93. No siempre hay arcoíris después de la lluvia.
—Espero que me tengas algo bueno. —comentó Tobi, llegando a la entrada de la cueva. —Digamos que mis planes no han salido al pie de la letra.
—No me extraña si confías en los Uchiha para llevar todo a cabo. —comentó Kabuto. —Si tu final es similar al de Orochimaru-sama, no me extrañaría. Los Uchiha conducen a la muerte.
—Pues no parece tu lleves a otra parte.
—Solo estoy diciendo que deberías expandir tus horizontes. —siguió Kabuto. Tobi lo seguía de cerca a través del enorme pasillo repleto de humedad e insectos, lo único que alumbraba era la linterna de gas que Kabuto llevaba en la mano; giraron a la derecha y aunque solo fue por segundos, logró visualizar otras dos habitaciones a los lados, repletas de ataúdes.
—Prefiero apegarme al plan.
—No son los únicos poderosos. —declaró él. —Hay más linajes, como el Hyuga, si me lo preguntas.
—No lo hice.
— ¿Por qué no crear un arma destructiva con los mejores atributos de los clanes más poderosos? —Kabuto parecía estarlo ignorando. —Transmutar personas, combinando sus sangres, sus linajes. ¿Imaginas a un ejercito de híbridos luchando solo para ti?
Tobi ya no respondió.
—Y para eso necesito los ojos de Nagato también. —dijo Kabuto, llegando al fin al enorme laboratorio que tenía aún más ataúdes que los que pasó con anterioridad, en las paredes había cajoneras, donde supuso que habría instrumentos médicos y, ¿por qué no?, más cadáveres.
—Me encargaré de eso. —comentó Tobi, observando a todos lados. — ¿Qué tal vas con el jutsu?
—No es fácil de dominar. —admitió. —Pero estará listo dentro de pocos meses.
—Más vale. —amenazó. Kabuto rodó los ojos.
—Un ejercito de híbridos y muertos vivientes. —la risa de Kabuto estalló por todo el lugar. — ¿Hay algo mejor que puedas pedir?
Aunque Naruto hubiera querido el festejo durara para siempre, la realidad los volvió a golpear de pronto.
El equipo médico estaba improvisando un campamento con ayuda de los civiles que no estaban heridos de gravedad. Los ninjas restantes, dependiendo de sus habilidades habían sido separados por los jounins, dividiéndose la búsqueda de supervivientes, provisiones y equipo médico que pudiera servir.
—Ponte esto. —dijo Ino, pasándole a Sasuke un uniforme de Konoha. Él le agradeció internamente, estaba cansado de las burlas de Naruto hacía su ropa. Ella le sonrió de forma juguetona. —Reserva la mejor parte para que solo Sakura la vea.
—Cierra la boca. —gruñó, comenzando a marcharse para tener más privacidad. Ino soltó una risita detrás de él. —Por cierto, dale uno a Sakura también, sus ropas están peor que las mías.
—Oh, Sasuke, —Ino negó con la cabeza, sin borrar aquella mueca que ponía de malas al Uchiha. —oh, Sasuke.
— ¿Qué?
Ino se inclinó sobre su hombro, susurrándole al oído. —Lee ya se te adelantó.
— ¿Eh?
— ¡Te ves increíble, Sakura! —gritó Rock Lee, alzando las manos al cielo, con estrellitas en los ojos. Ella se rascó la mejilla, avergonzada. Sasuke dirigió su mirada a ellos, sabiendo que lo que vería no le gustaría.
— ¡Vas por el buen camino de la juventud! —Guy alzó un pulgar en su dirección, causando mucho más bochorno en la chica.
Sakura se arremango las mangas, le quedaba algo grande debido a que era de Lee, pero a decir verdad, las mallas eran muy cómodas. Además, cualquier cosa era mejor que esa ropa andrajosa que tenía huecos por todos lados, se podía ver muy claramente a través de su cuerpo.
