Some people long for a life that is simple and planned

Tied with a ribbon

Some people won't sail the sea 'cause they're safer on land

To follow what's written

But I'd follow you to the great unknown

Off to a world we call our own

Bilbo caminó hacia el poste donde se juntaban todas las cintas de color rosa, amarillo, azul y verde pastel. De su brazo iba Rosa Bolsón con la sonrisa más grande que jamás había visto en la joven. La música sonaba de fondo, una canción alegre de violines característica de este momento, y Bilbo se alegró de haberles dado las tierras al final. Se les veía una pareja feliz. Dejó a Rosa a un paso de Dinodas y la besó la mejilla, juntando su mano con la del joven.

'Gracias.' Le dijo Dinodas antes de perderse en los ojos de su futura mujer.

'Cuídala bien.' Contestó Bilbo. Rosa le miró y este sonrió. 'Tu padre estaría orgulloso de ti.'

'Gracias primo.' Dijo ella antes de besarle la mejilla y dar el paso que la separaba del joven hobbit.

Bilbo se hizo a un lado y se colocó con su familia. Prim no tardó en cogerle la mano y apretársela. La boda comenzó, el viejo magistrado Mungo Boffin dio un discurso precioso de bienvenida antes de empezar la ceremonia y Bilbo no pudo evitar sentirse emocionado. Nunca le habían gustado en especial las bodas, quizás porque le era un recordatorio de algo que no iba a tener, pero ahora las veía con otros ojos. Eran un evento precioso donde los novios daban a conocer su amor a todos sus amigos y familiares, donde querían compartir ese momento tan especial con ellos. Bilbo no pudo evitar pensar en Thorin, el cual estaba al fondo del todo con el resto de enanos y familiares muy distantes. No pudo evitar pensar en la boda que les esperaba, la cual no sabía cómo sería. En todo ese tiempo nunca había preguntado por la ceremonia en sí, y algo le decía que no sería un evento privado y relajado como el que estaba viviendo. No habría luz del sol, ni arcos llenos de flores, ni música jovial, ni delicadas telas blancas, ni coronas de flores.

Se le encogió el corazón al no saber qué le aguardaba, sobretodo ahora que sabía que todos los ojos estarían clavados en él. No podía permitirse un error. Tenía que volver a Erebor y pedirle a Balin que le explicase cada tradición, cada rito de boda que conociese, tenía que cerciorarse de que no iba a dar una pisada mal. Notó la mano de Prímula apretarle y la miró, esta le miró a el con una sonrisa, y él trató de responderla. Volvió a mirar a los novios, tratando de olvidarse de todo lo que le esperaba en Erebor, de lo mucho que le estresaba ahora su boda. Era irónico. Nunca había pensado en casarse hasta hacía menos de un año, y, desde su pedida, no había podido esperar a que el evento sucediese. Y era en ese momento, viviendo la ceremonia que él amaba y conocía, cuando temía la que a él le esperaba.

Lo daría todo por poder casarse con Thorin en la Comarca. Por poder verle vestido con ropas sencillas, con un elegante chaleco azul que resaltara sus ojos, con una corona hecha de flores en vez de piedras preciosas. Con poder sentir la tierra bajo sus pies y el sol en su cara, porque solo fuesen ellos, sus familiares y sus amigos. Por poder disfrutar de ese día como cualquier otra pareja, olvidarse de que Thorin era Rey Bajo lo Montaña y él el hobbit que se convertiría en Consorte contra todo consejo.

La ceremonia estaba llegando al final cuando a Bilbo se le escaparon unas lágrimas. Por suerte las pocas personas que lo vieron pensaron que era debido al momento. Solo él sabía que eran de luto por la celebración que nunca viviría. Lo único que le tranquilizaba era saber que sus padres no estarían, que su madre no podía decepcionarse por no entregarle vestido de blanco con flores en sus rizos y el sol sonrojando sus mejillas.

