Trampa
Olfateó el aire.
—Son demasiados.
Ino pensó en una estrategia para entrar al campo de batalla sin que los tomaran por sorpresa. Tsume le tocó el hombro, su sonrisa canina le mandó un escalofrío por toda la columna. Se le erizó la piel.
—No te preocupes. Yo me encargaré. ¡Mimetismo animal!
Tsume salió del escondite, detrás de una pequeña meseta. El gran Kuromaru, su compañero canino de pelaje negro con blanco y de aspecto feroz la acompañó con un par de gruñidos. Ino se movió del lugar con Shino. Rock Lee siguió a Tsume segundos después de observar su técnica y alagarla. Estaba listo. Deseaba luchar.
—¡Huracán de la Hoja!
Shino dispersó a los kikaichu por todo el área mientras Ino se preparaba para hacer su jutsu de transmisión de mentes. Shino le tocó el hombro.
—Es muy arriesgado. Déjamelo a mí.
Ino se ruborizó, ¿se estaba viendo impulsiva? Rock Lee y Tsume hicieron buen equipo al protegerse las espaldas, los muchos ninja que salían de los escondites no tenían oportunidad contra ellos. Shino procuró que sus insectos llegaran a los escondites más recónditos y difíciles de localizar, esperando encontrar información de Takuma, su olor, algún paradero.
—Alguien se acerca.
Unos metros al oeste, en una llanura cerca de un monte donde las corrientes del río comenzaban a zigzaguear para aportar con problemas el líquido a las raíces, había una entrada rocosa y lodosa donde la luz apenas llegaba. Shino mandó una orden contundente a sus kikaichu: acercarse poco a poco, de uno a uno, al sujeto y robarle su chakra. No debían llamar su atención por nada del mundo.
—El sujeto se acerca. Posee una gran cantidad de chakra.
Al parecer, Shino tenía un plan para abordar a dicho sujeto.
—Estoy lista.
Shino sabía que sí. De la entrada rocosa, un hombre de aspecto fuerte salió. Poseía una gran cabellera rubia hasta la cintura, su piel blanca resplandecía de enfermedad, pálida. Unas marcas se veían en su pecho descubierto. Tsume y Rock Lee terminaron con los ninja que aparecían hasta acabar con la mayoría. La figura les llamó la atención.
Detrás dos ninja salieron con respectivos tantō y un par de máscaras de ANBU. Joder. Shino se apresuró a hacerle llegar la información a su padre con un kikaichu macho.
—Debemos apresurarnos. Ha sido una trampa.
Ino tragó grueso.
—Arte ninja, jutsu Viaje Submarino bajo Tierra.
El hombre se sumergió en la tierra lodosa, Shino frunció el ceño. Los dos sujetos se apresuraron a atacar a Tsume y a Rock Lee. Shino se apresuró a alejar a Ino del lugar. La chica soltó un quejido por la fuerza de las manos del chico en sus brazos. Un estruendo en el suelo y la tierra se abrió, salió el brazo del hombre y tomó el tobillo de Shino. Tuvo que soltarla, la fuerza era descomunal.
Rock Lee se mostraba excitado por los golpes que el ninja daba a cada momento, mientras Tsume parecía tener un poco de problema en colisionar contra su enemigo por su agilidad. En ese momento, los siete ANBU aparecieron para acorralar al ninja que comenzaba a darle problemas a Tsume. La mujer respiró hondo un par de veces, cansada por el uso de su chakra.
Shino aterrizó justo a su lado.
—Tomé un descanso.
—¡Ja! —gruñó—. Esto ha sido un simple calentamiento.
—La necesito.
Bien, era momento de cambiar de contrincante. Los ANBU se encargarían del ninja con buenos reflejos. Shino le pidió utilizar el jutsu colmillo sobre colmillo para distraer al oponente.
—Muy bien, Shino. Kuromaru, vamos a ello.
Shino sacó un papel bomba antes de echarle un vistazo a los ANBU y a Rock Lee. En un par de minutos dejarían de ser un problema. Un kikaichu hembra se encontraba posado en la parte baja de su espalda, lista para atraer a los machos. Shino corrió con el papel hacia el ninja más fuerte, quien comenzaba a molestar a Ino con unos fuertes golpes de chakra. Tsume llegó antes de que pudiese actuar impactando contra sus piernas. El ninja perdió el equilibrio, Shino mandó la orden. Rock Lee terminó de rematar a su oponente al igual que los ANBU.
—¡Voy, amigos!
