Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.
GUERRA DECLARADA
Pasé el resto día tranquilo, las únicas personas que entraron fueron del personal de limpieza y la señora de la comida, me trajo una cena muy rica y además dejó en mi mesa de noche un botella térmica con agua caliente para que me prepare bebidas. Como ya estoy de alta, no recibiré visitas indeseadas como de aquella obstetra, mientras más lejos esa bruja de mi hija, mejor.
Chris llegó por la noche a traerme noticias de Viktor.
— No quiere que te vayas del hospital hasta que él se recupere. Pero te advierto que van a ser días difíciles. Mañana llegan los padres de Viktor debido a su enfermedad y se van a enterar recién. No sé cómo va a acabar todo esto...
—Lo siento— fue lo primero que pude decir. —No era lo que yo quería. Sólo deseaba un hijo. No quiero problemas, sólo deseo llevarme a mi bebé y vivir tranquilos.
—Sería lo ideal pero sabes que no va a pasar. Si conoces a Viktor tan bien como yo, sabrás que va a hacer lo posible por actuar correctamente— suspiró. –Te lo dice quien por 4 años intentó meter una beta a su cama— sonrió con tristeza. –No entiendo como puede ser tan loco, tener esas ideas innovadoras, trazar planes que parecen imposibles y no puede con su conciencia.
—Viktor es muy correcto— respondí, algo enfadado por saber que Chris ha intentado hacer que Viktor esté con mujeres.
—También sabes que sus padres influyen mucho en él y no olvides a su abuela. Santo karma, cuando la zarina se entere, va arder Rusia— dijo con preocupación.
¡Había olvidado esa parte de su vida!
Luego que Chris se fue y antes de dormir empecé a recordar las cosas que Viktor me contó sobre su familia. Siempre se quedaba pensando como calculando que debía decirme y qué no. En esa época creía por las películas de los yankies que los rusos guardaban secretos y conspiraban en todo el mundo. Luego me pareció que quizás le daba vergüenza y no quería contarme sus secretos. Pero sí me compartió lo suficiente para hacerme saber que tiene una familia extraña...
—Físicamente soy muy parecido a mi abuela, ella es la cabeza de la familia por así decirlo, papá la desobedeció casándose con alguien que ella no aprobó, así que lo desheredó. Quiere que yo siga sus pasos pero no pienso obedecerla, no me gustan los negocios, quiero hacer algo que en verdad valga la pena Yuuri, algo de lo que me sienta orgulloso y me haga feliz— sonrió besando una de mis manos.
—Tu abuela debe ser muy hermosa— le sonreí.
—Es una alfa muy particular, me gustaría que la conocieras pero... bueno ella no puede venir. Nosotros salimos de Rusia por problemas políticos y no podemos volver hasta que las cosas se calmen.
—¿Políticos?
—Es complicado amor— empezó a besarme el cuello para distraerme, siempre hacía lo mismo cuando no quería hablar más de las razones por la que vino aquí. No me importaban tampoco, solo quiero estar con él porque su presencia me hace muy feliz.
Luego cuando hablaba sobre sus primos... para él Georgi y Yurio eran muy diferentes, con uno mantenía una relación bastante protectora y juguetona, incluso el pequeño omega solía insultarlo llamándolo viejo y otras cosas. Viktor jamás se enojaba con él, sin embargo su trato con Georgi era muy distinto. Georgi parecía la sombra de Viktor, como si estuviera a su servicio, me atrevería a afirmar que el pelinegro podría recibir una bala por su primo sin pensarlo.
—Yurio es mi primo por parte de madre, el hijo de mi tío Nikolai. La familia de mamá es bastante ruidosa y poco formal. Georgi es de la parte de mi padre, su mamá, la tía Yulia murió cuando Georgi era niño, él se crió en casa de la abuela. Y la abuela Evgenia es... una mujer de otro círculo social...
Con eso pude deducir que la parte paterna de Viktor era rica y la de la parte materna era pobre. A mi no me afectaba en lo absoluto, rico o pobre no me importaba, yo lo quería a él por quien era, no por lo que había dejado atrás. Rogaba porque se quedara en Japón y si se diera el caso que alguna vez tuviera que irse, me pidiera que lo acompañe... con estos pensamientos me quedé dormido.
Era casi medio día cuando la puerta se abrió. Era Viktor, Yurio empujaba su silla de ruedas, al verme sonrió buscando con sus ojos a mi bebe. Yo la había acomodado muy bien en la cama porque estaba dormida, mientras por fin había tenido tiempo de contestar mensajes y devolver llamadas a mis amigos.
