La guerra ha terminado y un nuevo gobierno ha sido instaurado en el Universo de One Piece, por ello, los sobrevivientes de la Antigua Era que combatió un favor de la libertad y la justicia a través de su oposición a la tiranía del pasado tienen una nueva oportunidad, los Juicios del Nuevo Mundo. Algunos se entregan de manera pacífica, pueden integrarse normalmente a la nueva sociedad.
Es así como cuentan sus historias y son juzgados bajo la franca bandera de la justicia y la verdad, entre ellos Ler, qué guarda tras de si más que una historia, y está decidida a contarla ...
Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?
Acto II: Adolescencia (Infierno)
Escena 28: Y se amaron desde entonces para siempre.
Cobby casi cae al agua cuando alguien le tocó el hombro y volteandose, se encontró con una joven bajita vestida con el uniforme de la Marina.
¿Porque a ella le quedaba tan endemoniadamente bien?
- Donde haya mucha gente o muchas personas. Allí estará- dijo como si nada, encogiendose de hombros, ajena a la estupefacción del pelirrosa y su amigo- escuché que hablaban acerca de cómo encontrarlo y ya que no poseen Haki aún, pueden hacerlo de esa forma.
Hubo un silencio prolongado, incómodo , que tras un silbido disimulado de ella, se rompió. Los dos jóvenes estaban avergonzados y terminaron disculpándose.
- Lo sentimos...Eh...Solo que...- Cobby intentó decir algo coherente, pero era tan tímido y aquella chica le hacía sentir tan nervioso que fracasó estrepitosamente.
Helmeppo se repuso a una velocidad inhumana.
- ¿En verdad conoces a Luffy?- su compañero se contuvo de golpearlo por hablarle tan irrespetuosamente a un superior, porque pese a ser una chica, y muy joven, ella tenía un rango demasiado alto como para dirigirse tan casualmente hacia su persona.
Increíblemente, contra todo pronóstico o idea que tenía de ella, la chica ni siquiera se inmutó o mostró ofendida. Sus hombros incluso parecieron menos tensos.
- Es mi hermano- explicó. - supongo que ya lo han escuchado del Vicealmirante pero no lo creerán a menos que lo escuchen de mí.
- Descuide, Ler-san. Usted no tiene que darnos explicamos, es...es- el pelirrosa sabía que en aquel instante, su color era uno solo con su cabello- solo es extraño. Usted es muy diferente a el.
Luffy era una especie de imán, y Ler, por lo general, actuaba como repelente.
- No somos hermanos de sangre. Pero crecimos juntos así que mi hermano- aclaró ella, alzando la barbilla como si no fuese algo malo que ambos pertenecieren a bandos contrarios y ella estuviese plenamente orgullosa del desastre que él había provocado en su "trabajo"- y el confía en ustedes. Por lo que a pesar de su falta de juicio, su buen corazón me motiva a hacerlo también.
- Lamentamos no habernos dirigido a usted antes, pero pensamos que no quería hablar con nadie.
- Es incómodo estar en un lugar donde todos se comportan así - explicó apuntando a todos los marines que se movían y actuaban de forma rara a su al rededor- no me siento cómoda dirigiéndome a nadie sabiendo lo que piensan. Pero...creo que ustedes piensan diferente, incluso cuando trataron de evitarme -dijo con una sonrisa y en tono burlón.
- Discúlpenos- Cobby volvió a avergonzarse- es solo que usted es nuestra superior y una chica. El Vicealmirante es el único que nos ha dirigido siempre y tendemos a comportarnos así cuando nos encontramos con marines de su especie.
Ler alzó las cejas y ladeó su cabeza. La duda era clara en su rostro.
-¿Especie?
- Quiere decir mujeres- explicó Helmeppo mirando avergonzado a su amigo- sigue siendo muy tímido.
- Y tu un entrometido.
- Te estoy salvado el culo.
La Contraalmirante escondió otra sonrisa, echó un vistazo hacia un lado y notó como todo estaban preparadose. Algunos marines incluso comenzaban a bajar. Los muchachos se volteaorn también, ilusionados por correr, sin embargo, hacerlo habría sido otra falta de respeto al carecer del permiso de un superior.
- Luffy dijo lo mismo...- susurró refiriéndose al chico bonito de lentes sin que este escuchase con claridad- adelante. Si no se apresuran, el Vicealmirante los dejara átras- alzando una mano, hizo un gesto de despedida y les dió la espalda para alejarse y permitir que se alejaran.
- ¿Usted no quería ver a su hermano...Ler-san?- Helmeppo llamó a la chica cuando está apenas había dado unos pasos, ella siguió caminando.
- Habrá mucho tiempo después. Adelantense- y aquello no fue algo que pudiesen entender, al menos no por el momento.
