* Disclamer: Los personajes de Dororo (2019) pertenecen a Osamu Tezuka, Tezuka Productions y Studio Mappa, yo los utilizo solo para realizar este fanfic.

Saludos a todos :) Había pasado ya un buen rato desde la última vez, pero en este capítulo tenemos una nueva canción. Ya nos habíamos enfocado muchos capítulos a los dramas amorosos, pero recuerden que en esta historia la música juega un papel fundamental, por lo cual era necesario. Como siempre, no es obligatorio que la escuchen, pero se las recomiendo ampliamente para una mejor experiencia de lectura.

[1] Buscar en YouTube: Ray of sunlight; Hello Sleepwalkers/ sub español


Capítulo 28

Rayo de luz solar

Mi traicionero corazón de inmediato comenzó con su loco palpitar al escuchar esas extrañas palabras. Volví mi vista al frente con inseguridad para encontrarme con que me miraba de una manera profunda e interesada, esto me puso aún más nerviosa. Ni siquiera me dio tiempo de responder, tomó mi mano y comenzó a jalarme para hacerme caminar con él.

— Vamos…

Ordenó con una voz apenas audible que paralizó todos mis sentidos. Como si fuera un extraño mago que había lanzado un hechizo sobre mí seguí caminando jalada por él sin oponer resistencia. Ya estábamos a punto de bajar las escaleras cuando afortunadamente pude reaccionar y detenerme a tiempo. Usé todas mis fuerzas para soltarme de su agarre, al darse cuenta de esto, se volvió a mirarme con extrañeza.

— ¡Hyakkimaru tonto! ¡Eres tan idiota! ¡El más idiota entre los idiotas! ¿¡Te desapareces por toda una semana, y luego simplemente apareces, así como si nada!? No te entiendo, en verdad no puedo entenderte… ¡Estoy harta de que te comportes así!

Dejé salir toda mi frustración acumulada por medio de esos gritos rabiosos. Cuando terminé de hacerlo respiré con agitación debido a todos los sentimientos que invadían a mi confundido corazón. A pesar de que tenía pavor de su reacción, no desvié mi vista, hice mi mayor esfuerzo por sostenerle una mirada furiosa.

Al escuchar mis reclamos Hyakkimaru parpadeó varias veces confundido para después bajar su vista con ojos arrepentidos. Su semblante en ese momento era tan singular, parecía un niño pequeño que acababa de ser regañado por su madre, haciendo memoria, era la primera vez que lo veía de esa forma.

Caminó unos pasos para quedar frente a mí. Dejando atrás ese triste semblante pasó a observarme con determinación al responderme con seriedad:

— No negaré eso, en verdad soy un tonto, el más idiota entre los idiotas. Sé que lo soy al ignorarte por toda la semana pasada, pero… era algo que tenía que hacer. Dororo, ahora mismo, todo a mi alrededor está cambiando de una manera tan rápida y abrumadora que, si te puedo ser sincero, hace que me sienta confundido y asustado.

«Fue por esta razón que sentí la necesidad de aislarme de todo por un momento, creí que era lo mejor para aclarar mi mente y comprender lo que era mejor por hacer de ahora en adelante. No quería preocuparte con mis problemas, no deseaba hacerte cargar con un peso que no te correspondía, es por eso que decidí tomar mi distancia.

Apreté mis brazos fuertemente a mis costados sin saber que responder, comprendiendo de a poco que estaba en todo su derecho de alejarse si consideraba que era lo mejor para él. A pesar de esto, no pude evitar sentirme frustrada de que no hubiera recurrido a mí en un principio para hablarme de sus preocupaciones ¿acaso a pesar de todo aun no confiaba en mí? Sumida en estos pensamientos, abrí mis ojos incrédula al apreciar como este hacía una profunda reverencia al continuar hablando:

— Lo siento mucho Dororo, en verdad lo lamento por todo lo que ha pasado últimamente. A pesar de que eres tan importante para mí, siempre de alguna u otra manera termino lastimándote. No te pido que dejes de sentirte molesta conmigo, pero sí que me des una oportunidad para intentar remediar mis errores.

Sus palabras eran tan ambiguas, nuestra relación en ese punto se encontraba en una etapa tan extraña que ni yo misma podía definir lo que era. Hyakkimaru no era mi novio y, aun así, esa disculpa había sonado como si lo fuera. Yo podía comprenderlo muy bien, incluso aunque no fuera claro. Por esta razón no fue nada difícil para mí suponer que esas disculpas eran tanto por evitarme como por haberse acostado con Mio.

