Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la trama a JAnnMcCole. Yo solo traduzco.
Epílogo
Noche de Elecciones
"Para traicionarte, primero debes pertenecer." ~Harold Philby
ROSE
Los gritos de aliento hacían temblar el escenario en donde nos encontrábamos con tanta fuerza que me tuve que aferrar a Emmett. Entrecerré los ojos hacia los flashes para poder ver bien.
—¡Gracias, América! —gritó mi padre—. Estoy orgulloso, honrado y muy bendecido de ser su presidente. Han sido unos meses extraños y raros. Juntos, cambiaremos a América para bien. Haremos que este país sea increíble otra vez.
—¿Cuánto más va a durar esto? —susurró Emmett, inclinándose hacia mí. Puse los ojos en blanco.
¿A dónde tenía que ir?
—Emmett, el juez negó una fianza. Tu hermano va a pasar los próximos cuatro meses en la cárcel antes del juicio. Ahora mismo, esto es una victoria. Una buena victoria, cuando realmente necesitamos una, así que sonríe para las malditas cámaras. —Apartándome de él, di un paso hacia adelante saludando y sonriendo para la gente que vino a vernos. Los Hale, la primera hija del jodido presidente de los Estados Unidos. Lo hicimos.
¿Qué tan grande es mi corona ahora?
—Estoy sonriendo, cariño. Pero no me olvidaré de mi hermano. El juez necesita…
—¿Podemos hablar de esto después? —¿Por qué no dejaba esto? A Edward le importaría un carajo si él fuera arrestado. La jueza era una maldita y la amaba por eso. Ella quería a Edward tras las rejas tanto como yo. Ahora, si Esme soltase a Ethan, todo sería perfecto.
Lidiaría con eso después.
Cuando mi padre dio un paso hacia atrás, aplaudí con más fuerza, envolviendo mi brazo alrededor del de Emmett mientras nos dirigían detrás del escenario donde se encontraba Mina. Todos a su alrededor se detenían para tomarse una foto con mi padre.
—Sr. Presidente.
—Potus.
Mi padre era el presidente.
—Rose, tengo que irme —anunció Emmett, apartándose mientras todos se concentraban en mi padre.
Tomándolo del brazo, lo llevé hacia un pasillo, pero estaba tan lleno de gente como adentro. Él ni siquiera parpadeó, se liberó de mí antes de caminar hacia el ascensor.
—Emmett —siseé, caminando hacia él. Solo sacudió su cabeza, esperando que las puertas doradas se abrieran. Era el único lugar donde podríamos estar a solas, así que solo me mordí el labio mientras repiqueteaba mis tacones sobre el mármol hasta que estuvimos adentro.
—No quiero escucharlo, Rose.
—¡Emmett, mi padre acaba de ganar la elección! ¡Y tú quieres volver a tu sótano con Jasper y Carlisle para intentar salvar a ese idiota!
—¡ROSE! —Su mano se acercó a mi cuello mientras respiraba por la nariz, intentando contenerse.
—¡Emmett, ni siquiera lo está intentando! Es como si quisiera estar en esa celda. ¡Dime cuándo vas a parar de gastar tu tiempo y el mío en un hermano al que no le importas!
Sacudió su cabeza, quitándose la corbata roja antes de salir de la caja de metal en el subsuelo, donde su Mercedes negro ya lo estaba esperando.
—Emmett, por favor, quédate, o al menos trae a Ethan así podemos sacar fotos…
—Te veré en casa, Rose —dijo mientras Jacob le abría la puerta—. Pero no te olvides que fue el idiota de mi hermano que agarró al inútil de tu padre y lo convirtió en presidente.
La puerta se cerró y Jacob me fulminó con la mirada antes de moverse hacia el asiento del conductor.
—¡AH! —grité mientras las luces del coche desaparecían del estacionamiento. Me hacía querer quitarme mis zapatos Prada y lanzárselos.
Al darme vuelta, un Lincoln negro se acercó lentamente en la oscuridad. Dando un paso hacia adelante, esperé hasta que pude ver mi reflejo en los vidrios polarizados. La puerta se abrió, esperando a que tomara asiento. Respirando profundamente, entré.
—Al fin logro conocer el rostro detrás de la voz.
Él se giró hacia mí. Su cabello canoso, ojos marrones y traje liso me parecían ser familiares. Se encontraba sentado, bebiendo de una copa de cristal completamente relajado y entretenido.
—Rosalie Hale Cullen. Es un placer por fin conocerte. —Me ofreció su mano, pero no la estreché, simplemente esperé.
—Al momento que Edward fue arrestado, tú apareciste. Y creo que tú fuiste el que consiguió que el juez negara la fianza. Así que, ¿quién eres? He visto tu rostro antes… ¿eres un jefe rival?
Él sonrió, sacudiendo su cabeza y observando por la ventana.
—No, no soy un jefe rival… o al menos no un jefe de la mafia.
—Entonces, ¿quién eres?
Buscando en su bolsillo, me eché hacia atrás hasta que sacó una pequeña tarjeta y me la ofreció.
Ian Rood, director del FBI.
Mierda.
—Quiero un acuerdo.
—Gírala, cariño —dijo, echándose hacia atrás.
Sentí que me llevó años en dar vuelta la tarjeta en mis manos. Pero cuando lo hice, me petrifiqué.
—Eres Orlando —susurré—, y el director del FBI.
—Ahora, hablemos de un tipo de acuerdo diferente.
Continúa en Letales
Summary: Después de los eventos en Intocables, Bella y Edward se encuentran en el punto más bajo. ¿Serán capaces de descubrir el camino de vuelta a la cima y a cómo eran? El final está aquí, pero... ¿para quién?
Comienzo a publicar el 24/06
Saludos. Pali, la Capo
