CAPÍTULO 36

Me encuentro volando hacia Roma después de haber tomado precedentemente un vuelo de Moscú a Berlín y luego un tren de Berlín a Milán. Pensaba disponer del tempo para conocer a Vladan, pero él también se ha apresurado a sacarme de allí. No soy estúpida, sé que hay una guerra en marcha.

Después de lo que sucedió en Madrid, sabía que no el problema no estaba resuelto. Me han procurado documentos falsos y algunos cheques que, según Vladan, debería usar para llevar una vida acomodada. No tengo ninguna intención de usar ese dinero conociendo su proveniencia, y mucho menos crearme una nueva identidad.

Quiero ser la que soy y superaré cualquier obstáculo si es necesario. No permitiré que su mundo me devore y no dejaré que decidan sobre mi vida. Tengo casi veinte años y creo ser capaz de construirme una vida a mi manera. No puedo negar tener miedo, pero soy consciente de que nadie podrá hacerme más daño del que me han hecho. No es un mal físico, es algo que va más allá.

Un dolor que llevas dentro para siempre y que no puedes eliminar. He tenido menos de diez horas para conversar con Vladan, pero han sido suficientes. Hemos hablado de su vida y le he contado la mía. Hemos llegado a la conclusión de que entre nosotros no tiene que haber ninguna relación en el futuro. Ha prometido que mi vida será tranquila y sin interferencias, y lo que más me ha impactado ha sido cuando ha dicho que se aseguraría que nadie me hiciera daño. No hay ningún vínculo entre nosotros y no puedo cambiar la situación.

Tal vez el odio me obnubila la mente, pero prefiero seguir mi camino y no incluirlo en mi vida. He reflexionado mucho aunque el tiempo era escaso. Como primera hipótesis he considerado la idea de volver a Madrid, pero luego he pensado que sería una idea estúpida. No solo tengo que preocuparme por encontrar un sitio tranquilo, sino también por mis enemigos que me han puesto en el punto de mira.

Razonando y pensando en varias opciones, he encontrado la mejor: me iré a Roma donde mi tía Penélope. En realidad no es mi tía, pero yo la considero como tal desde los seis años. Fue mi niñera durante muchos años, le debo mucho. Siempre he podido contar con sus consejos y con el afecto femenino que me ha faltado en la vida. Me cuidó mientras mi padre trabajaba para que no me faltara de nada. Fue ella quien me enseñó que es necesario pensar antes de actuar, consejo que he seguido mucho en el último año.

Me culpo por no haberla llamado cuando se trasladó a Italia junto a su marido Stefano. Un hombre adorable que la quiere y le hace feliz. Lo que habría querido para mí, pero Sasuke no es ese hombre. Nunca renunciaría a su vida por mí. Suspiro mientras aparto el cabello a un lado, pero el viento lo despeina nuevamente. Dejo que revolotee. Recorro el pasillo del aeropuerto y sé que dentro de poco las puertas correderas se abrirán. No puedo llevar ninguna máscara esta vez porque no puedo mentirle a ella.

No estoy dispuesta a contar lo que ha pasado realmente, pero no puedo esconderle el niño que llevo en el vientre. Mentiré por última vez, por el bien de todos diré que el padre del niño me ha abandonado. Debería estar tranquila, ella no habla con mi padre y ninguno podría descubrir la verdad. Me pregunto qué pasaría si Sasuke supiera la existencia del niño. Tal vez me he equivocado despojándolo de semejante alegría, pero creo que es la opción más segura. Él ya no me quería y yo había decidido que mi hijo no formaría parte de su mundo. No tiene que descubrir que espero un hijo. Quiero vivir una vida normal y tranquila. No he parado de pensar en nuestro último encuentro. Todavía no me entra en la cabeza lo que ha pasado. Era distante, frío, pero sus ojos lo traicionaban.

No quería dejarme ir, pero lo ha hecho. Ha elegido respetarme renunciando a mí. He reflexionado mucho sobre esta decisión y he llegado a la conclusión de que su amor infringe cualquier regla. Ninguno me querrá como me quiere Sasuke Volkov. Las puertas correderas se abren y entre la multitud vislumbro a mi tía y a su marido. Voy hacia ellos mientras ella sonríe de felicidad. Este es el inicio de una vida y no permitiré que el pasado arruine todo. Mi tía me abraza, me acaricia el cabello y yo me siento a buen recaudo por primera vez después de mucho tiempo.

—Oh, cariño. Es fantástico verte, te he echado mucho de menos. —Dice entusiasta. Fuerzo una sonrisa mientras su marido Stefano coge la maleta. Nos encaminamos hacia el aparcamiento y no sé por qué extraña razón miro a mi alrededor. Busco, pero no veo nada. ¿Qué estás buscando, Sakura? Sasuke no vendrá a buscarte, te ha dejado. Tal vez he esperado hasta el último momento para que viniera a buscarme, pero eso no sucederá. Suspiro apoyando mi mano en el vientre, un acto reflejo. Deseo tanto tener a mi hijo y haré cualquier cosa por tenerlo a salvo. Me

pregunto si Vladan ya ha descubierto que no seguiré su plan. Espero no haber dejado rastro. No creo que se ponga a comprobar todos los vuelos del planeta para descubrir dónde estoy. Había dicho que en Berlín estaría a salvo, pero yo no quiero vivir siempre con el miedo de que alguien venga a buscarme. Ninguno puede dar con mi tía y no creo que consigan llegar a mí. Me alejaré de mi pasado, estaré obligada a apartarme de todos para que nadie corra peligro.

