Los personajes de Twilight no me pertenecen y la historia es de blueberrytree, solo me adjudico la traducción.
Disfrútenlo.
New Day
Estaba sentada en la silla esperando a Alec y fingiendo tomar el café que su secretaria me había dado. Mi mente no paraba de trabajar y me cuestionaba sobre qué diablos quería hablar conmigo y porqué tanto misterio para decirme cuál era mi siguiente celebridad. ¿Realmente aún me importaba eso?
Fui tomada por sorpresa cuando la puerta de la sala se abrió y Alec entró acompañado de Jeff, los dos mantenían una expresión que no me daba muchas pistas de si la noticia que estaba por venir era algo bueno o malo; pero mi ansiedad quedó perfectamente clara cuando comencé a golpetear con las uñas el vidrio de la mesa.
—Buenas noches, Isabella —habló Alec, sentándose frente a mí y Jeff copió su acción.
—Buenas noches —respondí.
—Antes que todo quería decir que quedé un poco sorprendido con tu artículo.
—¿Cómo así?
—Creí que tendrías problemas al escribir sobre alguien con quien, por lo que entendí, mantienes una relación amorosa. El resultado salió mejor de lo que esperaba —dijo Alec. Si al menos tuviera idea del desespero que fue escribir eso.
—Qué bueno —respondí sin saber qué decir, estaba profundamente incómoda.
—Bueno, creo que ya debes tener noción de lo que vamos a conversar contigo —habló mi jefe.
—La verdad, no tengo idea del motivo de esta reunión. Creo que será algo relacionado a mi siguiente celebridad, pero no estoy segura.
—También, pero antes de entrar en ese tema, necesitamos aclarar algunas cosas —me informó él.
—Ok…
—Isabella, cuando me contaste sobre este artículo quedé un poco dudoso, pero después de ver tu dedicación con la primera celebridad, María, vi que la cosa realmente tenía potencial para la revista. Pasar un mes con una celebridad es algo difícil, porque además abandonas prácticamente tu vida, pasas a vivir algo totalmente fuera de tu realidad. Todo ha ido muy bien hasta ahora, siempre fuiste una persona muy profesional.
—Continúo siendo profesional.
—Sí, pero estás públicamente relacionada con una persona con la cual trabajaste.
—Pero no hay nada en mi contrato hablando sobre eso, nada que me lo prohibiera —defendí, exaltándome un poco.
—Sé eso, no estoy amenazándote, Isabella. Lo que estoy intentando decir es que, ahora que sé que estás envuelta en una relación con un famoso, eso pone en riesgo el artículo. Antes sabía que tu mayor compromiso era con la revista. ¿Puedes garantizarme que hoy las cosas continuaran iguales? No me tomes a mal, pero ¿quién puede asegurarme que de aquí a dos meses no vas a dejar tu empleo porque las cosas no están funcionando bien con tu relación? Lo que quiero saber ahora es si eres capaz de dedicarte el cien por ciento al artículo, como antes.
»Lo que tengo aquí —habló, agarrando un sobre y poniéndolo encima de la mesa—, es un contrato nuevo. Tu contrato inicial fue hecho un mes antes de que comenzaras con el artículo de María, y terminará el próximo mes, después de tu siguiente celebridad. Este nuevo contrato tiene duración de dos años, tu salario fue reajustado con un modesto aumento y algunas cláusulas nuevas fueron agregadas, una de las cual dice que no te puedes relacionar con cualquier otra celebridad con la que estés trabajando. Si quieres un tiempo para leer todo, espero. La única cosa que realmente necesito hoy es una respuesta tuya.
Empujó el contrato frente a mí y miré el papel,
Dos años. Y el salario… uau. Pero, todas las cosas que deambularon por mi mente esa semana regresaron en ese momento. ¿Era realmente eso lo que quería de mi vida? ¿Quedarme dos años siguiendo a varias celebridades? Si hubiera sido algunos meses atrás, ese contrato sería un sueño, pero ahora todo parecía haber cambiado.
El día que Angela apareció en mi casa para contarme la noticia que estaba planeando tener un bebé —y lo había logrado—, creo que fue la primera vez que tuve conciencia de las cosas que estaba perdiendo. Era mi vida la que estaba siendo sacrificada. Charlie siempre me dijo eso, pero creía que era normal, pues era común que los hijos se apartaran de los padres cuando trabajaban —aun siendo a otro estado—. Era irónico cuánto sus palabras tenían sentido ahora. Aún con veintiséis años discutía con mi papá, solamente para un tiempo después ver cuánta razón tenía. La canción de Edward también fue otra cosa que terminó removiendo algo en mi interior. ¿Será que había elegido esa canción con el intento de hacerme regresar a él?
