Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.
Palabras: 404.
28.- Mi heroína
Ladybug le dejó en el suelo de su cuarto con cuidado, estaba a salvo. Por algún motivo el akumatizado había mostrado un interés especial por Adrien, le había tenido que ayudar a mantenerse oculto. Tal vez porque había sido un ataque extraño se vio en la necesidad de llevarlo hasta a su casa para asegurarse de que no sufría ningún percance.
—Gracias por todo, Ladybug —musitó viendo como sus pendientes parpadeaban anunciando que le quedaban un par de minutos antes de destransformarse.
—Bueno, es mi deber.
En realidad no, lo era atrapar el akuma y arreglar los desperfectos con su lucky charm también asegurarse de que los implicados estuvieran bien. Si estaba allí era, simplemente, porque era Adrien.
—Debería marcharme ya, no me queda mucho tiempo y…
Ladeó la cabeza observando un enorme poster que estaba desplegado en el suelo, el rostro de Adrien pasó de la palidez extrema a el rubor ardiente en cuestión de segundos.
—¡No es lo que crees, Ladybug! —exclamó avergonzado sin saber cómo salir de esa.
—¿Es un poster mío? —Contuvo las ganas de golpearse la frente por semejante pregunta estúpida.
—Es una broma de Nino y Alya, yo les dije que te admiraba y se presentaron con eso.
Se acercó al poster con cautela, como si estuviese a punto de cobrar vida y enfrentarse a ella. Estaba firmado por ella, recordó que Alya la había asaltado tras un combate una semana atrás y le había pedido que lo firmase para un gran fan suyo, alguien que la llamaba "mi heroína" y estaba enamorado de ella. Se le disparó el pulso al pensar en Adrien llamándola así, Adrien enamorado de ella.
—Lo siento mucho, Ladybug, yo…
—¿Lo que me dijo Alya es cierto?
Las mejillas encendidas de Adrien parecían una muda confesión.
—¿Estás enamorado de mí? —formuló la pregunta sin saber de dónde había sacado el valor para hacerlo y, sobre todo, como no se había puesto a tartamudear como una idiota.
—Bu-bueno… Eres mi heroína —declaró—. Siempre salvas París y…
Sus pendientes protestaron enérgicamente, no le quedaba más tiempo para charlas.
—Tengo que irme —soltó corriendo hacia a la ventana—. Ya hablaremos otro día. Ah, Adrien…
Se detuvo para mirarle un instante, reuniendo valor. Lanzó el yoyo que se enredó con eficacia en una chimenea cercana.
—Tú también me gustas.
Salió de allí disparada antes de que le diese por ponerse a balbucear y se arrepintiese.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Ya sólo quedan dos para el final. Tenía muchas ideas para este prompt, pero a la hora de sentarme a escribir se evaporaron todas en el aire.
