Capítulo 45

Nosotros seguimos aquí

El sol empieza a apretar con fuerza, ya es el sexto día desde que la dejé sola en la prisión, al menos la noche anterior llovió y pude llenar una cantimplora.

–Sé que estás en alguna maldita parte y voy a encontrarte, te lo prometo.- Le digo a la carretera que se extiende interminablemente solitaria frente a mí como una amenaza.

Contengo la necesidad de correr para quemar la distancia que me separa de ella a duras penas. Convenciéndome como puedo, de que pronto la volveré a tener entre mis brazos porque estoy siguiendo el camino correcto. Pero poco a poco, las horas van pasando, y el sol quema tanto mi piel como mi sensatez.

-Cass.- Grito, pero no me responde. –Cass.- Vuelvo a intentarlo andando derrotado. Cada paso requiere más esfuerzo que el anterior.

A pesar del cansancio y el calor sigo hacia delante sin detenerme, sintiéndome estúpido por haber creído que simplemente tendría que correr por la carreta para que ella apareciese mágicamente saliendo del bosque.

Como si fuese una especie de hada.

Sin dejar de caminar me meto la mano en el bolsillo del chaleco y saco lo que me sobró de la serpiente que cacé el día anterior, dándome apenas cuenta de que zigzagueo al andar.

La posibilidad de estar sufriendo una insolación pasa por mi cabeza por un segundo, pero la descarto sin darle importancia, mientras me quede agua podré mantener el ritmo.

Algo capta mi atención y me desvío del asfalto para revisar los restos recientes que han dejado en la linde del bosque unos caminantes. El alivio me inunda cuando veo que se trata de un hombre por lo poco que queda de su rostro, frunzo el ceño al ver que en su mano tiene apretada una de las flechas de Cass, estoy seguro por su tamaño.

La ira me revuelve el estómago y miro con asco el cuerpo hecho pedazos del tipo, si intentó hacerle algo se merecía morir así.

-Eso por meterte con mi mujer, gilipollas.- Digo atravesándole el cráneo con mi cuchillo en un arrebato de furia a pesar de que no sea necesario.

Esta vez cuando reemprendo el camino noto que arrastro los pies igual que los muertos. Me siento demasiado cansado y con el calor que está haciendo estoy malgastando más agua de la que debería.

Unas horas más tarde cuando empieza a atardecer al fin veo algo que capta mí atención, una gran forma negra en la carretera.

Coloco mi ballesta entre mis manos y me aproximo poco a poco, desde que descubrí los restos de ese caminante no he encontrado ningún rastro más de Cass, tal vez allí… Mis piernas me llevan por inercia hacia delante a pesar de que yo no quiera continuar.

-Mierda.- Me dejo caer en el suelo agotado, sintiendo por primera vez en mucho tiempo la desesperanza. A pesar de mis ojos empañados veo la silueta del autobús carbonizado.

Toda esa gente, la misma a la que intentamos salvar, la misma por la que nos quedamos a luchar a pesar de que fuese un suicidio.

Doy un golpe con el puño en el asfalto.

De no haber sido por ellos habríamos abandonado el lugar, y mi familia estaría a salvo. Cass, el tarado de Ale, Rick, Michonne, Maggie, Glenn…

-Joder- los niños iban ahí dentro.

No puedo detener las lágrimas, simplemente no puedo, estoy demasiado cansado de luchar sin parar, una y otra vez solo para terminar perdiéndolo todo.

Flas Back

Tiré mi ballesta al suelo cabreado. -¿Para qué sirve? No estoy consiguiendo nada.- Me enfrenté a Cass que me miraba perfectamente tranquila desde el tronco en el que estaba sentada. -¿No vas a decir nada?-

-Espero a que termines de desahogarte.- Dijo poniéndose en pie y caminando hasta mí. Yo miré a otro lado, frustrado por no poder molestarme con ella y aun así querer hacerlo. No era justo para ella tener que soportarme.