- ¿Acaso todos en su familia son marines? - Ussop miró al imponente hombre canoso de pie frente a su Capitán, amenazándo con golpearlo.
- Ace no lo es...Al parecer su padre tampoco- Nami, aún aturdida por la revelación, se echó sobre una silla, llevándose las manos a la cabeza- pero ahora entiendo porque todos son unas bestias. Ler es increíblemente linda, pero me aterra la fuerza que tiene.
Aquel hombre irradiaba fuerza y estupidez. Se notaba que era alguien tan terco como su nieto, pero muchísimo más fuerte y volátil. No era una persona a la que normalmente quisieran tratar.
Entonces, una serie de saludos se hicieron presentes en el lugar, atrayendo la atención de todos debido al repentino revuelo. Luffy alzó la cabeza ignorando a su abuelo. Metiche como de costumbre, quería saber que estaba pasando afuera.
- Bah, es solo Ler- explicó Garp, restándole importancia. Sabía que la chica aparecería tarde o temprano con la intención de darle un margen de tiempo para ganarse la atención de Luffy antes de acapararlo por completo. Incluso Cobby y Helmeppo estaban antes que el, entristeciendolo.
- ¿Ler?- como un resorte, todos se pusieron de pie, más solo Luffy y Sanji fueron lo suficientemente rápidos para atravesar la puerta cuando la chica a penas había atravesado la fila de marines.
La uniformada, bajita, joven y con una sonrisa discreta no se movió ni un poco cuando, terminando de dar indicaciones a los soldados, largas extremidades de un cuerpo moreno se enrollaron a su alrededor para posteriormente, recibir el impacto del cuerpo completo contra su pecho.
Sanji gimoteo mientras bailaba a su alrededor, resentido porque su capitán se hiciera con la joven primero.
- ¡Ler, Ler!- el pirata la abrazaba con emoción y fuerza, a penas consiente de el peso que la hacia cargar. No había rastro del hombre que había derrotado al líder de un escuadrón profesional de asesinos- ¡Salvamos a Robin!
Ella sabía muy bien quién era Nico Robin por su importancia para el Gobierno, pero no por su participación en la tripulación del entusiasmado pirata. La conocía tan bien, que sabía, era una especie de paralelismo con ella misma.
Aún así, en un movimiento imposible, alzó su brazo y acarició la cabeza escondida en su cuello. Todos los marines se sorprendieron de la calidez y ternura repentina que desbordaba de la joven absurdamente tétrica.
Garp suspiró, levemente aliviado. Al menos en aquello no se había equivocado al mantenerlos juntos.
- Aún no me la has presentado- contestó ella separando su cuerpo de el, quién al poner sus pies en el suelo nuevamente, no desistió de su idea de mantenerla cerca.
Luffy podía ser un idiota, pero adoraba a sus hermanos.
- ¡ROBIIIIIN! - gritó el pirata alzando los brazos para llamar a los demás. Mientras se acercaban, siguió hablando con emoción- deberías haber visto a ese tipo, Lucci. ¡Tuve que llegar al límite para vencerlo!
Ler se mordió el labio y guardó los pensamientos para sí misma. Pese a que aquella escena era claramente todo lo que los marines no debían hacer, sería incluso peor si gritaba a viva voz lo feliz que estaba por aquel suceso.
- Por ahora- dijo caminando junto a él, cuya expresión era de confusión- que es tu límite por ahora. Sé que llegarás más lejos.
- ¡Y tú lo harás con...- la voz del chico murió cuando Ler le dió un puñetazo en el rostro que lo dejó blanco y lágrimeando- maldita...- ella lo miró desde arriba, apenada, disculpándose mentalmente por aquello.
Quizá Ace tenía razón y debieron guardarle la sorpresa, pero en su último encuentro en el Reino de Arabasta, ambos habían prometido tomarse un respiro de sus "responsabilidades" y navegar un tiempo al lado del menor.
"Todo terminará pronto" era lo que se repetía internamente, su mantra.
Sin embargo, ni siquiera Ace le había creído cuando confesó que planeaba dejar la marina. No porque odiase ser marine, si no por lo que la institución representaba actualmente. Por otro lado, Luffy estaba cegado con la ilusión de la promesa de que la próxima vez que se vieran, navegarian a su lado.
- Chicos- Ler saludó cortésmente a la tripulación. No estaba segura de lo que pensarían ellos o como se sentian hacia ella realmente al ser la hermana de su Capitán. Imaginaba que estos reaccionaban únicamente de forma respetuosa por cuestiones de lealtad. Aunque, a diferencia de la mayoría de personas, quienes mantenían una distancia prudencial o la trataban únicamente por interés y conveniencia, ella se había sentido genuinamente cómoda con ellos.