—Gracias Yurio— dijo Viktor, el omega me sonrió y se marchó.
—Hola— saludé.
— ¿Cómo está? Déjame verla por favor— pidió. Me levanté y la tome en mis brazos, pensaba mostrársela pero él me tendió sus manos para recibirla. Vacilé un poco pero los ojos ansiosos de Viktor me hicieron darme cuenta de cuanto la extrañaba. La miraba como si viera un ángel o algo parecido.
—Está muy bien. Gracias por lo que hiciste por ella— apenas la tuvo entre sus brazos, besó su pequeña frente, aspiro su aroma y la acunó en su pecho. Nunca había visto una demostración de cariño tan hermosa de un padre por su hija. Usualmente en el pre escolar de la guardería los padres apenas tocan a sus hijos. Debe ser porque somos japoneses y nos enseñan a controlar nuestras emociones.
— ¿Ha ganado peso? ¿Está lactando bien?— preguntó sin dejar de mirarla.
—Sí. Ya pesa dos kilos con ochocientos gramos. Y siempre está hambrienta aunque no toma mucho.
—Insiste en que tome más, si necesitas fórmula me avisas, no debe quedarse con hambre. Todavía tiene lanugo, cuando pueda levantarme voy a darle un buen baño y a aplicarle una crema para su piel. Le diré a Yurio que te traiga una muy buena que tengo en mi oficina, debes echarle constantemente, no quiero que su piel se agriete — parecía tan entusiasmado hablando de su hija.
—Gracias— me miró fijamente pero no hizo ningún intento de regresarme a mi hija.
—No sé a qué acuerdo llegaremos Yuuri. Sólo de pido, te ruego, que no me separes de ella, por favor.
—No lo haré, sé que la amas, puedo verlo.
—No tienes idea de cuánto. Pero no soy libre, tengo un compromiso, he dado mi palabra y nada será fácil de ahora en adelante.
—Viktor, quiero que me disculpes por lo que hice...
— ¡No! No digas que los sientes porque es como si te arrepintieras. El resultado de eso fue este pequeño milagro y no te permito que digas que fue un error.
—No iba a decir eso. Sólo quiero pedir disculpas... o perdón. No quería causarte problemas.
—No me importan los problemas ya. Puedo ceder en muchas cosas de ahora en adelante, menos en una. Nadie me va a separar de mi hija.
—No pondré objeción en que vengas a verla a casa siempre y cuando lo hagas sólo. No tengo nada en contra de tu novia pero...
—Jamás expondría a nuestra hija a una presencia dudosa. No voy a acercarla a nadie de quien no esté convencido que la quiera. Sé que puedo llevar a Yurio. ¿Verdad?
—Sí. Yurio ya la ama.
— ¿Quién podría no amarla?— la pequeña eligió ese momento para despertarse. Se removió entre los brazos de Viktor como si estuviera en los míos. Él sonrió ampliamente al verla abrir sus ojos, creo que ya le habían contado en qué se parecía tanto a él.
—Hola pequeña gatita. Lloras como un minino ¿sabes?— tocó la punta de su nariz con un dedo. Luego dejó que su manito se cerrara en su dedo. —A ver ¿qué tan fuerte estas?— intentó hacer que ella se levante un poco apretando su mano pero la bebé lo soltó de inmediato y empezó a chuparse el dedo. — ¿Tienes hambre? ¿Quieres que mami te alimente?— sonreí al ver que mi cachorrita hizo un pucherito y luego contrajo su carita.
—Creo que si tiene hambre— dije soltando una pequeña carcajada cuando ella empezó a chillar.
—Bueno, ve a comer. Luego vendré a jugar contigo ¿Sí?— mientras me arreglaba para darle el pecho Viktor seguía pensativo sin apartar los ojos de su hija.
—Supe que te estaban echando del hospital. Por favor no tomes en cuenta eso. Voy a hablar con Anya en este momento sobre... ¿Aún no tiene nombre verdad?
—No y necesito llamarla de alguna forma, había pensado en varios nombres japoneses pero creo que no le van con esos ojos— sonreí. –Yo... quería cederte el honor de nombrarla, sería para mí un privilegio que escogieras su nombre— hice una reverencia en señal de respeto, estoy inmensamente agradecido por su sacrificio, él se ha ganado ese derecho.