Mis amigas no creo que me busquen después de lo que pasó, entre nosotras ha cambiado algo, tal vez todo, como si el hilo férreo que nos unía se hubiera desgarrado definitivamente. En cuanto a Carlos, siempre será mi padre, lo quiero mucho y siento haberle creado problemas. Dejaré que el tiempo cure las heridas, nunca digas de esta agua no beberé, tal vez un día acepte mi situación.

Ahora mismo mi primera prioridad es arreglar mi vida. Tendré que contarle a mi tía la situación intentando no entrarme demasiado en detalles sobre lo que ha pasado. De alguna manera es como si quisiera proteger a Sasuke, no consigo describir su lado negativo y es frustrante. Intento despejar mi mente y pensar en el presente. Observo a mi tía y a su marido y pienso que todo irá bien. Quiero creer en ello.

SASUKE

Escucho el tictac del gran reloj colgado en la pared con la mirada puesta en la puerta. Estoy sentado en este maldito sillón y me parece una eternidad. La puerta se abre chirriando y Vladan entra. —Volkov, veo que todavía estás vivo. —Comenta mientras se acerca a su escritorio.

—Ya sabes por qué estoy aquí. ¿Cómo está? —Pregunto yendo al grano. Es una tortura estar alejado de ella, pero hasta que no resuelva la situación no podré acercarme. Ha sido desgarrador mirarla a los ojos y pedirle que se marche.

—Espero que bien. Me levanto de sopetón y lo miro intimidante.

—¿Qué coño quiere decir "espero que bien"? Se encoge de hombres y luego abre un cajón. Extrae un sobre y lo apoya en la mesa.

—Por lo que parece mi hija ha salido a mí y a su madre. No ha seguido nuestro plan y, por si fuera poco, lo ha hecho sin dejar rastro. —Explica golpeteando con los dedos la superficie de madera. Ese pequeño trasto es incorregible. Debía imaginar que nunca seguiría el plan de Vladan. ¿Dónde se esconderá?, ¡la encontraré!, ¡no puede escapar de mí! Niego con la cabeza disfrutando de la situación mientras Vladan me mira sorprendido.

—No hay nada de que reírse. No ha seguido nuestro plan y Pavlov podría encontrarla. Parece seriamente preocupado y es extraño verlo vulnerable. —Pavlov tendrá el fin que se merece. Nuestros hombres ya han puesto en marcha el plan. Nunca hubiera imaginado que habría colaborado con mi peor enemigo, sin embargo, por el bien de Sakura, lo haré. Nunca renunciaré a ella, pero primero tengo que comprobar que está a salvo.

—Esto es para ti. —Murmura deslizando el sobre en mi dirección. —Es de Sakura. Me ha escrito una carta, no es bueno. Estará desorientada y perdida. Le dije que se marchara cuando he sido yo quien la obligó en el pasado a quedarse. En sus ojos vi la sorpresa y fue muy duro dejarla ir, cuando habría querido abrazarla para siempre. Rechino los dientes mientras cojo el sobre con la mano.

—Arreglemos las cuentas con Pavlov, así podemos volver a nuestras vidas. —Sabes perfectamente que no será posible. ¿Crees que los hombres de Pavlov se detendrán? Se librará una guerra sin precedentes, todos querrán acapararse los territorios descubiertos. —Afirmo pensativo mientras miro por la ventana. Decidimos alejar a Sakura cuanto antes. Los hombres de Pavlov se estaban preparando para atacarnos y no podía correr el riesgo de que se encontrara en medio.

—Si esta historia acaba, no la busques. Deja que pueda llevar una vida normal. No respondo, me encamino hacia la puerta.

—Seré un hombre mejor por ella. —Digo cerrando la puerta a mis espaldas. No sé durante cuánto tiempo mantendré la promesa que le hice, pero lo intentaré con todas mis fuerzas. Ella se merece una vida normal y un hombre mejor. Cuando subo al coche no resisto a la tentación de leer el contenido de la carta. La abro y el latido de mi corazón acelera mientras observo su caligrafía. Ha tenido la necesidad de escribirme y esto solo hace aumentar la esperanza.

Querido Sasuke: Los recuerdos no se pueden borrar. Olvidarse de la única persona que has amado y odiado al mismo tiempo es imposible. Antes de conocerte no creía en el amor, era desconfiada, y en cierta manera, intentaba protegerme careciendo de sentimientos. Cuando te vi aquella noche en la discoteca, sentí algo dentro de mí. Me suscitabas curiosidad y yo no conseguía controlar mi comportamiento.

El cartel de peligro parpadeaba en tu frente, pero yo no me detuve. Quería provocarte aún sabiendo que peligraba. Lo que ha pasado entre nosotros es pura locura, imposible y poco real. Pertenecemos a dos mundos diferentes, y sin embargo, nos completamos a la perfección. Cuando estamos juntos me sucede algo mágico. Me encuentro sumergida en otra dimensión, donde solo estamos tú y yo.

En ese rincón de paraíso estamos felices y tranquilos. Sin embargo, la realidad llama apresuradamente a la porta recordándome que nuestro amor es imposible. Ahora sé que pensamos lo mismo.

Me dijiste que me fuera y así hice. Me sorprendiste con tu decisión, pero puedo decirte que la he apreciado. Has apartado el egoísmo y has tomado la decisión correcta. Yo también he apartado muchas cosas y decidido que no seguiré el plan de Vladan. No quiero tener nada que ver con vuestro mundo. Quiero vivir una vida normal y tranquila y espero que respetes mi decisión. Te llevaré siempre en mi corazón Sasuke Siempre tuya. Sakura.

—¡Yebat! —Maldigo golpeando las manos en el volante. Tengo que arreglar la situación lo antes posible antes de perderla para siempre.