No notaba sentimientos negativos o lascivos hacia su persona. Incluso por parte del cocinero, había una vibra en ellos que coincidía perfectamente con la de Luffy, como si hubiesen sido destinados a algún día, ir tras de el, con el.
Por ello la sorpresa de Ler fue grande cuando el renito se lanzó a sus brazos, saludandola efusivamente. Nami y Ussop la rodearon alegremente. Zoro le daba un asentimiento de cabeza junto a una media sonrisa sincera y Sanji le lanzaba besos mientras bailaba a su alrededor.
Ler se sentía extraña por la demostración de efusividad que estaba recibiendo, sin saber, que en unos años, se acostumbraría a aquella sensación de pertenencia, de ser querida, de ser parte de algo o alguien junto a quiénes serían sus nakamas.
Una mujer alta, morena y con una belleza madura y serena, esperó tras de los demás, analizandola atentamente. Sus ojos eran inteligentes, pero amables.
- Nico Robin- saludó la ex- asesina del gobierno, bajando al doctor de la tripulación luego de saludarlos a todos personalmente. Los ojos azules de la morena parecieron reconocerla.
- Leriana- devolvió el saludo el intento fallido de asesinato por parte del gobierno, con una voz amable y serena. Sin rencor alguno.
A demás de ellas, quizá solo 3 personas más en el lugar eran capaces de ver detrás de aquel saludo un simbolismo más profundo, una muestra de respeto y seguridad entre una ejecutora y un objetivo.
- Bueno, mi trabajo aquí está hecho.- El Vicealmirante interrumpió el momento mientras salía por la recién arreglada pared, bostezando. Miró a sus dos subordinados más jóvenes, que parecían tristes, y a su única nieta, que simplemente lo ignoró. El se rascó la cabeza- supongo que pueden quedarse un rato. Ya dije que los dejaré ir esta vez, le pondré una excusa al Cuartel.
Mientras reprendían al viejo, los marines saltaron emocionados por permanecer más tiempo en aquel lugar junto a sus amigos piratas. Luffy, incluso antes de que Garp terminase de hablar ya habia propuesto una fiesta.
Ler permaneció atrás cuando todos se apresuraron a entrar en la casa, celebrando, riendo, hablando. Ella miró al viejo Garp que le indicaba con un gesto, cuidara a los sargentos y los regresara en una pieza. O más bien, que los regresara.
El mayor tenía una corazonada extraña, algo le decía que todo estaba a punto de cambiar y sabía que sus nietos tenían que ver con ello. No estaba seguro de cuál, menos de querer saberlo.
- No sé si creerte, Ler. Me has dicho lo mismo por años- el puchero en el rostro de Luffy contrastaba con su voz sería, llena de resentimiento.
Ler bajó la cabeza y se escondió tras su cabello. Ambos estaban alejados, sentados uno al lado del otro viendo a todos celebrar alegremente al rededor del fuego. No hace mucho el pirata había estado allí hasta notar que la marine permanecía un poco cohibida y preocupada, aquello le preocupó también.
Aprovechó para hacerle la pregunta directamente aunque supiese la respuesta.
- Perdóname- le dijo- pero aún no es el momento.
Luffy encogió sus piernas y notó el ánimo decaído de la joven. No podía evitar que su corazón se sintiese de la misma forma. La conexión que tenía con ella era inexplicable, pero también, irrompible.
- Nunca lo es...Pero confío en ti- la consoló el, torpemente, alcanzando dos pedazos de carne con sus brazos estirados y ofreciéndole uno a ella- puedo esperar un poco más si se trata de ti. Solo quiero que me prometas algo.
- Lo que quieras, Lu- aceptó ella, levantando su cabeza y tomando la comida que el sostenía frente a su rostro. Una sonrisa tonta se adueñó de el y la contagio a ella.
"Luffy es la única persona de este maldito mundo con el cual Ler se permite ser absolutamente ella misma. Sin filtros ni consideraciones.
No es la chica fuerte, no es la mujer coqueta, no es la marine, ni la desertora.
Con Luffy, Ler se permite ser una niña, se permite actuar imprudentemente, sentirse una tonta, dormir hasta tarde, bailar alegremente, reír a carcajadas suelta, comer como una salvaje.
Solo con Luffy, Ler se siente segura. Como si no tuviese que ir a ninguna parte para encontrar refugio porque encuentra refugio en el.
Sé que ella me ama tanto como yo la amo a ella y a Luffy, pero con sinceridad, el es el único con quién ella puede ser lo que nunca fue.
Ler le daría su corazón con ojos cerrados y manos atadas si el se lo pidiese. Y Luffy, ciegamente, confiaría en ella aunque el mundo le gritase que no debe hacerlo.