-A veces no sé porque te aguanto.- Solté sin pensarlo, solo quería que se alejara, que me dejara sentirme patético y solo, como siempre había estado a pesar de tener a Merle.

Pero ella no se fue, llegó a mi lado y cogió mi mano, acariciando mis nudillos con su pulgar, igual a como yo solía hacer con ella.

-Porque me quieres.- Dijo sonriendo. –Por mi parte voy a fingir que no te he oído.- Suspiré apoyando mi frente contra la suya.

-Soy un inútil, si no puedo disparar…-

-Puedes.- Afirmó robándome un beso suave consiguiendo que me calmase.

-No sirve si no doy en el blanco.-

-¿Te digo por qué fallas?- Eso me hizo separarme de ella para mirarla a los ojos.

-Adelante.-

-No es porque hayas perdido sensibilidad, es porque estás más ocupado pensando en lo que te falta que en fijar el objetivo.-

-Tonterías.-

-Llevo toda la mañana observándote, creo que sé de lo que hablo.- Dijo llevando sus manos a sus caderas. –En serio angelito, puedes hacerlo, y no se trata de que quiera motivarte, es la verdad.-

-Está bien, probaré una vez más.- Ella solo sonrió y se abrazó a mi espalda. -¿Vas a quedarte ahí?-

-Sí, se me ha quedado el culo plano de estar sentada. Aunque las vistas que tenía valían la pena.- Se apretó contra mí y yo fijé el objetivo.

-Al menos si fallo te tendré a ti para cubrirme las espaldas.- Dije antes de apretar el gatillo.

-Eso siempre.- Disparé y el blanco fue perfecto, no pude evitar quedarme mirándolo sin creerlo. –Te lo dije, solo tenías que dejar de pensar en tonterías y concentrarte.-

-Tonterías eh.- Me di la vuelta y la acorralé contra un árbol, aunque al sentir sus manos rodear mi cuello me di cuenta de que quien no tenía escapatoria era yo.

-Por supues…- La corté robándole un beso, y supe sin ninguna duda que ella siempre sería mi mayor acierto.

Fin Flash Back

Después de ver esto ¿qué me queda? ¿El Tanatorio continúa siendo una opción?

Intento ponerme de pie usando mi ballesta como muleta, pero no puedo sostener mi peso… Simplemente no siento que pueda seguir.

Mi mente no puede creer que valga la pena el esfuerzo, no después de que esos niños hayan muerto sin que pudiera ayudarles.

Noto como un caminante se arrastra hacia mí, pero no me importa, después de ver esto no puedo creer que todo vaya a salir bien, ¿cómo podría hacerlo?

¿Cómo?

El caminante cada vez está más cerca.

Necesito… Abrazarla.

….

No puede ser… Es Daryl, reconocería el chaleco que le regalé en cualquier parte.

Quiero gritar, llamarle, pero de repente la voz no me responde, como si al verle hubiese decidido tomarse vacaciones.

Uso la rama que corté como bastón y trato de correr, pero la verdad es que voy arrastrando mi pie, no sé como se las apañaba Hershel, supongo que la fuerza obliga.

Ya casi estoy a su lado, ¿por qué está ahí tirado? ¿Por qué no se gira a mirarme? ¿Y por qué mi estúpida voz no vuelve?

Necesito… Abrazarle.

En ese momento él me apunta con su ballesta, su rostro está empapado en lágrimas.

-¿Cass?- Me dejo caer sobre él, abrazándole, riendo y llorando al mismo tiempo mientras Daryl me aprieta tan fuerte que mis costillas se resienten. Pero ahora mismo eso me da igual porque, joder, se siente tan bien tenerle a salvo entre mis brazos.

Daryl Dixon es un regalo.

-Lo he conseguido, he cumplido mi promesa.- Digo en un susurro contra su oído. Estoy agotada, apenas he dormido en estos días por el dolor en mi pie y sentir su cuerpo contra el mío me relaja tanto. –Creo que voy a desmayarme,- le aviso.