Me dolía demasiado pensar en tener que elegir entre mi trabajo y mi amor; pero parada aquí, después de escuchar las palabras de Alec, me di cuenta que verdaderamente la elección que debía hacer nunca fue esa. Todo ese tiempo tuve solo dos alternativas: mi vida o mi trabajo. Escribir "Celebridad del mes" siempre fue mi orgullo, pues había conseguido algo de prestigio después de trabajar años con artículos insignificantes, y podía llevar las cosas perfectamente como estaban; pero ahora… ahora era diferente.
—Alec, siempre fue un placer trabajar aquí, nunca tuve problemas cuando me estaba en la redacción y después tuve oportunidad de crecer escribiendo "Celebridad". Debo admitir que tu propuesta es bastante tentadora, pero al mismo tiempo parece ser algo que me atrapará a largo plazo.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Necesito tiempo. Perdí tantas cosas en este casi año y ahora parece que realmente gané algo. Espero de todo corazón que no esté sonando como una mujer estúpida que deja sus supuestas prioridades en la vida para vivir un romance, pero no puedo continuar haciendo esto. No quiero parecer cobarde, porque incluso, desistir de esto está siendo una de las cosas más valientes que he hecho en mi vida. No puedo continuar con "Celebridad del Mes".
Jeff, que todo ese tiempo estuvo super comportado y callado al lado de Alec, parecía estar teniendo un síncope.
—Bella, te estás precipitando —dijo él.
—Estuve reflexionando la semana entera sobre eso, Jeff. No es una decisión precipitada.
—¿Qué vas a hacer si esa relación no funciona?
—Voy a vivir mi vida, cosa que el artículo está impidiéndome hacer.
—¿Y por qué decidiste eso ahora?
—Porque hay cosas que solamente el tiempo hace que la gente se dé cuenta. Necesité de esta semana sola para reflexionar realmente sobre mi trabajo y fue esa decisión la que tomé. No quiero salir de la revista, solo necesito de algo que me dé tiempo, algo que me permita vivir mi vida.
—No creo que estés siendo muy inteligente —comentó Jeff, burlón.
—Jeff, ¿puedes dejarme a solas con Isabella? En caso que sea necesario, no dudaré en llamarte.
Mi superior no quedó nada contento con la imposición de Alec, pero era lo suficientemente inteligente para no discutir con el editor en jefe de la revista. Cuando la sala quedó silenciosa, estaba nerviosa por saber lo que Alec diría sobre mi petición de renuncia al artículo.
—Sabes, Isabella, cuando comenzaron a salir los rumores que estabas relacionada con Edward, le comenté inmediatamente a mi esposa, Megan. Desafortunadamente ha tenido que escucharme hablar sobre el trabajo de vez en cuando. Le dije que estaba preocupado con el destino del artículo, ya que "Celebridad del Mes" es lo que más ha contribuido para las ventas de "Crepúsculo" en este último año. Bien, Megan me hizo solamente una pregunta "¿Crees que puede ser amor?". Solo le respondí que, en los casos donde una persona común al ojo público se envuelve con un famoso, nunca podemos estar seguros. Ella comentó que era posible y hasta demasiado romántico si ese fuera un sentimiento verdadero, pero que debería pensar un poco más sobre qué decisión tomar en cuando a tu futuro aquí en "Crepúsculo". Bien, algunos días pasaron y una bella tarde estaba en mi oficina en casa cuando mi esposa golpeó la puerta y me llamó con urgencia para ver algo en la televisión. ¿Imaginas el tamaño de mi sorpresa al ver a Edward Cullen y a ti en la TV?
—En el programa de Mary Stuart…
—Sí. Quedé perplejo, más aún cuando mi mujer dijo "Eso de ahí es amor, Alec. Puedes comenzar a buscar otra periodista." No le hice mucho caso, pero entonces Megan me dijo que, si no le creía, debería sugerir que tu salario fuera reajustado por un valor más que tentador. Me aseguró que te negarías. Creo que debería parar de dudar de mi esposa después de casi veinte años de matrimonio —habló con una carcajada—. ¡Esa loca siempre acierta! Bien, teniendo en mente que tal vez mi mujer podría tener la razón, preparé otro contrato.
¿Cómo es eso? Dios, ahora tenía todo el sentido de porque no quería tener esa conversación por teléfono. Si me dijera eso a través del celular creería que me estaba mintiendo.
