Capítulo 46

U-na-du´´-li

-Se está preparando una buena tormenta.- Digo echando un vistazo al cielo encapotado.

-Estaré bien.- Dice Cass divertida.

-Yo no…- Ella me corta golpeándome juguetona en el brazo.

-Tú estás preocupado por mi tobillo, en serio, sobreviviré.- Me asegura queriendo calmarme, sin embargo tratándose de ella no es fácil saber que sufre y que podría aliviarla llevándola a caballito un rato pero no hacerlo para evitar que esos tíos la consideren débil.

-Ey, estáis muy solitos aquí atrás.- Dice Joe acercándose a nosotros. -¿Vas bien preciosa?-

-Perfectamente,- le responde ella acida acelerando el paso para no estar con él, cosa que me hace fruncir el ceño, no la quiero lejos de mí mientras estemos con este grupo.

-Parece que no le caigo bien a tu mujer.- No respondo nada porque no hay nada que decir al respecto. –Bueno,- dice Joe animado fingiendo que no le he ignorado. –Cuéntame, ¿cuál es el plan ahora?-

-¿De qué hablas?- Pregunto a la defensiva.

-No soy tonto, a ella no le gustamos así que os iréis.- Asegura encendiendo un cigarrillo.

En ese momento dos de sus hombres matan a una caminante pero no ven al que se les acerca desde atrás. Antes de que Joe tenga tiempo de gritar para avisarles del peligro, el podrido cae a plomo al suelo por un disparo de Cass.

Nadie dice nada al respecto, solo la miran sorprendidos mientras recoge su flecha limpiándola de sangre en silencio para guardarla y poder usarla más tarde.

-Eh de reconocer que es dura, no ha pedido que paremos ni una sola vez desde que os habéis unido a nosotros.-

-Yo no lo llamaría exactamente así, diría que nos habéis reclutado a la fuerza.-

-Puede, pero es mejor que la otra opción que teníais.- Dice riéndose. –En serio, ¿por qué quedaros sería algo tan malo?- Me pregunta como si la respuesta no fuese obvia.

-No creo que un grupo como este pueda estar con una mujer durante mucho tiempo sin querer hacerle algo, y no voy a permitir que la toquéis.- Digo rotundo, -antes os mataría a todos.-

-Sí, recuerdo que nos lo avisaste al conocernos.- Dice amigable, como si una amenaza de muerte fuese lo más natural del mundo, bien pensado en este mundo lo es. –Pero te equivocas, he dicho que es tuya, no se atreverán a tocarla.-

-¿Por qué? ¿Solo por qué tú se lo has dicho?-

-Exacto, porque yo se lo he dicho. Mira, no tenemos que ser compañeros de armas, ni familia, basta con que los tíos como nosotros sigamos las reglas para que todo esté bien.- Dice trayendo a mi memoria el tiempo con mi hermano antes de que él conociera a Ale, cuándo iba de un lado para otro vendiendo su mierda y yo le acompañaba como un puto perro faldero porque sin Merle sencillamente no era nadie.

-Las reglas ¿eh?- Digo mirándole de reojo, estudiando su forma de moverse como un hombre confiado en que no hay nada más peligroso que él.

-Sí, son sencillas, pedir las cosas para que sean tuyas es la primera, si robas a algún miembro sea quien sea lo pagas- le miro escéptico. –Sé que parece un mal chiste, pero si falta algo a nadie le hace gracia. Y la más importante es no mentir, porque eso da pie a cosas peores.-

-¿Qué pasa si se incumplen?- Pregunto pensando que esas reglas son sencillas, tal vez demasiado, pero que para hombres como estos parece ser suficiente para mantenerse unidos y sobrevivir.

-Pues que te llevas una paliza, la duración y la dureza dependen de la ofensa y de la actitud que haya ese día, pero no pasa mucho porque como te he dicho cuando los tíos como nosotros seguimos las reglas y colaboramos un poquito, bueno, el mundo es nuestro.- Me explica muy tranquilo, casi como si la posibilidad de que Cass y yo nos fuguemos le diera igual.

Pero de ser así no me estaría contando nada de todo esto, él nos quiere aquí, lo que no entiendo es porque.

Un trueno resuena y todos miramos al cielo. –No hay un nosotros.- Digo resistiéndome ante la comparación que se empeña en hacer entre los dos, a pesar de que yo mismo me he dado cuenta de que hay más similitudes de las que estoy dispuesto a reconocer.

-Pasaremos la tormenta aquí,- grita para avisar a los demás al tiempo que señala un viejo almacén al lado de la carretera antes de plantarse delante de mí. –Mira, si no vas a irte ahora te guste o no sí que hay un nosotros.- Me callo apretando los puños, si intentásemos largarnos ahora nos darían caza como a animales, y Cass no puede correr con el pie así. –Puede que ella no sea una princesa de cuento, pero antes o después se dará cuenta de que eres exactamente como nosotros,- se lleva el cigarrillo a los labios para darle una última calada. –Y entonces te dejará. ¿Cuándo eso suceda y estés solo que harás? Yo te lo diré, el gilipollas.- Empieza a apartarse.

-No sabes una mierda sobre nosotros.- Replico cabreado.

-Tal vez no sepa cómo es ella, pero a ti sí que te conozco. Puedo ver quién eres solo con mirarte a los ojos, por eso te estoy diciendo esto, porque no hay nada más triste que ver a un gato callejero creyendo que es un gato doméstico.- Justo en ese momento Cass se acerca.

-No sé de qué cojones va la conversación, pero aléjate de mí gato.- Le dice ella molesta apuntándole al estómago con su ballesta cuando se gira para mirarla.

-Para estar coja eres bastante rápida.- Dice sin dejarse intimidar. –Si no os dais prisa os quedareis con los peores sitios.- Nos avisa amablemente.

-¿Qué te ha dicho?- Me pregunta cuando todos han entrado al almacén.

-Solo gilipolleces.- Digo intentando evitar el tema pero ella me sujeta de la mano evitando que siga avanzando.

-Conozco esa mirada mejor de lo que me gustaría.- Me dice preocupada. –Sea lo que sea que te haya contado- se acerca hasta agarrarme de la solapa del chaleco con fuerza. –No es cierto.-

-¿Si no sabes lo que me ha dicho, cómo sabes que no es cierto?- Le pregunto evitando mirarla a los ojos.

-Porque no eres como él, por eso sé que ninguna de las razones que pueda darte para que te unas a su pandilla es válida.- Me besa mordiendo mi labio inferior consiguiendo que me arda la piel por la necesidad de hacerla mía. –Si alguien aquí te conoce esa soy yo, así que no le escuches a él.-

-Cree que me abandonarás.- Confieso sin saber porque.

-¿Sin tus alas para sostenerme cómo volaría? Tendría que conformarme con correr, y a pesar de que sea rápida, no sería lo mismo.- El agua empieza a caer y al fin vamos hasta la entrada del almacén.

La detengo justo en la puerta queriendo tener un último momento de intimidad solo nuestro. –Sí que soy como ellos, soy un animal de impulsos,- admito mirando al suelo, -pero tú me ayudas a ser más que solo eso, y me gusta como soy cuando estamos juntos.- Ha sido difícil, pero al menos esta vez se lo he podido decir sin que estuviese dormida.

Algo es algo.

-Te quiero con locura,- dice sonriendo, y las estrellas en sus ojos brillan tanto que mis piernas flaquean haciendo que me pregunte si sabe lo que me hace cuando me mira así.

En respuesta acaricio sus nudillos con mi pulgar a pesar de que ya no pueda sentir la suavidad de su piel al hacerlo, y finalmente entramos para buscar un lugar en el que descansar un rato. Por el bien de Cass en realidad espero que la tormenta sea larga, necesita reposar su pie tanto como sea posible para poder recuperarse en condiciones.

