28- Cambio de estrategias

Había pasado casi un mes desde todo el asunto de la Bestia aulladora y la premonición que está le mostró a Meliodas. Arthur intentó recordar en más de una ocasión cuál era la visión que se le había presentado también a él, pero no obtenía datos concretos, pequeños fragmentos venían a su memoria, escenas de destrucción, de una batalla y un caballero con una armadura negra era todo lo que lograba recordar.

La conclusión de todos era que la visión de Arthur estaba relacionada con la aparición de un nuevo enemigo en un futuro, por lo que la orden del capitán era no distanciarse mucho y que cada uno de ellos debía seguir entrenando, en caso de que fuera necesario volver a combatir.

Meliodas había decidido también no contarle nada a Tristán sobre la historia de los pecados capitales, hasta que él fuera mayor y estuviera listo para decidir su camino, mientras Elizabeth se encargaba de supervisar el avance de los poderes de su pequeño hijo.

Todos seguían a la expectativa, pero las cosas habían comenzado a volver a la "normalidad" o en lo que cabía de la palabra.

-¿Tienes una cita de nuevo?- le pregunta Nanashi a Arthur mientras lo ve arreglarse- Pensé que querías cambiar un poco tu conducta o que finalmente le dirías a Merlín lo que sientes por ella, ¿eso fue lo que Zeldris te aconsejo, no es así?

-Me dijo que debía intentar olvidar lo que siento por ella, bueno fue lo mismo que me dijiste hace años, pero creo que no es un sentimiento que se pueda borrar y la otra opción era intentar conquistarla, lo cual implica tener que robarsela a Escanor, o simplemente puedo esperar unos 10 años a qué muera de viejo y ser el segundo esposo de Merlín.

-¿Eso te suena una opción real y razonable?- le dice Nanashi poniendo los ojos en blanco- ¿Realmente soportaras 10 o más años más viéndolos juntos?

-Ella soportó por 3000 años que Elizabeth y Meliodas le restregaran su felicidad en la cara, puedo hacer el intento también y quizás esa sea la solución para todo esto. Merlín dijo que me enseñará la magia para poder detener mi propio tiempo, no tengo la magia Infinity que ella tiene, así que aunque no me vuelva un ser inmortal viviré fácilmente unos miles de años, apuesto que es algo con lo que su novio no cuenta- le dice con tono divertido.

-Qué gran plan- le dice sarcástico Nanashi- Lo que sea que pasó entre ustedes que no me estés contando parece haberte hecho tener una visión diferente de todo este asunto.

-Jurame que no le dirás de esto a nadie, ni a Meliodas, ni a tu amigo el espadachín, mucho menos a Zeldris y tampoco volveremos a mencionarlo.

-Lo sé, jamás pasó- responde Arthur.

-No paso nada- le dice Arthur como siempre siendo mal mentiroso- Ya te lo explique; por culpa de mi imprudencia Zeldris hizo dudar a todos sobre la lealtad de Merlín, aunque al final ese asunto se solucionó para bien y yo nunca le dije lo que realmente pasó con Escanor, pero lo importante es que ella entendió que si fui hasta allá fue por qué me preocupaba su seguridad. Ambos nos disculpamos por lo que pasó y… pues las cosas siguen igual entre nosotros.

-Pero ahora dice que confiara más en tus propias decisiones y aquí vas tú de nuevo buscando otras chicas. Es el mismo punto de inicio del problema de la otra vez.

-Lo de la otra vez fue un mal entendido, yo nunca salí con la loca de Ginebra, por eso me gustan las chicas mayores que yo, que entienden como va esto. Además, entre más me mortifique por el asunto de Merlín, más probable es que las cosas terminen mal como la visión de Meliodas.

-Ok- responde resignado- Búscame cuando quieras entrenar y solo espero que las cosas entre ella y tú no se compliquen más- dice mientras lo deja ir.

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Arthur se dirige hacia las afueras del reino donde había conocido a una chica durante el último par de semanas, una joven unos 3 años mayor que él, llamada Olivia que trabajaba en una venta de flores, realmente era una joven muy linda y el encanto del Rey parecía funcionar como siempre, por lo que esperaba pronto dar el siguiente paso y eso talvez lo distraería un poco de esos malditos sueños, que habían empeorado desde que… Se había besado con Merlín, un poco torpe y tímido, pero técnicamente seguía contando como beso, aunque los dos eludieron el tema por unos días, finalmente llegaron al acuerdo de que había sido "un beso de amigos" en que ambos habían sido sinceros, estaban vulnerables ante el otro y por eso se habían dejado llevar por el momento.

Aunque ninguno de los dos era tan ingenuo para creer en su propia mentira, para Merlín ahora era claro que tenía cierta chispa con Arthur, algo diferente a lo que sentía por Meliodas, pero que también era especial a su manera y para el Rey ahora sabía que tenía una no tan pequeña posiblidad de que sus sentimientos por Merlin fueran correspondidos.

Solo debía ser paciente y quizás la teoría de Zeldris se cumpliría, ella no estaba enamorada de Escanor, seguían juntos por qué ella se sentía comprometida hacia él, claro el hombre tampoco era tonto y se había ganado por lo menos el cariño de la hechicera con su cursilería y sus atenciones, algo que él también sabía le gustaba mucho a las mujeres. Pero quizás Merlín buscaba algo más y como había dicho el antíguo mandamiento de la piedad, cuando se diera cuenta que Escanor no era la respuesta, él sería la siguiente opción.

El plan que le había dicho a Nanashi era la versión pasiva de lo que tenía en mente, esperar hasta que la irremediable muerte de Escanor ocurriera, pero existía una segunda opción, en qué poco a poco iría haciéndose notar a los ojos de Merlín y en ese plan salir con chicas ahora tenía también otro propósito y era el darle celos a la hechicera.

-Hola- dice saludando a la chica quien acomoda los ramos de flores.

-Hola su majestad- le dice en tono educado- Aun falta un rato para que termine mi turno, ¿me esperas?

-Por supuesto, puedo ayudarte si quieres- dice acercandose a la joven y dandole un beso fugaz.

-Alteza, alguien podria vernos- dice la chica mientras ambos giran la vista en busca de curiosos pero las calles parecen estar solas.

-Bien entonces mejor nos apuramos con esto- dice mientras le ayuda a ordenar las margaritas.