—Tengo que ser honesto contigo, Isabella. Si fuera hace algunos meses y estuvieras diciéndome que dejarías el artículo, probablemente no tendría otro cargo que ofrecerte, pero tu relación con Edward cambia todo. La siguiente edición de la revista va a venderse como agua, querida; tu nombre está ligado al de Edward y a partir de ahora eso cuenta mucho. Sé que no es muy lindo escuchar eso, pues de cierta manera puedes creer que eso menosprecia tu trabajo. No me gusta mentirles a las personas; si sales de aquí, puedes estar segura que no vas a tardar en encontrar otro empleo, pero el motivo de tu contratación va a ser porque las personas van a querer explorar esa reacción con Edward. No es justo venderte un paquete hermoso sin informarte cuales son las causas y las consecuencias. Además de eso, existe una cosa más que influenció mi decisión de querer que continúes trabajando para nosotros. Existen dos posibilidades de quién será la siguiente celebridad del mes, una de ellas es Jackeline Daniels.
—¿No estaba en rehabilitación?
—Terminó de salir y el artículo sería una buena manera de cambiar la visión que todos tienen sobre ella, pero eso no nos interesa tanto como la otra celebridad, y es ahí donde entras. La otra celebridad dice que solo aceptará participar del artículo si es contigo.
—¿Quién?
—Tanya Denali.
—¿De verdad? —cuestioné sorprendida.
—Sí, no mentiría sobre eso. Ya intentamos conseguir a Tanya para el artículo y siempre se negó; ahora que aceptó, la única condición eres tú. Ese sería otro artículo que el público enloquecería por leer. Mi petición es que aceptes esa propuesta y termines tu contrato.
—Tengo la intención de cumplir con el plazo de mi contrato, Alec —afirmé—. Lo que no puedo hacer es continuar con esto. Antes lo llevaba muy bien, pero parece que ahora todo es perfecto, maravilloso. Estos días sola en casa, teniendo una perspectiva diferente de cuánto tiempo tendría para vivir mi vida… no puedo volver a eso. Fue todo tan soso. No quiero dejar la revista, acepto pasar el siguiente mes con Tanya, pero ella será mi última celebridad.
—Entiendo. Tengo una propuesta para hacerte, como estaba diciendo antes, el hecho de tu nombre estar ligado al de Edward, hace que las personas quieran saber un poco más sobre ti. Intenté encontrar millones de maneras de encontrarte un espacio y recordé que conseguiste el empleo aquí por las crónicas que escribías en el periódico de tu facultad. Bien, vamos directo al grano. Quiero ofrecerte un lugar como coronista de la revista, algo pequeño y semanal. Vas a tener este mes para entrenar a una persona que quedará en tu lugar en "Celebridad"; también pasará un mes contigo y Tanya. Como la idea del artículo es tuya, recibirás un porcentaje de las ventas. No es la mejor cosa del mundo, tu espacio en la revista va a disminuir, pero creo que es lo que se adapta mejor a tu rutina. No tengo cómo garantizarte que será algo fijo y que vas a quedarte por tiempo indefinido, todo va a depender del primer mes, si tu nuevo espacio en la revista es de agrado de los lectores, conversamos mejor sobre eso. ¿Qué me dices?
Era muchas cosas para pensar en ese momento. Era tentadora la perspectiva de tener un empleo aún después de dejar el artículo al cual me dediqué ese último año, pero si era honesta, me parecía más que Alec estaba usando mi contacto con Edward para vender la revista. Al menos fue honesto. También conocía el esquema de la revista y me gustaba aquí… no sabía qué responder.
—¿Tengo que darte una respuesta hoy? Sinceramente, me gustaría pensar un poco más sobre todo esto, no quiero tomar una decisión solamente por impulso. Es una buena propuesta, pero quisiera unas semanas más para reflexionar.
—Está bien, desde que me des una respuesta dentro de quince días. ¿Vamos a conversar ahora sobre tu estadía con Tanya Denali?
—Claro.
Nos quedamos conversando por una hora más sobre los siguientes treinta días que me esperaban. Alec me dijo que Tanya estaba contenta en participar del artículo y que aceptó esta vez la propuesta porque sabía que yo era una persona de confianza. Creo que aún se sentía un poco mal por los chismes con Edward. Sería interesante pasar un mes con ella e intentar verla más allá de los estereotipos que le había creado.
Cuando la reunión terminó, me fui directo a casa. Quería contarle todo a Edward, pero al mismo tiempo quería que fuera personalmente. Sin embargo, ya era muy tarde y sabía que el camino hasta su casa demoraría bastante. Estaba casi acercándome a casa cuando mi celular sonó. Aproveché que el semáforo se puso rojo para atender la llamada.
—Hola, Cachorro.
—¿Todo bien, Garrapata?
—Aham, bastante. Quería verte.
—Yo también. ¿Dónde estás?
—Volviendo de la reunión con Alec.
—¿Y entonces?
—Te lo contaré personalmente. ¿Hay manera de encontrarnos mañana? Quería verte hoy, pero está tarde.
