Capítulo 48
Había llegado. Había alcanzado.
Su Room había conseguido rodearla antes de que la metralla la alcanzase, así que aquella herida mortal podía ser curada. De no haber llegado a tiempo, ella estaría irremediablemente muerta.
La tocó.
Si no estaba muerta, esta a punto de estarlo. Había perdido demasiada sangre.
-¡Rápido, debemos llevarla ya al quirófano! - exclamó a Shachi y Bepo - ¡Está entrando en shock hipovolémico!
La pérdida de tal cantidad de sangre provocaba que el organismo comenzara a fallar rápidamente. Su corazón no podía bombear suficiente sangre para todos los órganos, así que el cuerpo moría.
La desenganchó de aquella tubería atascada en la pared, lo que provocó que parte de sus intestinos cayeran al suelo, menos mal que gracias a la Ope Ope No Mi no pasaba nada mientras estuviese dentro de su Room.
Shachi pensó que vomitaría al ver aquello.
Se teletransportaron rápidamente a la sala de quirófano de su submarino y comenzaron la operación con rapidez.
Los demás miembros de su tripulación se mantuvieron en el quirófano para ayudar a su capitán en todo lo que necesitase.
Jean Bart observó a la mujer mutilada que tenía enfrente de sus ojos. Le faltaba un brazo y tenía la mitad de las tripas sacadas.
-¿Realmente...está viva?
-Sí y no - respondió Law con calma - Mi Room es lo único que la mantiene con vida, por eso debemos cerrar las heridas lo antes posible.
-¡Necesitamos un donante! - exclamó Penguin - ¡No tenemos su tipo de sangre en nuestras reservas!
-¿Qué?
Las pruebas dieron que ella tenía el tipo de sangre más raro de todos, el S(RH-). Era un tipo de sangre único entre la gente nacida en la realeza. No podía empezar la operación sin la sangre.
-¡Sanji es del mismo tipo sanguíneo! - exclamó Chopper, que se encontraba en la camilla de al lado curando a otros heridos - Él puede ser el donante y además puedes usar las muestras que tenemos de emergencia en el Sunny.
Llamaron de inmediato al cocinero, el cual aceptó de buena gana al ser a favor de una mujer hermosa. Además recogieron las muestras que Chopper les había comentado de la enfermería del Sunny, así que el cirujano se puso de inmediato a operar.
-Casi un día más tarde-
Había sido una de las operaciones más largas que había hecho en su vida, casi un día entero.
Se sentó al lado de la camilla donde la revolucionaria estaba con el soporte vital. Había conseguido cerrar las heridas, pero había sufrido casi un shock tóxico, así que estaría un tiempo en coma hasta que su cuerpo se percatase que no está muerto. La Ope Ope No Mi puede hacer muchas cosas, pero el cuerpo humano siempre acaba siendo el que toma la decisión final.
La miró.
Era la hija de Cora-san...
"Es cosa mía o se parece más a Doflamingo?" pensó.
Los ojos de Cora-san tenían una forma más caída, mientras que ella los tenía afilados como Doflamingo. En general, la esencia que ella transmitía recordaba más al hermano mayor de los Donquixote. Tal vez porque la crió él.
Sacudió la cabeza. No, no se había fijado en ella por sus antecedentes familiares. Es más, de haberlos conocido directamente no se hubiese involucrado con ella. Pero ya era demasiado tarde.
"En verdad no te pareces a ninguno de los dos"
De pronto, Penguin entró a la habitación.
El pirata observó que las ojeras de su capitán habían empeorado. A penas comía, y dormía muy pocas horas al día. No sólo por Mina, si no porque debía estar al tanto de muchos más pacientes que estaban bajo su cargo.
Penguin siempre admiró la capacidad de Law de poder mantener la calma en cualquier situación estresante, incluso si le afectaba de primera mano.
Había visto a su amante moribunda, sin un brazo y con medio estómago fuera, pero no perdió la calma y enseguida se puso en acción. No lo había visto llorar o dudar ni una sola vez.
-¿Está bien, capitán? - le preguntó mientras le daba una taza de café.
-Claro ¿cómo van el resto?
