Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.

Palabras: 415.

29.- Recuerdos

—Siéntate, por favor. —La petición de Marinette había sonado casi como una orden—. Tenemos que hablar.

Adrien se estremeció. No solían discutir, pero dos días atrás habían tenido una de aquellas broncas que empiezan por una tontería y escalan hasta acabar con un portazo y alguien marchándose. Marinette había dado el portazo y había regresado a casa de sus padres, Adrien se la había encontrado sentada en el sofá tras una jornada de trabajo horrorosa repartiendo pizzas a domicilio.

—¿Vas a dejarme? —preguntó Adrien con miedo porque no podía imaginarse su vida sin Marinette en ella.

—¿Qué? ¡No!

Se sentó en la butaca frente a ella manteniendo la distancia, inseguro sobre lo que le esperaba o si ella quería tenerle cerca.

—Plagg, Tikki, dejadnos a solas.

Los dos kwami obedecieron sin rechistar, aunque Plagg no podía evitar desear quedarse junto a su portador por si volvían a partirle el corazón.

Marinette le miró a los ojos sintiendo vértigo por lo que estaba a punto de decir, pero tenía que hacerlo porque la estaba devorando por dentro. Se puso en pie y se detuvo un instante frente a la butaca donde, Adrien, permanecía inmóvil. Marinette tomó sus manos y se acurrucó en su regazo, él la abrazo con fuerza sintiéndose algo más tranquilo.

—Siento haberte chillado, Adrien.

—No importa.

—Hay algo que tengo que decirte —susurró con el rostro refugiado en el hueco entre su cuello y su hombro—, me está matando el no hablar de ello.

—Sea lo que sea lo superaremos juntos como siempre, princesa.

Ella asintió estrechando el abrazo.

—Adrien, yo no seré la guardiana para siempre, quiero decir que, tarde o temprano, renunciaré a la caja de los prodigios y entonces.

—Pero, Marinette...

—Lo he pensado mucho. Cuando hayamos vencido al nuevo Hawk Moth y tengamos su prodigio en nuestro poder —susurró con voz temblorosa—, renunciaré en favor del maestro Fong.

Adrien la aferró por los hombros y la apartó con algo de brusquedad para mirar sus hermosos ojos azules amarados en lágrimas.

—Marinette, si haces eso tus recuerdos...

—Se evaporarán, mi cerebro regresará al punto previo a recibir mi prodigio, volveré a tener catorce años y...

—No lo hagas, Marinette.

—Sólo son recuerdos, Adrien.

—No son "sólo recuerdos", es tu vida.

—Construiremos nuevos recuerdos. Sé que es egoísta pedirlo, pero necesito que te quedes a mi lado cuando ocurra y que me ayudes.

Adrien la abrazó ahogando un sollozo en su hombro.

—Yo no te dejaría nunca, princesa.

Fin

Notas de la autora:
¡Hola! Hoy toca algo un poco amargo. Mañana se acaba este reto y me da mucha pena.