Capítulo 32: Una mala noche

.

.

Ubicación: Residencia Yamanaka

Sakura suspiró pesadamente por enésima vez. Refugiarse en casa de Ino había sido un error, y lo presentía. Después de contarle todo lo relacionado con sus compañeros de equipo enfatizando en la leyenda sobrenatural de su antepasada, la rubia había decidido darle a la pelirrosa una de las experiencias más mundanas y terrenales sobre la faz de la Tierra: Una noche de chicas. Ino llamó a Tenten que a su vez llamó a Temari, la cual seguía en la aldea des del incidente de su novio, y se juntaron todas en casa de la Yamanaka para discutir sobre banalidades, chismes, y cosas sin importancia. Si bien Sakura apreciaba la compañía, no se sentía cómoda cuando sus tres amigas le contaban sus aventuras amorosas con sus respectivos novios… definitivamente, ese no era el día.

- Estás bien? – le preguntó la rubia al ver a Sakura ausente. La pelirrosa sonrió, y aisntió con la cabeza.

- No te preocupes… simplemente, se me hace raro, sabes? La última vez que estuvimos juntas… teníamos 16 años y ninguna tenía pareja.

- Entiendo… - Ino la miró comprensiva. Sakura debía sentirse atascada en el pasado por culpa de lo que vivió. Tenten observó a sus amigas, y sintió la necesidad de hacer algo para aliviar el ambiente. La morena cogió una botella de sake, y sirvió cuatro copas para llevarlas al salón. Al llegar, carraspeó para llamar la atención de las demás.

- Quisiera proponer un brindis justo por eso, Saku – anunció con una sonrisa. La pelirrosa la miró divertida. – Gracias a ti… estoy con Neji, Tema está con Shikamaru, e Ino tiene a Sai.

- Eres la única que se ha salvado… - bromeó la kunoichi de Suna – enserio, echo de menos estar soltera. A veces mataría a Shikamaru yo misma – dijo haciendo reír a la Haruno. Le encantaba la idea de esos dos juntos.

- Pues eso! Por la casamentera más efectiva de Konoha! – exclamó Tenten alzando la copa. Las demás la imitaron con una sonrisa, y bebieron el trago de un sorbo.

- Agencia de citas Haruno Sakura, dígame? – se burló la chica haciendo ver que hablaba por un pinganillo.

- Para un lío de una noche… marque uno; para una relación seria… marque dos; si usted ha sufrido un armaguedón recientemente y ha perdido la oportunidad con el amor de su vida… por favor, espere y enseguida le atenderemos. – añadió Ino desternillándose de risa.

Las demás se le unieron a las carcajadas, y pasaron un buen rato haciendo bromas. Sakura se sintió aliviada. La verdad era que echarle un poco de humor al asunto había entretenido a su atormentada mente. Después de unos pocos minutos, Tenten la miró con ternura.

- Enserio, Sakura. Gracias – habló de corazón. La chica negó con la cabeza dándole a entender que no tenía porque hacerlo.

- Acabo de tener una idea! – exclamó Ino jovial. Sakura la miró con miedo.

- Cuéntanos – pidió Temari mientras servía una segunda ronda de copas.

- Salgamos a tomar algo! – gritó – Podríamos llevar a Sakura al bar Shinobi! Ella nunca ha estado, y, sinceramente, creo que te iría bien algo de aire fresco.

- Ino… - masculló la pelirrosa. Sabía que las ideas de su amiga era un peligro. – Sabes que no puedo… estoy bajo vigilancia.

- Estarás con nosotras, Saku – la cortó Tenten. Ella pensaba igual que la rubia, Sakura necesitaba distraerse.

- Estamos a punto de entrar en guerra… - les recordó la Haruno exasperada.

