97. Si hubiera algo que robar, lo robaría.
—Me muero de ganas para ver como coqueteas con Sakura. —se burló Naruto, levantándose a duras penas del suelo. Los músculos le dolían y quería largarse a llorar a un lugar lejano, sin embargo, al limpiar su sangre que le escurría del labio, se sintió victorioso.
—Habla por ti, tarado. —rechistó Sasuke, tirado en el suelo, con varios moretones en el rostro y una ceja rota. —Seguro que antes de que puedas decirle cuanto la quieres, ya estarás huyendo de Konoha.
—Lo dice quién se quería ir con Orochimaru. —bufó Naruto, sentándose en el suelo.
Sasuke lo imitó, ambos cara a cara, dibujaron una sonrisa en su rostro; una más deslumbrante que la otra.
— ¿Estarás preparado para cuando de lo mejor de mí? —preguntó Sasuke. Naruto resopló. —No me contendré a partir de ahora, Naruto.
—Seguro que ni lo estabas haciendo. —sonrió Naruto, levantándose. Las piernas le temblaron y estuvo a punto de caer, pero al final fue capaz de mantenerse en pie.
—Naruto.
—Estaré preparado para dar lo mejor de mí también, Sasuke. —respondió, comenzando a avanzar al bosque, directo al campamento.
Él no lo siguió y Naruto agradeció eso, sus sentimientos y él necesitaban estar solos por un rato. El corazón le punzaba con fuerza, al igual que la cabeza, estaba demasiado agobiado y necesitaba romper a llorar en cualquier rincón. ¿Dar lo mejor de él? Ya estaban dando lo mejor de sí ambas partes y la respuesta para todos era clara, el elegido sería Sasuke. Podía notarlo con sus interacciones, con los gestos de Sakura que eran dedicados exclusivamente a Sasuke. Esa armonía, amor y unión que tenían los dos, no podría ni compararse un poco a la que tenían Sakura y él.
"Te habría dado la mejor parte de mí."
Las palabras seguían grabadas en su cabeza. Quizás, de haber actuado antes, podría estar con la persona que más amaba en el mundo.
Naruto se sentó en el pie de un árbol, contemplando la luna. Era tan grande y magnifica, la podrías mirar por horas y nunca cansarte; no había ninguna persona en el planeta que no adorara la luna. Sin darte cuenta eras atraída a ella.
— ¿Naruto? ¿Te encuentras bien?
Por un segundo escuchó la voz de Sakura aparecer donde él, pronto se dio cuenta que su mente jugó una mala pasada. Como desearía que estuviera ahí.
—Hinata.
—I-Iba por agua, te vi caminar malherido, ¿necesitas que llame a un médico? —preguntó, preocupada, aunque también se le notaba nerviosa.
El chico notó que su propio nerviosismo por tenerla cerca había desaparecido, sustituido por los pensamientos hacía Sasuke y Sakura.
—No. —respondió más seco de lo que hubiera querido.
Hinata se quedó parada contemplándolo en silencio, al inclinarse un poco más, percibió que Naruto tenía los bordes de los ojos hinchados y rojos, conteniendo las lágrimas que seguro querían escapar. La líder momentánea del clan Hyuga se sentón sin decir nada más, a su lado, mirando la luna como él. Naruto deseó decirle que se fuera, pero no tenía fuerzas ni para rechazar su compañía, además Hinata no tenía la culpa y no parecía que fuera a darle consuelo más allá de aquella acción.
Así que la dejó hacer, sin protestar nada.
Luego de bastante tiempo, Naruto la miró. La luna le quedaba bien a Hinata, su piel resaltaba más, parecía estar bañándose en las luces de esta, su cabello brillaba y se fundía al mismo tiempo con la oscuridad del bosque. Por supuesto, era preciosa.
—Hinata.
— ¿Qué pasa? —su contestación fue torpe y lenta, debido a que se hizo a la idea de que Naruto no hablaría toda la noche.
— ¿Por qué estás enamorada de mí? —preguntó, serio.
Ella tomó dos escalas de color rojo en su cara y tuvo que voltearla a un lado, avergonzada de semejante pregunta.
— ¿P-Por qué…? —balbuceó sin saber que responder.
Al mirar de reojo a Naruto notó que él no le quitaba los ojos de encima, de verdad parecía curioso.
—Tú dijiste que me amabas…
—Naruto.
— ¿Qué hay de bueno en mí que Sa-…? —se quedó callado, apretando el pantalón entre sus puños. —Olvídalo, Hinata. Lo siento.
Hinata entendió en ese instante a que se debía su pregunta, y aunque su corazón sufrió un golpe que lo estrelló, decidió contestar pese a que ello significara romperlo por completo.
—Tu valentía. —dijo de pronto, atrayendo la atención de Naruto. —El hecho de que siempre te enfrentas a todo a pesar del miedo. Que cuando das un paso atrás, buscas dar cien pasos más hacía adelante. —una sonrisa apareció en su rostro, pequeña y tímida. —Cuando éramos niños fue lo primero que me atrajo de ti. Te miraba y dabas todo tu esfuerzo a pesar de que otros te rechazaban. Pensé que no era justo, sin embargo, tu guardabas todos esos sentimientos y volvías con el doble de fuerzas al día siguiente; siempre pensé que quería llegar a ser como tú un día.