¿Qué sentido tenía que se disculpara conmigo, que solo era su amiga, por eso? Sin embargo, lo había hecho, dejando toda duda u orgullo atrás. Si hubiera sido otro tipo de persona, una mujer un poco más egoísta, tal vez me hubiera aprovechado de la situación para hablarle de mis sentimientos, lanzarme hacia él y besarlo. Pero de ninguna manera lo era, sabía muy bien cual era mi lugar en todo ese embrollo. Solo era su amiga, la pequeña prima de su novia.

Y la verdad en todo eso era que, a pesar de todas las señales, a mí me parecía imposible que Hyakkimaru se enamorara de mí, me negaba a creerlo. No deseaba ilusionarme, porque si lo hacía, estaba segura que no sería capaz de soportar ese terrible dolor de nuevo.

— Está bien, te perdono…—Respondí en un bajo y tímido susurro—. Deja de inclinarte así que no soy una princesa ni nada parecido.

En cuanto me escuchó, el rostro de Hyakkimaru se transformó. Pasó de unos ojos sumamente arrepentidos a unos que brillaban de alegría. Al ver su reacción me fue imposible no reír en voz baja con ternura. Pude darme cuenta que me había hecho bajar la guardia, más me valía contrarrestar mi reacción con una frase sarcástica:

— Es imposible molestarme contigo, ya que eres tan obsesivo que seguramente no hubieras dejado de molestarme hasta que te perdonara.

Hyakkimaru rio quedamente antes de darme la razón. Seguimos riendo dulcemente, esto ocasionó a mi pecho llenarse de calidez. Maldito Hyakkimaru tonto, simplemente estaba loca de amor por él, por más que lo había intentado, no pude seguir molesta, me era imposible. A su lado siempre era igual, junto a él me sentía como una de esas conchitas que estaban a la orilla de playa, las cuales eran arrastradas por una enorme ola. Eso era Hyakkimaru para mí, una enorme y vivaz ola la cual siempre me arrastraba irremediablemente hacia él.

— Ahora mismo, necesito que me acompañes. —Volvió a hablar con seriedad, haciendo que mi risa cesara al instante—. Debo tomar una decisión sumamente importante para la banda, y si no estás a mi lado, no seré capaz de hacerlo.

— ¿Por eso viniste a buscarme?

— Si… ¿estás ocupada? ¿puedes venir conmigo?

— Siempre y cuando no regrese muy tarde a casa puedo ir contigo, aún tengo algo de tarea que terminar.

— No te preocupes, te traeré lo más temprano posible. —Confirmó amablemente.

— De acuerdo ¡vamos!

Accedí regresándole una enorme sonrisa la cual observó con dulzura. Mientras comenzamos a caminar, pude apreciar de reojo como había hecho ademan de tomarme de la mano de nuevo, sin embargo, se detuvo al instante y bajó su mano cerrándola fuertemente en puño mientras movía su cabeza de lado a lado, como recriminándose a sí mismo ¿Y ahora que pensaba? A veces podía ser tan extraño.

Entramos al metro, y al ver que este se dirigía a Shibuya supuse que íbamos a la sala de ensayo. Los minutos sentados en los asientos del metro continuaron pasando mientras el silencio se cernía sobre nosotros. Hyakkimaru permaneció con la vista baja, mostrando esa mirada indescifrable que en verdad me incomodaba. Algo en mi interior me decía que aún algo le preocupaba, sin embargo, no se atrevía a decirme nada al respecto ¿acaso era por su discusión con Mio? Aunque sabía que era un tema difícil, decidí hablar sobre eso, tal vez podría ayudarlo.

— ¿Y vas a decirme que pasó? —Pregunté fingiendo desinterés.

— ¿A qué te refieres? —Se volvió a mirarme con confusión.

— Mio nee se encerró en su cuarto todo el día de ayer y no salió hasta temprano esta mañana. Ella dijo que le dolía el estómago, pero no me trago eso… ¿Ahora qué fue lo que le hiciste, Hyakkimaru tonto?

Una sonrisa apagada asomó en sus labios mientras que bajaba la vista observando sus manos apoyadas en sus muslos con interés más de la necesaria. Me respondió con desgano:

— Mio tampoco fue lo que se puede decir amable conmigo ¿sabes?

— ¿Qué quieres decir?


Comencé a contarle a Dororo todo lo que había pasado, obviamente evitando detalles como la mentira de Mio, la noche que habíamos pasado juntos y lo arrepentido que me sentía de esto, así como que la había atacado físicamente a causa de mi enojo. Mi preciada pequeña amiga no tenía por qué enterarse de esas cosas tan terribles, tampoco era como que quisiera que tuviera esa mala percepción de ella, eran primas, por lo cual eso no era justo.

Traté de ser lo más parcial posible, no deseaba hacer quedar a Mio como la mala del cuento, después de todo, yo también tenía gran parte de la culpa. Además, a pesar de todo, aunque en verdad me sentía herido, no podía decir que odiaba a Mio, por lo cual, no deseaba perjudicarla.