-Cass, eh no, quédate conmigo.- Me pide sosteniendo ahora mi cara entre sus manos. –Por favor.-

-Vale,- intento centrar mi mirada en su cara pero la verdad es que le veo un poco borroso. -Te quiero.-

…..

-Te quiero,- me dice antes de perder el sentido.

Asustado por eso la reviso en un busca de alguna herida grave, pero parece estar bien salvo por su pie.

Le quito la bota y tiene lo que parece ser una clase de cinta elástica haciendo las veces de venda, sigue bastante hinchado.

Me fijo en que su camiseta está rota dejando su vientre al descubierto. Lo que me hace recordar al tipo destrozado por los caminantes. ¿Forcejearían y él se la rompió?

Beso su frente agradecido por tenerla de vuelta conmigo. –Gracias por no rendirte nunca, sobre todo cuando siento que voy a hacerlo yo.- No es justo que se lo diga ahora que no puede escucharme, pero así es más fácil. –Te amo.- Me siento recostando mi espalda en el autobús, para así apoyar su cabeza sobre mis muslos y que pueda estar algo más cómoda.

Es irónico haberla recuperado en el mismo lugar en el que tantas vidas inocentes se han perdido, pero no voy a quejarme, porque con ella a mi lado vale la pena seguir luchando.

Porque estando juntos aunque no nos quede nada más, nosotros ganamos.

Me despierto sintiéndome desubicada cuando de repente un recuerdo me asalta.

Daryl, le había encontrado, ¿o fue solo una alucinación?

-Ey, tranquila u-gi-tsi-ha.- Dice acariciándome el pelo.

-Daryl.- No le hago caso y me incorporo para besarle con toda la desesperación acumulada en mi corazón por estos días separados, él me responde con la misma intensidad, provocando que cuando nos separamos nuestras respiraciones estén más alteradas que un tren de mercancías. –Pensé que habías sido un sueño.- Admito abrazándome a él y tiritando sin control a causa de los nervios.

-Estoy aquí, y tú también.- Me dice pasando sus brazos por mi espalda suavemente para reconfortarme.

-No sé si te lo había dicho alguna vez, pero amo tu voz cuando susurras.- Le confieso con mi cara aún escondida en el hueco entre su cuello y su hombro. En respuesta me estrecha más fuerte.

No sé cuanto tiempo estamos así, pero a pesar de estar convencida de que debe ser bastante no parece suficiente.

-Vi al tipo de la carretera.- Me dice de repente, conteniendo la ira en su voz sin dejar que se refleje en su forma de tocarme.

-Me pilló desprevenida.- Digo apartándome extrañada al sentir que me empuja levemente hacia atrás, es entonces cuando veo la cantimplora que me ofrece y la cojo de inmediato para dar un profundo sorbo.

-¿Te hizo algo?- Me extraño ante su insistencia hasta que me fijo en su mirada clavada en mi abdomen desnudo.

-Oh no.- Niego, -esa fui yo, antes de encontrar la banda elástica de yoga en el maletero de un coche me corté la camiseta para usarla como venda.- Él suspira aliviado al oír eso.

-Bien,- echa leña a la hoguera y es entonces cuando me doy cuenta de que ya no estamos en la carretera. –Después de que te desmayaras estuvimos un rato al lado del autobús, pero no creí que fuese lo más seguro, nos aparté del camino y nos traje aquí.- Dice dándome una tira de carne seca, por algún motivo mi instinto me dice que no pregunte lo que es.

Simplemente mastico y trago. –Sé que es una pregunta obvia pero… ¿Has encontrado algún rastro de los demás?- Le cuestiono estirando mis piernas hacia el fuego mientras me quito las botas.

-Nada.- Su voz suena vacía al decir eso.

-¿Qué es lo que pasa?-

-La gente del autobús- dice tras un rato de silencio. –Están todos muertos.- Apoyo mi cabeza en su hombro y él me rodea con su brazo para pegarme más a su cuerpo.