—Hinata…
—Pero entonces, Sakura llegó contigo. —no hubo rastro de resentimiento en su voz, es más, parecía contenta de recordarlo. —Nunca había notado a Sakura, hasta que comenzó a jugar contigo. Ambos no parecían congeniar del todo, sin embargo, esa barrera que ella tenía en ese entonces, tú lograste derrumbarla con sus maravillosas sonrisas. ¡Y volví a confirmar lo genial que eras! ¡Porque nunca te diste por vencido en encontrar un amigo! En cambio yo, pensé que seguiría igual toda mi vida, tenía la esperanza que me tocara en tu equipo, de esa manera, quizás tu podrías salvarme. Serías ese príncipe de los cuentos, que me haría feliz.
Ella volvió a tomar aire, estaba agitada pues apenas se había dado un respiro en pronunciar todo eso.
—Y cuando no me tocó contigo, me sentí devastada. —admitió. Sus orejas habían tomado un color escarlata. —Creí que mi destino sería así para siempre. Que si tu no me rescatabas, estarían encerrada en mí y cada vez parecía más difícil escapar... —hizo una pausa, recordando aquellos momentos. Naruto sabía a qué se refería, él en algún momento tuvo los mismos pensamientos; hasta que Sakura y Sasuke llegaron a su vida. —No tenía fuerzas para avanzar.
A comparación de momentos atrás, Hinata, aunque todavía ruborizada, ahora era capaz de darle la mirada.
—Hasta que descubrí que no era así, Naruto. —contó emocionada e inevitablemente Naruto sintió la empatía crecer dentro de él, sintiendo alegría por ella. — ¡Conocí a Kiba, Shino, Akamaru y Kurenai-sensei! —sin darse cuenta, Hinata dio unos pequeños brinquitos. — ¡Eran increíbles! ¡Shino con sus insectos! ¡Kiba y Akamaru con sus ataques! Por primera vez, sentí algo que no iba relacionado contigo, Naruto. Y que me hacía feliz. Quise a estar a la par de ellos, por eso entrenaba, para que pudieran reconocerme, y a mi mente llegó que si ellos me reconocían, tú también serías capaz de hacerlo. Por eso entre a los exámenes chunnin, quería ver que tan fuerte te habías hecho… y cuando me enfrenté a mi primo Neji, tú me salvaste.
—Yo solo grite como idiota. —contestó Naruto, abrumado por todos los sentimientos de Hinata. —Solo hice que Neji la tomara más contigo.
—Me hubiera dado por vencida de no ser por ti. Después venciste a mi primo Neji, cumpliste la promesa que hiciste y yo estaba muy feliz. —suspiró Hinata. —Sé que amas a Sakura. —expresó sin ningún tapujo, tampoco había sentimientos en su voz; era como si ya lo hubiera aceptado. —Y estoy feliz por ello.
—Ella ama a otra persona. —confesó Naruto, sin podérselo guardar.
—Yo… lamenté mucho no hacer nada desde antes, Naruto. —siguió Hinata, dándole una mirada firme. — "¿Y si hubiera quedado en su equipo…? ¿y si le hubiera hablado desde antes…? ¿y si hubiera estado desde siempre para él…?" Todos esos pensamientos inundaron mi cabeza cada que te veía, hasta que de comencé a decidirme en hacer las cosas. Desde aquella promesa hecha, de que te protegería a ti y a todo lo que amas, decidí que daría mi mayor esfuerzo por ti.
—Lo siento, Hinata.
—Me declaré, y no me he arrepentido ni un momento de eso. —aseguró, asintiendo con la cabeza. —Aunque haya resultado de esta forma.
Naruto le dio una sonrisa triste.
—Un largo amor no correspondido no es digno de admirar. —aseguró; Naruto podría jurar que se lo dijo a ambos.
—Hinata…
—Una vez que has dado tu mayor esfuerzo, puedes retirarte con la cabeza en alto. Así que Naruto, a pesar de que me has enseñado a no rendirme, justo ahora, me doy por vencida. —dijo Hinata, llevándose una mano a su pecho. —Si hubiera algo, por más mínimo que fuera, que demostrara que podrías amarme, lo robaría. —sonrió. —Pero no es así.
Un corazón roto, se sentía asquerosamente doloroso.
—Gracias por amarme, Hinata.
Ella se dio la vuelta, queriendo evitar las lágrimas de aquello. No era demasiado fuerte todavía. Fue hasta que Naruto la tomó del brazo, que ya no pudo contenerse más y las lágrimas comenzaron a fluir.
—Yo sé… que alguien va a amarte como yo no pude hacerlo, Hinata. —dijo Naruto, para después tomarla de los hombros. —Y cuando eso suceda, yo mismo me aseguraré de dejarle en claro que no puede lastimarte.
