Tenía que irse a su habitación, pero ahora sentía que no debía dejar a Michiru sola, por más que ella lo quisiese, para pensar bien las cosas que estaban ocurriendo, había mucha información oculta, muchos cabos sueltos.
Con suerte y pudo dormir media hora, la cabeza le dolía de tanto que estuvo pensando durante la noche acumulado con la resaca y el solo pensar que hoy tenían excursión le atormentaba.
Sobre su cuerpo sintió a Michiru removerse al despertar, un día completamente nuevo para ella, puesto que no recordaba absolutamente nada de la noche anterior, tenía fragmentos de estar en la habitación de los chicos, después de Haruka recostándola sobre la cama y en adelante todo estaba olvidado, su confesión, que su novia la terminó cambiando de ropa, cuando fue cargada también por ella de regreso. No era consciente de la revelación que le dio a Haruka sobre aquel maldito beso, para ella.
Frotó sus ojos con el dorso de su mano y alzó la mirada mientras sus manos se apoyaban en el pecho de Haruka notando que esta ya se encontraba despierta observando el techo.
-Buenos días… siento que fermento alcohol por cada poro de mi cuerpo- Con algo de dificultad se levantó para sentarse a un lado de Haruka, tenía sueño, pero mínimo comparado al que la rubia tenía. Aun faltaban aproximadamente dos horas para que todo el curso se reuniera en la salida para su paseo.
-Buenos días- El tono de voz de Haruka era notoriamente más serio de lo habitual.
-Me iré a duchar para quitarme este olor y ojalá que con eso también se me vaya el dolor de cabeza-.
-Está bien, yo me voy a mi habitación- Haruka se quitó las mantas de encima dejándole ver a Michiru que se había acostado con la misma ropa que traía en la habitación de las gemelas, era extraño que no se alivianara de ropa para dormir. La rubia siempre odió dormir con demasiada ropa encima, apenas soportaba vestir el pijama.
Finalmente se levanto e intentó ordenar su cabello para no verse tan malograda por los pasillos, si es que era sorprendida por algún maestro, aunque con tan solo acercársele se le podía notar la resaca.
-Michiru- Sostenía la manilla de la puerta, mirando su mano sostenerla -¿Hay algo que me quieras decir?-.
No quería armar un lío por la confesión de Michiru borracha, quería que le dijera la verdad mientras estaba lucida, y no en su estado de la noche anterior.
-¿Algo que decirte?- Pensó largos segundos, pero nunca imaginó que era lo que realmente Haruka quería escuchar -¿Si quieres que desayunemos juntas?-.
Haruka dejó salir un suspiro y volteo para ver a su novia –No tengo hambre, solo quiero ducharme para dormir el resto de tiempo que queda- Formo una sonrisa muy fingida y salió del lugar.
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El recorrido constaba en pasar por los típicos lugares del pueblo nevado. Haruka estaba sumamente incomoda, le dolía el cuerpo junto con la cabeza, incluso intentaba mantenerse lo más desapercibida posible, iba con una gorra de lana negra al igual que lentes oscuros y una pequeña bufanda gris ocultando su rostro lo mejor posible.
Paseaban por el primer destino, un típico parque cubierto de nieve sobre todo por la época, en su interior había muchas esculturas llamativas hechas de alambres. Haruka no ponía nada de atención a la guía quien explicaba sobre el año de creación del parque junto con los escultores famosos, solo se concentraba en no morir con cada paso que daba. Para su suerte, Michiru estaba pasando todo el tiempo con sus amigas ignorándole completamente al estar tan embobada con las esculturas artísticas, todo lo relacionado con el arte cautivaba a la ojiceleste.
-¿Estás bien?- A Darien le sorprendía lo callada que estaba su amiga –Caminas como un zombie y vas oculta como si fueses una fugitiva de la ley-.
-No me siento bien- Ocultaba sus manos en los bolsillos del abrigo térmico.
-¿Resaca?- Hablaban bajo para que nadie se enterase de nada.
-Entre otros-.
-Joder que hasta das miedo caminando por ahí de esta manera, cuando vayamos al centro del pueblo te buscaré una farmacia para comprarte alguna pastilla o algo-.
-Gracias- Fue la escueta respuesta.
Cada segundo más en ese paseo era como una tortura para Haruka, lo único que quería hacer era tirarse a la cama para dormir y olvidar todo. Al llegar al centro se encontraron con muchas bancas repartidas por ahí en las aceras, mucha gente iba a ese lugar para despejarse y también había una variedad de locales por los alrededores, el próximo lugar era una cafetería que curiosamente era de las mejores del país.
