¡Y bueno, esto no puede faltar! Los personajes pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la autora de la historia es 2old4fanfic, yo solo traduzco.
No saben lo valioso que es tener el apoyo de mi amiga y Beta Erica Castelo. Mis traducciones tienen una mejor calidad gracias a ti *besos virtuales*
Capítulo 24 Día de mudanza, ¿eh? Parte 2
Metiendo el teléfono en su bolsillo, Bella se sobresaltó cuando escuchó una voz junto a ella.
"¿Estás bien?"
Una de las mujeres del parque infantil se había acercado, dejando a los niños bajo el cuidado de la otra mujer. Le tendió un paquete de pañuelos desechables de bolsillo.
Tomando un pañuelo Bella secó su rostro. "Ahora lo estoy. Tuve algunos problemas, pero todo está bien ahora."
"¿Tienes algún lugar a dónde ir?"
Bella sonrió. "Sí, lo tengo. Gracias."
Mackayla finalmente se calmó lo suficiente para sujetarla a su asiento para coche. Bella condujo de vuelta a su departamento para encontrar la camioneta de Alex totalmente cargada y a Kat y Liz tomando el sol en el capó mientras el sistema de sonido de la camioneta sonaba a todo volumen, literalmente sacudiendo las ventanas.
…
Cuando Bella se detuvo en el lugar que le apartaron, escuchó el grito de las letras; "Get on your bikes and Ride", antes que Kat metiera la mano en la camioneta y bajara el volumen de la música.
Liz se inclinó hacia la ventanilla del coche de Bella. "Metimos todo a la camioneta, salvo por—oye, ¿qué pasó? Te ves terrible."
Kat metió su cabeza junto a la de Liz por la ventanilla. "Has estado llorando. ¿Alguien hizo algo?"
Bella salió del coche y se recargó en la puerta. Kat puso su brazo a su alrededor. "Dinos."
Alex y Garrett salieron del edificio, se acercaron a las chicas y dejaron las cajas en el suelo.
Alex dijo con su vozarrón, "¿Qué está pasando?"
Liz abrazó a Bella del otro lado. "Está bien, dinos."
Tratando de no llorar, Bella miró al cielo y tomó una respiración profunda. "¿Ese tipo al que le estaba alquilando el departamento? Dijo que tenía que cobrarme más por Mackayla y luego… y luego…" Tragó saliva mientras Kat frotaba su espalda. "Dijo que no tenía que pagar extra si dormía con él. Dijo que no le importaba si tenía novio siempre y cuando le guardara 'un poco' a él."
"¡Ese pendejo!" Alex se estaba poniendo rojo. "¿Cuál es su nombre? ¿Cómo luce?"
"James Greene. Tal vez de un metro ochenta y dos, con una cola de caballo rubio oscuro." Bella sorbió su nariz, tratando de encontrar una esquina seca de su pañuelo.
Alex y Garrett intercambiaron miradas. "¿Cuál es su dirección?"
"No puedo volver allí."
"Por supuesto que no." Liz recogió la caja de las pertenencias de Bella que Alex había bajado. "Te quedarás con nosotras. No puedes vivir allí."
Bella extendió su mano. Le conmovió la oferta, pero de ningún modo iba a volver a mudarse con ellas. "No, tengo otro lugar. Mi jefe dice que su casa tiene un departamento, y puedo quedarme allí hasta que encuentre un lugar."
Kat preguntó, "¿Estás segura?"
Sacando su teléfono Bella buscó el mensaje de Edward. "Está es la dirección. Él no está allí pero me dio los códigos para entrar."
Tomando la caja de las manos de Liz y poniéndola en la parte trasera de la camioneta, Alex dijo, "Primero lo primero. Vamos a llevar esta carga. De todos modos, no podríamos meter el sofá en este viaje. Te seguiremos para descargar, y luego volveremos por él."
Al conducir, Kat se sentó en la parte de atrás entreteniendo a Mackayla, mientras Liz se sentaba en el asiento del pasajero, leyendo las indicaciones en el teléfono.
"En la próxima a la izquierda, luego la última a la derecha. Este es un vecindario muy lindo, Bells."
Amplios jardines embellecían los terrenos de las casas altas, y los pocos coches que estaban en los caminos de entrada eran todos modelos nuevos y costosos. Bella se sintió avergonzada por Elvis.
