Capítulo 30

Pero en algo Jean Briter, tenía razón la impresión de ver a la condesa le ocasiono el desmayo pero no era nada por lo que ella pensaba si no la razón era muy diferente, el señor Briter conocía a la condesa de hace muchísimo tiempo atrás, solo que nunca imagino encontrarse con ella de nuevo.

El doctor llego y lo reviso – señor Briter, solo tuvo una alta de presión debe cuidarse, su diabetes le está causando todo esto, debe dejar de alterarse, le dejare su receta solo debe estar tranquilo.- El doctor, saliendo para informarle a la familia.

-Doctor ¿Cómo está mi padre?

-Está tranquilo por el momento, solo no dejen que se altere, por hoy que descanse ya mañana podrá regresar a sus actividades.

-Querido ¿Cómo te sientes? – una Jean muy preocupada.

-Nada, estoy bien no hagan tanto alboroto es más ya vámonos a la casa.

-No, papito esta noche se quedaran aquí ya mañana se van, además el doctor dijo que descanses.

-Es que hija no me siento mal de verdad, solo fue el calor.

-Eso no fue lo que dijo el doctor así que ya solo debes descansar.

-Hay está bien no podre contra las dos.

-Tes abuelito las tes.

-Ok las tres, ya se sumó una más.

La comida prosiguió a pesar del percance…

-Espero que su padre, se encuentre bien – la condesa con una mirada insistente hacia Candy.

-Sí, gracias él ya está mejor, perdón pero su apellido se me hace conocido solo que no sé ¿de dónde?

-De Londres, quizás ahí soy muy conocida.

-No, nunca he estado en Londres, aunque papa es de allá debe ser que mi padre lo menciono alguna vez.

-Sí, eso debe ser.

-Me dio gusto conocerla, pero ya debo irme eres tan linda y tu hija es adorable, te felicito por tu familia que es hermosa. – ¡Oh William!, debo irme me dio gusto compartir con tu familia.

-Condesa el gusto es mío, espero y no sea la última vez.

-Claro que no, sé que nos veremos muy seguido, me despido – dándole un beso a Candy en la mejilla y otro a Katy. – William, besando los nudillos de su mano la despidió cuando subió al cochero.

En cuanto regreso fue a ver a Candy…

-¿Cómo se siente tu papa?

-Ya mejor Katy no se separa de él, así que créeme para él esa compañía es su mejor medicina, no dejo de pensar que fue lo que lo altero tanto.

-Hay mi vida, tu padre ya es grande y pudo ser el esfuerzo de subir al caballo, vamos a descansar.

-Sí, solo deja sacar a Katy de la habitación de papa, sino no lo dejara dormir.

-No te preocupes, de eso yo me encargo – tres minutos después sacaba a una niña en hombros como un costal de papas remolinándose y dando pataletas porque no se quería ir a dormir.

-Candy, solo miraba la escena y le recordaba cuando ella se ponía igual, cada vez que no se quería dormir.

En la cama William, tenía en su pecho a Candy abrasándola – Amor, de verdad que hoy si me preocupe, si a mí papa le pasa algo yo no sabré como reponerme.

-Ya mi vida, no va a pasar nada, ahí está mi abuela que hasta el momento siento que es inmortal ya vez como anda más fuerte que nunca.

Al siguiente día, el señor Briter aun en contra de lo que su esposa le rogo que se dedicara a descansar el hizo caso omiso a todas sus peticiones, pero él no iría a trabajar el iría a ver a otra persona que tenía clavada en la mente y en su corazón.

-Buenas días.

-Pensé, que no me reconocerías.

-Imposible no hacerlo, si eres igual de cómo te recuerdo. – con ojos cristalizados.

-La condesa, dejo salir un par de lágrimas de su mejilla – no sabes cómo sufrí cuando me dijeron que habías muerto.

-Casi lo hice, cuando tu futuro esposa me mando a golpear y me subió a un barco que venía hacia América, donde me amenazo que si regresaba me mataría con sus propias manos. Después de un tiempo supe que tú también habías venido a estas tierras, jamás pensé que la encontrarías.

-¿Cómo tú lo sabias?

-Me entere 5 años después, me dedique a buscarla en cuanto lo supe, para ese tiempo ya tenía un apellido que adopte aquí en este país, no fue fácil pero logre dar con ella, aunque parezca increíble desde que la vi supe que era mi hija.

