La historia es una adaptación del libro Until It Fades de K. A. Tucker y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Capitulo 29

Él no estaba prestando atención, sus ojos en la pantalla de su teléfono, así que para cuando James me nota, se encuentra a solo un metro de distancia. Frena en seco. —¿Isabella?

Se ve como en la foto del periódico, aunque menos prolijo, su cabello color castaño revuelto por la brisa ligera, sus pantalones y camisa son informales. Aún tiene ese aire juvenil, sin embargo, ha disminuido considerablemente.

Soy vagamente consciente de la manito húmeda tirando de la mía. —Mami, ¿quién es ese?

—Nadie. —Jalo a Brenna contra mi muslo, disponiendo mis piernas para caminar. En todas las veces que he reproducido este escenario en mi cabeza, había sido capaz de pasarlo, de mostrarle que ya no es más que un pensamiento. Y aun ahora mis piernas están congeladas.

James baja la mirada a ella, las finas líneas sobre su frente que fueron retocadas en la foto ahora son claramente visibles. —Fui el profesor de arte de tu mamá en la escuela.

—¿De verdad? ¿Usted le enseñó a dibujar casas?

Mi estómago se retuerce, observando sus ojos color avellana brillar con su sonrisa familiar. —En realidad, no le enseñé mucho. Ella era una artista natural.

Sin embargo, me enseñaste muchas otras cosas.

—¿Aún es profesor?

—Me estoy tomando un descanso. —No se me escapa la punzada de amargura en su voz. Me pregunto si también me ha culpado por el último giro de los eventos. Considerando que aún estaría enseñando, su vecindario felizmente ignorante de la serpiente viviendo al lado de ellos, si yo no hubiera salvado a Emmett.

Inesperadamente mi rabia estalla.

—Bella, ¿estás bien?

Tan distraída por la conmoción, no noto a Emmett en camino hasta que se encuentra justo allí. Si ha visto fotos de James en las noticias, en este momento no parece reconocerlo, sin embargo, su rostro dice que él sabe que algo está mal. —Sí. Estoy bien. Ya nos íbamos.

—Este era el profesor de mami —dice Brenna, ajena a la tensión— . Él le enseñó a dibujar.

El rostro de Emmett se endurece de inmediato mientras se voltea para enfrentar a James. Tiene al menos doce centímetros y dieciocho kilos más que él, e incluso apoyado en muletas, de alguna forma se cierne amenazadoramente. Nunca he visto a Emmett nada más que atento, encantador y amable, y aun así en este momento, su mandíbula está tan tensa, su cuerpo tan rígido, que me comienzo a preguntar si no va a intentar golpear a James hasta destruirlo, con escayola o no.

El recelo en la cara de James me hace pensar que él se está preguntando lo mismo.

—Emmett, vamos. —Pongo una mano sobre su pecho, empujándolo un poco hacia atrás, añadiendo en un susurro—: Las personas están mirando. —No se mueve. Agrego incluso más bajo—: Brenna.

Eso lo espabila casi inmediatamente, posando su mano con amabilidad sobre la cabeza de ella. Y la mira.

Y entonces de nuevo a James, deteniéndose por mucho tiempo, antes de por fin poder guiarlo hacia mi camioneta. No me pierdo el gruñido bajo de Emmett diciendo "quédate lejos de ella" al pasar.

—Ese profesor es algo extraño —dice Brenna mientras se sube a su silla de bebé. Por lo general le preguntaría por qué dice eso, pero ahora la observo silenciosamente buscar el cinturón de seguridad desde el espejo retrovisor.

Una mano cálida se posa en mi rodilla. —¿Estás bien?

Asiento. —Sabía que sucedería tarde o temprano. Sue me advirtió que él estaba de regreso.

—Bueno, ya ha sucedido y seguimos adelante. Está todo en el pasado, ¿cierto?

Me obligo a sonreír. —Cierto.

—De acuerdo, ¡estoy lista! —anuncia Brenna, pateando con sus piernas.

Emmett se da vuelta para contemplarla por un largo rato, con una mirada pensativa en su cara. Sin embargo, no curioseo. Me encuentro demasiado ocupada preguntándome si debemos mudarnos de Balsam.


Y sobrevivimos al encuentro con James, espero que lo hayan disfrutado.

29/33, cada vez queda menooos.