Aclaraciones: No hay POV definido. Lo que esté así es escritura

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Advertencia: Ninguna

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Disfruten la lectura

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Chapter 28. Paralelo

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Ella quería que pudieran terminar la técnica, pero para eso necesitaba saber invocar las armas de los pergaminos, por lo que esa semana empezó a esforzarse más en clase. En las tardes si no tenía su tratamiento médico, iba al campo de entrenamiento a que él le siguiera explicando y por supuesto, aprovechaba para besarlo un rato, siempre después de girar en sus brazos, porque le encantaba la sensación. Ese domingo él la vio con atención, intentando adivinar si ella recordaba o no qué día exacto sería ese lunes, no sabía si decirle. Cuando finalmente se despidieron le dijo que no iría a entrenar al día siguiente por un asunto del Clan, era casi gracioso poder usar esa excusa ya que todos entendían que no debían preguntar nada más.

Se sintió tonto cuando entró a comprar un pequeño cupcake con una vela y luego caminando por la aldea con este para vigilar si ella se iba a su departamento al salir de sus lecciones. La siguió a la distancia y unos minutos después de ver que efectivamente estaba en su residencia, golpeó la puerta. Entró tan pronto se lo permitió y puso frente a ella el postre.

- Feliz cumpleaños – la vio sonreír sorprendida

- Gracias – contestó, por los álbumes de fotos sabía que era ese día, pero se sentía conmovida que él hubiera tenido ese gesto. Dejó el cupcake sobre el comedor y se sentaron en el sofá, besándose lentamente, mientras no recordara nada más, ella estaba decidida a disfrutar cada vez que estuviera a su lado. Desde ese beso en los terrenos Hyūga era la primera vez que iba al departamento de ella y al igual que al quedarse en la misma habitación, sintió que era incorrecto o al menos un poco apresurado estar ahí. Escuchó unos murmullos afuera de la ventana y dos segundos después la puerta se abrió de par en par.

- ¡Feliz cumpleaños Tenten! – gritaron de repente, se había separado del beso justo a tiempo, pero seguían muy cerca – oh, chicos… - habló Sakura a todos los que venían detrás – creo que teníamos que golpear antes de entrar – podía sentir la mirada victoriosa y altiva de Ino clavada en él

- Lo sentimos Tenten, no sabíamos que estabas acompañada – se disculpó Hinata en su voz tímida, estaba más sonrojada que la misma Tenten

- Sigan – contestó con una sonrisa resignada, levantándose del sofá para ser abrazada por algunos de ellos y luego acomodar las dos sillas de su comedor, pues no habían asientos suficientes con los muebles de la sala. De los novatos solo faltaba Naruto y de su equipo faltaba Lee.

Ella se volvió a sentar a su lado, no tenía sentido intentar ocultar o negar lo evidente, mucho menos irse y dejarla en ese momento, en el puesto libre del sofá se subió Akamaru, apoyando la cabeza en el regazo de Tenten para que lo acariciara. Sakura fue a la cocina a buscar un cuchillo mientras Chōji dejaba un enorme pastel en la mesa de centro, junto con algunos platos y vasos desechables, Kiba dejó un par de sodas al lado y todos tomaron asiento, quedando Shino y Shikamaru sentados en el suelo sin protestar. Pusieron dos velas con los números uno y ocho para que ella pudiera apagarlas mientras pedía un deseo, como no podía ser de otra manera deseó sus recuerdos de regreso. Entre Ino y Hinata cortaron el pastel y le entregaron a cada uno un trozo, repartiendo después las bebidas mientras decían que para el siguiente año sería con algo más fuerte, pues todos tendrían la mayoría de edad cumplida. Por un momento no entendió el comentario, pero después Shikamaru comentó que los envidiaba a ella y a Neji que por ser los más grandes del grupo ya eran mayores de edad y podían hacer lo que quisieran, incluso ir a un bar, en lugar de estar aguantando órdenes hasta en la casa. La tarde transcurrió entre anécdotas y risas que ella solo escuchaba, sintiendo cierto sabor amargo por la cantidad de historias que contaban, algunas increíblemente graciosas pero que le eran totalmente ajenas.