-Aquel día vi pasar un tanque,- digo sin poder contener mis lágrimas al recordar ese momento. –Sabía que pasaría pero… No podía hacer nada para detenerlo.-

-Cass,- él suspira apoyando su frente en la mía. –Hicimos lo que pudimos.-

-No lo suficiente,- digo sin poder calmarme.

-Puede, pero casi nos perdemos por intentarlo, a mí no se me ocurre que más podríamos haber hecho que pudiese haber cambiado las cosas.- Besa mi frente y aparta mis lágrimas con sus pulgares, mi dulce ángel.

-Nada,- digo recordando al vigilante muerto. –Todo fue una trampa, los vigilantes de las torres murieron antes de poder dar el aviso de lo que se nos venía encima.- Digo masticando otra tira que él me pasa.

-¿Estás segura?- Asiento hipnotizándome con el baile de las llamas. –No sé a dónde podemos ir ahora.- Murmura más para sí mismo que para mí.

-¿Qué quieres decir?- Le pregunto extrañada recordando que la idea era ir al Tanatorio.

-Cass el plan se ha ido a la mierda, la gente del autobús está muerta y nosotros escapamos de la prisión por pura buena suerte.- Frunce el ceño evitando mirarme, concentrándose en el fuego como yo hace un momento.

-Tal vez tengas razón, puede que no quede nadie, pero nosotros seguimos aquí y yo creo que eso significa algo- digo besando la línea de su mandíbula.

-¿El qué?- Me pregunta derrotado.

-Que hay esperanza en que de algún modo superaremos todo esto, y en que tendremos de nuevo un hogar.- Daryl me mira y en sus ojos puedo ver su corazón.

-Tú eres mi hogar.- Me dice besándome casi con miedo para luego mirar nuestras manos unidas.

Me siento a punto de llorar de nuevo, pero esta vez de alegría, -yo también te amo Daryl Dixon- digo entendiendo lo que ha querido decirme.

Por respuesta él acaricia mis nudillos con su pulgar, como tantas otras veces ha hecho antes, pero por primera vez ambos nos damos cuenta de algún modo, que aparte de ser un gesto solo nuestro, es otra manera que tenemos de besarnos.

-Quieres ir al Tanatorio, ¿no?- Me pregunta sonriendo al fin.

-Quiero intentarlo, al fin y al cabo a ti te he encontrado, si seguimos caminando puede que demos con alguno de los otros, sea quien sea.-

-Está bien,- acepta. –Descansa un poco, nos pondremos en marcha al amanecer.- Miro a nuestro alrededor incómoda. –He creado un perímetro de seguridad, si algo se acerca lo sabremos con tiempo para prepararnos.-

-¿Tú no piensas dormir?- Mira al cielo suspirando al escucharme.

-Si no acepto que hagamos turnos no dormirás en toda la noche ¿verdad?- Me pregunta de vuelta al ver el gesto disconforme de mi cara.

-Que bien me conoces después de estos años angelito.- Digo con una sonrisa traviesa.

-Está bien, yo haré la primera guardia, te despertaré un poco antes de que amanezca.- Me silencia dándome un beso rápido. –Necesitas descansar más que yo, no discutas por una vez.-

-Está bien,- me tumbo frente al fuego y enseguida comienza a acariciarme el pelo. –Eso es trampa.- Me quejo, -sabes que así caigo antes.-

-Tú lo has dicho, te conozco.-

-No te olvides de despertarme.-

-Lo haré, te lo prometo.- Y así, con la suave sensación de sus dedos recorriendo mi cuero cabelludo caigo en los brazos de Morfeo sabiendo que al despertar mi dulce ángel guardián estará ahí.

Ahora solo nos queda encontrar al resto, o al menos rezar para que quede alguien por encontrar.

Como sea, no es el momento de perder la esperanza, no mientras nos lata el corazón.

…..

Rick carraspea a mi espalda, cosa que me sorprende porque desde que le confirmé la muerte de Rainbow no había vuelto a hablarme directamente.

-¿Sí?- Le pregunto yendo más lento para que los niños avancen más y no nos oigan.

