La Dama y el Vagabundo
Temporada 2
Capítulo 8. Nuevas jugadoras
La dejó en "Visto"
Volvió al perfil actual y dejó el anterior en el recuerdo… sabiendo que, ignorar nuevamente a Jeanne le podría traer consecuencias.
Pasó la noche en vela pensando en cómo iba a explicarle a Oscar la situación de su trabajo.
Fue hasta la puerta de la habitación de ella a mirar si despertaba, quería hablarle. En todo el día no se habían siquiera enviado un mensaje… y los que leyó de aquella maldita, lo alejaron a mucho tiempo antes de conocer a su nuevo amor.
Resignado, se retiró a dormir. El día siguiente sería bastante pesado.
A la mañana Óscar había despertado mareada pero extrañamente muy relajada. Salió de su habitación con una t-shirt y unos leggins dando tumbos hasta llegar al sofá. El café en la cocina era fuerte y le indicaba que André estaba por ahí.
-Buenos días.
-Hola… André. Me siento algo fatal.
-A juzgar por lo que tomaste… - miró la quemadura en la pierna que ella trataba de esconder -, ¿Qué te pasó ahí?
-Un leve accidente. No es nada. Ya estoy usando una crema cicatrizante. Debes explicarme por qué hay un oso gigante en mi cama.
-Me lo regalaron en el periódico. Era para una ilustración de las protestas de los osos de Paris.
-Sí, los he visto.
-¿Te ha ido bien ayer? Te he extrañado.
André se bebió con tranquilidad la taza de café negro.
-Y por qué no me escribiste?
-Porque, no quise molestarte. Y no quiero que pienses que soy de las típicas histéricas y celosas que bombardean al novio con mensajes tontos.
Dejo su taza de café y se sentó junto a ella en el sofá. Le dio un beso en la mejilla.
-No, jamás pensaría eso de ti. Nunca.
Ella sonrió cómplice. -Pero si necesitas que te escriba algo, desde hoy lo haré.
-Oscar, debo decirte algo sobre mi trabajo de ayer.
-Aparte que tienes un jefe explotador. Hazle saber que por ley solo se trabajan 35 horas por semana.
La tomó de la cintura y la atrajo hacia él. No podía evitar la oportunidad de decírselo.
-Antes tuve una jefa que me hacía trabajar a tiempo completo. Llegando a explotarme hasta 14 horas por día los 7 días de la semana… -La besó con pasión pero ella se separó de él- Con gusto seguiría trabajando bajo ese régimen de explotación si ella me lo pide.
-¡No te he explotado nunca! Tú lo hiciste porque querías… y, porque, bueno, lo admito, soy un desastre como mujer limpiando mi casa.
Los dedos de André se colaron por debajo de la camiseta de Óscar, solo para rozarse con la piel de su cintura.
-Debo decirte algo. Quiero que le escuches con atención.
La mente de Oscar seguía martillándose con la idea de la explotación laboral que ejerció sobre André durante todo ese tiempo… calculaba las horas, desde que ella estaba despierta, siempre estaba el desayuno preparado y al final de la noche, la cena estaba lista… la casa limpia y las ropas lavadas, planchadas y ordenadas. Los muebles sin una mota de polvo. Las plantas que alguna vez compraron estaban cuidadas y regadas… cosa que si era por ella, solo serían restos muertos en el balcón… ¡y aún así tuvo tiempo y coraje para enamorarse de mí!
-¿Oíste bien lo que te explique?
-Sí, claro. - dijo para no embarrarse más con su cargo de conciencia.
-¿Y no te molesta? No faltará quien encuentre parecida mi ilustración a tu rostro
Claramente Óscar no prestó atención a aquella explicación. Oía sin oír.
-No, no es nada André. Ya me las arreglare con eso.
Desprendió dos de los botones de la camisa de su novio y comenzó a dibujar líneas imaginarias sobre la piel del joven con sus dedos fríos. Acercó sus labios a sus orejas
-Recuerdo que todavía te debo liquidar con el aguinaldo proporcional por tus servicios prestados.
André trago saliva.
-Pero ya sabes, cuando termine mi sangrado.
-Creo que este es la regla más larga de la historia de la mujer sobre la tierra. Señor apiádate de este pobre siervo.