Esos dos fueron lo único que el otro tenía, e incluso estando al otro lado del mundo, llegaba a sentir la perturbación o dolor del otro, a salirse del papel de piedra o idiota que suele predominar en ellos.
Yo no podría haber tenido a mejores personas a mi lado, a mejores maestros y guías para aprender lo que es el amor, o la familia.
La entrega absoluta y sincera.
No me imagino una vida donde ellos, como Sabo, no estuviesen junto a mi dándome la oportunidad de crecer en mi mismo, de ampliar mi mente y abrir mi corazón porque esos idiotas, a pesar de nunca haber tenido nada, encontraron en el otro todo."
- Que lo harás por qué tú quieres, no porque te sientes obligada a hacerlo- el pirata era muy diferente cuando se tomaba las cosas en serio, cuando dejaba el corazón con sus acciones o palabras, como en aquel momento- si es así, te esperaré lo que te tome regresar, y si no, lo aceptaré y respetaré sin que cambie nuestra relación. No importa si decides seguir una bandera, o utilizar tu uniforme, somos hijos del mar. Siempre seremos hermanos.
Ler lo miró fijamente, su corazón saltando furiosamente dentro de su pecho por la tristeza, anhelo, el orgullo y una variedad de emociones que en ese momento no supo identificar.
Hace años, cuando Garp se la había llevado una noche para enlistarla en la Marina, Luffy y Ace habían corrido tras ellos. El mayor un poco más reacio a participar, comprendiendo mejor la decisión de Ler, el menor poniéndose en frente de ella para gritarle con todas sus fuerzas al Marine, que amenazaba con golpearlos.
En una declaración llena de sentimientos, el aún niño sostuvo a la niña tras de sí, asegurando que si ella no quería ir, tendrían que matarlos a los tres -al incluir a Ace en el asunto- para llevársela. Entonces ella intervino calmándolo, asegurándole que aquello era lo que quería. Luffy, volteandose con lágrimas en los ojos y llevándose sus manos a su corazón le había dicho exactamente lo mismo que en aquel momento. Ler se había soltado y prometido que lo haría, sin demasiada convicción.
Y se fue.
Conmovida, tomó la mano libre del chico y la llevo a su pecho, sobre el lugar donde aquel órgano latía a toda velocidad, y dijo : -Te lo prometo- apretó con fuerza su mano antes de rodearlo con sus brazos fuertemente- por favor, no te muevas. No dejes que me vean- le pidió bajito, mientras las lágrimas se deslizaban en sus mejillas con rapidez y abundancia.
- Nunca- aseguró el sosteniéndole la cabeza, apoyándose sobre ella y cerrando los ojos.
Cuando ambos se calmaron, pues incluso Luffy se sentía alterado, se separaron y volvieron a robar comida.
El moreno aún miraba interesado y preocupado a su hermana, pero en menor medida al notar que está estaba mucho más tranquila.
- ¿No estabas con Ace?- había querido preguntar antes, pero cada vez que tenía la intención, lo olvidaba. Podía tener sus momentos, pero Luffy seguía siendo Luffy.
- Es una larga historia- explicó ella, tensandose nuevamente. Su rostro se deformó en una mueca y sus ojos se llenaron de sombras y angustias que disfrazó distrayendo al muchacho con un pedazo de carne frente a ella, tentandolo- me lo voy a comer si no lo haces t...
En un segundo, el alimento había desaparecido y ella se había desecho en carcajadas. - Vuelve con tu tripulación, Lu. Es tu fiesta.
El se mostró inseguro: - No quiero que te quedes aquí sola.
Ella sonrió y soltó un suspiro. Definitivamente su tripulación era como el. Todos se habían preocupado por ella de la misma forma.
- No te preocupes, yo también voy.
Poniéndose de pie, la marine se dispuso a seguir al muchacho al centro de la fiesta, deteniéndose solo unos pasos después. Ladeó levemente su cuerpo hacia un lado, fijándose en Nico Robin, quién se encontraba apoyada en una pared, increíblemente seria y tensa.
Luffy ya la había dejado atrás para jugar con Ussop y Chopper, a penas notando que ella se encontraba ajena a aquello pero atenta a la arqueóloga de su tripulación.
Se preguntó si tendría que intervenir de alguna manera, preocupada porque las cosas se fuesen al caño demasiado pronto.
Sin embargo, la presencia que sentía tras de la mujer era serena, tranquila, sin malas intenciones. Incluso pudo sentir algo parecido a una emoción positiva en dirección a la arqueóloga. Alzó una ceja con curiosidad mientras se cruzaba de brazos y comenzaba a caminar para beber con el espadachín.
- Así que era eso, ehhhhh, Kuzan...