-Pero ¿Quién te lo informo?

-El conde me dijo hasta donde la podría encontrar, solo que debía mantenerla en secreto y alejada de ti, ese fue el trato que hice con él.

-No, eso no es posible, si el me ayudo por años a buscarla contrato varios investigadores privado, hasta lo acompañe varias veces a buscar en orfanatos cuando encontrábamos una pista.

-No tengo porque mentirte, el personalmente me busco y me dijo dónde podría encontrarla, creo que presentía que tú la encontrarías y eso él no lo toleraba, me dijo que jamás criaría una hija de otro, que la única forma era esa que nunca supieras donde estaba la niña, como cambie de apellido me fue fácil mantenerla oculta.

-Es la razón, por la que me fue difícil dar con ella.

-Dime ¿Cómo fue de niña?

-Muy buena niña, un poco caprichosa pero buena niña, desde que llego a mi casa se convirtió en la luz de nuestro hogar, su madre la ama como si ella la hubiera tenido, siempre trate que fuera feliz y creo que lo logre ya que lo es.

-Sí, es tan bonita ella y la niña dios mi nieta – comenzando a llorar – yo no quise abandonarla, solo me la arrebataron de los brazos ahora lo veo claro fue entre el conde y mi hermana, porque ensañarse así con nosotros – acercándose para tocar su rostro para darle un beso – te amé tanto, tanto, que me costaba trabajo respirar al saberte muerto.

-Yo no sabes cómo luche y luche, pero nada podía hacer con semejante poder, yo al saber que tenía una hija solo me dedique a trabajar duro para poder darle lo que se merecía una familia mi Jean es una madre ejemplar, que supo cómo dirigirla, le dio ese calor de madre que necesitaba, así que por ese lado debes estar tranquila.

-Solo quiero estar cerca de ella, así sin que sepa solo eso, no deseo empañar su felicidad sino al contrario deseo que sea inmensamente feliz, aunque no sepa quién le dio la vida, solo me conformare al estar a la sombra, por favor solo permíteme eso.

-No soy quien para negártelo, pero ella no sabe quién realmente soy, lo quise hacer así para que no supiera su procedencia tenía miedo que al saberlo te buscara y el conde hiciera algo en contra de ella.

-Ella, no sabe que es de verdad tu hija.

-No, es un secreto que de verdad quisiera que se supiera pero al hacerlo tu nombre saldría a relucir, entiende el conde.

-El conde ya no está, el muy maldito ya se está pudriendo en un hoyo el cual yo misma mande hacer, así que ya no podrá hacernos daño.

-Es tan difícil decir la verdad, que no sabré como decírselo me da temor que me odie.

-Candy, es una gran mujer se ve que te ama como padre adoptivo, pero si supiera la verdad ella tendría una imagen real de quien eres. – solo se acercó para besarlo, beso que Briter acepto, pero después solo la alejo.

-Perdón Cristal, perdóname no puedo hacerle esto a Jean, ella es mi esposa y yo jamás le he faltado.

-Lo entiendo, solo dime ¿eres feliz?

-Sí muy feliz, ella supo llenar el vacío de mi corazón, ese vacío que tu dejaste y yo no puedo solo traicionarla ni con el pensamiento, te amé muchísimo es verdad, pero ahora ella es la razón de mi vida.

-No te preocupes, de verdad aunque me duela te entiendo, no es fácil saber que viví engañada todo este tiempo, que pensé que mi esposo era un santo que me había perdonado el hecho, de que había tenido una hija y que me ayudaría a buscarla, el saber que todo este tiempo solo se estuvo riendo de mí. – comenzando a llorar.

-Está bien, todo esto solo es una jugarreta del destino lo que te debe importar es que ella está bien.

-Sí, -limpiando sus lágrimas.

-Tengo que irme, estarás bien.

-Sí, no te preocupes, estaré bien.

-En la casa Briter –

-Querido llegaste, te sientes bien aún es temprano ¿quieres que llame al doctor?

-No querida, si llegue temprano es porque tengo que platicar contigo, tengo algo que contarte que ya mi corazón no lo resiste más.

-Mi amor, no me asustes ¿Qué pasa?

-Jean, te he mentido todo este tiempo y de verdad lo siento.

-¿Tienes otra mujer es eso?

-No, querida no, solo escúchame quieres. – mirándola a los ojos.

