29- Gula y Caos.

Tú, tú eres el imán y yo soy el metal
Me voy acercando y voy armando el plan
Solo con pensarlo se acelera el pulso

-¿Y como te va con tu nueva conquista?- le dice Merlín tratando de sacar conversación ya que Arthur había estado bastante callado al respecto.

-Lo normal y descuida está esta vez soy bastante discreto- responde sin darle mucha importancia.

-¿Eso era todo?- se pregunta Merlín, no es que realmente le gustará escuchar detalles sobre lo que Arthur hacía con otras chicas, pero normalmente él era un poco más platicador, tampoco era tan explicito, pero si solía hacer comentarios sobre las cosas que le gustaban de las mujeres, como sus pechos o que ellas tuvieran bastante iniciativa. Pero esta vez el joven estaba siendo demasiado reservado- ¿Acaso esta chica es diferente?

-Oye no voy a enojarme por que estes saliendo con una chica en medio de toda esta situación- le dice la hechicera.

-Me alegra oírlo- le dice Arthur- Si necesito algún consejo ten por seguro que te lo diré, descuida no tendrás que borrarle la memoria a nadie esta vez.

Con una sonrisa pícara el rey se gira para que ella le de un vistazo a su atuendo, se veía realmente bien en su traje azul, parecía casi un príncipe de cuentos de hadas, Merlín levanta su pulgar en aprobación, pero por dentro ahora esta molesta de que su cita, de quien apenas conocía su nombre, fuera la afortunada de verlo tan apuesto y arreglado.

-¿Pasa algo?- le dice Arthur girando en su dirección.

-No, no es nada- le dice mientras ambos se despiden mientras los recuerdos de la hechicera fluyen en su mente.

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-¿Ya no estás saliendo con Violet?- le pregunta extrañada Merlín mientras ve que Arthur parece bastante concentrado en sus estudios, mismos que había dejado en segundo plano por dedicarle tiempo a su "no novia"

-No, deje de salir con ella hace unos días- le responde ordenando sus libros- No me veas con esa cara- continua el joven de 19 años, con su voz que había dejando de sonar infantil y ahora era más grave- Nadie me ha roto el corazón, simplemente ambos éramos muy diferentes, así que decidimos dejar de vernos, total ambos ya obtuvimos lo que queríamos del otro.

-En tu caso sexo- le dice Merlín tratando de no sonar apenada, los nuevos temas de conversación con su pupilo le seguían causando sentimientos encontrados, aunque en el fondo siempre imagino que él llegaría a ser popular con las chicas y tener a más de una tras de sí. Claro no contaba con que el chico cambiara su lado tímido y se volviera todo un conquistador.

-Si, digamos que si- le dice emocionado de sentirse "adulto" en esos temas.

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Merlín se sentía de nuevo confundida, Arthur había tratado de guardar la compostura el último mes pero al final habia terminado saliendo de nuevo con una chica- ¿Es que acaso los hombres no podían pasar demasiado tiempo "sin eso"? piensa la hechicera. Bueno era parte del comportamiento humano, aunque a veces pensaba que el Rey se pasaba un poco, quizás juntarse con Meliodas había sido peor influencia de lo que pensaba y eso que ella había tratado en aquel tiempo de cuidar de su entonces inocente mente. Pero bueno mientras no pasara otro lío como en el de Ginebra, tampoco podía detenerlo, total en aguna de esas su Rey conocía a la chica indicada que lo hiciera sentar cabeza, así que con un suspiro la pelinegra se alista para ir al sombrero del Jabalí.

-¿Porque tan pensativa?- le dice Escanor mientras la abraza y le da un beso en la mejilla- ¿Sigues preocupada?

-No- dice sin meditar mucho hasta que cae en cuenta a lo que Escanor realmente se refería- Pienso que ahora que todos estamos pendientes de no bajar la guardia, seguramente las desgracias puedan evitarse.

-Lady Merlín...- susurra tímidamente Escanor- Hay algo que me da curiosidad, no es que yo desconfíe de usted, pero...

-¿Qué ocurre?- dice prestándole atención.

-Su objetivo siempre fue que ese joven se convirtiera en el Rey del Caos, pero... ¿Alguna vez pensó, en que las cosas pudieran salir mal? ¿O cuáles era realmente sus expectativas sobre todo esto?

-Quieres sinceridad, pues pase miles de años investigando sobre ese poder- dice mientras se sirve una copa de vino- Arthur lo sabe, en otras ocasiones me tope con algunos de los héroes que había poseído esa espada, pero su magia aún debía perfeccionarse, se necesitaba que suficientes almas fueran absorbidas por ella para que el verdadero poder de Excalibur despertase, claro eso también implicaba que la persona que manejará ese poder para ese punto debía tener una fuerza excepcional, aunque todo este asunto de la batalla con los mandamientos se adelantó unos años a mis planes, él sufrío las consecuencias de usar ese poder sin tener la fuerza necesaria y si, soy consciente de que ese fue solo el inicio, aun hay cosas que pueden salir mal.

-No eras tú el que iba mostrarme un mundo que jamás he visto antes- recuerda Merlín la promesa de Arthur.

-Sobre lo que pasaría con el poder del Caos una vez liberado, pues siempre he tenido la Esperanza de que él lo use correctamente, si se escucha demasiado estupido en retrospectiva, haberle dado a un niño un poder que ni yo sabía a ciencia cierta como controlar, pero es por eso que debo siempre estar a su lado.

-¿Porqué confías tanto en él?- le dice finalmente el Pecado del Orgullo y había tantas opciones, cada una más dolorosa que la otra.

-Porque se que es un buen hombre- termina dejando un extraña sensación en el ambiente.