Ambos rieron buenamente mientras cada quien se retiraba a lo suyo. André a trabajar y Óscar a asearse y luego marcharse a la oficina.
Antes de salir del departamento trajo su oso a la sala y lo sentó en el sofá. Olía a suavizante de ropas. Escribió una notita sobre su panza y tomó una foto que se la envió a André por WA
Se leía en la nota "Mejor en el sofá. Ocupa mucho espacio en una cama para dos"
Al instante, André le respondió ese mensaje con el emoji del corazón palpitante.
-Pronto. Será pronto.
Recibió otro corazón palpitante de respuesta.
Camino a la oficina, el día de primavera iba tornándose algo tenso. Había escuchado que las protestas de los chalecos amarillos se iban recrudeciendo, pero aún no llegaban a su distrito. Había algo en el aire que no le dejaba disfrutar del todo el paisaje.
Al cabo de unos minutos de caminata, restó importancia a esos pensamientos negativos y se imaginaba cómo sería su primera vez con André.
"De verdad que está muy bien, o sea, no tiene toda esa clase y elegancia que tiene Fersen por ejemplo ni la desfachatez y caradurez de Alain, sin embargo tiene una mezcla exacta de ángel y duende travieso."
Llego a su oficina y se acomodó para comenzar a trabajar. Un mensaje en el teléfono. Era Fersen en el grupo que había creado para avisos comunitarios.
-Nos vemos todos en 30 minutos en la sala de reuniones. Clientes importantes vienen a conocer nuestros servicios.
-¿Necesitas que prepare alguna presentación específica?
-No hace falta. Usaremos la muestra que está como demo en nuestra página web.
-¿Qué tiene que ver el abogado en esto?
-Para cubrirme la retaguardia, como siempre.
Óscar se arregló el cabello y miró con lástima sus uñas. Era cosa de siempre. Debía acudir a la auto aceptación y tratar de mostrarlas lo menos posible.
Al llegar a la sala de reuniones, Fersen ingresó con dos mujeres refinadas. El rostro de su jefe estaba algo desconcertado pero a la vez, entusiasmado.
-Les presento a la Srta. Jeanne de Saint Remy, asesora en jefe de la revista Le Monde, y, a la Sra. Duquesa de Borbón, María Antonia de Austria-Este, quien nos honra con su presencia.
-¿Pero acaso tú no eras una de las actrices de mi fiesta de cumpleaños? -Señaló Alain apuntando hacia la duquesa.
Recibió una patada en el tobillo proveniente de Óscar.
Claramente era la misma persona, pero quién sabría sus motivos. Aquella noche en el Club L'Heritage fue una huida de la rutina a la que se encontraba sometida desde pequeña. Aquella noche había caído rendida ante los ojos grises de Fersen y acaso lo único que pudo hacer fue intercambiar cuentas de Instagram para seguirse mutuamente.
Y ahí estaba Ella, solicitando una campaña para comunicar en 360 sobre las donaciones que su marido, Don Luis Alfonso de Borbón Franco, candidato al trono francés como Luis XXI quería realizar en alguna causa benéfica.
-Pero lo que no comprendo aún es ¿cuál será el objeto de esta campaña? -Preguntó Óscar un tanto fastidiada de tanta palabrería sobre la responsabilidad social de la aristocracia europea y las empresas que los apoyan.
-Linda - intervino la otra mujer- Eso es lo que vinimos a ver con ustedes. La idea es pagarles por ponerse a buscar la mejor causa a nivel mundial que posicione a la familia Borbón de nuevo en el tapete de los preferidos para ocupar el trono francés.
Óscar decidió ignorar ese comentario y volvió a sumirse en las tonterías de la reunión. Claramente se notaban destellos en los ojos de Fersen que les contestaba con un SÍ rotundo a cada una de las tonterías que proponían.
-En China están levantando un hospital y también se encuentran redoblando esfuerzos para fabricar la vacuna contra el nuevo coronavirus,.. se entiende que la enfermedad que provoca dicho virus pronto llegaría a Francia y al mundo. ¿Por qué no apuntamos hacia ahí, Fersen? - Intervino Oscar tras revisar los trending topics de TW desde su celular.