—Pensé que estarías reprochando. —siguió Ino, burlonamente. — ¿O quedaste conforme de ver la silueta…? ¡Sasuke! —gritó, enfadada. El Uchiha ya estaba a varios metros lejos de ella.
No había funcionado. Quizás debería ir a avergonzar a su mejor amiga.
— ¿No deberías estar ayudando a un grupo? —preguntó Sai, llegando con Ino. Aún portaba el abrigo negro que Ino consiguió para él.
— ¿Qué hay de ti?
—Dudo que estén interesados en atraparme. —dijo Sai, indiferente. Ino frunció la boca, poco satisfecha por la respuesta. —Los ANBU han dicho que debo ayudar a localizar a los supervivientes.
—Ya. —Ino se cruzó de brazos. — ¿Y qué haces aquí? La aldea está por allá.
—Dijeron que un ninja médico debía venir conmigo. No veo a otro más que a ti. —contestó, bastante simplón. Ino saltó un suspiro. — ¿Vendrás conmigo?
—Espero que tus habilidades de rastreo sean increíbles.
—Lo son, estuve en los ANBU. —respondió Sai, obviando.
— ¡Ya sé!
Sai la miró confundido. — ¿Será que estás celosa porque tengo mejores habilidades que tú? —preguntó. Ino apretó su puño, a punto de darle un golpe en la cara. —O puede ser… —hubo una pausa, como si lo estuviera meditando; Ino sintió que estaba a punto de decir una estupidez. — ¿qué te pongo nerviosa?
Ino detuvo su avance, abriendo la boca y quedándose en blanco.
El chico sin sentimientos agarró su mentón, analizando su reacción. —Supongo que no.
— ¿¡De dónde has sacado tremenda conclusión!? —gritó Ino, atrayendo la mirada de varias personas.
—Lo leí en un libro. —confesó, volviendo a caminar a su lado.
—Debes descansar, Hinata. —protestó Kiba. Ella lucía terriblemente agotada, incluso su cara se estaba volviendo a poner pálida. Shino se inclinó a la heredera del clan Hyuga, tocando su frente, no estaba caliente pero estaba sudando bastante.
—Llévala al campamento que están haciendo los civiles. —ordenó Shino. —Déjala con Kurenai.
—Lo siento, chicos. —masculló ella, sintiéndose avergonzada de no poder seguir ayudando.
Kiba se puso en cuclillas, con la boca fruncida. —Tonta.
— ¿Eh?
—Ya has hecho suficiente. Te acaban de atravesar el cuerpo, es normal que no puedas dar tu cien, e incluso con eso, viniste sin protestar para rescatar a nuestros compañeros con tu Byakugan. Has sido de gran ayuda. —declaró, dándole un suave golpe en la cabeza. —Y has estado genial ayudando a Naruto.
— ¿Cómo lo sabes? —chilló Hinata, avergonzada.
—Me lo ha dicho Neji. —declaró Kiba, confundido por la vergüenza de la chica. Por supuesto, debido al sonrojo de la misma, no tardó en descubrir porqué. El joven Inuzuka apretó los labios, sintiendo el corazón oprimido por alguna extraña razón que no quería reflexionar en ese momento. — ¡Venga, tenemos que irnos! —la tomó del brazo, pasándolo a través de su cuello e impuso un firme agarre en la cadera de Hinata.
—Regresa pronto, Kiba. —pidió Shino.
—Ya sé. Te dejó a Akamaru un momento. —Kiba le dio un vistazo rápido a su amigo canino, él le ladró causando una cara tímida en el chico.
Avanzar por la destruida aldea era difícil, había ninjas por todos lados. Los médicos junto con los del clan Hyuga, Inuzuka y Aburame eran de los más ocupados de ese momento, por lo que tomarse un descanso estaba mal visto. Todos se veían exhaustos, intentaban ocupar toda la luz solar que le quedaba al día antes de que el sol se ocultara y solo trajera la tenue luz de luna. No había electricidad y las antorchas serían incomodas de utilizar.