Con la gran velocidad que manejaba, Rock Lee llegó a tiempo para evitar que el ninja cayera al suelo, asestó un golpe directo en su mandíbula que hizo que volara por los aires. Los kikaichu hicieron una red debajo, pero el oponente logró impulsarse en el aire hacia otro lado. Ino detuvo sus manos para no seguir haciendo los sellos del jutsu que usaría. Tsume gruñó junto a Kuromaru.
—Jutsu lanzas de roca.
Todos esquivaron las lanzas que aparecieron en la tierra hacia ellos. Los lentes de Shino brillaron, los ANBU se incorporaron a la batalla. Uno a uno se acercaron al ninja con un golpe diferente. El primero un puñetazo que esquivó el oponente, el segundo una patada. El ninja tomó su pie y lo lanzó contra los demás.
—¡Colmillo perforante!
El golpe de Tsume fue certero, pues Rock Lee se unió a la estrategia de los ANBU, logrando asestar un par de golpes al ninja. Cayó sobre las cosechas húmedas, sobre él una red de insectos que comenzaban a zumbar. Su rostro hizo una mueca de disgusto, con tanto chakra no lograrían derrotarlo. Ni muerto. Se levantó, los insectos comenzaron a rodearlo y a posarse sobre su piel. Con ellos o sin ellos, lograría su objetivo.
Tenía una gran fuente de chakra, pero cualquier cosa tenía un límite.
—Jutsu de destrucción de mentes.
Su cerebro se paralizó en ese momento.
—Jutsu secreto: esfera de insectos.
El ninja se convirtió en una fuente de alimento para sus kikaichu. Un banquete después de una ardua batalla.
.
.
Ante más de 50 ninja, Chōji utilizó el jutsu multi tamaño parcial para derribar la primera línea enemiga. Shikamaru mantenía los brazos cruzados, observando cada uno de los movimientos de su mejor amigo, pensando que era demasiado fácil para Chōji. Kiba comenzó a olfatear el aire en busca de algún olor particular.
—Hay más ninja escondidos entre la humedad de la tierra.
El olfato de Kiba parecía haber mejorado y superado a su madre y hermana.
—Parece que Takuma no está aquí.
Antes de pedirle que reconsiderara esa frase, Kiba detuvo el aire en su pecho, mientras un olor a podrido se colaba por sus fosas nasales. Demasiado fuerte para poder ignorarlo.
—Alguien se está... Muriendo.
Enfermedad, Kiba frunció su nariz en un gesto de asco. Akamaru dio un par de ladridos y gruñidos a una dirección en particular. Allá donde las montañas comenzaban a conectarse por la unión de su relieves, en una bajada que se perdía entre las cosechas y la tierra removida, con un par de árboles frutales siendo alimentados por las varias corrientes de un lago no muy lejano a la posición de Shikamaru, una forma humana caminaba hacia ellos.
El olor se hizo más fuerte. Shikamaru no logró percibirlo hasta tener al desconocido a un par de pasos de él. Su monumental cuerpo de 2 metros, con una piel morena curtida por la oscuridad en la que debió mantenerse, con una cabellera hasta los hombros de color blanco. No había duda de que aquel sujeto perteneció a la aldea oculta entre las Nubes, sin embargo, y por la cantidad de figuras en forma de manchas que adornaba su cuerpo, Shikamaru reconoció que en el pasado debió ser raptado por Orochimaru.
Pero como la mayoría de sus seleccionados, al tratarse de su futuro cuerpo, salieron con enfermedades y otros no lograban controlar la marca de maldición y morían en el intento. No así, Sasuke, quien resultó manejar tanto poder con tanta facilidad. Lamentablemente, los planes de Sasuke nunca fueron ser el recipiente de un ninja tan demente y ambicioso de inmortalidad.
—¿Dónde está Takuma?
Kiba enarcó una ceja con demasiada interrogación en su rostro. Cualquier tonto esperaria respuesta de alguien que trabajaba para el malo. ¿Realmente Shikamaru esperaba conocer el paradero del enemigo? No, el chico era más listo que eso y el movimiento de Chōji al oponente declarado se lo dejó en claro. Mas no bastó semejante jutsu con semejante fuerza, la masa de ese cuerpo enorme le permitió quedarse en el mismo sitio sin siquiera recibir perturbación alguna.
—¿Es todo? —se burló—. Te diré dónde no está, chiquillo tonto. ¡Aquí!
Esta vez fue el turno de caer de Chōji. Kiba gritó a su lado con Akamaru, su posición salvaje listo para atacar.
—Jutsu ola de inspiración.
La electricidad recorrió las corrientes con una velocidad alarmante. Shikamaru masculló una orden antes de alejarse de aquel sitio, sintiendo la fuerza de los voltajes llegar hasta él. Por suerte y gracias a su agilidad, se descubrió a sí mismo lejos de tal jutsu y sus consecuencias.