— No tenía idea de lo de la disquera…—Susurró sumamente triste, sus enormes ojos chocolate se entrecerraron con dolor—Hyakkimaru, lo siento mucho… Debes sentirte tan frustrado ahora, y yo te dije esas cosas tan terribles…

— Está bien, no te preocupes por eso. Entiendo que te pongas de parte de tu prima, en tu lugar, creo que hubiera hecho lo mismo.

Dororo guardó silencio observándome ahora con gesto arrepentido. Simplemente no soportaba verla así, ver esos brillantes ojos ponerse tan tristes carcomían mi alma con dolor. Muchas veces me preguntaba, como esa asombrosa jovencita podía ser tan bondadosa al punto de que siempre parecía sentir el dolor ajeno como el suyo propio. En verdad, era la persona más dulce que hubiera conocido nunca.

— No me lastimaste con tus palabras pues no me dijiste más que la verdad. —Me apresuré en decirle con tranquilidad mientras acariciaba suavemente su cabeza—. Así que no quiero seguir viéndote triste ¿de acuerdo?

Dororo dio un hondo suspiro al parecer en un intento por tranquilizarse. Afirmó lentamente con su cabeza para después responderme con una voz un tanto insegura:

— Entonces… ¿Qué va pasar con ustedes?

— Para serte sincero, aun no lo sé. —Hice un enorme esfuerzo por separar mi mano de su cabeza. Cuando por fin pude hacerlo, decidí cruzarme de brazos para mantener mis manos ocupadas con algo—. Ahora puedo entender que ninguno de los dos debe abandonar su sueño por el otro. Le dije a Mio que contaba con mi apoyo, pero dado que ambos tenemos diferentes cosas en las cuales ocuparnos, decidí que era mejor si nos tomábamos un tiempo.

«Tal vez fue una manera muy cobarde de huir de nuestros problemas, pero en ese momento creí que era lo mejor. No quiero seguir preocupando a Mio con lo de la banda, ella debe concentrarse lo más posible para poder ganar esa beca. Yo pensé… Que, si cortaba con ella en ese momento, seguramente se sentiría muy triste, al punto de que tal vez eso arruinaría sus planes. Por nada del mundo quería seguir interponiéndome entre ella y su sueño.

— ¿V-vas a cortar con ella? —Me preguntó con un hilo de voz.

— Es lo más probable. —Me seguí esforzando por aparentar ser fuerte—. Creo que, a partir de este momento, nuestros caminos van a separarse. Si Mio se va a París, no tiene caso continuar con esto… ¿no lo crees?

Me sostuvo unos ojos pensativos para después responder con tristeza:

— No… Si no puedes estar al lado de la persona que amas… Simplemente no sirve…

— No puedo pedirle a Mio que renuncie a su sueño por mí, y yo no puedo abandonar mi sueño por ella. Por eso… creo que nuestros caminos van a separarse.

Nos mantuvimos en silencio, por un breve momento solo se pudo escuchar el sonido del metro andando, así como las distantes conversaciones de los otros pasajeros a nuestro alrededor. Dororo volvió a hablar con una voz extrañamente baja y reflexiva:

— Pedirle a tu ser amado que abandone su sueño por ti es algo injustamente cruel. Yo no podría hacerlo… No podría vivir sabiendo que hice a mi ser amado infeliz a causa de mi egoísmo.

— Pero… renunciar a algo que amas por tu persona más importante, si lo haces por decisión propia, no creo que sea incorrecto. Si amas a alguien profundamente, renunciar a tu sueño por esa persona tampoco suena como algo tan descabellado.

— Tus palabras no corresponden a tus acciones. —Sentí a su pequeño cuerpo tensarse al lado de mí—. Acabas de decirme que no eres capaz de renunciar a tu sueño por Mio.

— Entonces… eso tal vez significa que en realidad nunca amé lo suficiente a Mio…

Después de que pronuncié esas palabras, ninguno de los dos agregó algo más a la conversación. Todo el camino rumbo a la sala de ensayos permanecimos en un profundo silencio. A pesar de eso, al menos para mí, ese silencio no me era desagradable, la sola compañía de Dororo me bastaba para tranquilizarme.


Cuando llegamos a la sala de ensayo, tal y como esperaba pude ver a Saburota y Tahomaru, sin embargo, alguien inusual estaba también, se trataba de Shiranui. Cuando entramos por la puerta los tres muchachos se voltearon a vernos con interés.

— Disculpen la tardanza. —Se disculpó Hyakkimaru un poco agitado.

— Vaya, media hora tarde. —Respondió Saburota mientras jugaba con las baquetas entre sus dedos—. Al menos esta vez no fui yo.

