Capítulo 36: Esperanza
Claire bajó las escaleras esa que te llevaban al camino hacia el oasis, dando pasos más largos para llegar lo antes posible a su destino, debido a que Joey le estaría esperando en ese lugar, ya que quedaron de acuerdo en encontrarse ahí por dos razones: una para estar un momento a solas y segundo para que Claire no se arriesgara tanto con esas idas y vueltas, Joey prefería ir a buscarla a ese lugar.
La gata de dos colores no tardó en arribar al oasis, ella se sentó a descansar bajo un árbol mientras esperaba a su novio, estaba exhausta, porque ella seguía ayudando en la zona en cuanto a hacer curaciones, colaboraba a las atenciones médicas, todo eso y cada vez era más complicado porque las cosas escaseaban tanto para el cuartel como para los nuevos huérfanos y el resto de la gente que los necesitaban. Ella junto con otros voluntarios pudieron habilitar una especie de hospital provisorio para recibirlos, aun así, no daban abasto y sumando que el toque de queda acortaban el día, además de que eso no dejaban que atendieran posibles urgencias que podían surgir...
Exhaló cansada, por segunda vez.
- ¿Cómo estás cariño? -saludó Joey llegando unos cuantos minutos después, sobresaltando a su novia.
- Hola – le contestó con una sonrisa, feliz de verlo – Estoy bien ¿Y tú?
- Bien también - le contestó - Aunque me digas que estas bien, sé que algo te tiene pensativa.
Claire sonrió de nuevo de forma leve, dándole la razón, él ya la conocía bastante y sabía sobre sus estados de ánimo, también sabía cómo actuar dependiendo de la situación, de hecho, a Mike la molestaba con eso porque no podía creer que ella encontró a alguien que la pudiera tolerar y entender...
Muy usual de él y precisamente de Mike estaba preocupada.
- Hace días que no tenemos noticias de él - dijo ella - Sé que cuando va averiguar se demora...aunque ahora ya está tardando mucho...
- Mike sabe cuidarse solo eso sé que lo tienes más que claro – le dijo Joey apoyándola – Pero sea lo que sea que está investigando le tomará un poco más de tiempo, debe tener más cuidado y verificar sus contactos sean de fiar...en especial si Kitty pidió que fuera un rescate sin tanto revuelo.
-Ese es el problema, inevitablemente causaremos algo de ruido ¿Cómo conseguiremos eso? - preguntó la gata bicolor.
-Mmmm – dijo el dudoso y pensativo – He estado dándole vuelta a eso y creo saber por dónde apunta Mike...La única forma que veo de sacar a alguien de la cárcel sin llamar la atención, es saber la rutina completa de ahí y encontrar algún punto ciego durante esa rutina. Obviamente necesitaremos alguna distracción desde el patio donde ella se encuentra o algo así - dijo él - Por eso creo que se está demorando en aparecer y tampoco lo hará si no trae novedades, tú lo conoces más que yo.
Claire asintió, encontrándole la razón a Joey – Es cierto, Mike es demasiado insistente cuando debe serlo – dijo ella – Y creo que tu idea es lo que tiene pensado él.
-Bueno, eso creo – dijo riendo levemente – Recuerda que tenemos que enviar una carta con detalles, eso es razón suficiente de que no volverá con las manos vacías.
- ¿Tú crees?
- Por supuesto que sí – contestó – Además, he sufrido tanto bullying por parte de él que ya estoy aprendiendo de sus movidas – bromeó Joey logrando hacer reír a su novia – Precisamente es lo que quería escuchar de ti, una risa – le dijo sonriéndole mientras le acariciaba la mejilla con ternura.
- Gracias – le dijo mirándolo a los ojos.
- Ni lo menciones – le contestó - ¿Vamos a la taberna? Quiero mostrarte algo.
- ¡Sí! Me parece bien – respondió asintiendo enérgicamente, ahora estaba ansiosa y llena de curiosidad.
- Entonces vamos – le dijo dándole la mano para ayudarla a ponerse de pie.
Ambos caminaron por el sendero que te llevaba hasta la taberna, la cual no le tomó mucho tiempo llegar al final del camino. Antes de salir del escondite desde esos escasos metros de ahí a hasta la entrada del recinto, Joey se aseguró que no hubiera peligro y poder pasar con tranquilidad.
La taberna, como siempre, se mantenía lo más normal dentro de lo posible, pero si se notaba el menor flujo de asistentes. Normal, todos tenía miedo...
La pareja se detuvo en frente de la barra del encargado.
- Hey Joey – le saludó este – Hola Claire, tanto tiempo sin verte.
- Hola – le respondieron al unísono - ¿Qué tal estás? – preguntó Joey.
- Muy bien – dijo el encargado quien respondía al nombre de Pablo - ¿Y tú Claire? ¿Cómo has estado?
- Bien, un tanto agotada – le contestó.
- Me imagino que si – dijo Pablo – En un par de días me llegará medicina y elementos necesarios para ustedes.
- ¡Muchas gracias! Nos hace mucha falta – le dijo aliviada, ya que costaba un montón conseguir insumos, el encargado asintió.
- Pasando otro tema – dijo él – dijo él – Te dejé un paquete, ya sabes dónde – agregó haciendo un gesto – Cualquier cosa me avisas.