No ayudaría a su autoestima vivir en este vecindario.
Al dar la última vuelta a la derecha, se volvió evidente que este desarrollo era más exclusivo que el que acababan de pasar. Los jardines eran tres veces más grandes que los del último vecindario, al menos tres o cuatro acres. Cada casa tenía una unidad cerrada, algunas de ladrillo, unas empedradas, otras de adoquín, las verjas por si solas parecían costar más que la casa de Bella en Forks. Árboles en flor estaban plantados junto con franjas de flores contra hileras podadas de boj. Una casa era posmodernista, con ángulos blancos y paneles de bloques de vidrio. La siguiente parecía algo salido de la Inglaterra de Austen; doce ventanas de cristal doble en ladrillo erosionado y un exterior de piedra caliza, con una enorme puerta principal tallada.
Desde el asiento trasero Kat habló con recelo. "¿Estás segura que es la calle correcta?"
Al llegar al número catorce, Bella detuvo el coche en el espacio frente a la verja junto al panel de control. Se veía como la verja de uno de los mensajes de Edward. "Veremos." Revisó su teléfono e introdujo el código despacio. Hubo una pausa, y luego un leve chirrido cuando el mecanismo de la verja empezó a abrirla.
"¡Maldición!" Dijo Liz.
Kat se inclinó entre los asientos mirando la casa. "¡Maldición, maldición!"
La casa era de tres plantas, revestido de estuco blanco con un techo mediterráneo de tejas rojas. Altas ventanas arqueadas flanqueaban la puerta principal, y las ventanas del segundo y tercer piso tenían guardas curveadas de hierro forjado. La puerta principal estaba protegida por un pórtico con descomunales columnas elevándose al menos nueve metros. Solo la puerta era intimidante, unos seis metros entre el travesaño arqueado y puertas dobles, todas cubiertas con más intrincado hierro forjado.
Al centro de la sección del camino de entrada que daba vuelta a través del pórtico estaba una fuente con la estatua de bronce de tamaño natural de una mujer, con una mano en sus labios, y la otra detrás sosteniendo un pedazo de su vestido, con cabello largo rizado alrededor de sus hombros y cayendo por su espalda. El agua salía en abanico detrás de ella dándole a la figura un fondo acuoso.
La camioneta pickup estaba justo detrás de ellas, así que las siguieron por el camino de entrada empedrado pasando la estatua hacia un lado de la casa, donde los recibieron seis puertas de garaje.
Bella salió de su coche lentamente. Tan solo el garaje era dos veces más grande que su casa en Forks. "Wow," dijo con una vocecita.
Garrett estaba detrás de ella. "Jodido wow, esto es jodidamente increíble."
Había un panel cubierto a la izquierda del último garaje; Bella presionó el código y la puerta se abrió.
Al otro extremo del garaje, una pequeña SUV blanca estaba estacionada. Rastrillos, palas con mangos largos y cortos, dos escaleras, una motosierra y extensiones eléctricas colgaban cuidadosamente en la pared del fondo. Un corto juego de escaleras tenía otro panel de control en la cima, junto a la puerta hacia la casa.
Desde su posición en el hombro de Bella, Mackayla veía con ojos amplios todas las cosas nuevas. Bella introdujo el código y abrió la puerta.
Al otro lado de un amplio pasillo de pizarra estaba una puerta con vidrio opaco para dejar que la luz entrara al pasillo. Esa debe ser la lavandería. La robusta puerta junto a ella estaba entre abierta.
Gabinetes blancos cubrían una pared con dos obvios espacios: uno para un refrigerador, el otro para una estufa, y un fregadero de acero inoxidable estaba en el centro de la encimera con laminado gris. Bella levantó la palanca del grifo; al menos el agua funcionaba. La habitación era bastante grande para poner su pequeña mesa, y la mitad tenía alfombra, que sería el hogar del problemático sofá.
Mientras Bella seguía girando, viendo la primera habitación, Kat se había adelantado por el pequeño pasillo que salía de la sala. "Oye, tienes dos habitaciones. Excelente."
La primera recámara era más pequeña que su habitación en el antiguo departamento pero sería lo bastante grande para su escritorio y una silla, o las cosas de Mackayla. El baño estaba a un lado, con la misma ebanistería de la cocina, accesorios en blanco y una cabina de ducha. La otra recámara era un tercio más grande que la primera.