—Naruto…
—La promesa que me hiciste, la revertiré para ti. —sentenció. Hinata, que pensaba que no la recordaría, lo observó entre lágrimas, sorprendida. —Esos sentimientos tan increíbles que tienes, los cuidaré de ahora en adelante, desde este día, hasta el final de mis días, juro que voy a protegerte.
Ella tomó las manos de Naruto, y sin pensarlo demasiado se inclinó a él, robándole un pequeño beso cerca de la comisura de los labios. Naruto volvió a sonrojarse, sin saber que decir ante el contacto.
—E-Estoy feliz de haberme enamorado de ti. —concluyó Hinata, dándole una sonrisa tan grandes como las que él les daba al mundo, y se marchó.
—.—.—.—.—
Sakura miró con un aura oscura a Sasuke, dejando caer el balde para el agua que llevaba.
— ¿Qué demonios haces, príncipe idiota? —bramó, enojada. —No tenemos suministros médicos y te has lastimado en una pelea. ¿Dónde está el otro idiota?
—No fue una pelea. —rezongó Sasuke, apartando la mirada, indignado de la sugerencia.
—Sí, seguro que solo fue un intercambio de palabras entre bestias. —Sakura se tronó los dedos de la mano, logrando poner nervioso al contrario. — ¿Te parece si tú y yo intercambiamos palabras?
Justo cuando Sasuke pensó que le iba a soltar el primer golpe en la cabeza, Sakura se puso en cuclillas y comenzó a curar sus heridas. La sensación de calidez volvió a embriagarle el corazón.
—De verdad, ¿por qué han peleado ahora? Hace mucho que no lo hacían. —se quejó Sakura, molesta.
Sasuke la observó de frente, algunos cabellos le caían con gracia en la cara, como hilos finos de seda. Los ojos esmeralda de Sakura, que ahora contemplaban la herida de su ceja, lucían brillantes con la luz de la luna, rebosantes, como dos perlas mágicas que podrías ver toda la vida y nunca cansarte.
Él llevó una mano a la cara de ella, tanteando con sus dedos su piel. Sakura parpadeó, desconcentrándose de la curación y adquiriendo un pequeño rubor en sus mejillas. Sin quererlo recordó aquella vez que se besaron al pie de un árbol y la estrella que Sasuke bajó para ella.
— ¿Q-Qué? —Sakura le apartó la mirada, haciendo un mohín. —Aún estoy molesta, ¿sabes?
Sasuke la atrajo para sí, sentándola arriba de su regazo.
— ¿¡Q-Qué diablos…!?
—Cuando te conocí, ni siquiera pensé que podría llegar a amarte. —dijo Sasuke, tomando el rostro entre sus manos, haciéndola callar. —Había renunciado a ser feliz, pero apareciste frente a mí con tu semblante fruncido y llamándome príncipe idiota. Me enamoré de ti antes de saber si quiera lo que era el amor. Desde ese momento hasta hoy, he sido muy feliz, no hay día que no piense en lo idiota que habría sido de haberte dejado ir.
—Sa-Sasuke…—Sakura se cohibió, alzando sus hombros y agachando la cabeza. Todos esos sentimientos por el Uchiha comenzaban a abrumarla cada vez más.
—Sakura, estoy seguro de que no podría enamorarme de otra persona que no seas tú. —Sasuke la contempló con expresión confusa y angustiada. — ¿Podrías ser solo para mí?
La boca de Sakura tembló, sin saber responder correctamente. Las manos aferradas a los hombros de Sasuke se apretaron con suavidad, por el nerviosismo que sentía. Justo cuando iba a obedecer a todos esos pensamientos que le gritaban y le dijeran que sí, Sakura fue levantada con fuerza de su regazo, haciendo que traspillara con sus talones y cayera al suelo de sentón, a unos cuantos metros lejos de Sasuke.
— ¿Q-Qué…? —ella giró la mirada atrás, conociendo la técnica.
—No puede. —contestó una voz entre las sombras; una cabellera rojiza se asomó, Sakura estaba a punto de llamarlo cuando su cuerpo de inmediato fue atraído, como si de una muñeca de trapo se tratara, él la trapo entre sus brazos, mirándola con una indiferencia total.
—Este cuerpo, me pertenece, Uchiha.
— ¿¡Qué demonios!? ¡Suéltame! —reprochó Sakura, quitándose de su agarre. Sasuke de inmediato se puso de pie, desfundando su espada, dispuesto a atacarlo.
—Esa no es forma de tratar a quién ha salvado a tu aldea. —declaró Sasori.
— ¿De qué demonios hablas?
— ¡Los ninjas de Sunagakure y Kumogakure han llegado!
El gritó de la multitud llegó incluso a Sakura (debido a que no estaba demasiado adentrada en el bosque), ella volvió la vista a Sasori y él alzó una ceja ante su confusión.
—Fuiste tú.
—Corrección, fue un trato que hice con Itachi. —cortó Sasori, luego la señaló. —Para obtenerte.
Sasuke dejó caer su espada en un ruido seco.