-Cuando yo llegue a este país, venía con solo 5 dls en los bolsillos, llegue aquí con los familiares de un amigo que me dieron albergue en su casa, yo venía huyendo de Londres porque mi pecado fue enamorarme de una mujer que ya estaba comprometida con alguien importante.

Ella y yo nos amábamos con locura, que solo quisimos huir de todo los protocolos dictadas por la sociedad, ella era de una clase alta y yo solo un aventurero sin oficio, pero ame a esa mujer con locura. El prometido de ella, al enterarse de que yo tenía una aventura con ella, solo dejo venir su poder contra mí, me golpeo hasta dejarme inconsciente después solo aparecí en un barco que venía a América.

Cuando llegue, solo quería trabajar para regresar por ella, pero por el momento no iba ser posible ya que yo no solo podía presentarme así como así ante sus padres, ella se casó con esa persona tiempo después.

Yo al enterarme, solo me dedique a trabajar quería ser alguien de provecho que solo ayude a esa familia que me acogió en su casa, el señor me dio su apellido ya que yo no tenía uno, después de que falleció me dejo lo poco o mucho que tenía. Mi madre, a la que tu conociste ella no era mi verdadera madre aunque siempre actuó como tal y la ame como si lo hubiera sido, trabaje luche hasta tener el statu que quería, cuando te conocí me pareció ver un ángel, así que me dije que con la fortuna que ya tenía podía cortejarte.

Así lo hice, tus padres me aceptaron vieron con buenos ojos que tú y yo nos casáramos, que quise olvidar todo esos sucesos, cinco años después apareció en aquella fabrica esa persona que antes me había destrozado la vida, diciendo que yo tenía una hija, producto de aquella relación me dijo donde la podía encontrar y la busque, ahí estaba esa pequeña niña que de solo verla supe que era mi hija.

Hable contigo, de la posibilidad de adoptar tu y yo no habíamos podido encargar así que me dije que si la adoptábamos podría estar cerca de ella.

-Tu, me estás diciendo que una de las dos niñas que adoptamos ¡¿es tu hija?!.

-Sí Jean, lamento no haberte dicho la verdad, pero era muy peligroso que se supiera de quien era hija en realidad, ella es una mujer importante y si se sabía la verdad podría estar en peligro, el solo la hubiera desaparecido.

-¿Quién de las dos? ¿Quién de las dos me estás hablando?

-El señor Briter, solo suspiro antes de confesar su verdad – Candy, ella es mi verdadera hija.

-Jean, solo se tapó la boca con su mano al saber de quien se trataba y sabía quién era su madre, solo comenzó a llorar- por eso te impresionaste al verla ¡¿no es así?!

-Sí, tú lo sabias.

-Creo que yo también tengo algo que confesar – Hace algún tiempo atrás, esa mujer me llamo a su casa, la verdad me intrigaba que tenía que decirme, sabía que era una mujer importante y quería saber que quería de mí. Ahí ella me confeso que era la madre de Candy, que quería estar cerca de ella, yo solo me llene de rabia ¿Cómo era posible que solo se pareciera así como así? Solo reclamando algo que era suyo, si Candy es mi hija, aunque no la parí es mía.

Yo tenía ganas de destrozarla, de regresarla a su país inmediatamente, pensé que cuando desapareció lo había hecho para siempre es por eso que no te mencione nada, pero ahora solo vienes y me dices que Candy es tu verdadera hija, no sé ni que pensar, acaso ella que quiere tenerlos de regreso en su vida ¿acaso es lo que quiere?

-Si quiere un acercamiento con ella, pero sin que se sepa que es de nuestra hija.

-Si como no y tú le creíste, eso dirá al principio después de que se la gane me dejara de querer – comenzando a llorar.

-Hay no querida, no pienses eso, sabes que Candy te adora.

-Ahora dime, tu y esa mujer digo, ¿tu aun sientes algo por ella?

-No mi amor, no digo si la quise muchísimo pero eso se terminó hace mucho.

-Sí, pero hasta te desmayaste al verla.

-De la impresión de volverla a ver, ¡que más! pero no te magines cosas cuando me case contigo lo hice muy enamorado de ti Jean, nunca después de que te conocí ya no hubo nadie más – tomando su mano – jamás ¡escúchame! jamás habrá nadie más.

-Se lo vas a decir

-No por el momento, pero llegara el momento que deberé hacerlo, el peligro que había ya no existe, así que no veo por qué callar la verdad.