-Siento si estos días no he sido mi mejor versión, es solo que…-

-Lo entiendo, no tienes porque darme explicaciones.- Digo intentando evitarnos a los dos una conversación incómoda.

-Te equivocas, en realidad sí que tengo.- Asegura mirando al frente. –No pretendía jugar contigo.- Es evidente que le cuesta encontrar las palabras, pero yo no voy a ponérselo fácil, es él quien ha querido meterse en ese jardín, que se las apañe ahora solo para encontrar la salida. –Siento cosas por ti,- dice al fin mirándome, -pero no sé en que momento también las empecé a sentir por Cassidy, de hecho…- Se ríe de mal humor, -fue Andrea quien me hizo verlo.-

-Tuvo que ser difícil descubrirlo mientras ella estaba en el pabellón de infectados.- Digo viendo como Mika se detiene por un segundo a mirar unas flores.

-Lo difícil es pensar en las cosas que no le dije.- Dice rascándose la cabeza.

-¿Ella lo sabía?- Me atrevo a preguntarle al fin.

-Bueno, no me dejó decírselo con palabras pero tampoco es que yo fuese muy sutil en aquel momento.- Asiento despacio.

-La echo de menos, era insensata pero valiente.- Digo recordando como nos fugamos de Woodbury haciendo estallar los depósitos de gasolina de los coches para que no pudieran seguirnos.

-Mich yo…-

-No hace falta que lo digas, lo que sea que había entre nosotros ahora mismo creo que ninguno de los dos está preparado para abrirse a ello, hay mucho sobre lo que debemos pensar.- Digo seria.

-Tal vez más adelante…- Dice sin parecer convencido.

-Sí, tal vez.- Digo por no llevarle la contraria, pero de alguna manera siento como si hubiese perdido el tren hacia lo que podríamos haber sido.

Quizá me equivoque y sí tengamos futuro, desde luego ahora mismo no lo siento así.

-Papá,- Carl se acerca a nosotros, -es el séptimo día, ¿crees que quede mucho hasta el Tanatorio?-

-Al menos otros dos días,- le contesta y Carl asiente antes de volver con Mika. –¿Se llevan mejor o es cosa mía?- Me pregunta mirándolos con curiosidad.

-Han tenido muchos cambios en sus vidas últimamente, solo necesitaban un poco de tiempo para adaptarse.- Digo viendo como extienden los brazos uno al lado del otro y empiezan a caminar tocándose con las puntas de los dedos, como si cada uno estuviese en una cuerda floja paralela a la del otro.

Rick y yo nos sonreímos y está vez es más sincero, menos incómodo.

Quién sabe si algún día llegaremos a tiempo de subirnos juntos a ese tren. Lo que importa por ahora es que somos amigos y que no dejaremos de luchar el uno por el otro pase lo que pase.

Porque aunque no sepamos lo que nos deparará el futuro inmediato, eso es una certeza.

Lucharemos y viviremos.

-Cass,- ella me mira sobre su hombro al oírme, apenas llevamos un kilómetro recorrido, aún es temprano pero no parece que vaya a ser nuestro día.

Rápidamente nos ponemos espalda contra espalda al tiempo que seis hombres salen del bosque para rodearnos.

Una ira fría me recorre las venas, -no van a separarnos,- le aseguro afirmando mi agarre sobre mi ballesta al tiempo que ella suelta su vara para sacar las suyas de los amarres de sus piernas.

-No sin pelear.- Me responde y por su tono detecto que está tan cabreada como yo.

Solo llevamos unas horas juntos después del infierno de la prisión y ahora esto. Es como si nunca fuera a acabarse, como si luchar se hubiera convertido en todo lo que somos.

-Vaya, vaya, mirad lo que tenemos aquí.- Dice el líder mirándome de arriba abajo.

Sin ni siquiera dudarlo me abalanzo sobre él golpeándole con mi ballesta, si su vida es lo suficientemente valiosa para el resto nos dejarán tranquilos a cambio de que le suelte.