Tras cerrar la puerta del almacén para que no puedan entrar los caminantes Cass y yo nos acurrucamos en un lateral del edificio al lado de unas estanterías porque los coches que hay en el interior del lugar están todos ocupados.

Maldigo para mis adentros al darme cuenta de que ahora mismo no puedo hacer nada por ella aparte de estar a su lado.

Cass debería estar descansando en algún lugar cómodo, no yendo con un grupo de hombres que tan pronto podrían cortarnos el cuello, como usarnos de cebo para escapar de unos caminantes, o echarse unas risas con nosotros a costa del tipo que se pidió a Cass.

-Por cierto, sé que no es el mejor momento para decirte esto pero cuándo les dijiste que les matarías si me tocaban, bueno, me calentaste.- Dice pillándome por sorpresa mientras se tumba a mi lado, mordiéndome discretamente el lóbulo de la oreja, como si simplemente me estuviera contando algo al oído.

-Lo mismo digo cuando le dijiste a Joe lo que le harías a su chico si daba un paso más hacia mí.- Ella se ríe bajito.

-Y eso que tú pegaste primero angelito, imagínate la que habría liado de haber sido al contrario.- Sonrío negando con la cabeza mientras ella se recuesta sobre mi pecho. -Es tu turno para dormir un poco, va a hacerte falta si quieres estar fresco para intentar fugarnos esta noche.-

-¿Esta noche?- La pregunto frunciendo el ceño.

-Cuanto más tiempo pasemos con ellos más difícil será darles esquinazo después.-

-Eso es verdad… Cass, nunca te he preguntado por la época en que estuviste sola.-

-Bueno, tuve mucho tiempo para pensar que lo que nunca te contaban en las pelis sobre el fin del mundo es lo aburridísimo que puede llegar a ser.- Dice desviando el tema.

-Cass,- ella suspira.

-Salí entera de aquello, ¿no te sirve con eso?-

-Es solo que… Si quieres contármelo, estoy aquí.-

-Lo sé.- Besa mi pecho y yo la aprieto más contra mí. –Duerme tranquilo, yo vigilaré.-

-No estoy preocupado, sé que contigo estoy salvo.- Le digo besando su frente antes de cerrar los ojos.

Ella no responde, pero la noto hacer dibujos en mi estómago sobre mi camisa mientras tararea una de sus canciones bajito, consiguiendo que me relaje poco a poco hasta quedar fuera de combate.

Cuando despierte el mundo seguirá queriendo matarme, pero no me preocupa porque Cass estará ahí para pelear a mi lado, ¿soy un jodido gato callejero afortunado? Lo soy, sin duda.

..

El buen humor de la mañana se esfumó en cuanto vimos lo que le pasó a la gente del autobús, aunque la verdad es que en ese momento egoístamente no pude evitar sentirme agradecida con Carl y Gin por haberme dejado bajar con ellos.

Pero claro, ese es mi punto de vista, en todo lo que Carl puede pensar desde entonces es en que ha perdido a su hermana sin haber podido protegerla. Sintiendo de alguna manera que la abandonó.

Cuando lo cierto es que de haberse quedado Gin, él y yo estaríamos muertos... De todas maneras no puedo evitar sentirme algo molesta con él, es decir, Judith solo era un bebé, Lizzie sin embargo estuvo conmigo toda mi vida y a él nunca le ha preocupado en verdad como eso me hace sentir, pero claro, Carl Grimes sufre y todo el mundo a de sufrir con él.

El día va avanzando y todos estamos calados hasta los huesos, lo peor de eso es que el único lugar que podríamos haber usado para refugiarnos ya estaba ocupado.

Michonne vio los restos de unas chocolatinas que le parecieron recientes cerca de un almacén que Carl estuvo a punto de abrir sin pensar, en cuanto nos alejamos lo suficiente Rick intentó regañarle pero él sin querer escucharle salió corriendo y nos esperó más adelante. Cuando le encontramos su padre no le dijo nada, pero ahora la tensión que hay en el grupo puede cortarse como un cuchillo.

-¿Estás bien?- Me pregunta Carl de repente sorprendiéndome.

-Tengo frío.- Digo tiritando.

-Habríamos podido con ellos.- Dice sin escucharme, no me molesta, simplemente le ignoro de vuelta. –Según lo que mi padre vio al asomarse a una ventana no eran más de dos.- Le veo abrazarse a sí mismo para conservar el calor. –Después de lo de la prisión tiene miedo.-

-Es lógico, y tú también deberías tenerlo.- Digo cayendo al fin en su juego.

-¿Qué dices?- Me pregunta incrédulo.

-Que te comportas como si no vieras el peligro, ellos podrían haber sido más de los que tu padre vio y nosotros no estamos en el mejor momento para meternos en una pelea a ciegas.-

-Podríamos haberles tendido alguna trampa.-

-Matar gente no evitará que eches de menos a los que no están.- Le suelto y aprieto el paso para abrazarme a la cintura de Michonne en busca de calor, ella se sobresalta un poco al principio pero enseguida me rodea los hombros con su brazo consiguiendo que me sienta mejor.

Cada vez que parece que doy un paso hacia delante con Carl él consigue hacer algo que nos lleva al punto de partida de tolerarnos sin ahondar más, es frustrante.

Empiezo a creer que debería haber seguido a Gin aquel día en vez de haberme quedado con Carl, al menos cuando ella no me hablaba sabía que era porque tenía otras cosas en la cabeza, no porque le cayese mal.

….

He vuelto a comportarme como un completo idiota con Mika, pero es que… Sé que tengo razón, hubiésemos podido con ellos, engañándoles para que salieran no habrían sido un problema para mi revolver y la Katana de Mich.

-Esperaremos aquí a que escampe,- dice mi padre de repente, -salvo que a alguien le apetezca echar otra carrera bajo la lluvia.- Dice clavándome su mirada.

Al no responderle nos guía hacia el bosque en un intento de que las ramas de los árboles nos aíslen un poco del agua.

No es la mejor solución del mundo, pero aunque sea poco lo que las ramas nos quitan se agradece que la lluvia no caiga sobre nosotros tan directamente.

En cuanto los cuatro estamos juntos él nos envuelve a todos con sus brazos para compartir nuestro calor corporal. La cara de Mika es de alivio, por mi parte como bien ha dicho mi padre preferiría estar corriendo.

Así al menos no me sentiría tan incómodo.

-Carl,- me tenso cuando dice mi nombre. –Sé que estás enfadado.- Dice a sabiendas de que me tiene acorralado, -pero no puedes actuar así, hay más personas contigo ¿te gustaría que Michonne saliese herida solo por demostrar que no me necesitas?- Un nudo se me ata en la garganta. –Hemos perdido mucho, otra vez, y sé que debería haber hecho más para evitarlo.- Hay dolor en su voz. –No puedo retroceder al pasado, solo puedo intentar cuidaros de ahora en adelante a los tres de la mejor manera que sepa.-

No sé que decirle, no sé como me siento. Solo sé que todo parece insuficiente, como golpearnos contra el mismo muro, una y otra, y otra vez sin conseguir absolutamente nada.

-Está bien.- Consigo decir sin ninguna entonación especial, aunque lo que en realidad pienso es… ¿Para qué esforzarse si es inútil? Judith está muerta, la he perdido igual que a Gin, y no hay nadie más a quien culpar que a mí.