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Oficialmente se había rendido a intentar encontrar algo en los cuadernos de sus predecesores y una parte de ella sabía que era completamente inútil encaminar su valioso y escaso tiempo a saber cuál era el conflicto entre los Hyūga y los Kazirga que parecían ser un Clan fantasma, no era relevante saber quiénes habían sido, mucho menos teniendo en cuenta que los que habían sobrevivido eran los más jóvenes, saber a qué se dedicaban hace veinte años le sería tan útil como intentar acordarse de qué fue su desayuno el día que Jiraiya la encontró para pedirle que regresara a Konoha a asumir su actual cargo, o sea nada. No, lo que tenía que hacer era orientar su búsqueda en saber quiénes eran actualmente, si estaban en pasos criminales y eran seis, era técnicamente imposible que no dejaran un rastro que seguir. Con las edades aproximadas del informe de Shikamaru y los años que dijo Tenten que habían pasado desde aquel ataque, además de la leve descripción de su apariencia podía empezar a revisar nuevas células delictivas que pudieran coincidir con esos datos. Redactó algunas notas y envió los mensajes a los cuatro Kages de las otras aldeas, esperando sirviera de algo.

Una vez resuelto eso temporalmente y mientras recibía alguna respuesta, volvió su atención al reto médico que era Tenten, esa semana habían tenido dos sesiones de curación y aunque la lesión se había desinflamado considerablemente, teniendo en cuenta el tamaño inicial, no veía ninguna señal que indicara que sus recuerdos iban a empezar a retornar prontamente, se negaba a dejar de ver otras alternativas, pero en eso también se estaba quedando sin opciones. Escuchó a Kumiko relatarle el renovado interés de su alumna en aprender y que por fin estaba empezando a mostrar un poco de avance, no le satisfacía escuchar eso y no entendía el repentino cambio, una semana atrás la había visto triste por no avanzar y ¿sin más se alegraba y mejoraba?, no podrían mantenerla muy lejos de los pergaminos de armas de seguir a ese paso, por lo que le pidió a la mujer frente a ella que cambiara el tema de clase. Se sentía cruel por proponer que la nueva temática a tratar fuera el genjutsu, la única condición era que no le mostrara nada cruel o que pudiera hacer que su ansiedad reapareciera. Cuando estuvo sola en la oficina se dedicó a cavilar un rato, si como temía los recuerdos no regresaban una vez terminara el tratamiento médico, entonces sí debería considerar darle un entrenamiento completo para que volviera a ser parte del servicio activo. Aunque acababa de cumplir los dieciocho y ya no estaba bajo la tutela de la aldea, seguiría controlando sus finanzas hasta que hubiera un futuro mejor definido.

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Todos se habían ido al caer la noche, incluido Neji que se había retirado para escoltar a su prima de regreso. Volvió a poner las sillas en su puesto original y tras estar segura que no quedaba ningún rastro de desorden se puso su pijama y se metió bajo las cobijas para leer un buen rato. Seguía en el libro que le había sugerido su sensei sobre las artes de las kunoichis, podía imaginar a Sakura o Ino haciendo varias de las cosas que describían allí como arreglar flores o atender ceremonias de té, pero no a ella, dudaba que realmente ese fuera un tema en el que tuviera muy buen desempeño, pero de alguna forma lo tuvo que haber aprobado o no se habría graduado de la academia. Le daban escalofríos de solo imaginarse teniendo que seducir a un desconocido solo para obtener algo de información. Cerró el libro y lo dejó a un lado, ingirió el medicamento con un poco de agua y luego tomó la libreta en sus manos, pasando las diferentes hojas con lo que llevaba escrito hasta el momento, deteniéndose en la que iba.

Marzo 09

Todos mencionaron el número de años que cumplí como si hiciera un cambio repentino, no me siento diferente a la que era ayer. Me gusta saber que me incluyen en sus actividades y que se pusieron de acuerdo para la repentina celebración, aunque hayan sido un poco inoportunos. Creo que es en parte mi culpa por no cambiar el escondite de la llave.

Sonrió dejando la libreta en la mesa de noche, pensando precisamente en que intentaron hacerle una sorpresa, sin saber que Neji estaba en el departamento. Sabía que lo consideraban serio y poco social, tal vez precisamente por eso no lo hubieran invitado, pero de todas formas se había quedado junto a ella. Se acomodó de lado y dejó que el sueño la venciera, las veces que despertó en medio de la noche por primera vez pudo volver a dormirse rápidamente.