La nieve cubría gran parte del lugar, a excepciones de las aceras y calles por donde transitaban personas y vehículos.
Haruka no entendía si el gran frio que sentía era por la baja temperatura, la resaca o por el impacto de lo descubierto la noche anterior.
Había gran cantidad de locales variados en pequeño centro del pueblo, entre librerías, restaurantes, tiendas de ropa, etc.
La guía les dio unos minutos libres a los chicos para que compraran si querían algunas cosas del lugar, pero Haruka lejos de entrar se quedó fuera a la intemperie sentada en una pequeña banca.
Era un mar de pensamientos, observaba al suelo, pero tenía la vista nublada, tantas dudas por responder. No quería presionar a Michiru para evitar algún error de su parte, si se comenzaba a alterar delante de su novia terminaría haciendo una escena y podría costarle el viaje. Por otro lado, también tenía una necesidad inmensa de querer saber qué demonios sucedía.
Lita venía hacia ella para terminar sentándose a su lado, Haruka le dedico una rápida mirada.
-Toma- Lita le entregaba una pequeña pastilla –Darien me mandó a dártela-.
Sacó la mano de su bolsillo para cogerla y metérsela a la boca para tragarla sin mayores problemas –Gracias, no sabes cuánto la necesito- Seguía con la vista pegada al asfalto.
La castaña tomó delicadamente los lentes de Haruka y los alzó para ver los ojos de su amiga –Luces horrible- Dijo al notar sus inexpresivos ojos junto con las enormes ojeras.
-Gracias, muy amable- Se acomodó de nuevo los lentes.
-¿Acaso no dormiste?-.
-Ni una hora-.
-¿Noche intensa con la chica?- Claramente hablaba en doble sentido.
Haruka dio un largo suspiro, no le gustaba hablar de sí misma con otros, pero viendo que de Lita era quien se interesaba no le ponía ocultar nada ¿O sí?
-Algo extraño ocurre-.
-¿Lo quieres hablar?-.
-Prefiero averiguar primero-.
Lita entendió de inmediato a su amiga y se puso de pie para literalmente arrastrarla a la cafetería donde ya estaban casi todos sus amigos.
El plan seguir ignorando a Michiru iba excelente, ni siquiera se fue a sentar cerca de ella, al contrario, se fue con Lita y Rei faltando Darien que se encontraba con Serena provocando un notorio enojo en Seiya que se mantenía cerca de ellos queriendo escuchar sus conversaciones.
Se pidió un chocolate caliente con malvaviscos como tanto le gustaba y hace tiempo no bebía. Tardaron la nada misma en traer el pedido y cuando le dio un sorbo al contenido de la taza inmediatamente el sabor le transportaba a las noches frías en familia donde su madre preparaba chocolate caliente a ella y su padre para sentarse en la sala a ver el canal deportivo.
En la mesa con los chicos Haruka era la más callada del grupo, usualmente la chica soltaba algunas bromas o comentarios acertados a la conversación, pero en esta ocasión nada de eso pasó.
Solo estaba ahí su cuerpo, mientras su mente vagaba por el mundo de los pensamientos. La mirada fría se le podía apreciar mucho mejor ahora que se había retirado las gafas, junto con una actitud decaída que preocupaba al resto, pero Lita les hacía señas a sus demas amigos para que no comentaran nada al respecto.
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El cuerpo de Haruka yacía sobre su cama, hace un rato habían llegado al hotel y los chicos eran libres de nuevo para hacer lo que quisieran en las instalaciones del lugar. Haruka había decidido quedarse en la habitación para dormir un poco y reponer energías necesarias para continuar viva por el resto del día que quedaba e incluso por el resto del viaje.
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Se encontraba boca abajo, sobre las mantas de la cama y vistiendo la misma ropa que anduvo trayendo por la calle, cuando de pronto su celular comenzó a sonar brillando la pantalla siendo la única iluminación de la habitación, Lita no estaba así que también había mucho silencio en el lugar.
Despertó por el sonido y frotó su mano contra su rostro para despejarse intentando despertar, estaba muy adormilada. Sin mirar la pantalla cogió el celular.
-¿Aló?
-Hola ¿Dónde estás? Vamos todos a la piscina y jacuzzi del hotel ¿Estabas durmiendo? Tienes la voz muy ronca
-Sí, tomaba una pequeña siesta...
-¿Voy a la habitación? Me queda de camino por el pasillo
-No es necesario, porque de todas formas no creo que vaya a la piscina Michiru
Sintió que alguien llamaba a la habitación, golpeando con delicadeza la puerta.