—Claro. ¿Sabes quién es tu próxima celebridad?
—¡Sí, Tanya!
—Hmmm...
—¿Qué pasó?
—Nada.
—Pareces desanimado.
—No, es solo que... no sé. ¿Cómo aceptó participar Tanya? Creí que ya habían intentado negociar con ella otras veces.
—¡Sí! Lo intentamos, pero esta vez aceptó. Tengo tantas cosas que contarte, Cachorro.
—¿Qué ruido de pitidos es ese? ¿Estás conduciendo? —cuestionó.
—Sí, casi estoy llegando a casa.
—Entonces llámame cuando llegues, no quiero causar un accidente.
—Ok. Ya te llamo.
No tardé mucho en estacionar el carro en el garaje y, apenas puse los pies en casa, me senté en el sofá para llamar a Edward de nuevo.
—Llegué —informé—. ¡Sana, salva y sin arañazos!
—Así es que me gusta —informó y escuché a Nessie ladrar al fondo.
—¿Por qué mi niñita está ladrando de esa manera? —indagué.
—Extraña a su mamá. No sirve decirle que estás lejos, no me comprende.
—También la extraño.
—¿Solo a ella?
—Sí, creo que solo a ella —dije, bromeando.
—Bueno saberlo…
—Idiota, claro que te extraño. Solo en pensar que vamos a estar lejos por más de un mes me da ganas de llorar —admito y, antes que pudiera responder, el timbre sonó.
—¿Quién está tocando tu timbre a esta hora? —cuestionó.
—No lo sé —respondí, levantándome del sillón y yendo hasta la puerta—. Es extraño, pues no estoy esperando a nadie. Debe ser Alice, siempre aparece cuando menos espero.
Mi sorpresa fue enorme cuando, al abrir la puerta, no vi a nadie. Pero al mirar hacia abajo, vi a Nessie sentada en el tapetito que tenía la palabra "Welcome".
—Sabes cómo es, intenté decirle y esperar hasta mañana, pero cuando me miró con esos ojitos caídos no tuve cómo negarle una vistita a su madre —habló apareciendo frente a mí con su sonrisa torcida.
No tuve tiempo de reaccionar, salí corriendo de donde estaba y me tiré a sus brazos, teniendo plena certeza que me sostendría. Besé sus labios, su frente, mejillas, todos los lugares que podía. Estaba riendo y sentía que mi corazón iba a explotar de tanta felicidad.
—Dios mío, Cachorro, cómo te extrañé —dije, enterrando mi rostro en su cuello y sintiendo su olor a jabón que tanto me hizo falta. Nessie estaba en el suelo, saltando y ladrando, probablemente también queriendo un poco de atención—. Hola, Nessie, ¿también me extrañabas?
Puse mis pies de vuelta al suelo y agarré a la perrita en mis brazos, abrazándola y sintiéndola lamer mi rostro hasta no poder más.
—De aquí a poco vas a dejar que te dé el beso con lengua más apasionado de lo que he tenido la oportunidad de darte —habló a mi lado, haciéndome soltar una carcajada.
—Deja de ser asqueroso, solo está lamiendo mi mejilla.
—Cuidado entonces, no gires el rostro porque está bien empeñada en lograrlo.
—¿Celoso de Nessie, Edward? ¿De verdad?
—No tengo celos, pero también estuve seis días lejos de ti.
—¡Bobo! —hablé con una risa y me puse en punta de pies para poder darle un beso en los labios. Esta vez lo besé con calma, tomándome mi tiempo. Su labio inferior entre los míos, para después mi lengua tímidamente hacer contacto con la suya. Podría pasar días así. La felicidad que me hacía sentir era tan grande.
—Ahora está mejor —dijo—. La verdad, sería perfecto si salimos de en medio del jardín y entramos a casa.
—Ah, Dios mío, disculpa, no noté que aún estábamos aquí —respondí como una tonta. Su presencia me hacía olvidar todo—. ¿Viniste con Félix?
—Sí, pero ya se fue. Creo que tendrás que alojarme por hoy.
—¡No hay problema! ¿Quieres algo?
—No, pero si tienes un poquitito de agua, creo que a Nessie le gustaría.
—Pero no tengo nada para darle de comer —avisé.
—No hay problema, tengo un poco de ración aquí en mi mochila.
—Viniste muy preparado, ¿eh? —cuestioné con una carcajada.
—Sí, pero mañana tengo que irme muy temprano.
—¿Por qué? —cuestioné con un puchero.
—Porque tengo una reunión de última hora con la gente de la disquera. En fin, cuéntame cómo fue tu reunión. Quiero saber ya que pasó.
—Ya te cuento, ¿esperas solo que tome un baño? Todo lo que quiero es una ducha calentita y tu esperándome acostadito en la cama.