-Carl, mírame.- Le hago caso en contra de mis ganas. –Te juro, que aunque no me quede nada más que yo mismo te protegeré con mis dientes si es necesario… Siento lo de tu hermana.- Me rompo y comienzo a llorar, a pesar de como me he comportado mi padre besa mi cabeza intentando consolarme. –Sé que ahora mismo cuesta creerlo, pero saldremos adelante, juntos.- Me asegura y noto la mano de Mich acariciándome el pelo.

La miro y me sonríe suavemente, Mika me sorprende imitando su gesto aunque con la mirada un poco ausente debido al cansancio.

-Tu padre tiene razón, además, no podemos ser los únicos que escaparan de la prisión, tiene que haber más y los encontraremos cuando lleguemos al Tanatorio, ya lo verás.-

No digo nada, solo los abrazo de vuelta fuerte, queriendo… No, necesitando creer en ellos más que nunca, a la vez que me pregunto internamente cuantas personas a las que quieres es necesario perder hasta que perderlas deje de doler, sinceramente me da miedo averiguarlo.

Mientras tanto la lluvia sigue cayendo.

….

Zarandeo suavemente a Daryl quien enseguida se incorpora en busca de algún nuevo peligro.

-Todo está bien, voy a salir un momento fuera, eso es todo.- Digo para avisarle y que esté atento a los bandidos de Joe.

-Voy contigo.- Dice frotándose la cara muerto de sueño, lo que hace que mi corazón se llene de ternura.

-¿Lo de compartir el árbol iba en serio?- Pregunto divertida cogiendo su mano cuando me la da para ayudarme a ponerme de pie.

-Todo lo que te digo siempre es en serio.- Eso me hace levantar una ceja con picardía.

-¿También lo que me dices cuando discutimos?- Nada más escucharme su cara cambia de dormido a pánico absoluto.

-No, yo no quería decir eso, ósea sí pero no, quiero decir que cuando discutimos me comporto como…-

-Para,- me rio por lo bajini. –Va a darte un infarto.- Acaricio el dorso de su mano y él se relaja. –Solo bromeaba.- Daryl resopla mirando al techo.

-Un día de estos acabarás conmigo.- Dice mirándome de reojo sin ocultarme su sonrisa torcida.

-Espero que no, eres el único capaz de seguirme el ritmo.- Le guiño el ojo y abrimos la puerta, nadie dice nada, todos parecen dormidos.

-Mierda, espera un segundo, me has distraído y me he dejado la ballesta.- No me da tiempo de decirle que puede coger alguna de las mías, de todas maneras no tarda mucho en volver.

Nos internamos en el bosque solo un par de metros y me agacho detrás de un árbol para que si alguno de esos imbéciles salen del almacén no vean mi culito respingón, que con tanta caminata a la pata coja se me va a desnivelar y verás tú que gracia.

Voy a ser culo torcido, menudo cachondeo se va a traer Merle al ver… Suspiro desanimada, no, él ya no volverá a meterse conmigo, ni con nadie.

-¿Estás bien?- Me pregunta Daryl que me ha dado la espalda para que pueda tener algo de intimidad.

-Sí,- hago unas sentadillas que harían las delicias de mi unicornio si me viera porque se estaría descojonando hasta el día del juicio final, para secarme un poco antes de subirme las bragas y los pantalones.

Cuando acabo es mi turno de hacer guardia, -¿sigue pareciéndote romántico lo de compartir el árbol?- Me pregunta mientras volvemos.

-Uf no hay nada como verte de espaldas ballesta en mano, así que sí, lo mantengo.- Él niega con la cabeza al escucharme.

-¿Cómo lo haces para encontrarle la parte buena a todo?- Me cuestiona abriendo la puerta del almacén.

-Pues…- No tengo tiempo de responderle cuando nos cogen y nos separan, dos de los hombres me cogen los brazos antes de que pueda coger mis ballestas y otro me apunta a la cabeza obligando a Daryl a dejar la suya en el suelo.

-¿De qué va esto?- Pregunta mirando a Joe, muy, pero que muy cabreado.

-Len dice que le has robado.- Responde el hombre con calma, demasiada calma para el numerito que ha montado.

-Yo no he robado nada.- Dice con la voz más grave de lo normal debido a la ira.

-Miente.- Acusa Len haciéndose el valiente, -ladrón y embustero.- Acto seguido va al rincón en el que Daryl y yo hemos descansado y saca de debajo de una de las estanterías el conejo que cazó después de que nos uniéramos a ellos.

-Intentemos aclarar esto por el bien de todos.- Dice Joe acercándose a Daryl. -¿Has robado tú ese conejo?-

-No.- Dice con los dientes apretados viendo como me clavan el cañón de la pistola en la sien.

-Parece bastante sincero, ¿no os parece chicos?- Se gira hacia Len, -dime, ¿no pondrías tú ese conejo ahí a propósito verdad?-

-No, ellos lo robaron antes de salir para no parecer culpables, son unos ladrones.- Eso me hace entrecerrar los ojos.

-Curioso, hace cinco minutos solo lo había robado Daryl.- Digo deseando acuchillarle.

-Cállate puta.- Me dice escupiendo a mis pies.

-Silencio, silencio, está claro lo que ha pasado y castigaremos en proporción al delito,- asegura Joe justo antes de tumbar a Len de un puñetazo. –El mentiroso es Len,- aclara al grupo y los hombres me sueltan enseguida.

-¿Si lo sabías porque le dejaste montar este circo?- Pregunta Daryl cabreado al punto de parecer dispuesto a matar a Joe.

-Porque él no entendía las reglas, y quería asegurarme de que tú sí.- Hace una señal y sacan a Len fuera, él se retuerce intentando escapar sin éxito de quienes le sujetan. –Este es tu sitio.- Dice Joe satisfecho de sí mismo dándole a mi angelito el conejo de Len como una especie de regalo de bienvenida a su club de chicos malos.

-¿Estás bien?- Me pregunta tirando el conejo al suelo con rabia en cuanto nos quedamos solos de nuevo.

-Sí.- A pesar de mis palabras coge mi barbilla y me gira la cabeza para mirar mi sien.

-La herida de tu cabeza está curando bien… No me acordaba de ella.- Besa mi frente con suavidad mientras escuchamos los gritos de dolor de Len al ser golpeado.

Sinceramente me alegro, ya que él quería que le hicieran eso a Daryl no está mal que pruebe su propia medicina.

-Los dos hemos bajado la guardia,- digo para calmarle, -no ha sido solo cosa tuya.-

-Ya…- Para distraerle saco su pañuelo del bolsillo trasero de mi pantalón.

–Se me olvidó devolvértelo ayer.- Él me dedica su sonrisa torcida y me lo ata como una bandana sobre la frente.

-Quédatelo un poco más,- me mira de esa manera en la que lo hace a veces, como si tuviera poesía guardada en el corazón pero no supiera darle salida. –Te queda bien.-

-Si lo dices así tendré que hacerte caso, pero no te acostumbres.- Digo intentando parecer más animada de lo que me siento en realidad. De pronto Len deja de gritar y nosotros salimos a ver que ha ocurrido.

-Vamos, queda camino por delante.- Dice Joe alegre pasando sobre el cuerpo de su antiguo compañero cuyo arco ahora lleva él. No puedo dejar de fijarme en la flecha que le atraviesa el ojo a Len ya que eso demuestra lo que le dije a Daryl respecto a ellos, no son hombres, son chacales.

La firme mano de Dixon se posa en mis lumbares apretando suavemente para que me ponga en marcha.

Pero en lugar de seguirles me guía al bosque en silencio, rodeamos el almacén hasta la parte trasera y hace que me tumbe en el suelo entre unos arbustos tupidos mientras él borra nuestras huellas.

No cuestiono ni una sola de sus acciones porque sé que cada una de ellas ahora mismo es para salvarnos la vida.