— ¡Les dije que mi hermano había ido a buscar a Dororo! Estaba en lo cierto. Hola Dororo, ¿Cómo estás?

Al ver la dulce sonrisa que este me dedicaba sentí a mi corazón agitarse al tiempo que mis mejillas se sonrojaban. Le devolví el saludo intentando sonar tranquila, pero la realidad era que un enorme sentimiento de culpa comenzó a invadirme. Tahomaru me habló de sus sentimientos hace apenas tres días, y ahora yo aparecía como si nada en compañía de su hermano mayor, del cual él ya sabía que estaba profundamente enamorada.

Le pedí tiempo para pensar las cosas, y aunque en verdad lo había considerado, cuando apenas parecía decidirme a aceptar sus sentimientos mi corazón me detenía y me gritaba que no lo hiciera, que no me aprovechara de sus honestos sentimientos de esa forma.

Ahora, el ridículo resultado de esto era que yo aún no había podido darle una respuesta, pero sí que había aceptado acompañar a Hyakkimaru sin siquiera pensar en los sentimientos de su hermano menor. En verdad me sentí peor que cualquier alimaña inmunda existente en el mundo. Mi amor por Hyakkimaru me cegaba, esa era la única verdad en todo esto.

— Aizawa…—La voz incrédula del guitarrista me hizo salir de mis pensamientos—¿Él es el vocalista que puede adaptarse a nuestro nuevo estilo?

— Así es.

Saburota miró expectante a su amigo de la infancia. El muchacho de dientes afilados estaba apoyado sobre una pared con su mirada ruda de siempre mientras le daba una calada a su cigarro.

— Esto no puede estar bien. —Opinó Tahomaru enarcando una ceja—. Hermano, no puedes hacer que más personas dejen su banda para que formen parte de la tuya.

— ¿Por qué no?

Inquirió el mencionado con inocencia. Al escucharlo, su hermano menor simplemente le dirigió una mirada de desaprobación mientras torcía su boca. Shiranui se unió a la conversación hablando con desdén:

— No hay ningún problema por eso. No estoy dejando ninguna banda ya que ese trío de imbéciles más bien me dejó a mí. Sabu me contó que la muñeca cantante los dejó, así que me propuso venir hoy para hacer una prueba de que tal sonamos juntos.

— ¿La muñeca cantante? ¿Se refiere a mi prima? —Pregunté extrañada.

— Así es. Tiene la extraña manía de ponerles apodos a todos. —Respondió Saburota encogiéndose de hombros.

— Aun así, esto no significa que ya haya decidido ser su vocalista. —Nos interrumpió Shiranui lanzando la colilla de cigarro con gran destreza al bote de basura—. Si no me gusta lo que oigo, entonces simplemente me largaré de aquí.

— ¿Pero no eras tú el que decías que se sentía entusiasmado de que Kagemitsu por fin tocara una de sus canciones?

— ¡Ca-cállate, Sabuidiota! —Exclamó el de tez morena abriendo sus ojos, sus mejillas se tiñeron de rojo—Siempre hablas de más…

— Yo puedo decir lo mismo. —Interrumpió Hyakkimaru mirándolo con severidad—. Dororo será la que se encargue el día de hoy de juzgarnos, por eso la traje hoy conmigo. Si a Dororo no le gusta como sonamos, entonces tenerte como vocalista no valdrá la pena.

— ¿¡Qué!?

Exclamé incrédula, fue tanta mi sorpresa que incluso mi boca se quedó abierta. Tras las palabras de Hyakkimaru los otros tres muchachos se voltearon a mirarme con sorpresa. Sintiendo sus pesadas miradas sobre mí, rápidamente le reclamé al guitarrista:

— P-pero… Hyakkimaru, no puedes dejarme una decisión tan importante a mí.

— Si tú no lo apruebas, no valdrá la pena. —Se limitó a repetir al tiempo que me miraba profundamente, una mirada que tensó todo mi cuerpo.

— ¿Y qué tiene de especial esta mocosa para decidir algo tan importante? —Preguntó Shiranui entrecerrando sus ojos con molestia.

— Es nuestra fan número uno.

Respondió Hyakkimaru tranquilamente, cambiando a una pequeña pero cálida sonrisa. El muchacho de dientes afilados simplemente lo miró como si este estuviera loco para después encogerse de hombros y hacer un gesto de que le daba igual.

— Creo que en parte Kagemitsu tiene razón. —Reflexionó Saburota—. Podemos tocar los cuatro juntos y quedar satisfechos con el resultado, pero la percepción de alguien externo a la banda también es muy importante. Dororo-chan puede actuar como el público y dar su opinión sincera acerca de cómo sonamos.