Pero todas las armas apuntan a Cass en lugar de a mí como yo pensaba.

-Alto, joder.- Dice el jefe a pesar de lo que he hecho sorprendiéndome, aunque me cuido mucho de no dejárselo ver.

-La mujer para mí,- dice uno de los tipos que nos han rodeado.

Eso me enfurece pero a Cass le saca una carcajada cruel que nunca le había escuchado. –Que gracioso, no eres el primer chucho que se cree que puede hincarme el diente, ¿te cuento como acabaron el resto o te lo imaginas tu solito?-

Varios de los hombres se ríen, -la puta es dura, le está apuntando a las pelotas.- Suelta uno de ellos. Eso casi me saca una sonrisa, pero no dejo que me distraigan y continúo con mi vista fija en el líder, listo para meterle una flecha en la cabeza a la menor provocación.

-Callaos y esperad.- Dice el hombre limpiándose la sangre que le chorrea de la nariz al tiempo que comienza a reírse. -Usas una ballesta.- Me estudia con la mirada, desviándola ligeramente detrás de mí. Lo que me hace tensarme y colocar el dedo sobre el gatillo. –Eso lo respeto. Verás, un cabrón con una escopeta podría haber sido antes un fotógrafo, o un profesor de música, pero solo un hombre sabe manejar una ballesta.-

-Oye,- le reclama Cass, -puede que las mías sean pequeñas pero son matonas, si das un solo paso más hacia él tu hombre perderá algo a lo que estoy segura de que está muy unido.-

Las burlas del grupo se cortan al escucharla, por mi parte, bueno ¿qué puedo decir? Me encanta que me proteja como una loba gris.

-Diría,- dice el hombre mirándome a los ojos, -qué tienes una muy buena razón para vivir.- Guarda silencio esperando a que le responda pero no lo hago. –Así que no creo que quieras suicidarte, porque si me disparas morirás, y ya sabes lo que le pasará a ella por mucho que luche.- Hace un gesto y sus hombres dan un paso atrás. -¿Qué tal si os unís a nosotros?-

-Joe, yo ya me la he pedido.- Se queja el tipo al que supongo que Cass le está apuntando a los huevos.

-Cállate,- Joe me mira sonriendo de nuevo. -¿Qué me dices? Es un buen trato.-

-¿Por qué?- Pregunto desconfiado.

-Buscaba armas como la tuya, aunque con más munición y menos sesos.-

-Sí, parece que ir acompañado de esta zorra te ha metido en problemas.- Insiste el hombre al que quiero romperle todos los dientes de un puñetazo.

-Sí alguien la toca, morís todos.- Advierto aún reacio de bajar el arma.

-Es suya.- Grita fuerte el jefe, nadie replica aunque parecen desconcertados.

-Yo me llamo Joe, ¿y vosotros?-

-Daryl,- digo bajando el arma esperando no equivocarme con el carácter de este tío, porque si lo hago Cass sufrirá las consecuencias y nunca podría perdonármelo.

-¿Y tú preciosa?- Le pregunta amable cuando ella se coloca a mi lado sin coger su vara.

-NoTeIm- responde con una sonrisa totalmente brillante y falsa.

-¿Qué clase de nombre es ese?-

-Te lo acabo de decir, no te importa.-

-Ya veo,- se agacha para recoger la vara y dársela, ella le mira con recelo antes de tomarla. –Eres un hueso duro de roer, ¿no es así?-

-Ni te lo imaginas, por cierto, si tu chucho sigue mirándome así el culo le arrancaré los ojos mientras duerme, la que avisa no traiciona… Joe.- Dice provocando las risas del resto de hombres.

-Entiendo porque la mantienes cerca.- Me dice asintiendo aparentemente satisfecho por la amenaza de Cass. –En marcha.- Ordena y todos comenzamos a andar, de hecho nos quedamos en la retaguardia sin que nadie nos vigile, asumiendo que no vamos a intentar escapar simplemente porque ese tal Joe nos ha aceptado.