Hinata se llevó una mano al pecho, adolorida. Sakura había dicho que tendría algunos dolores en lo que terminaba de sanar, la verdad no espero que fueran tan fuertes, la hacían sudar frío.
—Estoy bien. —comentó al ver la cara preocupada de Kiba, incluso se habían detenido.
—Seguro que sí. —el la jaló sin dejarle espacio para ningún reproche y la subió a su espalda.
—Kiba…
—Ya me lo agradecerás después. —sonrió, acomodándola en su espalda.
La joven heredera no tenía las suficientes fuerzas como para pelear por ello. Tampoco quería ser una molestia para Kiba ni ser malagradecida, así que recargó su cabeza en su espalda, ruborizando por completo a Kiba sin que ella lo notara.
—Gracias, Kiba. —murmuró.
—No hay nada que agradecer. —Kiba miró unos segundos al cielo, el atardecer estaba llegando a la fase final. —Siempre estaré ahí para ti.
Hinata entreabrió la boca, algo sorprendida de sus palabras. Esperaba algunos reproches, una manera un poco más salvaje de decirlo, su compañero de equipo era así. No tenía tacto para decir las cosas y exclamaba con fuerza todo lo que pensaba; alguna vez, en el pasado, Hinata se sintió intimidada por Kiba, luego comprendió que esa era su forma de ser. Fue madurando con el pasó del tiempo, comenzó a tener más amabilidad con las personas, a medir sus palabras. Le agradaba en el Kiba que se estaba convirtiendo.
Quería ver hasta el final en el tipo de hombres que se convertían Kiba y Shino. Y anhelaba que ellos vieran en la clase de líder que se convertiría, que estuvieran orgullosas de ella y que nunca se arrepintieran de haberla tenido en su equipo.
No quería morir antes de que eso pasara.
¿Cómo es que apenas se estaba dando cuenta de eso?
—Naruto. —murmuró Kiba, deteniendo sus pasos.
El calor comenzó a subir al rostro de Hinata. Sin quererlo apretó de más la chaqueta de Kiba, atrayendo la atención del chico, que carraspeó y mordió la parte interior de su labio. Al tener el pecho de Hinata pegado a su espalda podía notar su respiración agitada, ansiosa de verlo.
— ¿Quieres que te baje? —su voz salió ronca, casi forzada a hablar.
— ¿Eh?
—Tienes que hablar con él, ¿no? —susurró Kiba, fijándose en Naruto; parecía estar ocupado, pero aun si era el héroe de Konoha y su amigo, debía hacerse un espacio para hablar con Hinata. Decirle de una vez, si había esperanza en su declaración.
—Espera, Kiba. —pidió Hinata. Él estaba a punto de reprocharle que no fuera cobarde, sin embargo, la chica señaló de nuevo a la dirección donde el Uzumaki se encontraba. Al ver el panorama más abierto, se dio cuenta que parecía haber una pequeña conmoción en donde su rubio amigo se encontraba, pues junto a Sasuke y Sakura, custodiado por un montón de jounins y ANBU, no se encontraba nadie más que Itachi Uchiha.
— ¿Qué demonios hace él aquí?
Hinata se bajó de Kiba con cuidado, tomándolo del brazo le dio una mirada rápida que el chico no tardó en entender.
—Iré por Neji.
—Gracias, Kiba.
Sin decir nada más, Kiba comenzó a correr en la otra dirección, Hinata observó su espalda con una sonrisa, dándose valor. Aún quedaban muchas cosas que hacer antes de poder a los días en los que su única preocupación era hacer que Naruto la notara, y siendo francos, ya no los anhelaba tanto.
Deseaba más que nada, caminar al lado de todas las personas que amaba.
—Entre toda la ropa te tenías que ponerte la del cejas. —bufó Naruto, observando a Sakura.