-Está bien, será cuando tú quieras, sabes que te apoyare en todo.

-Gracias querida, solo espero que ella me perdone algún día.

-Lo hará mi amor, ella es buena sé que lo hará. – abrasándose ambos.

Los días pasaron y las actividades en la vida de los Andrew continuaron sin ningún percance, hasta que…

-Casa Andrew-

-Mi vida, ya estas lista.

-Sí, ya casi solo me pondré unas horquillas en el pelo, un poco de brillo y listo- una Candy mirándose en el espejo, pensando- mmm ya no aguanto las náuseas- solo suspiro.

-Mami, estas muy bonita. – jugando con las joyas de Candy.

-Estoy bonita, será que seré la más bonita de la fiesta.

-Siii, yo también quiero ser bonita.

-Lo serás mi niña hermosa, es más ya lo eres.

-Mi vida, - un William entrando a la habitación.

-Papi, papi mama será la más bonita de la fiesta.

-Claro que lo será, amor ya terminaste de arreglarte.

-Sí, ya amor, solo tomare un abrigo.

-Mi niña pórtate bien con tu niñera, solo no hagas travesuras y duerme temprano no las hagas sufrir.

-Señor, ya me llevare la señorita a su recamara.

-Si está bien, solo dale un besito a papi.

Katherine solo se aferró a su papa para llenarlo de besos, Candy también se acercó para darle un beso – pórtate bien no quiero quejas – la niña solo movió la cabeza en negación con una sonrisa maliciosa. – Katy te conozco, solo pórtate bien.

Los rubios, habían sido invitados por el gobernador de Chicago a su fiesta anual para obtener donativos para los pobres, ellos aceptaron encantados donde estaría la crema y nata de la sociedad de Chicago.

Al entrar en aquel salón, se podía distinguir un pasillo que llegaba hasta el salón principal, donde se desplegaban varios salones donde la gente se apartaba para distintos fines, algunas parejas solos se refugiaban en algunos para robarse alguno que otro beso y en otros para hacer negocios apartados de bullicio, así como las damas para cuchichear de los últimos chismes.

En el salón central en las paredes se podían distinguir las obras de artes de algunos pintores y en medio un imponente candelabro que hacía que aquel salón, se viera mucho más grande de lo que era, las mujeres que estaban ahí la mayoría conocían muy bien a la pareja de rubios que desde que hicieron su entrada se imponían a la elegancia del lugar.

-Señores Andrew, sean bienvenidos.

-Muchas gracias Dimitri.- saludando William, dándole la mano para apretarla.

-Señora a sus pies, como siempre muy bella.

-Muchas gracias en verdad ¿su esposa?

-Ya la espera en el salón principal, pero pase.

-Sí, la buscare – amor, te veo después.

-Sí, mi vida yo me quedare a charlar un momento.

-Solo no me dejes sola, toda la noche ya que deseo bailar.

-William, solo le dio un beso en la frente-claro que bailaremos, te busco en un momento.

Candy se dirigió a donde la señora Wolford, ahí también se encontraba Karen junto con otras mujeres y entre ellas la duquesa Oleska.

-Candy, Candy, aquí estamos.

-Hola Karen, señora Wolford, condesa.

-Hola preciosa, ya decía a Dimitri que no habías llegado.

-Si bonita, ya te estábamos esperando una muy sonriente Cristal Oleska.

-Sí, es que ya saben el tener una niña en casa no ayuda mucho, debe uno dejar todo en orden antes de salir.

-Karen, arrastro a Candy hasta donde estaba uno de los salones – hay Candy, de verdad que ya estaba que tenía ganas de verte pero no tanto como aquella señora la condesa, me pregunto mucho de ti, ¿Qué interés tiene en ti?

-No lo sé, quizás será que tiene negocios con William, debe ser eso.

-Sí, pero se me hace muy insistente quiere saber todo de ti, desde que le comente que te conocía desde niña no ha parado de preguntar como eras.

-La verdad, no se ¿Cuál será su interés?, pero regresemos no quiero que mal interpreten que estamos cuchicheando, oye cuéntame ¿ya estas esperando bebe?

-Hay no, ni lo digas ya dije que jamás me embarazare de mi esposo, eso no sucederá.

-No se ha dado cuenta, de que tú tomas algo para evitarlo.

-No y espero que no se entere, solo en las fiestas puedo ser libre, me mantiene vigilada todo el tiempo, hay porque a mí no me toco un esposo como el tuyo, habría tenido una docena con él.