- Pues por eso mismo, Sakura. Te has pasado los últimos tres años cautiva, y vas a empalmar la Cuarta Gran Guerra Shinobi con la Quinta… me explicas que clase de juventud vas a tener si no aprovechas momentos como este? – inquirió la rubia cruzándose de brazos. Se negaba a dejar que su mejor amiga se perdiera la mejor etapa de su vida.

- No quiero hacer daño a nadie…

- No te dejaremos – la afianzó Temari con una sonrisa arrogante. A diferencia de las demás, ella sentía curiosidad por los nuevos poderes de la Haruno y quería enfrentarse a ella. Sakura las miró no muy convencida.

- No lo se…

- Frente… - Ino le agarró la mano suavemente, y la miró de forma tranquilizadora – han pasado semanas des de que volviste, y la única vez que has salido de la mansión Uchiha fue por la misión de rescate. El resto del tiempo estás encerrada con tus compañeros las 24 horas del día… y se te hace raro estar hecha un lío? Personalmente no se que le ves a Naruto, pero, por dios! Si Sasuke-kun entrenara sin camiseta delante de mí cada mañana yo también me estaría volviendo loca?!

- Naruto cocina sin camiseta… - masculló la chica desviando la mirada. Ino soltó un bufido exasperada.

- Solo estás dándome aun más la razón. Parece que esos dos se hayan propuesto revolucionar tus hormonas adrede! Necesitas salir un rato con nosotras sin estar encerrada!

- Puede que tengas razón… - murmuró Sakura. – No te va a rendir, no? – preguntó haciendo que la sonrisa de la Yamanaka se ensanchara. La pelirrosa suspiró. – Está bien… pero será mejor que no beba demasiado, no estoy tan acostumbrada como vosotras.

- Si Tsunade te oyera… se avergonzaría de ti – la picó Tenten mientras Ino abrazaba emocionada a la chica.


Ubicación: Residencia Uchiha

Naruto resopló sonoramente mientras pasaba junto a Sasuke para llegar a la cocina, y este rodó los ojos. En esa tarde, el Uzumaki solo había salido de su habitación dos veces, y, en ambas, se había encargado de que el Uchiha notara cuan molesto estaba con el. En su trayecto a la despensa, Naruto pegaba portazos y pisaba con fuerza para manifestar su descontento con el comportamiento de Sasuke. Evidentemente, el moreno lo ignoraba esperando a que se le pasara.

Después de prepararse su tazón de ramen, Naruto se sentó en la mesa del comedor mirando fijamente al Uchiha que se encontraba leyendo en el sofá. Sasuke levantó la mirada, y se encararon durante unos minutos en silencio.

- Discúlpate – le ordenó el rubio. A Sasuke le tembló la ceja.

- Hmp no – se negó el pelinegro haciendo que Naruto frunciera aun más el ceño. Por que tenía que ser tan difícil?

- Eres un imbécil – lo insultó. El moreno se encogió de hombros. – pero Sakura te quiere.

- Dejará de hacerlo – sentenció Sasuke desviando la mirada. Ese era su plan…

- No lo hará, y me prometiste que no la abandonaríamos…

- No, te prometí que no dejaríamos de buscarla… y ya la hemos encontrado. Eso pone fin a mi promesa. – le corrigió el chico.

- Voy a renunciar a ella – murmuró el rubio con dolor.

- Por que coño harías eso?! – cuestionó Sasuke exasperado. Justo cuando se había mentalizado para dejarla marchar, el muy dobe se rendía.

- Porque eres mi amigo. – contestó con simpleza. El Uchiha abrió los ojos perplejo.

- Vas a darme el discurso de la amistad otra vez? – le preguntó burlón, pero Naruto lo miró serio.

- No iré a por la mujer de la cual mi mejor amigo está enamorado, y no dejaré que el aleje a una de las pocas personas que dan sentido a su vida – declaró el rubio. Sasuke lo miró fijamente… decía la verdad. El pelinegro bufó rindiéndose, y lo miró con media sonrisa. Naruto era siempre tan… Naruto.