— Además, aunque Dororo no tiene ningún talento musical en particular, tiene un excelente gusto para la música. —Se unió Tahomaru a la conversación hablando con cariño—. Podemos confiar en que su opinión es muy válida.

— Da lo mismo. Mientras no nos moleste está bien para mí. —Dijo Shiranui con una sonrisa socarrona que dejaba al descubierto parte de sus afilados dientes.

— Contamos contigo, pequeña Dororo. —Finalizó Hyakkimaru, mirándome con dulzura.

— Muy bien. Los escucharé con mucha atención y seré lo más sincera posible.

Afirmé mirándolo con determinación, a lo cual los ojos de Hyakkimaru emitieron un brillo muy especial. No me fue posible seguir concentrada en esto al escuchar a Saburota hablar con indecisión:

— ¿Qué canción vamos a tocar? ¿Nos vamos por una clásica o una más moderna?

— De eso nada. —Shiranui comenzó a esculcar una mochila a sus pies con dibujos de tiburones. De ella sacó unas hojas dobladas y maltrechas, se trataba de partituras. Mientras continuaba hablando le dio una hoja a cada uno—: Si su condición es que la mocosa nos escuche, la mía es que hagamos la prueba con una de mis canciones ¿Qué tal? Es un trato justo ¿o no?

— Esto sin duda lo hace más interesante. —Opinó Saburota mirando con interés la partitura.

— Nunca antes había tocado un solo tan rápido y elaborado. —Confesó Hyakkimaru expectante, sus ojos caramelo se movían rápidamente observando cada rincón de la hoja en sus manos.

— ¿Qué pasa, Kagemitsu idiota? —Se burló Shiranui con tono presumido—¿Temes no poder con mis composiciones?

El semblante de Hyakkimaru endureció al escuchar esto. Sus ojos centellearon con determinación, tal parecía que Shiranui había herido su orgullo de guitarrista. Apretando la hoja fuertemente con sus manos, le respondió con frialdad:

— Estoy seguro que puedo tocar incluso mejor que el guitarrista de Final Line.

— Eso lo veremos. —Respondió secamente, mostrando una sonrisa burlona.

— Me pregunto si seré capaz de tocar esto…—Dijo Tahomaru, mirando nerviosamente la partitura.

— Si no crees poder hacerlo, puedo ser yo quien toque el bajo. —Respondió Shiranui indiferente mientras tomaba el micrófono—. Aunque odio admitirlo, tocar y cantar al mismo tiempo no es nada fácil.

Tahomaru no fue capaz de responder, bajó la vista hacia su bajo color rojo aún más desanimado que antes. Mi sangre hirvió al ver como permitía que Shiranui lo humillara, me dirigí a él con voz fuerte y segura mientras levantaba ambos pulgares para darle ánimos.

— ¡No es momento ahora para dudar, Tahomaru! ¡Tú puedes tocar esto! ¡Estoy segura! ¡Lo harás de una manera espectacular!

Tahomaru me observó con asombro por varios segundos para después cambiar a una amplia sonrisa. Mis ánimos afortunadamente tuvieron el efecto esperado, correspondió mi gesto levantando también un pulgar para después concentrarse de nuevo en la partitura. Sintiéndome contenta por haber podido ayudarlo, un escalofrío recorrió mi espalda de pronto al sentirme observada.

Volteé mi rostro hacia la izquierda por inercia, al hacerlo me encontré con algo que me hizo contener la respiración. Hyakkimaru me observaba con unos ojos sumamente adoloridos, nunca antes lo había visto tan triste. Cuando se dio cuenta de que lo miraba, este bajó la vista rápidamente y se concentró de nuevo en la partitura ¿No le gustó que le diera ánimos a su hermano menor? No, que tonto. Eso no podía ser… ¿o sí?

Minutos después de estudiar la partitura, los tres muchachos se mostraron listos para hacer la prueba. Mi corazón latía tan aprisa a causa de la emoción que incluso lo sentía golpear con furia a mi pecho. Esto solo empeoró cuando Shiranui tomó el micrófono entre sus manos y su mirada se transformó.

Sus rasgados ojos olivo mostraron una enorme determinación y entusiasmo. Ese chico siempre tan salvaje e indiferente mostraba ahora un aura tan llena de energía y calidez que me dejó anonada.

— Oh vaya… Que veo… ¿Solo una persona? —Exclamó hablando como si se dirigiera a todo un auditorio. Había entrado en su papel de vocalista—. No importa, así haya una o cien personas, tocaremos siempre con toda nuestra energía. —Me guiñó el ojo mientras mostraba una traviesa sonrisa, lo cual me hizo sonrojarme sin darme cuenta pues su seguridad era en verdad abrumadora—. Muchas gracias por venir a vernos tocar el día de hoy. Nosotros somos Rainbow Tears, están a punto de escuchar lo que es tocar rock de verdad… ¡Esto es "Ray of sunlight" (Rayo de luz solar)!