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De vuelta en el castillo la pelinegra se pasea pensativa por los pasillos hasta que algo parece llamar su atención, los "extraños ruidos" provenían del comedor, su mente sabía perfectamente lo que seguramente estaba pasando, pero su cuerpo involuntariamente se mueve hasta allí para dar un vistazo y se queda estática al observar la escena, una chica de cabello negro y liso, que le llega hasta la mitad de la espalda, sentada sobre la pelvis de Arthur, quien se encuentra sentado en una de las sillas, la chica usando el respaldo para impulsarse sobre su miembro y él sosteniendo su trasero, mientras se besan.

Definitivamente eso no era ser discreto, ya que el lugar contaba con amplios balcones desde los cuales cualquiera podría ver. El rostro del rey se mueve hasta el cuello de la chica y los ojos violetas se abren en dirección a Merlín quien los observa atónita y entonces algo se apodera nuevamente de él. Una sonrisa perversa hacia su maestra, mientras comienza a embestir con más fuerza a la chica quien trata de reprimir en vano sus jadeos, pero están seguros que nadie más puede escucharlos, el pecado de la Gula es la única autorizada para salir de su habitación durante la noche.

El sudor recorre la espalda de la pelinegra en brazos del rey que la muerde y besa salvajemente, mientras entra y sale de ella con violencia

-Miralo Merlín, tú podrías estar en su lugar- piensa el rey y su hechicera casi puede leer sus pensamientos con la mirada que le da.

Finalmente ella parece reaccionar y lentamente retrocede hasta apartar su vista y se aleja en el pasillo flotando lo mas rapido posible hasta llegar a su habitación (hasta olvido que puede teletransportarse), una vez allí se da cuenta de que su corazón está latiendo a mil por hora y no solo eso, sino la sensación de humedad en medio de sus piernas.

-¿Pero qué demonios me pasa?- dice mientras moja su rostro y finalmente se acuesta en su cama tratando de conciliar el sueño.

Un movimiento llama su atención y cuando se gira para ver, nota a Arthur de pie junto a su cama.

-¿Qué estás haciendo aquí? Me pareció que estabas muy ocupado, porque no sigues en lo tuyo- le dice mientras él se limita a observarla con mirada predatoria- ¿Qué? Acaso estás molesto por qué te interrumpí.

-¿Te gusto lo que vistes?- le pregunta mientras empieza a desvestirse frente a ella

-¿Qué estás…?- le dice mientras lo ve arrojar una a una sus prendas

-Vamos Merlín, se que lo deseas- le dice mientras se apoya sobre la cama y levanta la sabana- No puedes ocultarlo así que porqué no te acercas un poco y "lo" conoces mejor, le dice mientras toma una de sus manos y lo guía hacia su miembro mientras se acomoda sobre la cama

-¿Qué pretendes?- le dice sintiendo el tamaño y la textura, mientras él sostiene con fuerza su mano, la misma que ahora lo explora curiosa.

-Yo solo he venido a complacerte- dice liberandola para lanzarse sobre ella, el movimiento la toma por sorpresa y pronto los labios de Arthur están en los suyos, besándola salvajemente, mientras sus manos rompen la tela a su paso, dejándola desnuda y a su merced.

-Espera, esto no está bien, tú y yo…

-¿Tú y yo, qué Merlín?- le dice con voz tan varonil y seductora- No somos familia y deseas esto tanto como yo…- jadea mordiendo su cuello- Te vi hace rato, sabía lo excitada que estabas al imaginarte sobre mí- dice pasando su mano sobre su intimidad empapando sus dedos- ¿Lo ves? Tu cuerpo te delata. Así que por qué no simplemente haces las cosas más fáciles para ambos.

-¿Qué… qué quieres que haga?- jadea complacida por el toque de sus dedos.

-Abre las piernas y relájate- le dice a su oído con voz tan excitante que ella prácticamente le obedece de inmediato- Eso, así me gusta mi leal y dulce Merlín- antes de que ella pueda reaccionar el rey se abre paso en su interior con un rápido y brusco movimiento que la hace gemir de dolor y trata de apartarlo, pero él sujeta con fuerza sus muñecas presionandolas contra la cama mientras un par de lágrimas ruedan por sus mejillas- No vas a huir de mí- le dice mientras la besa de nuevo de forma violenta y comienza a mover sus caderas contra ella, hasta que sus quejas de dolor se convierten en gemidos de placer- ¿Ves? Es lo que has esperado todo este tiempo, ¿no es así?- le dice mientras se sigue moviendo en su interior.

-¡Más!- le pide involuntariamente- ¡Arthur por favor, dame más!- continúa y él sonríe victorioso, coloca sus piernas sobre sus hombros haciendo aún más profundo el contacto y continúa embistiendola ahora con más fuerza y sin contemplaciones.

-¡Eres mía!- le dice entre jadeos- No de Escanor, ni de Meliodas, ni de nadie, solo mía.

-Sí...mmm, solo tuya… ah...mi Rey- apenas puede contestarle segada de placer hasta que todo se vuelve brillante ante sus ojos y el calor de su cuerpo explota en su interior y Arthur también se corre dentro suyo, tan caliente y abundante que puede sentir el líquido escurrir entre sus glúteos hasta manchar la cama.

Merlín se levanta de golpe con su respiración acelerada y el sudor en su frente. Enciende rápidamente la luz y examina la habitación, su sábana está desordenada pero no hay señales de que alguien más haya estado ahí esa noche, lo cual lejos de tranquilizarla parece decepcionarla.

-¿Que carajo acabo de soñar?- se maldice sobre todo al notar que su ropa interior está prácticamente empapada.