- Y yo no iré a por la única mujer a la que amas – coincidió haciendo que el Uzumaki sonriera. Era un pacto… una nueva promesa de amigos.

- Pero no la abandonaremos – clarificó – porque a parte de ser la mujer a la que amamos… es nuestra amiga también.

- Menuda molestia – masculló el pelinegro.

- Y por eso te vas a disculpar con ella. – volvió a ordenar. El moreno entrecerró los ojos.

- Está bien… - se resignó al ver la suplica en los zafiros de su amigo. Naruto sonrió medio satisfecho. Eso no era lo que deseaba… pero, por fin, había entendido la posición de Sakura. No quería ir a por ella i eso significaba que Sasuke se alejara… no podía perder a su hermano.

- Bien y, para disculparte conmigo…

- Disculparme contigo? Por que? - preguntó escéptico. Al dobe no le debo una mierda - pensó.

- Vas a invitarme a una copa! – exclamó sonriente. Sasuke lo miró aburrido. Todo eso había sido para arrastrarlo una vez más a ese bar de mala muerte?

- Hmp no. – se negó seco. Naruto lo miró con burla.

- Ves como eres huraño? Vas a darles la razón a Shisui y a Suigetsu – le picó. El Uchiha rodó los ojos, y se levantó de la mesa. Caminó hasta la entrada, y se colocó sus sandalias para mirar al rubio por encima del hombro.

- Vienes? – preguntó molesto. Naruto sonrió… atacar su ego siempre funcionaba.

- A ahogar nuestras penas, dattebayó! – gritó jovial mientras alcanzaba a su hermano.


Ubicación: Bar Shinobi

Las chicas caminaron por las calles de Konoha conversando amenamente hasta llegar a las puertas del tan aclamado bar. Sakura arqueó una ceja al ver el tugurio al que sus amigas la habían llevado. Era un sitio pequeño y estaba abarrotado. La mayor parte de los individuos que lo frecuentaban eran ninjas locales a excepción de algún visitante, pero la pelirrosa apenas distinguía las caras debido a la poca luz y la abundancia de luces de neón. Parece un local de strippers… - pensó para si.

- De verdad le pusieron al bar el nombre de Shinobi? – preguntó la pelirrosa haciendo una mueca. Temari no pudo evitar soltar una carcajada.

- Los de Konoha no sois muy originales con los nombres – le bromeó.

- Yo creo que lo llamaron así porque casi no vienen civiles – dijo Tenten pensativa.

- Pues claro! Te imaginas iniciar una pelea en el bar y que tu oponente sea ninja?! Les da miedo venir por aquí! – explicó la rubia. Sakura la miró incrédula.

- Pelea? Ino… donde demonios me has traído? – masculló la chica. Suerte que su amiga le había prometido una velada tranquila entre amigas.

- Sentaos! Iré por una botella de sake – habló ella ignorando completamente a Sakura.

Sakura soltó un suspiro e intentó relajarse. Ya no venía al caso intentar dar marcha atrás así que… al menos podía disfrutar de la noche. Las tres jóvenes se sentaron en una mesa redonda en el centro del local, y esperaron a que la Yamanaka llegara con su bebida. Cuando esta apareció, tenía una sonrisa traviesa en la cara, y los ojos le brillaban de emoción. Sakura la miró extrañada.

- Que ocurre? – le preguntó desconfiada.

- A que no sabéis a quien me acabo de encontrar!? – preguntó soltando una risita. Tenten rodó los ojos… esa mujer y los chismes. – Hinata y Kiba están teniendo una cita! – soltó sin poder aguantar más el secreto.

- Eso era el compromiso que tenía?! – preguntó la morena con los ojos como platos. Había avisado a la Hyuga para que se reuniese con ellas, pero esta había rechazado la invitación educadamente.