[1] Las en un principio tranquilas notas llegaron a mis oídos, hasta que poco a poco fueron aumentando en intensidad. Cuando Shiranui comenzó a cantar no pude más que abrir mis ojos con sorpresa. Su voz sonaba muy diferente a lo que había escuchado cuando cantó en la fiesta sorpresa de Hyakkimaru ¿era acaso porque ahora cantaba en serio? ¿o acaso era por qué en esta ocasión cantaba una de sus canciones?

Fuera la razón que fuera, su canto me dejó choqueada. Conforme la canción progresaba su voz se iba transformando, aumentaba en intensidad. Era como si fuera una ola, la cual comenzaba siendo un pequeño movimiento en el mar hasta que se transformaba en un feroz tsunami.

Aunque no tuviera una voz privilegiada como la de Mio, la cual de inmediato te dejaba soñando despierto a causa de lo hermosa que era, la voz de Shiranui tenía la increíble capacidad de adaptación. Comenzaba como un pequeño susurro para ir subiendo cada vez más en intensidad, se mezclaba en perfecta sincronía con los instrumentos hasta convertirse en gritos poderosos y desgarradores mientras las notas eran más pesadas y rápidas. Nunca había visto que Mio cantara ni con la mitad de emoción con la que cantaba Shiranui.

Gracias a esto, las interpretaciones de los tres músicos junto a él se transformaban a voluntad de su voz. Saburota tenía una enorme sonrisa asomando en sus labios, sus ojos reflejaban una enorme pasión. A pesar de que antes, cuando Mio cantaba, me parecía alegre, esta vez tocando junto a Shiranui me parecía simplemente eufórico. Tenía un semblante de querer llevar sus habilidades al máximo, en verdad se mostraba más que satisfecho.

En Tahomaru por su parte, se notaba el enorme esfuerzo que debía hacer para mantener el ritmo de la canción, aun así, en sus oscuros ojos se podía apreciar la adrenalina y la determinación que sentía por no dejarse ganar por Shiranui, era como si tuviera una lucha interna por no decepcionar a los demás.

Hyakkimaru por otro lado… A pesar de los años que han pasado desde entonces, mi corazón late inevitablemente de emoción al recordar su rostro. Sus ojos estaban abiertos de par en par con entusiasmo, una bella sonrisa de satisfacción adornaba su cara, parecía como si hubiera llegado al nirvana tocando esa canción que lo obligaba a esforzarse al máximo para usar toda la habilidad que poseía para tocar la guitarra.

Y en verdad era extraordinario, sus solos nunca habían sonado de esa manera tan asombrosa y vibrante cuando tocaba junto a Mio. Como si fuera posible, tocar de esa manera tan poderosa y alocada lo hacía lucir mucho más atractivo de lo que ya era. En ciertos momentos, incluso se relamía los labios de una manera tan sensual que inevitablemente me hacía sonrojar, en verdad estaba extasiado tocando esa canción.

La letra de la canción daba un mensaje de lucha, de esforzarte al máximo por cumplir tus metas. Shiranui no le cantaba al amor como lo hacía Hyakkimaru. Él prefería expresar sus profundos sentimientos por medio de mensajes de critica a la sociedad o de luchar arduamente sin detenerte. Después de las cosas tan complicadas por las que había pasado de niño, no podía culparlo por componer esas canciones con mensajes tan profundos y en ocasiones oscuros.

"He estado esperando por la gloria. He estado esperando por un rayo de luz solar. A punto de caer no puedo vender mi alma. Todavía estoy dando paso tras paso para ir un centímetro más lejos de aquí". Cuando recuerdo la letra de esa asombrosa canción, un estremecimiento recorre todo mi cuerpo.

Irónicamente, la canción que Shiranui había compuesto días antes de que su banda se disolviera, reflejaba a la perfección la situación por la que Rainbow Tears atravesaba en ese momento. No querían darse por vencidos, querían seguir luchando hasta llegar a la cima y cumplir su sueño.

Cuando terminaron de cantar los cuatro músicos se mostraron pasmados y eran incapaces de hablar. Sus respiraciones agitadas a causa del esfuerzo de tocar esa asombrosa canción era lo único que podía escucharse. Hyakkimaru fue el primero en hablar, se dirigió a mí con impaciencia:

— ¿Y bien? ¿Qué te pareció? ¿Qué opinas, Dororo?

— ¡Fue asombroso, fue increíble! —Respondí eufórica. Me levanté de mi asiento rápidamente, mientras seguía hablando movía mis brazos de un lado a otro, como siempre lo hacía cuando en verdad estaba emocionada por algo—: Tengo tantas emociones acumuladas en mi pecho ahora que no sé definir como me siento… ¡Quiero gritar, quiero saltar, quiero escuchar más de esto! ¡La energía que transmiten juntos es abrumadora!