—Ustedes hacen mucho drama por un par de prendas. —gruñó bajito ella. —Ino ha pegado el grito al cielo también. ¿De verdad preferían que me quedaba con los harapos que llevaba? Guy-sensei fue muy amable al darme esto. —luego unas estrellitas se formaron en los ojos de Sakura. —Además, ahora voy a juego con Lee. ¡Seremos imparables!
Naruto frunció la boca en modo de reproche. —Sé que quieres mucho a Lee, pero me pudiste decir a mí, al menos te habría dado mi chaqueta.
—No quiero, está sucia. —contestó Sakura, cruzándose de brazos. —Ya me cansé de estar sucia.
—Estás siendo muy cruel justo ahora. —Naruto se limpió una lagrimita. —Por cierto, ¿han peleado con algún clon de Pain? Sasuke se veía demasiado lastimado.
Sakura se inclinó a Naruto, susurrando en su oreja. —Ha luchado contra Danzo.
— ¡QUÉ!
—Diablos, que poco sutil. —suspiró Sakura. Naruto la miró con preocupación. —Ambos sabíamos que Sasuke no iba a quedarse con los brazos cruzados. Danzo lo ha buscado, aprovechando toda la conmoción, Sasuke seguro que tenía previsto enfrentarse con él en un momento. Además, no ha estado solo, —Sakura miró a todos lados, observando con recelo a los ninjas que los rodeaban. —Itachi-san está aquí.
Justo cuando Naruto iba a pegar otro grito, ella le tapó la boca y le demandó silencio.
—Vas a hacer un escandalo tremendo antes de que lleguen. —reprochó Sakura, poniendo las manos en su cintura. Naruto se encogió en sus hombros. —Ahora Anko, Yamato y Sasuke han ido a hablar con él.
— ¿Por qué no has ido con ellos? —preguntó Naruto.
Sakura hizo un puchero. —Sasuke e Itachi-san tienen mucho que hablar. Siento que no les permito hacerlo libremente cuando estoy a su alrededor. —Naruto la miró con sospecha, suspicaz, notó el rubor de Sakura en sus mejillas y la tomó de los hombros. Por un demonio, había sido demasiado evidente. — ¿Q-Qué?
—Sa-ku-ra…
Estaba deletreando su nombre, lo cual significaba que no podía mentirle. Naruto se puso a la altura de la cara de Sakura, al conectar ambas miradas, recordó el día en que le pidió a Kakashi sumergirlos en un genjutsu, en un vago intento de despedirse de ella para protegerla.
"Te hubiera dicho cuanto te amaba desde un principio."
Parecía que los dos pensaron lo mismo, pues se separaron abruptamente, adquiriendo un sonrojo en sus mejillas. Sakura carraspeó, frunciendo las cejas miró a otro lado y cruzo los brazos por su pecho, abrazándose a sí misma. No se arrepentía de habérselo dicho, sin embargo, ahora con el te amo de Sasuke, todo eso era mucho más difícil. Ni siquiera quería pensar en tomar una decisión, no cuando recién había logrado recuperarlos.
En cambio, Naruto mordió la uña de su pulgar, sin saber que decir.
Sakura le amaba, al principio sus sentimientos confesados le causaron dolor debido a que tenía la idea de que la estaba perdiendo para siempre. Ahora, su corazón estaba latiendo como un loco, tenerla ahí presente, poderla abrazar y tocar, le ponía demasiado contento, le llenaba el cuerpo y el alma de felicidad en su máxima pureza. Se quedaba sin habla. Y pensaba que estaba a punto de volverse loco si veía que se alejaba tan solo un poco.
¿Ella se estaría sintiendo igual?
¿Sería que era porque ahora no se encontraban en peligro que podían al fin concentrarse en esos sentimientos que no habían dejado de fluir todo este tiempo?
Luego Naruto pensó en Sasuke. Recordando que había detonado todo desde el principio; el Uchiha había hecho algo, de eso Naruto estaba seguro, y una sonrisa se formó en pensarlo, ¿qué había hecho para que Sakura pusiera esa cara tan linda?