-Espera, que alguien llama a la puerta
-Soy yo
Michiru sonreía por el otro lado de la llamada.
Haruka dejó el celular a un lado y frotó su rostro con ambas manos de arriba abajo tratando de despejarse para ponerle la mejor cara a su novia. No quería forzar a Michiru para que le dijera sobre el beso de Elsa ni por qué le estaba mintiendo sobre una simple fotografía, pero aun así le dolía saber que le mentía y quizá en cuantas cosas más lo a hecho, comenzaba un leve sentimiento de desconfianza en su interior.
Arrastraba sus pies en dirección a la puerta, no tenía ánimos a pesar que la siesta si le sirvió para reponerse un poco.
Michiru vestía ropas ligeras, mas no desabrigadas y se le notaba claramente que debajo de eso ya llevaba puesto su bañador, sostenía con ambas manos delante de su cuerpo una toalla de baño. Sonrió y a Haruka le fue inevitable no hacerlo también, le parecía tan hermosa cuando sonreía. "Odio que luzca como un ángel" Se dijo a sí misma.
La rubio atrapó a Michiru con sus largos brazos y la pegó a su cuerpo, en un acto desesperado por tenerla cerca intentando no pensar en que muy probablemente su novia se había besado con Elsa, con la misma chica que tuvo que compartir varios días, incluso durmiendo en la misma habitación. Respiró el aroma de su cabello al hundir su nariz en este.
-¿Haruka?-.
Por supuesto que Michiru tampoco desperdició esa oportunidad de cercanía y también le abrazo con fuerza.
Algunos segundos en absoluto silencio pasaron hasta que Haruka decidió romper la calma –Michiru ¿Tienes algo que decirme?-.
Silencio de nuevo, la ojiceleste no tenía idea de por que Haruka le había preguntado eso ya dos veces en el ultimo día, ni lograba imaginar lo que se le había escapado esa confesión dentro de su borrachera.
-¿De qué hablas?- Colocó sus manos en el pecho de la chica para distanciarla y observarla hacía arriba como si en su mirada estuviera la respuesta.
Se encogió de hombros –No sé, simplemente si me quieres contar algo… las relaciones son de confianza-.
Tomó su mentón con una sola mano –No tengo nada que decir, realmente, ahora vamos que las chicas con Darien nos esperan-.
Dejó atrás cualquier otro contacto físico con Michiru –Bien, me iré a cambiar-.
Haruka decidió cambiarse en el baño lejos de la vista de Michiru, por alguna razón se sentía incomoda. Durante el camino a la piscina tampoco es que hayan hablado mucho, solo algún que otro comentario por parte de Michiru siendo respondido por un sí o un no, de parte de Haruka, a veces solo se limitaba a asentirle con la cabeza y ya.
La mayoría de los chicos ya estaban divirtiéndose haciendo sus cosas, algunos hablando sentados en las sillas que se encontraban a los costados de la piscina, las gemelas dentro del agua jugando a quien se lanzaba más agua y otros como Darien dentro del Jacuzzi, el cual estaba pegado a la piscina separado simplemente por un pequeño muro.
Haruka dejó sus cosas al lado de las de Lita en una silla y se fue quitando la ropa para quedar finalmente con su bañador, un bikini sencillo de color verde acompañado por un diminuto short encima de la parte de abajo. Se dirigió donde estaba Darien.
-Joder que carita me llevas- Se le quedó mirando a su amiga.
-No hagas comentario alguno-.
Se sentó justo a su lado dentro del jacuzzi, el agua caliente no estaba nada de mal.
-¿Qué sucede? A penas llegaste dejaste a Michiru sola-.
-¿Lo notaste?- Poco a poco se iba pegando más a Darien.
-Creo que todos aquí lo hemos notado- Haruka apoyó su cabeza en el hombro de su amigo, quien era un poco más alto que ella así que quedaba bastante cómoda – Oye ¿Qué haces?- Soltó unas risas.
-Nada…- Le tomó el brazo al chico para abrazarse del.
-Chicas… tarde o temprano caen ante mí-.
-Idiota ¿Y tu desde cuando tan arrogante?-.
-Sabes que es solo bromeando- En un instinto paternal besó la cabeza de Haruka sabiendo que algo le pasaba, porque ella no era del tipo cariñosa que iba abrazando el brazo de alguien. Simplemente esperaría a que su amiga le comentara algo respetando su espacio e intimidad.
Muy cerca de allí estaba Michiru sentada al borde de la piscina sumergiendo sus pies en el agua mientras fingía poner atención a lo que Ami le decía, pero su mirada y atención se encontraba en su novia. Primera vez que veía a Haruka tan cercana a Darien, pero rápidamente recordó la confianza que se tienen ellos junto con Rei y Lita así que pasó por alto aquella escena pensando que solo era un gesto habitual que hacían más bien en privado.