/

Thorin vio desde lo lejos toda la ceremonia, sorprendido por su simpleza, por su sencillez. Nunca había visto una boda así y, por lo que había oído en las últimas semanas, esta boda no era especial, era como cualquier otra en Hobbiton. Thorin buscó con la mirada a Bilbo y le vio mirando a los novios con una sonrisa en la cara. Se quedó perdido en la expresión de su prometido y pudo ver como esa sonrisa poco a poco se transformaba en una mueca, en cómo se le saltaban las lágrimas y no de alegría. Bilbo no tardó en limpiarse los ojos y volver a sonreír, tratando de parecer feliz, pero Thorin le había visto. Volvió a mirar a los novios, los cuales se estaban besando por primera vez. Todos los invitados aplaudieron, la música sonó, el cielo se llenó de pétalos de flores. Las sonrisas de los novios radiantes, el aroma a rosas y flores silvestres penetrante, el sol calentando lo justo para hacerte sentir ajusto y en paz. Thorin miró a Bilbo y le vio aplaudir con cariño pero sin el entusiasmo del resto. Y fue entonces cuando comprendió lo que debía de estar sintiendo su prometido.

Quiere esto, pensó viendo como los novios caminaban poco a poco, saludando a sus invitados. Esta es la boda que él siempre ha soñado y que sabe que no tendrá.

Miró a sus amigos y les vio aplaudir, Bofur el más alegre de todos.

'Una ceremonia preciosa, ¿no creéis?' Dijo el enano mientras tiraba más pétalos a los novios.

'Muy bonita.' Afirmó Dagril. 'Sencilla pero bonita.'

'Desde luego más ligera que las nuestras.' Comentó Dwalin. 'Eso sin duda.'

Thorin no dijo nada, pues seguía mirando a Bilbo, pero escuchó todo. En su mente pudo ver a Bilbo vestido con algo parecido al traje del novio, con una corona de flores, con la tierra que tanto amaba bajo sus pies, con el sol haciendo que su pelo brillase como el oro. Con pétalos cayéndole mientras se acercaba a él y le juraba su amor eterno.

Thorin miró a los novios, lo felices que estaban, miró las decoraciones, la comida, la banda. Thorin trató de guardarse todos los detalles en su mente. Sabía que no podía darle algo así. Si se hubiesen conocido y casado cuando Thorin vivía en Ered Luin no le hubiese importado renegar de las tradiciones de su pueblo por hacer feliz al hobbit. Pero ahora no podía. El deber y su honor le impedían despojar a Bilbo de una forma que no fuese una ceremonia real. Y, aunque no habían hablado aún de ello, Thorin sabía que Bilbo no sería feliz una vez que supiese en qué consistiría dicha ceremonia. No después de ver esto, de darse cuenta de lo distintas que iba a ser.

'Bueno, y ahora ¿qué?' Preguntó Bofur.

'Lo mejor.' Dijo Dwalin. 'El banquete.'

Thorin siguió a sus amigos, no diciendo una palabra, pero nadie esperaba que lo hiciese. En su mente una idea había surgido y necesitaba tiempo para saber si era viable o no.

/

'Ha sido una ceremonia bonita.' Dijo Drogo sentándose al lado de Bilbo y dándole la cerveza que había cogido para él.

'Sí que lo ha sido.' Bilbo cogió la bebida con una sonrisa y le dio un trago. Ambos estuvieron unos minutos en relajado silencio, disfrutando del alcohol. Los invitados aún se estaban presentado los unos a los otros, pero Bilbo no tenía ganas de reunirse con nadie, ni de contestar preguntas indiscretas sobre sus enanos o sobre su vida. Vio a Thorin a lo lejos y vio como este le miraba preguntándole si podía acercarse. Bilbo asintió casi imperceptiblemente y Thorin no tardó en dirigirse a su lado.

'¿Habéis hablado?' Preguntó Drogo cercionándose de que Thorin se acercaba.

'Sí.' Bilbo movió la nariz, molesto por tener que hablar del asunto en público, pero sabiendo que se lo debía a su primo, sobretodo después de esos días de pretender. 'Todo esta bien.'

'Me alegro.' Dijo Drogo, sonando sincero.