—¿Dónde queda tu cuarto?
—La casa es pequeña, estoy segura que vas a encontrarlo. Ya regreso.
Tomé un baño rápido y me puse mi camisón, lista para dormir en los brazos de mi amado. Cuando llegué al cuarto, él estaba acostado en mi cama, con Nessie a sus pies y hojeando una revista que estaba en el nochero, pero su foco de atención cambió cuando me vio.
—Creo que esta es la primera vez, en mucho tiempo, que te veo usando algo tuyo para dormir.
—Puse la blusa a lavar, ya estaba volviéndose asquerosa. Por lo menos hoy tengo el olorcito original aquí conmigo.
—No tengo reclamo en cuando al modelito.
—¡Para de estar mirando mis pechos, Cachorro!
—Parecen más grandes.
—Estoy con el periodo, están hinchados.
—Las extrañé —comentó, mirando mis pechos e ignorándome.
—Cachorro…
—Puedo darles un beso y un abrazo a las chicas?
—¡No, estate quieto! ¡Déjame hablar! —comenté riendo.
—Estropeas el ambiente… —murmuró.
—Entonces ya, no voy a decir nada sobre la reunión.
—Estoy bromeando. Habla, mi Garrapata —dijo, halándome para sentarme en su regazo.
—Pensé mucho en esta semana, ¿sabes? —comencé a hablar, mirando a sus ojos y dejando que mis dedos jugaran con sus mechones bronce—. No creí que iba a ser así de difícil estar lejos de ti, pero lo fue. Nuestro plan tenía todo para salir bien, en mi mente. El problema es que cuando regresé a mi casa, nada pareció tener sentido, fue como si me hubieras hecho ver las cosas desde otra perspectiva, como si en estos treinta días me hubieras mostrado que antes mi vida era aburrida. Cuando Ang llegó aquí, anunciando que creía estar embarazada, me animé mucho, pero también entré en shock, ¿sabes? Ang tiene mí misma edad y ya logró tantas cosas en su vida personal, mientras que yo hasta el mes pasado, no tenía nada. Mi único foco era mi profesión y el resto quedó atrás.
—Creo que puedo identificarme contigo en cuanto a eso.
—Pues sí. Después de eso fue la presentación tuya, donde cantaste una canción que fue una señal más para mí. Te quería a ti, Edward. Te quiero, quiero un futuro contigo sobre todo eso. Tengo plena conciencia que, si continúo haciendo lo que hacía, las cosas se volverán demasiado difíciles para nosotros. El tiempo es algo que ninguno de nosotros tenía para ofrecer y el extrañarnos, en lugar de hacernos bien, terminaría perjudicándonos.
—Garrapata, tú… ¿renunciaste? —preguntó, pareciendo estar sorprendido con lo que decía.
—No, quiero decir, más o menos. Pedí salir del artículo.
—¿De verdad? —cuestionó, con una sonrisa tan grande que podía ver todos sus dientes.
—Sí. No iba a conseguir hacer eso por dos años más, Cachorro. Ni por uno más. Necesito tiempo para disfrutar un poco de mi vida. El tiempo pasa tan rápido y lo he aprovechado tan poco —hablé y él, como respuesta, me giró en la cama y cuando noté, estaba llenándome de besos.
—No imaginé que fueras a hacer eso —comentó con una sonrisa que no salía de su rostro—. Estos días que pasaron estaba tan inseguro por el futuro, creí que nuestro plan de estar separados por tanto tiempo no iba a funcionar, pero no quería decir nada porque no era justo pedirte que dejaras tu trabajo.
—No puedes pedirlo, pero para cantar una canción de esas, no tienes lio, ¿eh? —bromeé y me dio una sonrisa torcida.
—No lo puedo creer.
—Puedes creerlo.
—Estabas tan decidida con tu trabajo, el cómo hablaste con tu padre, la manera que te comportabas cuando alguien decía de forma implícita que deberías dejar el trabajo…
—No quería ser el tipo de mujer que se enamora y deja todo para vivir de amor. Aún no lo quiero. Alec tiene otra propuesta de trabajo para mí y creo que eso puede ser la solución a todo, pero aún no estoy cien por ciento segura de eso. Todo lo que sé es que necesito tiempo para mí. Estos días viviendo, además de mi trabajo, contigo… era como si todo en mi vida tuviera colores vibrantes, ¿sabes? Y de pronto llegué aquí y volví a mis tonos pastel. No es así que quiero vivir. Siento que, en caso de continuar con esto, todo lo que sobrará después de un tiempo es arrepentimiento.
—¿Y Tanya? Dijiste que es tu siguiente celebridad.
—Lo es. Mi siguiente y última celebridad.