-No sabes lo que dices, tengo solo una y es un torbellino.

-Hay pero esta hermosa, mira que con tus ojos y su cara la combinación completa, esa niña será una belleza cuando crezca, si ahora ya lo es, ahora que te veo te noto diferente ¡¿no me digas que?!

-Sí, estoy en cinta.

-¡¿Ya se lo dijiste?!

-No, estoy esperando a que sea su cumpleaños, no sabes cómo me tengo que aguantar las náuseas para que no se dé cuenta.

-Hay amiga, que emoción un bebe, William se pondrá muy feliz.

-Si, no sabes, cómo me he tenido que aguantar para que no me descubra.

Tanto Karen como Candy, iban de regreso al salón principal cuando una dama estaba conversando de negocios con unos caballeros pero Candy alcanzo escuchar su voz, esa voz que hace algunos años atrás se le quedó grabada en su memoria. Cuando la escucho solo el miedo se apodero de ella, no podía ser, en ese salón con toda esa gente ¿pero que hacia esa señora ahí? Solo se sintió mareada.

-Candy, te sientes bien.

-No, solo ayúdame a buscar a William por favor.

-¿Qué? Pero ¿Por qué? ¿Te sientes mal?

-Solo búscalo, tratando de alejarse en la algarabía de la gente, cuando anunciaron el baile, ya estaban de regreso con la señora Wolford y la condesa, Candy sentía que le faltaba el aire, pero trataba de mantener la calma, cuando aquella mujer que escucho hace unos momentos solo se acercó hasta donde estaban ellas.

-Hermana, pero mírate que agradable sorpresa- abrasándola – no me piensas presentar.

-Claro ¿Cómo no hacerlo?

-Alissa te presento a la señora Wolford la esposa del gobernador, a la señora Andrew, -señoras les presento a mi hermana Alissa Clayton.

-Candy, solo sintió que el piso se le movía al ver aquel rostro que antes no pudo ver por aquel velo que traía su rostro, pero se contuvo y con el miedo solo saludo – mucho gusto.

-Vaya, es usted muy bella señora Andrew.

-Muchas gracias, mirando para todos lados buscando a William.

-Señora Wolford, es un placer.

-Vaya no pensé que tuviera una hermana, condesa.

-Sí, la tengo aunque casi no nos vemos, no es así, con una mirada de odio para Alissa.

-Sí, así es, somos tan diferentes que nuestros caracteres solo no logramos congeniar, esa es la razón.

En eso llego William, para tomar a Candy de la cintura – señora buenas noches.

-¡William! Pero donde te has metido deberías llevar a bailar a Candy, no que debe estar aburrida en esta fiesta con estas mujeres que no saben otra cosa que charlar de costuras y bordados.

-Sí, tienen toda la razón, vamos mi vida a bailar.

-He, si vamos.

La señora Wolford, se fue a saludar algunos de sus invitados que llegaron.

-Que pretendes Alissa, en presentarte aquí como si fueras de esta sociedad.

-¿Qué? aunque te duela lo soy, tengo el suficiente dinero para tener ese derecho y si no lo compro, hay pero la condesita eso no le gusta, ya veo que la encontraste dime ¿ya sabe quién eres? Sabes, en un tiempo estuve a poco de venderla en uno de mis burdeles, hay pero quería que cuando hiciera eso tú lo supieras.

-Eres una maldita, me la ocultaste todo este tiempo, una Condesa tratando de aguantar las lágrimas.

-Hay no hermanita no llores, que me vas hacer llorar también y no queremos que se te corra el maquillaje, ya está aquí mírala ahí con su esposo, sabes sino fuera porque se parecía a ti, me la hubiera llevado lejos, la tenían de sirvienta en una hacienda en México, créeme llegue a pensar que lo era.

Lástima no le creí, hubiera pedido muchísimo dinero a su marido por ella, por cierto después me hizo un numerito y me cerraron una casa que tenía muy bien ubicada, pero eso ya me lo cobrare después.

-No te le acerques, si no quieres que te mate.

-Hay la madre abnegada, ya salió en su defensa de su cachorrita, hay cristal crees que te tengo miedo, no hermana ni con tu título no te temo, aquí tu título no vale nada, solo es basura, pero bueno ya me voy tengo negocios que atender.