- Ok, gracias de nuevo – dijo Joey y su novia le miraba con cara de pregunta, ahora él se dirigió a ella – Sígueme y obtendrás tu respuesta.
El gato de tonos dorados la dirigió y la guió a otro sector de la taberna, específicamente a una zona que solo se permitía personal autorizado en donde había una escalera que estaba arriba del lugar de trabajo del encargado.
Al subir por ahí, vió a que su izquierda había otra escalera y frente a ellos un pasillo por donde caminaron hasta quedar frente una puerta.
-Te presento mi habitación provisoria para caos de emergencia – contó Joey con cierto tono bromista – Pablo me lo cedió porque su hermano consiguió un hogar y en caso que se me haga tarde me puedo quedar aquí... aparte que es agotador ir de aquí a acá...
- ¡Qué gentil! – dijo asombrada ella - ¡Es una gran ayuda para nosotros! ¡Me parece genial!
- ¿O no? – preguntó Joey y su novia asintió contenta – Pablo también me dijo que no te preocuparas si estás aquí y nos pilla el toque de queda, puedes quedarte.
- ¿Cómo le agradecemos tanta generosidad? – preguntó ella, se sentía más tranquila por este apoyo, aun así, no sabía cómo devolverle la mano.
- Ahí veremos, quizás ahora no tengamos la respuesta, aunque si todo sale bien, se nos ocurrirá algo – respondió, lo mismo le había dicho a Pablo, pero insistió que no se preocupara.
Joey abrió la puerta y encendió los faroles, Claire observaba el lugar y pudo ver que tenía todo lo suficiente para estar cómodo, era bastante acogedor.
-Estaré tan seguro como en la casa "abandonada" – le digo – No creas que no dormiré allá.
- De hecho, me alivia que estés aquí si es que se te hace tarde, a pesar que el tiempo es más corto desde aquí hasta el otro lado, aun así, no deja de ser agotador – apoyó Claire.
- Tal como para ti, el ir de la enfermería, al cuartel y a veces tu casa, también es cansador – dijo Joey - ¿No has ido a tu casa? – preguntó él, acordando que Claire dormía donde le pillaba el tiempo.
La gata negó con la cabeza, la verdad que igual evitaba ir para allá siempre que podía, ya que le traía muchos recuerdos de Kitty, la extrañaba tanto...así que iba a lo justo y necesario...
Mejor ni hablar de eso...
-Recuerda que tienes un encargo – esquivó Claire – Puede que sea importante.
- Es cierto – dijo el gato dorado, de igual forma detectó el cambio de tema fue a propósito.
- Joey se dirigió a la cómoda donde tenía un paquete envuelto en papel café, sin nombre, ni nada. En eso se le acerca su novia, notando la curiosidad en su rostro.
El gato dorado continuo en lo suyo, abriendo dicho paquete, descubriendo varias cartas y sobe ella una nota.
"Por favor, lee en el orden en que se encuentran"
-No conozco la letra - dijo Joey extrañado.
- Ni yo...- dijo su novia – Será mejor que leamos las otras cartas y salir de la duda – dijo ella – La intriga ya me está matando.
Joey asintió de acuerdo, él estaba igual de intrigado que Claire, así que sacó la primera carta y la abrió de inmediato.
En el momento en que le puso la vista a esas letras, Joey no podía creer lo que estaba viendo ¡Era la letra de Gato!
Claire al ver la impresión de su novio, supo al instante que era una buena noticia, vió los distintos gestos que él hacía, pareciera que no sabía si reír, gritar o saltar.
Ella se inclinó un poco para poder leer lo que decía.
"Hola chicos:
Espero que se encuentren bien y a salvo. Está demás decir que los extraño mucho y no tienen idea de lo que me costó crear este puente y poder comunicarme con ustedes, aunque sea por este medio porque en persona aun está díficil.
Si bien desde aquí no me puedo mover aun, apenas se me permita puedo entregar información que les pueda servir.
Ahora me encuentro en la Escuela de la Guardia Real, viviendo, trabajando y entrenando a nuevos pupilos, por lo tanto, no tengo contacto con ya saben quién...esto no durará mucho tiempo debido a que me ascenderán a Almirante y ser un mejor candidato para la loca, así que será inevitable relacionarme con ella.
No se preocupen por eso, sé que se lee horrible, pero decidí que ya es hora de comenzar a jugar a su juego, usaré esto como ventaja para nosotros y darles a ustedes información necesaria y relevante.
Por ejemplo, sé que te causó extrañeza sobre entrenar nuevos reclutas y es porque necesitan integrantes para los otros palacios, aún no han determinado nada, sólo están adelantando trabajo.
Lo que si necesito que me digan que es lo que les falta ustedes que yo pueda averiguar (No estoy poniendo nombres solo por precaución)
Y no se preocupen de como lo harán, ya sabrán cómo comunicarse conmigo después que lean todo.
Lo "inevitable" (o anuncio, notificación la verdad es que eso no lo sé) ocurrirá en unas semanas y el ascenso en unos días después...
Otra cosa, entréguenle la segunda carta a quien está enojado conmigo y asegúrense que no la rompa y que la lea, por favor.