Aun así, a pesar de que soy consciente de que sabe lo que hace no puedo evitar sentir mi corazón a punto de salírseme por la garganta hasta que él regresa con un caminante sin mandíbula para cubrir sus pisadas. En cuanto le suelta, le gira dándole una patada para que se aleje en la dirección opuesta a nuestro escondite improvisado.

Y así, los dos tumbados sobre la tierra húmeda permanecemos rígidos a la espera de Joe, que tarda más en acercarse a nuestra posición de lo que habría podido suponer a pesar de las habilidades de Daryl para despistarle.

-Joder, ¿nos han dado puto esquinazo en pleno día y con el suelo lleno de barro?-

-Han tenido que ir hacia atrás por la carretera.- Dice otro de ellos. –Sino, no lo entiendo.-

-Como volvamos a encontrarnos con los cabrones del grupo de Quinn y siendo uno menos estamos jodidos Joe,- se queja Tony. -Has sido demasiado permisivo con ellos.-

-Lo hecho, hecho está.- Dice Joe matando al caminante sin mandíbula que regresaba al oír las voces airadas de los hombres. –Si les volvemos a ver los matamos y ya está, por ahora toca alejarnos de esta zona tanto como podamos.-

-Te dije que había que vigilarlos.- Insiste Tony.

-Si crees que puedes hacerlo mejor que yo como jefe de este grupo adelante.- Le reta Joe, pero Tony no responde. –Mirad el lado positivo, al menos han sido útiles para librarnos de Len, él era un problema que ahora no tenemos.- Poco a poco las voces se alejan.

-¿Entonces no los buscamos?- Para nuestro alivio no llegamos a escuchar la respuesta, ya que sin ellos saberlo nos dejan atrás.

A pesar de todo esperamos un buen rato antes de arriesgarnos a incorporarnos. Cuando lo hacemos noto el tobillo rígido, pero no digo nada, sobrevivir es más importante que una molestia.

-Creí que esperaríamos a la noche para hacer esto.- Digo tanteando el humor de Daryl.

-Si hubiera estado solo lo habría hecho así, pero no quería arriesgarte ni un minuto más, sobre todo después de haber visto la manera en que te han agarrado.- Acaricio su mejilla y él besa mi palma. –Será mejor que les sigamos.-

-¿Bromeas?- Pregunto abriendo mucho los ojos.

-Ahora mismo Joe está convencido de que intentaremos mantenernos lo más alejados de su grupo que podamos, no esperará que estemos justo al lado.-

-Tiene sentido,- admito de mala gana. –Pero quiero que conste que no me gusta.- Digo con la intención de empezar a andar pero Daryl me detiene. -¿Qué pasa?- No dice nada, simplemente se agacha delante de mí. –No,- niego al darme cuenta de lo que pretende, -necesitas tener las manos libres por si se dan cuenta de lo que tramamos.- Intento hacerle razonar.

-Solo será por un rato,- me mira sobre su hombro.

-Pero…-

-No nos moveremos hasta que subas.- Algo en su tono de voz al decir esa frase me convence de que intentar discutir con él será inútil, así que le hago caso sin rechistar más porque sería una pérdida de tiempo, en cuanto me nota bien agarrada se pone de pie sin esfuerzo aparente.

-Gracias,- susurro contra su cuello, notando mis mejillas calientes sin razón, porque bueno, hemos tenido sexo apasionado en la prisión y nunca he sentido vergüenza, pero cuando él tiene alguno de sus gestos tiernos conmigo simplemente me desarma el corazón.

-Querría,- carraspea incómodo.- Querría haber podido hacer esto antes.-

-Joe dirá lo que quiera y tú podrás creerle si te da la gana, pero yo te aseguro que no sé como podría no estar enamorada de ti.- Digo sacando del amarre de mi muslo una de mis ballestas por si se presentasen problemas poder disparar rápidamente.

Daryl no me responde nada, pero sus manos me aferran más fuerte por unos segundos haciendo que me sienta afortunada de ser querida por él.

.

Ya ha caído la noche, Cass va a mi lado apoyándose en la nueva vara que la he hecho cortando una rama. La noto cansada pero continua hacia delante, si en algo tiene razón Joe sobre ella es en lo dura que es.

-Deja de mirarme así, no puedes llevarme a caballito en la oscuridad.- Dice en un susurro. –Nos matarías.-

-Tsk, cobardica.- La reto sabiendo que no podrá evitar caer en mi trampa.

-¿Qué me has llamado?- Sisea molesta.

-Me has oído,- vuelvo a picarla.

-Mañana pienso usarte como burro de carga, hasta que no revientes no me bajo de tu espalda, hala, por listillo.- No puede verme pero sonrío satisfecho por haber conseguido lo que pretendía, que me deje ayudarla sin que me ponga pegas.

-Arreglémoslo, somos razonables.- Escuchamos la voz de Joe y los gritos de dos niños, nos hemos quedado más atrás de lo que pensábamos, así que sin dudarlo nos acercamos para ver si podemos ayudar a las personas a las que estén atacando. –Primero nos cepillaremos a la chica, luego el chaval y por último la cría, después te mataré y estaremos en paz.- Dice riéndose como un maníaco.

Y a mí se me revuelven las tripas por haber permitido que alguien así estuviese tan cerca de la persona que más quiero en esta jodida vida.

-¿Estás lista?- Pregunto quitándole el seguro a mi ballesta.

-Siempre.- Afirma soltando su vara para después seguir mis pasos en silencio hasta llegar a la espalda del grupo de Joe y así poder pillarles desprevenidos.

Tiran a Carl al suelo y un hombre seboso se pone sobre él intentando bajarle los pantalones mientras otro coge a Mika con fuerza colocándola sobre el capó del coche en el que los dos estaban durmiendo hasta hace apenas un par de minutos en los que todo se ha ido a la mierda.

Al escuchar a mi hijo así, desvalido, llorando, pidiendo que le ayude siento como la ira me corroe al pensar que estoy a punto de fallarle otra vez. Y me niego, me niego a que eso pase de nuevo.

No lo permitiré aunque me cueste la poca cordura que me queda.

..

Cass dispara a la cabeza al hombre que está sobre Carl intentando violarle, se lo quita de encima de un empujón y le ayuda a levantarse atrayéndole hacia ella, él chico sin dudarlo se aferra a ella como si fuera un salvavidas en medio del océano.

Mientras tanto el hombre que estaba sobre Mika se gira para ver que sucede pero lo hace demasiado tarde, porque antes de que termine el movimiento Cass suelta la ballesta y le apuñala en los riñones con saña con el cuchillo que guarda en su bota.

Por mi parte le cubro el flanco que deja desprotegido y disparo al hombre que apuntaba a Michonne, enseguida ella coge su Katana y se abalanza para cortarle la cabeza al que intenta huir, todo sucede en apenas unos minutos rápidos y brutales.

De cualquier manera todos nos paralizamos al escuchar un tiro, al girarnos vemos a Joe y a Rick forcejeando como perros de pelea y entonces el hombre al que prácticamente considero un hermano se lanza sobre la yugular del otro mordiéndole el cuello hasta arrancarle la carne.

Ninguno decimos nada, solo nos quedamos mirando la escena sabiendo una cosa, Rick Grimes ha hecho lo que tenía que hacer.

-Lady Samurai, ¿tenéis agua?- Pregunta Cass con voz clara en medio de la oscuridad mientras Joe se desangra a solo unos metros de ella.

-Rainbow,- dice sorprendida la otra mujer. -¿Estás…?-

-Juro que como esa frase termine con un viva me quedo con tu katana una semana, vale sí, soy bajita y rubia y eso en las películas de miedo es una sentencia de muerte, de acuerdo, pero esto no es una película, ¿qué tal si me dais un poquito de confianza? Ni que eso os fuera a matar.- Dice de manera dramática a propósito para centrar la atención en ella y que los demás la desviemos del rostro ensangrentado de Rick mientras este se recompone.