Kat abrió otra puerta. "Lindo armario. Tal vez me mude contigo."
"Eh, ¿dónde quieren esta mierda?" Garrett habló desde la cocina. Bella regresó, las cajas marcadas 'cocina' estaban sobre la encimera.
"No sé," frotó su frente. "¿Debería convertir en un área de estudio esa primera habitación y poner a Mackayla conmigo?"
Sacudiendo su cabeza, Liz dijo, "Mackayla tendrá su propia habitación. Pon el escritorio en tu habitación para que puedas estudiar… o jugar… sin un bebé presente."
Queriendo negar que la misma idea pasó por su mente, Bella se tornó de color rojo. Acarició a Mackayla con su nariz. "¿Mi niña grande quiere su propia habitación?"
La bebé no respondió, pero se acurrucó a ella. Bella dijo, "En realidad no importa, no vamos a estar aquí mucho tiempo."
Kat llevaba la mesa cambiadora, todavía en su caja. "Este lugar es genial, ¿por qué no te quedarías?"
"Él no me dejará pagar por nada."
Liz y Kat se detuvieron y se le quedaron mirando. "No se ve que le haga falta el dinero, Bella," dijo Kat.
"O espacio," dijo Liz.
"¿Dónde quieres esto?" Garrett y Alex, tenían cada uno un extremo de la cómoda de Bella.
Sonrojándote al ver la cómoda, Bella, genial. "Um, en la habitación del fondo."
Kat salió al garaje. "Voy por los cajones."
"¿A quién estoy engañando?" Bella se encogió de hombros. "Voy a estar aquí hasta que ahorre el dinero suficiente para un depósito para un nuevo lugar."
Emergiendo del pasillo, Alex preguntó, "¿Por qué necesitas más dinero para un depósito? ¿Ese idiota no te devolvió tu dinero?"
Avergonzada, Bella sacudió la cabeza. "Hui de él. En realidad, no se lo pedí."
Con un gruñido, Alex y Garrett desaparecieron por más muebles.
"Oye, Liz, ¿podrías instalar el columpio de Mackayla? Luego podré ayudar a descargar."
Liz sacudió la cabeza. "Sostenla, así no chocamos con ella. Te ayudaremos a desempacar mientras los chicos van por el sofá."
Kat entró con el resto de los cajones, mientras los hombres cargaban la cuna.
De pie junto a las cajas en la cocina, Liz habló, "Oye cariño, ¿me puedes prestar tu cuchillo?"
Alex se acercó, sacando una navaja de su bolsillo. "Ten cuidado, está filosa."
"Lo sé. Déjame abrir estas cajas y te la devolveré." Liz cortó la cinta de todas las cajas en la cocina.
Siguiendo a Liz a la habitación de Mackayla, Bella preguntó, "¿Siempre carga eso?"
"Claro." Liz cortó mientras hablaba. "Algunas veces tiene que cortar cinturones de seguridad en los accidentes automovilísticos."
Bella inclinó su cabeza.
Liz le explicó, "En un accidente de coche, algunas veces es más rápido cortar el cinturón que encontrar el broche. Siempre cortan los asientos."
Bella abrazó a Mackayla con un poco más de fuerza, esperando nunca tener esa experiencia.
Alex entró, inclinándose para darle a Liz un beso. "Volveremos pronto."
Entregándole el cuchillo ella dijo, "No lo olvides, tenemos esa fiesta que organizaron los chicos del hockey."
"Sí," Kat agregó. "Escuché que compraron LaBlatt's y Molson Canadian."
"Como sea. Hasta más tarde."
Viendo la camioneta salir de reversa, Bella presionó unos cuantos botones del panel de control hasta que consiguió que la puerta correcta del garaje se cerrara. Volviéndose hacia la casa miró a la arcada que conducía al interior. Tendría que aventurarse al menos hasta la cocina mientras conseguía su propio refrigerador.
Sí, eso es Bella, preocúpate por el refrigerador cuando ya estás viviendo con el hombre del que se supone te mantendrías alejada. Y convéncete de que solo estás viviendo en su casa, y no viviendo con él, cuando sabes cómo ninguno de los dos parece ser capaz de controlarse. Espera a que Alice se entere de esto.