Penguin lo miró de reojo. Le hablaba con total normalidad mientras Mina estaba a su lado en coma.
-Capitán...¿No cree que debería descansar?
-Cuando se acabe mi turno lo haré.
-Su turno se acabó hace una hora... he venido a relevarlo ya que no venía...
Law puso cara de sorpresa. Luego suspiró.
-Me quedaré aquí, no sé cuándo despertará. Ni ella ni ninguno de los otros pacientes.
-Law - Penguin sólo se dirigía a él por su nombre propio cuando era una situación personal - ¿De verdad estás bien?
El moreno lo miró. Se notaba que estaba cansado, muy cansado.
-Sabes, no pasa nada si te sientes triste - le insistió su amigo - Somos compañeros, no hace falta que siempre seas fuerte. Confía un poco más en nosotros.
El moreno cerró los ojos y se acomodó en la silla en la que estaba sentado.
-Soy pirata, pero por encima siempre seré médico. Y como médico no puedo venirme abajo cuando veo un herido. Sea quien sea.
Penguin miró a Mina.
-¿Y qué pasa si nunca despierta? ¿O si despierta pero no como debería?
-Pues me pondré en contacto con la persona que...
-¿Qué vas a hacer? ¿Llamar a Doflamingo? - preguntó irónico.
Era cierto. Si ella no despertaba ¿sobre quién iba a caer la responsabilidad? ¿Tal vez debería llamar al rubio con la cicatriz en la cara? ¿O tal vez a Dragon al ser su jefe?
¿O tal vez él?
Negó con la cabeza. Si fuera por él, esperaría toda la vida.
-Supongo que sólo nos queda entonces esperar a que despierte - respondió con tristeza.
-Un mes más tarde-
Abrió los ojos de golpe.
El corazón le latía deprisa y sentía que le faltaba la respiración, por lo que empezó a hiperventilar.
-¡Mina-chan! - exclamó el oso polar, que se encontraba vigilándola - ¡Has despertado!
Bepo mandó a llamar a Law y a varios más.
-¡Mina-chan! - exclamaron los demás con emoción.
Pero ella no parecía contenta, algo que hizo que todos dieran un paso atrás, indecisos.
La revolucionaria miraba a todas partes, nerviosa.
"¿Estoy realmente viva" pensaba alterada "¿Esto... está realmente bien?"
Empezaba a entender las palabras de su padre. Había muerto oficialmente, su cuerpo había dejado de funcionar y de pronto fue obligado a trabajar de nuevo en contra de su propia voluntad.
Vivir se sentía anti natural.
-¿Cómo te encuentras? - preguntó Law con tranquilidad en su voz, pero visiblemente preocupado.
Ella lo miró con los ojos abiertos. Comenzó a temblar y a respirar muy fuerte. Volvió a entrar en shock.
...
-¿Qué demonios ha pasado ahí dentro? - pregunto Jean Bart - Pensé que había despertado.
-He forzado a su organismo a seguir viviendo a pesar de que ya no podía más. Su cerebro no puede asimilarlo - respondió el cirujano - Tiene que volver a acostumbrarse a seguir viva, por raro que suene.
La medicina que él manejaba podía hacer milagros con el cuerpo humano, pero no con la mente.
Durante los días siguientes, se negó a comer y a hablar, ya que entraba en pánico cada vez que alguien se dirigía a ella.
Una semana más tarde, Sabo fue a visitarla.
-¡Escuché que está despierta! ¿Puedo entrar a verla?
-No creo que sea el mejor momento - se mantuvo pensativo - Aunque es posible que verte la ayude.
Sabo entró a la habitación.
Aún estaba vendada casi de arriba a abajo. Además, podía ver el muñón, y eso le traía malos recuerdos.
-Hey, Mina, soy yo - dijo con voz tranquila - Te veo bien.
Ella no respondió. Mantuvo la mirada fija en la pared.
-Sabes, al final gracias a Luffy derrotamos al Gobierno Mundial - comenzó a hablar nervioso - Ahora Dragon-san ha pasado este último mes de reunión en reunión para ver cómo se organizará el mundo a partir de ahora.
No recibió respuesta.