Thorin no tardó en sentarse en frente de ellos, colocando su cerveza y poniendo un plato lleno de pequeñas delicias saladas en la mesa. Bilbo sonrió y cogió una tartaleta de queso con espinacas.

'Dime, Thorin ¿Ha sido tu primera boda hobbit?' Preguntó Drogo mientras buscaba que coger del plato con la mirada.

'En efecto.'

Drogo se decantó por el champiñón relleno y le dio un bocado.

'¿Son muy distintas?'

Bilbo miró a su primo y, de inmediato, miró a Thorin, deseoso de conocer la respuesta también. Thorin se fijó en la gente que empezaba a sentarse en las mesas de su alrededor, impidiendo que el hobbit le leyese el pensamiento.

'Si. Nuestras ceremonias están más arraigadas en nuestra religión.'

Drogo asintió, acabándose el champiñón de un bocado. Thorin volvió la mirada y la clavó en Bilbo.

'Balin no te ha hablado de ellas aún, ¿verdad?'

Bilbo negó, no sabiendo si su voz le respondería de una forma que no diese a ver su estado emocional.

Thorin asintió, pero no dijo nada más.

Ninguno de los tres sabía cómo continuar la conversación. Desde que Bilbo le había dicho a Drogo la verdad de su relación con Thorin no habían hablado mucho más de ello. Bilbo sabía que Drogo no se lo diría a nadie, y que su imagen de él no había cambiado desde entonces, pero era cierto que no sabía muy bien cómo comportarse con Thorin delante de su familia ahora. Antes, gracias a la pelea, había sido fácil. Pero ahora… Por suerte solo les quedaba una semana antes de tener que partir a Ered Luin.

'¿Para cuando es la… ceremonia?' Preguntó Drogo. Y Bilbo le miró sorprendido, no imaginándose que su primo sacaría el tema.

'En primavera.' Contestó Thorin, su voz neutra.

'La mejor estación.' Drogó dio un sorbo a la cerveza y miró a Bilbo. 'Siento que no podamos ir. Es un viaje muy largo y peligroso para hacerlo con Frodo, y no quiero dejarlo con nadie.'

La respiración le faltó a Bilbo por un momento, pues no podía estar escuchando bien. ¿Su primo quería ir? ¿Desde cuándo había sido Drogo Bolsón alguien tan abierto de mente? Y si era así, ¿significaba eso que Bilbo podía haber confiado en su primo sobre su vida privada mucho antes sin temor al rechazo? ¿Que todo ese tiempo podía haber vivido sabiendo que no tendría que llevarse su secreto a la tumba?

'Podría ofreceros escolta.' Respondió Thorin. 'Pero si, es un viaje largo y peligroso para hacer con un infante como Frodo.'

'¿De qué habláis?' Preguntó Prímula sentándose al lado de Thorin.

'De cómo nos es imposible asistir a su ceremonia.' Dijo Drogo. Y Bilbo seguía sin poder hablar, sorprendido con las palabras de su primo y la reacción de Prim.

'Oh, Bilbo. Me hubiese gustado tanto ir.' Dijo ella. 'Seguro que Erebor es precioso.'

Thorin sonrió ligeramente, casi imperceptible. 'Siempre seréis bienvenidos.'

'Quizás cuando Frodo sea más grande.' Contestó ella. 'Pero hasta entonces, Bilbo, espero que me escribas contándome todos los detalles.'

Bilbo vio como los tres le miraban y hizo el esfuerzo por sonreír, por aceptar que Drogo y Prímula no iban a pretender que no le conocían nada más se fuera, que no iban a burlarse de su relación ni negarla. En las caras de ambos podía ver el cariño y la honestidad.

'Por supuesto.' Su sonrisa ahora auténtica. 'Os escribiré todo.'

/

Las horas y el alcohol hicieron que la velada se fuese tornando más y más alocada. El sol se había puesto cuando unas hobbits se armaron de valor y sacaron a bailar a Bofur, Dwalin y Dagril, este último aceptando más por ser educado que por realmente querer.