- Están sentados en las mesas de atrás – contestó esta asintiendo frenéticamente. Sakura la miró aburrida.

- Déjalos tranquilos, cerda – le advirtió mientras le daba un sorbo a su copa. Le importaba un bledo quien tuviese una cita con quien.

- Pero si me alegro por ella! Ya era hora de que pasara página! Todos sabemos que Naruto solo tiene ojos para t… - la rubia se calló cuando los ojos verdes de Sakura la fulminaron. – Perdona…

- Da igual – contestó la pelirrosa seca. No quería hablar del tema.

- Bien! Una nueva regla para la noche de chicas! Hablar de nuestros novios o de los integrantes del equipo siete no está permitido! – exclamó Tenten intentando animarla. La Haruno la miró agradecida y levantó su copa junto a la de ella.

- Brindo por eso! – dijo alegre mientras dejaba que aquel líquido le quemara la garganta.

- Oh vaya… - se les escapó a Temari mirando la entrada del bar. Las tres jóvenes siguieron la misma dirección, y Sakura se congeló.

- Maldita sea! – masculló Ino mientras volvía su mirada a Sakura. Estaba paralizada, y no sabía como reaccionar. Estaba cantado…- se dijo recordando a su gran amigo, el destino.


Naruto obligó a Sasuke a entrar pegándole un último empujón. El pelinegro no había dejado de quejarse en todo el trayecto, pero ahora ya no podía darse media vuelta. Ambos entraron, y escanearon el lugar para encontrar donde poder sentarse, y se encontraron con un par de ojos jade que los miraban atónitos des de una de las mesas. Tiene que ser una broma… - pensó Sasuke con el ceño fruncido.

- Sakura-chan? – preguntó Naruto confundido – Que hace ella aquí?! – preguntó confundido e inquieto. No le gustaba la idea de que ella hubiera ido a ese bar…

Por su parte, Sasuke soltó un bufido iracundo, y se acercó a paso apresurado a la mesa de las chicas.

- Tu! – acusó a Ino que lo miraba molesta. – Como se te ocurre?! – le gritó.

- Baja la voz, Sasuke-kun. Estás montando una escena – dijo desinteresada la Yamanaka mientras se miraba las uñas. La gente había empezado a mirarlos.

- Me da igual! – exclamó este. Como odiaba a esa rubia…

- Ino no tendrías que haberla traído aquí – coincidió Naruto serio.

- Por que?! Necesita algo de libertad! La tenéis recluida como una presa!

- Quedamos en hacerlo de forma gradual! – le recordó el chico.

- Sakura – la llamó Sasuke autoritario – Nos vamos.

- No. – se negó la pelirrosa con ojos desafiantes. El Uchiha la miró aun más molesto.

- Pero Sakura-chan… Estás segura? – le preguntó Naruto con tono preocupado. La pelirrosa le sonrió con dulzura.

- Estaré bien, Naruto. Ino tiene razón… necesitaba salir de ahí. Si tengo algún problema te avisaré, vale? – le dijo con voz calmada e ignorando completamente al pelinegro. – Naruto… por favor

- De acuerdo… - respondió no muy convencido. – Teme, déjala! Vamos a sentarnos a otro lado. – le habló mientras tironeaba de su camiseta.

Sasuke miró una vez más a la chica con enfado, pero Sakura no se achantó. Seguía cabreada por lo de esa tarde… Cuando Sasuke se sentó soltó un bufido. Dejar que Sakura viniera a ese bar en su estado era un error, y Naruto lo sabía. Sin embargo. El rubio siempre tenía que respetar sus malditos deseos. Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando el Uzumaki le puso una cerveza delante, y lo miró con una sonrisa zorruna.

- Se te acumulan las cosas por las cuales disculparte con ella – se burló mientras se sentaba a su lado.

- Hmp – respondió frustrado el chico. Ambos tomaron un sorbo de sus bebidas con la mirada al frente observando el mismo punto… o la misma persona.