—Me... me dejas sin palabras, Yuuri— su voz tembló y sus ojos se humedecieron. Me entregó a mi pequeña cuando esta empezó a llorar de hambre. Ambos sonreímos por lo desesperada que se puso. –Voy a pensarlo ¿Sí? Aunque... hace unos instantes, me vino un nombre a la cabeza pero no sé si te guste...
Ya le estaba dando el pecho a mi hija cuando me entró la curiosidad por saber que nombre le gustaría a Viktor para nuestra cachorrita.
—¿Cuál es?— pregunté intrigado.
—Evgenia— contestó, sonreí al escucharlo por alguna extraña razón ya había juntado ese nombre con nuestros apellidos... "Evgenia Nikiforov Katsuki"
—Sabes que me cuesta pronunciarlo ¿Verdad?— su sonrisa se amplió pues cuando me contó sobre su abuela, hace varios años atrás, me tomó días poder pronunciarlo bien.
—Podemos llamarla Evi, de cariño— se encogió de hombros, mientras yo cambiaba de pecho a nuestra pequeña... Evi.
—Me gusta, es corto y bonito. Que así sea— dije. Nos miramos un rato más hasta que le hice recordar que me estaba hablando sobre algo menos placentero.
—Viktor si me necesitas, yo le puedo explicar a Anya como pasaron las cosas...
—No te preocupes por eso. No tengo porque mentirle pero si no me cree es problema suyo. Nadie te va a incomodar con preguntas necias. La verdad se dice una vez quien no puede aceptarlo no merece tu tiempo— dijo con firmeza.
Pero por alguna extraña razón su respuesta no me convenció y no porque no le creyera, yo sé que Viktor es bastante correcto, es un hombre de palabra. El problema radicaba en Anya, aquella mujer no me inspira confianza, es más, algo me dice que debo cuidarme de ella y proteger a mi cachorrita.
Viktor se fue, me quedé pensando en muchas cosas, lo difícil que va a ser esta situación con sus padres, con Anya. Quizás lo complicado que será para mí también cuando se sepa la verdad, cuando la gente se entere...
No pasó mucho tiempo, en realidad ni quince minutos, la puerta se abrió violentamente y la mismísima bruja en persona entró.
—Así que sigues aquí. Te voy a poner las cosas fáciles. ¡Desaparece de nuestras vidas! Hice todo mi esfuerzo para mantener al margen tu recuerdo pero creo que eres necio o estúpido. ¿Crees que Viktor va a volver contigo porque le diste una hija?— me quedé helado ante su repentina llegada y por sus palabras.
— ¿Desde cuándo lo sabías?— pregunté.
—Desde el día en que se lo dijiste. Antes de eso creía que tu hija era de ese amigo raro que tienes. Si hasta nació amarilla la niña— soltó una falsa risa.
—Tenía ictericia— dije entre dientes.
— ¿Querías un hijo o un marido?
—No pienso hablar pelear contigo Anya— me crucé de brazos.
— ¡Entonces lárgate de nuestras vidas! Ya ha sido una tortura luchar contra tu recuerdo para que ahora lo eches a perder. ¡Lo hiciste apropósito! Querías recuperar a Viktor y te metiste en su cama aprovechándote que él no estaba sobrio. Porque si no hubiera tomado jamás te habría tocado. Él es mío. Duerme conmigo, me hace el amor cada noche. Me ama a mí soy su prometida, toda su familia está planeando nuestra gran boda...
—Pues que bueno— respondí adolorido sin demostrar que me estaba doliendo sus palabras. Ella tiene razón en algo, son pareja. Pero yo no hice esto para volver con Viktor. Sólo quería un hijo.
—Puede que no quiera regresar a Rusia, puede que se encariñe con tu hija. Pero no va dejarme. Yo soy su prometida, su mujer y voy con jugar todas mis cartas. Así que te pongo a sobre aviso porque de ahora en adelante voy a pelear con uñas y dientes por él. ¡No me voy a rendir!
Se fue dando un portazo, suspiré porque la guerra estaba declarada pero esta era una batalla que no pienso pelear. Luché por mi hija hasta quedarme sin fuerzas y ahora la tengo conmigo, no pienso tentar más al cielo ni al karma. No voy a interponerme en una relación ni a forzar a Viktor a elegirme. Mucho menos utilizar a mi hija en mi beneficio. Mis sentimientos los guardaré para mí, ya he sido bendecido con esta preciosa criatura.