Solo se fue a otra parte del salón, donde se aguantó el odio que tenía hacia su hermana que la acaba de atormentar pensando que le pudiera hacer daño a Candy o a su familia, Alissa era capaz de las peores bajezas si a ella le hizo su vida un infierno, pero no permitiría que sucediera eso, no primero la mataba antes de que eso sucediera.

William, se fue a bailar con Candy, ella estaba muy pálida y temblaba.

-¿Te pasa algo?

-Solo vámonos ¡¿quieres?!

-Pero si acabamos de llegar, apenas comienza el baile.

-Sí, pero no quiero estar aquí, solo vámonos en la mansión te cuento.

-Está bien, si no te sientes bien, vámonos.

-Candy, solo dejo ir un suspiro para ir por sus abrigos y despedirse alegando que se había sentido un poco indispuesta.

Ya en el camino…

-Mi vida, estas temblando dime ¿Qué paso? ¿Por qué estas así?

-William, te acuerdas cuando fui raptada.

-Sí, claro que me acuerdo nunca olvidare la angustia que me provoco todo aquello.

-Bueno, ahí yo converse con una mujer, la cual no pude verle la cara porque tenía un velo que le tapaba la cara.

-Sí, me acuerdo que me lo comentaste que Navarro era una y que la otra señora era su patrona o la madan de todo aquello.

-Bueno, pues esta noche escuche su voz y se ¡¿quién es ella?!.

-¿Estas segura?, no te estarás confundiendo.

-No, esa voz se me grabo en mi cabeza que, jamás la olvidare mucho menos su perfume, que es el mismo de que traía esa mujer.

-Pero ¿quién es?.

-La hermana de la condesa Oleska, una tal Alissa Clayton.

-¡Alissa Clayton! Pero si esa mujer es millonaria, que podría llevarla a hacer ese tipo de cosas.

-No, lo sé pero me dio mucho miedo.

-Ssssh ya estoy aquí contigo –abrasándola- yo jamás permitiré que se acerque, si es que nos tenemos que ir lejos lo haremos, solo cálmate te veo mal, aparte que no te lo he dicho pero te veo un poco pálida, deberías pedir que el medico te revise.

-No, estoy bien, es solo la impresión de verla.

Llegaron a la mansión y una Katherine corriendo por los pasillos y las dos niñeras detrás de ella – señorita, ya es tarde debe dormir.

-Nop, aún hay que jugar.

-Señorita, por favor.

Candy, solo cruzo los brazos al ver su torbellino corriendo por toda la casa, mirando como las pobres muchachas iban detrás de ella.- William, ¡por dios! pon orden.

-Ya mi vida, yo me encargo.

-Katherine, detente de una buena vez, sino quieres que…

-Papito, papito, sálvame de esas mujeres que quieren que ya me vaya a dormir y yo quiero seguir jugando.

-Katy, solo deja de correr, de tres zancadas la alcanzo para atraparla y cargarla como siempre para llevarla a su habitación, ahí se estuvo hasta que se durmió, cuando lo hizo fue hasta la habitación donde Candy, estaba cambiándose para dormir.

-Amor, ¿estás bien? Ya más tranquila.

-No, solo abrásame quieres.

-Ven, no va a pasar nada, mañana redoblare la vigilancia solo quiero que estés tranquila.

Candy, se fue a buscar su bata para dormir, se cambió y comenzó a quitar las horquillas del cabello, pero temblaba al hacerlo, William se percató de su temor, solo se sentó junto a ella, para mirarla a los ojos - nada te va a pasar, si es necesario salir del país lo haremos, no quiero que estés así. – Candy, solo asentó con la cabeza – anda ven a dormir.

-William, se acostó esperándola, cuando ella se acomodó no se acostó sino que, se sentó en medio de la cama y lo miro a los ojos – Amor, quería esperar hasta tu cumpleaños para darte la noticia, pero no quiero esperar, ahora que apareció esa mujer solo quiero decírtelo.

-Candy, ¿Qué pasa? Dime bonita, ella te hizo algo que no me has dicho

-No, se trata de ella, sino de ti y de mí.

-Dime, deja de asustarme.

-Bueno, la razón por la que Katy esta así tan alborotada y tiene esos arranques, es porque esta chipi, porque siente la presencia de un nuevo miembro de la familia.

-William, se sentó y la miro a los ojos, me estás diciendo que – con una sonrisa de medio lado.

-Sí, estoy embarazada, estoy esperando bebe.

William, estaba en shock con la noticia.