Bilbo había conversado con más gente de la que hubiese querido, pero no sentía esa necesidad de correr a su casa una vez fuese lo suficientemente oscuro para que nadie se diese cuanta de su ausencia. Se lo estaba pasando bien. Era cierto que le hubiese gustado poder bailar con Thorin, pero sabía que si lo hacía la naturaleza de su relación sería pública para todo Hobbiton. No podía permitirse el perderse en sus ojos o en sus brazos, no si quería mantener la poca imagen que tenía. Aún así no paraba de mirar a Thorin de reojo cada vez que podía, de imaginar que era él y no Prim el que estaba bailando y riendo con él. Volvió a la conversación que su prima Amaranta Brandigamo y Donnamira Tuk estaban teniendo sobre la mejor forma de mantener el huerto vivo en invierno, tratando de suprimir la envidia y lascivia que sentía.

Sin Bilbo saberlo había alguien que no le perdía ojo, que seguía cada vez que podía sus movimientos, y que se había acercado a él con la intención de hablar, pero siempre se había dado la vuelta antes de poder tener el valor para hacerlo. Rorimac Brandigamo no había podido dejar de pensar en la conversación en la cocina de Bilbo semanas atrás. Se había pasado gran parte de su vida adulta tratando de olvidar esa noche de borrachera que había compartido con Bilbo. Cómo éste se había ofrecido de una forma que Rory nunca imaginó posible, pero que abrió una puerta en su mente que nunca se cerró por completo.

No sabía muy bien qué iba a hacer una vez estuviese delante de Bilbo, pero sabía que debía hablar con él. Tenía que reunir todo su valor para acercarse a él y dejarle ver que podían repetir lo que tuvieron tanto tiempo atrás, pero esta vez hasta el final. Nadie tenía porqué enterarse. Su mujer estaría charlando con sus hermanas y cuidando de los niños y Bilbo dejaría la Comarca en poco para nunca volver. Era la ocasión perfecta para hacer realidad todas esas fantasias que le habían estado persiguiendo décadas.

Fue hacia el barril de cerveza y sirvió dos jarras, dispuesto a empezar con buen pie y dejar que el alcohol hiciese su efecto. Los últimos rayos del atardecer aún se podían ver, pero en menos de una hora el cielo sería completamente negro. Rory se giró, dirigiéndose a su primo, pero en ese momento vio como el enano de melena negra con intensos ojos azules se acercaba a él. Cómo le cogía de la mano y le llevaba al círculo que se estaba formando en el centro de la pista de baile. Vio cómo Bilbo se negaba con la cabeza pero no impedía que el enano le guiase, siempre con una sonrisa. Rory vio como ambos no soltaban las manos, como no tardaron en unirse al resto y seguir los pasos. No le pasó desapercibidas las miradas fugaces entre los dos, las sonrisas llenas de cariño y algo más, algo que Rory no podía identificar desde su posición, con ellos moviéndose tan rápido. Dejó las cervezas en una mesa y se acercó más al círculo teniendo cuidado de no pegarse mucho a las antorchas. Él había tenido razón al pensar que había algo entre los enanos y Bilbo y, ahora más que nunca, pensaba descubrir el qué.

/

Bilbo esperó a que gran parte de la fiesta estuviese borracha para agarrar la mano de Thorin y empujarle ligeramente detrás de una tienda. Se fijó en que nadie los veía y le besó fugazmente los labios.

'Bilbo.' Exclamó este, sorprendido por el abierto comportamiento del hobbit.

'No podía aguantarme más.' Dijo sabiendo que sus mejillas estarían sonrojadas a causa de la cerveza y la danza.

Thorin sonrió, mirando hacia los lados, Bilbo no dejó de fijarse en sus ojos, en los puntos azules más claros, hasta que se posaron en él y sonrió sin poder evitarlo. Quizás había bebido más de lo que él pensaba, pues solo podía fijarse en sus ojos, no oía la música que segundos antes había estado tan presente, ni sentía la suave brisa golpearle la cara. Thorin le besó apasionadamente y Bilbo abrió su boca, dejándose hacer, sintiendo como sus caderas se juntaban de forma involuntaria con las de Thorin.