Por último: Necesito otro favor...Tengo un pupilo que tiene un hermano perdido en la zona baja, les pido que los busquen... mi alumno junto a su hermana, me están ayudando con esto, es una forma de devolverle la mano. La tercera carta tiene más información.
Cuanto tengan todo entendido, rompan estas cartas por seguridad...ya saben quién me enseñó esto.
Cuídense mucho"
- No puedo creerlo – dijo Joey impresionado – Nunca pensé que Gato lograría contactarse con nosotros, además de poder conseguir aliados en ese lugar.
- Siempre se abre un camino, amor – le dijo su novia – Con esto, Gato podrá ayudarnos si hacemos todo bien – le dijo con una sonrisa alegre, esto fue una gran noticia y le dio más esperanza de poder salir de esta - ¡Leamos la siguiente carta y luego vemos que le respondemos!
- ¡Sí! ¡Continuemos! – respondió él sacando de inmediato la siguiente carta.
"Hola:
Mi nombre es Perla, hermana de Timoteo quien se encuentra entrenando en la Escuela de la Guardia Real.
Nosotros éramos tres hermanos que, por cosas de este reino nefasto, Gonzalo no podía pertenecer a este sector por su pelaje, tal como les ha sucedido a varios, lo enviaron a la zona baja...No supimos nunca más de él.
Queremos encontrarlo como sea posible, esperamos que aun siga ahí y les agradecería mucho que pudieran ayudarnos con esto, por favor, quiero encontrarme con mi hermano perdido tanto como Timoteo.
Hablen con el encargado, el dirá donde contactarse conmigo si desean ayudarnos, sea o no la respuesta, seguiremos ayudando al Señor que está cuidando de Timoteo en la Escuela.
Gracias"
- ¡Ay! ¡Pobrecita – dijo Claire afectada, no se quería imaginar cómo deben sentirse esos hermanos, estar separado tanto tiempo sin saber de él... De hecho, cuando Claire era pequeña y aun podía jugar con sus hermanos, le resultaba difícil puesto que sus padres la separaban de ellos y la escondían, siendo tan pequeños e inocentes no prestaban atención de los problemas reales de los adultos y a medida que pasaba el tiempo la alejaban más del grupo familiar, llegando al punto que empezaron a tratarla como criada, bueno como la "hija de la criada" ...dolía mucho que de pasar a quererse a empezar a detestarla tratándola mal...Aunque por supuesto que este caso era distinto, esos hermanos están solos, entendía el sentimiento y quieren encontrar al que está perdido y ella estaba dispuesta a ayudarlos – Debemos hablar con ella, ahora ya – dijo decidida.
- Oh demonios... - dijo su novio, era tanta información en tan poco tiempo, había tanto que hacer y no sabía por dónde partir, pero Claire decidida ya le dio un punto de partida – Vamos encontrarnos con ella entonces – dijo él.
Se tomaron de la mano y salieron a paso rápido de la habitación cerrando la parte antes de bajar las escaleras. No tardaron en llegar nuevamente donde Pablo quién estaba sirviendo unos brebajes a unos clientes.
- Disculpa que te interrumpa – le dijo Joey un tanto agitado – Me dijiste que viniera aquí si necesitaba algo... - dijo el no sabiendo como plantearse, la verdad es que se sentía disperso, Claire lo notó así que ella habló.
- Sucede que necesitamos encontrar a alguien que está esperando por nosotros – le dijo la gata bicolor lo más explícito posible para que captara el mensaje. Y así fue.
- Se encuentra en la zona dos de la taberna, Perla es muy joven y está esperando por ustedes pacientemente – contestó sonriendo.
- Gracias amigo – le dijo Joey y la pareja se marchó rápidamente de ahí.
Ambos se dirigieron en corto tiempo a dicha parte, ese lugar era tranquilo donde usualmente se iba a charlar y comer.
Al entrar a esa zona, la vieron de inmediato en un rincón tomando un refresco, Pablo tenía razón, era una gata joven cercana a la adultez, pero aún se percibía la adolescencia. De rasgos finos y su pelaje color arena o café claro bien bonito y de preciosos ojos verdes.
Perla hizo contacto con ellos y le sonrió, se le notaba feliz de ver a la pareja ahí. Ellos se le acercaron a ella rápidamente y fue Joey quien habló.
- Hola señorita Perla – le saludó amablemente – Espero que nos disculpes por hacerla esperar.
Ella negó con la cabeza.
- No se preocupen, no esperé tanto tiempo – le contestó – Un placer conocerlos a ambos, mi hermano me adelantó un poco sobre ustedes y lo cercano que son a su instructor. Usted es Joey y su pareja Claire – agregó ella, poniéndose de pie haciendo una leve reverencia – Lamento mucho sobre Gato y su castigo de no salir de la Escuela.
Ambos se dieron cuenta que ella estaba bastante instruida con respecto al tema, eso era bueno, ya que no caerían en tantos detalles y no perderían tiempo que ahora es más que valioso.
- El gusto es nuestro, Perla – le sonrió Claire – Es una pena lo que le sucedió a tu hermano, apenas nos enteramos quisimos ayudarte sin dudarlo, nos molesta mucho ese tipo de situaciones provocada por este reino – dijo la gata bicolor – No descansaremos hasta encontrarlo, te lo prometemos.