-Amor, di algo, no me digas que no te gus…

Ya que era atrapada, por un beso que William le daba en sus labios para recostarla en esa amplia cama – Ssssh me encanta la noticia, no sabes cuánto, te amo mi vida, te amo tanto volviendo a besar de nuevo, no sabes lo feliz que me haces, besando su vientre, dios un hijo, un bebe- sonriendo.

Con todas las emociones a flor de piel, comenzaron amarse como solo ellos sabían hacerlo, solo deslizo aquellos tirantes de esa bata para tener acceso a su cuerpo, solo acariciándolo, besando todo a su paso, para entregarse con toda la pasión que tenían los dos, ya que esperaban cualquier momento para amarse, sentirse y estar juntos, como venía sucediendo los últimos años.

Candy, no concebiría entregarse a nadie más, después de William, sentía que jamás podría estar con alguien que no sea él y William estaba tan enamorado de Candy, que nunca podría estar con otra mujer, ni poner en riesgo su relación mucho menos ahora que eran tan felices.

Estaban tan centrados en lo suyo que, si afuera el mundo se acabara ellos solo no se darían cuenta, se besaban descontroladamente sintiendo sus cuerpos arder en una entrega, las manos de William viajaban por todo su cuerpo, para penetrarla al saberla lista con mucho cuidado tenía miedo de lastimarla, como si fuera una muñeca de porcelana.

-Amor, no te lastimo.

-No, tu sigue haaaaa, siiiii mordiéndose un labio señal de estar disfrutando, así que seguía con su trabajo hasta que ella dejaba ir en un grito ahogado su orgasmo, para después hacerlo el, solo besando su cuello.

-Susurrándole al oído - te amo.

-Yo más, te amo William te amo mucho.

William, abraza a Candy la cual se acurruca en sus brazos, duerme amor que yo me encargare de cuarte a ti, a Katy y a nuestro bebe.

En la casa Corwell, un manto negro cubría su casa el señor Corwell acaba de fallecer en esa mañana, producto de un paro respiratorio su salud comenzó a desmejorar cuando supo que su hijo, solo se dedicaba a estar en casa de juegos gastándose todo el dinero en mujeres y juegos de apuesta que la última vez, tuvo que mandarle una fuerte cantidad de dinero para que pagara sus deudas, eso fue lo que lo devasto.

William, recibió la noticia por la mañana, dicho por el propio Stear. – William, mi padre murió, debo estar con mi madre.

-Si claro, no te preocupes tomate el tiempo necesario y si necesitas algo no dudes en pedirlo.

Cecilia Corwell, estaba devastada su compañero de vida acaba de partir, le puso su mejor traje, así como le recorto su bigote también acomodo su mejor pañuelo para que los amigos y familiares lo pudieran despedir. Ella lloraba, ya que su compañero de vida que estuvo a su lado por muchos años, se había ido, estaba inconsolable no sabía cómo seguir adelante pero aún estaba sus hijos y nietos que era lo que la consolaba.

Candy, recibió la noticia por parte de Paty que en la mañana se lo hacía saber, la cual espero a William para saber cómo iban a presentar sus condolencias, para Candy fue duro saber la noticia ya que la unión de las dos familias lejos de estar unida por el matrimonio de sus hijos, esta las unía una amistad por años, así que le dolió como si hubiera sido un familiar cercano.

En Nueva York, llegaba Archivald con Annie sus dos hijos Archivald de dos años y Harry de 6 años, con un sus maletas esperando para poder abordar un tren para que los llevara directo a Chicago, él fue notificado de la enfermedad de su padre y comenzó su traslado a dicha ciudad, solo que en el trayecto le informaron su deceso, en poco tiempo estaría para los funerales.

Pero Archivald Corwell, solo tenía algo en su mente que no le dejaba vivir tranquilo y eso era volver a ver a Candy, volver a estar cerca de ella.

Continuara.

Bueno chicas aquí con un nuevo capítulo, recuerden ya estamos rumbo al gran final, muchísimas gracias por seguir esta historia ya casi le llegamos a los 3,000 mil review que les puedo decir súper agradecida con ustedes mil gracias.

Les recuerdo mis redes sociales Facebook Andrw karla – Karla Andrw – Wattpat – Karla Andrw – pagina Andrwkarla, para las que gusten seguirme.

Ya saben las espero en el próximo capítulo ya saben por la XEW, Radio.