Este se separó de golpe, sus ojos ahora más oscuros que antes, y Bilbo levantó la mano para tocarle la barba, pero Thorin le paró en seco.

'¿Es muy pronto para irse?'

Bilbo sonrió abiertamente y le cogió la mano. 'Sígueme.' Empezó a caminar entre las tiendas, usando todas sus habilidades de saqueador para esquivar parientes y amigos, al igual que miradas indiscretas. Cuando no había más tela que les separase le soltó la mano, le miró e hizo un gesto. Thorin asintió, su sonrisa presente en todo momento, y Bilbo empezó a andar a paso rápido cuesta abajo, dejando la colina y perdiéndose en la noche. Aún quedaba mucha fiesta, por lo que podía estar tranquilo sabiendo que no se encontrarían a nadie de camino a Bolsón Cerrado.

/

Rory les vio entrar en Bolsón Cerrado a hurtadillas, y no pudo evitar recordar cuando él y Bilbo había hecho algo parecido en una noche similar. Se pegó a la casa, evitando que le viesen, y esperó a que estos estuvieran en el interior para acercarse a la ventana. Se asomó con cuidado, sabiendo que no le verían dado lo oscuro del exterior y la poca luz que en el interior había. Fue entonces cuando todas sus teorías cobraron vida, pero en una forma como nunca pudo imaginarse. El enano estaba contra la pared y Bilbo no paraba de devorar su boca, quitándose con dificultad el abrigo. Nada más lo hizo se separó del enano y le dijo algo que Rory no pudo averiguar. Este se quitó su propio abrigo y lo tiró al suelo, agachándose para quitarse sus botas de piel y metal. Una vez se puso en pie su primo no tardó en volver a besarlo de una forma pasional y posesiva, agarrándole del pelo. Rory notó como los pantalones le empezaba a incomodar, como la escena le perturbaba y al mismo tiempo le excitaba como nada lo había hecho hasta entonces.

El enano bajó sus manos por la espalda de su primo, agarrando sus glúteos, y Rory aún podía recordar lo blandos y perfectos que eran. Pero no tuvo tiempo de perderse en la memoria de esa noche, pues vio como las grandes manos del enano apretaban la blanda piel y bajaban hasta llegar a los muslos. Bilbo saltó, colocando sus piernas en la cintura del enano y este le agarró sin dificultad, sin dejar de besarle.

No es su primera vez, pensó llevándose una mano al pantalón y notando su erección al otro lado de la tela. Se apretó ligeramente y se mordió los labios, tragándose un suspiro. En ese momento el enano se puso a andar, llevándose a su primo más dentro de la casa. Rory se preocupó al no poderlos seguir, pues quería ser testigo de las depravadas actividades sexuales de Bilbo. Pero en seguida imaginó a dónde iban y no tardó en ponerse de cuclillas y rodear la casa, dirigiéndose a la ventana del cuarto principal.

/

Bilbo no podía dejar de agarrar el pelo de Thorin, de perderse en sus labios, de dejar que su olor le invadiese. No se dio cuenta de dónde estaban hasta que sintió la cama contra su espalda. Se apresuró a desnudar a Thorin, pues quería verle el pecho, quería acariciar su bello y besarle sus pequeños pero turgentes pezones. Notó las manos del enano desabrocharle el chaleco y enredarse en su pañuelo.

'Tu lo tuyo y yo lo mío.' Dijo con una sonrisa, pues no tenían tiempo que perder. Tenía que regresar a la boda antes de que alguien notase su ausencia.

Thorin asintió y se quitó todas sus capas, dejando la cama para desabrocharse los pantalones y dejarlos en el suelo. Para entonces Bilbo ya se había quitado toda la parte superior, pero no podía bajarse los pantalones, su coordinación no quería cooperar en esos momentos.