- Muchas gracias señorita Claire, de verdad significa mucho para nosotros...queremos saber sobre el paradero de nuestro hermano – le dijo ella –Y como no tenemos posibilidad de buscarlo...
- Ahora eso cambiará – le aseguró Joey y ella asintió.
- ¡Oh perdón! ¡Tomen asiento! – dijo Perla sintiendo muy maleducada, aunque la pareja rió restando importancia a la situación y se sentaron frente a ella.
- Entonces Perla ¿Podrías contarnos más de ustedes? – preguntó Joey sutilmente – Disculpa si soné entrometido, pero es necesario saber la historia completa.
La joven gata asintió de forma comprensiva.
-Junto a Timoteo no tenemos muchos recuerdo, porque éramos muy pequeños aun, aunque si recordamos el día que se llevaron a nuestros padres quienes no volvimos a ver al igual que Gonzalo – dijo ella – Nuestra cuidadora nos contó que mis padres escondía a mi hermano por no cumplir con sus estándares de raza; ya que vivíamos en el sector medio en una habitación, incluso no podíamos escapar debido a que estaban vigilando todas las salidas del reino y tampoco querían arriesgarse que lo vieran y se lo llevarán – explicó ella - ¡Aun no entiendo esta estupidez del pelaje! ¡Ni siquiera tiene lógica! ¡En algún momento se mezclan los colores! ¡Incluso yo! ¡Tengo zonas blancas, pero como es claro ni se nota!
La pareja asintió de acuerdo y Claire sabía más que cualquier, su familia la echó a la calle sin importarle su edad – Por eso en la zona alta se casan entre los mismos colores...
- Una estupidez muy grande... - dijo apenada la joven gata – Gracias a eso, nunca más vi a mis seres queridos, así como otras familias que le ha sucedido lo mismo... Y Gonzalo... nuestro pobre hermano...no sé qué pasó con él ni donde lo dejaron... - dijo con pena – Él tiene nuestra misma edad, de tres colores, mancha negra, naranja y blanco, donde predomina más el blanco, en especial sus cuatros patas tipo "guantes", en su cara también tiene manchas blancas entre los ojos y boca, además de su estómago. Sus ojos eran verdes, como los míos... -contó ella con cierta nostalgia
La pareja la miró apesadumbrados, debía ser muy angustiante esa situación, no tener noticias de él, ni nada...
- No te preocupes Perla, lo vamos a encontrar – le tranquilizó Claire – Todos en el sector bajo nos conocemos, así que más temprano que tarde tendremos noticias de él.
- Muchas gracias – le respondió sonriendo – Lo aprecio mucho.
- No es necesario decirte que puedes contar con nosotros, no es fácil estar solo en estos casos – agregó Joey.
- Lo mismo digo – dijo Perla – Estoy dispuesta a ayudar en lo que sea, tengo la esperanza de que todo saldrá bien y a estos idiotas no le puede durar tanto la impunidad.
- Me alegra escuchar eso – dijo el gato de tonos de dorados – Puedes venir aquí cuando quieras y si tenemos algún encargo, ya sabes a quien dirigirte.
- Sí, ya me dijeron las indicaciones – dijo animosa – Pues...me encantaría quedarme más tiempo conversando con ustedes, pero debo ir a trabajar.
La pareja asintió compresivamente – Adelante, no queremos que tengas problema en tu trabajo – le dijo Claire.
- Un gusto conocerlos, nos vemos pronto – se despidió Perla poniéndose de pie y se marchó de ahí a paso rápido.
Una vez que estuvieron solo, la gata de dos colores habló – Yo me encargaré de encontrar a Gonzalo – dijo determinada. Joey supo de inmediato que esta situación le tocó una fibra sensible a su novia.
- Me encantaría ayudarte... - le dijo él.
- Lo sé, cariño – dijo ella sonriéndole con ternura – Tú avanza con Mike, coméntale esto, yo le dejaré un mensaje, que espero que lea, por cierto, que contactarlo está difícil, como sea, así te hará una visita y se enfoquen en el plan de Kitty, ver que necesitaremos para que Gato nos ayude con información de allá.
Joey le sonrió contento, le encantaba verla enérgica y decidida como siempre. Él acarició su mejilla suavemente.
Lo lograremos – animó – Cuídate ¿Sí?
- Por supuesto, tú igual – dijo Claire dándole un pequeño beso – Nos veremos pronto.
- Así es – concordó – Te iré a dejar al paso.
Y el que quería pasar un rato agradable con ella, pero el deber es el deber, ya pronto tendrán tiempo para ellos, aun así, no sabía cuándo la volvería a ver por estas tareas.
Claire tuvo que quedarse en la casa antigua el día que se comprometió con la búsqueda de Gonzalo, estaba decidida a ayudarlo, por ella hubiera comenzado ese mismo día, pero el toque de queda se lo impidió.
No por ello se quedó se quedó de brazos cruzados, Claire sacó una hoja y papel en donde anotó las características de él, edad aproximada, la historia y calculó aproximadamente los años de cuando llegó a la zona baja.
Era algo que podía avanzar ¿O no? Para Claire esos hermanos y esa ayuda que les prestaron a ellos les vino del cielo, ya que lograr volver a comunicarse con Gato era casi imposible y poder obtener información desde esos lugares como antes...en realidad si le había regresado la esperanza.