-¿Sabes que esto es una mala idea no?- La miro con el ceño fruncido cuando dice eso. –No me malentiendas, he dicho que es una mala idea, no la peor del universo.-

-Te la has jugado al hablarle así,- digo notando que hoy no arrastra el pie tanto como ayer cuando nos reencontramos.

Eso es bueno.

-Si me hubiese quedado callada habría parecido débil, y si esos tíos creyeran que tienes que defenderme la cosa se habría puesto mucho peor.-

-No he dicho que me pareciera mal,- digo sin despegar mi mirada del grupo del que ahora formamos parte. –No nos quedaremos mucho,- le prometo –a mí tampoco me gustan, de hecho hasta que no los dejemos atrás no me voy a separar de ti más de un metro.-

-Ooohhh, ¿eso significa que compartiremos el mismo árbol para hacer nuestras necesidades?- Me pregunta divertida sacándome una sonrisa. –Qué bonito.-

-Eres sin duda la única mujer a la que conozco a la que eso podría parecerle romántico.- Niego mirándola al fin.

-Bueno, soy poco común.-

-Eso es quedarse muy corto a la hora de describirte.- Digo dándome cuenta de que en la mano con la que no se sujeta a la vara sostiene una de sus ballestas.

-No he sobrevivo siendo un alma cándida Daryl.- Me dice seria al darse cuenta de lo que miro.

-Puede, pero eso no es muy amigable.- Respondo preocupado porque ellos se lo tomen a mal, no parecen gente comprensiva precisamente.

-Ellos no son tus amigos Daryl, son chacales de dos patas.- Tras eso nos quedamos en silencio.

Y tarde caigo en la cuenta de que nunca la he preguntado por la época en la que estuvo sola antes de que Merle diese con ella. Por como se comporta definitivamente no es la primera vez que está en una situación como esta.

-Todo saldrá bien.- Le aseguro, y ella me dedica una suave sonrisa algo insegura.

-Eso espero.-

-No lo esperes, confía en ello.- Digo necesitando que no pierda su fe inquebrantable en lo que podemos conseguir juntos a pesar de que el mundo se derrumbe constantemente a nuestro alrededor.

-De acuerdo angelito, lo haré, confiaré en nosotros.- La forma en que me mira al decir eso me hace desear besarla hasta dejarla sin aliento, pero no sería buena idea tocarla de esa manera con esos hombres estando tan cerca.

Cass sonríe como si me hubiese leído el pensamiento golpeando en consecuencia suavemente mi brazo con su hombro, un gesto inocente que sin embargo me hace sentirla mucho más cerca, y que calma en cierta medida mi inquietud.

A pesar de lo que nos hemos dicho ninguno nos engañamos con nuestras posibilidades. Los dos somos muy conscientes de que hemos esquivado una bala pero también de que aún tenemos un problema entre manos con el que lidiar. Ya que mientras vayamos con estos hombres no podemos arriesgarnos a ir al Tanatorio y poner en peligro a quienes hayan llegado ya hasta allí.

¿Pero que narices? Hemos estado en situaciones bastante más jodidas y hemos salido adelante.

Así que también lo conseguiremos está vez, porque ella lo dijo, nosotros seguimos aquí y eso significa algo… Lo significa todo.

Hola almas corsarias.

El cap es un poco más cortito de lo que os tengo acostumbradas, lo sé pero me parecía una frase muy digna de final de capítulo.

Cosas que contaros, a ver, estoy a nueve de julio, mañana viene mi hermana a pasar el finde y estoy on fire, la echo mucho de menos.

Volviendo a temas importantes, ¿cómo creéis que será u os gustaría que fuera el reencuentro de Cassidy y Rick? Y cuestión aparte, tema GinxCarl, ¿qué opináis del #Grimord por Grimes y Ford o #Fores? Es que con sus nombres sí que no me encaja nada. ¿Les veis futuro si sobreviven a lo que se avecina?

Como siempre espero que os haya gustado el capítulo y besototes.