'Deja que te ayude.' Thorin no tardó en tirar de ellos, llevándose consigo su ropa interior y dedicando unos segundos a mirarle. Bilbo abrió sus piernas y lamió sus labios, siendo consciente de lo mucho que su imagen desnudo, tumbado en la cama, excitaba a Thorin. La dura erección del enano era prueba más que suficiente.

Sin dejar de mirarle se llevó dos dedos de su mano derecha a la boca, lamiéndolos ligeramente, y bajando despacio por su cuerpo, acariciando de pasada su rosado pezón, llegando a su ombligo y moviendo la muñeca para rozar el bello de su entrepierna. Podía oír la respiración de Thorin subir, pero el enano seguía paralizado, de piedra, solo mirándole. Y Bilbo supo que estaba esperando a que él le invitase a tocarle. Sintiéndose aún más excitado bajó su mano para acariciar con sus dedos su entrada. Abrió más las piernas, poniendo sus pies en la cama y dejando que Thorin viese con más claridad lo que pretendía hacer.

'Bilbo…' La voz de su prometido grave y oscura, con un toque de amenaza.

'Ven.' Dijo Bilbo. 'Prepárame.'

Thorin no tardó en arrodillarse delante de la cama y tirar con cuidado de los pies de Bilbo, haciendo que su cara estuviese perfectamente alineada con su entrada. Lamió el area, subiendo su lengua hasta sus testículos y llevándoselos a la boca, succionando con cuidado, notando el gemido de Bilbo en la curvatura de su espalda. Le acarició las piernas, llegando a sus muslos y colocándolos a ambos lados de su cara, y volvió a bajar, lamiendo de nuevo su entrada, re-descubriendo su sabor después de tantas noches. No perdió el tiempo y trabajó en él, sabiendo lo que era bienvenido y lo que no, notando como Bilbo se movía en la cama, dejándose llevar por su placer. Thorin notó su erección rozar la sábana que caía de la cama y se juntó más al cuerpo de Bilbo, llegando más dentro, mientras llevaba su mano a su miembro y apretaba ligeramente, queriendo liberar algo de presión.

No fue hasta que notó la falta de resistencia en el cuerpo del hobbit cuando se puso de pie, colocando una rodilla en la cama. Bilbo se movió, subiendo, dejándole espacio y acercándose a la mesilla. Abrió un cajón y rebuscó, encontrando por fin un pequeño frasco. Thorin se acercó a él, colocándose con cuidado encima suyo, ambas piernas de Bilbo rodeando su cintura. Bilbo le dio el frasco y Thorin no perdió ni un momento en abrirlo y rociarse los dedos con el aceite.

'He echado tanto de menos esto.' Dijo Bilbo, ahogando un suspiro cuando notó el primer dedo dentro de él.

'Yo también, kurdûh.' Thorin le besó el cuello mientras introducía otro dedo.

'Thorin…' Suspiró Bilbo, notando la presión, agarrándose a las sábanas. Thorin le acarició las caderas, tratando de relajarlo mientras se movía en él. Bilbo se movió cuando le tocó en esa parte que siempre despertaba gemidos en él, agarrándole el pelo y atrayéndolo hacia él. Thorin paró para besarle y volvió a seguir enfocado en su tarea, viendo como Bilbo giraba la cabeza, perdiéndose en el placer.

/

Rory vio con perfecta claridad el momento en el que Bilbo llegó al éxtasis, manchando su mano con el blanco líquido mientras los dedos del enano trabajaban en él. Rory no dejó de mirarle mientras se tocaba su desesperada erección. Necesitaba más fricción, por lo que se llevó la mano a la boca y escupió, no perdiendo el tiempo y volviendo a tocarse. Fue entonces cuando vio a Bilbo abrir los ojos por primera vez después de su éxtasis, y clavar su mirada en él, sorprendido.

Rory paró, pensando que era imposible, que no podía verle. Se giró, pensando que quizás había algo detrás de él, pero la cara de Bilbo le dejó muy claro que ese no era el caso. No supo que hacer, con su mano paralizada, los penetrantes ojos de Bilbo en él, sabiendo que le había estado observando todo ese tiempo. El tenso momento se rompió ligeramente cuando el enano subió por el cuerpo de Bilbo, besándole el cuello y haciendo que este le volviese a mirar rápidamente. Rory no supo si meterse su erección en su pantalón y salir corriendo o quedarse allí, pretendiendo que Bilbo no sabía de su existencia y que todo había sido un producto de su imaginación.