¿O siquiera puedo contarle a alguien? Estaba cansada de vivir con mentiras. Necesitaba hablar un poco más con Edward, una conversación que no condujera directamente al sexo. Era difícil permanecer racional cuando en todo lo que podías pensar era en desnudarte.
Mackayla estaba cayendo en sus brazos, su pequeño rostro ligeramente sonrojado. Un biberón y se quedaría dormida. Volviendo a su cocina sin equipar, Bella rebuscó en la pañalera hasta que encontró la bolsa de biberones todavía empacados de cuando estuvo con la señora Gordon. Esperando calentar la botella fría, abrió el agua caliente mientras buscaba en las cajas una taza o una olla para agarrar agua.
"La sábana está en la cuna, y estamos armando la mesa cambiadora." Liz se acercó y meneó el dedo del pie de Mackayla. "Pensamos que así ella tiene un lugar donde dormir mientras desempacamos todo lo demás."
Al ver su biberón, Mackayla estiró sus brazos. Bella la sacó del agua para luego sacudirla, probando una gota en su muñeca. No muy caliente, pero no muy fría. ¿Espero a que se caliente un poco más y me arriesgo a que empiece a llorar? Mackayla comenzó a hacer ruidos con sus labios. Decisión tomada. "Toma."
Entrando a la nueva habitación de Mackayla, Bella estaba feliz de ver la mecedora en el rincón. Se acomodó allí, viendo la mesa cambiadora tomar forma.
…
La ropa había sido colgada o metida en cajones. La mesa cambiadora estaba ensamblada y cargada con pañales limpios, toallitas, enteritos, sábanas y toallas. Botellas de champú estaban colocadas en la ducha que nunca había sido usada; tuvieron que arrancar la etiqueta del cabezal de la ducha. Las tazas, platos, ollas y sartenes, el cereal, botes de fórmula y latas de sopa estaban en sus nuevas posiciones en la muy blanca cocina.
"¿Dónde demonios están?" Kat arrojó la última caja en el garaje vacío.
Volviendo a revisar su teléfono, Liz dijo, "Han pasado dos horas. Supongo que querían asegurarse que todo estuviera listo antes de tener que volver."
Kat miró a Bella, que también estaba revisando su teléfono. "¿Tienes una aspiradora?"
"No quiero ponerla a funcionar mientras Mackayla esté dormida."
"Buen punto." Kat estiró los brazos por encima de su cabeza. "No sabía que los bebés necesitaban tanto silencio. Lamento haber sido tan ruidosos."
"Sí, bueno, tengo un hermanito, pero no comprendí lo mucho que necesitan los bebés hasta que tuve a Mackayla."
"Recibí un mensaje," dijo Liz. "Acaban de doblar en esta calle."
Escucharon la música a todo volumen. Espero que los vecinos no se quejen. Un minuto después la camioneta estaba al frente del garaje, Alex la maniobró hasta que la parte trasera estuviera a mitad del garaje. Bella sostuvo la puerta de la casa mientras ellos metían el sofá, y ya que solo había un espacio para ponerlo, allí lo dejaron. Garrett y Alex se dejaron caer en el sofá, estirando las piernas frente a ellos.
Liz se sentó en el regazo de Alex. "¿Dónde estaban chicos?"
Garrett comenzó a resoplar y a carcajearse mientras Alex sacaba algo del bolsillo de su camisa.
"Tuvimos que ver a un hombre sobre un depósito."
Bella se paró en seco, mirándolo. "¿Qué? ¿Cómo supiste dónde—?"
"Dejaste la tarjeta de cambio de dirección en el refrigerador. Fuimos a visitar a James Greene," dijo Alex.
"Gracioso," dijo Garrett. "Cuando dijimos a dónde íbamos, unos cuantos chicos del equipo de hockey decidieron ir con nosotros."
"Tuvimos que acompañar a James Greene al banco para que pudiera cambiar el cheque." Le hizo un gesto a Bella con su dedo para que se acercara. Puso un pequeño montón de billetes de a cien en la mano de Bella.