Al terminar de escribir, se fue a descansar en su habitación provisoria de la casa grande.
A la mañana siguiente, la gata de dos tonos se despertó muy temprano, de hecho, aún no había aclarado, así que aprovechó de alistar para estar preparada cuando levantara el toque de queda, que por suerte no se tardó en escuchar la señal.
Eso sí, antes de comenzar con su búsqueda, pasó a prestar ayudar al hospital, como era usual siempre necesitaban unas manos extras porque estaban atareados. Para su beneficio pudo hablar con un par de conocidos y le comentó sobre la situación.
- Lamento mucho oír eso – comentó uno – Es terrible.
- Así es – concordó Claire - ¿No has visto a nadie con esas características? – preguntó y su compañero negó con la cabeza.
- No, lo siento, aunque creo que sería bueno que hablaras con Sue, ella ha estado metida en varios orfanatos provisorios, puede que sepa algo.
- ¡Tienes razón! – dijo Claire entusiasmada - ¿Dónde se encuentra?
- Vendrá hoy por la tarde – le contestó.
Para su mala suerte, Sue no sabía nada, de todas formas, no la culpaba, pasaban tantos pequeños que era difícil saber en realidad, pero le propuso que pidiera ayuda al cuartel del equipo de Kitty, ya que ellos también recogen y enseñan a niños pequeños y que también pregunte en orfanatos más antiguos, que por supuesto ampliaba más la búsqueda.
- Sí, entiendo – le escuchó atentamente el líder.
- Si no fuese extremadamente necesario no te estaría molestando – le dijo ella apenada.
- ¡Claire, tú no molestas, lo contrario diría yo! – le animó – Le pediré a mi mano derecha que te ayude y también al renacuajo, es mucha tarea para ti sola.
- ¡Gracias! – le dijo feliz la gata bicolor.
- Y paciencia, que es como buscar una aguja en un pajar – le dijo – Pero llegarás a buen puerto, ya verás.
Claire asintió – Sí, es cierto – dijo ella – Bueno...será mejor que siga buscado.
- Te recomiendo que descanses un poco, además ya se acerca nuevamente el toque de queda.
- ¡¿Tan pronto?! – preguntó sorprendida, sentía que hace poco había comenzado el día – Maldita sea...
- Sí que lo es, ahora se acorta demasiado el día – opinó.
- Ay sí... - dijo resignada – Tendré que irme...
- Ve y repone energía, la ayuda pronto llegará – le animó.
Claire se marchó sin antes de despedirte de todos ellos, hace día que no dormía en su camita, debido que andaba por todos lados y se quedaba a dormir donde le pillara el famoso toque de queda...igual evitaba llegar a casa porque le daba tristeza... le recordaba mucho a Kitty...
Temerosa, entró a la habitación de ella, Claire se encargó de mantener en su lugar todo como lo había dejado su amiga. La gata de dos colores se sentó en el borde de su cama, mirando a la nada...triste...triste de no tenerla a su lado, aunque sea molestándola como lo solía hacer.
La cama de Kitty se encontraba a un costado de la habitación, al lado de una ventana mediana un poco más alto de donde se encontraba dicha cama. Hacia un lado tenía una pequeña mesita de estar donde solía dejar su cuchillo junto a la vela. Ahí se dio cuenta que detrás de ese mueble dejó el arco que había recuperado, la cual descansaba junto a la pared.
- ¿Y las flechas? – preguntó Claire curiosa. La gata se puso de pie para hurguetear y encontrar estas flechas suponiendo que se habían caído, aunque no las encontró, luego se lanzó al suelo y miró debajo de la cama, pero al estar oscuro no veía nada, así que metió la mano para buscar, estuvo unos cuantos segundos hasta que dio con algo que parecía una caja y la sacó de ahí.
Pudo ver que tenía polvo sobre él, llevaba un buen rato guardado en ese lugar al parecer.
Dudó en abrirlo...pero lo hizo de todas formas ya que quería saber que contenía, había cosas personales de ellas, pequeños trofeos de algunos de los atracos, su primera arma (un cuchillo pequeño para una mano pequeña de cuando Kitty comenzó a entrenar con él desde muy joven), después se encontró con otra cosa.
- Oh... aun lo tiene guardado – dijo ella enternecida al ver el peluche de juguete que Claire le dio a ella la primera vez que se conocieron y que se hicieron muy amigas, incluso se acordó cuando la defendió de un niño matón.
"Un objeto muy apreciado, me lo regaló mi mejor amiga Claire cuando nos conocimos en el orfanato"
Claire no pudo evitar que le corriera unas lágrimas de nostalgia y de pena, muy mal momento para leer eso, pero a la vez le reconfortaba tener ese recuerdo nuevamente. Se secó sus lágrimas con su mano y continuó hurgueteando. El resto de las cosas era uno que otro cachureo, papeles de instrucciones de los atracos, planificaciones, etc. De pronto ella encontró un pergamino mediano que a su juicio no lucía tan viejo, de curiosa, lo abrió.