De lo que si era consiente era sobre que algo le ocurría a Haruka, usualmente no era tan callada, siempre estaba haciendo alguna broma o algo por el estilo, pero estaba vez todo era muy raro, no podría ser simplemente la resaca "¿Qué tal si hice algo que le molestó estando borracha? Imposible, las chicas ya me habrían comentado algo… ¿o no?".
-Ami-.
-Dime- La chica de cabellos azules estaba sumergida en la piscina apoyada del borde para hablar con su amiga.
-¿Recuerdas la junta que hicimos en la habitación de Mina y Serena?-.
-Sí ¿Acaso tu no?- Se mostró pensativa unos instantes –Quizás tu no, ibas muy borracha Michiru-.
-Ese es el problema, creo que hice algo que molestó a Haruka-.
-Es extraño, desde que llegaron hasta que se fueron todo estuvo bien entre ustedes… yo no bebí mucho así que lo puedo recordar todo, quizás algo ocurrió después-.
Durante el resto de las horas que estuvieron ahí no se cruzaron una palabra, Haruka estaba con su grupo de amigos y de allí no salía, en cambio Michiru estuvo en todo momento buscando al menos cruzar miradas con su novia, aunque tampoco se le acercaba, para darle su espacio de entretención.
Haruka en algunos instantes parecía olvidar todo y divertirse con sus amigos, la dupla Rei-Lita siempre terminaba haciendo reír a todos con sus ocurrencias y comentarios.
-Así que en este viaje me estoy esforzando para conseguir un chico que quiera ser mi novio-.
-Lita tu siempre con lo mismo, tranquila que ya llegara alguien-.
-Lo dice quien pasó de una relación a otra en menos de un año, a ti esas cosas te resultan… a mi no-.
-¿Y qué dices de buscar mejor una chica?- Alzó sus cejas pícaramente.
-Solo aceptaría si fueras tu- Ahora el grupo completo reía.
-Yo con Darien estaría bien- Rei hablaba.
-Y yo contigo, ya vamos a casarnos- Darien le seguía las bromas cada vez que podía.
La verdad era que todos mantenían una relación muy de hermandad y ponerse de novios entre ellos era como realizar incesto, impensable para todos. Aunque en algunas ocasiones Haruka notaba que los comentarios de Rei a Darien iban en serio, luego pensaba en que solo se está pensando mal y lo olvida.
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Decidió volver a su habitación en solitario pues Haruka no le volvió a prestar atención y se le veía muy entretenida con sus amigos como para molestarla.
A los minutos de haber llegado a la habitación y haber ingresado al baño para ducharse estaba lista para acostarse a dormir con su pijama puesto. Olía levemente a Haruka por dormir junto con ella y eso le fascinaba.
-Que raro que estés aquí, Seiya-.
-Pero yo también duermo en esta habitación- Estaba recostado sobre la cama con el celular entre sus manos.
Secaba su cabello con una sola mano sujetando la toalla mientras con la otra buscaba en su bolso si había dejado ahí su crema para peinar, pero algo llamó la atención de ella rápidamente. La fotografía que estaba ocultando de Haruka aquel día estaba en otro sitio del bolso, distinto al compartimiento donde la había dejado. Tomó aquella foto y se sentó en la cama con la toalla sobre su hombro.
Todo tuvo sentido para ella en un abrir y cerrar de ojos, seguramente al llegar a la habitación Haruka intruseó en sus cosas para poder ver la imagen y al enterarse que le mintió, se enojó.
-Sí, seguramente por eso está tan extraña, pero lo que hizo también es malo, no puede estar entrometiéndose en mis cosas- Había olvidado la presencia de Seiya en la habitación. Pero luego de decir eso, se retractó mentalmente, Haruka jamás haría algo sin el consentimiento de ella.
-¿De qué hablas?-.
La chica se sobresaltó al escuchar a Seiya –Que sustos das a veces-.
-¡Pero si ya sabías que estaba aquí! Ay, hermana ¿Qué haremos contigo?- Observó la fotografía que sostenía en sus manos reconociéndola al instante.
-Creo que Haruka vio algo que no debía-.
-¿Aun no le cuentas sobre eso?- Apunto a lo que sostenía –Deberías- Hizo una pausa -Es tu novia recuérdalo-.
-No sé si estoy lista-.
-Vamos Michiru… es mejor contarle a estarlo ocultando-.