Sasuke siempre podía hacer que Sakura pusiera gestos que Naruto nunca, en todo el tiempo que la conoció, logró. Sentía algo de envidia.
— ¿Ahora qué? —masculló Sakura, abochornada de sentir la mirada azulada de Naruto sobre ella. Estaba demasiado expuesta y las palabras de Sasuke no dejaban de resonar en su cabeza.
Naruto rio de manera boba y se rascó la cabeza. —Es que acabo de pensar que eras tierna, raro, ¿no? —declaró, formando una enorme sonrisa; la boca de Sakura tembló, parecía estar sacando brillitos de sí mismo, era un idiota tremendamente lindo.
— ¡No soy tierna! —reclamó Sakura.
— ¡Por eso dije que era raro! —gritó Naruto, cubriéndose con los brazos para evitar los futuros golpes. — ¡Eres más del tipo genial, Sakura!
— ¡Cierra la boca!
Una gran conmoción los distrajo de su pelea banal, ambos dirigieron su atención a donde las personas apuntaban. Sasuke junto a Itachi se estaban abriendo paso entre la multitud, los ninjas de Konoha estaban perplejos, observando al asesino del clan Uchiha pasar cómodamente entre ellos, sin una pizca de emoción en su cara. Detrás, seguidos de Anko y Yamato, venían Karin, Jugo y Suigetsu, este último parecía estar refunfuñando por lo bajo.
Naruto y Sakura intercambiaron miradas, ahora preocupados.
— ¿Q-Qué estás haciendo aquí, Itachi-san? —preguntó Sakura, dando un paso a él. —Pensé que te irías en cuanto…
—Sasuke él…
—Guarden silencio, los dos. —declaró Sasuke, poniéndose delante de su hermano. —Itachi no merece estar fuera de Konoha.
—Nosotros lo sabemos. —dijo Naruto. —Pero ellos no. —señaló a la multitud que comenzaba a rodearlos.
—Tengo previsto esto.
—Sé que quieres contar la verdad, Sasuke, pero-
— ¿Qué hace Itachi Uchiha aquí? —preguntó Mikotado, uno de los consejeros, acababa de llegar con la mitad de los ANBU, rodeando desde atrás. Koharu, llegó con la otra mitad, rodeando por el frente. —Justo cuando la hokage está indispuesta, ¿qué pretende otro miembro de Akatsuki?
— ¿Seguirás argumentando que no se ha cometido traición, Sakura Haruno? —contratacó Koharu.
—Es Sakura Hatake. —decretó Sakura, mirándola fijamente.
Naruto y Sasuke entreabrieron la boca, sorprendidos.
—Lo dejamos pasar en este tiempo porque Sasuke y tú estaban ayudando a la aldea, pero esto ya es demasiado. Sé que no tienen intenciones de entregar a Itachi.
—Eso es cierto. —respondió Sasuke.
—Sasuke…—Sakura suspiró, entendía su hostilidad, sin embargo, estaban completamente rodeados. Necesitaban negociar ahí y nadie escucharía a dos personas que estaban hasta hace poco a punto de ser sentenciadas a muerte por la culpa de traición.
Ojalá hubieran tenido la magnífica idea de aguardar un poco más. Todos estaban demasiado tensos en esos momentos.
—Los ANBU los escoltarán y los mantendrán presos a los tres. —ordenó Mikotado, haciendo una señal para que tomaran de nuevo a los chicos.
—Un momento, esto no se va a resolver así. —declaró Anko, interponiéndose. —Hay una historia muy interesante que debe ser contada.
—No te entrometas, Anko.
—La Hokage está indispuesta, Sasuke y Sakura estaban condenados para la muerte hoy, Itachi sobra decir porqué. —dijo Koharu, se había puesto ansiosa por las palabras de Anko.
—Es interesante eso, ¿no?
—Llévenselos. —gruñó Mikotado.