Cincuenta minutos. Ese era el tiempo que llevaban en el bar des de que sus compañeros habían llegado, y no habían apartado la mirada de ella. Que demonios les pasa?! – maldijo la pelirrosa incómoda. Una cosa era que tuvieran que vigilarla, pero eso ya rozaba el acoso. Sakura se acabó el contenido de su copa, y suspiró pesadamente.

- Se están pasando de la raya! – exclamó Ino molesta.

- Solo hacen su trabajo… - intentó defenderlos. No quería que la rubia volviera a pelearse con Sasuke.

- Es una broma?! Sakura es como si tuvieras a dos rottweilers celándote. No te quitan ojo! – exclamó Temari indignada.

Entonces, Sakura cometió el error de mirar en la dirección de los chicos, y sus ojos jade se encontraron la mirada de ambos. Sasuke y Naruto no hablaban entre ellos… solo la miraban en silencio mientras bebían, y eso le robó el aliento. Era la primera vez que los veía uno al lado del otro de ese modo. A pesar de ser físicamente opuestos y con personalidades completamente diferentes, el brillo en su mirada cuando se fijaban en ella era el mismo. Una mezcla de deseo, cariño e instinto de protección opacaba el color de sus irises haciendo que Sasuke tuviera los ojos oscuros como el carbón, y Naruto de una azul marino intenso. De pronto, el resto de la gente desapareció, y el bar quedó vacío a excepción de ellos tres. Sakura no pudo evitar sonrojarse cuando Naruto le sonrió des de su mesa. Con esa sonrisa nos conquistó a todos…- pensó. Puede que Naruto se hubiese convertido en un hombre hecho y derecho, pero su sonrisa aun guardaba esa jovialidad que tanto lo caracterizaba de niño. La sonrisa de la perseverancia… así la llamaba la pelirrosa. Luego, posó sus ojos en Sasuke que la miraban con el ceño fruncido. Siempre está cabreado – pensó divertida la chica. Y aun así, cuando el chico se llevó la cerveza a los labios sin dejar de mirarla, Sakura tembló. La volvían loca… cada uno a su manera.

La pelirrosa volvió a suspirar, y apartó la mirada para volver al mundo real.

- Tengo que ir al baño – se excusó la chica.

- Quieres que te acompañe? – le preguntó Ino preocupada. Des de la llegada de esos dos, su amiga había estado muy callada. Sin embargo, la Haruno se negó.

Caminó entre las mesas hasta llegar a los servicios, y se lavó la cara con agua. Se miró al espejo y vio que sus mejillas estaban ligeramente sonrosadas, pero no supo si era por los efectos del alcohol, o por lo que provocaban sus compañeros en ella…Cuando terminó del baño, Sakura salió decidida. Iba a decirle a Ino que quería irse a casa, o acabaría cometiendo una estupidez. La chica no dio ni dos pasos cuando sintió que una imponente figura le cortaba el paso. Levantó la mirada y se encontró con un par de ojos miel que la miraban con curiosidad y una sonrisa lasciva.

- Nunca te había visto por aquí… - le ronroneó el chico. Sakura arrugó la nariz al sentir su aliento alcoholizado.

- Soy nueva – abrevió la chica – Disculpa – dijo mientras intentaba pasar por su lado mas el hombre le agarró la mano, y la hizo voltearse.

- Eres preciosa, lo sabes? Como te llamas? – le preguntó aun sujetándola.

- No me toques! – exclamó.