Michonne la abraza sin esperar ni un segundo más con los niños apretujados entre ellas.

-¿Estás bien amigo?- Le pregunto preocupado a Rick al notarle ido.

-¿Cómo?- Me pregunta señalándola.

-Saltó justo a tiempo.- Le llevo hasta el coche y le ayudo a sentarse dejando que apoye la espalda contra el lateral. Saco mi cantimplora y le mojo la cara para quitarle la sangre.

-¿Qué haces?- Intenta apartarme la mano.

-Es por los niños, aunque tú no te veas ellos sí.-Le explico para que me permita terminar de limpiarle.

-Es como si vivir se hubiera convertido en una pesadilla, no parece real,- se encoge de hombros sin molestarse cuando le seco la cara con la manga de mi camisa. –O tal vez el problema es que es demasiado real comparado con antes, ya sabes, a cuando vivíamos aletargados.-

-Rick, estás persiguiendo ranas.- Digo para darle a entender que lo que dice no tiene sentido. Él sonríe con la cara tensa intentando mantenerse en equilibrio sobre esa fina línea entre la supervivencia y la locura.

-Tienes razón, lo que importa es que mi hermano está aquí y que Cassidy saltó de esa torre a tiempo.- Dice golpeando su rodilla con la mía en un gesto amistoso. –Gracias por lo que habéis hecho esta noche, nunca podré pagároslo.-

-No.- Miro al suelo emocionado porque Rick me considere digno de llamarme hermano. –No tienes nada que agradecer,- aprieto mis manos nervioso por la situación. -¿Es lo que hacen las familias no? Cuidarse.-

-Sí, cuidarse.- Dice pasándose la mano por la boca, como si intentase quitarse de la lengua el sabor de la sangre que ha probado.

-Oye… Lo que has hecho, cualquiera lo habría hecho.- Digo convencido de ello.

-No,- niega Rick algo más tranquilo. –Eso no.- Me dice firme cuando ve que voy a intentar llevarle la contraria. –Hay algo violento en mí, un instinto brutal que esta noche ha salido a la superficie.-

-Tal vez tengas razón, pero en realidad creo que todos tenemos ese instinto dentro de nosotros, lo que cuenta es que gracias a el tú estás aquí y Carl también.- Digo para centrarle en lo importante, que su hijo está a salvo.

..

Michonne y yo nos metemos en el coche con los niños mientras Rick habla fuera con Daryl.

Lo que me sorprende es que ninguno de los dos llora, Mika está callada abrazada a Michonne y Carl hace lo mismo conmigo.

Respiro despacio mientras acaricio el pelo de Carl todavía esperando sentir miedo por la brutalidad que ha demostrado su padre, pero no hay nada de eso, simplemente aceptación ante el hecho de que he visto a mi amigo desesperado por proteger a su hijo, nada más que eso.

En el mundo de antes seguramente ver algo así me hubiese provocado pesadillas, o como mínimo ganas de vomitar, sin embargo después de todo por lo que he pasado su reacción me parece natural.

-Carl, Mika.- Les llamo y ellos dan un respingo como si les hubiera chillado. -¿Queréis hablar de lo que ha pasado?- Pregunto sin dejar de acariciar a Carl.

-No,- dice Mika tratando de desaparecer contra el pecho de Mich.

Carl traga saliva, -no pude coger mi pistola, se me echó encima y me aplastó.- Su cara es de asco al contarme eso.

-No siempre se puede luchar, pero eso no significa que no seas fuerte.- Carl me mira con lágrimas en los ojos. –Te lo aseguro, hay que serlo y mucho para que los malos recuerdos sean del tipo que sean no te impidan volver a sonreír.-

-Me alegra que estés aquí,- dice dejando que se le escapen un par de lágrimas rabiosas antes de volver a abrazarse a mí como un pequeño koala.

-Aún me queda mucha gente a la que deslumbrar con mi presencia como para simplemente dejar que me maten porque me lancen un misil de nada.- Digo haciéndome la diva. Solo consigo sacarle una minúscula sonrisa a Carl con esa broma, pero algo es algo.

Mich por su parte sonríe más abiertamente, al menos hasta que el silencio vuelve a instaurarse dentro del coche.

-Deberías hablar con Rick antes de que lleguemos al Tanatorio.- La seriedad con la que me hace ese comentario consigue que me tense.

-¿Hablar sobre qué?- Le pregunto sin querer entender a lo que sé que se refiere.

-No hace falta que te lo diga.- Sus ojos y los míos se conectan haciéndome sentir culpable por haber tratado de empujarla hacia Rick cuando él no sabía dónde estaba parado.

-Mich, yo no…- Suspiro frustrada.

-No es culpa tuya.- Dice tranquila. –Quien tiene el problema por no saber qué es lo que quiere es él, por eso creo que le haría bien escuchar lo que puedas decirle antes de que tenga ocasión de meter la pata.- Eso me hace cerrar los ojos molesta.

-¿Crees qué haría alguna tontería?- Es lo último a lo que me apetece hacer frente después de la caída de la prisión.

-No estoy segura, por eso te lo digo.-

-Gracias.- Respondo con los pensamientos girando sin control en mi cabeza. –Siento no habértelo dicho.-

-Me molestó un poco no te voy a mentir, pero entiendo perfectamente porque no lo hiciste, habría vuelto las cosas complicadas sin necesidad.- Dice relajada mirando por su ventanilla a Daryl y a Rick.

-¿Entonces entre nosotras todo bien?- Pregunto algo insegura.

-Siempre que no me robes mi Katana, por supuesto.- Dice guiñándome un ojo.

-Te adoro.- Le digo a esa increíble mujer con el corazón en la voz.

-Yo también a ti, así que no vuelvas a hacer eso de casi saltar por los aires ¿quieres?-

-No tengo intención de repetir la experiencia, te lo aseguro, mi pie izquierdo todavía me canta baladas de rock por eso.- Las dos nos echamos unas risas, al escucharnos hablar relajadas poco a poco los niños se van calmando también, aunque evidentemente esta noche nadie pegará ojo.

Ahora que sé que Rick podría decirle alguna estupidez a Daryl sobre sus sentimientos por mí, desearía que mi angelito estuviese en el coche conmigo.

Sé lo mucho que Grimes significa para él, es la clase de hombre que le hubiera gustado que fuese Merle como hermano mayor, por eso me rompería el corazón ver como la relación de los dos se destruye por algo tan tonto como unos sentimientos confusos por parte de Rick.

Definitivamente la noche será larga y precederá a una conversación terriblemente incómoda.

..

En cuanto sale el sol me incorporo para ver como están los demás dentro del coche.

-Buenos días,- les saludo notando como Mich y Cass intercambian una mirada mientras beben de una botella de cristal que la primera ha sacado de una mochila tirada a sus pies. -¿Todo bien?- Pregunto echando un vistazo a los niños.

-Tanto como es posible.- Responde Michonne atrayendo hacia ella a Carl para que mi mujer pueda salir del coche.

-Voy a hablar con Rick.- Me dice bajito instándome con un gesto a dar al menos un sorbo de agua.

-De acuerdo, pero no os alejéis mucho, recuerda que Joe dijo que habían tenido problemas con otro grupo, no sabemos si ellos les estaban siguiendo o no.-

-¿Cómo sabes que me lo voy a llevar a andar?- Me pregunta desviando su mirada al suelo por un segundo antes de volver a mirarme.