—Jutsu prisión de rayo.
Cuatro columnas aparecieron encerrándolo, la altura era demasiado para poder escapar, no podía ser.
—¡Empuje de mega palma!
Las manos de Chōji impactaron contra la espalda del oponente segundo antes de que este accionara los voltios para terminarlo. Las columnas se quedaron ahí y Shikamaru salió del radar.
—¡Colmillo perforante!
Otro ataque certero con la suficiente fuerza y chakra que removió el cuerpo del enemigo. Estuvo a punto de tropezar.
Shikamaru llegó junto a Chōji para susurrarle un par de cosas. Un sujeto como ese no era rival para ellos si podían crear una estrategia para hacerlo caer.
Chōji se apresuró a llegar con Kiba para enfrentarse cuerpo a cuerpo, Shikamaru le siguió por detrás con una diferencia de cinco metros, los suficientes para alcanzarlo con el jutsu distintivo de su clan: posesión de sombras.
—Jutsu fuerza negativa.
Las flechas aparecieron en la boca del oponente, una de ellas pasó rozando los cabellos castaños de Kiba, los de la cola de Akamaru y la pierna de Chōji. Las flechas radiaban de electricidad y al tocar el suelo húmedo esparcieron la energía unos centímetros. Chōji recibió la energía por un momento como un pinchazo de una aguja, alejando su pie de aquel lugar.
—Colmillo sobre colmillo.
Entre Kiba y Akamaru lograron distraer al enemigo con sus movimientos aleatorios. Chōji se acercó lo más que pudo, dispuesto a aplicar el empuje de mega palma al suelo para crear un agujero.
—Jutsu de posesión de sombra.
Viajo con velocidad a ceñirse a la sombra del enemigo. Chōji pegó ambas palmas al suelo. La tierra dio un par de tumbos antes de sumirse en el lugar del ninja.
—¡Listo Kiba!
—¡Colmillo perforante!
—Jutsu de sombra estrangulante.
—¡AAAAAAGHHHHHH!
—Vamos, ya.
Cuatro ANBU se acomodaron para hacer un cuadrado alrededor del oponente. Un par de sellos, cada uno tocó la tierra y las letras se encontraron en el cuerpo del ninja, quitándole el chakra que la maldición le otorgaba. Las líneas desaparecieron de su cuerpo.
—Takuma no está aquí.
Shikamaru se puso en cuclillas para pensar. Mientras tanto, Kiba se fijó en los múltiples insectos que llegaban a su alrededor.
—Hay más ninja haciéndose pasar por ANBU en la aldea.
Debían volver lo más pronto posible.
.
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Sacó un kunai del portakunai trasero de su cinturón. El desconocido delante de él se irguió completamente, deslizando su cuerpo como una serpiente.
Le recordó a Orochimaru.
Algunas partes de su cuerpo tenían pequeños pedazos de piel de serpiente mientras las marcas de maldición lograron completar sus trazos en todo el cuerpo. Era un tipo enclenque, de cabello color blanco con destellos anaranjados, su piel oscura, ojos color rojo y hundidos en sus cuencas. Su apariencia deplorable le mantuvo en alerta, al contrario del ANBU que se encontraba a su lado. Este hizo movimiento de querer ir hacia el desconocido, pero Kakashi le detuvo, imponiendo su mano en su pecho.
Su cuerpo se ensanchó por la cantidad de chakra que le confería la marca de maldición, su piel se volvió más oscura y unas marcas en su rostro remarcaron sus débiles pómulos. Kakashi entendía que se preparaba para atacarlos. Desapareció de su vista, en un acto reflejo y como anticipación apenas detuvo su fuerte patada con su brazo. El viento golpeó su rostro, el ANBU miraba atónito.
Kakashi contraatacó con el Raikiri, mandando lejos al desconocido.
—Cúbreme.
El sombrero de Hokage cayó al suelo junto con la capa. Shibi mandó más Kikaichu a buscar a Takuma.
—¡Kakashi-sensei!
Gritó Naruto al observar como el ninja salía disparado por los aires. El ninja delante de él era demasiado bueno en taijutsu. Un codazo en su estómago le quitó el aire, una patada lo terminó por derribar al suelo. Uso una de las colas para empujar lejos al ninja, terminando con su paciencia. Se levantó con toda la rapidez que le permitía la punzada en su estómago, antes de ponerse totalmente en pie, recibió un corte en la mejilla del kunai de su enemigo. Naruto frunció el ceño.
—Rasengan.