Se llevó una gran sorpresa ver un hermoso retrato dibujado y pintado. Era Gato junto a Kitty quienes se encontraba sentados en un borde de un muro de piedra, su amiga tenía una gran sonrisa, riendo con los ojos cerrados, además sus brazos estaban a sus costados sosteniéndose del borde del cual estaban sentado con los pies colgando y a su lado Gato sostenía el dorso de ella de forma cariñosa mientras dejaba un tierno beso en la mejilla de Kitty.
Se veía muy felices juntos...
Claire no pudo evitar sollozar, de nuevo, le resultaba difícil pensar que ya no se encontraban juntos ni con ellos en el grupo, separados de forma injusta porque la otra desquiciada se le ocurrió destruir todo lo que había construido ellos.
¿Por qué suceden estas cosas? ¿A quiénes no merecían esto? ¡Ellos merecían estar juntos! A pesar que hace poco que conocían a Gato y que se enteró de su relación hace poco ¡Ese retrato y esa carta era prueba suficiente que la quería mucho!
Y su amiga...Muy pocas veces se daba oportunidades en el amor...siempre se enfocó en ayudar ¡Y pasa esto!
- Kitty...sé que volverás a ser feliz...aguanta amiga - habló ella decidida y con los ojos llorosos.
Joey llevaba un par de días sin ver a Claire; debido a que estaba ocupado con su misión, que, por cierto, no ha tenido chance de toparse con Mike y ponerlo al día con los planes y sucesos. Tampoco sabía si su novia le había dejado el mensaje en algún lugar.
Le ansiaba la idea de encontrarse con su amigo, le encantaría poder hablar con él, si es posible antes de irse del reino una vez que rescataran a Kitty.
Tenía tantas cosas en mente...y en todas con un pero...aun así tenía la esperanza que encontraría una solución a todo esto.
- ¡Despierta oh! - le dijo Mike detrás de él, dándole un palmazo amistoso, sobresaltándolo.
- ¡Mike! ¡Por fin apareciste! - exclamó aliviado al percatarse que era él.
- Sí, lo siento, estaba bastante ocupado – dijo él - ¿Y Claire?
- No está aquí...han pasado un par de cosas - explicó él - Está en una misión en el sector bajo y ya sabes qué pasa cuando se le mete algo en la cabeza...
- No hay quien la pare - concluyó su suegro.
Joey le comentó sobre la carta de Gato, la situación de él, la carta dirigida a él, la historia de los tres hermanos y todos los detalles.
- Entonces le dije que yo me encargaría de esto mientras ella buscaba por su parte sobre el paradero de Gonzalo, tenemos a Perla para seguir comunicándonos con Gato.
Mike asintió de acuerdo y a la vez miró con recelo la carta que le había entregado Joey, este se dio cuenta de eso.
- Mira... no es el momento ideal para esto, pero léelo cuando creas que puedas...recuerda lo que escribió Kitty...
- Sí, pero no es fácil para mí y lo sabes – dijo cortante.
- Lo sé, por eso te digo que lo leas después y no ahora, sólo te pido eso y que no la rompas – dijo el gato dorado de forma neutral.
Mike no dijo nada más y guardó el sobre en su morral no muy convencido, ya que la ganas de romper esa cosa le sobraban.
- Y...¿Tienes alguna novedad? - preguntó su yerno.
- Sí - respondió él - Por eso tardé en venir y estamos con algo de suerte.
- ¡Me alegro escuchar eso! - dijo Joey emocionado - ¿Y de qué se trata?
- Están reorganizando todo lo que es seguridad del reino y eso incluye la cárcel, quieren que todo este controlado evitando cualquier tipo de desorden. Mi contacto postuló al cargo en la prisión y quedó seleccionado - contó él - Directamente no la podrá sacar y mucho menos involucrarse en eso, pero nos puede soltar una que otra información valiosa.
- ¡Es grandioso! - se alegró Joey.
- Por eso me ausenté por varios días, necesitaba confirmar y no llegar con las manos vacías.
- Es lo que imaginé...sobre la razón de tantos días ausente – dijo él - Claire estaba muy preocupada por ti...pero le dije que te aparecerías aquí solo si traías novedades, incluso pensé que podrías estar detrás de la rutina dentro de la cárcel y buscando alguna brecha que permitiera hacer algo - agregó el gato de tonos dorados.
- Me sigue sorprendiendo de que pienses con claridad – dijo Mike asombrado y serió, Joey tan sólo rodó los ojos.
- Creo que debería preocuparme, de tanto tiempo que paso junto a ti me estoy volviendo como tú, tanto así que se me pegará lo huraño - contestó sin pensar ni reparar lo que dijo, así que abrió los ojos como plato al darse cuenta.
Mike lo miró, no esperó esa respuesta de él y tampoco supo cómo reaccionar ya que nunca le había contestado. Luego soltó una risotada.
- ¡Qué bien que ya te defiendes! - exclamó con un amistoso empujón en el hombro.
Joey exhaló aliviado mientras se frotaba su hombro, por un momento pensó que la había cagado así que asintió leve y tímidamente.
- Este... ¿Cuándo asumirá el cargo de la cárcel? - preguntó.
- Pronto, ya está planificando algunos cambios - respondió él volviéndose serio nuevamente – Tiene una gran tarea en estabilizar la crisis de la cárcel, aunque eso no asegura que las condiciones de ahí mejoren.
- Sí, era de esperarse - concordó.