De pronto, el cuerpo de Sakura dejó de reaccionar. El chico se acercó a su rostro, y aspiró su perfume mientras con su mano libre empezaba a acariciarle el brazo. La sensación nauseabunda para la pelirrosa no se hizo esperar. Una oleada de recuerdos desagradables invadió a la chica solo con ese contacto, y su mente se nubló. Quiso gritar, pero su garganta estaba atrofiada… y su fortaleza había desaparecido. En ese momento, Sakura se volvió a sentir como esa niña de dieciséis años débil e indefensa… a la que habían violado repetidamente. Se sintió rota, sucia y usada. Y como a cualquier víctima de abuso, a la Haruno le llegó la culpa. Se culpó por haberse dejado llevar, y haber salido esa noche… tendría que haberse quedado en casa de Ino, o haberle pedido una chaqueta para taparse… Esos pensamientos arremetieron contra ella fustigando su voluntad, y Sakura acabó haciendo lo que solía hacer cuando estuvo cautiva: simplemente cerrar los ojos, y esperar a que pase.

En la mente de Sakura:

- Eres patética – la insultó la diosa. Sakura frunció el ceño y desvió la mirada.

- Por que estás aquí? Quería estar tranquila – se quejó la chica. Hubiera esperado volver a imaginarse en Konoha acompañada de Sasuke o algún amigo, no con ella.

- Dirás que querías huir mientras ese intento-de-hombre se aprovecha de ti – la corrigió.

- Y a ti que más te da?! – le preguntó dolida.

- A mi? Nada… pero me enfurece ver lo débil que eres. – le dijo con burla.

- No puedo evitarlo…- murmuró con un hilo de voz. Su cuerpo estaba paralizado.

- Ahí es donde te equivocas… Kabuto te selló el chakra y te mutiló durante meses. En ese entonces estabas debilitada, y no pudiste defenderte, pero ahora? Ahora es cuando realmente demuestras lo patética que eres!

- Y donde estabas tu durante todos esos años, ee?! – le gritó la pelirrosa entre lágrimas.

- Regenerándote después de cada paliza – le contestó cortante la criatura. Sakura la miró molesta.

- Eso lo hiciste por ti…no querías que muriese.

- Cierto – admitió el fénix. – pero tampoco habría podido hacer más. Te recuerdo que no pudiste empezar a absorber mi poder hasta que debilitaste el sello del sabio?

- Lo se…

- Pero no creas ni por un segundo que no odio lo que te hicieron… - añadió el fénix acercándose a la chica, y sonriéndole de forma macabra – odio ver como los hombres se creen superiores a las mujeres… mi padre era así.

- El te desterró… - La diosa asintió encolerizada para volver a sonreír a Sakura.

- Para que me has pedido mi poder si vas a dejar que te sigan pisoteando, Sakura? – la retó pasándole su fuerza.

En el mundo real:

De repente, una sensación de poder sacudió la columna vertebral de la chica. Su voluntad había vuelto, y la diosa le prestaba sus habilidades… una vez más. Sakura abrió lo ojos y se encontró con la mirada lasciva del hombre que la estaba manoseando.

- He dicho.. que no-me-toques! - dijo arrastrando las palabras.

Una sensación de furia la invadió, y la chica dejó de razonar. Devolvió el agarre con el que el chico había aprisionado su mano, y este sonrió juguetón. Se pensó que a ella le estaba gustando… Sin embargo, su expresión cambio al ver la sonrisa macabra en el rostro de Sakura. Gradualmente, la pelirrosa empezó a apretar su mano cada vez con más fuerza hasta que el sonido de sus huesos rompiéndose la deleitó.


Mientras tanto, Sasuke volvió a escanear el local impacientándose. Sakura estaba tardando mucho. Observó de reojo como un ligero tic de nerviosismo se había desatado en la rodilla izquierda de su acompañante rubio, y sonrió. Naruto también lo había notado, y estaba inquieto.

- Si tarda dos minutos más voy a ir a buscarla – le dijo. El rubio lo miró agradecido.

- Aaaarg!

