterró a Zusumebachi.
Rukia logro una estocada en el cuello de su contrincante, Renji recibió un corte en su pecho, pero el logro un tajo en el cuello del jinete.
Toshiro, Jushiro y el líder Kuchiki fueron ayudados por los demás, pues estos eran los más exhaustos y también los más dañados.
Jadeando Renji hablo con pesar – No lograremos salvar al comandante –
En otras circunstancia Byakuya le hubiera dado un zape por decir eso, pero… Realmente no se ve una oportunidad de salvarlo.
Mientras tanto, Yamamoto viendo como la batalla ya estaba decidida grito una orden con todo el aliento que tenía – ¡RETIRENSE Y REAGRUPENSE, DE NADA SERVIRA SU MUERTE EN ESTE LUGAR! –
Escuchar eso fue suficiente para que todos los shinigamis se empezaran a retirar, incluso los capitanes que con gran pesar sabían que tenía razón.
Y de pronto, más caballería llego al campo, los espíritus nativos estaban viendo su final.
– No temáis – Alguien hablo en un Japonés muy tosco y apenas entendible – Hemos venido a ayudarlos contra nuestro viejo enemigo –
La caballería que llego era diferente, pues en estos van montados jinetes con fusiles, estos jinetes visten diferente pues están cubiertos por lo que parece una gabardina negra y uno de ellos porta una bandera de un color azul océano y lleva el esqueleto de una serpiente en su centro.
Detrás de estos venían caballería totalmente blindada, el caballo y el jinete tapados por placas metálicas resplandecientes y en el escudo del caballero y en la tela del caballo estaba impreso el esqueleto de una serpiente.
Y más atrás, filas enteras de hombres armados y en una de ellas estaba un chico con cabello anaranjado.
To
Be
Continued
Es probable que el siguiente capítulo tarde un poco más en salir, ya que realmente necesito tiempo para perfeccionarlo.
Sin más espero que hayan disfrutado este capítulo y nos vemos en el siguiente.