-Es lo que haces conmigo cuando no estoy bien, apartarme del resto e intentar que me abra.- Digo pasándome la botella de una mano a la otra.

-Cariño no lo intento, lo consigo aunque tú no te des ni cuenta, eso sí, a veces me lo pones realmente difícil.- Dice dándome un beso suave en los labios.

-Solo me hago el difícil porque sé que te gustan los retos.- Me burlo.

-¿Ah sí? Está bien saber eso.- Dice rodeando el coche para llegar hasta Rick.

-Voy a buscar algo para desayunar, ¿estaréis bien?- Le pregunto a Mich preocupado por Carl y Mika.

Hay una parte de mí que aún se sorprende de que estén vivos porque aquel día en la prisión hiciesen algo tan peligroso como bajarse del autobús para intentar ayudarnos a luchar contra el Gobernador.

No sé… Es casi una locura que una decisión condenada al desastre sea la que les haya salvado la vida.

-Claro que sí, pero dales intimidad a…- Señala tensa con la cabeza en la dirección en la que se alejan Rick y Cass mientras guarda de nuevo la botella en la mochila.

-Ella sabe lo que hace, no voy a meterme en medio.- Digo extrañado por la actitud de la mujer.

-Bien, prepararé una hoguera para tus ardillas.- Sonrío divertido porque sepa lo que voy a intentar buscar.

-Más vale una ardilla que el estómago vacío.- Digo comenzando a alejarme. –Estaré cerca por si necesitáis algo.-

-Estaremos bien.- Me asegura Mich dejando que los niños salgan antes que ella del coche. –Anda, ve a hacer lo tuyo.- Me hace un gesto con la mano como si fuera un perro que la estuviera molestando.

Así que viendo que ella está tan serena como siempre me voy algo más tranquilo en busca de un poco de comida que poder llevarnos a la boca, echando una última mirada al lado contrario de la carretera a pesar de que no pueda verles ya.

Solo espero que Cass pueda ayudar a Rick a aclarar su mente, parece perdido en su propia mierda y eso es peligroso.

Sin querer darle más vueltas al asunto hasta que regresen le doy la espalda a nuestro campamento improvisado para concentrarme en el bosque que me rodea y así dar caza a los animales que viven en el.

.

-Hola.- Rick me mira sorprendido. –Me ayudas a buscar madera para la hoguera del desayuno.- Digo aunque los dos sepamos que no es más que una mala excusa para alejarnos del grupo.

-Sí, claro.- Se incorpora lentamente y me dedica una larga mirada sin decir nada más.

-Bien, vamos.- Pruebo a apoyar el pie y casi puedo hacer el juego completo, el problema es apoyar del todo mi peso, eso no me hace sonreír de alegría precisamente.

El silencio se hace tenso entre los dos cuanto más nos alejamos del coche y de los demás, es casi como si Rick fuera a estallar como una granada en cuanto estemos a la distancia suficiente.

-Anoche hablé con Michonne,- digo sin más intentando parecer tranquila.

-Imagino lo que te dijo.- Recoge un pequeño tronco y se me queda mirando de manera tan íntima que me hace sentir incómoda aunque él esté a dos metros.

-Deja de mirarme así por favor,- digo pasándome la mano por la frente. Creía que podría hacer esto, de verdad que sí, pero no tengo idea de cómo afrontar la situación sin provocar el caos de una manera o de otra.

-¿Y si no puedo dejar de hacerlo?- Me pregunta con la tristeza dibujada en cada uno de sus rasgos.

-Puedes porque Daryl te importa, es tu amigo.-

-Él es más que un amigo, es un hermano.- Escuchar eso me hace parpadear confusa, ¿cómo puede afirmar algo así e insistir en que me quiere? –Pero a pesar de eso no puedo evitar sentir lo que siento por ti…- Contengo la respiración deseando poder evitar que lo diga, -te quiero Cassidy.-

Mierda.

Gruño enfadada, tenía que decirlo para quedarse a gusto, no podía guardárselo para él, no, tenía que compartirlo con el bosque.

-Joder Rick.- Maldigo furiosa deseando arrancarle el tronco de las manos y aporrearle con él en la cabeza hasta quedarme a gusto.

-Cassidy…- Trata de acercarse pero yo entrecierro los ojos en una advertencia muda que él capta enseguida porque se detiene al instante.

-Te lo dije, entre tú y yo no pasará nada porque amo a Daryl.- Digo sin entender que pretende aparte de conseguir quedarse sin amigos.

-Lo sé, no estoy ciego, veo la manera en que os miráis, sé que lo que tenéis es fuerte y que estoy siendo un egoísta por desear que me veas de la misma manera que a él.-

-¿Entonces por qué haces esto?-

-Porque creí que estabas muerta,- dice dando un paso al frente consiguiendo que me tense. -Antes de eso nunca hubiese pensado si quiera en intentar algo, te lo juro pero…- Se humedece los labios nervioso buscando las palabras adecuadas. –Al perderte me di cuenta de que también había perdido la posibilidad de quererte,- me confiesa con la voz rota.

-Deja de decir eso, por favor.- Duele escucharle decir las palabras que sé que romperían el corazón de Daryl en dos.

-Es la verdad, y al descubrir que estas viva no puedo simplemente dejarlo estar como antes.- Otro paso más en mi dirección.

-No puedes pretender ir detrás de mí y no fallar a Daryl en el proceso,- digo intentando hacerle entrar en razón mientras veo como sigue acercándose despacio, casi como si pensase que no me doy cuenta de lo que hace. –Rick, escúchame,- digo tratando de sonar conciliadora, -yo a ti no te quiero, no de esa manera.-

-¿Dices eso a pesar de todas las veces que te has jugado el cuello por mí sin dudarlo si quiera?- Eso me hace poner los ojos en blanco al recordar una pelea que tuve con Daryl en la que me dijo algo parecido.

Así que respiro hondo y le contesto algo bastante similar a lo que dije a él aquel día. -No sé si te has dado cuenta, pero yo me juego la vida si tengo que hacerlo para proteger a la gente que me importa, no he hecho más por ti que por Merle, eso te lo aseguro.- Al fin está a tan solo unos veinte centímetros de mí, la tensión entre nosotros se puede cortar con solo un suspiro. –Apártate.- Digo despacio marcando cada sílaba.

-¿De verdad una parte de ti no siente curiosidad por saber cómo sería estar con un hombre que no tiene miedo a decirte que te quiere abiertamente?- Me pregunta en un susurro ronco, íntimo.

-Te estás pasando de la raya,- le advierto en un siseo peligroso, cabreada como el demonio con él por atreverse a hablar sobre algo de lo que no tiene ni idea.

-Lo sé, igual que sé que eres sincera cuando me dices lo que sientes por Daryl, ¿pero te niegas a darme una oportunidad por eso o por qué te preocupa que él se pierda al no estar tú para sostener su mano en la oscuridad?- Está tan ocupado mirando mis labios que no se percata de la bofetada que se le avecina hasta que ya le he cruzado la cara por capullo.

-Eres un estúpido por subestimarle, ¿perderse en la oscuridad solo por qué le falte yo? Jamás, no tienes ni idea de lo fuerte que es.- Me abstengo de decir qué el propio Daryl tampoco es consciente.