El grito desgarrador de un hombre se oyó por todo el bar alertando a la gente. Naruto y Sasuke fueron los primeros en reaccionar, y corrieron hacia los servicios para encontrarse con su compañera. Nada más llegar, ambos vieron como el mismo hombre que había gritado había salido volando hasta aterrizar sobre la barra rompiendo varias botellas. Sakura caminó a paso lento entre ambos chicos con la mirada fija puesta en el sujeto… no había terminado con el. Naruto se asustó al ver la mirada oscura de la chica…Sabía que el fénix había vuelto a despertar. Hizo el ademán de acercarse a ella para pararla pero entonces se fijó en que al top de Sakura le faltaba un tirante, y que su piel mostraba un suave moretón en la muñeca. El rubio frunció el ceño mirando al individuo que Sakura había atacado. No ha sido capaz… -pensó. El Uzumaki se giró para ver a su amigo, y confirmó sus sospechas cuando vio como el Uchiha había activado el sharingan. Había visto lo mismo que el. Ese malnacido se había atrevido a tocarla y moriría por ello. Iban a matarlo…Oh si, los tres juntos.

- Frente! Ya basta! – gritó Ino asustada al ver a su amiga sentarse sobre el individuo y empezar a molerlo a golpes. Esa no era Sakura… - Maldita sea Naruto! Haz algo!

- Por que? – masculló Naruto sin mirarla. El castigo que el tenía en mente era mucho peor...

- Porque esa no es ella! – le gritó.

Entonces, como una bofetada de vuelta a la realidad, Naruto reaccionó, y se dio cuenta de como Sakura se había dejado llevar por su propia rabia, como solía hacerlo el cuando Kurama lo invadía. No podía dejar que Sakura se hiciera eso así misma… si lo mataba, se arrepentiría. Corrió hacia ella, y le agarró las muñecas para que dejara de golpear al hombre. Histérica, la chica gritó de rabia y su piel volvió a emanar fuego quemándole las manos a Naruto. Este ahogó un grito de dolor, pero, aun así, no la soltó.

- Sakura-chan… - susurró su nombre mientras forcejeaban. – Vuelve conmigo, por favor.

Y solo con esas palabras… la rabia desapareció. Sakura volvió en si, y pestañeó varias veces para comprobar que no había sido un sueño. Observó a su alrededor, y comprobó como todos los ocupantes del bar los rodeaban, y la miraban. Algunos con pavor, y otros con desconfianza… Bajó la mirada para ver al hombre que se había sobrepasado con ella. Tenía la nariz y cuatro costillas rotas. Sus ojos se llenaron de lágrimas al ver las heridas de Naruto también. Lo había vuelto a quemar. Se había descontrolado… otra vez, y ahora era una amenaza.

- Lo-lo siento! – exclamó mientras salía corriendo de ahí. Naruto quiso seguirla pero sabía que necesitaba estar sola. En su lugar, el chico se levantó, y caminó lentamente hasta el hombre de ojos miel que se estaba levantando.

- Gracias amigo… esa zorra está loca – masculló mientras se miraba la mano que la pelirrosa le había destrozado.

- De nada hombre! – le contestó con una sonrisa. Naruto miró a Sasuke sonriendo, y este le devolvió la sonrisa. El Uchiha dejó su katana en la mesa con delicadeza y se acercó a ellos. El hombre se atemorizó al ver los ojos rojos del demonio.

- Qu-que vais a hacerme?! – gritó atemorizado. Naruto solo ensanchó su sonrisa.

- Esa zorra a la que te has referido… es nuestra amiga – le dijo para volver a sentarse en la barra y darle un sorbo a su cerveza. Dejó que Sasuke se encargara de el. El moreno uso su magekyou sharingan para torturar al hombre durante tres años y dos meses. Justo el tiempo de abusos que había tenido que sufrir su compañera. Le mostró un escenario similar con el fin de reeducarlo. Puede que de ese modo… el muy cerdo dejase de sobrepasarse con las mujeres. Los gritos inundaron el local haciendo que la gente huyera despavorida. Esa noche, el equipo siete fue rebautizado como el equipo de maníacos homicidas.