Naruto que estaba a punto de intervenir, se quedó callado al ver la cabellera larga y negra pasar a su lado, sin ningún rastro de duda. Justo igual a cuando se puso delante de él, buscando defenderlo de Pain. Volvió a admirar la nueva valentía de la chica.
—Eso será un problema, Mikotado-san. —dijo Hinata, poniéndose en medio. Itachi y Sasuke la miraron confundidos, de que una Hyuga se interpusiera en su captura.
—Este asunto no les pertenece a los Hyuga.
—Discrepo en eso. —respondió Neji, parándose al lado de su prima. Haciendo un par de sellos con las manos, trajo consigo, en una nube de humo, dos documentos que habían estado sellados en un pergamino. Hinata los tomó y se acercó, poniéndose delante de los consejeros.
— ¿Qué es eso? —preguntó Koharu. Mikotado la miró sospechoso, mientras se ponía a revisarlos.
—Uno es la orden directa de mi padre de que soy la heredera del clan, por lo tanto, en su ausencia puedo tomar cualquier decisión que encuentre conveniente. —declaró sin una pizca de inquietud en su voz. Ninguna presencia ahí era tan imponente a la de Danzo, o tan peligrosa como la de Pain.
—Esto es…
—Y la segunda, tal y como pueden leer, es la autorización de Tsunade-sama, con la clara aprobación del consejero Danzo para que el clan Hyuga tome la custodia absoluta de los Uchiha. —sentenció, firme.
— ¿Cuándo han hecho esto? —exigió saber Mikotado.
—Dos semanas antes de la ejecución.
—Sin embargo, Itachi es un tema diferente. —expresó Koharu.
—Es un Uchiha. —cortó Neji, apoyando a su querida prima. —Es todo lo que importa.
—Danzo-sama no estaría de acuerdo con esto.
—Danzo en un maldito tra-
Sasuke se quedó perplejo al instante en que Hinata le cubrió la boca con la mano. Neji a su lado negó con la cabeza. Suerte que los consejeros seguían comprobando que el documento fuera verídico, buscando cualquier falla para invalidarlo. El Uchiha apartó su rostro, molestándose. Fue Itachi quien al acercarse, le hizo entender.
—Decir que Danzo traicionó la aldea traerá más dificultades, Sasuke. —explicó en un susurro. —Invalidarán su palabra, por ende, el documento.
—Hinata-sama incluso si es líder momentáneo del clan Hyuga, Itachi Uchiha es un traidor del libro bingo.
Hinata miró a Neji y luego a los pocos de su clan, cada uno de ellos, quienes previamente habían sido informados con cierta parte de la historia de Danzo y los Uchiha, asintieron con la cabeza al ver que su líder les estaba pidiendo permiso para decir lo siguiente.
—Lo sé. Así que tomaré la responsabilidad de cualquiera de los actos de ambos, de aquí, hasta que el Hokage lo indique. —declaró, sin tener la menor intención de retroceder. —El clan Hyuga se encargará de esto a partir de este momento. No necesitaremos de los servicios de los ANBU.
Dicho esto se volvió hacía ambos Uchihas, en un instante, estaba rodeados por los poco Hyugas que estaban en las cercanías, escuchando la controversia.
—No podemos desperdiciar Hyugas en escoltarlos. —dijo Hinata. —Aún hay ninjas y civiles atrapados, son necesarias las habilidades del clan. Por favor, vuelvan a sus responsabilidades, mi primo Neji y yo personalmente los escoltaremos hasta el campamento.
—Lo que usted diga, Hinata-sama. —respondieron a coro, obedeciendo en ese instante.
Sasuke alzó una ceja al mirarla, Sakura y Naruto ya se estaban acercando a ellos, dispuestos a acompañarlos. Hinata miró al hermano mayor de Sasuke y suspiró.
—Por favor, Itachi Uchiha, no hagas que me arrepienta de dar el nombre de mi clan para salvarte.