Bella comenzó a llorar. Estaba abrumada pensando en que estos hombres que apenas la conocían fueron tras ese cretino y recuperaron su dinero. Fue un gran alivio, saber que no tendría que volver a enfrentar a James. "Oh Dios mío, eso es increíble—"
Garrett se meció en su asiento. "Eso no es todo, muéstrale."
Alex se hizo de lado y metió la mano en su bolsillo trasero, y sostuvo una cosa atada larga con hebras.
Le habían cortado la cola de caballo.
…
Bella se sintió culpable por no poder ofrecerles una cerveza fría, pero le aseguraron que había suficientes esperándolos en la fiesta. Edward le envió un mensaje, sugiriendo que metiera su coche en uno de los lugares vacíos del garaje.
El sofá se veía tentador, estaba desesperada por una siesta, y no se atrevió a entrar a su recámara, porque su cama la estaba llamando. El departamento había estado muy limpio desde el principio, y Kat y Liz fueron extremadamente eficientes en colocar todo, así que además de aspirar, era poco lo que tenía que hacer. Se paseó por el departamento, disfrutando de la paz y tranquilidad de una bebé durmiendo, sintiéndose extraña estando sola en la enorme casa. Estando en la enorme casa de Edward. Se había resistido tanto—¿era este el destino, estaba destinada a estar aquí?
Leyó sus mensajes.
Llegaré pronto. Llevo pizza.
Ella respondió:
Estoy ansiosa
Él escribió:
Sí, es una buena pizza
Ella le envió una carita feliz.
Puede que quieras cambiar eso. Llevo a Emmett conmigo
¿Trae a su hermano? ¿El hermano que sabía todo sobre el ascensor? Genial.
El chirrido de la puerta del garaje abriéndose se escuchó bastante fuerte en la sala de Bella. Se sentó en la pequeña mesa de madera, entrelazando y desenlazando sus manos. ¿Debería quedarse allí? ¿Debería recibirlo en la puerta? ¿Debería abrazarlo frente a su hermano? ¿Dónde estaba la recámara de él?
Había resistido el impulso de curiosear mientras esperaba. La invitó a quedarse en el departamento, no en el resto del lugar. La casa—mansión—era ridículamente grande, pero más que eso gritaba riqueza. Nadie iba a creerle que solo estaba viviendo en su casa. Su familia iba a echarle un vistazo a la situación y etiquetarla como una cazafortunas. Eso, si tenían la oportunidad, si ese loco de Aro no venía a sacarla del cabello de la casa de su hija.
Al parecer el contratista había gastado poco en la insonorización entre el departamento y el garaje. Claramente pudo escucharlos azotando las puertas, la puerta del garaje cerrándose y el metálico sonido sordo de personas subiendo los escalones a la casa. Al fin escuchó el más dulce sonido desde el pasillo.
"Bella, ¿estás allí?"
Edward entró en la habitación al mismo tiempo que ella se levantaba de la mesa. Sin pensarlo, estaba en sus brazos, sin importarle lo que pensara su hermano o cualquier otro.
Se estremeció, llorando bajito en su hombro. El retrocedió hacia el sofá y se sentó, poniéndola en su regazo, palmeando su espalda y besando su cabello. "Está bien, está bien."
Un grito vino desde la otra habitación. Edward limpió su rostro con su pulgar. "Debe ser contagioso. Quédate aquí, iré por ella." Dejó a Bella en el sofá.
Con la cara roja y despeinada, Mackayla estaba en los brazos de Edward, su llanto calmándose mientras él trataba de alisar su cabello ladeado. Se volvió a sentar en el sofá, levantando su brazo para poder abrazar a Bella y a la bebé.
Por primera vez ese día, Bella se sintió en paz. Cerró sus ojos, descansando en Edward, con una mano sobre Mackayla.
Acercándola a él, Edward dijo, "Cariño, ¿qué ocurrió?"
"Te lo diré, solo no en este momento," suspiró. "Solo quiero estar tranquila por un minuto."
Una voz levemente familiar dijo, "Oigan, ¿quieren comer ahora o debería poner la pizza en el horno?"
El estómago de Bella gruñó, pero mantuvo sus ojos cerrados por la vergüenza. "Tienes mi respuesta."
Abriendo sus ojos vio a un hombre alto con cabello negro rizado y unos hoyuelos. Era difícil de olvidar, aunque solo lo había visto dos veces desde la parrillada del Día de los Caídos.