A veces Seiya tenía muy buenas sugerencias, había que reconocérselo.
-Pero y si…-.
-Y si, y si, y si- Seiya le sacaba la lengua –Ve y cuéntale todo, solo piensa en lo confundida que debe estar-.
-Pero también es difícil para mí-.
Seiya se sentó al borde de la cama, tan en la orilla que alcanzó a tomar las manos de su hermana –Ella guardará el secreto y entenderá porqué lo estuviste ocultando, esa chica te ama, no debes sentir que te rechazará, sé que igual es muy difícil contar ese tipo de cosas, no ha de ser fácil, pero abre tu corazón y tu pasado a ella, yo sé de todo corazón que Haruka te ama con su alma, llámalo intuición de hermano- Le guiñó un ojo, lo que su hermana necesitaba era un leve empujón y eso era justamente lo que estaba haciendo.
La chica asintió, se colocó una sudadera bastante abrigada y guardó aquella fotografía en uno de sus bolsillos, salió decidida de la habitación directo a la de su novia para contarle toda la historia y dejar de tener esos secretos entre ambas. Estaba completamente decidida a no ocultarle nada más, nunca.
Era de noche, casi la hora en que nadie más debía salir de sus respectivas habitaciones para dormir, cosa que no muchos respetaban.
Tocó la puerta esperando a que su novia le abriera para abalanzársele directamente tan pronto sus ojos la vieran, pero no fue así, Lita era quien se asomaba.
-Hola Michiru, Haruka no está aquí-.
Se le notó la decepción en el rostro -Hola… ¿Como sabes que venía por ella?-.
-Porque dudo mucho que vengas hasta aquí a esta hora para conversar conmigo ¿O me equivoco?-.
"Tiene razón" -¿Sabes por donde se encuentra?-.
-Me dijo que saldría a correr, eso hace ya una hora-.
-¿Correr? ¿Con este frio? ¿Y en un lugar que no conoce?-.
-Ya sabes cómo es esa mujer-.
Michiru mordió su labio inferior mirando el suelo, luego alzó la cabeza y miró directamente a Lita a los ojos –Gracias, la iré a buscar-.
Recorrió cada pasillo, corriendo y con el cuidado de no ser descubierta por algún profesor, ya que si eso ocurría sería mandada a su habitación con Seiya.
Buscó en casi todas las habitaciones especiales del hotel como piscina, área de juegos y demás, pero no lograba encontrarla por ningún sitio. Lo más probable es que aun anduviera por afuera a estas horas, corriendo.
Que dolor de cabeza le daba tener que buscarla.
Caminando por los alrededores de fuera del hotel sintió unas voces entre los arboles de la parte posterior, había un pequeño jardín lleno de ellos, con sus ramas cubiertas de nieve.
-¿Me aceptarás, Haruka?-.
Al escuchar el nombre de su novia en boca de otra no dudo en esconderse entre los árboles para mirar que sucedía y escuchar claramente la conversación.
Haruka efectivamente vestía ropas más ligeras y se le notaba que estuvo corriendo por sus mejillas enrojecidas a causa del calor, frente a ella tenía a una chica de su generación de la cual no podía recordar su nombre, pero sí que la había visto por los pasillos. Era más baja que ellas dos con el cabello rojizo, vestía un enorme abrigo con una bufanda roja y cada vez se le acercaba más y más a Haruka hasta el punto de rodearle con sus brazos por el cuello.
-Aprecio mucho tu confesión de amor, pero tengo a Michiru-.
Se le podía notar un tanto nerviosa, muy extraño para ser ella, la chica extrovertida que rechazaba pretendientes a diestra y siniestra.
-Puedo reemplazarla- Su cuerpo se elevaba al ponerse en punta de pies.
Haruka daba un paso atrás, pero ni así pudo sacársela de encima.
-Yo…-.
-Solo déjame intentarlo-.
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¡Buenos días/tardes/noches! ¿Cómo se encuentran?
Muchas gracias por leer mi historia esta nueva semana, no tuve la oportunidad de hacerlo la pasada por cosas personales, e incluso hoy que es mi cumpleaños estuve editando el capítulo para publicarlo sí o sí.
Con respecto a los comentarios del capítulo anterior, muchas gracias a los que pusieron sus impresiones, siempre les leo y se agradece que dejen algunas palabras.
La verdad es que no tengo mucho que decir el día de hoy, solo repetir lo que ya saben. Cualquier duda/teoría/impresión o lo que sea pueden comentarlo sin ningún problema. Para que les llegue una notificación de cuando subo capitulo pueden seguir la historia en los cuadrados de abajito.
Manténganse a salvo, adiós.