—¿Y después? ¿Qué propuesta es esa de Alec?
—Quiere que sea la nueva cronista de la revista. Aún no sé cómo sentirme sobre eso, pues la última vez que trabajé con eso fue cuando aún estaba en la facultad.
—¿Te gustaba hacer eso?
—Sí, amaba escribir sobre las cosas que venían a mi mente; pero lo que me aún me incomoda es que Alec dijo que, mucho del espacio que me está dando es debido al hecho que nosotros estamos juntos y que ahora todo el mundo va a tener interés en mí, o cosas así. Parece que me está contratando solamente por eso y que no sería capaz de hacer un buen trabajo.
—¿Ya no demostraste que eres capaz, Garrapata? Una de las mayores revistas del país te contrató apenas saliste de la facultad. Si tienes interés en continuar haciendo eso, creo que debes aprovechar la oportunidad.
—Quiero pensar un poco más sobre eso, aún tengo quince días más para resolver lo que haré.
—¿Y después? ¿Ya pensaste en eso? —cuestionó.
—¿Cómo así?
—Nosotros. Cómo vamos a quedar después que termines de trabajar con celebridades.
—Vamos a estar juntos, dah.
—¿Vas a volver a vivir conmigo? —indago.
—No. Creo que necesitamos un poco de eso, una distancia saludable. Un día te vas a un show y te sorprendo al día siguiente esperándote en tu casa. O un día pésimo de trabajo para mí y llegas aquí a casa y me tiras en la cama, haciendo que olvide todos los problemas. Un poquito de normalidad, lo merecemos. Cuando llegue el día, pensaremos en vivir juntos de nuevo.
—¿Crees que va a funcionar?
—Creo que sí. Por lo menos ahora, cuando tengamos ganas de vernos, las cosas serán más fáciles. Quiero intentarlo, si sale mal, cambiamos todo de nuevo.
—Ok —concordó—. Estoy tan feliz.
—Yo también —hablé, levantando la cabeza y dándole un beso dulce en los labios—. Te amo tanto, Cachorro. Estoy segura que vamos a hacer que todo funcione.
—Lo hará. Además, capaz hasta conseguimos vernos en este tiempo que vas a estar viviendo con Tanya.
—¿De verdad? —cuestioné—. ¿Cómo?
—Aún se siente un poco culpable por causa de ese chisme de Jessica. Cualquier cosa, hago que se sienta más culpable e intento robarte por un día.
—¡No serias capaz de hacer eso!
—¿Estás dudando de mí? ¡No hagas eso! ¡Soy capaz de todo en este mundo para robar a mi Garrapata para mí!
—¡Bobo! —exclamé y me carcajeé, sin poder contener mi felicidad.
—Te amo —cuchicheó en mi oído y lo abracé, dándole un beso en el hombro.
—¡Mierda! —exclamé, recordando algo.
—¿Qué pasó? —indagó, inclinándose y mirando mi rostro con preocupación.
—¡Voy a estar viviendo un mes con Tanya! ¿Y si salgo de ahí diciendo "Y así" a cada cinco segundos o usando la palabra "Super" antes de cualquier adjetivo? —cuestioné retóricamente y comenzó a reírse de mí.
Luego me junté a él y nos quedamos riendo como dos idiotas. Era eso lo que necesité todo ese tiempo.
.
.
.
Celebridad del Mes
por Isabella Swan
Fue una soleada y agradable mañana cuando llegué a la residencia de Edward Cullen. Abrió la puerta con una expresión de duda, con el cabello mojado, goteándole interesantemente en su rostro y ojos abiertos de miedo. "¿Qué hay de malo con él?", me pregunté a mí misma, pero antes de poder pensar que el famoso cantante con millones de álbumes vendidos por todo el territorio nacional fuera algún tipo de loco, me contó que una fan intentó invadir su casa el día anterior, alegando que era la reportera que debía pasar un mes con él. No era para menos que estuviera asustado.
Después de estar seguro de quién era yo, se tomó el tiempo para mostrarme su casa, y parecía un poco tímido al hacerlo; hecho que me pareció irónico, ya que los artistas gustan de ostentar todo lo que consiguen con los millones de dólares que ganan. Pero era solo el primer día de convivencia, las cosas ciertamente iban a cambiar. O al menos eso era lo que pensaba.
Fui presentada a Zafrina, su cocinera, que curiosamente la llama "abuela", ya que ella ha convivido con la familia Cullen desde que el cantante era pequeño. La relación de los dos es deveras particular y adorable. El respeto es claramente visible, y en lugar de tratar a la señora como una mera empleada, él muchas veces le pedía consejos, la abrazaba y adoraba recibir regalos, como cualquier nieto espera de su abuela. Tuve también el placer de conocer a Nessie, la cachorrita bóxer a la que Edward trata como hija.