Le tendió una mano. "Tú eres Bella, ella es Mackayla, yo soy Emmett, y estoy de acuerdo con tu estómago. Estoy hambriento."
Bella estrechó su mano. "Un gusto verte de nuevo. Solo cambiaré a la bebé—"
"Yo me haré cargo." Edward se puso de pie con Mackayla. "Vi todas sus cosas, tú ve a comer."
Emmett la condujo a la cocina de la casa principal. Bella se sintió como Alicia viendo el País de las Maravillas por primera vez. Un avión podría haber aterrizado en las encimeras de losa de granito verde del tamaño de una pasarela. Había un refrigerador y un congelador, enfriadores separados para vino tinto y blanco, y otro que contenía botellas de agua, cervezas, bebidas deportivas, tés fríos y jugos. Una parrilla de gas con ocho quemadores con una campana de gama industrial estaba flanqueada por un lado por hornos eléctricos dobles de acero inoxidable, por el otro por un horno de pizza de ladrillo. Había dos fregaderos, dos lavavajillas, una barra de desayuno con diez bancos, una máquina de expreso de apariencia profesional, y suficiente ebanistería blanca para guardar cada plato que poseía Martha Stewart.
Asombrada, Bella trató de asimilarlo todo.
Sosteniendo la caja de pizza, Emmett intentó llamar su atención. "¿Quieres comer aquí o en la sala de desayuno?"
"Lo que sea más fácil."
Riendo, Emmett puso la caja sobre la barra del desayuno.
Bella trepó en el último banco. Se sintió avergonzada, como si se estuviera riendo de ella. "¿Qué es tan gracioso?"
Dándole un plato con una rebanada, Emmett asintió. "Es solo que estoy seguro que la esposa de Edward nunca dijo esas palabras en su vida." Miró por encima de su hombro hacia el departamento. "Tanya… digámoslo de esta forma; no quería una casa grande, quería la casa más grande de todos los que conocía. Quería el coche más nuevo y costoso. Estaba cabreada cuando Edward le compró un Volvo porque no era lo bastante costoso—sin mencionar los índices de seguridad."
Él agarró una rebanada y se la terminó en unas pocas mordidas. "Solo puedo explicarlo diciendo que sus padres empezaron sin nada, trabajando para pagar la escuela de medicina. Aro inventó unas pinzas médicas que le hicieron ganar una fortuna. Trataron a Tanya como a una princesa. ¿Viste esa fuente de bronce al frente de la casa?"
Sin gustarle a dónde se dirigía esta conversación, Bella asintió.
"Aro la mandó hacer para su cumpleaños número veintiuno."
"Mis padres me enviaron una tarjeta de regalo de Barnes y Noble para mi cumpleaños número veintiuno." Bella se sintió aún más pequeña mientras masticaba. ¿Qué tipo de personas mandaban a hacer estatuas? No las de su tipo.
"Mi punto es, estaba mimada con M mayúscula. A Edward le vendría bien alguien agradable en su vida para variar." Emmett se acercó a examinar la selección de cervezas. "¿Puedo servirte algo?"
"Solo agua; estoy muy cansada." No quería estar ni siquiera un poco mareada frente a Emmett. Parecía bastante agradable, ¿pero qué estaba pensando? ¿Trataba de hacerla sentir a gusto porque era muy obvio que no encajaba en esta casa, en la vida real de Edward? Pertenecía a ese departamento diseñado para la servidumbre.
Un chillido estridente vino de Mackayla cuando Edward la introdujo a la habitación. "Ves. Te prometí a mami, y aquí está ella."
Diez deditos se meneaban, tratando de alcanzar a Bella. "Dámela."
Edward se aferró a la bebé. "Pero quiero que tengas la oportunidad de comer en paz."
Moviendo su mano en un gesto de 'dame', Bella dijo, "Si no pudiera cargar a una bebé y comer una rebanada de pizza al mismo tiempo, ya me habría muerto de hambre."
"Uyy, es un poco atrevida. Me gusta." Emmett levantó su botella para brindar con el agua de Bella.
Levantando la tapa de la caja de pizza, Edward sacó una rebanada, girando una hebra de queso en su dedo y chupándola.