-Querida, ¿cómo te llamas? Ah, sí, lo recuerdo, Oscar…-,interrumpió con tono desagradable aquella Jeanne - ¿Te parece que tendría éxito algo así? Digo,¿en serio te pagan por pensar de forma tan descabellada? ¿Cómo crees que los Duques van a invertir su dinero y esfuerzos en promocionar algo que ni siquiera llegará aquí? Esto es Francia, ¡primer mundo!
Óscar se cruzó de brazos y decidió no responder semejante afrenta. Leyó que Alain escribió unas líneas en su cuaderno y se las mostró a ella.
-"Cálmate. Esta bruja ni sabe dónde está parada".
Realmente, la mujer se empecinaba en cuestionar cada palabra que Óscar decía. Rebatía sus ideas con comentarios peyorativos o aludiendo al color rubio de sus cabellos, riéndose de forma estruendosa. Aquello no era mobbing, pero claramente era un hostigamiento personal, que Óscar se decidió por fin a no soportar más.
-Con su permiso, les debo dejar porque tengo trabajo más importante que hacer en estos momentos.
-Sí, linda… ve a arreglarte las uñas, están un desastre así como lo que tienes dentro del pequeño cerebrito que finges usarlo. Ve a ver a quién engañas con esa idea de prevenir una gripecita.
De verdad se había tornado hasta personal aquella pelea. Decidió no tolerar más aquellos comentarios. Solo cerró los ojos y se escabulló entre las sillas de la sala. Simplemente, quería matarla. Fersen no había notado el incidente entre ambas mujeres y era porque tenía otra reunión dentro de la reunión, con leves cuchicheos con la Duquesa.
-Te acompaño… -Salió Alain despedido de su lugar, pero al cruzar detrás de Jeanne de la Motte, esta lo tomó el brazo y lo detuvo.
-A ti te conozco de algún lado. ¿No me recuerdas? Es que me tienes la cara bastante conocida.
-Disculpe, Madame… lo siento. No la recuerdo de ningún lado. Con permiso.
-Mi tarjeta. Tal vez cuando recuerdes quién soy, me invites a tomar algún trago, Doctor.
Alain tomó su tarjeta y se la guardó en el bolsillo del saco. Salió de la sala de reuniones dejando al par de tortolitos fingiendo que hablaban sobre la Paz Mundial y los Derechos Humanos… y a la bruja de Jeanne mirando sin mirar aquella presentación de la demo.
El abogado corrió por los pasillos hasta llegar a la oficina de Óscar, quien estaba con la cabeza sobre el escritorio, en una expresión de total derrota.
-Oscar.
-Pasa - Dijo ella secándose el hilo de baba que se le caía por la comisura de los labios, efecto de la gravedad.
-¿Qué rayos fue eso? -Preguntó Alain tumbándose de lleno en un sillón contiguo a la silla de visitas de Oscar.
-Dime tú. ¿En serio esa mujer es tan desagradable sólo por naturaleza? ¿O tú viste si le hice algún gesto involuntario que la pusiera en ese plan conmigo?
-No, esto fue gratis. El tema es que me detuvo. Dice que se acuerda de mí… y que yo la debería de recordar. -El joven frunció el ceño.
-¿Será alguna de tus conquistas? Te habrás acostado con ella y la olvidaste a día siguiente como haces con todas tus aventuras… vaya y pase… ¿pero qué le hice yo?
-Si… fue muy raro. Pero se tomó personal contra ti… gratis. Sabrá Dios por qué.
¡Gracias por leer!
Notas:
1. La manifestación de los osos gigantes en Paris fue notoria los últimos meses en medio de las protestas de los chalecos amarillos… hubo fotos muy elocuentes, sin embargo estas protestas perdieron fuerza desde mediados de febrero o marzo del 2020
2. María Antonia De Austria Este y Luis Alfonso de Borbón Franco, si bien con esos nombres son casi casi ficticios, están inspirados en uno de los pretendientes al trono francés de instaurarse nuevamente la monarquía y su esposa. El año pasado hice un One Shot sobre ambos personajes En "La mariposa y el delfín". Voy a tratar de traer algo por aquí… a ver qué sale
3. Y si… a Jeanne le voy a poner representando a todos los negacionistas que pensaron que el virus de China no cruzaría el océano.
¡Nos vemos la próxima!