Mientras el primer día intentaba acostumbrarse a mi presencia, en el segundo las cosas fueron volviéndose mejores. El día comenzó con un largo photoshoot, y fue en ese momento que vi al cantante soltarse un poco más. Era paciente con el fotógrafo e intentaba agradar, en los intervalos se sentaba a mi lado y me hacía conversa, intentando empaparme de su mundo. Eran poses tras poses y la sesión fotográfica parecía no tener fin, pero ese era solamente el primero de muchos otros que estaban por venir.
Recuerdo que después de la sesión de fotos, nos fuimos a un pub y el lugar rápidamente quedó cercado por fans que habían descubierto que la estrella que tanto admiraban se encontraba ahí. Salir del lugar fue un caos y admito haberme asustado mucho con toda esa conmoción.
"Con el tiempo te adaptas" me aconsejó. "Esa es mi vida en los últimos años, es el precio que se paga."
"¿Hay algún momento en el que te arrepientas?" indagué.
"No" afirmó, con tanta seguridad que me reusé a cuestionar su sinceridad.
Además, sinceridad es una de las palabras que me ayudan a describir a Edward, desde el primer momento que pasamos juntos, fue en eso en lo que reparé. Las personas acostumbran a decir que con el tiempo las máscaras caen, pero ¿qué pasa cuando no existe ninguna máscara?
Lo más interesante de observar a "Edward Cullen, la gran estrella de Hollywood", era verlo interactuar con su familia, siendo solo Edward, el hermano menor de Alice Cullen, a quien volvía su vida un infierno, componiendo canciones sobre dolores de codo y estudiantes extranjeras que vinieron a América solamente para robar los corazones de pobres e inocentes chicos.
La familia es muy importante para el joven cantante, y adoraba tener cerca a sus familiares; por más que muchas veces lo negara era notorio, tan visible, que sería imposible escribir este artículo sin citar a todas las personas que fueron fundamentales para volver a Edward la persona que es hoy.
El chico, con exóticos cabellos broncíneos, decidió cierto día celebrar el cumpleaños de su madre con una fiesta en su mansión, y fue ahí que tuve la oportunidad de conocer a la matriarca de la familia Cullen. Esme Cullen celebraba sus cincuenta años, y al verla quedó fácil entender de dónde Edward había heredado tanta belleza. Esme es una mujer de presencia, y sobre todo afectuosa; la forma de hablar con su hijo, la manera que él la respeta… no es de admirarse que la gente acostumbra a decir que la educación viene de cuna. No fue solamente el físico que él obtuvo de su madre.
Carlisle, el patriarca, era más como él, pero al pasar solo algunos minutos en su compañía, era fácil notar de dónde Edward había adquirido tanto encanto.
Su hermano mayor, Emmett, es el bromista de la familia, y cuando se juntaba con Edward, los dos parecían regresar a los tiempos en que el cantante vivía en Chicago y el hombre musculoso se burlaba de él. Su cuñada, Rosalie, era otra que no perdía oportunidad de molestar al intérprete de "Amazing"
Eso era tomo muy normal para Edward, su familia no ha cambiado su manera de actuar, aún después de algunos números adheridos en su cuenta bancaria. ¿Entonces por qué debería cambiar él?
Edward posee carisma, es gracioso (muchas veces hacía bromas tan malas que era difícil evitar carcajearse); el graciosillo es dueño de una sonrisa que deja a cualquier fan un poco zonza. Podría citar muchos elogios, pero tal vez lo que llama la atención sea su pasión por la música.
Al acompañarlo a un talk show, vi que su postura cambiaba por completo en frente a las cámaras. Cuando el tema era trabajo, Edward era una persona más seria e intentaba hacer de todo para poner en palabras lo que su música representaba para él. Ciertas veces hasta tartamudeaba y su expresión se volvía frustrada, intentando encontrar una manera de hacer que las personas que lo miraran entendieran lo que todo eso representaba para él. ¿Qué pasó con el hombre que hacía bromitas a cada segundo? ¿Por qué no está contando algo chistoso y haciendo que todos rían? Al final me di cuenta que simplemente se ponía más serio porque eso no era broma para él. Edward no quiso grabar un CD para volverse famoso y ganar millones, más sí porque quería compartir su don. Es algo que le da placer y, sin exagerar, lo completa.
Así como muchas otras celebridades, admitió que no tenía muchos amigos cuando era más joven, cosa que era extraña de imaginar para alguien que se comunicaba tan bien. Cuando pequeño, Cullen era capaz de sentarse por horas al piano que tenía en casa de sus padres, y dejar que la música fuese, muchas veces, su única compañera. Ese, por cierto, era un hábito que admitió aún tener.