Bella no pudo quitarle los ojos de encima a sus labios hasta que Mackayla manoteó su pizza y agarró pepperoni. Edward humedeció una toalla de papel y la limpió rápidamente.
"Terminé." El plato de Emmett estaba vacío. Se inclinó hacia Mackayla. "¿Quieres venir con tío Emmett?"
Bella titubeó.
Extendiendo sus manos, Emmett dijo, "Soy cirujano. Si la rompo puedo arreglarla."
Ella acercó más a Mackayla. "¡Eso es reconfortante!"
"Era el cuidador de bebés antes que Edward. No te preocupes." Con delicadeza, Emmett levantó a Mackayla a su hombro. "Ahora voy a contarle historias vergonzosas sobre ti, Ed. Continúen." Emmett caminó hacia las ventanas al otro extremo de la cocina, señalándole algo a la bebé.
Bella miró a Edward sorprendida. "¿Prefieres Ed? Podría—"
"No prefiero Ed. Lo odio. Mi hermano es el único que me llama así, y solo para fastidiarme."
Asintiendo en comprensión, Bella sonrió. Lo más cercano que tuvo a un hermano al crecer fue Leah. La mitad del tiempo se divertían, la otra mitad estaban peleando.
Edward dejó la rebanada de pizza. "Tuvimos mucho tiempo para hablar en el coche. Hasta que tengamos más noticias de las intenciones de Aro. Me gustaría que te quedaras aquí, en la casa. Emmett está de guardia este fin de semana, así que puede estar aquí durante el día mientras yo voy a trabajar, luego yo estaré contigo durante la noche."
Bella se sonrojó.
Agitando su mano como si borrara esa declaración, Edward dijo, "Uh, no quise decir eso. Estaré en la casa. Contigo. Durmiendo. En nuestras habitaciones. No durmiendo contigo. A menos que tú quieras eso."
Emmett soltó un resoplido. "Puedo escucharte."
"Entonces, ¿ustedes dos se van a turnar para cuidarme? Tal vez debería solo dejar mis cosas aquí y volar de vuelta a Forks."
"No, eso no es necesario. Esta casa tiene un extenso sistema de seguridad. Estarán a salvo. Ibas a tomarte esta semana para establecerte. Podrías solo relajarte aquí."
Bella le habló a Emmett. "¿Qué hay de ti, exitoso cirujano? ¿No tienes gente que rebanar y cortar en pedacitos esta semana?"
"Solo los novatos programan cirugías la semana del Cuatro de Julio. Todas las enfermeras de experiencia están de vacaciones. Estoy atendiendo solo emergencias."
Sacudió su cabeza. "No lo sé. Es mucho tiempo para que nos cuides."
"Bella, hoy ya pasó, solo quedan el martes y el miércoles, luego el cuatro, y cerramos las oficinas el cinco, así que estaré en casa todo el tiempo. No es gran problema el que estemos aquí. Solo tenemos que mantener las cosas en secreto por otro par de días hasta que Riley vuelva. Tal vez podríamos conseguir una orden de restricción contra el investigador privado o algo así."
"¿Qué hay de Aro?"
"Tal vez a Riley se le ocurrirá algo para conseguir que Aro retroceda. No voy a poner mi vida en espera. No puede volver a demandar a CMNJ porque tengo una nueva… persona en mi vida."
Mackayla estaba haciendo ruiditos y retorciéndose en los brazos de Emmett. "¿Quiere una biberón o algo?"
"No todo se resuelve bebiendo," dijo Bella, agarrando a Mackayla. "Hoy no pasó tiempo de pancita."
Edward y Emmett le dieron idénticas miradas de confusión.
"Vaya cuidadores que son. Para prevenir SMSL, los pediatras quieren que duerman de espaldas, pero si pasan mucho tiempo de espaldas se les vuelve la cabeza plana."
Edward preguntó, "¿Qué implica pasar tiempo de pancita?"
"Jugar con ella en el suelo, de preferencia en la alfombra."
Emmett levantó su mano. "Me apunto."
Señalando una arcada a la derecha, Edward dijo, "El solario está alfombrado."
"Solo necesito su manta, creo que está en la repisa de la mesa cambiadora."
…
Mackayla yacía en el suelo, encantada de tener tres adultos en el suelo con ella para hacerle compañía. No podía gatear, pero se las arreglaba para dar vuelta y cambiar de direcciones.