Su chakra golpeó contra el estómago del ninja, pero éste utilizó un jutsu de sustitución. El tronco cayó al suelo y Naruto recibió una patada en la cintura. Volvió a caer de lleno en la tierra fangosa.
—Maldita sea.
Los nueve brazos comenzaron a raspar el cielo, el ninja esquivaba cualquier ataque con demasiada agilidad. Comenzaba a perder aún más la paciencia. El ninja hizo un par de sellos.
—Arte ninja, jutsu de gran Cascada.
Las ligeras corrientes que regaban las raíces se levantaron. No era gran cantidad para expulsarlo de ese lugar con un torrencial huracán de agua, pero si el suficiente para volver la tierra resbaladiza. Cayó de espaldas. El ninja se acercó a él, de su espalda desenvainó una katana.
—No me estas tomando en serio.
—Ustedes han resultado una broma —escupió.
Frunció el ceño.
—Pronto tus amiguitos quedarán destruidos.
Naruto intentó golpear al ninja, pero este dio un brinco hacia arriba, Naruto lo intentó otra vez. El ninja sintió el impacto contra su pecho. ¡Sí! Pero tenía que actuar rápido.
—Jutsu clones de sombras.
10 copias idénticas aparecieron, cada una se fue para un lado diferente. El ninja movió su katana en el aire, listo para desaparecer a cada uno. Naruto tenía un plan para los tipos como él. Caería. Un movimiento certero, una patada, un brinco y al caer, un corte. Se movía con demasiada facilidad en el espacio, su flexibilidad era un problema. Los clones de sombra desaparecieron. Naruto envió más, cada uno con nueve rasenshuriken. El ninja se agachó, estiró su pie izquierdo y un clon cayó sobre otro. Naruto intervino en la tierra con uno de sus brazos. El ninja saltó al sentir como la tierra se separaba debajo de sus pies.
—Jutsu misil dragón de agua.
Los clones lanzaron las rasenshuriken. Naruto se alejó del remolino de agua que comenzaba a tomar la forma de un dragón, el ninja hizo lo mismo al ver las bolas de aire ir hacia él. Naruto reforzó el chakra del zorro que desprendía su cuerpo, decidido. Dos brazos se alargaron y atravesaron al dragón, destruyéndolo.
—¿Eso es todo lo que puedes hacer, Uzumaki Naruto?
Tsk. Qué molesto es éste tipo.
Kakashi seguía combatiendo con el ninja, el sudor en su frente delataba el esfuerzo que ejercía para eliminarlo. Tanto chakra era sorprendente, tal maldición se convertía en un fastidio. Más ninja aparecieron en su rango de visión. Hana salió de algún lugar junto a los tres hermanos Haimaru con la técnica que los distinguía.
—Colmillo sobre colmillo.
La feroz fuerza de sus movimientos, tan parecido a Kiba en los exámenes chunin. Hana era precisa en sus movimientos.
Tengo que terminarlo.
Shibi obtuvo la información. Le pidió a sus kikaichu regresar y pegarse a algunos ninja para drenar el chakra de cada uno. Se pegó el comunicador a la oreja.
—El líder no está ahí.
Joder. Kakashi esquivó el puño, con rapidez sacó un papel bomba. El ninja lanzaba una patada y un golpe, demasiado cerca, demasiado fácil, sólo tenía que lograr estar a unos centímetros. Dejó caer el papel bomba a propósito al sentir el golpe del ninja en su mano. El pie del enemigo lo pisó. Kakashi alcanzó a darle una patada en el rostro antes de que detonara. El hombre cayó al suelo, Kakashi se apresuró.
Antes de acercarse a él, un ninja cayó sobre el otro. Naruto apareció en su rango de visión.
Por fin.
Ambos intentaron levantarse, pero miles de insectos comenzaron a encerrarlos con sus diminutos cuerpos. La marca de maldición comenzó a desaparecer del cuerpo y con ello todo lo que le prometía. Kakashi inclinó su cuerpo hacia adelante, recargando su peso con sus manos en sus rodillas. Respiró hondo un par de veces para tranquilizar la adrenalina en su cuerpo.
Los Campos de arroz se encontraban destruidos. La cosecha en ese año no sería muy buena para las pocas personas que dependían económicamente del cultivo. Kakashi se prometió que al terminar con Takuma, mandaría ayuda y servicio a esa parte del país. Lo que le preocupaba en ese momento, era el paradero del ninja. Shibi llegó a él con la respuesta.
—Está cerca de la entrada de la aldea. Ten Ten está combatiendo. Y eso no es todo, hay más infiltrados en la aldea.
Joder.
