- Terry ¿Qué hacemos aquí? Candy despertó desorientada y confundida al despertarse recostada sobre una camilla de un consultorio.

- Despertaste, me asustaste. De pronto te desvaneciste y te traje tan rápido como pude.

- Cariño no era necesario, solo fue un pequeño desmayo.

- No lo sé pero hasta que el doctor hable no estaré tranquilo.

- Candy asintió rendida, de pronto una pequeña idea paso por su mente. Terry… y que tal, si… Se quedo sin terminar sus palabras pues la emoción le ganaba.

- ¿Qué pasa? ¿A que te refieres? Terry noto el cambio en el tono de voz de su esposa.

- Podría tratarse de…

- ¿De que?

- Candy miro fijamente a su esposo y tomo sus manos llevándola a su rostro, una sonrisa se dibujo en su rostro.- Podría ser que estuviera…

- ¿Estar que? Por favor dime, me estas matando de la angustia.

- Embarazada. Dijo Candy dejando en silencio a Terry.

- A Terry le costó reaccionar, de pronto pareciera que todo hubiera desaparecido y una sonrisa cargada de emoción se dibujo en su rostro. Con sus manos la atrajo y la beso dulcemente en los labios.

- Entonces el doctor ingreso interrumpiendo a la ilusionada pareja.- Que bueno que despertó señora, le tengo los resultados de su estado.

- Terry y Candy compartieron miradas llenas de ilusión.- Doctor creo saber que es lo que tengo. Dijo Candy.

- ¿Está segura?

- Por supuesto, todos los síntomas que tuve podría tratarse de un embarazo. Es eso ¿verdad? ¿Estoy embarazada?

- Como usted dijo señora, podría tratarse. Bueno eso mismo pensé, sin embargo lamento decirle que usted no está embarazada.

- Fue evidente la decepción en la pareja.- ¿Cómo dice? Pero… yo últimamente me sentido cansada, tuve nauseas y mareos.

- Señora todo eso fue producto de su agotada labor como voluntaria en este hospital. Tengo entendido que además ayuda a un hogar de niños huérfanos.

- Entonces… no tendré… un bebé.

- Cariño no te preocupes… estoy seguro que tendremos uno.

- Espere aún hay más…

- ¿Más? Candy levanto la mirada.

- He notado un pequeño problema en usted.

- ¿Mi esposa está enferma, Doctor?

- No señor, su esposa no está enferma sin embargo… en el momento que ustedes quieran concebir habrá algo de dificultad.

- ¿Dificultad? Candy se asusto.- No podre tener hijos.

- Yo no he dicho eso señora.

- Me quiero ir a casa. Dijo Candy parándose de la camilla.

- Candy, espera un momento por favor.

- Terry si no me acompañas me iré sola pero quiero irme a casa.

- Terry se disculpo con el médico y salió detrás de su esposa.

Al llegar a casa Candy subió tan rápido como sus pies le permitieron, abrió la puerta de su habitación y se recostó sobre su cama.

- Terry ¿Qué ha pasado? Vimos a Candy entrar casi llorando. Dijo la abuela.

- ¿Ahora que le hiciste? Dijo Annie molesta.

- Yo… no puedo explicarlo ahora. Tengo que hablar con ella.

- Pero dinos que paso en el hospital. Dijo Annie sin embargo no obtuvo respuesta.

Al abrir la puerta la encontró sentada sobre la cama abrazándose así misma apoyando sus mejilla en sus rodillas.

Verla de esa manera le rompió el corazón, no estaba llorando pero su mirada estaba cargada de tristeza.

- Cariño…

- ¿Aún me quieres? Dijo Candy evitando la mirada de su esposo.

- Pero ¿Qué estás diciendo? Por supuesto que te quiero, te amo

- A pesar de que no podre darte un hijo, me seguirás queriendo de igual modo.

- Terry se acerco obligándola a ponerse de pie, la tomo de los hombros y con una mano acaricio su mejilla.- Mi amor, tendremos hijos… estoy seguro.

- Pero el doctor dijo que será difícil.

- Pero no imposible, además yo no me case contigo solo para que me des hijos. ME CASE CONTIGO PORQUE TE AMO.

- Abrázame, por favor. Dijo ella.

- Terry la envolvió en sus brazos llenándola de amor.

Habían pasado meses desde la última vez que Niel había intentado desparecer a Candy y debido a la persecución de la policía tenía que permaneces escondido. Debía reconocerlo tuvo mucha suerte por otro lado los mafiosos al fin habían dejado de ser un problema tras el pequeño "Accidente" que origino ese incendio en su escondite.

- Pronto llegara el momento, la policía aún no ha dejado de buscarme y entonces cuando al fin me libre de ellos llegara tu hora huérfana estúpida. Dijo clavando una daga sobre una mesa de madera. - Pronto… pronto estarás orgullosa de mí… Mamá.

- Oh, ahora entiendo porque estaba tan triste. Dijo la abuela luego de enterarse.

- Espero que no se deprima. Dijo Terry.

- Cuenta con mi apoyo. Dijo Annie.

- Gracias hermana, eres una mujer muy fuerte.

3 semanas después

La noche era hermosa, las estrellas reinaban en el cielo y la luna era tan blanca y brillante perfecta para una ocasión especial.

Cuando él llego no encontró a nadie en casa, todo estaba oscuro salvo por unas pequeñas luces que lo condujeron a la azotea y ahí estaba ella… su esposa esperándolo con una radiante sonrisa.