Agitando el juguete del cisne frente a las manos de Mackayla, Emmett dijo, "Hombre, deberíamos hacer esto más seguido."
Soltando una risita, Bella acarició la espalda de Mackayla. "Ella es el alma de la fiesta."
La barbilla de Edward descansaba en sus brazos cruzados. Miró de Mackayla a Bella. "Nunca nos dijiste qué pasó con tu departamento. ¿Qué salió mal?"
Cubriendo su rostro con su mano, bajó la vista a la alfombra. "Fui muy estúpida. Quería cobrarme alquiler extra por la bebé, pero en vez de dinero se me insinuó."
Edward se sentó. "¿Cuál es su nombre? ¿Dónde vive?"
Bella le hizo un gesto para que se recostara. "Cálmate. Los novios de mis compañeras lo visitaron y recuperaron mi depósito. En efectivo. Espero que no se metan en problemas, cortaron su cola de caballo."
Emmett se echó a reír. "Creo que me gustan esos tipos."
Sacudiendo su cabeza, Bella dijo, "Lo peor es que creo que ha hecho esto antes exitosamente. Estaba muy tranquilo. Creo que elige chicas que parecen desesperadas luego se les insinúa."
"Aún quiero su nombre," dijo Edward. "Uno de los resultados de la muerte de Tanya es que conozco un par de detectives. Tal vez estén interesados en las tácticas de este tipo."
Bella bostezó, y descansó su cabeza en su brazo. "Te lo escribiré."
…
Bella tuvo un breve momento de lucidez en ese espacio entre el sueño y la consciencia. Sintió brazos a su alrededor. Debe haber sido Charlie el que la cargaba desde el coche. Decidió fingir estar dormida para no tener que subir a su habitación, pero no fue necesario pretender. Se volvió a quedar dormida, cómoda y segura en los brazos del hombre que la cargaba.
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Pobre Bella, es normal que quedara tan cansada después de semejante día. Pero al fin, cayó en la redes de Edward, ya está viviendo en su casa, y a pesar de lo que Bella creen que podrían pensar de ella, que es una cazafortunas. Ya vimos que Emmett no lo piensa y sin duda Rose piensa lo mismo que él, ¿pero qué hay de los padres de Edward? Y con todo el problema con Aro… ya veremos cómo le va a Bella con los futuros suegros jejeje. Y bueno, aunque Liz y Kat no fueron las mejores compañeras de departamento, al menos estuvieron allí para ella para su cambio y para lo que ocurrió con James, ¿qué les pareció lo que hicieron Alex y Garrett? Creo que los chicos se redimieron un poco por lo que hicieron en el departamento, ¿no es así? Espero que hayan disfrutado del capítulo, tardó un poco pero al fin llegó. Como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y leer pronto el siguiente ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Ma Laura Merlo, Rosii, danicullenmc, Chocolate eyes, Nancygov, nydiac10, SweetSorrow16Love, Jade HSos, jupy, Esal, angryc, freedom2604, Antonia, Laliscg, Smedina, rosycanul10, MelACS, Fallen Dark Angel 07, PRISOL, Adriana Molina, Merce, Angel twilighter, Amaya cullen, viridianahernandez1656, NaNYs SANZ, sandy56, lagie, Raque, Veronica, JessMel, jesiiccaa, somas, Lizdayanna, Elizabeth Marie Cullen, Maiki, ileanacasco, kaja0507, Pameva, Moni, glow0718, Ali-Lu Kuran Hale, NarMaVeg, AmoOre Cullen, Leah De Call, miop, ariyasy, StherEvans, Tecupi, Nanny Swan, AriGoonz, Gabriela Cullen, debynoe12, EriCastelo, cavendano12, Adriu, Aislinn Massi, bbluelilas, carolaap, myaenriquez02, bealnum, rjnavajas, Sully YM, piligm, Manligrez, BereB, Liz Vidal, martuu341, Noriitha, alimago, paupau1, torrespera172, tulgarita, Car Cullen Stewart Pattinson, cony, aizen63, aliceforever85, Lady Grigori, patymdn, Tata XOXO, Mafer, Melina, rossystew, saraipineda44, arrobale, injoa, lauritacullenswan, Bell Cullen Hall, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, muy pronto ;)