Kumiko le explicó de nuevo la importancia de manejar su flujo de chacra para poder aumentarlo o disminuirlo a voluntad, no solamente para hacer invocaciones o dar golpes, sino para saber reconocer y salir de un genjutsu en caso de verse apresada en uno. No entendió en un principio el cambio repentino de tema y lo hizo saber, porque lo que ella quería era usar sus pergaminos de una buena vez. La mujer le expuso que era parte de un todo, necesario para fortalecerla, lo que logró atraer su curiosidad fue una pequeña explicación sobre las manillas absorbe-chacra y que de conseguir dominar lo que iban a ver en esas clases le iba a servir para poder romperlas sola, sin depender de otras personas que se las quitaran. Con interés renovado empezó a escuchar todo lo que la ojiazul frente a ella le enseñaba.

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Dos días, dos malditos días de viaje habían de Takigakure a Konoha, sin contar las horas adicionales desde la guarida y si los dedicaba por completo a avanzar. Cosa que no hizo, al amanecer había empezado su recorrido y pasado el atardecer se había detenido en una de las tantas posadas que había por el camino, no pensaba dormir con un ojo abierto en medio del suelo o mal acomodado sobre una rama. No madrugó el segundo día de viaje y su velocidad fue moderada, por el camino se decidió a cortarse el cabello que ya le estaba llegando a la cintura, dejándolo a mitad de espalda y no era un cambio realmente perceptible. Finalmente se detuvo en el distrito comercial que quedaba a las afueras de Konoha la segunda noche, aprovechando para comprar un poco de ropa que lo hiciera pasar como un mercader, y planeando la historia que sería su fachada para poder conseguir información de requerirlo. Cuando había hecho las compras había conocido una mujer que aunque se veía casi de cuarenta le había propuesto pasar la noche juntos, ahorrándole pagar una noche de posada y dándole una buena entretención. Salió de esa casa al amanecer, ataviado con el nuevo traje y con su cabello trenzado para terminar de cambiar su apariencia, a pesar de todo corría el riesgo de cruzarse con el Hyūga o alguno de los que habían atacado la cabaña y no podía darse el lujo de ser descubierto.

Había una caseta de registro a la entrada de la aldea, no la recordaba de su anterior visita años atrás, aunque podía deberse a que alguno de sus hermanos fue el que llenó el formulario. Eran pocas las aldeas que llevaban tal protocolo con los ingresos y salidas. Se anotó como Ghao, un comerciante de textiles novato que quería probar suerte ampliando su territorio al próspero país del Fuego.

La aldea apenas empezaba a despertar, por lo que aprovechó para caminar un poco. Por lo general en ese tipo de asignaciones le señalaban el objetivo y dónde encontrarlo para empezar a seguirlo, no era muy usual que tuviera que buscar de cero en territorio enemigo y desconocido. ¿Por dónde podía empezar? Se sentó en un parque mordisqueando un palito de queso que estaba haciendo las veces de su desayuno intentando decidir. Era muy temprano aún para alquilar una habitación e invocar a su zorro que le ayudara a rastrear. De repente tuvo una idea, el hospital. A ella debieron llevarla a una revisión médica al regresar, solo tendría que revisar los registros de las fechas aproximadas para obtener su nombre y poder buscar la historia clínica que le diera una dirección de residencia. Botó la servilleta en la basura y tras preguntarle a un transeúnte en dónde quedaba el lugar, se dirigió hacia allá, vigiló la entrada intentando decidir dada la hora si usar sus encantos con alguna enfermera o directamente escabullirse de forma sigilosa, pero surgió un contratiempo, vio una cabellera rosada pasar vestida como enfermera, reconocía el particular color de cabello de la mujer por el ataque. Descartando así hacer algún movimiento, al menos en ese turno. Dio unos pasos más para no llamar la atención por quedarse quieto en un solo lugar cuando una mujer bajita con el cabello purpura chocó contra él, estaba apenada mientras se disculpaba, le restó importancia siendo lo más cortés posible. Fue en ese momento que no pudo creer su buena suerte, a lo lejos estaba la chica que buscaba, aunque tenía un peinado diferente, saludó a la mujer que acababa de estrellarlo y entraron juntas a la mansión Hokage. Al otro lado de la calle había una pequeña cafetería en la que tomó asiento y se dedicó a fingir que leía al tiempo que disfrutaba un café, solo tenía que esperar que volviera a salir y seguirla.

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Por fin tenemos a todos los narradores en un mismo capítulo. Cada uno dándonos un vistazo de lo que va pasando.

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Recuerden que sus comentarios, sugerencias, tomatazos y papas bomba siempre son recibidos en un review.

Y que tengo twitter (idamariakusajis), por allá suelo comentar como voy avanzando en mis historias.

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Hoy el día ha venido a buscarte

Att: Sally K