- Con tu idea de la rutina de buscar esa brecha me encargaré de eso para obtener la información y planear – se comprometió - Lo que tenemos que hacer es coordinar un día de distracción, así como en otras oportunidades, Gato puede ayudarte con eso y así le damos una fecha concreta a Kitty para que se preparen obvio que mandándoles esa carta con todas las indicaciones necesarias.
- Y coordinar con Noah y Carlos – le dijo pensativo.
- Ya veo que entiendes rápido, me gusta - halagó Mike – A ellos le pedí que averiguaran sobre el paradero de Amelia, son hábiles buscando gente y por la cantidad de años que han pasado...
- Sí, tienes razón - le dijo Joey, la verdad es que no había pensado en eso, es decir, tenía los antecedentes de ella, pero no tenía como buscar y debían investigar - Además Noah necesita enfocarse en otra cosa...por la situación de su hermana.
- Eso mismo, no es fácil esa situación y distraerse con otra cosa es buena idea – dijo su suegro – A todo esto, quiero echarle una mano a Claire ¿Puedes encargarte de escribir la carta a Gato?
- Por supuesto, yo lo hago – dijo decidido y Mike asintió para luego ponerse de pie – Mándale mis saludos a Claire.
- No soy mensajero – le dijo despidiéndose de un gesto y se marchó de ahí.
Joey negó con la cabeza, en el fondo él sabía que si lo haría, tan cabrón no es ¿O sí?
Gato comenzaba un nuevo día laboral, saliendo de su hogar. Él podía resumir estos días como "mejores", descubrió que le gustaba enseñar y entrenar a los reclutas, se le daba muy bien y le hacía sentir mejor. Por supuesto que tenía que equilibrar entre ser estricto con quienes debía hacerlo o dependiendo de la situación, ya que no faltaba el que se sublevaba, pero también ser flexible, eso lo ha ido aprendiendo de a poco. Nunca pensó que encontraría su vocación ahí, le ayudaba mucho a despejar su mente con todo lo que estaba sucediendo.
De todas formas, tenía mucho trabajo administrativo, con esto de aumentar la cantidad de reclutas para los planes del reino y sus princesas...Gato debía organizar las próximas entrevistas para los postulantes, también tenia que ver el tema de las pruebas, agregando que tenía que ver el plan de entrenamiento de los reclutas y que tenía que velar por su escuadrón de alumnos...
La relación amistosa con Timoteo era lo más neutral y desapercibido dentro de lo posible, hablaban lo justo y necesario, sólo en las reuniones personales cuando debía hablar del rendimiento y esas cosas. Gato no quería exponerlo más de la cuenta.
Así era su día a día y cada noche quedarse a altas horas trabajando, era el único momento que estaba sólo acompañado con el collar de Kitty descansando en su cuello, sentía que le daba fuerza... siempre se le quedaba mirando, contemplándolo con mucho cariño, le traía tantos recuerdos que le sacaba una que otra sonrisa...
Era una forma de honrar a Kitty...
También solía tener sueños recurrentes, ya había perdido la cuenta de las veces que soñaba con su reencuentro o que la sacaba de la cárcel o que se iban del reino...
Añoraban mucho tenerla al frente, abrazarla y besarla...escuchar su risa melodiosa cuando se hacían jugarretas o por la razón que sea, ojalas pudiera verla otra vez...antes de comenzar la nueva y tortuosa vida junto a Dulcinea...
A propósito de eso, el compromiso de ella se anunciará un poco después que le den el título de Almirante de la Guardia Real, la cual no tendría ninguna "celebración" solo una reunión con el alto mando y el Rey quien daría el sello y la firma de su ascenso. Como consecuencia de esto, le darían un hogar en la zona alta (él no tenía duda que era para levantarle un poco más su status), básicamente le estaban dando herramientas para que fuera mejor partido, también tendría su sueldo de vuelta y mayor que antes, un caballo propio, entre otras cosas.
Y todas esas cosas le importaba un comino, por él, que lo dejen ahí en la Escuela, no estaba interesado en aparentar, pero no otra opción, había que hacerlo...
Vaya mierda. ¿Qué iba a hacer él con tantas cosas que no quería?
- Permiso – dijo el Capitán golpeando la puerta a modo de aviso antes de entrar.
- Adelante - contestó Gato poniéndose de pie, ya que estaba en la oficina, trabajando.
- ¿Cómo va todo? - le preguntó él.
- Podríamos decir que ni bien ni mal - respondió Gato con una leve risa – Conforme de ascender, pero estos beneficios que me darán, encuentro que es demasiado.
- Concuerdo contigo – le dijo su superior – Aunque...esto demuestra que tienen todo armado, si bien muchos hablarán, otros dudarán y sacarán sus propias conclusiones. Úsalos como un arma ¡Es un paso para comenzar a desmascarar!
No lo había pensado de esa forma.
-¡Tiene razón! - le dijo el gato naranja con mejor ánimo - Pero...tengo una duda ¿Es necesario que me vaya a esa casa?
- Por ahora no – le contestó - Creo que será obligación al comprometerte con la Princesa, ahí tu rutina cambiará, tendrás que visitar más a menudo el Palacio y participar en actividades.
- Qué divertido – dijo con sarcasmo - ¿Al menos tendré más libertad para salir?