Sakura vagó por las calles de Konoha hasta que ya no le quedaron lágrimas por derramar. En que se estaba convirtiendo? Sin saber como, sus pies se pararon de forma automática ante un portal. La chica lo reconoció de inmediato… era su antigua casa. Saltó para subirse al tejado del edificio de enfrente, y observó a través de las ventanas como sus padres cenaban en el comedor.

- Mama… - murmuró Sakura con una sonrisa triste. – Ojalá pudiera aconsejarme…

La madre de la chica siempre había sido considerada una mujer fuerte y con carácter. Cada vez que su hija expresaba sus inseguridades, esta la afianzaba diciéndole que confiara en su instinto. Sin embargo, ahora estaba sola. No podía acudir a ella por miedo a dañarlos a ella y a su padre.

- Además, mi instinto parece estar atrofiado… - masculló sarcástica. Esa noche, casi mataba a golpes a un hombre por seguirlo…

- Lo de hablar sola te viene de siempre o también es culpa del fénix? – la interrumpió una voz. Sakura se giró sorprendida… no lo había sentido venir.

- Óbito? Que haces aquí? – preguntó la Haruno sorprendida. El hombre la sonrió y se sentó en el tejado observando a la familia de la chica.

- Me toca hacer la guardia. Decidimos proteger a tus padres por si Kabuto volviese… te sientas conmigo? – le preguntó. Sakura se dejó caer al lado del Uchiha soltando un suspiro a lo que este la miró divertido. – Una mala noche?

- Ni te lo imaginas… - farfulló de mal humor. – Conoces el Shinobi?

- No me digas que te han llevado a ese bar de mala muerte – se burló el peliblanco. Sakura solo rugió en contestación. – A eso le llamo yo tener delicadeza… - siguió sarcástico. – Y que ha pasado?

- Creí que podía controlarlo, pero casi mato a un borracho – soltó ella aun con el ceño fruncido e inflando los cachetes. Óbito soltó una carcajada. – Perdona pero te hace gracias?

- No, no, lo siento! – se disculpó el hombre sonriéndole – es solo que me recuerdas mucho a alguien…

- A Rin? – le preguntó Sakura. El Uchiha asintió con la mirada triste. – Como era ella?

- A veces… tenía muy mal carácter como tu – le soltó. Sakura bufó molesta. – pero la mayor parte del tiempo era la persona más dulce, cariñosa y dada a los demás que jamás he conocido.

Sakura observó el rostro de Óbito contraerse cuando hablaba de Rin. Se notaba que la quería tanto… y estaba sufriendo.

- Lo siento tanto, Óbito – dijo al cabo de unos minutos. El Uchiha la miró sin entender. – por haberte hecho volver… ahora podrías estar con ella.

- Fui yo el que decidió volver, Sakura… - le recordó el hombre con una sonrisa. – Pensé que Kakashi necesitaba a un amigo, y decidí retrasar la llegada de mi hora. – añadió restándole importancia.

- Sigue culpándose? – preguntó la chica refiriéndose a su sensei. Óbito soltó un sonoro suspiro.

- Creí que cuando te recuperásemos, el levantaría cabeza, pero…no lo ha hecho. Vive sufriendo… esperando a que llegue el momento en que todo se tuerza. Cuando no es la guerra entonces es tu futuro… pero siempre hay algo – le explicó frustrado. Sakura se sintió mal por Kakashi. Ella había querido liberarlo de su culpa, y solo le había añadido más carga. Es que a caso solo podía causar sufrimiento?

- Puedes llevarme con el? Tenemos que hablar – le preguntó la chica después de meditarlo unos segundos. Aquello no podía seguir así… Óbito miró a Sakura extrañado pero al percibir su seriedad asintió con la cabeza. Ambos se levantaron, y partieron en dirección a la torre.

.

.

Continuará…