- ¿Estamos celebrando algo? Pregunto.

- Si, el amor.

- Terry le sonrió. ¿Hiciste todo esto tu sola? Dijo mirando la cena.

- Por supuesto, acaso no me crees.

- No es eso, claro que te creo.

- Gracias por amarme tanto. Dijo Candy sorprendiendo a su esposo con un beso.

- No me cuesta nada amarte, Eres mi vida.

La parejita seguía besándose que olvidaron por completo la cena. Cuando se dieron cuenta estaban en la habitación disfrutando de sus caricias.

- Mmm… Terry mi amor. Decía Candy sintiendo los labios de su esposo recorrer su cuerpo desnudo.

- Eres tan exquisita… amor mío. Me muero por estar dentro de ti. Tengo que tomarte… si no lo hago ahora… moriré.

Se apresuro en desvestirse sin dejar de besarla en los labios. Termino por quitarse los zapatos y se acerco a ella acariciando su centro de feminidad con su entrepierna. Le dejo un último beso en los labios y empujo hacia delante ingresando en ella y soltando él un gemido desde lo más hondo de su garganta.

Los movimientos cambiaron y fueron cada vez más rápidos, el ambiente estaba lleno de pasión, todo lo que se escuchaba era la voz del placer.

- Terry… mi amor me voy a… ¡Ahhh!

- Yo también preciosa, yo…. ¡Ahhh!

Ambos luego de una noche de pasión terminaron exhaustos quedando dormidos abrazados el uno al otro.

3 semanas después

- ¡Oh pero que alegría! ¿Por qué nos dijeron que llegarían? La abuela estaba feliz de que Anthony hubiera regresado con Patty de su luna de miel.

- Al fin todos juntos otra vez. Dijo Annie.- Pero cuénteme como estuvo su viaje.

- Estuvo interesante, pero no regresamos solos.

- No me digan que… Todos miraron a Patty quien rápidamente negó con la cabeza.

- Cuando estábamos en la playa Patty se lastimo con una roca y el hospital estaba muy lejos, afortunadamente tuvimos suerte de que alguien que sabía de medicina y conocíamos muy bien estaba cerca.

- Annie estaba confundida sin embargo su corazón empezó a latir con fuerza.

- Y bueno el nos acompaño de regreso ya que esta ciudad también es su hogar.

- ¿De quién se trata? Pregunto Candy.

- Amigo, adelante. Anthony llamo a alguien y tras la puerta ingreso…

- ¡Archie! Candy fue la primera en correr a abrazarlo.

- Él le sonrió.- Oye se que ahora estas casada, tú esposo esta mirándome con unas ganas de matarme.

- ¿Terry?

- Candy giro a mirar a su esposo quien cambio rápidamente su expresión ocultando sus celos.

- Bienvenido jovencito. Dijo la abuela.

- Terry le estrecho la mano.

- Entonces…

- Hola Annie…

- Annie dio dos pasos hacia el sin saber que decir se abalanzo sobre el.- Perdóname le susurro al oído.

- Todo está en el pasado, supe todo lo que pasaste, lo lamento.

- Debí haberme ido contigo pero fui una tonta.

- No tengo nada que perdonarte, tú no sabías que todo esto ocurriría.

- Eh… creo que ustedes tiene mucho de que hablar. Dijo Candy. Todos empezaron a irse dejando a los jóvenes a solas.

- Le hará muy bien a Annie hablar con Archie.

- ¿Por qué supones eso?

- Como se nota que no conoces a las mujeres. Dijo Candy a Terry.

- Ey… ¿espera un momento a dónde vas?

- Oh… les prometí a los niños que les llevaría un nuevo libro hoy.

- Candy, cariño amo que seas así pero quisiera verte descansar más tiempo la ultima vez te desmayaste.

- No te preocupes, aquella vez me saltaba las comidas ahora estoy comiendo muy bien y me siento muy fuerte.

- De acuerdo.

Candy quería caminar adoraba el aroma de las flores y decidió ir caminado al hospital a visitar a los niños. Mientras contemplaba a los niños jugar una mano le tapo la boca y una figura la empujo alejándola de la vista de los demás.

- ¡Uhhm! Candy intentaba defenderse pero era casi imposible, cuando al fin el hombre la soltó se quito la capucha.

- ¡Niel! Pero ¿por qué?

- Nunca pensé que tendría que hacer esto una vez más, recuerdo a aquel estúpido que te acompañaba y murió de un infarto.

- Candy se sorprendió y recordó a ¡Stear! Fuiste tú aquella vez.

- La verdad quería matarte a ti pero ese idiota estaba ahí así que te salvaste por poco pero ahora si nadie te salvara.

- Pero ¿Por qué? ¿Por qué me odias tanto? ¡¿Qué te hice?!

- ¡JA! ¡Nacer eso fue lo que hiciste! ¡TODO FUE TÚ CULPA!

- No lo entiendo ¿Quién eres ralamente? ¿Por qué me odias?

- ¿Quieres saber quién soy? Bueno antes de que desaparezcas de este mundo lo sabrás. Soy Niel legan hijo de George Ardley.

- Candy sintió un aire frio recorrer su espalda.- Tú… eres…eres.

- Desgraciadamente tú y yo tenemos al mismo padre. Dijo Niel.

Continuará…

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