Hyakkimaru me miró conmovido, una baja risa escapó de su garganta mientras observaba mi sincera reacción.

— Sabía que podía contar contigo…—Me susurró con ternura para después voltearse y dirigirse a Shiranui. Le habló mientras lo tomaba fuertemente de los hombros—: Aizawa… Se nuestro vocalista… No, más bien… Tienes que ser nuestro nuevo vocalista, no puede ser nadie más que tú.

Los pequeños ojos de Shiranui se abrieron con asombroso, por un segundo se mostraron vidriosos, al parecer estaba conmovido por las palabras de Hyakkimaru. Aun así, él no era una persona que le gustara mostrar abiertamente lo que sentía, motivo por el cual desvió la vista y respondió con su voz ruda tan característica.

— Maldito Kagemitsu bastardo… Es injusto que seas tan buen guitarrista. Mi música nunca sonó así de espectacular cuando tocaba con los otros tres idiotas que me dejaron atrás.

Para sorpresa de todos volvió la vista al frente mirando alegre a Hyakkimaru por primera vez, le tendió la mano y continuó con orgullo:

— Está bien, toquemos juntos. Vamos a sacudir al mundo con nuestra música, Kagemitsu.

El guitarrista le dio la mano de inmediato. Una nueva etapa para la banda comenzaba al tiempo que los dos chicos cerraban el trato con ese fuerte y entusiasmado apretón de manos. Sin embargo, ese emotivo momento fue interrumpido por una jovial voz que se escuchó al fondo de la habitación:

— Vaya, la voz de Mio-chan el día de hoy suena inusualmente grave y rasposa.

El Sr. Biwamaru estaba en la puerta, rio con una fuerte carcajada de su propia broma. Todos reímos junto con él (excepto por Shiranui quien solo levantó una ceja con extrañeza) y comenzamos a saludarlo con cariño y respeto.

— ¿Quién es este anciano topo? —Preguntó Shiranui con confusión.

— ¡Oye, más respeto, Shiraidiota! —Lo regañó Saburota mientras le daba un coscorrón a su amigo—. Él es Biwamaru Takenori, el dueño de estas salas de ensayos y quien nos ayudó a grabar nuestro demo.

Shiranui se limitó a soltar un silbido de asombro, a lo cual el Sr. Biwamaru respondió con todo divertido:

— Este chico con voz de mafioso me agrada, tiene carisma. Ahora, hablando en serio… ¿por qué Mio-chan no los acompaña hoy?

Un silencio incómodo se extendió sobre la sala de ensayo por un momento, Saburota fue el que se encargó de contarle todo al Sr. Biwamaru. Cuando terminó su explicación, el amable hombre respondió con una triste sonrisa:

— Entiendo, en verdad es una lástima no poder volver a escuchar a esa hermosa voz cantando. Aun así, debo decirles que me parece admirable que la hayan apoyado para que esta siguiera su propio camino. Es una jovencita encantadora y amable, espero de corazón pueda lograr sus metas.

Esas palabras tan llenas de sabiduría transmitieron a mi corazón una enorme sensación de tranquilidad. Horas antes me sentía tan preocupada por todo el asunto del abandono de Mio y el futuro de la banda que hasta una opresión desagradable atacaba mi estómago, pero de alguna u otra manera, el Sr. Biwamaru siempre parecía saber que decir. Dándome cuenta de esto, me animé a preguntarle con una voz fuerte y segura:

— Sr. Biwamaru, por favor… Díganos sinceramente que opina de lo que acaba de escuchar.

Saburota, Tahomaru y Hyakkimaru observaron al hombre entre emocionados y nerviosos esperando su respuesta. El anciano se rascó la barbilla por unos segundos con gesto pensativo para después responder con solemnidad:

— Lo que escuché es completamente diferente a la música que tocaban antes. Es prácticamente como el sol y la luna, si les soy sincero, me asombra como prácticamente las mismas personas pueden tocar como si fueran otras. La música de ahora era poderosa y desgarradora. La letra es melancólica, aunque de una manera distinta a las de antes.

«A pesar de lo antes dicho, esto no significa que sea algo malo. Los cambios no siempre son tan terribles como muchos podemos pensar en un principio, en ocasiones son para mejorar, y me parece que este es uno de esos casos. Su música suena ahora mucho más madura y elaborada, me dejaron impresionado.