"Solo logré cambiar cuando descubrí que la mayor ambición de mi vida era ser un cantante conocido" confesó un día.
Con el reconocimiento, surge también un lado malo de la fama. Tuve la oportunidad de acompañarlo en el rodaje de "Eternal", junto con Tanya Denali, y vi de cerca el alboroto de que uno de los jóvenes más adorados del momento había finalmente encontrado a su doncella.
Aún con la negación del cantante, los periódicos y revistas por el mundo insistían en afirmar que el romance era real y que los dos estaban locos de amor. No siempre los artistas en rehabilitación, escándalos y divorcios son lo suficiente para vender algunas revistas, al final, todos gustan de un buen romance.
Al comienzo, Edward pareció llevar todos esos rumores con normalidad, aceptando el hecho de que no servía negar algo que insistían en afirmar que era verdad. Pero, con el pasar de los días, era más visible que eso estaba volviéndose una bola de nieve que en cualquier momento podría perjudicarlo si no era rápidamente erradicado.
"Es mejor no saber de qué hablan" respondió cuando cuestioné si quería leer uno de los artículos sensacionalistas que estaba impreso en primera página de un periódico. Tal vez fuese por eso que no parecía afectarse por las cosas que pasaban a su alrededor.
La presión de hacer un nuevo álbum de éxito es la única cosa que parece realmente equilibrarlo un poco. Su segundo CD "Flaws", con el lanzamiento nacional el diecinueve de este mes, fue preparado con cariño y dedicación; pero como todo cantante nuevo de barrio y que terminó llegando al mundo de las celebridades por pura suerte (Edward fue descubierto gracias a su canal de covers en YouTube), cree que su trabajo nuevo será un test, algo que probará a los críticos más temidos que posee talento y vino para quedarse. De una cosa al menos puede estar segura: las fans estarán siempre presentes para darle apoyo.
Hablando de eso, en estas cuatro semanas, vi a fans de todo tipo: las que lloran, gritan, y existen hasta las que se quedan estáticas como si estuvieran hipnotizadas por el brillo de su admirada estrella. Cullen actuaba de manera graciosa con todas ellas, no importaba cómo se comportaban, él se sacaba fotos, daba autógrafos y un día llegó hasta cantar una canción para una chica que había ganado un concurso en una emisora. Parecía, sobre todo, agradecido con esas chicas que dedicaban tanto de su tiempo idolatrándolo.
Su gratitud era tan grande que llegó a mostrarme un armario en su casa, donde guardaba cuidadosamente todos los regalos que había obtenido en esos dos años de carrera.
"Cuido de todo lo que es preciado para mí" justificó.
Cierto día, una de sus fans me dijo que quien debería escribir este tipo de artículo era una persona como ella, que acompañó a Edward desde el comienzo y que realmente lo conocía. Hoy, de cierta manera, tengo que estar de acuerdo, no por el motivo que citó, más sí porque tal vez así ella podría decir que de verdad conoció un poco de su ídolo, ya que no siempre lo que creemos es real y verídico. Pero es todo un mundo de fantasías y tal vez sea más fácil creer en eso, que es lo que más satisface a la imaginación.
Sobre todo, fue una convivencia divertida y agradable. No sé si puedo terminar este artículo diciendo que realmente conozco a Edward Cullen a fondo, pues creo que a veces no somos capaces ni de conocernos a nosotros mismos de esa manera, pero una cosa es cierta: él es el tipo de persona que, por más que pases horas conversando, aún dan ganas de saber un poco más sobre sus ideas, opiniones, gustos. Un hombre sincero, generoso, de buen humor e increíblemente hermoso de mirar. Edward es el chico de oro de Hollywood, que parece no hacerle mucho caso a las consecuencias de la fama, desde que aún pueda hacer su mayor pasión: la música.
Creo que muchos están leyendo este artículo en busca de alguna señal del momento en que quedé evidentemente enamorada de él. Podría citar todo, pero no fue para eso que me propuse escribir esto. La única cosa que puedo garantizar, es que, si un día pudiera transmitir en palabras todo lo que Edward Cullen es, la única conclusión de ustedes sería la misma que la mía: ¿Hay manera de no enamorarse?
Exactamente, ¿hay manera de no enamorarse? ¿Qué tal este capítulo? ¿Qué creen que pasará a partir de aquí? ¿Cómo creen que sobrevivirán al mes en el que estará con Tanya?
Nos falta un capítulo más y el epílogo. No olviden que quien deje rr recibirá anticipadamente la escena extra de este capítulo, y les voy a adelantar el título de ese extra: "Esto es un secuestro" 3:) ¿De qué creen que va? ;)
¡Nos leemos en el siguiente!
Beijos
Merce