- Eso aun no lo sé - dijo pensativo – Lo que sí sé es que harán el anuncio oficial pronto, una semana a lo mucho.
Gato inhaló y exhaló un tanto frustrado, falta tan poco...
En eso volvieron a tocar la puerta, la cual el gato naranjo preguntó quién era y resultaba ser Timoteo.
- ¡Oh disculpe! ¡Siento interrumpir, señor! - dijo el joven gato.
- No te preocupes chico, yo ya me iba – le tranquilizó el Capitán - Según me ha contado Gato, has hecho un gran trabajo entrenando.
- Gracias – dijo tímidamente, haciendo una reverencia.
- Hasta luego – se despidió saliendo de la casa, ambos le respondieron devuelta al unísono.
Una vez solo Timoteo notó extraño a su instructor - ¿Se encuentra bien señ...Gato?
- No nada, sólo estoy un poco agobiado – le contestó amablemente – No quiero ser tosco. Pero ¿Qué haces aquí?
- Lo siento, sé sobre lo que me dijo de que tuviera cuidado, pero di una buena excusa, así que no sospecharán nada – le respondió.
- Me alegra escuchar eso y que seas precavido - halagó él, sonriéndole orgulloso.
Timoteo asintió - Quería contarle que hoy tuvimos visita sorpresa para todos los reclutas, como premio por buen rendimiento, así que vi a Perla...
Gato se sorprendió con esto, ni él se había enterado de eso, era obvio que los alto mandos de la Escuela tuvieron que ver con esto y vieron los informes de rendimientos de los reclutas. Por una parte, se alegraba que hubiera detalles como estos.
- ¿Cómo está ella? - le preguntó feliz por él, ya que se le veía más animoso con esa visita.
- Muy bien, está entusiasmada y ansiosa por la búsqueda de Gonzalo – dijo él - En realidad, ambos lo estamos – se corrigió y Gato asintió comprensivo – Pero de eso no quiero hablar ahora, vengo a entregarle esto - agregó él sacando un sobre escondido dentro de un bolsillo dentro de su capa.
A Gato le tomó por sorpresa, no esperaba tan pronta respuesta.
- Muchísimas gracias, Timoteo – le dijo contento mientras recibía el sobre.
- De nada, es lo menos que puedo hacer – le dijo el gato de tonos grises.
Gato le volvió a sonreír y guardó esa carta para leerla después. Comenzaron a hablar unos temas de entrenamiento, aunque Gato estaba distraído pensando en la carta, ya que la quería leer. Timoteo notó esto y dio la excusa que debía estudiar para una prueba teórica y era cierto porque Gato lo ha visto leyendo un libro.
El gato naranja se sentó en su escritorio, abrió la carta y la desdobló, reconociendo de inmediato la letra de su amigo.
"Amigo:
¡Qué sorpresa me llevé cuando llegó tu carta! ¡No lo podía creer!
¡Me alegro saber de ti hermano, con todo lo que ha sucedido, no sabía si volvería a tener contacto contigo y leerte me dio un gran alivio que estás bien dentro de lo que se puede!
Te cuento que ya estamos trabajando para encontrar al hermano de tu alumno, dale las gracias de mi parte con su gran aporte que está haciendo.
También estamos estudiando y elaborando un plan para sacarla de la cárcel junto a mi...suegro (Es raro llamarlo así) en realidad todos estamos colaborando.
Aprovecho de contarte que ella se encuentra bien a pesar del lugar, tuvimos noticias hace unos días ¡Y no está sola! Está con un grupo que la cuidan, también se encuentra con la hermana de Noah (aún no sabemos por qué está ahí, pero es una increíble coincidencia) Nos dijo que si queríamos intentar algo que fuera bajo perfil...ya sabes que es difícil... y ahí entras tú, necesitamos que averigües un día activo en el reino, así como lo hemos hecho en otras oportunidades, claro que cuando puedas. Nuestro plan es encontrar una brecha en que podamos sacarla dentro de la rutina de la cárcel, tiene que coincidir todo. Sólo nos falta determinar el día.
Apenas lo sepas, ya sabes cómo comunicarte, además, creo que tendrías más libertad cuando eso suceda, espero poder juntarme contigo pronto, aunque sea un día, ya que tengo libertad de moverme porque estoy haciéndome pasar por un turista arqueólogo.
A propósito, entregué tu carta al huraño, al menos logré que la recibiera y no la rompiera, espero que la lea en algún momento.
Bueno es lo que puedo contarte por ahora, ya sabes que hacer después que recibas y leas esta carta.
Cuídate mucho, adiós"
Gato sintió un gran alivio al terminar de leer...su Kitty se encontraba bien, no estaba sola, fue lo que más le tranquilizó realmente, no tendría que sobrevivir en solitario en ese espantoso lugar, ya que había escuchado todo lo que sucede ahí adentro...
También sintió orgullo, ella se las arregló para buscar la forma de comunicarse con ellos, con lo complicado que era, con eso le permitirían trabajar en el plan.
Gato observaba como el fuego de su chimenea consumía la carta recién recibida, hipnotizado y pensativo mirando cómo se reducía esa hoja en nada, borrando cualquier vestigio y evitar poner en peligro a sus amigos.
Tenía que pensar bien en su siguiente jugada.