-Kaito...Kaito ha desaparecido - su voz comenzaba a temblar - Hace un par de días se fue sin decir nada a nadie... no sé a dónde se habrá ido... ¿Por qué habrá hecho eso?
Sabo comenzó a sentir que las lágrimas brotaban de sus ojos.
-Estarás bien ¿verdad? Al fin y al cabo...ganamos...
El rubio se sentó en la cama donde ella estaba sentada también. La miró con lágrimas en los ojos y la abrazó con fuerza.
-Pensé que habías muerto - dijo mientras las lágrimas caían sin parar - No podría haberlo soportado. No podía pensar que otro amigo había muerto por mi culpa. Y más tú... si tú te mueres entonces yo...
Law miró la escena desde fuera de la habitación.
Nada había hecho que ella reaccionase desde que despertó, pero el abrazo del rubio provocó que finalmente se moviese.
Ella apoyó su única mano sobre la cabeza del rubio, como si le acariciara.
-No llores - dijo finalmente, tras una semana en completo silencio - ¿No eres acaso ya eres un chico adulto?
Sonrió mientras las lágrimas también caían por su rostro.
-Yo...- las lágrimas no dejaban de caer - Yo no sé qué hacer ahora... siento que ya no queda nada.
-Ni yo, tampoco sé qué debería hacer ahora...
Tras aquella conversación con Sabo, algo dentro de ella comenzó a funcionar de nuevo. Empezó a tener ganas para comer e incluso aceptó empezar la rehabilitación.
Law la ayudaba todos los días. Necesitaba volver a aprender casi a caminar después del daño tan grave que sufrió.
Comenzó incluso a compartir varias comidas junto a los miembros de la tripulación del cirujano.
Como ya no tenía dos manos, si había algún plato que había que cortar, muchas veces el propio moreno lo hacía para ella, ya que tuvo que aprender a usar la mano izquierda para todo.
-He escuchado que el nuevo Rey de los Piratas ha sido elegido - comentó mientras intentaba sostener los palillos con la mano izquierda, dado que aún tenía dificultades.
-Sí, Luffy consiguió desvelar los secretos del Siglo Vacío y ganó contra Kurohige - contestó el moreno.
-¿Luffy? - sonrió - ¿Le puedo decir que lo llamas así cuando no está delante?
Law sonrió.
-Si lo haces, te mato.
-Pero qué hombre tan complicado fufufu.
Todos continuaron comiendo.
-El mundo ha cambiado mucho mientras dormía... - comentó con tranquilidad - Un nuevo sistema de gobierno se está implementando en muchos países... o eso me ha dicho Sabo.
-Sí, los gobiernos de todos los países del mundo se han reunido y han formado las Naciones Unidas. Se mantendrán eventos como el Reverie, pero ya no habrá una casta superior. Se han implementado nuevas leyes contra la esclavitud y muchos países han derrocado la monarquía y han implantado un sistema democrático.
Mina dejó de comer y jugó con la silla balanceándose.
-Así que hemos conseguido cambiar algo...
Todos la miraron.
-¿Y qué vas a hacer ahora, Mina-chan? - le preguntó Shachi - Ya no existe el Ejército Revolucionario.
Law se puso nervioso.
-Es cierto, y tampoco es como que tenga un sitio al que volver... - miró al techo, pensativa - Nunca he tenido la libertad de hacer lo que quiera. Vaya, es abrumador...
Nadie quería sacar el tema de unirse a la banda. Sentían que era demasiado apresurado para ella tomar una decisión como esa.
-De momento, hay que empezar poco a poco - dijo el moreno - ¿Quieres ir a ver a alguien?
Mina sabía que se refería a la tumba de su compañero, sin embargo no quería ir. No se sentía preparada para afrontarlo aún. Sin embargo, sí que quería hacer algo.
-¿Qué se hizo con su cuerpo? ¿Realmente...murió?
Se refería a Im.
-No quedó nada de él, tu amigo el rubio lo calcinó por completo.
-¿Y las cenizas?
-Se las debió de llevar el viento. Había tantos cadáveres tras la guerra que muchos han sido incinerados o lanzados al océano.
-La vista debió de ser... perturbadora. ¿Fuiste a deshacerte de los cadáveres?