Los tres miembros originales de Rainbow Tears intercambiaron miradas alegres y satisfechas entre ellos, mientras que Shiranui, de manera discreta, soltó un bajo suspiro de alivio. Reí para mis adentros mientras los seguía observando cuando Biwamaru volvió a hablar:

— Me pregunto si a esto se le puede llamar destino ¿o acaso es buena suerte?

— ¿A qué se refiere, Sr. Biwamaru? —Preguntó Saburota con interés.

— Bueno, me contaron que perdieron su oportunidad de llegar a un acuerdo con la disquera Épsilon, pero… ¿Qué me dirían de buscar una oportunidad con la disquera Riot?

— ¿R-Riot? —Balbuceó el baterista abriendo la boca, atónito.

— No bromee de esta manera con nosotros, anciano. —Se quejó Shiranui con desconfianza—. Riot es una de las disqueras más importantes del país.

En lugar de molestarse, el Sr. Biwamaru río en voz baja antes de responder:

— Entonces supongo que no saben nada del concurso que la disquera está organizando. —Al notar que nadie respondía, el anciano sonrió complacido y prosiguió—: Su silencio me responde que no. La disquera lanzó la convocatoria a principios de este mes para un concurso de guerra de bandas en todo el país. El premio sin duda es de lo más interesante… Ni más ni menos que un contrato con ellos.

Mi corazón se detuvo al escucharlo. Al ver las reacciones azoradas de todos me pude dar cuenta de la importancia que tenía. Saburota incluso se dejó caer en el asiento que estaba detrás de él con una expresión más allá de la sorpresa.

— ¡Sr. Biwamaru, díganos por favor qué debemos hacer para inscribirnos!

Al Hyakkimaru alzar su voz de esa manera tan desesperada me confirmó que sin duda esta era una gran oportunidad para ellos. Cuando el Sr. Biwamaru reconoció la voz del guitarrista mostró un semblante cariñoso al contestarle:

— Deben inscribirse por medio de su página de internet. Primero se registran y luego suben un vídeo interpretando alguna canción de su autoría. Esta es la primera evaluación que Riot les hará, si su interpretación los convence, entonces pasarán primero a la ronda de diez semifinalistas. Si logran colarse en este selecto grupo, posteriormente van a participar en una guerra de bandas en dos semanas más para convertirse en finalistas. Si logran llegar hasta aquí, disputarán la final en un festival de música organizado por Riot.

— ¿E-el Riot Fest? ¿¡Ese famoso festival de música donde tocan sus bandas más famosas!? —Preguntó Tahomaru, pudiendo hablar a duras penas a causa de lo exaltado que se sentía.

— Exacto. —Respondió el anciano con una pícara sonrisa—. Pero si van a inscribirse mejor háganlo de una vez, la convocatorio justo cierra hoy antes de la media noche.

— ¡Tenemos que inscribirnos en ese concurso, maldita sea! —Gritó Shiranui con una voz tan potente que seguramente se había escuchado en todo el edificio.

— ¡Si, sin duda! —Respondió Saburota moviéndose de un lado a otro completamente nervioso—¡Una cámara, rápido, necesitamos una cámara para grabarnos!

— Líder-san, una vez nos dijiste que tú tenías una cámara en tu departamento. —Recordó Tahomaru, tratando de mantenerse sereno.

— Puaj, si es esa cámara que usas para grabarte con esas mujeres con las que te acuestas no quiero utilizarla. —Se quejó Shiranui sacando su lengua con desagrado.

— Si esa cámara tiene fluidos extraños no pienso ni siquiera tocarla. —Dijo esta vez Hyakkimaru desviando la vista con molestia.

— ¡¿De dónde demonios sacan esas ideas extrañas!? —Exclamó Saburota visiblemente avergonzado—No solo la uso para eso… Ejem, es decir ¡vamos por ella a mi departamento!

— ¡Dejen de hablar de esas cosas enfrente de Dororo!

Suplicó Tahomaru enojado con el rostro completamente sonrojado. Por mi parte estaba riendo tanto que incluso el estomago me dolía. Por más que lo intenté, y por más que Tahomaru y Hyakkimaru trataron de convencerme de llevarme temprano a casa, ese día simplemente no pude hacerlo. Fui una testadura y dejé mis obligaciones a un lado para ayudarlos en todo lo que me fuera posible, me quedé con ellos hasta terminar con la grabación.

Cuando Tahomaru me mandó un mensaje a mi móvil anunciando que la inscripción y la subida del vídeo habían quedado listas a las 11:30 pm una enorme felicidad invadió mi corazón.

Esa noche me fui a la cama pidiéndole un nuevo deseo a las estrellas. Les rogué hasta el cansancio que Rainbow Tears lograra convertirse en semifinalista en el concurso de Riot. Estaba segura que ese era el rayo de luz solar de la canción de Shiranui, el que tanto necesitaban para poder cumplir su sueño.

Continuará