-Cassidy…-

-No.- Digo autoritaria consiguiendo que me mire sorprendido. –No me interesa que me llene los oídos de te quieros un hombre que no es capaz de ver lo incómoda que me hace sentir su cercanía, en especial porque dicha cercanía es un intento de reclamar mi persona y yo no soy propiedad de nadie.- Rick agacha la mirada dando un paso hacia atrás avergonzado. Aprieto mis puños furiosa con él ante su arrepentimiento infantil, ya que he intentado ir por las buenas sin que sirviera de nada, así que ahora aunque no le guste tendrá que ser a las duras. –Puede que Daryl no me diga que me quiere todos los días, ni siquiera todas las semanas, pero me lo demuestra en cada instante que compartimos juntos, te aseguro que para mí sus acciones valen más que todas las poesías de amor jamás escritas, porque son algo real.-

-No pretendía hacerte sentir mal solo….-

-Solo pensaste en ti, como hombre, en que me deseabas en ese instante y en que por lo tanto a mí se me iban a caer las bragas porque me dijeras que me quieres.- Niego con la cabeza. –No funciona así.- Me noto la respiración acelerada, todo lo que quiero es salir corriendo lejos de Rick ahora mismo, a pesar de que lo considere un amigo él realmente me ha hecho sentir indefensa por un minuto, debido a la confusión que me generaba el no saber cómo pararle los pies sin provocar un conflicto entre él y Daryl.

Tras decirle eso me pongo tan derecha como puedo ante Rick para enfatizar mis palabras, porque si algo tengo claro es que nadie tiene derecho sobre mí, sobre mi cuerpo o sobre mis emociones, yo decido a quien quiero, así como el donde y el cuándo lo demuestro.

-Lo siento.- Me mira con sus grandes ojos azules brillantes por las que supongo son lágrimas de vergüenza sin derramar.

-Ahora voy a volver con los demás, tú deberías pensar un rato antes de hacer lo mismo en que querer a alguien no significa imponerle tus sentimientos.- Digo dándome la vuelta haciendo mi mejor esfuerzo para que las rodillas no se me doblen al caminar. –Una cosa más,- digo sin girarme a mirarle. –Si intentas besarme alguna otra vez, o me tocas de manera que me haga sentir incómoda no me limitaré a darte un bofetón.- Le advierto cortante dejándole solo.

.

Destripo la segunda de las ardillas que he cazado justo en el momento en que Cass sale del otro lado del bosque bastante molesta, conozco de sobra esa forma de andar en concreto, como si un coche de lujo metiera la sexta marcha para acelerar.

Intercambio una mirada con Michonne y no necesitamos más, ella se hace cargo de terminar el desayuno mientras yo voy a ver que es lo que ha pasado.

-Ey, ¿algo que deba saber?- La pregunto notándola terriblemente tensa.

No me hace ni pizca de gracia verla así, sé que Rick no está bien, pero eso no significa que pueda desquitarse con ella hasta el punto de dejarla así de nerviosa, sobre todo cuando ella lo que intenta es ayudarle, como todos.

Cass me mira con las manos aún apoyadas en el capó del coche. -No, nada salvo que al final nos hemos entendido.- Dice torciendo la boca en un mohín despectivo. –Aunque para ello ha hecho falta que le diese un bofetón.- Saber eso hace que apriete mis puños cada vez más molesto con Rick.

-¿Se puede saber que ha pasado para que llegaras a eso?- Pregunto intentando parecer calmado.

-Ha dicho un montón de gilipolleces y yo no estoy en mi mejor momento para aguantar esa clase de mierda ahora.- Me explica sin entrar en detalles esforzándose por calmar su respiración.

-¿Qué te ha dicho?- Insisto queriendo saber más mientras paso mi mano por su espalda despacio para ayudarla a relajarse, sintiéndome culpable por haber dejado que se enfrentara ella sola a lo que sea que le sucede a Rick.

-Créeme, mejor no preguntes.- Dice mirándome cansada. –Pero no te extrañes si me mantengo alejada de él por su propio bien.-

Eso consigue sacarme una sonrisa. -¿Para evitar volver a cruzarle la cara?- Pregunto divertido atrayéndola hacia mí para abrazarla y hacerla sentir mejor, ella enseguida hunde su cara en mi pecho, recordándome sin querer lo pequeña que es comparada conmigo, con su manera de ser tan vibrante muchas veces consigue que me olvide de eso.

-Te quiero.- Dice besándome el pecho antes de mirar hacia arriba, directa a mis ojos. –Necesitaba este abrazo, gracias.- Dice y en ese instante la siento ser pura luz entre mis manos.

-No preguntaré que ha pasado como me has pedido.- Digo clavando mis ojos en los suyos. –Pero si vuelve a hacer o a decir algo que te ponga en este estado quiero que me lo digas.- Le pido serio.

-Daryl no, no quiero que tengas problemas con él por mi culpa.- Se remueve nerviosa convenciéndome con eso de que la cosa ha sido más grave de lo que me deja ver.

-Sí, es mi amigo, pero tú eres más que eso, eres mi u-gi-tsi-ha, mi luz,- noto como sus mejillas se sonrojan y subo mi mano izquierda hasta su nuca para acariciar su cuello, provocándole un gemido suave. –Para mí no hay nadie más importante, por eso quiero estar ahí cuando me necesites, porque aunque puedas luchar tus peleas perfectamente sola me tienes a mí para apoyarte, no lo olvides.-

-Tengo tanta suerte de tenerte que ni yo me la creo,- dice y acto seguido me agacho para levantarla, ella enseguida enreda sus piernas en mis caderas para darme un beso que me deja hambriento de más.

-No sé si tienes suerte, pero mientras pueda haré todo lo que esté en mi mano por verte feliz, eso te lo aseguro.- Apoya su frente contra la mía y nos quedamos así un rato, sin preocuparnos por nada más que por nuestras respiraciones mezclándose.

Después de eso desayunamos todos juntos, aunque no me pasa desapercibido que Rick hace un esfuerzo muy medido por evitar mirar a Cass, evidentemente sintiéndose culpable por lo que sea que le haya dicho.

Al menos no tengo que preocuparme porque él siga teniendo ganas de bronca.

-Cassidy,- Carl va de su mano, haciéndole de apoyo cuando nota que ella lo necesita a pesar de su vara, sin duda algún día será un buen hombre.

-Dime.- Dice distraída.

-Canta algo por favor.- Le pide él necesitando distraerse de todo lo que ha pasado en las últimas horas.

-Sí,- Michonne que va más adelante con Mika se gira para mirarla. –Escuchar algo bonito para contrarrestar la fealdad de este mundo no estaría mal.- Añade para apoyar la petición de Carl.

-Si es lo que queréis está bien, dadme un segundo…-

Pasan unos minutos en los que nadie insiste más, dejándola tiempo para pensar, y de repente su voz empieza a alzarse como un bandera de esperanza en medio de un mundo destrozado por sus propios medios egoístas.

Elegiremos nuestras batallas porque sabemos que

vamos a ganar la guerra

No estamos nerviosos porque

Hemos hecho añicos todo esto antes

Más firmes que el acero, porque estamos listos

Con nuestros escudos y espadas

De nuevo en la silla de montar porque reunimos

todas nuestras fuerzas para más

El pecho se me hincha de orgullo al escucharla porque esta canción es para nosotros.

Y no nos arrodillaremos,

No nos romperemos

No, no tenemos miedo de hacer

Lo que sea necesario

Nos la está regalando para recordarnos que podemos hacer esto por el tiempo que sea necesario, porque ya hemos tenido que enfrentarnos a cosas así en el pasado y hemos sobrevivido.

Nunca nos arrodillaremos,

Nunca nos romperemos

Porque somos guerreros,

Lucharemos por nuestras vidas

Como soldados,

Durante toda la noche

Y no nos rendiremos,

Sobreviviremos

Somos guerreros

Y somos más fuertes,

Por eso estamos vivos

Conquistaremos, una y otra vez

Nunca vacilaremos,

Sobreviviremos

Somos guerreros

Somos guerreros

Mientras la escucho sigo el ritmo con mis dedos sobre mis vaqueros, tiene razón, somos guerreros. Cada uno de nosotros ha demostrado que no está dispuesto a rendirse sin luchar hasta el último golpe por mucho que este duela.