-La unidad de médicos tuvo que ir a ver si quedaban supervivientes, así que sí, fui a ver los restos.
-¿Y cómo te sentiste?
Law sonrió con tristeza.
-No es nada que no hubiese visto antes.
Como superviviente del genocidio de Flevance, Law ya pudo ver un panorama parecido durante su infancia. No le impresionaba ver un campo lleno de cadáveres putrefactos.
-Ya veo... Supongo que... la guerra realmente ha acabado.
Llegó la noche y era hora de dormir, pero Mina no podía. Sabía que ya no había peligro, pero un hábito no se destruye en un día. Ni tampoco una semana o un mes.
Se encontraba bebiendo mientras observaba el mar.
-Pensaba que Trafalgar-san te había prohibido beber - le dijo de pronto Sabo, con una sonrisa y una ceja levantada.
-Creo que me lo merezco - contestó ignorando por completo el comentario acusatorio.
Él se rió.
Ambos se mantuvieron en silencio un rato, disfrutando de su compañía mutua.
-¿Qué vas a hacer ahora? - le preguntó Mina al rubio.
-¿Yo? Hmmm aún quedan muchas cosas que solucionar. Me quedaré por aquí a ayudar a estabilizar la situación durante un tiempo, probablemente un año o por ahí. Koala dice que se quedará conmigo ¿Por qué haría algo así? - preguntó mientras ladeaba la cabeza.
Mina dejó caer una gota de sudor tras la cabeza.
-Eres realmente estúpido a veces.
-¿Y tú qué harás? ¿Te irás con Trafalgar-san?
Ella dejó de beber.
Ese era el paso lógico ¿no? Se querían, y él le había dicho que se uniera a su tripulación.
Si era tan lógico ¿por qué sentía que no quería?
-No lo sé... estoy confusa...
Sabo la miró con sorpresa, pero luego sonrió de nuevo.
-Eres libre Mina. No tienes por qué hacer algo sin estar convencida - estiró las piernas - Puedes ir literalmente a cualquier parte del mundo. Aprovecha la vida que tú misma te has ganado.
-Pero ¿está realmente...bien hacer eso?
Sabo se rió.
-¿Qué más da? Si él se enfada es asunto suyo, no tuyo - la miró - Yo siempre te apoyaré hagas lo que hagas con tu vida, lo sabes.
Ella sonrió.
-Sí, lo sé.
-¡Entonces decidido! ¡Ve y haz lo que tengas que hacer! - le golpeó la frente con suavidad - Y si te aburres con tanta libertad siempre puedes venir a buscarme ¡Koala y yo te echaremos de menos! ¡Hasta me ha dicho que le gustaría que viviésemos juntos los tres!
-Antes me meto a la Marina como cocinera - contestó fríamente con una sonrisa.
Sabo se rió.
-Pues ya está claro. Ve y vive a tu manera. Sé libre.
Ella miró al hombre que estaba a su lado. Una de las pocas personas en el mundo a la que de verdad apreciaba y daría la vida sin dudarlo.
-Te voy a echar de menos.
-Y yo a ti, pero no es una despedida - bromeó - Nunca te librarás de mi jeje
Ambos continuaron bebiendo.
-Hemos pasado muchas cosas juntos - dijo ella - Va a ser raro no volver a estar los cuatro juntos. Han sido muchos años.
-Imagínate yo, que he estado literalmente casi toda mi vida.
Mina se levantó y se estiró. Miró a su amigo. Eran cuatro, pero sobrevivieron 3. Y de los 3, uno desapareció. Ahora sólo estaban ello dos, y ella también se marchaba e iba a dejar a Sabo solo ¿Él estaría bien?
Sintió la necesidad de decírselo.
-Te quiero, Sabo.
No era romántico, si no un sentimiento de amistad profunda, inquebrantable. Se conocían desde la adolescencia y lo sabían todo el uno sobre el otro.
Para Sabo, si Luffy y Ace eran sus hermanos, Mina era su amada hermana pequeña también.
Sonrió.
Era extraño que ella fuese tan sentimental. Normalmente era él el que se abalanzaba sobre ella para recibir atención. Pero se sentía bien recibir esa clase de palabras de ella.
-Y yo a ti.