En lo que él tardó en tomar una decisión Bilbo se había recostado en la cama, y Rory temió que se fuese a poner de pie y se dirigiese a la ventana. Pero no fue así. El enano se tumbó en la cama por indicación de Bilbo, colocándose en diagonal para poder ocupar todo el espacio con comodidad, dándole la espalda y dejando que su primo se subiese encima de él, como quien montaba un pony.

Rory no pudo evitar apretarse ligeramente la erección, abriendo la boca, salivando sin querer al ver el tamaño del miembro del enano. Vio como su primo la agarraba, su mano no siendo capaz de abarcarla entera, y la colocaba en posición a lo que sin duda debía de ser su entrada, el lugar que tanto tiempo atrás ofreció a Rory y que este se negó, llevado por el miedo a lo desconocido y a la indecencia del acto.

Vio con perfecta claridad como Bilbo bajaba poco a poco, haciendo que el enano entrase en él. Y Rory pudo notar como su propia entrada se contraía, cual estímulo fantasma a un placer jamás conocido. Bilbo se paró al pegarse por completo al enano y este subió sus grande manos por el cuerpo de su primo, acariciándolo, diciéndole algo en un idioma que Rory no pudo entender. Bilbo empezó a moverse, perdido en los ojos del enano, con una cara de infinito placer, y Rory comenzó a mover su mano de nuevo, sabiendo que estaba cerca, sintiéndose seguro al saber que seguía escondido por las sombras.

No fue hasta unos minutos más tarde, cuando Rory notó que no iba a poder aguantar más e iba a mancillar las margaritas de Bilbo con su semilla, cuando volvió a ver los ojos de su primo clavarse en él. Paró, no sabiendo si le podía ver o no, pero todas sus dudas fueron resueltas cuando vio a Bilbo llevar su mano a su miembro y tocarse, sin dejar de mirarle. Rory movió su mano, imitando la de Bilbo sin saber muy bien porqué. No dejó de mirar a su primo, el cual movía sus caderas cada vez más rápido, su mano cada vez menos coordinada, pero sus ojos siempre fijos en él.

Bilbo cerró los ojos, llevando la cabeza hacia atrás y concentrándose solo en el moviendo de sus caderas, el enano envolvió su pequeña erección en su enorme mano, moviéndola al mismo ritmo frenético, y Rory no pudo evitar correrse. Fue el orgasmo más intenso de su vida, haciéndole que perdiese el equilibrio y acabase de rodillas mientras las últimas gozas se deslizaban por sus dedos. El nombre de su primo en sus labios cual plegaria y maldición.

Continuará


Quiero dedicar este capitulo a todos aquellos que me habéis escrito comentarios en los últimos meses. Que sepáis que aunque no haya contestado a ningún de ellos, estos han sido la leña que ha mantenido este fanfic con vida. En más de una ocasión he llorado al leer como alguno de vosotros me decíais que os habías re-leído la historia de principio a fin de nuevo esperando más.

Por vosotros continuo, no lo dudéis. Gracias por todos los comentarios, pues sin ellos este capítulo no estaría aquí.

Sé que todos estamos viviendo tiempos difíciles, por lo que he decidido tratarlos de alegra un poco continuando y acabando esta historia que lleva con nosotros tantos años ya.

En los siguiente capítulos haré otros anuncios de mis planes de futuro, y de si puede que haya parte 3 (parte que lleva en mi mente años). Pero antes quiero saber si habría audiencia para ello. Pues todos aquellos que os habéis leído esto del tirón sabéis que es más largo que alguno libros de Harry Potter. Por favor decidme lo que pensáis, lo que os gusta, lo que no, lo que queréis leer, si tenéis preguntas. Os prometo contestar a todas ellas esta vez.