Como vikingos, estaremos luchando

A través del día y la noche

Estaremos marchando a través de la oscuridad

Hasta la luz de la mañana

Incluso cuando es más difícil,

Como la armadura nos verás brillar

No, no nos detendremos

Y no caeremos hasta que la victoria sea nuestra

Para mí ella es la luz que me guía en la oscuridad hasta una nueva mañana, porque saber que está a mi lado me hace creer en la victoria incluso cuando parece imposible ganar.

Y no nos arrodillaremos,

No nos romperemos

No, no tenemos miedo de hacer

Lo que sea necesario

Nunca nos arrodillaremos,

Nunca nos romperemos

Porque somos guerreros,

Lucharemos por nuestras vidas

Como soldados,

Durante toda la noche

Y no nos rendiremos,

Sobreviviremos

Somos guerreros

Y somos fuertes,

Por eso estamos vivos

Conquistaremos, una y otra vez

Nunca vacilaremos,

Sobreviviremos

Somos guerreros

Oh, no puedes derribarnos

No puedes detenernos ahora

Tenemos todo un maldito ejército

Oh, no puedes derribarnos

No puedes eliminarnos

Superaremos esto

Guerreros,

Cass se anima haciendo que Carl gire sobre sí mismo, él se tropieza un poco con sus propios pies para evitar chocar contra ella y no hacerla daño. Yo sonrío al darme cuenta de eso, es un buen chico.

Lucharemos por nuestras vidas

Como soldados,

Durante toda la noche

Y no nos rendiremos,

Sobreviviremos

Somos guerreros

Y somos fuertes,

Por eso estamos vivos

Conquistaremos, una y otra vez

Nunca vacilaremos,

Sobreviviremos

Somos guerreros

Somos guerreros

Somos guerreros

Tiene toda la maldita razón, puede que a veces no parezca fácil ver aquello de lo que somos capaces por toda la sangre que mancha el camino, pero lo haremos, sobreviviremos juntos porque así somos fuertes y sobre todo porque no luchamos por nosotros mismos, sino los unos por los otros.

Eso es lo que nos hace guerreros.

Al terminar la canción Rick finalmente se anima a acercarse para hablar conmigo, ha estado evitándome tanto como a Cass sino más.

-Daryl yo,- carraspea incómodo.

-No quiero saberlo.- Él me mira serio. –Ella me ha dicho que es mejor que no pregunte, así que yo no pregunto y tú no me lo cuentas.-

-He metido la pata.- No digo nada que lo contradiga ya que es evidente. –Es que…- Se pasa la mano por la cara.

Suspiro al no poder evitar sentir algo de pena hacia él. -Dile que lo sientes, es Cass, te perdonará.-

-No creo que ahora mismo sea lo mejor,- dice mirando a otro lado.

-Puede que tengas razón, me ha costado calmarla.- Aprieto los dientes al ver como la mira cuando le digo eso, igual que yo cuando sé que la he herido de alguna manera, y no me gusta verme reflejado en él, no por ese motivo. –No voy a preguntar, pero si vuelvo a verla así de alterada por tu culpa no será solo asunto vuestro, también lo será mío.- Le advierto hosco, sin darnos cuenta los dos nos detenemos en medio de la carretera mientras los demás siguen avanzando.

-Bien.- Es todo lo que responde tras un tenso silencio. –Pero no creo que sea necesario, no queda nada de que hablar, nos lo hemos dicho todo ya.-

-Mejor así.- Digo reanudando el paso, queriendo dejar atrás el pensamiento que empieza a rondarme por la cabeza.Ese que me dice que Rick Grimes siente algo por la mujer a la que amo.

Aprieto la mandíbula frustrado conmigo mismo, porque no me puedo creer que después de haberla recuperado hace apenas con hoy dos días ya esté celoso de mi mejor amigo, otra vez.

Sin embargo sé que no me he imaginado su forma de mirarla, pero sí lo que estoy pensando que ha pasado en ese bosque es cierto entonces significa que… La miro sorprendido, ¿a pesar de todos mis miedos ella le ha rechazado? ¿Por mí?

Una sonrisa incrédula se dibuja en mi cara lentamente.

Sin poder controlarme acelero el paso y choco mi hombro suavemente contra el de ella, Carl sonríe al vernos hacer el tonto antes de darnos algo de intimidad.

-Así que me quieres.- Digo maravillado saboreando las palabras.

-Lo dices como si acabarás de darte cuenta.- Me dice riéndose divertida, -por supuesto que lo hago.- Me saca la lengua, -no creí estar siendo tan sutil como para engañar a un cazador tan experto como tú.-

-U-na-du´´- li- le digo bajito al oído notando como ella se estremece. -¿No vas a preguntarme que significa?- Le digo con la voz ronca de la emoción.

Cass me mira por encima del hombro con las mejillas sonrojadas.

-No me hace falta.- Acaricio su brazo hasta que solo se rozan los dorsos de nuestras manos. –También te quiero.- Me dice contenta lanzándome un beso, y a pesar de que yo vuelvo a quedarme en la retaguardia junto a Rick, la siento más cerca de mi corazón que nunca porque ya no tengo miedo de que abandoné por alguien mejor, al fin me he dado cuenta de que ella me escoge cada día por mí mismo y eso es todo lo que necesito para ser inmensamente feliz.

En cuanto a Rick ya hablaré con él en otro momento si es que tengo que hacerlo, ahora simplemente quiero disfrutar de que Cass me quiere.

Buenas almas corsarias.

U-na-du´´- li en Cherokee significa querer, más que te quiero, pero es lo que me ha dado el traductor así que nos lo quedamos.

Os dejo por aquí el enlace a la página:

Comentemos el capítulo, la reacción de Daryl ¿por qué no se da de leches con Rick? Porque a pesar de todo por lo que ha pasado en su relación con Cass, todos los problemas que han superado, y el cómo han luchado el uno por el otro, Daryl es una persona con una visión de sí misma muy negativa, es decir, en la serie varias veces cuando hablan de Merle ya muerto Daryl dice que si su hermano siguiese vivo él no sería bueno, cuando es mentira porque yendo con su hermano a pesar de que este no quería salvaron a una familia, y Merle quiso robarles después y Daryl no le dejo.

Entonces partiendo de ahí, él sabe que ella le quiere evidentemente pero en el fondo, como no se considera digno siempre está esperando el momento en el que ella se dé cuente y le deje. Pero resulta que lo que más le preocupaba ha pasado, o eso intuye por la mirada de Rick, y a pesar de como Rick la mira ella, Cass se queda con él.

Y por primera vez Daryl disfruta del hecho de darse cuenta de que ella le quiere más de lo que él se atreve a soñar a pesar de todo lo que Cass le está diciendo siempre.

Me como a Daryl en serio. Creo que él es la clase de persona que aunque no lo diga con palabras nunca deja de agradecer lo bueno que tiene.

Cambiando de tema, ¿cómo creéis que será el reencuentro entre #Mele ahora que Carol le ha dicho a Ale lo que Merle siente? ¿A pesar de lo que le dijo a Carol él inconscientemente esquivará al mayor de los Dixon? Y reencuentro de Ale y Cassidy, se avecinan, abrazos, lloros y cursilerías a más no poder, recordemos que esos dos se juntan y son puro amor empalagoso Disney.

Dicho todo esto que no ha sido poco, gracias en a Poty90 por comentar, y a en gracias por los votos y los comentarios, en serio me encantan a Kisalifibaeni, are221090 y a Debie_Daryl, espero que el capítulo os haya gustado y como siempre besototes for all.